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Malas decisiones.
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Por: Xeina Phi.
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No, no buscaba hacer las paces con ese bastardo de mierda. Si quería que fuera de rodillas a pedirle perdón por olvidar sus ridículos tomates en el almuerzo, mejor que se vaya buscando a otro idiota que lo tolere.
Mmm bueno, aunque tampoco tendría que llegar a los extremos, ¿no? Maldita la hora en que me fui a enamorar de ese malnacido, arrogante, bastardo, sensual, perfecto y ...
¡Agrhhh! ¡Maldito sea! Seguramente me dio toloache, de otra forma no me explico cómo es que no dejo de pensar en él. Pero si se piensa que Uzumaki Naruto, se rebajará por unos cuantos húmedos y suculentos besos; y por ese firme… ¡Diablos, no otra vez!
Ya verás, teme. Haré que te tragues tus propias palabras… y algo más de ser posible. Y al pensar en ello, no pude evitar sentir una peligrosa palpitación al interior de mis pantalones.
—Con esto bastará —me dijo Sai sacándome de mis elucubraciones, mostrándome una foto en la pantalla de su móvil.
—¿Qué diablos es esto, Sai? —pregunté más fuerte de lo que quise, ganándome una mirada de reprimenda del profesor que dictaba la clase en ese momento.
—Un suspensorio —resolvió como si nada, con su tonta e inexpresiva sonrisa.
Creo que en ese momento se me zafó la mandíbula y mis ojos casi se salieron de sus cuencas, porque Sai rio bajito y después agregó:
—Es una prenda muy cómoda. Yo la uso todo el tiempo. Estoy seguro de que Sasuke no podrá resistirse cuando te vea con eso puesto. Además de que realza el…
—Está bien, ya entendí —interrumpí abochornado. Le quité el móvil de las manos y me dediqué a observar las imágenes minuciosamente.
Tal vez no sea mala idea después de todo.
Al término de la clase me dirigí a la cafetería y me topé con el bastardo en cuestión, acompañado por su séquito de descerebrados. Estaba comiendo sus tomates, cuando cruzamos miradas unos segundos y podría jurar que esbozó una cínica sonrisa, justo antes de hincarle los dientes a un tomate especialmente jugoso, porque pude ver claramente como se le escurrió el jugo por las comisuras de los labios, empezando a deslizarse hacia abajo, en un sinuoso camino hasta su pecho. Con premeditada lentitud, Sasuke se dedicó a recoger con sus yemas el néctar de su cuello, su perfilado mentón, el contorno de sus finos labios. Para finalmente meterse los dedos a la boca, ensalivándolos de forma lasciva, lenta, dejando ver su lengua que los recorría en toda su envergadura.
Ese hijo de puta me estaba provocando, y lo peor fue que empecé a sentir la necesidad de ceder. De acercarme a él y follarlo arriba de la mesa, enfrente de todos. Sentí un fuego abrazador recorriéndome el vientre, trepando por mis piernas, las mejillas me ardían tanto que pude sentir mis orejas calientes. Y antes de que otra parte de mi cuerpo evidenciara lo que ese bastardo estaba provocando en mí, abandoné el lugar, con la clara determinación de ejecutar mi brillante plan.
Aunque primero tuve que darme una ducha bien fría.
Solo había ido a casa de Sasuke un par de veces, pero fui capaz de colarme exitosamente sin ser visto y me dirigí a su alcoba. Para mi buena suerte no había nadie, así que me despojé de toda mi ropa, salvo esa prenda reveladora. Pero era mucho más incómoda de lo que Sai me había dicho, me apretaba demasiado las… ideas. Y sin importar lo mucho que intentara serenarme, no podía dejar de pensar en la visón de Sasuke en la cafetería, imaginando sus suaves labios, hinchados y enrojecidos, justo alrededor de mi…
No pude resistirlo más y empecé a estimularme, ideando que ese cuerpo blanco y terso estaba bajo el mío, sus piernas musculosas alrededor de mi cadera, su esculpido abdomen. Pronto mi respiración se volvió irregular y el estar dándome placer en la cama de ese bastardo lo volvía más excitante. Cerré los ojos y tuve que morderme los labios para ahogar mis gemidos, cuando escuché la puerta abrirse.
—¿Hay alguna razón en especial por la cuál estás desnudo en mi cama?
—Te- Teme, tengo tanto acumulado. Que si no te hago un hijo, te hago un queso —gruñí con la voz entrecortada y arrojé al aire ese suspensorio del infierno.
Justo antes de abrir los ojos, me percaté de que la voz de Sasuke había sonado más grave, como si se tratara de…
—¡Itachi, no, no es lo que parece! —grité alarmado, dando un salto fuera de la cama.
—Na-ru-to —siseó Sasuke a su lado, quitando de su cabeza el suspensorio.
—Pu- puedo explicarlo, de veras —balbucee levantando las manos.
Ambos tenían las muecas más obscuras y siniestras que jamás haya visto en mi vida. La ceja izquierda de Sasuke se contrajo en un severo tic nervioso y una vena palpitante se manifestó ominosa en su frente. Pude vislumbrar en sus pupilas sangre, verdaderas intensiones de asesinarme.
Intenté huir pero fue inútil, ambos estaban cada vez más cerca.
—¡Aghhhh!
...
Pasó una semana antes de que la hinchazón de los golpes bajara. En definitiva no fue buena idea haberme presentado en casa de Sasuke, y menos lo fue meterme por error a la habitación de Itachi.
Sabiendo que no tenía más opciones, tomé una decisión.
—Teme.
El aludido cerró su locker con fuerza, al tiempo que se giraba enarcando una ceja a modo de pregunta.
—Ten —dije extendiéndole una cajita con tomates cherry—. Lo siento.
El timbre de inicio de clases resonó en el pasillo, dejándonos solos al cabo de un par de minutos. Sasuke no hizo amago de hablar, manteniendo su postura de eterna indiferencia.
Suspiré derrotado, cuando sentí como me tomó del cuello de la camisa, estrellando mi espalda con brusquedad en los casilleros.
—¿Crees que esto es suficiente, dobe? —me increpó desafiante al oído. Estuve a punto de replicar, cuando sentí su lengua afanosa deslizándose por mi cuello hasta llegar al lóbulo de mi oreja, que no dudó en mordisquear con avidez—. Aunque no es un mal comienzo —añadió con voz grave, arrebatando de mis manos la cajita. Para después separarse de mí, dejando mi cuerpo hecho un volcán a punto de hacer erupción.
Sí, había tomado muy malas decisiones. Pero ahora sabía lo que tenía que hacer, y si tragarme mi orgullo era el precio a pagar, entonces lo haría gustoso.
Ah, lo que hago en nombre del amor.
Fin.
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Notas:
Bueno, este shot iba a ser originalmente un drabble. Pero me emocioné escribiendo y al final salió esto. Debo confesar que no me considero buena escribiendo comedia o algo gracioso, pero hice lo que pude.
La idea nació de un prompt que escogí en una actividad de un grupo.
Cualquier review es bienvenido y muchas gracias por leer.
