Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.
Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)
"No me gusta mirar al pasado, hay muchas cosas feas y dolorosas allí para ver solo por "ver" mas no soy del tipo de olvidar el pasado, es bueno recordar de dónde vienes y lo que has pasado, lo bueno y lo malo, creo que eso nos mantiene alerta a detectar las señales antes de cometer un posible error o caer en uno que ya has cometido; aprendí por ejemplo que nunca debías confiar en extraños apenas viví los primeros tres meses de mi vida en la calles, ese conocimiento nunca lo olvide, confieso que soy una persona rencorosa si me hacen daño puedo disculpar (eventualmente) pero NUNCA olvidar, eso solo sería la apertura para volver a caer víctima de esa persona y eso no es algo que yo vaya a aceptar bajo NINGUN concepto… "la primera vez, es culpa de otro, la segunda es mía" y no voy a esperar una segunda vez para aprender la lección, Sango gracias a Kami es una chica rápida y aprende con facilidad y a pesar de sus profundos (y comprensibles) traumas y temores que poco a poco la estoy viendo superar, ha aprendido muy bien como son las cosas, aun espero que intente retarme pero hasta ahora no se le ve ninguna intención de revelarse contra la autoridad que reclamé para mi desde el inicio de nuestra amistad/hermandad, la quiero al igual que a Kirara y ambas están bajo mi cuidado y protección, así que pobre de aquel que intente dañar lo que es mío. Con el paso del tiempo nuevas cosas y experiencias se abren ante nuestros ojos, afortunadamente de toda la mierda de nuestras vidas algo bueno podemos encontrar, "no es muy fácil engañarnos y la línea divisoria entre lo que está bien y está mal está MUY clara para nosotras" así que no tengo que preocuparme por adicciones de ningún tipo (bueno… tal vez el chocolate y el poky) ni un embarazo precoz (ninguna de las dos estamos muy apuradas por descubrir "físicamente" el sexo con nuestras propias experiencias desagradables y cercanas con él, no es que Sango sepa mi propia experiencia, ella no necesita mortificarse por mí de todos modos) ni adicciones de licor, tabaco ni ninguna porquería, nuestra meta en la vida es clara "superarnos y salir de aquí" porque con todo el valor sentimental que pueda tener nuestro poco ortodoxo hogar, eventualmente dejará de ser seguro para nosotras, y ese es un riesgo que no pienso correr, por eso a estudiar y a trabajar nuestra vida REALMENTE depende de ello, así que FUERZA HIGURASHI, MUEVE EL CULO Y CUMPLE TUS METAS.
Kagome H.
Cap. 5: Paso a paso
Nadie podía negar jamás que ambas trabajaban como verdaderas esclavas y nadie podían obligaras a detenerse, ellas no hacían daño a nadie (fuera de cuando se defendían del "bullying" de turno) no robaban, ni mentían (más de lo necesario para asegurar su seguridad y su secreto) el comportamiento de cada una era impecable, no hablaban mal, ni vestían mal, ni hacían cosas que se esperaban de personas que como ellas, vivían en y de la calle, por el contrario cualquiera que las conocía en el mercado o fuera de él, creían firmemente que detrás de aquella impecable educación, había una familia amorosa y dedicada, poco podían imaginar que todo era el fruto del trabajo y planificación de Kagome y los recuerdos que tenía de los consejos de dos ancianas lesbianas, que la llenaron de amor y de buenas costumbres y reglas a las que ella había sumado otras más por el bien de Sango y ella.
A diario Kagome elegía una palabra del diccionario y leía en voz alta o hacia leer a Sango el significado y se obligaban mutuamente a usarlo solo entre ellas, porque una cosa era querer hablar correctamente y otra completamente sonar "pomposas y pedantes" entre el resto de la gente, ambas practicaban dicción asegurándose de pronunciar claramente cada palabra incluso cuando hablaban rápido, la lectura y escritura era la lección favorita de Sango quien finalmente gracias a su esfuerzo y dedicación, desarrolló con su empeño una letra limpia y pulcra como deseaba y ya no tuvo vergüenza de su letra y Kagome la animaba continuamente a trabajar en sus simples cuadernos de dibujo escolar, en la ropa que ella soñaba despierta con crear, y otras que había hecho con la ropa que conseguían en los conteiners.
Tres años después…
El tiempo no se detenía para nadie y menos aún para ellas que vieron los años pasar frente a ellas, trabajando duro, estudiando y sorteando los peligros de las calles, sin jamás detener los planes que estaban formando para ellas.
Cuando Sango llegó un día y le confesó que le gustaba un chico ella aun tenía catorce y Sango quince y fue un día muy feliz para ella al comprender que Sango realmente había superado por completo sus horribles experiencias en el burdel donde había crecido y cuando su primer y corto noviazgo acabó, ambas comieron helado hasta el dolor de estómago una junto a la otra riéndose y recordando eventos pasados.
Kagome estuvo a su lado con temor en su corazón de que la ruptura hiriera a Sango al punto de no volver a intentarlo y cerrarse por completo a una posibilidad en el futuro, así que cuando ella misma se consiguió "atraída" por un chico y decidió que le gustaba, se alegró mucho de que a Sango le gustara el hermano de este que era de la misma edad de Sango y salir los cuatro al cine o al centro comercial, cuando ambas podían robarle tiempo al tiempo, así que con quince años Kagome se había encontrado con un novio y había entregado su primer torpe e incómodo beso decidiendo rápidamente, que realmente aquella acción era demasiado intima para compartirla con cualquiera, al no sentir nada especial en el beso, aunque su lado cínico que era enorme y muy vocal murmuraba en su mente que "el beso estaba sobrevalorado" por culpa de las películas, manga y Doramas que Sango y ella veían.
