Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Dedico este fic a aquellas personasque han tenido que atravezar una buena parte del infierno para poder surgir, a mi familia siempore apoyandome y a la niña trabajadora que una vez fuí, quiero decirte "lo logramos"

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


"Ahora tengo una hermana, golpeada por la vida y traumatizada; sus gritos de angustia durante las noches son espantosos y temo que alguien pueda escucharlos, afortunadamente técnicamente estamos bajo tierra y a unos bueno veinte o treinta metros de la casa más cercana de complejo residencial más cercano.

La veo y me veo en ella a pesar que nuestras experiencias fueron distintas, yo no estuve esperando en un burdel el título de "Puta-jefe" ni nada de eso, aun así sí que tuve mis encuentros de cerca con ese mundo, y conste que no me arrepiento, ni me siento culpable por haberle clavado su propia navaja a aquel maldito carroñero que casi logró violarme, espero no volver a ver al maldito nunca más, que Kami me perdone si pido por su rápida muerte; lo único bueno de mi horrible y traumatizante experiencia, fue haber encontrado el lugar donde estoy ahora a salvo y donde ahora puedo proteger a esta niña traumada a la que en mi corazón creo que puedo ver y aceptar como amiga y hermana solo el tiempo lo dirá, sé que no le hace gracia que sean "MIS" reglas las que deba seguir, pero en este momento eso me importa un pimiento, eventualmente ella aprenderá, tiene TANTO que aprender de la vida en la calle y el mundo fuera de su propia prisión… a veces temo que no pueda ayudarla, pero recuerdo un diminuto detalle "Yo soy terca y no le doy gusto a nadie" así que ella avanzará y con el tiempo ella igual que yo, vencerá sus miedos y se levantará fuerte de ellos, para que nadie nunca más vuelva a lanzarla al suelo para pisotearla, eso es una promesa personal que veré cumplida hasta el final, cuando vea a mi querida Sango, sonreírle al hombre de su vida el día de su feliz unión, porque aunque yo no sueño con eso para mí, sí que lo sueño para ella, yo criaré gatos…"

Kagome Higurashi


Cap. 3: A salvo.


Sango no entendía el empeño de Kagome con los estudios, ella se había preguntado por las razones tras ese empeño en seguir estudiando sin llegar a atreverse a hacerle la pregunta directamente a su joven protectora. Muchas veces se lo había preguntado a si misma mientras leía los viejos cuadernos de Kagome escritos en letra clara y prolija, nada parecido a los garabatos que ella hacía y de los cuales se avergonzaba mucho y más curiosidad sentía, mientras Kagome practicaba con ella con suma paciencia problemas matemáticos que antes nadie se había tomado la molestia en enseñarle, caligrafía e incluso lectura fluida. (Que de nada le habría servido en la habitación de un burdel por obvias razones)

— Vamos San-san termina esas fracciones y podremos repasar un poco más de biología y se podría decir que pronto estarás lista para tomar la prueba de ingreso y si te va como esperamos podrías estar en mi misma clase para el inicio del próximo nuevo año escolar — Dijo Kagome señalando con un lápiz la fila de fracciones que en efecto le faltaba terminar.

— No sé si eso es buena idea, no tenemos forma de inscribirme en una escuela y como explicar la falta de representantes o mi falta de apellido o…

— Sango-chan… detente, no pongas más dificultades en tu camino de las que ya hay, y de las que ya has superado un montón, tú puedes, ya veremos cómo hacerlo, tú puedes — Dijo Kagome mirándola con seriedad, sabiendo el frágil estado mental de Sango tras su traumática experiencia meses atrás.

— No entiendo por qué te esfuerzas conmigo, soy una carga, un peso muerto para ti — Señalo Sango avergonzada.

Tenía cerca de cinco meses con ella y Kagome era la única que trabajaba y hacía todo para mantenerlas a ambas, desde el episodio de las paletas ella se había obligado a salir con ella en la búsqueda de cupones y cosas en los conteiner de basura, la acompañaba a hacer el mercado aprendiendo poco a poco el "arte" de comprar con cupones y trataba de ayudar con los quehaceres de la "casa" aun así se sentía que no estaba colaborando al cien por ciento como lo hacía Kagome y eso la frustraba.

Bakka… no eres ninguna carga… si estas cansada de estar aquí encerrada mientras yo estudio y trabajo, permíteme hablarle a Hina-sama de ti, estoy segura que ella no tendría problema en darte empleo también — Respondió Kagome comprendiendo mejor lo que estaba pasando.

— ¿Tú crees que me dé la oportunidad? — Preguntó Sango de inmediato entusiasmada con la idea de trabajar junto a Kagome y poder colaborar económicamente también.

— Déjame hablar con ella, pero te advierto, ella querrá saber tu historia — Dijo Kagome con calma, viéndola palidecer y volverse casi verde.

— No me siento preparada para repetir todo eso — Admitió Sango temblando visiblemente afectada con la mención a su pasado.

— Yo me encargaré entonces de hablar con ella y responder sus preguntas sobre ti si quieres, pero tú tendrás que estar allí — Dijo Kagome con serenidad.

— Este bien… si no hay de otra — Aceptó Sango finalmente sintiendo alivio al no tener que repetir ella misma su historia, aún era muy pronto y no se sentía preparada para hablar de eso, tal vez nunca estaría preparada para hablar de eso.

— Tengo una idea que le estoy dando vueltas desde hace rato, si quieres escuchar — Dijo Kagome entonces mirándola con la seriedad de una anciana hastiada de la vida y no una niña de once años recién cumplidos.

— Dime Kag-chan yo escucharé — Respondió Sango dedicándole toda su atención.

— Quiero que estudies conmigo, eso lo sabes, si logramos que Hina te dé empleo podríamos buscar alguna forma de darte mi apellido legalmente y convertirnos en hermanas legalmente. — Dijo Kagome logrando que Sango la mirara con los ojos como platos y la boca abierta de la impresión antes de que sus ojos chocolate se llenaran de lágrimas sin decir una palabra o quitarle la vista de encima.

