Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"


Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


" Cada vez que miro al pasado no es con la sádica o morbosa curiosidad de regodearme en la miseria que viví en aquel sucio y oscuro tugurio de Setagaya, muy al contrario de lo que otro (si lo supiera) pudiera pensar (y no es que me importe una mierda lo que otros piensen) miro atrás con la intención de recordarme de dónde vengo, lo que con la ayuda de mi hermana he logrado hasta ahora (y nadie habría podido planearlo mejor que ella) y para donde voy. Kagome es como una brújula que apunta la dirección que debemos seguir para tomar un camino seguro y correcto y yo no siento vergüenza en admitir que la sigo allí a donde vaya y el día que caiga caeremos juntas rodando, riendo y llorando todo el camino hasta el puto fondo, después de todo ella es mi amiga, mi hermana y la única a la que confío mi vida igual como ella confía la suya en mí.

Los días se han vuelto rudos desde la enfermedad de Hina y sinceramente nos costó mucho verla tan débil después de las primeras terapias para combatir su cáncer, Kagome aunque no lo dice abiertamente, se mejor que nadie que ahora más que nunca reciente no tener un entrenamiento "completo" de sus poderes, las primeras semanas después del nacimiento de Serena-chan y los resultados de la biopsia, la vi estudiar casi compulsivamente todo lo que podía conseguir sobre la sanación y sus poderes, lamentablemente con el riesgo de perder su vida en el intento, o incluso acelerar la muerte de Hina si algo salía mal tuvo que renunciar a la idea, luego la vi emborracharse por segunda vez en nuestras vidas maldiciendo sus poderes "inútiles" yo solo me senté junto a ella y sostuve su mano mientras me explicaba en tono borracho y arrastrando las vocales, las teorías de como la sanación de un Cáncer al ser a nivel "celular" podía acabar con la vida de Hina al no tener el entrenamiento correcto como Miko-sanadora que no solo incluía el dominio del Reiki sino también un detallado conocimiento de la fisiología humana/Youkai y las diferentes reacciones químicas que un cuerpo podía tener cuando se exponía a el Reiki en el nivel "especifico" para sanar… la verdad no entendí la mitad de lo que dijo, pero si entendí dos cosas, entendí que Hina podía morir antes o Kagome podía morir en el intento de salvarla, lo que me llevó a recordar el episodio del desmayo tantos años atrás cuando Ten liu me explicó por teléfono que ella había hecho algo para lo que no estaba preparada, haciéndome comprender que incluso en aquella ocasión si mi herida hubiera sido peor de lo que era, Kagome habría muerto salvándome…

No, no quiero eso, me niego afortunadamente no fue difícil convencer a Hina y a su familia de buscar un equipo de sanadores cualificados, así que después de las quimioterapias (Que al final no pudo eludir) Hina tendrá un equipo médico mixto listo para traerla de vuelta con nosotros sana y salva y eso nos hace muy felices, Kami ¿Alguna vez he dicho que estoy agradecida por todo lo que viví hasta ahora? Pues lo estoy, ahora cuida de nosotras, en especial de mi hermana nuestra brújula y guía en esta jungla que llamamos "VIDA"

Sango Higurashi.


Cap. 8: El plan de vida continua


Cuando Sango y Kagome se aventuraron aquella tarde hasta el antiguo edificio de la difunta Yuri, no se esperaban ver las ventanas y las entradas del lugar desbloqueadas y una cuadrilla de contratistas levantando un séptimo y octavo piso con el mismo tipo de ladrillo negro que no mostraba diferencia alguna con el ladrillo de los primeros cinco pisos lo cual era algo que reconocer, teniendo en cuenta la cantidad de siglos que el edificio tenía construido en aquel lugar.

— ¿Tanto tiempo hemos estado lejos de aquí? — Preguntó Kagome finalmente, mirando boquiabierta a los musculosos Youkai cargando herramientas y a otros hombres y hanyous colgando de gigantescos andamios mientras trabajaban sin parar sobre la construcción.

— Bien, ha sido casi un año medio desde la última vez Kag-chan — Respondió Sango mirando con interés el despliegue de actividad.

Desde la enfermedad de Hina y los tratamientos para combatir el Cáncer, Sango y Kagome se habían dedicado de lleno a mantener el negocio de Hina en marcha y sin altibajos que pusieran en peligro el lugar que les dio un empleo y una oportunidad de vida cuando más lo necesitaban y aun en aquellos días seguía manteniendo un techo sobre sus cabezas y afianzaba sus planes de vida, cuidadosamente estructurados.

— Oh Miko-sama, Taijiya-san nos volvemos a encontrar — Saludó alguien desde un lujoso auto negro que acababa de detenerse detrás de ellas, al volverse ambas vieron perplejas al "anciano" Youkai.

