Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha" (Este cap lo dedico especialmente a mi esposo amor son 13 años de matrimonio y 16 si sumamos nuestros dias de novios y tres hijos despues aun no nos matamos... te amo)

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


"Una de las primeras cosas que siempre vienen a mi mente en algún momento de ocio en que mi memoria actúa por sí misma y decide hacerme un resumen de mi vida "solo para checar y confirmar que estamos en la misma página" es el intenso temor que sentía en la oscuridad de las noches cuando me ocultaba de los depredadores más grandes, el frio inclemente mordiendo mi piel expuesta a los elementos, el primer invierno que creí que moriría de frio, mientras me ocultaba en las fundaciones de las casas cercanas y las lágrimas de alivio/dolor cuando en una de esas heladas noches descubrí el motor antiguo de una de las calderas que daba calor en una casa en particular, pasé el resto del invierno pegada a aquel motor y todo el tiempo que pude, entonces aprecie aún más los cuidados que Mina y Yuri me dieron todos esos años, tal vez por haber tenido la oportunidad de experimentar la vida de una niña protegida y la de una niña por su cuenta en la vida, es que soy como soy, aprecio y doy gracias profundamente por lo que tengo y soy fieramente protectora de lo que considero MIO, en especial MI casa, al diablo con lo que el mundo opine, que no sea la típica casa, no le resta el hecho de que SEA mi casa, el lugar donde mi hermana nuestra amiga y yo hemos vivido seguras y protegidas dentro del marco de lo que hemos podido lograr que a mi parecer es mucho más de lo que podría esperarse, se podría decir que como Sango dijo una vez "Los Dioses velan por nosotras" si es así, gracias y si no, gracias también. A veces me pregunto si alguna vez tendremos la oportunidad de tener una vida más normal y relajada y me doy cuenta de que no sabría qué rayos hacer con una vida "normal y relajada" estoy muy acostumbrada a mi vida como esta especialmente a proteger a los que considero míos, a los que defenderé y protegeré con uñas y dientes porque no soy de las que perdona a nadie si dañan a los que amo, no soy una maldita mártir así que todos lo que esperan eso de mí se pueden ir bajando de esa nube "NO PASARÁ" y si eso esperaban creo que el mundo simplemente puede buscarse a otra para el puesto no estoy dispuesta a ser el chivo expiatorio de nadie gracias. Mi única meta en la vida es vivirla en paz y con la seguridad que nos merecemos, del resto no me interesa absolutamente nada más"

Kagome Higurashi


Cap. 7: Un futuro de esperanza


Conforme los meses fueron avanzando lentamente, la sospecha de Kagome de que algo no estaba bien con Hina-san fue haciéndose evidente conforme los malestares asociados a un embarazo delicado se hicieron cada vez más agudos y pesados al punto de mantener a Hina en cama durante el resto del embarazo, por fortuna las clases de conducción segura habían durado cuatro semanas y Sango aun tendría que esperar varios meses más para cumplir los veinte años y poder obtener la licencia de conducir, por lo que tras posponer la búsqueda activa de casa, ambas estaban trabajando de tiempo completo para Hina, asegurándose que su negocio siguiera funcionando como siempre bajo el cuidado de ambas que estaban más que dispuestas a colaborar con Hina, la nueva publicidad e imagen del mercado había sido bien acogida por los empleados y clientes y habían notado que realmente no tenían mucho que envidiarle a los mercados que ya contaban con el título de supermercado y confiaban ser calificados como tal, muy pronto.

— Richard-san el pasillo seis tuvo un derrame de salsa picante, por favor límpielo y verifique que los anaqueles estén limpios y llenos, si falta mercancía hable con Tabita-san en almacén y ella le dará el artículo que hay que reponer si esta en stock, u otro con que llenar el espacio si no lo tenemos aún — Dijo Kagome mirando al nuevo empleado un Neko hanyou de cabellos rubio oscuro, nativo de Estados Unidos que estaba de intercambio en Japón.

— Hai Kagome-sama, ahora mismo — Dijo el aludido respetuosamente antes de volverse hacia el pasillo señalado, mientras Kagome se inclinaba una vez más sobre la pantalla explicándole a la nueva cajera de medio tiempo el funcionamiento de la caja y poniéndola a prueba mientras Sango trabajaba en la otra caja, afortunadamente a aquellas horas la clientela se reducía a casi cero por eso ellas habían elegido ese horario para entrenar y probar a la nueva cajera de medio tiempo.

Años atrás tras la remodelación que el mercado había sufrido luego de que Hina comprara la casa junto a su negocio y la añadiera al mercado, este había ganado un deposito más amplio, cuatro largos pasillos más y cuatro cajas más a la que ya tenían, si bien aún no podía competir con el tamaño de los grandes supermercados, el mercado de Hina era grande y con una variedad de productos que no tenía que envidiarle a las grandes tiendas y de solo dos empleadas de medio tiempo, uno de tiempo completo que ya se había retirado y la ayuda de Mathew, ahora habían dos turnos de cuatro cajeras y cajeros de medio tiempo, dos almacenistas que se dividían los turnos y dos más de mantenimiento que se encargaban tanto de la limpieza como de mantener los anaqueles llenos, eran una enorme familia y a Sango y a Kagome les gustaba el lugar aun cuando sabían que no estarían allí todas sus vidas, ambas tenían planes para sus futuros y Hina lo sabía y las apoyaba, de alguna manera Hina se había convertido en su amiga y lo más cercano a una madre con los años y ella estaba orgullosa de lo que ambas habían logrado con su solo esfuerzo y duro trabajo.

=== S S ===

— Hey Kag…. Hina se veía cansada hoy ¿Verdad? — Señaló Sango mientras salía del baño secándose el largo cabello chocolate oscuro, que Kagome había cortado para ella aquel día, dándole una bonita caía grafilada en forma de "V" que le darían más volumen.

— Si, se lo comenté a Yuki-sama y Mathew cuando les entregué las llaves hoy, mañana van a llevarla a la clínica así Hina no quiera, yo creo que van a tener que hacerle una cesárea de emergencia Sango-chan, ella está inflamándose mucho y según leí eso puede ser preclamsia y es muy peligroso tanto para Hina como para la beba — Dijo Kagome revolviendo los fideos salteados que estaba haciendo aquella noche para cenar, ambas se habían saltado el almuerzo, trabajando con Mathew sobre el cierre de año fiscal del mercado y estaban medio muertas de hambre, porque una cola dietética y dos barras de energía no eran comida, así que no había ninguna culpa en comer aquella pesada comida a aquellas horas ¿Total? Las dos perderían esas calorías trabajando como locas en el mercado, como siempre.

=== S S ===

Tal como Kagome había vaticinado al día siguiente Hina había sido ingresada a la clínica de Tokyo Mount Hope para un chequeo de rutina, que había resultado en una cesárea de emergencia y a las nueve y veinte de la mañana Serene había entrado al mundo sana y salva y Hina había sido estabilizada hasta ponerla fuera de peligro.

En el mercado Kagome, Sango y los empleados habían estado en estado de tensión y solo se habían calmado cuando el teléfono había sonado y les habían avisado que todo estaba bien y ambas estaban fuera de peligro, la alegría había sido tal que habían reunido entre todos y comprado un pastel y brindado con gaseosa antes de volver todos al trabajo, más animados y tranquilos ante las buenas noticias.