— ¿E…estás hablando en serio? — Preguntó Sango reaccionando finalmente.

— Claro que estoy hablando en serio, veras este es el plan si aceptas, Hina es quien hace de mi "representante" en la escuela actualmente y podríamos pedirle que haga lo mismo por ti, debo advertirte que el apellido Higurashi viene con responsabilidades Sango y una serie de promesas que hice a Mina-sama especialmente la de estudiar y hacer una carrera con la que mantenerme cuando fuera grande y esa promesa y responsabilidades las heredarás de mi si aceptas esto — Advirtió Kagome con tal seriedad que de no saber qué edad tenía Sango la habría confundido con una anciana encerrada en el cuerpo de una niña y tal vez eso fueran ambas, la vida no las había abofeteado, las había molido a golpes a ambas de diferentes maneras, y eso las había cambiado del resto de sus iguales, físicamente aun eran niñas pero emocional y mentalmente eran un par de ancianas, sabían mucho más de lo que deberían o querían saber de la vida.

— Entonces adoptaré tus promesas y responsabilidades también… hermana— Dijo Sango sintiéndose extraña al pronunciar aquella palabra.

— Aunque seamos hermanas la que manda soy yo San-san no lo olvides, tengo demasiado tiempo haciendo las cosas a mi manera, con mis listas y mis muchas reglas para cambiar ahora, no me impondré a ti pero si alguna vez te doy una orden directa, no lo pienses mucho y obedece luego podrás quejarte, quiero que te metas algo en la cabeza "nuestra seguridad SIEMPRE es lo primero sin importar que" — Dijo Kagome con seriedad y Sango asintió dándole un cómico saludo militar que le arrancó una diminuta sonrisa a Kagome.

Al día siguiente Kagome habló con Hina sobre Sango, contándole el resumen de la historia de Sango y dejándola pensar unos días si podía o no darle la oportunidad a Sango, aquellos habían sido los tres días más largos de su vida "actual" ella quería que Sango fuera capaz de salir de la guarida por si misma sin temor, que se atreviera a ir a la escuela con ella y trabajara para que se sintiera útil y no una carga, ella la había estado observando y le preocupaba el estado de tristeza y pesimismo en el que Sango estaba hundiéndose frente a sus ojos sin poder hacer nada.

Bien ambas tenían una suerte de mierda y eso NADIE podía negarlo, pero ella no era de las que se echaban a llorar y a lamentarse por lo que le había tocado, no… ella era de las que se levantaba sonreía cínicamente al mundo y seguía avanzando mandando a la mierda a todos los que la querían ver en el suelo y quería que Sango fuera igual, ella sentía que Sango podría lograrlo.

=== S S ===

— Hola… asumo que tú eres Sango-chan — Saludó Hina observando a una nerviosa y aun asustadiza Sango cuatro días después d que Kagome hablara con ella, después de darle su respuesta el día anterior.

— Hai Hina-sama, mucho gusto yo soy Sango… solo Sango — Respondió la aludida presa de los nervios, mirando aterrada a Hina, antes de bajar la cabeza avergonzada.

— Si vas a trabajar para mí, debes dejar ese temor en casa muchacha eso no te ayudara aquí, párate derecha y mira a la gente a los ojos, no permitas que nadie te intimide, una cosa es el respeto que se gana a pulso y otra el temor disfrazado de respeto que se usa para controlar a otros — Dijo Hina con un tono duro haciendo que Sango diera un respingo y se irguiera firme y en efecto la mirara a los ojos como un cervatillo encandilado.

Kagome por su parte observaba aquello en silencio, ella sabía que Sango necesitaba una llamada a la realidad y Hina podía hacer eso por ella.

— Hai Hina-sama — Respondió Sango con la voz un poco más firme.

— Bien… ahora entrégame tu bolso y ponte un delantal, Kagome enséñale lo que tiene que hacer, luego podrán dividirse los quehaceres, tengo entendido que planeas presentar la prueba de admisión en la escuela de Kagome por lo que necesitaran estar en el mismo horario, espero que apruebes muchacha y aprecies la oportunidad que Kami ha puesto en tu camino y la aproveches al máximo… Bienvenida a Hina's Market Sango-chan — Añadió la mujer extendiéndole la mano para recibir su bolso y el de Kagome unos pasos más atrás, entregándoles un par de delantales azul rey con el logo del mercado.

=== S S ===

La rutina de trabajo se había establecido y Sango había ganado su propia copia de la llave del candado de la "casa" para poder ir al trabajo desde la casa mientras Kagome se apresuraba desde la escuela en llegar hasta allá.

Aquel día dentro de la antigua estación de trenes había mucho movimiento, ambas tenían casi un mes entero trabajando a diario sobre una idea para el techo del lugar, y en ese momento podía verse una larguísima escalera que habían construido ellas mismas, apoyada contra la pared, mientras Sango colocaba otra pieza de varias capaz de plástico pegado con cinta adhesiva extra ancha y estirada sobre varios tubos de aluminio para techo raso unidos con alambre, uniendo la nueva estructura al tubo de la pieza ya colocada y fijándola con alambres, antes de proceder a unir la pestaña plástica que deliberadamente habían dejado suelta con cinta adhesiva sin dejar ningún espacio sin pegar impermeabilizando aquella sección por completo.

— Te juro que si después de estar allí colgadas durante semanas consigo una sola gotera me va a dar un ataque, sin importar mi edad, me va a dar algo — Dijo Kagome secamente desde abajo, sosteniendo por un lado la escalera para Sango y por el otro las guías en mecatillo para mantener estable la sección que acababan de asegurar.

— Seremos dos — Respondió Sango cortando las guías ahora que todo estaba firmemente unido y estas no eran necesarias.

— Baja y descansa mientras termino de armar el otro para yo subirlo— dijo Kagome con calma, mirando el lugar con alegría, ella siempre había querido hacer eso, pero ella sola no habría podido, como al final había confirmado ese era un trabajo de mínimo dos personas y ella se habría roto el cuello en el "solitario" intento.