— Honorable anciano, tanto tiempo sin verlo ¿Cómo ha estado? — Saludó Kagome notando de inmediato el conflicto de emociones en Sango igual que la primera vez que el anciano había señalado abiertamente su herencia "Taijiya".

Entonces para aquello días, Sango no había querido hablar sobre el tema ni aun con ella y por semanas había estado irritable y muy deprimida, luego había empezado a hablar con ella y se había lanzado a una investigación profunda sobre todo lo que tuviera que ver con los "Taijiya" casi obsesivamente hasta que podía nombrar el árbol genealógico de las familias de Taijiya de memoria y luego se había entrenado a si misma con las técnicas Taijiya más antiguas que pudo encontrar, e incluso había terminado rescatado un arma antigua de una tienda de remate y había aprendido a restaurarla, más se había negado de plano a averiguar cuál de ellos la había vendido/entregado a una puta para criarla y convertirla en una eventualmente.

Al ver la intención de Sango de no reclamar a ningún clan, Kirara había renunciado a uno de sus colmillos y se lo había obsequiado a Sango como protección y talismán, luego de investigar habían entendido que aquello hacía difícil a cualquier Youkai de a pie de saber que ella era un Taijiya, por lo que ambas aceptaron encantadas el regalo y la cualidad de aquel anciano de detectar la naturaleza de cada una de ellas, después de todo aquel anciano bien podía ser por lo mínimo un Taiyoukai y esos no crecían en los árboles.

A pesar de Sango haber aceptado esa parte del legado que le fue negado, aun ahora se cerraba en banda cuando alguien señalaba su herencia Taijiya y Kagome actuaba de mediadora hasta que Sango se sintiera mentalmente preparada para confrontar al mundo.

— Ah lady miko usted siempre animada, este Yamato está muy bien gracias y puedo ver que por fortuna ambas están muy bien — Dijo el anciano con tranquilo aire digno.

— Gracias Yamato-sama, ahora seguiremos nuestro camino y lo dejamos hacer sus cosas tranquilo — Dijo Kagome colgándose del brazo de Sango dedicándole una sonrisa.

— Oh, nos veremos entonces Higurashi-dono, cuídense si algún día necesitan algo este Yamato siempre está en esta área — Dijo el anciano antes de despedirse de ambas con una ademan de su mano llena de garras, mientras el auto empezaba a moverse alejándose de ellas.

— Vamos Sango-chan… supongo que si alguna vez ponen un negocio en ese edificio vamos a venir aunque sea una vez, será como reunirme con ellas una vez más, luego creo que lo mejor es no venir más, ya no será edificio de Yuri-san nunca más — Dijo Kagome lanzándole una última mirada melancólica al edificio y echar a andar sin ver el auto de Yamato rodear el edificio y estacionarse en la entrada lateral del edificio en construcción.

=== S S ===

Días después Sango y Kagome salieron de la universidad con varios folletos en sus manos junto a una buena cantidad de información oral, ambas tenían por promedio una plaza en aquella universidad que habían dejado en espera sabiendo que ambas tendrían que tomarse un tiempo para trabajar, reunir más dinero y posiblemente mudarse (como al final habían podido hacer) antes de comprometerse a iniciar una carrera, la universidad no era una de las grandes universidades de Tokyo, ni ellas se habían postulado a ninguna de esas, pero era una buena universidad y ellas tenían una plaza en ella y la aprovecharían al máximo, ambas adquirirían una pequeña deuda estudiantil cada una y mientras terminaban la carrera la saldarían, ninguna de ellas querían una deuda de por vida.

Ahora tenían en sus manos toda la información que necesitarían actualizar para inscribirse e iniciar sus clases en tres meses con el nuevo inicio de semestre y ambas estaban estresadas y preocupadas, ellas tendrían que correr de un punto de la ciudad al otro para cumplir con el trabajo y la universidad e incluso para llegar a casa cada noche, pero sabían que al final aquel esfuerzo valdría la pena.

En el mercado la esposa de Okita se había unido a la plantilla de empleados compartiendo funciones de medio tiempo con Kagome y una de las cajeras con más años en el mercado había sido ascendida para cubrir a Sango medio tiempo y se había contratado a una nueva para cubrir el puesto de la nueva cajera, Hina estaba en una nube muy a pesar de sentirse débil con los tratamientos que estaba recibiendo para combatir el cáncer que padecía, ella estaba orgullosa de lo que ambas estaban tratando de lograr y sabía que ambas habían puesto en pausa sus planes por su enfermedad.

=== S S ===

— ¿Una moto Sango? — Preguntó Kagome dudosa mirando el vehículo de dos ruedas en la vitrina con desconfianza. — Un accidente en dos ruedas — Murmuró Kagome escéptica, recordando que había dicho lo mismo cuando Sango le había comentado la idea de un vehículo postulando una moto como opción viable.