=== S S ===
— ¿Pero cuál es el problema nena? — Dijo aquella mañana el chico de ojos morado eléctrico dedicándole una sonrisa afectada, inclinando la cabeza llena de cabellos decolorados hacia un lado tratando inútilmente de verse "sexy" imitando obviamente a uno de los vocalistas Youkai de la banda J-pop del momento y fallando penosamente y en su lugar viéndose simplemente "Ridículo", en su opinión personal, si Kyo el vocalista de Japan-hotel lo descubría imitándolo tan horriblemente, corte Youkai o no él simplemente lo descuartizaría con sus garras (y ella y ciento de miles de fans lo apoyarían) ella le había dicho miles de veces que él tenía que ser el mismo pero el pobre idiota no captaba el mensaje, alguien le había metido en la cabeza que era idéntico a Kyo, un sexy Kitzune Youkai líder y vocalista de "LA" banda más popular y famosa de J-pop nada más y nada menos y después de aquello, simplemente ella misma lo descuartizaría y lo disfrutaría.
— Primero, el nombre es Kagome no me llames nena, ni nada. "Kagome" — Respondió Kagome con un suave y muy peligroso siseo mirándolo desde la privilegiada estatura que tenía, directamente a los ojos con lentes de contacto morado eléctrico — Segundo… ¿De verdad tengo que explicártelo Shogo, que tan imbécil me crees? — Soltó Kagome sintiendo que la ira le nublaba los sentidos, mientras más allá Sango y su novio presenciaban toda la discusión en silencio sepulcral, Sango lo sabía mejor que interferir en una discusión de ese tipo. — ¿De verdad me crees tan estúpida como para caer en toda esa mierda de la "prueba de amor" es decir, en serio? Para empezar, yo nunca he dicho que te amo "me gustas" punto, pero de allí a AMOR hay una diferencia y una distancia monumental así que pedirme que me acueste contigo por amor, fue tu peor y más grande error y el ultimo que comentes conmigo, ve con Ty ling-san que parece siempre muy dispuesta lanzarse a tus pies, conmigo no cuentes — Soltó Kagome furiosa con su tono de voz modulado en un helado y peligroso siseo, sus ojos azules se veían más claros y turbulentos, fríos como dos témpanos de hielo mientras el joven frente a ella la miraba molesto.
— Eres mi novia — Señaló el joven en tono petulante obviamente ofuscado mientras Sango se tensaba y se soltaba lentamente de su novio que se veía igual de molesto que ellas, Sango respiraba profundamente tratando de controlar su ciega furia abriendo y cerrando las manos espasmódicamente con obvias ganas de retorcerle el pescuezo al joven idiota.
— Corrección y ultimas noticias ERA tu novia, no tu puta chico listo, ve con Ty ling yo no voy a acostarme contigo ni hoy, ni mañana, ni nunca Shogo — Soltó Kagome mirándolo con tanta frialdad que él se consiguió dando un paso atrás al ver la fría y muy peligrosa furia de ella, reflejados con claridad en sus ojos azules que en ese momento se veían como témpanos de hielo, el conocía su reputación en la escuela y la secundaria y sabía que ella sería muy capaz de limpiar el suelo del salón con el sí forzaba su mano un poco más.
— Tanto invertido para nada — Murmuró por lo bajo el chico, antes de palidecer y cerrar la boca con un chasquido dando un par de pasos atrás alejándose de Kagome, como si pudiera sentir su fría furia trabajando a marchas forzadas por congelarlo donde estaba.
— Tienes cinco segundos para que te pierdas imbécil, antes de que te modifique la nariz de un puño y necesites cirugía para removértela del fondo del hueco cráneo al que le llamas "cabeza", porque ni siquiera tienes cerebro allí entro del que jactarte — Dijo Sango furiosa temblando de ira apenas contenida, sus ojos chocolate se veían más claros y amarillentos en la intensa ira que la dominaba en ese momento — Tom muchacho, si estas esperando lo mismo de mí, será mejor que te vayas con tu hermano ahora — Añadió mirando al aludido Tom, quien viendo la cruda y oscura furia en las chicas y la promesa de atravesar un valle de dolor en manos de aquellas jóvenes, agarró a su hermano menor de la camisa sabiendo que aquellas jóvenes serían capaces de patearles el trasero y salió del salón de clases arrastrándolo tras él.
— Semejantes imbéciles — Dijo Kagome llena de rabia mientras seguía limpiando el salón como les había tocado aquel día, mientras Sango la ayudaba a terminar.
— ¿Qué vimos en ellos? — Preguntó Sango sintiéndose extraña, ella sabía que debería sentirse triste o traicionada, pero la verdad era que no sentía absolutamente nada, el chico no le importaba aunque no se podía negar que besaba de maravilla, pero no era suficiente para pasar por alto las bajas intenciones de su hermano hacia Kagome y menos aún para acostarse con él, ella había avanzado mucho en sus traumas pero aún no estaba preparada para dar "ESE" paso en particular.
— Tienen unos hermosos traseros — Señaló Kagome con un exagerado suspiro, antes de que ambas se miraran sin emoción alguna unos segundos y estallaran en carcajadas hasta que se le saltaron las lágrimas y el estómago les dolió, los dos chico tenían el trasero plano como una tabla.
— Ya terminamos aquí, vamos al trabajo — Dijo Sango tomando su bolso mientras empujaba a Kagome fuera del salón hasta los casilleros donde se cambiaron los zapatos y luego fuera de la escuela riéndose entre ellas por el chiste cruel de Kagome y los "hermosos" traseros planos de sus ex novios.
— ¿Le enviaste el mensaje a Hina-san de que vamos en camino? — Preguntó Kagome mirando a Sango junto a ella mostrándole la pantalla del teléfono con los mensajes enviados y de último el mensaje para Hina. — Ok, ok, vamos a comprar algo de comer y comemos en el camino — Dijo Kagome sacando cupones para dos combos de pollo frito a mitad de precio que aquel día valía el doble y cubría la totalidad del combo, justo como a ella le gustaba "gratis".