— ¿Has pensado ya en un color? — Preguntó Sango bajando lentamente de la enorme escalera que sabían que tendrían que reemplazar con una de "verdad"

— No hace falta, ya la tienda de pintura eligió por nosotras, tienen una oferta muy buena de pintura "blanca" y esa es la que vamos a comprar, es una pintura industrial "plástica" de caucho dice la promoción, así que creo que podemos comprar dos cuñetes para empezar y veremos si necesitamos más cuando usemos el primer tambor de pintura — Dijo Kagome con calma mientras seguía uniendo el plástico a la nueva estructura de metal que pronto estaría formando parte del nuevo techo.

— Supongo que es la mejor opción entonces — Aceptó Sango la idea de inmediato.

=== S S ===

Kagome estaba sinceramente harta de tener que pasar por aquello una y otra vez, aquel día una chica nueva había decidido molestar a la "sucia mestiza" en contra de los consejos de la mayor parte del cuerpo estudiantil y ahora estaba en el suelo frente a ella desaliñada, con varios raspones y la marca de su puño en una mejilla.

— Voy a decírtelo una sola vez Hillary-san… te metes conmigo de nuevo y te prometo que estaremos en la misma situación y si vas a la dirección, te juro que haré que esto sea un paseo por el parque, no te metas en mi vida y yo te hare el favor de no meterme en la tuya, jódeme la paciencia y necesitaras dientes falsos por el resto de tu vida… ¿Quedó claro? — Dijo Kagome con seca frialdad mirando sin expresión alguna a la joven ahora sin un gramo de altanería en su cuerpo mirarla espantada.

— Eres un monstruo — Respondió ella aterrada.

— Harías muy bien en recordarlo la próxima vez que tengas la tentación de meterte conmigo, ahora… ¿Quedó claro para ti… o necesitas que te refresque la memoria? Aún tengo cinco minutos que desperdiciar en ti — Dijo Kagome mirándola fijamente a los ojos marrón oscuro, que se llenaron de genuino espanto antes de que la joven desviara la mirada incapaz de sostenerle la vista, sabiendo en algún nivel que Kagome era muy diferente de ella, muy superior.

— Quedó claro Higurashi-san — Dijo la joven comprendiendo lo que sus compañeros le habían tratado de explicar y ella estúpidamente había desdeñado tratando de ganar "respeto" y un lugar en la nueva escuela.

— Sinceramente espero no tener que estar en esta situación contigo de nuevo Hadoka-san, "espero" no quiere decir que "no lo haré" si esta situación vuelve a ocurrir — Añadió Kagome lanzándole una última mirada a la joven antes de volverse con calma, agarrar su bolso del parche de césped donde lo había dejado caer a un par de cuadras de la escuela donde había tenido lugar en enfrentamiento, y seguir su camino sin volverse a ver de nuevo a la joven derrotada por ella ni al corrillo de curiosos que habían ido a ver lo que obviamente ocurriría.

Mientras Kagome se alejaba del lugar, pensó en la joven Hadoka y su pobre intención de intimidarla, burlarse de ella y criticarla tratando de convertirla en la burla de la escuela, siempre había una idiota que quería saltar a la fama de la manera incorrecta, Hadoka era el ejemplo de eso y sentía lastima de ella, pues no parecía entender que el "respeto" se gana y ella había tenido que patear muchos traseros para ganarse la momentánea "paz" que tenía, el respeto había venido unido al miedo que había tenido que infundir en los corazones de aquella bola de idiotas, pero no era algo de lo que estaba especialmente "orgullosa" pero sabía que era "un mal necesario"

Cuando entró al centro comercial y salió minutos después lista para trabajar, el episodio con la altanera Hadoka había pasado a quinto o sexto plano, en su mente habían cosas más importantes para ella, que la necesidad de atención de una niña mimada que se creía la dueña del mundo y había necesitado un par de "puños/bofetadas" para hacerla aterrizar de cara a sus pies.

Al llegar al mercado de Hina Kagome ya había olvidado a la niña por completo y sonrió internamente al ver a Sango detrás de una de las cajas empaquetando con eficiencia la compra de Tora Youkai que siempre dejaba excelentes propinas, ver a Sango interactuar con otras personas sin mostrar temor siempre era motivo de alegría, mas verla interactuar con un hombre o macho para Kagome significaba mucho alivio y alegría, porque sabía que el temor/asco de Sango hacia los hombres o machos estaba siendo superado lentamente.

Un año después…

La estación no era la misma, con trabajo, esfuerzo, empeño y una pequeña inversión, planificación y continuo mantenimiento, el lugar había dado un giro de trescientos sesenta grados con la adición de la ayuda de Sango y las ideas combinadas de ambas, al final todo el techo interno del lugar estaba correctamente "plastificado", Sango y Kagome habían reunido material de la basura sumado al que habían comprado y habían creado un techo de plástico que cubría toda la estructura por debajo del techo de concreto, sostenido por tubos de aluminio y alambres firmemente atados a la estructura metálica decorativa que ya estaba en el techo dándole una leve inclinación y habían creado una zanja con tuberías de plástico que habían hecho con botellas de refrescos recortadas y unidas entre ellas para que el agua acumulada desembocara hacia lo que alguna vez había sido el baño de hombres y directo a uno de los lavamanos, eliminando la tortura de seguir secando el lugar a cada rato durante las temporadas de lluvia y correr el riesgo de enfermase por la humedad acumulada en el lugar.

También habían usado la paletas para elevar los futones de ambas y crear una mesa de comedor y otros muebles que querían tener, también habían colocado ocho bombillos más y tres enchufes, las paredes del lugar estaban pintadas de blanco con algunos posters y un autorretrato tamaño natural, hechos por Kagome dándole más luz y amplitud a el lugar que parecía cada vez más una cómoda casa y no el escondite secreto de dos niñas de la calle.

Ambas habían hecho un trabajo monumental en el lugar y se aseguraban de revisar minuciosamente el techo cada mes para asegurarse de no tener filtraciones de ningún tipo.

