Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)

"Se supone que soy físicamente aún muy joven para decir cosas como 'cuando era joven o viendo hacia el pasado' y cosas así, sin embargo mi alma es vieja y así de vieja me siento muchas veces, supongo que esto suele pasar cuando experimentas ciertas cosas que maduras sin darte cuenta… no recuerdo haber sido jamás una niña y admito que desde la entrada de Kagome en mi vida he podido ser niña de una manera bastante poco ortodoxa, aun así puedo decir con base que viendo al pasado que precede el presente y dicta mi futuro, puedo decir que a pesar de todo soy una chica con mucha suerte, las cosas que he vivido me han enseñado mucho más que a cualquiera a mi edad, y cada vez que logro algo junto a mi hermana simplemente no puedo contener la satisfacción por nosotras y reírme internamente de esos que espera vernos fallar y terminan frustrados.

Veo hacia atrás, hacia los primeros días en que Kagome me encontró y veo lo que estoy viviendo ahora y me siento orgullosa de decir que poco a poco nos estamos abriendo camino y con solo ver el brillo de determinación en los ojos de mi hermana cada vez que habla de los planes que tiene para ambas y nuestro futuro, sé que nada podrá detenernos en lograr lo que queremos, así que mundo prepárate, las hermanas Higurashi apenas están empezando."

Sango Higurashi


Cap. 6: Superación


La terquedad y la perseverancia juntas, realmente rendía sus frutos y cuando le sumabas la determinación de no darles el gusto a todos los que esperaban verte fallar y caer ante ellos, para que se tragaran sus palabras y que se pudrieran de rabia y envidia, (como el caso de incontables "compañeros" de clases y algún que otro profesor) los frutos eran hermosos, apreciados y tan dulces como una sobredosis de chocolate y ellas habían disfrutado de ese gusto con creces.

Ver las caras de verde ira de sus compañeros y algunos profesores cuando recibieron sus diplomas, fue tan dulce como el primer bocado de algodón de azúcar de tu vida, y ellas habían probado muchos bocados hasta empalagarse aquel día, con todo gusto porque lo merecían, las dos habían trabajado y estudiado duro durante todo aquel tiempo para aquel día.

Hina y su familia habían estado en el acto de grado y les habían tomado una enorme cantidad de fotos durante y después de la entrega de los títulos y ellas habían estado felices de compartir aquella alegre experiencia con ellos a los que en muchos niveles consideraban parte de su disfuncional familia.

=== S S ===

— Vamos… no puedes estar hablando en serio Sango-chan — Dijo Kagome mirando con incredulidad a Sango agitar la botella se sake frente a ella, mientras Takeru el novio de Sango solo reía maliciosamente y se encogía de hombros en la sala del apartamento del pasivo hombre.

— Kagome-chan tu primera borrachera es mejor tenerla entre amigos de confianza que van a cuidar de ti, que en la calle con extraños para terminar acostándote con el primer imbécil que se te cruce y te arrepientas apenas abras los ojos, antes de poder quejarte de la cruda y te sientas miserable por un buen tiempo, vamos toma un trago — Dijo Sango entonces ofreciéndole una copa de sake, que ella sabía no debería tomar, pero ella tenía un buen punto, además algo parecido le había dicho Mina una vez.

Si tomas licor algún día, que sea entre amigos y no entre desconocidos, los amigos de verdad cuidan de ti porque te quieren, a los desconocidos no le importa lo que hagas así te arrepientas toda tu vida Le dijo la anciana con solemnidad sonriéndole mientras tomaba una copa de sake caliente y ella un té verde de yerbabuena

— Bien Kampai — Dijo Kagome vaciando la copa de sake de un trago, sintiendo el ardiente calor correrle de la boca hasta el estómago haciéndola resoplar con los ojos aguados, mientras Sango reía encantada.

— Ya verás cómo mejora, otro — Dijo Sango sirviéndole otro trago a Kagome y uno para sí misma.

Te odio — Dijo Kagome tomando el segundo trago mientras Sango reía y Takeru les servía un par de tragos más.

— Yo también te amo — Dijo Sango sonriente mientras se tomaba su propio trago. — Feliz cumpleaños Kag-chan — Añadió sonriéndole con genuina alegría.

— Feliz graduación Sango-chan — Dijo Kagome levantando su copa en un brindis silencioso.

— Feliz graduación también Kagome-chan — Dijo Sango devolviéndole el brindis, luego Takeru se unió a ellas y estuvieron riéndose y retando a Kagome a tomar una copa tras otra.

=== S S ===

— Vamossss comer algo Sango-channnn — Dijo Kagome dos botellas de sake y unas horas después.

— Si Kag vamos a comer fuera Takeru no tiene nada decente en su nevera — Dijo Sango burlona mirando a Takeru encogerse de hombros con honesta calma.

— Dejé de hacer la compra hoy para celebrar con ustedes cariño — Señalo el hombre sonriente.

— Ohhh luego te recompensare — Respondió Sango dándole un beso lento y apasionado que encendió los ojos negros de Takeru. — Por ahora necesito comida y Kag también.

— Hey ustedes dos, no pueden tener sexo mientras estoy aquí, Sangooooo — Soltó Kagome indignada cubriéndose los ojos, antes de estallar en sonoras carcajadas.

— Si, si vamos — Dijo Sango poniendo los ojos en blanco y riéndose mientras Kagome se cruzaba la cartera de correa fina entre los pechos y colocándose la una chaqueta de jean negro por encima de la blusa azul rey, que usaba en combinación con un jean negro y unas botas de tacón mediano, con su estatura Kagome evitaba los tacones altos como la peste.

=== S S ===

Por las calles de Setagaya Sango y Kagome avanzaban con los brazos entrelazados riéndose de todo el tiempo mientras Takeru las seguía y añadía uno que otro comentario haciéndolas reír aún más; para sorpresa de Sango y Takeru, Kagome caminaba casi perfectamente si ignorabas su tendencia a inclinarse un poco hacia la izquierda.

— Esperen… quiero entrar aquí — dijo Kagome de golpe deteniéndose y haciendo frenar a Sango y a Takeru que miraron a la fachada del local con espanto y perplejidad.

— No vas a ponerte un pircing Kagome, si te dejo mañana me mataras, quiero vivir — Dijo Sango espantada viendo las fotos de los pircing perforando boca, nariz y varias partes más inquietantes de los modelos, junto a una espalda de hombre tatuada con un Inu blanco gigante aullándole a una luna purpura.

— Uy nooo, no quiero un pircing… me voy a hacer un tatuaje — Declaró Kagome con seguridad avanzado hacia el local arrastrando con ella a una espantada Sango.

— Mañana vas a matarme nooooo — Decía Sango tratando de frenarla, sin logarlo por completo.

— Nop… hace rato quiiiiero el maldiiiito tatuuuaje y estoyyyy borraaachaaa, tengoooo queee aproooveeechaaar queee no voooy a reeecordaaar el dooolor— Dijo Kagome con calma y arrastrando las vocales.