— Gracias a Kami todo está bien — Comentó Sango después de enviar a los empleados a continuar sus labores mirando a Kagome con preocupación, los demás podrían no saber bien lo que pasaba por la mente de Kagome, pero ella podía verla y tener una asertiva idea de que algo estaba mal y ahora su hermana se veía preocupada, lo había estado desde que había colgado el teléfono y había celebrado con ellos la noticia, pero sabía que había algo más.

— En casa San-san ahora no es buen momento — Dijo Kagome con solemnidad haciéndola sudar frio, cuando Kagome adoptaba aquel tono algo muy malo estaba por venir.

— Ah mis dos personas favoritas ¿Cómo están mis damitas? — Saludó Hachi bonachonamente sonriéndoles como siempre y sacándolas de sus preocupaciones.

— Hachi-sama siempre es una alegría verlo ¿Cómo está todo por su casa? — Saludó Kagome mientras Sango sonreía antes de retirarse cuando una de las chicas bloqueó una de las cajas registradoras.

Después del intercambio de saludos y formalidades, Kagome revisó con él la factura del nuevo pedido y luego llamó a la encargada de almacén de ese horario para que recibiera la mercancía mientras ella giraba el pago que ya Mathew había dejado apartado para aquel proveedor en particular.

El día fue estresante con la llegada de cada proveedor y la confirmación de pagos o transferencias bancarias a aquellos que Mathew había tenido tiempo de transferir y el manejo del efectivo, cuando Yuki-san y su esposo llegaron aquella noche con Yusuke el hermano mayor de Hina y recibieron el balance del día las cajas, más el reporte de Kagome y Sango y finalmente pudieron irse a casa, Kagome solo soñaba con tener una tina donde remojarse un par de horas con agua caliente y sales aromáticas que le aflojaran todos los nudos que tenía desde la base de la columna hasta el cuello y Sango también, y cuando tuvieron que esperar dos horas más para poder entrar en su "casa" nuevamente Kagome se hartó y envió mensajes a todos los que conocía preguntándole sobre alguna casa o apartamento "no-una-maldita-caja-de-fósforos" jurando que así tuviera que suplicar la ayuda de Hachi ambas dejarían aquel lugar de una vez por todas.

==== S S ====

— Mírate Sere-chan la niña consentida de la casa — Decía Sango acaparando a la diminuta beba que dormía feliz e ignorando al resto del mundo envuelta en su suave colcha rosada, aquel día en que pudieron ir a conocerla mientras Kagome la miraba con indulgencia desde donde estaba sentada junto a Hina.

— ¿Estas bien Hina-san, que dicen los médicos? — Preguntó Kagome finalmente sosteniendo la mano de la mujer.

— Mi tensión es muy alta, y ya estoy mayor después de este bebé, no es recomendable tener más, lo bueno es que pudieron hacerme la ligadura de trompas que ya había planificada y aun esperamos los resultados de la biopsia del tumor que encontraron, si es benigno podrán hacerme la cirugía apenas salgan los resultados y si no también y tendría que iniciar la quimio de inmediato — Dijo la mujer con calma y ligeramente agotada, apenas tres días después de la cesárea el dolor no era fácil de llevar aun con los medicamentos.

— Quiero saber que dicen los resultados, tengo entendido que la medicina Youkai es mejor en estos casos e incluso los tratamientos con las miko sanadoras son tan efectivos como la medicina Youkai, no te quedes solo con la quimio, piénsalo bien antes de tomar cualquier decisión ¿Si? — Dijo Kagome mirándola a los ojos con atención hasta que la mujer mayor asintió en silencio. — Bien, Sango acaparadora déjame cargarla antes de que tengamos que irnos — Ordenó Kagome con un deje de risa, mientras Sango dejaba a la beba en sus brazos y la miraba por encima del hombro de Kagome embelesada, la niña era simplemente hermosa, delicada y diminuta, simplemente irresistible.

— Ambas serán buenas madres — Comento Nina, y ellas solo sonrieron en silencio sin comentar nada sobre eso, después de todo ambas aun eran muy jóvenes para pensar en hijos menos si aún tenían planes y metas que cumplir.

Durante dos semanas Kagome estuvo al igual que Sango y la familia de Hina esperando los resultados, cuando estos dieron positivo ambas sintieron su mundo tambalearse con fuerza; Hina había sido un puerto seguro desde que le había dado a Kagome y luego a Sango un empleo y la oportunidad de forjar una mejor vida y saberla enferma con Cáncer las aterraba, aun así fieles a la decisión de Hina siguieron trabajando como siempre y guardaron silencio de su estado de salud al resto de los empleados, hasta que ella o su familia decidieran o no decirles algo.

=== S S ===

La primera vez que la habían asaltado había sido una semana antes de encontrar a Sango e irónicamente había sido a la luz del día, los pocos yenes que tenía a mano se habían ido junto a la bolsa de comida que acababa de comprar y había estado genuinamente furiosa e impotente, la segunda vez solo le habían robado el dinero del cambio después de abandonar la escuela y así muchas veces mas siempre pasivas y siempre "seguras" y nunca grandes cantidades de dinero que la habrían hecho desarrollar una ulcera instantánea de la ira o maldecir hasta los cielos.

Así que cuando aquella tarde después de salir del supermercado de camino a su casa donde había dejado a Sango vomitando su alma gracias a un nuevo virus estomacal, Kagome no se esperaba encontrase con una navaja frente al rostro y a un hombre muy nervioso y amenazador exigiéndole sus pertenencias.

— ¿Estás hablando en serio, ni siquiera es día de paga no tengo un yen encima y vas a robarme? — Dijo Kagome furiosa mirando al hombre con indignación, sintiéndose no por primera vez feliz, desde que Hina empezara a pagarles directo a una cuenta nominal en el banco, porque en realidad aquel día SI les estaban pagando a Sango y a ella sus bonos navideños y ella realmente habría matado a alguien con las manos desnudas y lo habría disfrutado si le hubiesen quitado esa cantidad de dinero, por la que ambas habían trabajado duro y estaba destinada a un plan a futuro muy específico que ambas tenían en mente y se negaban a alterar por culpa nadie.

— Tienes dinero guapa, he visto cómo te vistes y a tu hermana también las he seguido además se dónde viven y a pesar de todo viven muy bien, dame tu teléfono pagaran bien por el — Dijo blandiendo la navaja ante sus ojos más Kagome lo miro pálida de terror ante lo que él había dicho, antes de sentir una negra y helada furia cegarla al comprender que el hombre representaba ante ella una seria amenaza para la seguridad de Sango, Kirara y ella y simplemente no podía dejarlo ir así, por que el seguiría volviendo con la misma amenaza una y otra vez hasta que destruyera todo por lo que Sango y ella habían estado trabajando duramente y eso no iba a permitirlo, ellas no se habían librado de los Yakuza y los chulos, para que aquel hijo de puta apareciera de la nada a extorsionarlas, como si ellas fueran a dejarse tan fácilmente.

Tú no sabes lo que dices — Siseó Kagome sacándose la cartera por encima del cuello con engañosa calma haciéndole creer que le entregaría la cartera completa y antes de que el hombre pudiera reaccionar lanzó la correa de su cartera en el brazo con el que él blandía el arma, aferrándolo y tirando con todas sus fuerzas sacándolo de balance y golpeando con su puño cerrado y con toda sus fuerzas la muñeca del hombre hasta que este soltó el cuchillo de dolor y sorpresa, pues era obvio que él no se esperaba que ella se defendiera, luego hundió su puño con fuerza bruta en el estómago del hombre, sin notar o importarle un comino el pequeño coro de personas que se habían acercado curiosas al comprender lo que sucedía. — Si de verdad sabes donde vivimos y se lo dices a alguien será lo último que dirás en tu vida — Murmuró Kagome fríamente en el oído del hombre mientras le aplicaba una llave para mantenerlo inmóvil, una vez más sacando ventaja de su estatura, agradeciendo por primera vez en su vida sus centímetros extras en comparación de la medida promedio de la mujer nipona, antes de proceder a darle una brutal paliza hasta la llegada de los oficiales.