— Vamos Kag-chan dijiste que no harías esto mas — Decía Sango preocupada mirando por encima del hombro el área donde estaban, Chiba era un área adinerada y cuando iban allí era solo a buscar ropa y cosas, siempre evadían los conteiner de alimentos y aun así Kagome estaba allí dentro.

— Te digo que hay algo aquí San-san — Dijo Kagome sintiendo una terrible desesperación mientras rompía bolsas y metía las manos entre los residuos de comida apartándolos hasta encontrar una bolsa más y bajo esta algo duro, al apartar la bolsa, pudo ver una superficie de plástico negro con un montón de símbolos brillantes. — ¿Qué mierda es esto? — Preguntó Kagome perpleja tomando la superficie de plástico y desenterrando el resto fuera del resto de las bolsas hasta verlo por completo y entender que era una caja de plástico, para mascotas.

— A ver deja y te ayudo — Dijo Sango estirándolas manos y recibiendo la cesta de manos de Kagome mientras esta saltaba fuera del conteiner con la agilidad ganada de la costumbre. — ¿Es una jaula de mascotas? — Preguntó Sango perpleja.

— Eso parece y eso no es lo peor San-san, tiene una mascota dentro — Dijo Kagome con solemnidad dando gracias a Kami haberla puesto allí y salvar a la pobre criatura de una muerte horrible sofocada de terror o triturada por el camión de la basura.

— Kami — Dijo Sango dejando la caja en el suelo y viendo dentro junto a Kagome, viendo unos ojos rojizos de pupilas felinas.

— Ya, ya déjame sacarte de allí — Dijo Kagome abriendo el seguro mientras los símbolos se deshacían, de inmediato una bola de energía crema y negro salió volando contra ella lanzándola de espaldas y aterrizando sobre su pecho, mordiendo su mano derecha cuando Kagome instintivamente trató de apartar a la histérica mascota.

— Mier… ¿Kag estas bien? — Preguntó Sango preocupada.

— Me duele la cabeza, y el trasero, tenemos un Nekomata aquí y me mordió — Resumió Kagome con un deje de risa.

— Ohhhh — Solo respondió Sango sin saber muy bien cómo reaccionar, ella jamás había pensado en tener una mascota, en el burdel lo único que había eran enormes ratas, de cuatro y dos patas (los humanos) y cucarachas de todos los tamaños.

— Vamos San-san, calmemos a nuestro nuevo amigo y sigamos con lo nuestro antes de volver a casa — Dijo Kagome acariciando con cautela la cabeza del Nekomata que ahora yacía pasivo sobre su pecho.

=== S S ===

— Vamos Sango, apúrate o vamos a llegar tarde — Dijo Kagome impacientemente sosteniendo los bolsos escolares en sus manos, mientras Sango terminaba de colocar el candando y cubría bien el hoyo del candado con las enredaderas, para después guardarse su llave pasándose la cadena por encima del cuello y tomando su bolso.

— Listo Kagome-chan — Respondió Sango saliendo con ella después de verificar que no había nadie, ambas eran muy cautelosas con su casa y se esmeraban en cuidar el secreto del que ambas dependían, así que después de borrar sus huellas y confirmar que la puerta estaba correctamente cubierta por las enredaderas, ambas echaron a correr todo lo que sus largas piernas daban y ponto estaban en la escuela.

Con mucho empeño y un curso intensivo de lo que ella ya había aprendido, Kagome había logrado convencerla de estudiar con ella y los padres de Hina abogados de profesión las habían ayudado a convertir a Sango legalmente en una Higurashi como ella y a ingresar a la escuela, ahora ambas trabajaban para Hina que se había convertido en madre recientemente y estudiaban en la misma escuela.

Sango había dejado de tener miedo de salir del lugar cuando Kagome las había forzado a buscar las paletas para evitar nada en la temporada de lluvias, y la primera vez cuando se había lanzado a los barrios de clase alta en la búsqueda de ropa zapatos y cualquier cosa que pudieran necesitar, Sango comprendió que su nueva amiga realmente necesita ayuda para mantenerlas a ambas, así que ella se sacudió el miedo y después de tres meses de encierro se comprometió a involucrarse más, así que ahora eran un equipo y hacían todo juntas dentro del marco de lo aceptable, eso quería decir que cazaban cupones juntas, estudiaban juntas en el mismo salón a pesar del año de diferencia de edades, trabajaban juntas y se ayudaban mutuamente a todo.

=== S S ===

— Buenos días niñas, pasen, pasen — Saludó el portero apenas llegaron a la escuela, Sango y Kagome entraron una al lado de la otra saludando por lo bajo al anciano; alrededor de ellas sus compañeros de clase y los cursos mayores las miraron con temor/respeto, ambas habían sacudido la escuela entera poco después que Sango aprobara su examen de admisión y estos quisieron hacer de ella su nuevo blanco de burlas, encontrándose a Sango con un frente unido con Kagome y una ofensiva/agresiva que les dejó bien claro, que ninguna estaba dispuesta a aguantar la mierda de ninguno de ellos, ellas opinaban que ya tenían suficiente mierda en sus propias vidas para aguantar también la de otros y sus "compañeros" entendieron el mensaje fuerte y claro, con un poco de ayuda de sus partes.

Mientras avanzaban hacia los casilleros para cambiarse los zapatos, las chicas y chicos por igual se apartaban del camino de ambas, para nadie en el cuerpo estudiantil era un secreto que las dos eran rudas y no les importaba ensuciarse las manos si eso significaba patear el trasero de chicas y chicos por igual, por lo que todos evitaban molestarlas ahora.

— Higurashi-san — Escucharon que dijo un chico apenas salieron del salón de casilleros. Sango y Kagome se volvieron a mirar a un guapo joven de cabellos marrones y ojos marrones oscuros que las miraba con los ojos brillantes de un cachorro ilusionado.

Pobre Pensaron ambas observándolo en silencio un instante.

— ¿Cuál de las dos? Hay dos Higurashi en esta escuela Hojo-san — Dijo Sango secamente mirando con desconfianza al joven ahora aterrado frente a ellas.