— Pero Kagomeeeee — Dijo Sango mirando a Takeru por ayuda, mas este levantó las manos ante él en una señal universal de rendición, ambos sabían cuando Kagome se decidía a hacer algo no había nada ni nadie que pudiera hacerla cambiar de opinión o abandonar la idea, lamentablemente Kagome aprovechó ese momento para soltarse de Sango y entrar al local de tatuajes. — Mierda, mierda — Soltó Sango espantada entrando detrás de ella.

— Preciosa, ese tatuaje es muy grande para ti — Dijo el Okami negro sonriéndole con picardía, mientras Kagome está prácticamente sobre el señalando la imagen que ganó su atención. — ¿No quieres una flor, una mariposa o….

— Al diablo la flor, quiero ese Inu — Decía Kagome tambaleándose ligeramente mientras señalaba un enorme Inu blanco en una postura orgullosa aullando a una luna purpura en el cielo nocturno, ahora en un enorme cuadro justo detrás del Okami negro que sonreía divertido con su estado de ebriedad.

— Eso es muy grande Kag… ¿algo más pequeño tal vez? — Dijo Sango resignada mirando a Youkai suplicándole ayuda.

— Es cierto preciosa, ¿Te gusta la pintura? Puedo darte parte de ella y luego si quieres puedes venir y te hare lo que pidas — Dijo el con un claro doble sentido, con los ojos verdes encendidos de pura intensión.

— Hecho muchacho… quiero esa luunaaa — Dijo Kagome mientras se quitaba la chaqueta seguida de la cartera y antes de que Sango pudiera evitarlo la blusa salió volando y cayó en manos del guapo tatuador que miraba sin pudor el cuerpo expuesto de Kagome con una sonrisa pícara en los labios, mostrando sus colmillos abiertamente.

— Kagome no, no… no tienes que quitarte el maldito sostén por Kami y tu deja de reírte como idiota, maldición — Soltó Sango arrancándole la blusa al tatuador de las manos cuidando de no rómpela con sus garras y cubriendo los pechos llenos de Kagome y el sostén de encaje negro que había sido un lujo que ambas se habían permitido cuando compraron uno cada una meses atrás y lanzándole una mirada furiosa al aludido tatuador que solo sonrió más ampliamente. Hermoso cretino Pensó Sango para sus adentros mirando al monumento de macho.

— Ok... ok no me grites por Kami — Dijo Kagome acostándose boca abajo en la camilla de tatuajes — Es mi regalo de cumpleaños San-San — Añadió Kagome en tono etílico/petulante.

— Oh… ¿Y dónde lo quiere la chica del cumpleaños? — Pregunto el macho susurrándole al oído sensualmente.

— Amigo… no sigas con eso, quiero mi tatuaje aquí — Dijo ella levantándose el cabello y mostrándole con los dedos el espacio entre la base de la columna y el cuello. — Quiero esa luna con los picos hacia la izquierda justo como la de la pintuuraa — Dijo ella sintiéndose menos mareada ahora.

— ¿Así quieres la luna? — Pregunto el con un deje de incredulidad.

— Justo así —Afirmo Kagome.

— Bien, una mujer que sabe lo que quiere — Dijo el Inu sentándose en la silla e higienizando sus manos.

— Apúrate antes de que se me pase la borrachera — Ordeno Kagome haciéndolos reír a todos.

— Eso te va a doler — Dijo Sango por experiencia, mientras Takeru grababa todo con su teléfono.

— Vaya que triste… una mujer hermosa que le gusta rápido — Dijo el Youkai con un tono de mofa/decepción antes de empezar a delinear sobre la pálida y delicada piel la luna con el lápiz de dibujo, para luego empezar con las agujas y el color, recibiendo a cambio una retahíla de maldiciones que habrían hecho enrojecer a un marinero o morir de risa con las creativas versiones creadas por ella, mientras su amiga y el novio se reían y continuaban grabando todo el proceso.

— ¿Kagome-chan estas bien? — Preguntó Sango cuando finalmente terminaron el tatuaje.

— Pegúntamelo mañana Sango-chan — Respondió Kagome levantándose de la mesa.

— Te cobrare la mitad por tu cumpleaños hermosa— Dijo el Youkai besándola en oreja izquierda y deslizando rápidamente su lengua sobre el diminuto trozo de piel que había besado. — Feliz cumpleaños hermosa — el susurró antes de ir con el novio de Sango hasta la caja y Sango la ayudaba a ponerse la blusa y la chaqueta cuidando de no mover el vendaje en su nuca.

— ¿Te duele mucho? — Preguntó Sango acompañándola hasta la caja donde los hombres conversaban por lo bajo.

— Ahora no me duele, pero seguro que mañana si dolerá como el infierno — Respondió Kagome tambaleándose hacia la izquierda y chocando de inmediato con el sensual tatuador. — Oh… gracias — Dijo antes de atraerlo hacia ella y darle un beso devastador haciéndolo gruñir por lo bajo y antes de que pudiera ponerle las manos encima Kagome lo soltó y sonrió con inocente malicia — Volveré… Ahora… Sangooooo aliméntame — Soltó entonces imperiosamente volviéndose a mirar a una perpleja Sango cortando la tensión en el lugar sin ver como los ojos del Youkai se teñían de rojo por un instante.

— Una cruel y hermosa mujer, regresa cuando quieras — Dijo el Youkai sonriéndole con picara malicia, mientras Sango arrastraba a su amiga fuera del lugar. — Deliciosa Miko — Murmuró por lo bajo relamiéndose los labios con gusto.

=== S S ===

Al dia siguiente Kagome despertó y miró el techo plástico con somnoliento aburrimiento sintiéndose un poco mareada y con un ligero dolor de cabeza, recordando la noche anterior y la celebración de su cumpleaños número dieciocho y la feliz graduación; recordó que Sango había echado mano de sus dones y había convencido a su novio de comprarles una botella de Sake.

— Increíble… suertuda, apuesto que ni siquiera sientes nauseas — Dijo Sango entrando en su rango de visión mirándola con un deje de sana envidia e incredulidad.

— Un poco mareada, con un ligero dolor de cabeza y un dolor que late como un corazón en la nuca… dime que no hice nada estúpido — Respondió Kagome mirado a Sango reír con malicia.

— ¿Qué es lo último que recuerdas? — Preguntó Sango con un deje de risa, en la voz y en los ojos.

— Una luna purpura y algo sobre un Inu blanco — Dijo Kagome sentándose y pasándose la mano ausentemente por la nuca para encontrar una gruesa venda y la piel bajo ella irritada y tirante, antes de abrir los ojos como platos antes de ser cegada por un flash y Sango estallar de risa. — ¡Santa mierda! — Juró por lo bajo.

— Tu cara… Kagome… fue… un poema— Decía Sango muerta de risa.

— ¿Que carajos hice? — Dijo Kagome mirando a Sango reírse, antes de pasarle el teléfono, donde pudo verse caminar casi normal si ignorabas su tendencia a irse hacia la izquierda, y pararse frente a una tienda de tatuajes donde había una enorme foto de un Inu Youkai blanco en la espalda entera de un hombre aullándole a una luna purpura, (era obvio que Takeru estaba grabando pues Sango iba junto a ella) y luego se escuchó a si misma decir que iba a hacerse el "maldito" tatuaje ahora que estaba borracha y no recordaría el dolor, ni Sango ni Takeru habían podido hacerla cambiar de opinión (obvio).