— Es práctico y económico — Señaló Sango con simpleza.

— Es practico, "económico" y peligroso… además no podemos dejar nada en ella — Dijo Kagome más escéptica aun, viendo las líneas de la moto sintiendo rechazo inmediato.

— ¿Qué hacemos entonces? — Preguntó Sango desanimada ella realmente le gustaba la moto, pero Kagome no la aprobaba y sin la aprobación de la alfa de su pequeña familia no compraría aquel vehículo ni ningún otro, ella se había tomado en serio las palabras de Kagome tantos años atrás mientras convalecía, con su cuerpo demasiado adolorido para hacer más que yacer sobre su espalda, ella seguiría "sus" reglas y hasta ahora habían salvado su vida, le habían dado un hogar, protección, comida, educación, empleo y ahora una nueva casa y próximamente una carrera universitaria, eso no era algo que cualquier rata callejera lograba por sí misma y ella no era estúpida y estaba más que consciente de quien había logrado llevarlas hasta allí, sabía bien que Kagome consultaba cosas con ella mas por educación que por necesidad, al final su palabra era ley entre ambas y aun así Sango le agradecía silenciosamente darle la opción de opinar y participar en las decisiones, por que Kagome siempre tomaba en cuenta su opinión sobre los asuntos que las afectaban a ambas.

— Hablemos con Ginta, creo que dijo hace un par de dias que la policía estaba por cambiar autos y van a vender los autos con una buena rebaja a los policías, podríamos pedirle que compre uno para nosotras y en unos meses más podremos hacer el papeleo a nuestro nombre y tendríamos un auto propio, imagina Sango-chan no tener que cargar las bolsas de mercado en nuestras manos y en los pesados bolsos en nuestra espalda por largas distancias — Dijo Kagome con aire soñador.

— ¿Un auto usado? — Preguntó Sango dudosa, mirando de Kagome a la moto de la vidriera, sopesando ahora las posibilidades de aquella alternativa, definitivamente mucho más atractiva que una moto.

— Es mejor que una moto San-San, y eventualmente podríamos comprarnos uno nuevo, ahora mismo solo necesitamos algo que nos lleve y nos traiga — Señaló Kagome con calma dejándola pensar y que viera las muchas ventajas de un auto propio frente a una motocicleta.

— Esta bien, está bien, vamos ¡oh gran alfa! — Dijo Sango en tono dramático dejándose arrastrar lejos de la tentación de lo que Kagome había sentenciado era "un accidente en dos ruedas" la primera vez que le había comentado algo sobre una moto tres semanas antes y había vuelto a repetirlo ahora.

Y no lo olvides San-san — Dijo Kagome con fingida pomposidad estallando en carcajadas junto a Sango e ignorando por igual a humanos hanyou y Youkai alrededor de ellas mientras se alejaban de la peligrosa tentación.

Después de realizar sus acostumbradas compras semanales y cargar con las numerosas y pesadas bolsas y las enormes mochilas llenas con sus compras a la espalda, enfilaron sus pasos hacia la estación de metro más cercana, en aquella ocasión como habían estado haciendo desde que se mudaron, harían uso del metro por la larga distancia que ahora tenían que recorrer hasta llegar a su nueva casa, cuando se bajaron en su estación a cuatro cuadras de donde vivían Sango y Kagome solo querían dejar el peso a un lado y tomar un baño caliente, comer y descansar pero aún faltaba recorrer la distancia de la estación hasta su edificio y luego llegar al apartamento que compartían.

=== S S ===

— Ginta-kun necesito un ENORME favor tuyo — Dijo Kagome mirando al Okami junto a su rubia compañera aquella noche, sentados en la sala del enorme apartamento de la pareja y sus cachorros.

— Claro, claro ¿En qué puedo ayudarte Kagome-chan? — Dijo Ginta de inmediato, Kagome y Sango rara vez pedían algún favor y cuando lo hacían eran cosas que realmente necesitaba y estaban a su alcance.

— ¿Recuerdas que hace un par de días estabas diciéndome que en tu trabajo iban a cambiar los vehículos por unos más modernos y que le iban a permitir comprar los que tenían en uso a un precio más bajo? — Preguntó Kagome mirándo fijamente a los dos Okami, que intercambiaron miradas conocedoras.

— Claro que lo recuerdo, asumo que necesitan un vehículo ¿no es así? — Preguntó Ginta con cautela.