— Claro, vamos — Dijo Sango guardándose el teléfono una vez más en el bolso de mano que usaba para la escuela.
Kagome y ella se habían regalado aquellos celulares por sus cumpleaños quince y dieciséis; dos meses atrás ellas habían encontrado unos cupones especiales que cubrían el setenta y cinco por ciento de descuento en un teléfono inteligente de última generación y fueron acompañadas de Hina a quien le habían dado el tercer cupón, y habían comprado sus primeros teléfonos con un año de garantía a un precio risible.
Cuando llegaron al mercado el lugar estaba lleno de clientes Kagome corrió al depósito a cambiarse el uniforme mientras Sango ayudaba a Hina y a Momiji, Okita estaba por graduarse y estaba muy ocupado para estar trabajando en el mercado, así que su novia lo cubría de vez en cuando.
El día fue muy movido para el negocio, y Hina tuvo que bailar entre los proveedores, los clientes y la caja cuando Momiji accidentalmente la bloqueaba, para el final del día todas estaban agotadas pero contentas, Sango y Kagome regresaron a su "casa" demasiado agotadas para conversar, saludaron a Kirara desganadas y apenas unieron pan y embutidos para comer y se dieron un baño rápido antes de caer sobre sus futones agotadas, para empezar todo nuevamente al día siguiente.
=== S S ===
— ¿Qué vamos a hacer cuando nos graduemos Kagome-chan? — Preguntó un día Sango después de haber llegado del trabajo aquel medio día, sabiendo que al día siguiente no tendrían clases por ser las vacaciones de invierno, afuera todo estaba cubierto de nieve y les hacía más difícil ir y venir sin ser detectadas.
— No lo sé, estaba pensando que tu podrías apuntarte a ese curso de costura profesional del que Hina-san te estaba hablando ayer, a ti te gusta coser ropa y tienes talento natural para eso, sino mira cuanta ropa has reparado e incluso hecho para nosotras de lo que hemos encontrado — Respondió Kagome con medio pokky de chocolate en la boca, mirando el plástico transparente sobre el techo y notando los lugares que pronto tendrían que reparar, antes de sufrir nuevamente por las innumerables goteras, lo que significaba subir nuevamente a la escalera infernal mientras Kirara estaba acostada sobre su estómago y ella empezaba a hacer una lista mental de los materiales que necesitaban para hacer las reparaciones necesarias.
— Si, supongo que podría hacer eso, ¿pero eso puede darme dinero? — Preguntó Sango dudosa, ella sabía que su ropa era bonita y nada tenía que envidiarle a la ropa de marca de las grandes tiendas, mucha de la tela que ella usaba era de esas grandes marcas que igual eran desechadas a la basura cuando la temporada pasaba y aquellos privilegiados que podían darse esos lujos, simplemente las botaban para adquirir otras nuevas.
— Sango, dedícate a diseñar tu propia ropa como lo estás haciendo, luego la fabricas y empezamos a venderla así sea de puerta en puerta, yo te ayudare en lo que pueda pero sabes que yo no tengo tu talento para la costura, puedo bordar un hojal, poner botones e incluso cortar tela y poner un cierre, pero no se coser como tu ni con ayuda de la máquina — Recordó Kagome señalando la máquina de coser que entre las dos habían comprado, usada pero en excelentes condiciones, montada en la mesa que le habían hecho entre las dos y colocada en un espacio que pertenecía a Sango y su costura.
— Te recordare esa oferta — Prometió Sango risueña concediéndole a Kagome la razón, Kagome podía hacer cosas sencillas pero algo más complicado estaba destinado al desastre. — ¿Y tú que quieres hacer? — Preguntó entonces comiéndose un nacho picante con gusto.
— No lo sé, me gusta cocinar podría hacer un curso de Chef pero no estoy muy segura si quiero algo tan restrictivo, quiero lo que Hina tiene, mi propio negocio que dirigir, pero no se aún que tipo de negocio iniciar — Admitió Kagome con frustración, por más que ella le había estado dando vueltas al asunto, ella no se sentía inclinada a nada en particular como Sango y su costura.
— Lo bueno es que no es una decisión que tengas que tomar ya, aún tenemos tres años más para decidir — Dijo Sango tranquilizando a Kagome, recordándole que en efecto aún tenían tres años para tomar esa decisión.
— Cierto… vamos Sango-chan tengo hambre — Dijo Kagome levantando a Kirara con una mano y sacudiéndose las migas de pokky de sus pechos llenos ausentemente con la otra.
Sango la siguió hasta la cocina, poniendo los ojos en blanco mientras Kagome empezaba a buscar ingredientes para hacer la cena y Kirara maullaba indignada sobre el mueble ante el abrupto cambio de superficie.
=== S S ===
Al día siguiente Kagome avanzó como tantas veces hasta detenerse frente al edificio de ladrillos negros con las ventanas y las puertas delanteras, las fachadas de vidrio de los antiguos locales y la puerta trasera y el estacionamiento subterráneo cubiertos por planchas de madera, acompañada por Sango y Kirara que permanecían junto a ella en silencio, pues ambas sabían lo que aquel lugar significaba para Kagome: "la época lejana en la que había sido amada y protegida y había tenido la oportunidad de ser una niña" lo que Sango no había tenido pero aun así podía comprender y respetar.
Después de todo durante las semanas que su cuerpo había tardado en sanar por completo de su escape al burdel y a la decadencia, Kagome la había cuidado con esmero y protegido y durante tres meses más le había permitido ocultarse tras ella y ser la niña que nunca había podido ser. Aquellas mujeres habían amado a Kagome y le habían dado su nombre y su apellido, el mismo que Kagome había compartido con ella, que ni aun en sus documentos de nacimiento había tenido uno, su nombre era lo único que aquellos que la habían traído al mundo le habían dado si es que habían sido ellos y no la persona que había transcrito el acta de nacimiento.