Luego había escuchado al guapo tatuador tratar de convencerla de hacerse una flor y ella negándose, al final y sin pudor se había quitado la camisa y quedado en sostén y solo Sango había logrado cubrirla y convencerla de que el sostén podía quedarse, antes de acostarse boca abajo en la mesa del tatuador y luego fue una retahíla de maldiciones y chistes jocosos entre ellos y el tatuador quien al final le había cobrado la mitad por el entretenimiento y por ser su cumpleaños, al final Takeru le había regalado el tatuaje, luego se vio a si misma prometiéndole al sexy tatuador volver antes de darle un beso francés que lo dejó tambaleándose y con los ojos enrojecidos y dejarse arrastrar por Sango fuera del lugar.

— Oh. Por. Kami. — Dijo Kagome perpleja mirando a Sango estática antes de estallar en carcajadas con ella. — Al menos no lo viole sobre la mesa, el macho es un maldito bombón — Dijo Kagome después del ataque de risa.

— Oh estoy segura de que el pobre hombre tuvo que darse un buen baño de agua helada después de ese beso monumental, la próxima vez te dejo con él. — Bromeó Sango.

— Humm no lo creo, si voy a acostarme con alguien prefiero recordar que demonios pasó al día siguiente — dijo Kagome risueña, antes de que Kirara maullara exigiendo atención y comida. — Ya te doy de comer Kir-chan déjame ir al baño un segundo — Dijo Kagome levantándose sin tambalearse notando por primera vez que estaba durmiendo con una bata de algodón blanca.

Maldición, ni se tambalea con practica aprenderás a controlar tu bebida, lo bueno es que tienes más resistencia de la que creí, hicieron falta dos botellas de Sake para emborracharte y aun así caminabas relativamente bien — Dijo Sango mientras ella iba al baño, se lavaba los dientes y aliviaba la presión de su vejiga, se lavaba las manos y regresaba para ver a Sango darle de comer a Kirara.

— Me muero por un café — Dijo Kagome calentando agua en la tetera eléctrica y preparándose un café instantáneo, lamentando no tener café molido o en grano, añadiendo los artículos a la lista mental, mientras le daba un trago al café y sentía el brebaje hacer su milagro en ella — Ahora dime Sango-chan… ¿Qué demonios me tatué al final? — Pregunto Kagome sintiendo sus labios curvarse en una silenciosa sonrisa cuando ante su pregunta, Sango estalló literalmente en carcajadas tipo bruja maléfica de Disney casi rodando por el suelo, sinceramente esperaba no haberse tatuado nada sexual o un letrero tipo "hembra alfa en el área" porque en ese caso ella SI mataría a alguien.

=== S S ===

— ¿Y bien? — Preguntó Kagome mirando a Hina por encima de su hombro espantada y preocupada por su silencio, la opinión de Hina era importante para ella, aunque no lo dijera Hina ocupaba un lugar muy importante en su vida, pues consideraba que Mina y Yuri la habían enviado para que no le faltara una madre y guía en su duro camino.

— hummm pudo haber sido peor, pero de alguna forma te luce — Sentencio la mujer mayor finalmente y Kagome dejó ir el aire que estaba conteniendo y dejando caer la cola de caballo cubriendo el cuarto menguante purpura que tenía tatuado justo entre el cuello y la base de la columna, aliviada de que la ropa adecuada y su cabello pudieran ocultarlo.

— Al menos no despertaste en cama ajena, confieso que yo si desperté en cama ajena Matew nunca deja de recordármelo — Dijo la mujer mayor sonrojándose y riéndose como una niña traviesa.

— Ahora tú tienes una luna en el cuello y yo una mariposa detrás de la oreja — Dijo Sango jocosamente.

— Sep… — Dijo Kagome sacándole la lengua a Sango infantilmente.

— Bien chicas quería decirles que al fin me decidí por el nuevo logo del supermercado y el diseño del bordado de los uniformes — Dijo Hina sonriéndoles de oreja a oreja.

— Ohhhh dime que no vas a elegir vestirnos de verde vomito o tendré que hacer lo posible porque me dejen en almacén por el resto de mis días — Dijo Sango espantada, mientras Hina reía por lo bajo, antes de sacar de una bolsa de papel oscuro, una chemise blanca con un bordado azul rey y rojo que rezaba "Hina's SuperMarket" sobre cuatro líneas plateadas rápidas que simulaba "velocidad" y al final bajo la palabra "Market" un diminuto carrito de compra con un sonriente sol en un costado con las iniciales del mercado a los costados, enmarcado con una línea doble roja y una línea dorada con un diminuto espacio de dos centímetros de fondo blanco de la tela, simulando un insignia bordada rodeando el diseño sobre el lado izquierdo del pecho. — El tuyo Kag… es tu dibujo, Hina puso tu diseño en los uniformes — Soltó Sango estremeciendo a Kagome tratando de sacarla de su estupefacción.

Kagome solo miraba el diseño que Sango la había descubierto dibujando en una de esas tardes flojas en las que no había nada que hacer en el lugar y ella se ponía a dibujar cualquier cosa que ganara su atención, desde la clienta con Alzhéimer que hacia correr a sus enfermeras de un lado al otro buscándola por aquel distrito, hasta algún paisaje que habían visto y se sentía de humor para dibujar a lápiz, o lapicero, sus dibujos habían sido desde niña su mejor distracción había echo muchos para Yuri y Mina y ellas los habían recibido como si fueran diamantes y conservado con cariño y como si fueran verdaderos tesoros y desde su inicio en las calles de habían convertido muchas veces en su escape a la realidad, su forma de soñar despierta de imaginar un mundo ideal aunque fuera sobre una hoja de papel bond, grafito y tinta, dibujaba para ella, en las sangría de sus cuadernos de notas, en el margen de los periódicos en servilletas e incluso en sus manos, las líneas rápidas del movimiento del cuerpo humano siempre estaban allí sobresaliendo solo para ella en todo lo que veía, respirando e interactuando con el resto del mundo, mostrándose ante ella y mostrándole también las miles de formas de transformar una línea a conveniencia y crear algo nuevo, así había podido reciclar muchas cosas por años y darle usos que otros jamás habrían pensado sino después de ver lo que ella había creado de la nada, Kagome disfrutaba mucho del dibujo era su escape y su mejor válvula para drena lo bueno y lo malo, sino el fuego podría hablar de cuantas de sus pesadillas se había tragado durante años dibujados con lujos y detalles tales que parecían a punto de cobrar vida fuera del papel, los mangas que habían caído en sus manos no solo la habían distraído sino que le habían enseñado diferentes estilos de dibujo y a aprender más de las líneas y viejos libros de arte le habían enseñado el maravilloso mundo del color, la guarida estaba repleta de retratos hechos por ella que conforme pasaba el tiempo mostraba mejor técnica y calidad, ella esperaba algún día poder aprender a crear cosas con sus dibujos, adornar y dar alegría, dar color al mundo lleno de oscuridad y matices de gris oscuro blanco y negro en el que vivían.

Aun así a pesar de su hobby y su pasatiempo con las manualidades creativas, ella no se esperaba que un dibujo ocioso que había hecho en un momento de aburrimiento estuviera ahora bordado en una camisa, menos aún en el nuevo uniforme que vestirían en el mercado.