— Srta. Si lo sigue golpeando así tendremos que preguntarle a él si quiere poner cargos en su contra — Dijo un oficial cuando Kagome estrelló por última vez su rodilla en el estómago del hombre y lo soltaba dejándolo caer pesadamente sobre su espalda.

— Lo siento oficiales, pero me temo que cuando alguien amenaza mi vida y la de mi hermana mi tolerancia es de cero, allí esta es todo suyo — Dijo Kagome desenredando su cartera de la mano del hombre ahora inconsciente y volviéndose a mirar a los oficiales, sin sentirse avergonzada en los más mínimo de sus acciones, ella tenía que defender a su disfuncional familia y al diablo el mundo.

— Lo entendemos mi lady somos Youkai, Lee esposa al sospechoso — Ordenó el Youkai quien tenía en sus manos la navaja del atacante en una bolsa plástica de evidencias. — Necesitare su declaración para tramitar una denuncia formal, por cierto soy Ginta Kyoshi — Dijo el Okami negro de ojos negros.

— Kyoshi-sama lo que sucedió fue… — Comenzó a explicar Kagome con rapidez, mientras el Youkai tomaba nota y su compañero tomaba el código de la cámara de seguridad del área para tomar el video como evidencia y cuando terminaron, Kagome regresó corriendo hasta la casa donde le contó espantada a Sango quien solo se había puesto más pálida antes de correr al baño a vomitar una vez más.

La salud de Sango era la más delicada de las dos gracias a la falta de cuidados médicos necesarios cuando era una bebe, al parecer ni aun sus padres biológicos se preocuparon en que ella cumpliera el régimen de vacunas estadales para mantenerla sana y ahora estaba pagando el precio a pesar de que poco a poco Kagome había logrado que le colocaran las vacunas que usaban sobre los pacientes que habían superado el Cáncer, pasarían años antes de que Sango desarrollara un buen sistema inmunológico como el de ella, pero para ello ella tendría que seguir cumpliendo un régimen de vacunas y ella se encargaría de que lo hiciera.

=== S S ===

— Kagome-sama un oficial está buscándola — Dijo tres días después Ari-san la nueva cajera asomándose a la oficina, mientras Kagome la miraba desde el escritorio donde había estado hablando con Hina por teléfono confirmando los depósitos de la cuenta nominal de todos, junto a los pagos de servicios y proveedores, después de todo Kagome era la nueva gerente del mercado y Sango la supervisora y a pesar de las noticias de su enfermedad Hina seguía pendiente de su negocio, ella sospechaba que Hina era del tipo de persona que necesitaba estar ocupada o se volvería loca sobre todo ahora con su enfermedad.

— Déjalo pasar Ari-chan gracias — Respondió Kagome sintiendo un sensación de inminente catástrofe en la boca del estómago, que solo se cristalizó con la entrada del Oficial Kyoshi quien la miró con calma mientras ella lo invitaba a sentarse. — ¿En qué puedo ayudarle Kyoshi-san?

— Es bastante penoso para mi decirle esto Higurashi-dono, pero el hombre que apresamos insistió en que usted y su hermana vivían de forma sospechosa y delictiva, así que tuvimos que investigar — Dijo el Youkai mirándola con seriedad más ella podía ver en sus ojos negros que estaba apenado.

— ¿Qué puedo decirle Kyoshi-san? Somos culpables de ser los desechos de esta sociedad, de vivir en la miseria y la basura por años antes de tener la oportunidad de poder comer una comida completa que no fuera desechada por otros, yo conseguí un lugar donde mi hermana, nuestra amiga Nekomata y yo hemos crecido y nos ha mantenido protegidas de depredadores más grandes y fuertes que nosotras, somos sobrevivientes y estamos tratando de hacer de nuestra vida algo mejor, sabemos que tenemos que dejar ese lugar y estamos buscando para donde irnos, de hecho tenemos tiempo buscando — Dijo Kagome con calma sin molestarse en negar la verdad algo le decía que podía confiar en este Youkai y ver la comprensión y la empatía brillar en sus oscuros ojos solo afianzaba esa confianza.

— Deben conseguir un lugar pronto, la estación ya está informada gracias al ladrón que atrapó que estaba siendo buscado por robo y violación infantil en tres prefecturas y no verá la luz del sol nunca más como un hombre libre, y pronto estarán enviando a alguien de parques y jardines a ubicar este lugar para desalojarlas y demolerlo o restaurarlo según sea la decisión de la prefectura — Explicó el con calma mirándola con preocupación.

— Entiendo — Dijo Kagome sintiendo un dolor de cabeza iniciar y el peso del significado de las palabras del agente policial posarse sobre sus hombros junto a la preocupación como si el peso del mundo cayera sobre ella de golpe.

— Los pasos burocráticos son lentos en esa área, así que tienen al menos unos cuatro o seis meses, si me permite puedo avisarle cuando el desalojo esté listo para ejecutarse. — Ofreció el educadamente, la joven mujer realmente le caía bien.

— Espero que no se ofenda si no es el caso Kyoshi-san y más bien entienda las razones tras mis palabras, sinceramente agradecería la ayuda que pueda obtener, pero no voy a acostarme con usted a cambio de ningún favor — Señaló Kagome de frente y sin tapujos.

— No me ofenderé, sé que no todos los efectivos son tan nobles u Okami como yo, si le hace sentir más segura, sepa que tengo dos siglos felizmente emparejado y cuatro cachorros para demostrarlo — Respondió el riendo por lo bajo y admirando las agallas de la mujer frente a él, no todas (más bien ninguna) se atrevería a hacer tal declaración.

— En realidad si me tranquiliza, en ese caso aceptare su ayuda Kyoshi-san y desde ya gracias — Dijo Kagome dedicándole una respetuosa reverencia, cuando vio al Youkai partir tras la conversación Kagome suspiró agotada hasta la medula y tuvo que contenerse para no empezar a llorar ante la terrible tensión que la embargaba, además nada arreglaría llorando. Tienes que ser fuerte Kagome Higurashi, TIENES que ser fuerte Pensaba una y otra vez mientras seguía cumpliendo son su trabajo dejando el inminente desalojo a un lado y dedicándose a cumplir con el trabajo por el que le pagaban.

Cuando cerró el supermercado y le entregó la llave a Mathew, Kagome estaba lo suficientemente agotada como para aceptar su oferta de dejarla cerca del supermercado donde ella compraba con sus cupones, donde compró su lista acostumbrada y las medicinas de Sango que faltaban, junto a otras más que estaban en oferta y tenía cupones que no podía dejar perder, antes de literalmente arrastrase hasta su "casa" para encontrar a Sango volando en fiebre; concentrada en sanar a su hermana Kagome no comentó nada sobre lo que había sucedido en cambio se dedicó a atender a Sango y preparar algo ligero de comer para ambas, mientras Kirara descansaba después de comer y haber estado cuidando de Sango aquel día.

No sería si no cuatro días después, cuando Sango estaba completamente recuperada cuando finalmente le había dicho lo que había ocurrido, desde aquel día ambas habían empezado una vez más a empacar TODO lo que habían dejado a la mitad con sus nuevas obligaciones laborales, tras la noticia de la enfermedad de Hina que había puesto en pausa todos sus planes.