— A veces espero despertar y verlas allí una vez más… es duro cuando quieres tanto a alguien que te encuentras extrañándolo sin importar cuanto tiempo pase. — Dijo Kagome con melancolía, viendo sin ver realmente el lugar, solo recordando a Yuri jugando al ajedrez y dándole una monumental paliza en el juego y a Mina y sus adoradas petunias y sus consejos mientras combatía las malas hierbas de su amado jardín.
— Al menos tú tuviste a alguien que te amara, y a quienes puedes recordar con cariño y extrañar — Dijo Sango colocando una mano en el hombro de Kagome, mientras Kirara restregaba su rostro contra su cuello desde donde estaba parada en el hombro de Sango.
— Tu también tienes a alguien que te ama baka… además también las recuerdo a ustedes con cariño cuando estamos separadas y si estuvieran permanentemente lejos de mí, también las extrañaría… vamos tomemos un chocolate caliente, me estoy congelando y me estoy deprimiendo también — Dijo Kagome sonriéndoles y avanzando con ambas mientras empezaba a caer un fino granizo, entonces todo sucedió muy rápido.
Kirara saltó ágilmente del hombro de Sango hacia el hombro de Kagome y ella se sintió extraña por un momento, como mareada al borde del vértigo que sentía cuando estaba en lo más alto de la "escalera de infernal", luego había escuchado un estridente y agudo maullido y Sango y ella habían visto con perplejidad a la Nekomata ser repelida por un resplandor rosáceo que rodeaba a Kagome y caer pesadamente sobre la nieve acumulada en la canal de la calle a varios metros de ellas.
— ¿Kagome que diablos fue eso? — Soltó Sango en un chillido perplejo corriendo junto a ella hacia donde estaba tirada la Nekomata.
— No lo sé Sango… me sentí extraña y luego ese resplandor y... Oh Kami, Kami ¿Qué hice, que hice? — Soltó Kagome en pánico llegando hasta donde estaba Kirara, para ver horrorizada sus patas sin pelaje y como si se hubiera quemado con algo, la Neko le devolvió la mirada con calma. — Oh Kami Sango ¿Cómo hice eso? Kirara lo siento, lo siento, no sé qué sucedió lo siento mucho.
— Es como una quemadura — Dijo Sango extendiendo la mano con cautela hacia Kirara mientras Kagome se quitaba la bufanda y se la extendía, examinando con su vista el daño.
— Tómala, cárgala tu Sango, no quiero hacerle daño de nuevo — Dijo Kagome aterrada mirando a Kirara con los ojos llenos de lágrimas y culpa, mientras Kirara maullaba con suavidad antes de empezar a ronronear obviamente tratando de calmarla.
— Ella sabe que no lo hiciste a propósito mira si está tratando de calmarte Kagome-chan ya deja de llorar — Dijo Sango envolviendo con cuidado a la Nekomata.
— ¿Hola? Vi todo lo que sucedió desde mi ventana, si traen a su amiga puedo ayudarles a sanarla — Dijo una mujer de unos treinta o cuarenta años que caminaba hacia ellas.
— No fue mi intención dañarla, yo no sé qué paso — Dijo Kagome mirando a Sango con la confirmación de una pregunta brillándole en los ojos, quien asintió en respuesta antes de que ambas siguieran a la mujer mayor, hacia un negocio donde vendía hierbas medicinales y cosas espirituales, algunas de las cuales hacían sentir incomoda a Kagome.
— Mi nombre es Ten liu y soy una sacerdotisa, parte de la orden Koreana aquí en Japón, y tu mi querida niña eres una sacerdotisa, una bastante fuerte debo añadir — Dijo la mujer haciéndole un gesto a Kagome, antes de extenderle las manos a Sango en silenciosa petición para que le entregara a Kirara, quien con cautela y muy sorprendida obedeció.
— ¿Qué yo soy QUE? — Soltó Kagome espantada mirándose las manos enguatadas con espanto como ti pudiera ver aquel resplandor de nuevo.
— Miércoles Kag, ¿Cómo no lo vi antes? — Dijo Sango mirando a su amiga con atención, ella tenía la inclinación natural de cuidar y proteger, Kagome lo había hecho con ella aun cuando eso supuso un riesgo muy grande y Sango no era lo suficientemente estúpida como para no ver eso, además aun cuando Kagome tenía el carácter más endemoniado que ella había encontrado, siempre era justa con todos y la guinda del pastel era Kirara, la Nekomata al igual que todos sus clientes del súper, fueran Hannyo en cualquier nivel o Youkai se sentían atraídos/repelidos por Kagome por igual y ella se sentía atraída a ellos también.
Sango recordó como más de un cliente Youkai o Hannyo, había tratado a Kagome como la peste, para luego deshacerse en atenciones tratando de rectificar su error ante el dulce y jovial comportamiento de Kagome que los dejaba hechos un montón a sus pies. Y Kirara había mordido a Kagome cuando la había sacado de la jaula de animales donde había estado dentro del conteiner donde la habían encontrado, para luego defenderla fieramente de cualquier indeseable que se les acercara.
Ella recordaba muy bien como aquella noche Kagome había estado empeñada en revisar aquel conteiner en particular, aunque hacía mucho tiempo que Kagome no revisaba conteiners de desechos para buscar comida y aun así se había metido dentro y con urgencia había empezado a mover y a romper las bolsas, hasta que encontró la jaula llena de símbolos que brillaban en la oscuridad y la había sacado de la basura descubriendo dentro de esta a una arisca y aterrorizada Kirara que la había mordido apenas salió de su encierro.