— También lo usaremos en las facturas, bolsas, etiquetadoras, sellos y en la publicidad del mercado, queremos competir para ganar el título de supermercado así que por eso estamos reestructurando la imagen del mercado además es mejor que lo que el diseñador gráfico de la empresa de publicidad me mostro… aquello si era verde horrible y negro, demasiado… serio aburrido para nada como somos nosotros, me gusta más la paleta de colores que Kagome uso — Dijo Hina sonriéndole a Kagome.

— Ohh… ¿Pero estas segura que ese dibujo está bien? Fue solo u dibujo que hice sin pensar mucho— Dijo Kagome finalmente reaccionando, mientras Sango sonreía de oreja a oreja y golpeaba el hombro de Kagome en silenciosa celebración/felicitación.

— Es perfecto, me gusta mucho — Dijo Hina estirando la camisa para que vieran el cuello azul rey y el borde de las mangas, dándole un toque elegante a la camisa de algodón, antes de sonreírles y seguir a la oficina, dejando a Kagome allí en shock e incrédula con lo que había sucedido.

Aquel día Kagome se encargaría de la caja mientras Sango estaba recibiendo la mercancía y el nuevo empleado de medio tiempo limpiaba los estantes antes de rellenarlo con los productos, luego Sango le ayudaría a terminar de ordenar los productos y Hina iría al médico con su esposo.

El día estuvo bastante movido y para las seis Kagome ya quería irse a casa tomar un baño comer y dormir, la fiesta de la noche anterior estaba cobrándoles caro a Sango y a ella.

Para cuando cerraron el mercado eran las seis treinta de la tarde y ambas regresaron agotadas a casa, Kirara las esperaba cerca para acompañarlas y mantener a los indeseables bien alejados, desde que ambas empezaron a mostrar las curvilíneas formas de mujeres, hombres y machos por igual habían empezado a rondarlas y a molestar, sobre todo a Kagome para su eterna irritación.

— Oye Sango… Hina no se veía muy bien anoche cuando cerramos — Dijo Kagome girando un anillo de plata lleno de símbolos en su dedo anular izquierdo con nerviosismo, aun sin comentar nada sobre lo sucedido con su dibujo con el cual estaba terminando de formar una idea en su mente.

— ¿Crees que sea más que un mareo? — Preguntó Sango mirándola preocupada, porque si Kagome estaba preocupada entonces había una razón válida para preocuparse, ella era naturalmente intuitiva, después de todo a los quince habían descubierto que era una miko, aunque ella había decidido por el bien común entrenar con Ten liu y eventualmente y por decisión propia tomó otros entrenamientos más y aprendió a hacer aquel anillo que ocultaba sus poderes del resto del mundo, ella no quería nada con ellos aun cuando entre los humanos las sacerdotisas estaban entre el rango más alto y ella podía alejarse de todo aquello cuando quisiera, mas ella había elegido quedarse y ni Sango ni Kirara podían entenderlo, solo agradecer su decisión y respetarla.

— Sabes que odio usar esas habilidades… pero siento que hay algo más, pero no sé qué es — Reconoció Kagome mientras avanzaban sin bajar la guardia hacia una de las rutas por la que volverían aquella noche a casa.

— Mañana nos dirán si es algo malo — Dijo Sango con calma mientras las tres bajaban por parque y con un deje de casualidad "paseaban" por el lugar hasta escurrirse y llegar a la guarida, donde las tres no tardaron en ingresar y entrar el calor alrededor de los tres de los cinco tambores llenos de brazas incandescentes que Kagome removió y avivó que mantenían el calor en todo el lugar.

Tras tomar un baño y la cena revisaron las grabaciones de seguridad como siempre para encontrar más de lo mismo, ardillas retozando de un lado al otro, Kirara, un par de pájaros y una serpiente, antes de acostarse

=== S S ===

Al día siguiente estaban celebrando la llegada sorpresiva del nuevo bebe de Hina-san mientras el enérgico Yukito ahora con siete años saltaba de un lado al otro por todo el mercado ante la idea de convertirse en "hermano mayor" arrancando las carcajadas de todos con su payasadas.

El día transcurrió con la misma normalidad de siempre, lo mismos clientes habituales y el movimiento esperado, con los proveedores y el ritmo de trabajo.

— Sango… creo que ya es tiempo que dejemos nuestra guarida, cada día se hace más obvia nuestra presencia a pesar de nuestros cuidados, cuando éramos niñas podíamos pasar sin ser detectadas pero ahora es casi imposible — Dijo Kagome aquella noche cuando finalmente habían logrado despistar al vecino sospechoso del conjunto residencial cercano, que estaba cerca de aquel tramo de bosque con su estación enterrada y olvidada y parecía empeñado en no irse.

Sango que tenía a Kirara sobre sus piernas la miró con atención, su rostro tenía un aire de seria compresión, que para ella que había estado junto a Sango por años era más que obvio, al igual que el eco de shock y pánico en sus ojos oscuros antes de cubrirlos con una calma que ella sabía que Sango no sentía; Kagome no podía culparla después de todo Sango casi había perdido su vida cuando ella la rescató y aquel lugar representaba su salvación y para ambas todo lo que tenían, pero ambas sabían que aquel momento eventualmente llegaría.

— Sé que tienes razón, aun así es difícil dejar ir este lugar que nos ha protegido durante tanto tiempo, no se Kag… ¿A dónde iríamos, como pagaríamos un lugar? — Respondió Sango finalmente con un claro tono de duda.

— Ambas tenemos años ahorros Sango-chan, entre las dos podemos alquilar algo, estoy segura que Hina-san y su familia pueden darnos cartas de recomendaciones y cualquier aval que un arrendatario nos pida, ya no podemos estar aquí, estamos arriesgándonos tanto o más que cuando éramos niñas — Dijo Kagome con cautela cerrando el cuaderno donde había estado dibujando a Sango y a Kirara.

— Esto es algo que has estado pensando — Puntualizó Sango al escucharla señalar aquellas cosas que ambas sabían que eran ciertas, pero se habían negado a señalar en voz alta para restarle realidad.

— Si, la idea ha estado rondándome desde hace un par de meses, tenemos que idear un plan, primero buscar un lugar, segundo unir fondos, tercero ver cómo vamos a hacer para mudar todo esto y finalmente mudarnos con seguridad — Señaló Kagome contando con los dedos y luego abarcando con un gesto todo el lugar repleto de las cosas que habían adquirido con los años, que ahora estaba bien ordenadas por todo el lugar

===S S ===

Desde aquella conversación Kagome y Sango se dedicaron durante tres meses seguidos a planificar bien lo que iban a hacer, ambas sabían que no sería fácil sacar de aquel lugar todo lo que habían reunido con los años sin ser vistas, por lo que un plan tenía que crearse y llevarse a cabo con sumo cuidado, ellas querían salir de aquel lugar sin daño alguno, ambas consideraban que habían trabajado más que suficiente para merecer la seguridad de una casa real donde no tuvieran que esconderse, donde pudieran escuchar música sin temor a ser descubiertas por los vecinos o algún otro indeseable, donde poder recibir a los contados verdaderos amigos que tenían .