— Ka..Kagome-san — Aclaró el entonces, mirándola con los ojos cagados de temor, todos sabían que Sango era especialmente celosa de su hermana menor y más de uno había tenido un ojo morado para confirmarlo.

— ¿En qué puedo ayudarte Hojo-san? — Preguntó Kagome tratando de no traslucir su irritación, el joven tenía un talento especial para irritarla con su sola presencia.

— Quería, saber si te gustaría ir al cine conmigo mañana — Dijo el joven mirando a Kagome con los ojos brillantes de esperanza.

— Lo siento Hojo-san, igual que la semana pasada estaré ocupada este fin de semana también, de echo Hojo-san siempre estoy ocupada, ambas tenemos que ayudar a nuestra madre discapacitada — Respondió Kagome con calma, repitiendo una vez más la enorme mentira con la perfección ganada de la práctica, estaba segura que ni un Youkai de sangre pura podría detectar su mentira ahora.

— Oh, entiendo es muy noble de ustedes ayudar a su madre, tal vez en alguna ocasión me permitan conocer a la dama que las trajo al mundo y… — Dijo Hojo esperanzado mirando de Kagome a Sango que le dedicaba una ceñuda mirada.

— No cuentes con ello, mamá no se siente cómoda con las visitas ahora piérdete Hojo-san — Gruñó Sango lanzándole una mirada que prometía mucho dolor si no se esfumaba.

— Ok, bueno… hasta luego entonces Higurashi-san — Dijo Hojo apresuradamente antes de darle una ligera reverencia y perderse por el pasillo, mientras Kagome y Sango reían por lo bajo.

— Que cruel eres Sango-chan — Murmuró Kagome riéndose por lo bajo.

— Ese idiota anda buscando lo que no se le ha perdido, y va a sufrir el fatal encuentro con mi puño si te sigue rondando, el solo quiere meterse en tus pantaletas créeme — Dijo Sango mientras observaba al aludido Hojo huir por su vida pasillo abajo.

— Ciertamente, pero olvidas mi querida hermana que yo misma puedo presentarle mi propio puño, rodilla o pie tu elige — Señaló Kagome sacando el libro y cuaderno de matemáticas, mientras Sango hacia lo mismo, antes de seguir hasta el salón donde entraron y se sentaron ignorando al resto de sus compañeros.

— Eres demasiado paciente para mi gusto — Respondió ella, lanzándole una mirada hosca a la nueva niña popular más cercana que las miraba con un pobre intento de intimidación, palideciendo ante la mirada de Sango que crujía sus nudillos amenazadoramente y volviendo su cabeza tan rápido que casi pudieron escuchar los huesos de su cuello crujir cuando Kagome le dedico una mirada calmadamente helada que prometía mucho dolor si continuaba mirándolas así.

— Y tu muy impaciente, así que ambas nos equilibramos — Contestó Kagome dedicándole una diminuta sonrisa burlona, señalando disimuladamente con la cabeza a la aterrada "chica popular" que parecía cerca de desmayarse, sin ella haber hecho más que mirarla, como un sutil ejemplo de lo que ella estaba diciendo.

— Cierto — Respondió Sango dedicándole una diminuta sonrisa también, justo cuando la profesora entraba al salón e iniciaban la lección de día.

=== S S ===

En las clases de gimnasia Kagome y Sango siempre sacaban las mejores calificaciones, las profesoras cantaban alabanzas y siempre estaban pidiéndoles que se unieran al club deportivo, su estado físico era por mucho mejor que cualquiera de sus compañeros y estaban deseosos de sacarles provecho a favor de toda la escuela, claro que ninguno de ellos había estado corriendo entre las sombras de la Tokyo nocturna y los peligros que asechaban silenciosamente en su calles, ninguno había entado en conteiners de papel reciclado a pescar cupones, libros y manga, cargado maletas y sacos pesados de una larga distancia a otra, cargar leña, o pesadas paletas de madera e incluso practicar miles de rutas de entrada y salida de sus casa para no ser detectadas eludiendo a todos, desde la anciana llena de gatos de la cuadra, hasta el Yakuza de la heladería de la esquina frente a la escuela privada siete calles al noreste de su escondite.

Aquel día tras la práctica de voleibol en la que como siempre ambas mostraron una técnica impecable, ambas entraron a las duchas y tras asearse y cambiase salieron de la escuela y corrieron al centro comercial donde se cambiaron nuevamente de ropa y usaron un par de cupones y cuarenta y tres yenes y compraron una hamburguesa, papas grandes y refresco grande en el Wacdonals de camino al trabajo y comieron mientras caminaban ignorando por completo las miradas de amonestación de quienes las veían por el camino, condenándolas por no detenerse y sentarse a comer como el resto del mundo (claro, como si tenemos tiempo para perder como el resto de ustedes) le había dicho secamente Kagome a una mujer que se había atrevido a señalar su condena en voz alta, lanzándole una mirada cortante que no encajaba con su edad, antes de tomar a Sango de la mano y arrastrarla con ella hasta el mercado antes de que le dijera algo más crudo a la mujer que podía ser una posible cliente de Hina.

— Es muy fácil para otros criticar nuestras acciones si tener ni idea de lo que hay detrás de ellas — Dijo Sango enfurecida, dejando caer las cajas de papas fritas vacías en la cesta de basura junto a los papeles de las hamburguesas, mientras Kagome sostenía los refrescos a medias.

— La ignorancia es excusa hasta cierto límite San-san, no podemos pasarnos la vida disculpando a todos en nombre de la "ignorancia" porque muchas veces es solo "ganas de molestar a otros", no te digo que te las comas a gritos, eso sería caer a su nivel… simplemente córtalos e ignóralos — Dijo Kagome entregándole su vaso desechable de refresco, antes de echar a andar con rapidez hacia el trabajo.

— Pegarle cuatro gritos es más divertido y liberador… pero como dices nos rebajamos al mismo nivel de esos "ignorantes" así que mejor no — Accedió Sango siguiéndola, mientras Kagome sonreía detrás del vaso, sabiendo que era cierto (lanzar cuatro gritos salpicados de una o dos maldiciones sí que era más divertido y liberador).