=== S S ===

¿Hola Kagome-chan, aún Sango y tu están buscando un lugar? — Preguntó Ginta por teléfono casi cuatro meses de frustrante búsqueda después.

— Si Ginta-kun, sabes que lo que sobran en Tokyo son lugares diminutos ¿Por qué conseguiste algo para nosotras? — Preguntó Kagome casi botando fuera de la isla de productos cosméticos donde estaban haciendo un inventario para realizar un nuevo pedido de productos agotados, desde su cumpleaños número diecinueve una semana atrás, su humor había estado teñido con preocupación ante el inminente desalojo.

Eso parece, si no tienes problemas en vivir en el mismo edificio que Jenny mis chicos y yo — Dijo el riendo por el teléfono.

— ¿No es ese un edificio familiar de su manada? — Preguntó Kagome dudosa.

Si, pero igual es un edificio normal, nosotros somos dueños de dos plantas seguidas que es donde vivimos y es donde recibimos a la manda, el apartamento que está libre ahora está en el piso que sigue los nuestros, es grande y entra dentro del rango de precio que me dijiste — Señalo él con calmada paciencia.

— Si tienes foto envíamela, después del trabajo ¿podemos ir a ver el lugar? — Dijo Kagome agarrándose de esa posibilidad de inmediato, Sango y ella no habían tenido suerte en su casería de casa, cuando no estaba al otro lado de Tokyo, era extremadamente cara y el tamaño era ridículo para el precio o estaba dentro del precio pero estaba en una zona de dudosa reputación y ellas no iban a salir de la "seguridad" que tenían, para mudarse en cambio a un barrio de putas o traficantes bajo ningún concepto, primero se dejaban desalojar.

Claro ya te lo envío, Jenny dice que las pasara buscando — Dijo Ginta con calma, la sonrisa se escuchaba en su voz.

— Ok, gracias, gracias, GRACIASSS — Dijo Kagome demasiado emocionada ante la posible solución a su más grande y actual preocupación, antes de despedirse y cortar la comunicación. — Hey Sango tengo noticias…

Aquella tarde ambas esperaban ansiosas a la Okami Norteamericana y cuando la rubia Okami llego por ellas, estaban que temblaban de tensión y estrés, el desalojo estaba casi listo y faltaba poco menos de dos semanas para que fueran a sacarlas a patadas del lugar.

Jenny las llevó todo el camino hablando del lugar y asegurándoles que les gustaría y ella no se equivocó, el edificio era color crema hecho con ladrillos de los Onni de Nagasaki con esa hermosa tonalidad rojiza satinada.

El apartamento en sí mismo realmente era enorme en comparación con los apartamentos que había visto, tenía trescientos ochenta metros cuadrados divididos en: tres habitaciones espaciosas con sus cuartos de baño, más un baño de invitados, sala/ cocina/comedor, cuarto de lavado, área de entretenimiento y una amplia terraza con una hermosa vista panorámica que rodeaba todo el apartamento, en ese piso solo estaba otro apartamento más del mismo tamaño y distribución y ya Ginta les había informado que no se alquilaba y que era prácticamente la despensa de la manada, lo que las llevó a pensar que tal vez el lugar que le estaban alquilando también formaba parte de esa despensa, mas no se atrevieron a comentar sobre eso, ellas estaban demasiado aliviadas de tener donde vivir para señalar el obvio favor que Ginta les estaba haciendo.

Mientras ambas caminaban por la amplia terraza viendo las luces de la calle cobrar más vida desde la altura en la que estaban Kagome y Sango supieron que habían encontrado su nuevo lugar y no dudaron en llamar a los padres de Hina para que revisaran el contrato de arrendamiento y les dieran las cartas de referencia, trabajo y buena conducta que necesitaban para alquilar en aquel lugar, que aunque no se las habían pedido ellas estaban decididas a entregarlas.

====== S S ======

— ¿Cómo dos personas reúnen tantas cosas? — Preguntó Ginta cuatro días después mirando impresionado la cantidad de cajas de madera prolijamente apiladas y ordenadas en el lugar junto a varios muebles hechos a mano, todo listo para cargar, era la primera vez que veía el lugar y sinceramente aun no podía creer lo que ellas habían hecho con el sitio.

— Tenemos muchos años aquí Ginta Kun, ahora ¿te importaría darnos una mano? — Dijo Kagome dedicándole una mirada de súplica mientras Sango y ella cargaban una de las pesadas cajas de madera repleta de alimentos fuera del lugar con ayuda de los carros de carga hechos por ellas, las ruedas anchas y la estructura maciza estaba hecha para trajinar por el bosque y les había sido de gran ayuda por años y las continuas mejoras que les hacían los convertía en una herramienta indispensable para ellas.

Los vecinos de la zona residencial cercana vieron con asombro aquella mañana el camión de mudanzas que Sango había alquilado y conducido hasta aquel punto al final de la calle, que conectaba aquel lugar con el trecho de bosque que formaba parte del encanto de aquella zona, y unos pocos se habían acercado a preguntar si estaban pedidos y luego habían observado con creciente asombro y perplejidad las cajas de madera y los muebles salir uno tras otro del bosque hasta el camión, que luego hacer de tres viajes completamente lleno hasta el tope de sus pertenecías, había dejado el lugar donde había vivido por años completamente vacío.

— Es extraño ver este lugar así… sin nada es… raro, triste— Dijo Sango viendo la estación vacía, ellas incluso habían cargado con los tambores de metal, fuera de tener planes para ellos en su nueva terraza, tenían un valor sentimental y ambas se habían negado a dejarlos atrás, ellos les habían dado calor cuando el frio trataba de congelarlas y alimento caliente cuando tenían hambre y luz en la oscuridad, puede que para otros fueran simples objetos, pero para ellas habían sido la salvación de sus vidas en sus momentos y hasta aquel mismísimo día.

— Si… aún recuerdo como estaba este lugar cuando lo encontré, pilas de basura y montañas de piedra y tierra, lagartijas y toda clase de bichos… saqué toda la basura, la tierra y las piedras y cuando descubrí que había agua corriente lavé este lugar de arriba abajo — Dijo Kagome mirando el lugar vacío con melancolía, solo las paredes blancas con las flores y autorretratos hechos de niñas en las paredes, que habían mutado de trazos burdos a líneas controladas, estilizadas de autorretratos mejor trabajados, y el piso brillante por los continuos cuidados recibidos por años, mostraban con claridad que el lugar había sido habitado y bien cuidado por ellas.

— ¿Y las goteras? — Dijo Sango suspirando con nostalgia señalando el techo aun plastificado.

— Eran terribles… ¿Ya tenemos todo, incluso las cámaras de seguridad no? — Dijo Kagome saliendo del trance melancólico en el que había caído, eran las nueve y media de la mañana y aún tenían que arreglar la pila de cosas que habían dejado al cuidado de Jenny y sus cachorros en el estacionamiento del edificio.

— Ustedes han pasado muchas cosas aquí ¿verdad? — Preguntó Ginta mirando el lugar sin poder evitar sentirse impresionado con lo que las dos jóvenes mujeres habían hecho con él, tratando de imaginarlas de niñas colgando aquel techo plástico para evitar las goteras del lugar, huyendo de los depredadores, expuestas al mundo y a sus muchos peligros especialmente para dos niñas, y pensó en sus dos cachorras y sintió temor, y orgullo por las dos mujeres humanas, ellas habían hecho lo que habían podido y habían logrado más que muchos con todas las facilidades.