— Te noto inquieta Kag ¿Todo bien? — Preguntó Sango preocupada aquella tarde mientras caminaban hacia el gran supermercado de la que ya eran clientes Premium ambas tenían tarjetas de puntos y las usaban con regularidad y que habían cambiado por algunos electrodomésticos muy buenos, por ejemplo el televisor pantalla plana de led de 40 pulgadas que habían adquirido dos años atrás; Kumiko-san las había ayudado a que el supermercado les otorgara a cada una las tarjetas antes de la mayoría de edad legal, alegando que ambas eran fieles clientes del supermercado y desde entonces habían reunido y canjeado puntos cada año.

— Estoy bien, solo que pronto se acerca el aniversario de la muerte de Yuri-sama y luego el de Mina-sama, quisiera ir a sus tumbas pero Mina me pidió que no fuera a verlas allí, en cambio como ya sabes dijo que acudiera al antiguo edificio de Yuri-san y las recordara… ellas fueron muy felices allí — Dijo Kagome alicaída.

— Entonces iremos mañana en la tarde — Dijo Sango de inmediato.

— ¿No ibas a salir con Takeru? — Preguntó Kagome desconcertada, más cuando Sango desvió la mirada y observó las luces del gran supermercado Kagome supo que algo malo estaba pasando entre ellos.

— Estamos teniendo algunos problemas, él dice que oculto mucho de él, le molesta que no quiera llevarlo a nuestra casa — Explicó Sango con una nota de tristeza, ella sabía en su corazón que Takeru no era el hombre de su vida, aun así le gustaba estar con él y no había tenido arrepentimiento alguno al elegirlo como su primer amante, el sexo entre ambos le había enseñado la gran diferencia de las cosas que había tenido que ver en el antiguo burdel donde había crecido, le había enseñado cosas de sí misma y la diferencia entre estar "obligada" a acostarse con alguien y a acotarse con alguien por elección, él la había enseñado a aceptar que podía compartir su vida con un hombre en el futuro y no encerrarse en una cárcel de miedo y asco por lo que había visto cuando era muy niña sin la madures necesaria para entender lo que veía y las diferencias entre lo real y aquella grotesca y sucia burla de lo que la entrega intima significaba en realidad.

Le gustaba estar con él, lo apreciaba pero aun así ella se encontraba incapaz de confiarle su pasado, sus secretos y la realidad que había vivido junto a Kagome por años, e incluso se había negado mudarse con el cuándo se lo había propuesto; ella no dejaría a Kagome ni aun cuando Kagome consiguiera al hombre de su vida, siempre estaría allí para ella porque ella jamás la dejó, ella arriesgó todo para salvarla y lo hizo, la salvó de un destino mucho peor que la muerte. Así que aun cuando ella no se lo exigiera, Sango se había jurado estar allí para ella para cuidarla y sostenerla si llegaba a caer, para salvarla si necesitaba ser salvada o simplemente para sostener su mano y escucharla maldecir hasta los cielos a los hombres, ella estaría allí, porque si algo sabía con seguridad era que Kagome estaría allí para ella… siempre.

— Es cierto que ocultamos muchas cosas… pero Sango sabes que aún no podemos decirle esto… pero si las cosas se ponen mal entre ustedes, creo que lo mejor es decirle, ustedes dos se ven felices y quiero que sigan así — Dijo Kagome atravesando las puertas de vidrio que se abrieron automáticamente para ellas, caminando casi sin ver el conocido camino hacia los casilleros para dejar sus bolsos.

— No espero casarme con el Kagome, ya te lo dije, me gusta, le gusto, él no me ama "Ama" para casarse además solo tengo diecinueve y no estoy apurada en buscar esposo, además yo no le pregunto a él por su vida privada y estoy segura que la verdad solo traería más conflictos, él es un joven de clase media/alta Kagome, el jamás entendería nuestra vida, nuestra historia, solo sería peor para el descubrir la verdad y eso hasta tú lo sabes — Señaló Sango entregándole su bolso y el de Kagome a la mujer mayor de los casillero recibiendo a cambio un numero encadenado a una llave.

— Odio admitirlo, pero tienes razón… a Takeru le daría un infarto — Admitió Kagome, sabiendo que el joven universitario era amable y muy dulce, pero estaba acostumbrado a un estilo de vida muy diferente al de ellas, hijo único de una familia adinerada, Takeru había crecido protegido y mimado, el jamás sabría lo que era dormir con el estómago ardiendo de hambre, o ir a la escuela con solo agua de dudosa procedencia en el estómago aun vacío, dormir en la calle huyendo de depredadores más grandes que él, luego en el suelo en una estación olvidada, nunca sabría lo que era dormir con una gotera en alguna parte del cuerpo por qué si evitabas una, encontrabas otra o mas, el jamás sabría lo que era amanecer secando el agua del piso donde habías estado durmiendo, de hurgar la basura para comer, para vestirse, para cualquier cosa y la verdad solo podría acelerar la ruptura que ellas estaban viendo acercarse.

— Vamos a comprar Kagome-chan… lo antiácidos están de oferta — Dijo Sango sacando un carrito de compra de su lugar y cambiando el tema de inmediato.

— Bien… Kami sabe que deberíamos ser accionistas — Comento ella siguiéndole la corriente y respetando su necesidad de cambiar el tema.

Después de su saludo tradicional a la Neko Youkai, ambas siguieron con rapidez y eficiencia haciendo sus compras, cuarenta y ocho minutos después estaban en la caja y dos horas más tarde estaban deambulando los alrededores del vecindario hasta que tuvieron que irse a una plaza cercana a esperar que se hiciera más tarde antes de regresar y escurrirse hasta su guarida.

— Eso fue simplemente agotador — Dijo Sango apenas cerraron las puertas tras ellas y Kirara, quien las había estado acompañado en su espera en la plaza espantando a cuando sospechoso se les acercaba.

— Si… y justo por esto tenemos que irnos, quiero que tu novio pueda venir a nuestra casa aunque espero no tener que ver su cuerpo desnudo, con todo respeto Takeru es lindo pero no es mi tipo para nada — Dijo Kagome agotada dejando las bolsas que cargaba junto a la mesa, para proceder a quitarse el pesado bolso gigante donde llevaba más compras todavía, mientras Sango hacia lo mismo junto a ella.

— Lo sé, tus ojos siempre se quedan más tiempo sobre los Hanyou o Youkai, rara vez en algún humano, chica atrevida— Señalo Sango con mofa. — Aparte de eso, tienes razón, deberíamos poder llegar a nuestra casa cuando nos de la maldita gana sin tener que esperar horas para poder entrar a comer asearnos y descansar es… ridículo — Dijo Sango devolviéndose sobre sus pasos con Kagome y quitándose los zapatos dejándolos en la zapatera de la entrada.

— Exacto… le enviare un mensaje a Akemi-chan para ver si puede guardarnos cajas de madera para empezar a empacar, con suerte podremos trasformar esas cajas en muebles o usarlas para almacenar las cosas que compramos — Dijo Kagome sacando su teléfono de su escote y tipiando con rapidez sobre la pantalla táctil el mensaje.