=== S S ===

— Hola chicas, la mercancía está esperando por ustedes — Saludo Hina en cuanto llegaron al mercado aquel día, con su hijo Yukito en brazos, el rechoncho bebé tenía el cabello marrón claro casi rubio como su padre y ojos marrones como los de Hina y siempre parecía estar feliz, pues siempre estaba dedicándole a todo el mundo enormes sonrisas desdentadas, Sango y Kagome siempre estaban encantadas de cargarlo y cuando Hina lo necesitaba de cuidar de él.

— Ok... hola Yuki-kun — Respondió Kagome dedicándole una beatifica sonrisa al bebé que extendió sus rechonchos brazos hacia ella gorgojeando feliz de verla, Kagome lo cargó mientras Sango le entregaba sus bolsos a Hina antes de quitárselo de los brazos y llenarlo de mimos, solo con él bebé Sango mostraba una parte suave que de otra forma jamás sacaba a relucir, ni aun con ella a menos que estuviera enferma.

— Ve con mama Yukito-kun, sé un buen bebé — Dijo Sango devolviéndole él bebé a Hina, que las miraba con un brillo peculiar en los ojos.

Antes Kagome había creído que era lastima, pero pronto había comprendido que era simple aceptación y comprensión, Hina sabía que las vidas de ambas no eran, ni habían sido fáciles y que ellas a pesar de sus edades no eran niñas comunes, la vida las había madurado a golpes, literales y psicológicos en partes iguales.

— Vamos hermana osa — Dijo Kagome echándose a reír cuando Sango le gruñó por lo bajo por el apodo y la siguió igual hacia donde las cajas y bultos las esperaban, para organizar.

— Lo dice mama Gatita — Murmuró burlona mientras abría la primera caja de desinfectante, haciendo sonreír a Kagome internamente, Sango había cambiado mucho, de miedosa e introvertida a lo que era ahora y eso la alegraba mucho.

— Es bueno que me crean una gatita, así les será más difícil saber lo "perra" que puedo ser hasta que sea demasiado tarde, además no creo que Kirara aprecie mucho ese comentario — Respondió Kagome por lo bajo haciéndolas reír a ambas sabiendo que era la verdad y recordándole a Sango lo fiera que podía ser "el" Nekomata que había resultado der "la" Nekomata, que Kagome había encontrado en una de sus excursiones a la caza de cupones dos meses atrás, y ahora vivía con ellas y era por mucho una fiera guardiana de ambas, como lo había demostrado cuando un carroñero les había salido al paso semanas después de que la Nekomata se uniera a ellas y había puesto a correr al hombre para salvar su pellejo y sus testículos, la Nekomata no jugaba a la hora de defenderlas y si bien no había ido a matar, para aquel hombre había sido lo mismo que perder la vida.

Ambas trabajaban a la par y con la eficiencia de un reloj suizo, mientras Kagome limpiaba los anaqueles Sango iba abriendo las cajas y colocándolas frente al espacio en el que irían cada producto, y cuando Kagome pasaba el ultimo paño para secar bien la superficie, Sango ya tenía los bultos de detergente abiertos y listos para ordenar los paquetes, luego ambas se dedicaban a ordenar los productos con rapidez y pasaban al siguiente pasillo a repetir todo el proceso hasta terminar de llenar cada anaquel hasta ordenar todo lo que había que volver a llenar en los estantes de exhibición.

— Hola chicas ya veo que están terminando aquí — Saludó Okita el nuevo cajero que Hina había contratado cuando estaba en las últimas semanas de embarazo y aún mantenía para poder tener tiempo para su casa y su bebe.

El joven era un joven primo de Hina de veinte años que estudiaba ingeniería en sistemas en la Universidad de Tokyo y cumplía horarios de medio tiempo como ellas, él las había ayudado a reparar las laptops que Kagome había rescatado de la basura y a hacerlas operativas y las estaba enseñando sobre redes de internet y circuito cerrado de cámaras de vigilancia mientras colocaba un sistema de seguridad en el mercado.

— Claro Okita-san, luego de esto limpiaremos los pasillos mientras esperamos por Hachi-san — Dijo Sango con calma.

— Bien, mi clase desechó varias cámaras con visión nocturna por que según ellos estaban dañadas pero solo eran unos cables que no estaban bien conectados, la soldadura se despegó, así que les daré una a cada una a cambio de esa fuente de poder que consiguieron para mí la semana pasada, traigan pasado mañana la laptop con el programa de seguridad, para reconfigurar el programa de vigilancia que instalé en ella — Dijo el joven hombre con genuino entusiasmo, al igual que Hina sentía inclinación a ayudar a las dos niñas.

— Hecho, pero tienes que enseñarme a configurar ese programa, cuando seas un ingeniero en tu fina oficina dudo mucho que vengas aquí a reconfigurar nuestra laptop para nosotras, y Okita-san somos pobres para pagarle a otro para que lo haga — Dijo Kagome de inmediato.

— Eres una negociadora muy dura Kagome-chan, pero tienes razón, hasta mañana entonces — Dijo Okita antes de dedicarles una ligera sonrisa y volver a la caja donde Hina estaba atendiendo a un cliente mientras Yukito dormía feliz la siesta de la tarde.

— Dos cámaras con visión nocturna serán una buena adición a nuestro sistema de seguridad — Dijo Sango emocionada ante la idea.

— Si, las otras cámaras seguirán funcionando, con el tiempo podríamos reemplazarlas todas y dejar esas para uso diurno o algo así — Dijo Kagome con calma mientras terminaba de ordenar las cajas de detergente.

— Supongo que podría funcionar para nosotras — Dijo Sango recogiendo las cajas vacías mientras las desarmaba junto a Kagome, antes de ponerse a limpiar los pasillos.

Como siempre, la llegada de Hachi-san estaba llena de alegría, el Youkai mapache había abierto su enorme corazón para Sango desde el primer día y había aceptado y respetado la necesidad de espacio de la joven de cabellos marrones oscuros, ese día les había entregado una buena variedad de embutidos vencidos y otras muestras gratis para ellas junto a los cupones que siempre les conseguía de sus productos, de otros proveedores y los que su familia reunía ahora para ellas.