— Si… hey Sango, recuerdas ¿cuándo el toldo se rompió a media noche y terminamos empapadas? — Preguntó Kagome con un deje de risa.

— Claro, estábamos acatarradas, con fiebre y tus maldiciones nasales mientras rescatabas nuestros amados cupones hacen imposible olvidar esa noche… Que bien arregladas estamos ¿no? — Dijo Sango antes de estallar en carcajadas junto a Kagome.

Que bien arregladas estamos… ¿y las goteras inoportunas? — Dijo Kagome repitiendo aquellas palabras que habían repetido una y otra vez antes de reírse de su mala suerte.

¡Qué bien arregladas estamos! — Soltaron las dos estallando en carcajadas mientras Ginta las miraba con indulgencia mientras una abrazada a la otra reían y lloraban mientras observaban el lugar por última vez nostálgicas por el pasado, y aterradas/esperanzadas por el futuro a partir de ese momento, antes de cerrar el lugar con candado y entregarle las llaves a Ginta, y subirse los tres al camión y terminar de descargarlo en el estacionamiento del edificio antes de que Sango y Ginta se fueran a entregar el camión.

=== S S ===

— Alguien sea bueno, máteme y sáquenme de mi miseria — Masculló Kagome por lo bajo mientras veía la gigantesca pila de cosas. De verdad tenemos muchas cosas ahora Pensó viendo la enorme montaña de cosas en el estacionamiento del edificio.

— Tranquila Tía Kagome nosotros ayudaremos también, nuestro Tío Hakaku está en casa y también se ofreció a ayudar — Dijo Kia una de las cachorras de Ginta que acariciaba con deleite el lomo de Kirara que disfrutaba enormemente de la atención.

— Bien Kia-chan gracias, te quedas con Kirara-chan y vigilas aquí mientras subo esto ¿Ok? — Dijo Kagome señalando una caja de madera de un metro de largo y alto por medio de ancho que había logrado subir a la plataforma de uno de los carritos de carga que Sango y ella habían hecho años atrás y un enorme conteiner de plástico.

— Hai Tía Kagome — Dijo Kia sonriéndole encantada con la misión, rascando a Kirara detrás de las orejas, la joven cachorra era la mayor de la camada junto a su hermano Kei y los dos estaban as que encantados con ayudar a sus nuevas "tías" a mudarse.

— Bien ya vengo — Dijo Kagome tirando con fuerza del carrito que cedió inmediatamente y pronto estuvo empujándolo dentro del amplio ascensor dando gracias a Kami de que los Youkai prefirieran enormes ascensores en las estructuras construidas por ellos, lo que le permitirá subir poco a poco sus cosas sin tener que cargarlas escaleras arriba o nunca terminarían.

Cuando Kagome llegó al último piso de los veinte pisos del edificio, se cruzó en el ascensor con varios vecinos que la miraron con curiosidad y le dieron la bienvenida al lugar e incluso en uno de sus muchos viajes cargando más cosas, un par de vecinos cargaron como si no pesaran nada dos cajas de madera cada una repletos de alimentos, ella se encontró sintiendo sana envidia de su fuerza física y se los dijo riéndose de sí misma con ellos.

— Hey Kag ya estamos aquí — Saludó Sango un par de horas después empujando su propio carrito con una buena carga de cosas dentro del lugar, viendo con asombro las cajas de madera distribuidas por todo el lugar en un orden que solo Kagome entendía y luego lo entendería ella en cuanto Kagome le explicara donde iba cada cosa que estaban subiendo.

— Bien, gracias a Kami necesito ayuda o no terminaremos hoy… esos son productos de aseo déjalo en el cuarto de lavado — Dijo Kagome leyendo la página pegada a la carpeta de medra con pinzas que tenía en la mano viendo la diminuta pegatina azul en la tapa de las cajas de madera que traía Sango.

— Ok, Abajo Ginta reunió a un grupo de su manada y estaba por empezar a subir cosas así que prepárate para decirles donde va cada cosa o vas a enloquecer — Advirtió Sango empujando el carrito hacia el lugar indicado, justo cuando un Okami sosteniendo dos cajas en cada mano como si fueran almohadas, entró seguido de Ginta y Hakaku y se quedó congelado mirándola fijamente con sus expresivos ojos azules fijo en ella.

— Finalmente he encontrado a mi mujer — Dijo el Okami acercándose a Kagome de inmediato. — Hola soy Koga y tú vas a ser mi mujer desde hoy.

— Hola soy Kagome, y no soy ni estoy interesada en ser la mujer de nadie — Respondió Kagome secamente, lanzándole una mirada helada al pretencioso Okami.

— Este es el líder de mi manada Kagome-chan — dijo Ginta sonriendo junto a Hakaku.

— Eso te haría a ti la hembra alfa cuando nos emparejemos — Dijo el aludido enarcando las cejas un par de veces sugestivamente.

— Escucha bien amigo, por mi puedes ser la encarnación mortal de Tsukuyomi-sama y aun así no voy a emparejarme contigo, además no me hace falta un macho, para ser una hembra alfa por derecho propio gracias, y si tu ayuda tiene ese precio deja esas cajas donde están y vete — Dijo Kagome secamente justo cuando dos Okami mas entraban cargados de cajas.

— Deja a la muchacha tranquila Koga, que tú tienes tú compromiso establecido con Ayame-chan — Dijo uno de los Okami tras el riéndose por lo bajo.

— Eres de lo peor, ofreciéndote a otra mujer cuando tienes a una esperando por ti, eso es muy deshonesto de tu parte y espero que esta hembra Ayame te tire un par de colmillos por traidor, deja las cajas allí y piérdete — Dijo Kagome secamente apuntando un punto sobre el suelo frente a Koga que la miraba boquiabierto.

— ¿De verdad estás hablando en serio? — Dijo Koga enseriándose de golpe y alrededor de él los Okami miraban el intercambio con interés.

— Si, la deshonestidad es lo peor que humanos y Youkai pueden compartir, eres el alfa de Ginta y asumo que conoces los detalles de las razones que me trajeron hasta aquí, fui deshonesta por muchos años y siempre fue para protegerme, a mí misma y a Sango nunca por gusto y siempre lo odie y aun lo odio y eso no cambiara — Dijo Kagome calmando un poco su tono al comprender que el Okami realmente parecía genuinamente perplejo por su reacción a él. — No ruego por nada a nadie, no aguanto la mierda de nadie y soy la única dueña y señora de mi vida y si mis palabras suponen un impedimento para vivir en este lugar. Tendrás que esperar a que el contrato expire en un año y para entonces seguramente ya habré encontrado donde vivir con mi hermana y Kirara. — Añadió con seria calma, sintiendo las manos sudar de nervios y adrenalina.

— Eres una mujer extraña, otras generalmente estarían riendo y tratando de ganar mi aprobación en este lugar siendo el alfa y todo eso, o no se mantendrían fiel a sus palabras por mucho tiempo al confrontarlas pero… tú si… me gustas. ¿Dónde ponemos estas? — Dijo Koga sonriéndole con honestidad, haciéndola respirar aliviada.

— Gracias creo… las que tú tienes son de la cocina, déjalas junto a la isla por favor — Dijo Kagome señalando con la mano la isla vertical frente a la amplia cocina empotrada del apartamento. — Las de ustedes déjenlas allí frente a las habitaciones gracias. — añadió a los otros cuatro Okami que sonreían con indulgente calma junto a Ginta.