— Si, podríamos de paso eliminar las cestas desechables y cambiarlas por las cajas, serían más sólidas para aguantar el viaje — Accedió Sango de inmediato caminando hacia la cocina y abriendo la nevera y sacando una bola de carne y dejándola en el plato de Kirara, que se lanzó de inmediato a comer.

— Por ahora vamos a ordenar todo eso y a comer — Dijo Kagome señalando los bolsos a rebosar de cosas y las bolsas de compra junto a la mesa.

— Cierto, que bueno que compramos ese pollo asado, y de paso ganamos el doble de puntos para la tarjeta hoy — Dijo Sango con aire soñador ante la perspectiva de no tener que cocinar ese día y Kagome podía entenderla, aun cuando a ella le gustaba cocinar aquel día no se sentía con ganas así que el pollo asado era muy bienvenido.

Entre las dos ordenaron cada artículo en el lugar que le correspondía y cuando terminaron se turnaron en el baño para luego comer pollo asado con papas fritas y refrescos viendo el capítulo de la semana de "Bromance Taiwan" Kami bendijera la conexión a internet móvil y a las paginas dispuestas a transmitir Doramas gratis.

=== S S ===

"Escucha bien Kagome-chan, esta anciana tiene muchos trucos bajo la manga y muchos consejos nacidos de la experiencia, tal vez ahora no entiendas lo que te digo por completo, pero algún día lo entenderás mejor.

Si te propones una meta, lucha con uñas y dientes hasta alcanzarla y no dejes que nadie te corte las alas, si alguien te dice que no puedes, empéñate en poder y has que se coma sus palabras, demuéstrale que a diferencia de él que fracasó y se rindió, tú lo seguiste intentando y triunfaste. Este lugar, es el fruto de mi esfuerzo, mi familia me dio la espalda por ser lesbiana y me echó a la calle con lo puesto, me propuse tener mi propio lugar y lo conseguí por mi misma aun estando con Yuri, algún día tu necesitaras tu propio lugar y te tocará trabajar duro por el"—Le dijo Mina el ultimo día que viajarían en Taxi hasta el antiguo edificio de Yuri, ella por supuesto tenía razón, entonces Kagome no había comprendido por completo lo que ella le había querido decir, pero ahora estaba tan claro como el cristal.

— Creo que nunca me canso de ver este lugar, la piedra pareciera cuarzo negro, es casi increíble que sean ladrillos — Dijo Sango acariciando los ladrillos pulidos tan unidos unos a otros que casi no podía detectarse la unión entre ellos, dando la apariencia de ser una sola plancha gigante de piedra negra pulida.

— Entiendo muy bien tu sentimiento — Concordó Kagome con ella suspirando, aquel lugar siempre la hacía sentir una conexión con Yuri y con Mina, a ambas mujeres les gustaba traerla allí y llevarla a la heladería de la esquina opuesta a comer helado. — Es un lugar muy hermoso ¿verdad Kirara? — Añadió Kagome recibiendo un maullido de aprobación por respuesta.

— Buenas tardes jóvenes — Las saludó un hombre, y cuando Kagome y Sango se volvieron alertas hacia él, vieron al alto Youkai con perplejidad, el Youkai en cuestión tenía ese aire elegante de los de su clase y extrañamente familiar, pero aun así ellas de alguna forma podían saber que el distinguido Youkai atemporal frente a ellas era un anciano incluso entre los suyos.

— Honorable anciano, buenas tardes — Respondió Kagome saliendo del shock y dándole una reverencia respetuosa junto a Sango e incluso Kirara, mientras el Youkai las miraba con un brillo de indulgencia en los profundos ojos purpura claros con plateado.

— Ahh es bueno ver que las viejas costumbres aún se recuerdan Miko-sama Taijiya-sama — Dijo el anciano atemporal dedicándoles una diminuta sonrisa.

— ¿Taijiya? — Pregunto Sango confundida.

— Tu olor es inconfundible jovencita, eres una poderosa Taijiya un excelente ejemplo de tu clan — Dijo el anciano con solemnidad mirándola con más atención cuando capto el olor de la confusión, viniendo de las jóvenes y luego el de la comprensión y finalmente el de la vergüenza, rabia y amargura de la Taijiya, y comprensión, lastima y tristeza de la joven Miko, allí había más historia de lo que se veía.

— Gracias… creo ¿Señor? — Dijo Sango tensa.

— Oh que modales los míos, este es Yamato Hajime — Dijo el Youkai dando una ligera reverencia.

— Kagome y Sango Higurashi — Dijo Kagome mirando al hombre con calma. — Un placer pero ya tenemos que irnos — Añadió Kagome sin querer permanecer más tiempo allí sin molestarse a preguntarle al hombre como sabía que era una miko si el maldito anillo debería poder camuflar eso, se prometió revisarlo allegar a casa.

— Oh no dejes que este anciano las detenga jóvenes — Dijo el Youkai de inmediato.

— Hasta luego Hajime-sama — Se despido Kagome seguida de Sango y Kirara, el Youkai las observo hasta que cruzaron al final de la cuadra y salieron de su rango de visión, por lo que ellas nunca lo vieron mirar al edificio pensativo y luego mirarlas a ellas un par de veces antes de sonreír levemente para sí mismo y sacar un celular de su traje de tres piezas.

=== S S ===

— Eso fue extraño — Dijo Sango finalmente al tomar la calle siguiente poniendo distancia entre el Youkai y ellas, pensando en el "titulo" que el anciano le había dado. Taijiya… eso explica mucho Pensó ella recordando de pasada los conflictos de los clanes Taijiya en la era Sengoku con el número de Taijiya femenino que había ganado poder frente a los hombres y la solución que casi los había llevado a la extinción, cuando las mujeres se negaron a salir embarazadas a raíz de esa "solución".

— Ni que lo digas… en fin vamos al café de Tom — Dijo Kagome de inmediato.

Avanzaron una calle tras otra hasta llegar al diminuto café donde se hicieron con un par de cafés expresos que era una de las pocas indulgencias que se daban a ellas mismas y echaron andar hasta llegar a una plaza donde se sentaron una junto a la otra a tomar el café, Tom hacia un café "aceptable" pero su local era una caja de fósforos y era casi imposible sentarse a disfrutar del café allí. Durante minutos ninguna de ellas habló, ambas dándole vueltas a las pocas cosas que el anciano Youkai había dicho y develado accidentalmente.

— ¿Qué hay en tu mente? — Preguntó Sango media hora después de estar en profundo silencio.

— Bien… lo he estado pensando mucho y creo que tenemos que aprender a manejar un carro y luego un camión, necesitamos licencias de conducir — dijo Kagome entonces sobresaltando a Sango que esperaba otra respuesta.

— ¿Para qué demonios necesitamos eso, vamos a comprarnos un carro o una casa rodante? — Pregunto Sango desconcertada, olvidando de inmediato su conflicto emocional sobre lo que casualmente había descubierto ese día, pues no todos los días te decían casi "accidentalmente" que eras la hija rechazada de un "honorable" clan Taijiya y te señalaban lo "poderosa" que eras.

— Baka, una casa rodante quedaría pequeña con la cantidad de cosas que tenemos, necesitamos aprender para poder alquilar un camión de mudanzas y cargar nuestras cosas a él e irnos de allí — Explicó Kagome con calma.