— Una sacerdotisa niña, es un honor dado a nosotras por los dioses y tienes que ser respetuosa con tus poderes, como vez si eres descuidada puedes terminar hiriendo a alguien — Dijo la mujer colocando sus manos sobre as patas de Kirara donde pudieron ver como un resplandor rosáceo empezaba a filtrarse y a disolverse hasta desaparecer. — Ya puedes usar tu Youki para sanarte — Le dijo la mujer a Kirara mientras le aplicaba un aceite herbal.
— Pero si no sabía que era una sacerdotisa hasta ahora… ¿Pueden deshacerse, estos poderes? — Pregunto Kagome espantada y para nada feliz con el descubrimiento.
— No, son tuyos y estarán allí hasta el día en que mueras y aun así te acompañaran en la próxima vida que tengas, son parte de tu alma niña, no es algo malo solo tienes que aprender a controlarlos — Respondió la mujer mirándola con calma y comprensión.
— ¿Puede enseñarle? — Pregunto Sango mirando a Ten liu con seriedad, preocupada porque aquello se repitiera de nuevo y Kagome terminara haciéndolo daño a Kirara o a otros y hundida en muchos problemas.
— No soy una maestra, las sacerdotisas se entrenan en templos y…
— Ten liu-sama, nosotras no tenemos dinero y no puedo ir a un templo a aprender, pero tampoco puedo quedarme así, y arriesgarme a herir a alguien por accidente, por favor enséñeme, aunque solo sea a controlarlo para no hacer daño a otros por accidente o a sellarlos, sé que pueden hacerse en los libros de historia hablan de esos sellos, por favor — Pidió Kagome dándole una profunda reverencia, junto a ella Sango hizo lo mismo sumándose a su petición, ambas sabían que aquella era la única solución a aquel nuevo dilema que se presentaba ante ellas.
=== S S ===
Un año después, Kagome meditaba un rato en el deposito mientras Sango estaba afuera limpiando el pasillo de las salsas donde un cliente rompió dos salsas de soya por accidente, Kagome se había tomado muy en serio su entrenamiento temerosa de dañar a Kirara o a alguien más por accidente, y cada domingo por la tarde había ido religiosamente con Sango y Kirara hasta el negocio de Ten liu desde el invierno pasado, pero pronto la mujer regresaría a Korea a casarse con su novio de toda la vida y para sorpresa de Sango y Kagome, el hombre era un Hannyo elemental, de hecho la misma Ten liu tenía antepasados Youkai; la mujer había sido una enorme ayuda para ella, sus consejos y ejercicios espirituales la habían ayudado mucho y ella había aprendido de la catástrofe que podría haber causado sin un guía, Sango y Kagome estaba muy agradecidas por lo que la mujer le había enseñado.
Desde donde estaba sentada en perfecta pose de flor de loto Kagome podía sentir donde estaba cada persona en el mercado y en los alrededores Ten liu le había señalado desde el principio que su poder espiritual era bastante fuerte y eso solo había avivado más el empeño de Kagome en aprender a controlarlo y si era posible a ocultarlo, para eso practicaba y leía todo lo que Ten liu le daba casi obsesivamente, ella quería ocultar lo que era casi segura de que aquellos poderes venían de su madre biológica, y ella no quería nada con ella ni siquiera esos poderes y la promesa de una vida mejor que venían con ellos, pues las sacerdotisas tenían valor y poder en el mundo donde vivía.
Ten liu venia de una rica y poderosa familia su trabajo en la tienda era parte de las pruebas de su orden al igual que su matrimonio pospuesto por años y cuando regresara estaría nuevamente viviendo la vida cómoda y lujosa de la que siempre había gozado, pero Kagome no quería eso, no quería la atadura de una orden, ni la caja de cristal y las responsabilidades que eso suponía (porque tenía que haber responsabilidades y ella simplemente no las quería, ya tenía suficientes para añadir más) ella creía en los dioses y siempre había rendido su devoción a Amaterasu-sama y a Tsukuyomi-sama y ella sentía que con eso bastaba y sobraba.
— Sinceramente ese idiota tiene los ojos en las orejas — Dijo Sango exasperada entrando al depósito con el balde y el trapeador rodando frente a ella.
— Siempre hay uno Sango-chan — Respondió Kagome abriendo los ojos y estirándose cuan larga era antes de levantarse.
— ¿Todo bien entonces? — Preguntó Sango como siempre refiriéndose a su control espiritual, Kagome se había negado a decirle a nadie más que a Hina lo que había descubierto el año anterior, así que sólo Sango, Kirara, Hina y su maestra sabían su secreto y ella no estaba muy apurada en añadir a alguien más a la reducida lista.
— Si, todo bien, vamos a trabajar — Respondió Kagome colocándose el delantal azul por encima de jean negro y la camiseta de algodón blanca que era oficialmente el uniforme del lugar.
— ¿Cuánto mides ahora Kag? — Preguntó Sango de repente con genuina curiosidad mientras regresaban al mercado.
— Uno setenta y dos, gracias por recordarme voy camino a convertirme en una jirafa — Dijo Kagome sacándole la lengua a Sango diez centímetros más baja que ella.
— Podrías ser modelo — Dijo tomando la caja de condimentos que había llegado mientras Kagome se tomaba unos minutos para meditar y empezaba a ordenarlos en su sitio.
— Si claro… no lo creo, no me gusta que me están viendo así que a la primera que me toque modelar algo me botan — Dijo Kagome mientras ordenaba las cajas de avena en los anaqueles superiores frente a donde estaba Sango.
— Cierto… además mejor me puedes servir de figurín — Respondió Sango riéndose por lo bajo cuando Kagome gruño por lo bajo.
— Si me clavas un alfiler de nuevo te ahorco… creo que deberíamos de ver si podemos conseguirte un figurín de verdad… o un maniquí no creo que mi pobre cuerpo aguante otro pinchazo más — Señaló Kagome con seriedad, antes de echarse a reír.
— Kagome-chan necesito una empacadora — Dijo Hina desde la caja.