Para la media noche todo estaba dentro del apartamento y gracias a Jenny se habían evitado cocinar, por primera vez desde que Kagome había rescatado a Sango estarían durmiendo en habitaciones distintas bajo el mismo techo, Kagome había elegido la habitación que tenía la vista panorámica del balcón y la entrada de luz natural y Sango había elegido la habitación más cercana a la puerta principal y su vista panorámica de la parte de balcón que le correspondía, ambas durmiendo entre las pilas de cajas de madera (que tardarían días si no un par de semanas en ordenar) sobre los futones que con los años Sango y ella habían mejorado considerablemente conforme tuvieron los materiales correctos.

Ginta y los machos de su manada habían visto y de vez en cuando comentado algo sobre sus muebles artesanales, casi sin poderse creer que originalmente habían sido paletas de montacargas o cajas y tablones de pino que habían reciclado, pues conforme pasaban los años Sango y ella habían mejorado sus habilidades con la madera y otras cosas por ensayo y error, tratando de recrear lo que conseguían en los proyectos de carpintería y ebanistería de Youtube, así que de muebles rústicos y llenos de astillas, la suave madera cuidadosamente lijada, teñida y barnizada no se parecía en nada a sus antiguos muebles y ellas estaban muy orgullosas de lo que habían logrado con ellos.

==== S S ====

Aquella madrugada Kagome se había despertado de golpe sintiéndose desorientada, sintió el corazón casi salir de su boca al notar el lugar extraño donde estaba levantándose de golpe, Kirara maulló irritada pues había estado durmiendo junto a ella y le había dado un brusco despertar, entonces Kagome se cubrió el rostro con las manos restregándose la cara un par de veces y mirando por el amplio ventanal aun sin cortinas las luces de la ciudad, eran las cuatro de la madrugada según su celular y sabía que ya no volvería a dormir, su cuerpo y su mente tenían que acostumbrarse al nuevo lugar, al nuevo ambiente en el que vivía para evitar despertar así de nuevo y perder su sueño innecesariamente.

— Realmente hemos salido de la estación Kirara — Murmuró Kagome por lo bajo viendo sin ver las luces de la ciudad, Kirara solo ronroneo por lo bajo y volvió a dormirse.

Por su parte Kagome se levantó del futón elevado y calzada con medias y pantuflas encendió las luces de su habitación y se quedó mirando el lugar con sobrecogimiento, la habitación como el resto del apartamento era amplia y sabía que sus cosas no llenarían ese espacio jamás, los Youkai ciertamente eran enemigos de los espacios cerrados y aun cuando algunos vivían en apartamentos no permitían que aquello fuera impedimento para ellos, su apartamento solo tenía trecientos ochenta metros cuadrados, y abarcaba un extremo completo del edificio si ignorabas el amplio pasillo de quince metros de ancho y en medio su gigantesco ascensor y el otro apartamento/despensa lo que quería decir que Ginta tenía más de setecientos metros cuadrados a su disposición.

La primera vez que había visto el apartamento de Ginta aquella noche del día en que la había visitado formalmente al mercado y expuesto la situación, Kagome y Sango no habían podido evitar ver el gigantesco apartamento, al que habían ingresado directamente desde al salir del ascensor, afortunadamente no era el caso de su apartamento, ella tendría que mentalizarse mucho para aceptar algo así para sí misma, años de guardarse y proteger celosamente su casa dejaban su huella, para bien o para mal.

Distraídamente Kagome empezó a ordenar su ropa y sus cosas en su amplio closet en el que afortunadamente tendría espacio suficiente para guardar la mayoría de las cajas de madera que contenían su ropa y artículos personales, cuando terminó de ordenar sus cosas solo habían pasado media hora y lo que quedaba era mover el futón y otras cosas que harían mucho ruido y decidió dejar eso para después y tras aliviarse, lavarse la cara y los dientes en el amplio y hermoso baño con cerámica de cuarzo turquesa claro y blanco, se recogió el cabello con un lápiz en un moño desordenado y salió de la habitación, para encontrase a Sango haciendo lo mismo.

— Hey buenos días vecina — Saludó Sango jocosa — ¿Tampoco puedes dormir? — añadió avanzando hacia ella en pijama y medias negras.

— Buenos días Sango-chan, nop desperté aquí y olvide por un momento donde estaba y mi sueño salió volando por ese amplio balcón que tenemos… ¿Y tú? — Contestó Kagome encontrándose con ella en medio camino.

— Más o menos lo mismo… Kag… realmente salimos de allí — Dijo Sango con una nota de vulnerable perplejidad.

— Si San-chan salimos de allí, ya no tendremos que temer ser descubiertas, ni tendremos que mentir sobre donde vivimos, ni esperar dos o tres malditas horas para entrar y descansar — Dijo Kagome suspirando de verdadero alivio por primera vez desde que escuchara la palabra "desalojo" meses atrás.

— Y tendremos que ser cuidadosas con nuestro dinero ahora as que nunca — Dijo Sango suspirando también aliviada y sintiendo una sensación de irreal paz caer sobre ella, aun no podía creer que estuvieran allí y necesitaría días, tal vez semanas para aceptar que realmente había pasado, ellas estaban fuera de la estación, sanas y a salvo.

— Seamos sinceras, no somos exactamente pobres pero tampoco somos ricas, nuestro plan de ahorro es incluso mejor que el que nos ofrecían en el banco, además estoy segura de que Ginta y su familia tienen algo que ver en esto, este lugar es demasiado bueno para aparecer de la nada solo para nosotras, Sango los gastos de servicios están incluidos en la mensualidad — Dijo Kagome levantando una de las tapas de las cajas cercanas y viendo el contenido antes de cubrirla nuevamente y pasar a otra, antes de empezar a sacar las pocas plantas que se habían permitido tener en "casa" y dejarlas fuera para que respiraran.

— Tienes razón también lo note y no pienso quejarme — Dijo ella imitándola antes de tomar las plantas que Kagome había sacado y llevarlas al amplio balcón donde solo estaban los cinco tambores que habían conservado en la antigua estación donde habían vivido y las habían mantenido calientes y alimentadas por años.

Con calma y paciencia Kagome se dedicó a ordenar la cocina, mientras Sango dividía la habitación de lavado donde la lavadora de doble tina podía guardarse junto a su humilde cocina de cuatro hornillas y sus bombonas de gas medianas, en uno de los armarios a favor de la lavadora y secadora que venían con el apartamento junto a la nevera, cocina y horno doble empotrado; creando así una amplia y organizada despensa usando el resto de los armarios y las cajas de madera donde ellas habían organizado los alimentos que habían ido adquiriendo, afortunadamente para Ginta y sus amigos la mudanza no había supuesto mucho reto y colocar la nevera de dos metros de alto que ellas habían comprado años atrás (no había supuesto la tortura que había sido para Kagome y ella colocarla dentro de su casa en el pasado) y la habían dejado sin mucho esfuerzo enchufada y todo, en el cuarto de lavado, allí habían vuelto a guardar todos su alimentos congelados que tenían.

Una hora después la despensa ya empezaba a mostrar un patrón de organización y desde donde estaba Sango ya podía oler que Kagome había hecho la cocina operativa.

— Hey Sango-chan deja eso para más tarde, vamos a desayunar y a prepararnos para irnos al trabajo, estamos más lejos del mercado y nos toca caminar un buen rato, bus o metro — Llamó Kagome desde la cocina.