— ¿Y cómo vamos a esconder un camión de los vecinos? — Preguntó Sango más confundida que antes sin poder entender lo que Kagome estaba pensando.

— Sango-chan, después de aprender a manejar y encontrar un lugar esperaremos hasta las vacaciones cuando todos o la mayoría viaja, entonces alquilamos el camión lo cargamos entrada la noche con Kirara de apoyo y nos vamos como si nunca hubiésemos estado allí incluso podría usar uno de esos trucos jedi de miko— Dijo Kagome con seguridad dándole una mirada calmada.

— Ja. Ja. Loca… entonces tenemos que aprender a manejar y sacar las licencias ¿hum? veamos que hay en el periódico sobre eso, supongo que luego de saber cómo mover el camión sin estrellarnos o peor matar a alguien podemos empezar a buscar a donde irnos — Dijo Sango sacando del fondo de su bolso un periódico y abriéndolo con fluidez frente a ambas, los que pasaban alrededor de ellas podían ver a las dos jóvenes mujeres apiñadas frente al periódico leyendo los clasificados.

— Yukishiro escuela de conducción es una de tres que tramitan la licencia de conducir de sus estudiantes, además podemos pedirle a Hachi-sama que nos enseñe a manejar también así podríamos aprender más rápido — Dijo Kagome señalando en el periódico la escuela e manejo.

— Supongo que no es mala idea, de todos modos podría averiguar qué tan complicado es sacar la licencia sin una escuela de manejo de por medio — Respondió Sango con calma.

— Bien, tú averigua eso y yo mañana le mandaré un mensaje a Hachi-sama para que nos enseñe a conducir, por cierto Akemi-chan me contestó y dice que a partir de la semana que viene empezaran a recibir nueva mercancía y nos guardará las cajas — Dijo Kagome con calma.

— Bien, podemos entonces empezar a hacer inventario y a deshacernos de las cestas desechables y las que estén rotas — Dijo Sango sonriéndole como una desquiciada.

— Si, si eso significa que tenemos que limpiar TODO de nuevo Sango-chan, toda la estación incluyendo el pasillo de rieles — Señalo Kagome haciendo gemir horrorizada a Sango que se cubría el rostro con las manos ante sus palabras, puede que ellas estuvieran ocupando una buena parte del lugar, pero la estación para dos personas era enorme.

=== S S ===

Para ellas no fue ninguna sorpresa que Hachi accediera de inmediato a enseñarlas a manejar y lo que era más a prometerles ayuda con los tramites del permiso de conducir teniendo en cuenta que uno de sus hermanos trabajaba en el área de tránsito y podía echarles una mano, así que durante las tardes ambas tomaban clases en la escuela que Kagome había señalado del periódico y viernes, sábados y domingos Hachi les enseñaba no solo a manejar su auto, si no el camión de su empresa de embutidos, lo cual para ellas fue como caído del cielo porque era justamente ese tipo de camión el que ellas estaban buscando aprender a conducir.

=== S S ===

Aquel día había sido un día bastante pesado de trabajo, la gente se había lanzado a comprar víveres como si estuvieran dando alguna oferta de dos por uno, Sango y ella no habían salido de caja desde las tres de la tarde y los jóvenes que compartían la guardia con ellas no habían dejado de limpian, empacar, rellenar anaqueles e incluso llevar bolsas de un lado al otro, Sango y Kagome estaban agotadas, así que cuando Takeru llegó al mercado, Kagome recibió la caja de Sango y la dejó adelantarse para que hablara un rato con él, mientras ella le entregaba las cajas a Hina.

— Quiero saber qué es lo que me ocultas Sango ¿Es mucho pedir? — Decía Takeru aquella tarde cuando Kagome salía del trabajo, mirando preocupada el humor de ambos oscurecerse conforme la discusión avanzaba.

— Takeru, tu no entiendes — Decía Sango claramente agotada, tensa y con un borde de genuina irritación que nunca traía nada bueno consigo.

— Quiero entender, pero tú no me dejas, Kagome por favor dime — Dijo el hombre mirándola fijamente apenas dio un paso hacia ellos, Kagome se quedó congelada mirado de Sango ahora muy molesta, a un irritado y suplicante Takeru, sintiendo la sangre abandonar su rostro y el sudor frio correrle por el cuello y la espalda. Aquello definitivamente no era nada bueno.

— Sabes que te aprecio Takeru, pero esto es algo que solo Sango puede que decirte, yo no puedo, ni debo interferir entre ustedes — Dijo Kagome con seriedad e internamente apenada. — Sango-chan, te espero en el café de Tom, envíame un mensaje si tengo que seguir sola ¿ok? — Dijo Kagome mirando a Sango con preocupación, sabiendo de inmediato que ella no regresaría sola a casa aquella noche, Takeru había cometido un error táctico enorme al tratar de incluirla en una discusión entre ambos.

— Ya te alcanzo — Contestó Sango confirmándole a Kagome su teoría, asintió dedicándole una mirada triste a Takeru sabiendo que sería posiblemente la última vez que lo vería, Sango podía ser paciente pero no toleraba que nadie tratara de usarla a ella para forzarla a hacer algo que no quería.

Kagome bajaba preocupada y en silencio por la angosta calle, los restaurantes de Ramen estaban llenos de gente y los bares también, pero ella seguía ignorando a los otros transeúntes que entraban o salían de algún restaurante o bar, su mente estaba con Sango y lo que el secreto que guardaban estaba costándole hoy y lo que temía podría costarles mañana, ella había entendido que Sango no estaba "enamorada" de Takeru, que él no era el hombre de su vida, pero no podía evitar pensar ¿Y si el hombre de su vida llegaba y Sango lo perdía igual por ese secreto, y si ella misma encontraba a alguien especial y terminaba en la misma situación que Sango y Takeru? Las cosas definitivamente tenían que cambiar para ellas.

— Oye preciosa ¿quieres pasar un buen rato? — Dijo un Youkai con picara malicia lamiendo sus finos labios con su lengua bífida, mientras sus amigos algún tipo de Youkai serpiente o dragón sonreían también.

— No querido, me gusta más la sangre caliente y tú eres de sangre fría, me temo que somos una pareja destinada al fracaso — Dijo Kagome sonriendo con marcada malicia sensual — Buen intento Obito-san ¿Dónde está Akemi-chan? — Añadió dejando libre una genuina carcajada.

— Ahhh mala mujer, Akemi está en camino está lidiando con un pedido retrasado — Dijo el sonriéndole con genuina malicia, mientras sus amigos reían abiertamente ante la interacción de aquellos dos.

— Pobre diablo el que la hizo retrasar su salida del trabajo — Dijo Kagome sintiendo lastima por la pobre alma que detuvo a la Youkai dragón más tiempo del que correspondía, ella ciertamente se ponía de un humor negro y podía echar humo literalmente sobre el pobre idiota.

— Si, pobre diablo, lo bueno es que a mí me toca la mejor parte — Concordó el, enarcando un par de veces la fila doble de diminutas escamas negras que hacían de cejas, cómicamente mientras sonreía pervertidamente ante el pensamiento de lo que le esperaba.

— Bien por ti… solo trata de no romper las baldosas de tu habitación nuevamente — Dijo Kagome burlonamente lanzándole una mirada de marcada indulgencia, haciéndolo estallar en carcajadas a él y a sus amigos.