— Voy… ahora regreso — Le dijo a Sango mientras se iba a atender al cliente, un Youkai oso que estaba haciendo una compra monumental y prometía una buena propina.
=== S S ===
El puño paso a toda velocidad junto a su cabeza y Kagome apenas pudo esquivarlo antes de lanzar ella misma su puño conectando con el hombro de su oponente ignorando el dolor de su mano y nudillos, antes de separarse y levantar sus dos puños frente a ella el puño izquierdo cubriendo su rostro con el antebrazo levantado listo para usar también el codo si era necesario y el derecho a la altura de su pecho justo bajo su barbilla lista para protegerse o atacar si era necesario. Frente a ella su oponente estaba en la misma posición, sonriendo como ella antes de lanzar su propio ataque el cual evadió con fluida eficacia.
— ¿Tenías que lastimarte y lastimar mi hombro no Kagome-chan? — Comentó Sango minutos después mientras estaban sentadas en el suelo tomando agua saborizada, una de las compras fijas para las que siempre conseguían cupones y no podían dejar pasar.
— Te moviste muy rápido y te golpee por accidente mi mano duele Sango-chan — Respondió Kagome abriendo y cerrando la mano adolorida mientras le daba un trago a su agua, diciéndole sin decirle que no había sido intencional.
— Bien practica la última lección de Ten Liu entonces — Ordenó Sango mirándola expectante, dos meses atrás la mujer se había marchado después de enseñarle a Kagome una serie de cosas de importancia que al final había visto "necesario" que Kagome aprendiera, que su joven amiga se negaba a usar a menos que la situación la obligara.
Aquel día Sango se había resbalado en el "lavandero" se había caído y se había fracturado la muñeca (ella ya había sufrido una lesión así en manos de Azani, para saber por siempre lo que se sentía) y Kagome tratando de ayudarla accidentalmente la había sanado presa del pánico, sin ningún protocolo previo cumplido y luego se había desmayado por tres horas y Sango estaba que se subía por las paredes de los nervios, mientras Kirara solo se había acostado sobre el estómago de Kagome a tomar la siesta, ella había llamado a Ten liu y ella le había explicado que Kagome se había agotado así misma curando algo para lo que no estaba preparada y le había ordenado llevarla cuando tuvieran tiempo a su negocio, desde entonces se había dedicado a enseñarle cosas más avanzadas aunque Kagome no estuviera muy feliz por eso.
— Esta bien — Murmuró Kagome concentrándose en sentir y manifestar sus poderes en su mano derecha que latía como un corazón, de inmediato el aura rosácea clarísima casi blanca se manifestó en su mano envolviéndola como una llama y el dolor menguo y desapareció y Kagome se inclinó y colocó su mano encendida abierta sobre el hombro de Sango por uno segundos hasta que la luz se disolvió.
— ¿Vez?, no hay nada malo con tus dones — Dijo Sango girando su hombro comprobando que en efecto ya no dolía.
— No quiero nada de ella — Escupió Kagome con un borde de amargura que siempre la embargaba al pensar en la madre biológica que la rechazo.
— No sabes si pueden venir de parte de tu padre y tú misma dijiste que él no sabía de ti Kag, él tal vez te habría querido, en mi caso fueron mis dos padres los que me entregaron a la difunta Azani — Le recordó Sango con solemnidad comprendiendo muy bien lo que Kagome sentía respecto a su madre biológica.
— Es cierto… Lo siento Sango estoy hormonal, en un par de días comienza mi calvario— Dijo Kagome con un deje de resignado horror haciendo reír a Sango.
— Lo sé, también me viene a mí — Reconoció ella con un deje de risa.
— Vamos a cenar, mañana comparemos mucho helado y tendremos helado por un rato — Dijo Kagome levantándose y extendiéndole la mano a Sango para ayudarla a ponerse de pie, para luego ir con ella hasta la cocina y abrir la nevera grande que habían comprado y sufrido como los condenados para meter allí sin ser vistas durante el fin de año, cuando casi todos los vecinos habían salido de viaje y ambas habían suplicado a Okita que las ayudara a llevar la enorme caja hasta el sector bien entrada la noche, él no se había sentido muy contento cuando las había dejado en la acera a cuatro metros de su escondite con la nevera, en medio de la noche y solas, Sango, Kagome y Kirara habían sufrido para bajar la enorme caja, por suerte Kirara era bastante más fuerte de lo que aparentaba y su ayuda había sido crucial y ahora tenían una nevera de dos puertas sin escarcha y enorme donde guardar sus alimentos perecederos en su diminuta pero cómoda cocina.
=== S S ===
Aquella tarde la limpieza se estaba haciendo tediosa, tenían demasiadas cosas viejas en aquel lugar, así que ambas habían estado sacando ropa, zapatos e incluso cuadernos viejos y estaban poniéndolos en una pila que no dejaba de crecer, Kirara las miraba con obvio aburrimiento mientras Sango se quitaba un pantalón que ya no le cerraba, lo doblaba y lo ponía sobre la creciente pila de ropa.
— Hemos estado acumulando muchas cosas — Se sintió obligada a señalar mirando a Kagome colocar dos pares de zapatos dos tallas más pequeñas en la pila de cosas.
— Lo sé, rara vez botamos algo más allá de la basura inservible, esta noche tenemos que salir a dejar parte de esto en algún conteiner cercano, seguro le servirá a alguien más — Dijo Kagome con calma.
— Bien, es una lástima que no lo podamos dar a alguien, la ropa sobre todo está en muy buen estado y además lo que me costó coser a mano mucho de esto — Dijo Sango añadiendo un vestido muy pequeño para cualquiera de las dos.
— Nuestra seguridad es lo primero — Repitió Kagome con calma el lema que le había dicho una y otra vez desde que la rescatara de la muerte, Sango solo asintió sabiendo que su amiga tenía toda la razón. — Aun así tienes razón, hay un albergue de niñas a seis cuadras del trabajo, podríamos llevarlo allí — Ofreció Kagome animando a Sango de inmediato.