— Voy — Respondió Sango echándole un vistazo al lugar y sintiéndose a gusto, las cajas de madera que estaban acostadas una sobre la otra, con detergente, desinfectantes y suavizantes dividían la habitación de lavado de la despensa, mientras las cajas de alimentos estaban ordenadas en cuatro pasillos de tres metros junto a algunas que estaban dentro de los armarios, ella sabía que era cuestión de tiempo para que ambas llenaran aquel lugar de productos, se habían vuelto verdaderas cuponmaniacas, mas con sus pasados llenos de hambre y miseria nadie podía culparlas por querer tener siempre a sus disposiciones una despensa llena y variada.

Cuando Sango regresó a la cocina, no se sorprendió de ver el lugar impecablemente organizado, Kagome definitivamente tenía esa cualidad ganada de sus años trabajando en el mercado y armando la antigua casa antes de Sango llegar a su vida, ella simplemente podía organizar un lugar en tiempo record y hacerlo cómodo y hogareño.

— Vamos muero de hambre, Kirara ya comió y nos abandonó a favor del balcón — Dijo Kagome poniéndole un plato lleno de huevos fritos con salchichas y pan de molde tostado sobre la mesa de cuarzo de la isla, mientras Sango abría la enorme nevera y sacaba una jarra de jugo de naranja antes de sentarse y ver dos vasos y dos tazas de café junto a cada plato.

— Nuestro primer desayuno en casa — Dijo Sango sacando su teléfono del bolsillo de sus pijamas y tomándose una selfie junto a Kagome.

— La quiero, envíamela — Pidió Kagome antes de dar las gracias por los alimentos y empezar a comer seguida de Sango.

===== S S =====

— ¿Entonces ya sabes que vas a estudiar San-chan? — Preguntó Kagome una semana después cuando contra todo pronóstico finalmente habían logrado organizar todas sus cosas y estaban limpiando el apartamento de arriba abajo.

— Sabes que me gusta la costura voy a tomar el curso dominical que Hina-sama nos recomendó — Dijo Sango limpiando el vidrio de la mesa baja frente a los muebles de la sala, mientras Kagome trapeaba el piso con cera autobrillante. — ¿Y tú que vas a hacer?

— Creo que podíamos sacar un título de TSU en diseño gráfico también, son tres años San-chan y con tu curso de costura y mi curso de administración dominicales en tres años tendremos ambas un título y varios cursos, estaremos listas para trabajar por nuestra cuenta o para otros si así lo queremos. — Dijo Kagome mientras pasaba el trapeador frente a la puerta de la habitación vacía que separaba la habitación de Sango dela de ella y que habían decidido en convertir como un taller y ahora tenían la maquina e coser de Sango y las herramientas de ambas junto a dos mesas altas de dibujo que habían hecho y cajas llenas de materiales para manualidades, hilos y telas varias que habían ido comprando poco a poco.

— Realmente es importante para ti que tengamos ese título ¿verdad? — Preguntó Sango mirándola mientras limpiaba la madera barnizada del mueble más cercano.

— Mina-sama me hizo prometer que sacaría un título universitario y esa promesa te abarca a ti eres una Higurashi Sango-chan, además el diseño gráfico podría ayudarte a la hora de crear tu futura línea de ropa y sería como nuestro triunfo sobre aquellos que nos desecharon como basura; mira todo lo que hemos logrado hasta ahora, si trabajamos duro podemos lograr eso y más — Dijo Kagome pasando el trapeado por el área de la cocina y siguiendo sin parar hacia el enrome espacio entre su habitación y la habitación de despensa/lavandería.

— Supongo que tienes un punto valido, como siempre ahora tenemos que encajar todo esto con el trabajo — Dijo Sango pasando de un mueble al otro limpiando la madera y ordenando los cojines de tapicería vino tinto que había hecho meses atrás y ahora tenía la oportunidad de estrenar en su nueva casa.

— Lo sé, Hina-sama sabe de nuestros planes y creo que podemos volver a los horarios de medio tiempo, Mathew dijo que podían arreglar algo para que podamos continuar estudiando. — Señaló Kagome a lo lejos llegando al amplio balcón.

— Bien arregla eso entonces — Dijo Sango sentada en los cojines de los muebles viendo a Kagome empezar a echarle cera autobrillante al piso de la terraza que rodeaba el apartamento de un extremo al otro, definitivamente la mano de Ginta tenía que estar metida en la oportunidad de alquilar en aquel lugar, ella sabía que el lugar valía el doble de lo que ellas estaban pagando por mucho, el espacio, los servicios e incluso la calefacción y aire acondicionado integral en cada rincón del apartamento, la amplia terraza bordeada por medio mural de satinados ladrillos y enormes paneles de vidrio de alta resistencia dándoles una vista panorámica hacia tres direcciones distintas de la ciudad e incluso la calidad de los acabados del lugar les decían lo que realmente valía el apartamento, mas ellas no iban a señalar nada necesitaban aquel lugar y más ahora que habían salido de la antigua estación de metro que las había visto crecer y no tenían a donde ir.

— Hey Sango-chan… creo que vamos a tener que comprar algunos muebles más para que este lugar no se vea tan vacío. — Dijo Kagome regresando minutos después dejando el trapeador y el frasco de cera a la mitad a un lado antes de atravesar el enorme lugar descalza y dejarse caer junto a Sango.

— Hay una barata de muebles en la tienda Ikebana ya sabes están fuera de "temporada" si empiezo a seguir esas cosas cuando tengamos más dinero, se buena y mátame te perdonaré en el más allá e igual que tú le heredaré todo a Kirara — Dijo Sango con voz de ultratumba.

— Si seguimos heredándole todo a Kirara, ella misma nos matará para quedarse con todo — Dijo Kagome distraídamente, antes de que ambas se volvieran a ver a Kirara salir de la habitación de Kagome y trotar hasta dejarse caer sobre el cojín de uno de los muebles vacíos y mirarlas antes de bostezar perezosamente e ignorarlas haciéndolas estallar en carcajadas.

Una hora después ambas estaban enfrascadas regateando con los vendedores de la tienda por un genuino juego de sofá tapizado en piel caoba y una enorme mesa redonda con ocho sillas y un cojín/trono para Kirara, hasta que prácticamente había quedado a precio de fábrica y habían adquirido sus primeros muebles que no habían tenido que construir ellas mismas, luego habían subido sus nuevos muebles riéndose todo el tiempo para luego lanzarse sobre ellos una vez decidieron donde colocarlos y estrenar la enorme mesa cenando hamburguesas caseras y papas fritas con Kirara mirándolas con indulgencia desde su nuevo cojín/trono beige satinado.

=== S S ===

Al día siguiente ambas prácticamente corrían tratando de llegar a tiempo a sus empleos, el contra de no vivir en la antigua estación era justamente esa, ya no estaban relativamente cerca del mercado y tenían que salir más temprano que de costumbre y ellas aún estaban acostumbrándose a la nueva ruta; cuando finalmente llegaron respiraron aliviadas mientras se tomaban una botella de agua en tres tragos al ver que Mathew aún no había llegado, mas solo cinco minutos después el aludido apareció con las llaves y las ordenes de Hina para aquel día.

Aquel día Kagome y Sango corrían de un lado a otro cumpliendo las cosas que Hina necesitaba hacer para aquella semana, que era cuando tendrían las inspecciones sanitarias distritales, así que mientras Kagome estaba hundía hasta la nariz en los archivos confirmando que todos los permisos de salud, manipulación de alimentos y certificados del personal estuvieran al día, Sango estaba inspeccionando que el lugar estuviera impecable desde el deposito hasta la entrada de puertas automáticas recientemente añadidas al lugar.