— ¿Ella dijo eso? — Peguntó el aun riéndose a carcajadas.

— No querido, tu publicaste en Facebook y en whatsApp hace un mes tu necesidad "Urgente" de alguien que pudiera reparar un hoyo en un piso de cerámica, cariño la imagen que enviaste dejo muy claro cómo se "rompió" — Señaló ella lanzándolos a otra ola de risas.

— Oh Kagome-chan dime de nuevo ¿por qué no estamos juntos? — Dijo Obito en tono jocoso.

— Akemi me mataría, así que no gracias, fuera de eso el diminuto detalle de que ya estas felizmente emparejado y sinceramente creo que me inclino más por la sangre caliente — Respondió ella jocosa. — Sigo chicos voy a esperar a Sango en el café de Tom. — Dijo despidiéndose del risueño grupo.

— El maldito lugar es una caja de fósforos, además mis contactos me dicen que esta noche no es un buen lugar para estar, al parecer hay conflicto con una facción Yakuza y sabes que Tom es parte de ese mundo niña, llama a Sango-chan y encuéstense aquí — Dijo Obito en voz baja y cambiando de su anterior animo jocoso y juguetón a uno mortalmente serio, Kagome palideció de golpe y con manos temblorosas sacó su teléfono y llamó a Sango.

— ¿Dónde estás? — Preguntó Kagome con rudeza.

Ya estoy cerca del café de Tom — Respondió Sango y al escuchar la respuesta Kagome sudó frio.

— RegresaahoraSango, estoy en Onni's bar, la zona de Tom es Zona roja esta noche, regresa ya — Soltó Kagome en un tono duro que no dejaba espacio para discutir.

Ok, ok ya estoy de regreso — Dijo Sango en voz forzada que señalaba que estaba corriendo.

— Te espero en la intercepción del Bar Ramen California, así que corre San-san corre ya— Dijo Kagome ligeramente aliviada cortando la comunicación, sabiendo que Sango jamás desobedecería una "orden directa", ella sabía bien que cuando ella le daba una "orden" era algo de suma importancia y urgencia, casi de vida o muerte y estaba segura que Sango se apresuraba a reencontrarse con ella.

— Tú eres la hembra alfa de las alfas, mira que comandar a Sango como lo haces y ella no te desafía — Dijo Obito con calma.

— Ella sabe que cuando tengo razón lo mejor es escuchar, gracias por la advertencia Obito-san saludos a Akemi, pásenla bien chicos — Dijo Kagome despidiéndose y volviéndose para ir a encontrarse con Sango.

— ¿Quieres que te acompañe Kagome-chan? — Pregunto Obito genuinamente preocupado por las dos mujeres.

— No Obito-san gracias, Akemi no estará muy feliz si tú la dejas esperando y tu dormirás con el perro hasta nuevo aviso — Dijo Kagome maliciosamente y riéndose por lo bajo.

— Pero no tenemos un Inu — Dijo Obito confundido antes de mirarla con los ojos brillantes de comprensión — Cruel mujer, ve entonces alguna cosa llámanos.

Kagome dio un gruñido de afirmación antes de echar a andar rápido, para cuando estaba llegando a la intercepción Kagome corría como si su vida dependiera de ello y cuando Sango entró al Bar minutos después viéndose agitada y con la mirada salvaje, Kagome estaba cerca de echar abajo el lugar con la preocupación.

— Los malditos casi me atrapan después de tu llamada — Dijo Sango sentándose junto a ella y haciéndole una seña a la empleada más cercana de servirle un vaso de refresco que vació en dos tragos.

— ¿Te vieron? — Preguntó Kagome preocupada mirándola de los pies a la cabeza buscando algún daño físico.

— No, estaba oscuro y no había ningún Youkai con ellos — Dijo Sango agitada y peinándose el cabello con los dedos.

— Este día fue una mierda, vamos a casa — Dijo Kagome pagando el refresco que ella había tomado y el de Sango.

— Si vamos, esta noche toda esa zona va a estar en mucha actividad y puede que eso incluya parte de nuestra zona y nuestro bosque. — Dijo Sango con seriedad, ella había visto la cantidad de gente reunida en el lugar antes de que Kagome la llamara.

— Entonces más razón para regresar a casa, esta noche estaremos en guardia — Dijo Kagome levantándose con ella y saliendo del lugar seguida de Sango

Regresaron por las calles más concurridas y siempre mirando con disimulo por encima de sus hombros buscando alguna persona sospechosa, o alguien que se mostrara inusualmente muy interesado en ellas, cuando llegaron a su guarida se encerraron con Kirara y aseguraron la puerta a cal y canto y apagaron todas las luces del lugar después de un rápido baño y cena, dejando solo los tambores de metal llenos de brazas encendidos para mantener el calor y pasaron la noche viendo la actividad del bosque a través de sus cámaras de seguridad, aquella noche más que ardillas y serpientes, varias figuras humanas caminaban entre los árboles, afortunadamente Kagome había aprendido a hacer Sutras para ocultar el olor y las presencia porque algunos de ellos tenían clara herencia Youkai.

Tras aquella noche en vela y trabajar ojerosas y agotadas al día siguiente Sango y Kagome decidieron adelantar un par de cosas mientras terminaban el curso de manejo defensivo.

=== S S ===

— ¿Cuánto espacio tiene este lugar de nuevo? — Preguntó Sango aquella tarde observando el lugar con genuino rechazo, mirando a Kagome que tenía los labios apretados en una línea muy fina y no emitía palabra alguna solo observando el lugar con fija atención, pero Sango podía decir que no le gustaba para nada lo que veía y ella comprendía bien su irritación.

— No importa, es muy pequeño para nuestras cosas Sango-chan — Respondió Kagome finalmente mirando el apartamento de una sola habitación en la sabia con solo verlo, que apenas entraba su futón y las dos cajas de madera de la despensa que Sango y ella tenían a menos que fuera un juego de tetris algunas cosas entrarían allí pero no habría espacio para alguna de ellas o para respirar ya que estaban.

La mujer que les estaba mostrando el apartamento frunció el ceño ligeramente ante la intervención abrupta de Kagome, antes e asentir en silencio comprendiendo que no podía hacer más por las jóvenes estudiantes.

— Gracias señora — Dijo Sango dándole junto a Kagome un respetuosa venia antes de salir de allí.

— Nota mental, asegurarse por teléfono que el "apartamento" no es una caja de fósforos. — Dijo Kagome con un claro tono de agotamiento, aquel había sido el tercer "apartamento tipo Tokyo" del día, faltan dos más y luego tendrían que correr a sus empleos de medio tiempo con Hina-san.

— Seep, déjame confirmar las otras dos, mientras tanto vamos a ese centro comercial de allá y comamos con nuestros cupones de Ramen — Dijo Sango señalando el colorido centro comercial cuatro cuadras abajo.

— Ramen… bien, tengo un par de cupones de postre de Kiss así que tendremos brownies de extra chocolate — Respondió Kagome echando a andar agarrada del brazo de Sango mientras esta asentía y marcaba el primer número de los dos lugares que faltaban por ver qué día el cual era obvio que sería largo y tedioso.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo.

Gracias