Al principio ella se había revelado en su mente cuando ella les había dicho que seguirían sus reglas, mas conforme pasaba el tiempo Sango comprendió que sus reglas de verdad las mantenían a salvo y ella había seguido a Kagome allá donde iba, era una verdad no señalada que de las dos Kagome era la líder de aquella familia disfuncional.
— Buenas tardes Miko-sama — Saludó Kagome a la sacerdotisa que salió a recibirlas después de llamar a su puerta por un buen rato aquella tarde cuando caía la noche.
— Hola queridas buenas tardes ¿En qué puedo ayudarlas? — Preguntó la mujer en su traje blanco y rojo con una larga trenza por debajo de las caderas.
— En realidad, somos nosotras las que podemos hacer algo por ustedes, mi hermana y yo tenemos un donativo de ropa, zapatos y libros que hacerles, se nos fue el tiempo recolectando las cosas y por eso vinimos a esta hora — Explico Kagome con calma.
— Oh eso es maravilloso, gracias — Respondió la mujer apartándose de la puerta para darles paso.
— Lo siento Miko-sama, pero no podemos entrar hoy, como le dije se nos hizo tarde recolectando las cosas y nos están esperando en otro lugar — Dijo Kagome renuente a entra al lugar.
— Entiendo, denme un segundo para pedirle ayuda a alguien para llevar esos — Dijo la mujer señalando los sacos que ambas llevaban en las manos.
Después de entregar las cosas, ambas estaban en paz y regresaron en silencio a casa, recordando como aquella tarde Sango y Kagome seguida por Kirara habían salido de la guarida cada una con dos sacos en perfectas condiciones repletos de ropa, libros y zapatos viejos, atravesaron varias calles lejos de donde vivían hasta llegar hasta la puerta del albergue donde dejaron los primeros cuatro sacos en manos de la sacerdotisa, tres días después sacarían cuatro más que llevarían a otro albergue; al final se habían tardado casi un mes en sacar todo lo que ya no les servía y donarlas a otros junto a algunos artículos de sus compras de los que tenían demasiado y no querían que se dañaran sin ser de utilidad y habían desechado algunas cosas que ya estaban demasiado rotas para seguir usándolas como fue el caso de la media docena de cestas desechables tan golpeadas que literalmente se caían a pedazos mientras las movían.
=== S S ===
En momentos como ese Kagome sinceramente deseaba ser menos noble y dejar sus promesas a un lado y correr como el infierno hacia el horizonte, por ahora ella solo quería golpear su rostro contra la mesa frente a ella y el cuaderno de historia Youkai abierto junto al grueso tomo, con la esperanza de por lo menos desmayarse porque sabía que no ocurriría un milagro y toda esa información estaría en su mente automáticamente con solo estrellarse contra ella, junto a ella Sango no estaba mejor, si la expresión oscura de su rostro era una señal.
— Les recuerdo que es necesario que me entreguen antes de salir los permisos firmados por sus representantes y el monto del transporte — Decía Toshio-sensei un Tora Youkai rubio y de ojos verdes y amarillos que podían marearte con facilidad si los mirabas mucho tiempo; mirando a la clase con seriedad. — Mañana deben de traer sus Obentos sin falta, el que lo olvide no se subirá al bus aunque tenga el dinero y autorización y perderá cinco puntos en esta asignación por irresponsable — Finalizo lanzándoles una mirada dura justo antes de que el timbre sonara anunciando el fin de la clase
— Y pasado mañana tenemos exámenes de este tema y lo que veamos en el museo… Mátame ahora Sango, te perdonare en el más allá y le heredaré todo a Kirara — Dijo Kagome con fingido dramatismo lanzando el dorso de su mano derecha sobre su frente adoptando una pose dramática, mientras Sango reía por lo bajo y el Sensei unos metros alejado de ellas negara con burla mientras sonreía.
— Estoy seguro que su hermana no tendrá que llegar a esos extremos Higurashi-san — Dijo el profesor deteniéndose junto a ellas después de recoger su maletín y los libros, mirando de una chica a la otra.
— Oh… Gracias Toshio-sensei, la verdad es que tenemos trabajo de sobra entre hoy y el resto de la semana, parte del mercado está siendo remodelado y estamos corriendo de un lado al otro tratando de mantener los tres pasillos que aún están funcionando limpios, ordenandos y llenos de productos y esta difícil lograrlo. — Respondió Kagome avergonzada mirando con calmado respeto al Youkai Sensei que las había descubierto trabajando semanas atrás y estaba segura que ya sabía que ellas vivían solas, pero era demasiado educado como para decírselos en la cara.
— Entiendo, nos vemos mañana Srtas. — Dijo el antes de salir del salón seguido por ellas, ignorando por completo las miradas veladas de sus compañeros, dándoles a cambio a ellos unas verdaderas miradas cargadas de latente amenaza haciéndolos retroceder de inmediato, sin ver jamás la diminuta sonrisa del Sensei al percatarse de lo que sucedía alrededor de ellos, elogiando mentalmente a las jóvenes que eran desde lejos lideres natas, sobre todo la más joven de las "hermanas" la chica era una verdadera hembra alfa nacida entre los humanos, la chica sería asediada por sus congéneres Youkai en cuanto llegara a la edad "legal" de los humanos, casi sentía lastima de ella o de los que la persiguieran, por suerte él estaba felizmente emparejado.