=== S S ===

— ¿Estas segura de esto? — Pregunto Sango mirando ligeramente nerviosa el lugar, las grandes publicidades coloridas e iluminadas que anunciaban productos y marcas de todo tipo de cosas.

— Tu cumpleaños pasó y solo comimos ese pastel que Hina te regaló, el mío fue exactamente igual… estoy muy segura de esto, será nuestro pequeño lujo — Dijo Kagome dedicándole una sonrisa de oreja a oreja Sango mirándola desde su privilegiada estatura con seguridad.

— Esta bien, si nos metemos en problemas te lo recordare TODA la vida — Advirtió Sango.

— Bakka — Respondió Kagome sacándole la lengua y arrastrándola a través del centro comercial hacia donde quería ir. — Buenas tardes dos para Harry Potter por favor — Dijo Kagome con calma pagando con cupones y dinero las dos entradas.

— ¿Sus padres? — Pregunto la mujer de la taquilla.

— Están viendo Tom Raider — Respondió Kagome con calma señalando hacia la fila de la sala de cine donde estaban dando la mencionada película. — No supimos hasta último momento que nosotras no podíamos verla así que elegimos Harry Potter mientras ellos ven Tom Raider — Explico ella sonriéndole a la mujer.

— Ohhhh. Ok, salen de la película con cinco minutos de diferencia — Dijo la mujer imprimiendo los tikets y recibiendo el dinero y los cupones de la mano de una sonriente Kagome — Gracias y disfruten su película niñas— Dijo despidiéndose.

— No puedo creer que de verdad estemos aquí — Dijo Sango cuando estaban lejos de la mujer de la taquilla, estirando el bajo de su suéter marrón y colocándose el bolso sobre los hombros correctamente.

— Y el Oscar a la mejor actuación espontanea es ¿para? Miiiiii, sip para mí, gracias, gracias, gracias — Dijo Kagome con un deje de risa, mientras hacían la línea para comprar un par de refrescos.

— Menos mal que no vivimos en el mundo de pinocho — Señalo Sango avanzando en la fila.

— Créeme, nuestras narices serían las más pequeñas y limpias… todos mienten Sango, nosotras porque tenemos que hacerlo, por nuestra seguridad, ellos por otras razones menos nobles, así que aunque no me gusta es un mal necesario, algún día Kami me perdonará porque sabe que lo hago sin malicia — Respondió Kagome con calma sonriéndole con tristeza, antes de volverse a hacer sus pedidos.

Cuando ambas habían entrado al lugar Kagome había sonreído al recordar sus antiguas salidas con Mina y Yuri, las dos mujeres no habían tenido problemas en ver películas de Disney o de estudios Chibili con ella, el lugar a pesar de no ser el cine al que había ido con las mujeres, le traía dulces recuerdos y mucha, mucha nostalgia, las extrañaba y sabía que siempre las extrañaría.

Por otro lado Sango miraba el lugar con una mezcla de espanto, emoción y adrenalina que la tenía cerca de saltar fuera de su piel, era la primera vez que estaba en un lugar así y estaba espantada y emocionada al mismo tiempo.

— Vamos San-san aprovechemos que somos las primeras y elijamos los mejores lugares — Dijo Kagome arrastrándola hacia los asientos que estaban en medio de todo.

— ¿Crees que sea algo como el libro? — Pregunto Sango sentándose y bajando él apoya brazos imitando a Kagome y dejando allí su bebida grande y como ella rebuscando dentro de su bolso bien preparado con bocadillos, chucherías e incluso litro y medio de refresco abriendo la bolsa de papas y todo lo demás, como hacia Kagome, aunque no sabía porque estaba abriendo las bolsas de frituras.

— De esa forma nadie sabrá que trajimos esto de contrabando, de todos modos no pueden probar nada porque afuera ellos venden todo esto, más caro pero lo venden, solo las gaseosas serian un problema pero esas las dejamos dentro de los bolsos ocultas con el resto de las frituras y nadie lo sabrá jamás. — Explicó Kagome leyendo la pregunta en los ojos de Sango.

— ¿Has hecho esto antes? — Pregunto Sango.

— Seep Mina y Yuri siempre lo hacían, no he vuelto a pisar un cine desde hace muchos años — Dijo Kagome mientras la sala seguía llenándose y ellas comían una buena parte de frituras.

Ver la expresión de Sango durante los comerciales previos a la película, y durante la película, hizo que aquella salida y que el trasnocho de aquella noche para adelantar los deberes valiera la pena cien por ciento, Kagome sabía muy bien que no podía devolver el tiempo para Sango, pero si podía darle a conocer cosas nuevas, cosas que jamás había tenido antes, y verla disfrutar de aquellas cosas de aquella forma tan inocente, ponía alivio en su mente y corazón.

=== S S ===

— Se comieron mucho del libro — Dijo Sango aquella noche cuando preparaban la cena.

— Siempre lo hacen, no pueden meter todos los detalles en el horario tan corte de los cines — Respondió Kagome con indulgencia recordando su misma queja hacia Yuri y Mina y la misma respuesta que le habían dado entonces estaba repitiéndosela tal cual a Sango. ¿Quién lo diría? Pensó ella sirviendo las gaseosas en los vasos dejándolos sobre la mesa donde cenarían.

— Supongo… aunque debo admitir que me encanto… me gusta Malfoy — Dijo Sango con una sonrisa.

Al escuchar esa declaración Kagome sintió que tenía que sentarse, hace un año Sango no habría admitido gustarle nadie, menos aún un chico y escucharle decir que le "gustaba" un chico aunque fuera uno con el que "jamás" tendría interacción alguna era un avance tan grande que a ella le provocaba salir corriendo por las calles gritando infantilmente y a todo pulmón "A SANGO LE GUSTA DRACO MALFOY"

— Cubito de hielo, maloso y frio… aristocrático y astuto… seeeep también me gusta, me temo que Harry es MUY lindo para mi gusto, me recuerda a Hojo — dijo Kagome finalmente fingiendo un temblor de horror.