Para cuando los inspectores estuvieron revisando el lugar Sango y Kagome habían revisado el negocio desde las bases hasta el techo con varios expertos enviados por Hina y sabían que el lugar estaba en orden y cuando les entregaron el nuevo certificado y los sellos casi suspiraron de alivio y estuvieron cerca de abrazar y besar a los agentes distritales, el nivel de estrés que habían tenido con aquella inspección había sido tal que ya soñaban con certificados, números, fallas y extintores dañados.

— Vamos Kag solo un par de cervezas y nos acostaremos a dormir como una par de bebes, después de toda esta locura nos merecemos esto — Dijo Sango agitando las seis latas de cerveza que decía con seguridad que serían más de dos cervezas y ella no se oponía a la idea, después de todo el trabajo y estrés que habían tenido, se las merecían con creces.

— Bien… cerveza y pollo frito… terminaremos rodando por el apartamento — Dijo Kagome sonriéndole mientras ella misma mostraba otro paquete de seis cervezas y un tambor de pollo frito de quince piezas de KFC, haciendo reír a Sango al comprender que habían pensado lo mismo.

— Si vamos — Dijo Sango sacando la llave de la entrada principal del edificio y abriendo para ambas antes de cerrar tras ellas. — Aquí hay fiesta — Señalo Sango al entrar al lobby en planta baja y ver a varios Okami cargar comida y bebida en cantidades industriales.

— Hey Kagome-chan, Sango-chan ¿Mucho trabajo hoy? — Pregunto uno de los Okami sonriéndoles con picardía.

— Si, la semana de inspección termino hoy gracias a Kami — Respondió Kagome entre dientes.

— Kyo-kun sinceramente nunca en mi vida había soñado con un maldito extintor y cada una de sus partes y posibles fallas y esta semana he soñado con cada uno de los que están en el supermercado y Kagome con las malditas planillas y permisos — Dijo Sango en un gruñido.

— Voy a comer, a beber y luego tengo una cita con mi cama y un buen Dorama. — Dijo Kagome soñadora.

— No, únanse Ginta dijo que les avisaría así que posiblemente tienen la invitación por debajo de la puerta o él les va a caer por allá para que se unan, vamos Ayame-chan está aquí y quiere conocer a la mujer que le paro las patas y el hocico a Koga— Dijo Kyo sonriendo con malicia.

— Supongo que mi cita puede dejarse para mañana, pero no renunciare a un baño caliente me muero por uno — Dijo Kagome agotada justo cuando el ascensor llegaba al piso de la fiesta donde Sango y ella se quedaron perplejas viendo la fiesta donde habían adultos y cachorros a sus anchas. Ellos sí que no se quedan a medias cuando hacen una fiesta Pensó con perplejidad.

— Si quieres te ayudo a enjabonarte la espalda Kagome-chan — Dijo uno de ellos y los demás que estaban cerca se empezaron a reír.

Cariño, a los lobos también se les puede esterilizar como a los perros domésticos voluntariosos… — Dijo Kagome riéndose junto a los Okami que se desternillaban de la risa mientras el ascensor volvía a cerrarse y seguía hasta el último piso donde vivían.

— Ellos son tremendos — Murmuró Sango risueña, mientras Kagome solo asentía sonriente.

En efecto al abrir la puerta habían varias invitaciones de diferentes miembros de la manada de lobos, y luego Ginta y Jenny fueron a buscarlas, y después de darse un buen baño de agua caliente y guardar la cerveza en la nevera bajaron con ellos agregando el pollo al resto de la comida que ya tenían.

Aquella noche Kagome había conocido finalmente a la Okami Ayame y después del choque de personalidades y celos de Ayame, ambas terminaron llevándose bastante bien para horror de Koga.

— Ya lo sabes Koga-kun, los hombres o machos de mis amigas son hermanos para mi así que desde hoy eres mi hermano — Advirtió Kagome sonriéndole con malicia mientras le daba una mueca de brindis y estallado en carcajadas al ver su expresión de horror, mientras Ayame sonreía muy complacida por cómo se habían dado las cosas.

— Hola chica del cumpleaños — Saludaron tras ella haciéndola volverse de golpe cuando una mano rozo el tatuaje en su cuello con tanta rapidez que ella escuchó los huesos de su cuello crujir, y allí estaba el macho que le había tatuado una luna en el cuello y las iniciales de Kirara, Sango y ella detrás de la oreja izquierda dentro de una flor de Sakura.

— El nombre es Kagome amigo, no chica del cumpleaños y guárdate las manos para ti o piérdelas — Dijo Kagome automáticamente mientras el macho sonreía con una mueca de lastima.

— Oh no seas mala, además solo estaba comprobando que cuidas bien de tus tatuajes — Respondió el sonriendo levantando ambas manos en señal universal de derrota.

— Ryu, deja a Kagome en paz — Ordenó Koga haciendo que el macho se apartara de ella de inmediato.

— un lobo con nombre de "dragón" eso es… extraño… — Comentó Sango riéndose.

— Ni que lo digas — Respondió Kagome — Lo conozco Koga-kun me hizo unos tatuajes hace casi un año atrás — Dijo Kagome salvando al aludido Ryu de las garras de Koga.

— ¿Si? déjame ver… ¿se pueden ver verdad? — Contestó Koga automáticamente con curiosidad y evidente picardía.

— Ayame-chan él es un pervertido — Dijo Kagome en tono burlón.

— Pero es MI pervertido — Respondió la loba pelirroja con una expresión satisfecha imposible de pasar por alto logrando que los Okami estallaran en carcajadas.

— Cierto — Concedió ella levantándose el cabello y mostrándoles su tatuaje de luna y luego el que tenía a juego con Sango detrás de la oreja en forma de un mariposa de fantasía que ella había inventado, más los Okami miraron la luna purpura con distintos grados de perplejidad.

— ¿Por qué este diseño en particular Kag-chan? — Preguntó Ayame finalmente después de un silencio perplejo que parecía extenderse y la estaba habiendo sentir incomoda.

— Ni idea estaba muy borracha cuando decidí lanzarme a la aventura de hacerme un tatuaje, por lo menos no hice que escribiera "Alpha bitch" o algo peor — Respondió Kagome riéndose de sus expresiones perplejas, antes de dejarse arrastrar por Sango hacia la comida con los cachorros de Ginta y otros cachorros más.

— ¿Y no le dijiste nada? — Peguntó Koga, mirando a su primo con perplejidad.

— No, el cliente siempre tiene la razón borracha o no ella fue muy clara cuando dijo lo que quería y como lo quería — Respondió el sonriéndoles abiertamente. — Además ella fue mi última clienta antes de encontrar a Alice y fue el mejor beso que una hembra humana me ha dado en mis siglos de vida.

— Si muchacho, pero recuerda que ahora eres mío — Dijo una mujer morena de ojos amarillos riendo con malicia.

— Tranquila Alice, la mujer es demasiado honorable para mirar a un macho apareado, ella mando a la mierda a Koga sin pestañear apenas puso sus ojos sobre él y él se ofreció a ella en bandeja de plata. — Dijo Jenny apareciendo entre ellos y mirando hacia donde las dos humanas estaban comiendo y riéndose rodeadas de cachorros que las miraban embelesados y risueños a su vez, aquellas dos hembras humanas tenían algo que llamaban a los Youkai a ellas sin proponérselo y lo peor es que ellas no parecían saberlo, buena cosa era que ellos las habían adoptado a ellas y estaban bajo la protección de la manada.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo.

Gracias