=== S S ===
Mientras salían de la secundaria ninguna de las dos le prestaba atención a las apreciativas miradas que los chicos que antes habían tratado de hacerles la vida imposible les dedicaban, y las miradas cargadas de envidia de las chicas quienes sabían que las dos jóvenes eran más peligrosas de lo que los profesores o la directora les daban crédito, para ellos las dos jóvenes eran más maduras que la mayoría de los adolescentes de sus respectivas edades, y desde la primaria cuando la Higurashi menor le había dado una paliza a cada uno de los que la molestara fuera niña o niño, los profesores se habían negado a creerles cuando habían sido ilusamente estúpidos y la habían denunciado, solo para ganar una nueva paliza y una promesa de hacerla más dolorosa si volvía a denunciarla o a molestarla lo que le gano el temor/respeto de sus compañeros y eso solo se había repetido y agudizado con la llegada de la Higurashi mayor, que no compartía rasgos con su hermana lo que los llevó a decidir que o ambas eran hijas de distintos matrimonios, o simplemente Sango no había heredado rasgos extranjeros como había sido el caso de Kagome.
— ¿No te gustaría pasar un día entero sin tener que trabajar o estudiar? — Peguntó Sango para luego darle un mordisco a su hamburguesa mientras caminaba junto a Kag hacia el trabajo.
— Si claro, hace tanto tiempo que no sé lo que es tener vacaciones, no se las pido a Hina-san porque solo trabajamos medio día y fuera de eso no quiero abusar de la confianza que nos ha dado. Pero si, me encantaría dormir un día sin preocuparme de que tengo que trabajar al día siguiente o levantarme y correr a la escuela e incluso cazar cupones — Reconoció Kagome, entendiendo a Sango perfectamente.
— Si como siempre tienes razón… Ahora vamos va a llover — Dijo Sango mirando el cielo cargado de nubes.
Al día siguiente Sango y Kagome fueron de las primeras en subir al bus que las llevaría a la visita guiada al Museo de Historia donde verían parte de los eventos más importantes de la historia Youkai en Japón y como aquello había influenciado al mundo.
Sango y ella habían estudiado historia antes y sabían en resumen lo que verían, más ahora que estaban en secundaria se suponía que verían más de las cosas que durante la primaria no habían visto, lamentablemente no se equivocaron.
"En 1059 de la era Sengoku. Las cuatro casas cardinales se reunieron en Edo con un grupo de sagrados de quienes la sacerdotisa Midoriko fue líder y vocera, llegando a un acuerdo de cese al fuego de ambas partes y la alianza a través de matrimonios concertados entre ambas razas y así la guerra entre ambas razas terminó y durante quinientos años se restauró un orden y equilibrio a través de leyes que beneficiaran y protegieran a ambas razas por igual y sin preferencia entre ellas.
Cabe señalar que de las cuatro casas cardinales Youkai quien tuvo una marcada relevancia en la historia y aseguró el cese al fuego, fue el gran Inu no Taisho, señor de las tierras del Oeste, quien fue quien inicio el dialogo con su homólogo de Sur El Kyubi lord Katsujiro señor del Sur y ambos convencieron a los señores del este Daichi el gran Okami nevado y lord Yamatone el señor de Norte y gran Fénix de Ónix, mostrándoles como a pesar de sus grandes poderes y dones corrían el peligro extinción por la tasa de mortalidad de los cachorros en el tenso ambiente de la guerra e incluso la infertilidad de las hembras causada por el estrés e incluso la constante pedidas de crías, que inclino la balanza a favor de la paz…
Decía el guía mientras los alumnos tomaban notas desesperadamente sobre una u otra cosa, Sango había optado por grabar al guía mientrasella grababa las esculturas y lo cuadros que mostraban la historia de cómo habían llegado a la paz y la base del mundo que tenían ahora, Kagome no podía evitar mirara embelesada a las imágenes de los Youkai erguidos con orgullo frente a los sagrados quienes también se levantaban frente a ellos con orgullo.
La imagen que más le haba impactado había sido la de la sacerdotisa Midoriko, la mujer se veía etérea, su belleza captada en el lienzo tenía un borde inhumano, casi como la belleza impactante de los Youkai, los señores de las casas cardinales eran aún más impactantes ahora en tamaño real que como habían sido en las minúsculas fotografías de los libros de la escuela, desde el pelirrojo Kitsune, al elegante y platinado Inuyoukai y señor del Oeste, simplemente quitaban el aliento y ella no podía dejar de admirar la masculina belleza de cada uno.
"Y así fue como los Youkai de los otros continentes se unieron a la causa y pasaron a formar parte del acuerdo de paz bajo las condiciones establecidas por Inu no Taisho y el grupo de sagrados liderados por Lady Midoriko extendiendo la paz y la unión de ambas razas al resto del mundo, con Japón liderando el movimiento"
— Eso es mucha información, no sabía que teníamos que agregar la información de la esposa humana de Inu no Taisho, Kami Kagome este trabajo va a ser largo — Dijo Sango aquella noche después de cenar y tomar un baño para luego reproducir toda la historia explicada por el guía del museo.
— Dale gracias a Kami que ya no tenemos que escribirlo a mano Sango sino, si sería el infierno en la tierra, y ahora hay que incluir a la esposa humana de Inutaisho… revisa eso de nuevo y dime si hay otro Youkai importante que tenga una segunda esposa humana, para agregarlo, yo estoy revisando el árbol genealógico de Midoriko y su compañero un Okami Youkai de Estados unidos.
— Esto es una locura… incluirla en el trabajo cuando no se le considera más que una "concubina" entre los Youkai e incluso entre muchos de los humanos… pero supongo que algo quieren enseñarnos… ya me pongo en eso, ve si tenemos papel suficiente o si hay que ir al súper mañana — Dijo Sango revisando en la laptop toda la información que había recopilado por internet.
— Esta va a ser una noche muy larga — Murmuró Kagome encendiendo la tetera eléctrica para hacer el café que las mantendría activas aquella noche, antes de confirmar la cantidad de hojas que tenían, que para su suerte era suficiente para empezar a imprimir la mayor parte del trabajo aquella noche, pero aun así tenían que comprar más.
Owarii…
N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.
Atte.
Yo.
Gracias