— Harry / Hojo Uyyyy no, te dejaré mirar a Draco — Dijo Sango riéndose mientras servía la cena para ambas.

— No importa, Legolas es mío — Dijo Kagome estallando en carcajadas al ver la expresión de perplejidad de Sango.

— Ok, Draco es contemporáneo con nosotras pero… Legolas..

— Y Jareth nunca se puede olvidar al rey goblin por deux — Señalo Kagome casi rodando de risa ante la perplejidad de Sango.

— Bien… lo admito ellos son… lindos y sexys — Dijo Sango cubriéndose el rostro enrojecido ante la mención de los dos Youkai elementales, aumentando las carcajadas de Kagome.

— Vamos Sexy-Sango, a comer y luego a pagar nuestra salida adelantando los deberes de la escuela — Bromeo Kagome mientras se sentaba en su lugar en la mesa.

— Gracias por la comida, gracias por todo lo que tenemos, por tenernos una a la otra, por Kirara y la "alfa" de esta peculiar familia — Dijo Sango con las manos unidas frente a los platos llenos de comida.

A veces no podía creer lo mucho que su vida había cambiado, como por ejemplo durante aquel tiempo que llevaba junto a Kagome, ella había aprendido tantas cosas y experimentado otras que jamás había siquiera soñado.

— Y gracias por traer a Sango hasta mí, ahora a comer — Dijo Kagome tomando el primer bocado, seguida de Sango y Kirara quienes habían tomado la costumbre de esperar a que ella tomara el primer bocado antes de empezar a comer.

=== S S ===

— La casa cardinal de mayor poder es la casa de la luna, quien gobierna a las cuatro casas cardinales terrestres, desde el castillo sobre el cielo, la casa de la luna gobierna todo bajo ella — Leía Kagome en voz alta mientras Sango y ella copiaban.

— ¿Entonces que tiene que ver la casa del Oeste? — Preguntó Sango con curiosidad.

— Aquí dice que Lady Irasue es la compañera de Lord Inu no Taisho el señor de las tierras del Oeste, pero eso no le da ningún poder a la casa del Oeste sobre la casa de la luna, ellos son considerados "Realeza" entre los de su clase — Dijo Kagome leyendo el resto de aquel párrafo.

— Ohhh todo eso es tan complicado, a veces me pregunto ¿por qué nos enseñan todo eso?, la historia Youkai es muy larga y nuestra vida es muy corta para aprender todo eso — Dijo Sango abriendo y cerrando su mano agarrotada varias veces.

— Es parte del convenio, lo vimos en la clase de la semana pasada — Le recordó Kagome buscando la otra respuesta de la investigación que tenían que entregar el lunes.

— Cierto, cierto pero igual es un fastidio aprender todo esto — Dijo Sango con un deje de aburrimiento.

— Cierto, pero ellos también tienen que estudiar nuestra historia, así que estamos a mano — Dijo Kagome encontrando finalmente la información que estaba buscando para la investigación.

— Bien, supongo que tienes razón — Dijo Sango lista para copiar lo que Kagome seguramente empezaría a leer.

— Esta es la última pregunta de la mitad del trabajo, mañana terminamos el resto por la mañana — Dijo Kagome notando que ya eran pasada las doce de la noche.

— Seep — Murmuró Sango antes de empezar a copiar volando lo que Kagome dictaba, observando con genuino orgullo la mejora que incluso su letra había tenido con practica y apoyo, sus antiguos garabatos ilegibles eran ahora ordenados, controlados y legibles, aun le faltaba un poco más para tener una letra "bonita" como la de Kagome, pero por ahora su letra entraba en el rango de "bien" con opción a mejorar.

Después de terminar de transcribir el ultimo concepto de la investigación que ambas tenían que hacer y luego pasar en limpio para entregarlo el lunes, lavaron los platos y ordenaron todo y se turnaron para tomar una ducha.

— ¿Kagome? — Dijo Sango, ya cuando estaban quedándose dormidas cada una sobre su futón elevado sobre las paletas de carga.

— ¿Hnn? — Respondió la aludida cómodamente envuelta en su colcha calentita con el calor de los tambores acunándolas a dormir.

— Gracias por llevarme allí… fue… mágico — Dijo Sango sonriendo en la tenue luz que proyectaban las llamas de los tambores que mantenían aquella zona donde dormían caliente.

— No hay de que, lo volveremos a hacer pronto, pensemos en un horario para regresar — Dijo Kagome sonriendo también.

— Una vez al mes — Sugirió Sango ilusionada con la idea de regresar al cine.

— Los lunes hay oferta de dos por uno, los jueves medio tiket para los estudiantes con presentar el carnet de la escuela, podemos ir dos veces al mes si hay algo bueno que ver y en días de oferta no tendremos que pagar nada si conseguimos cupones — Dijo Kagome con calma.

— ¿Eso estabas preguntándole a la chica de la taquilla? — Pregunto Sango con incredulidad, Kagome verdaderamente trataba de ahorrar en todo.

— Sip… así que podemos darnos ese lujo de vez en cuando y no tendremos que gastar más de la cuenta, siempre y cuando no interfiera con nuestras clases o nuestros trabajos San-san — Añadió con un suspiro.

— Buenas noches Kag-chan que Kami te bendiga, Kirara — Dijo Sango sonriendo a la oscuridad que ahora no era opresora y aterradora como antes había sido, ahora era aliada, y amiga.

— Buena noches San-san, sueña con Malfoy, Kirara no duermas sobre mi pecho, me ahogaras un día de estos — Dijo Kagome riendo por lo bajo cuando Sango se echó a reír y Kirara maulló indignada.

— En ese caso sueña con tu Legolas y Jareth — Dijo Sango con malicia.

— Ohhh no se pelearan por mi…. Triángulo amoroso — Dijo Kagome riendo por lo bajo antes de dormirse.

Owari…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.


Atte.

Yo.

Gracias