— Si, Sango y yo empezaremos en un par de meses más la universidad y realmente nos es casi imposible llegar al trabajo a tiempo y luego a la universidad, Sango quería comprar una moto pero… no quiero tomar un riesgo así con nuestras vidas y comprar un auto nuevo en estos momentos está fuera de nuestras posibilidades, si tenemos en cuenta los gatos que pronto tendremos en la universidad, pago de alquiler etc… por eso quería saber si había alguna posibilidad de que nos ayudaras a comprar uno de los autos que van a venderles, Sango y yo podemos pagar un auto usado pero a ustedes se los venderán aún más económicos que a un civil lo cual seria aún mejor para nosotras… así que ¿Puedes? — Dijo Kagome sentada casi en el borde del sofá de los Kioshi.

— Lo has estado meditando ¿no? — Dijo Jenny con aire burlón y echándose a reír, habiéndola sonrojarse de vergüenza mientras Sango asentía silenciosamente junto a Kagome riéndose por lo bajo.

— La verdad si, un poquito — Dijo Kagome avergonzada, haciéndolos sonreír aún más ampliamente, con su cómico bochorno.

— Bien Kagome-chan la venta de los vehículos será en una semana más, y la verdad es que mi vehículo está bastante maltratado, pero a la secretaria de mi jefe también le cambiaran de vehículo y ella ya tiene uno propio nuevo, ella es mi prima segunda así que hablare con ella para que me venda su vehículo a mí, te aseguro que ese auto está en mejores condiciones ha pasado más tiempo en el garaje que en la calle, así que prácticamente esta nuevo — Respondió Ginta sonriendo cuando Kagome y Sango prácticamente brillaron ante su idea.

— Ohhhh gracias, gracias, gracias — Dijo Kagome mientras Sango solo levantaba los pulgares emocionada.

Una semana después Sango y Kagome miraban embelesadas el auto, si ignorabas las claras señas que marcaban el carro como una unidad policial, el auto era simplemente perfecto y les pertenecía completamente, Ginta había cobrado algunos favores y el vehículo ya estaba a nombre de Sango y Kagome Higurashi.

— Koga lo pintará por la mitad del precio y lo tendrán en un par de semanas más listo para llevarlas a donde necesiten — Dijo Ginta mirando con indulgencia a las dos mujeres mirar el auto como habían mirado antes el apartamento donde vivían cuando se los había mostrado la primera vez, con "ilusión y esperanzas" y teniendo en cuenta la historia que ellas le habían confiado y las indagaciones que el mismo había hecho sobre ellas y que había jurado se llevaría a la tumba, él podía entender perfectamente la reacción de ambas.

=== S S ===

Durante los días siguientes Sango y Kagome estaban afanadas en entrenar a sus compañeras de trabajo en sus nuevos cargos y sus obligaciones, enseñándoles como se manejaba el sistema y el ritmo de trabajo, los horarios de los proveedores y los procedimientos de cada operación y para mediados de la segunda semana Sango y Kagome se inscribieron formalmente en el primer semestre de diseño gráfico del instituto universitario de Tokyo.

=== S S ===

— Bueno… San-San… tenemos ruedas ¿Qué te parece? — Preguntó Kagome mirando con genuino orgullo el auto Honda Civic Hybrid 2010 de regreso a su color originalgris metalizado sin ninguna marca que lo señalara como antiguo coche patrulla, a pesar de haber permanecido la mayor parte de su vida en el cuerpo policial estacionado, ella no iba a quejarse pues eso significaba menos desgaste, menos kilometraje y más vida útil en manos de ellas.

— Admito que se ve muy bien y se verá aún mejor con nosotras adentro — Reconoció Sango con un gritito emocionado mirando el auto también.

— Bien chicas, nos tomamos el abuso de revisar el auto y está en perfectas condiciones, el caucho de repuesto está en la maleta y les recomiendo dejarlo allí siempre junto al gato hidráulico y el kit de herramientas que les dejamos, solo levanten el falso fondo y todo esta allí, necesitan aprender a cambiar un caucho así vengan cuando quieran y les enseñaremos como, Hakaku ya les instaló la toma eléctrica en casa para cargar la batería y Ayame les regaló la nueva tapicería así que este bebé es todo suyo chicas, conduzcan con cuidado, ninguno quiere verlas en una clínica o peor protagonizando un velorio así que, nada de tomar y conducir ni nada de eso — Dijo Koga entregándole las llaves a Kagome que procedió a darle una copia a Sango y a guardar las de ella en su bolso.

Si papá, no te preocupes ni Kagome ni yo somos estúpidas Koga-san, hemos luchado como las condenadas durante mucho como para arriesgarnos ahora — Dijo Sango sonriéndole encantada olvidándose por completo de su fijación por la moto.

— Gracias Koga, por favor dale las gracias a Ayame de nuestra parte también, Sango ahora llévanos al recuerdo de Yuri y Mina tenemos que compartir esto con ellas. — Dijo Kagome dedicándole una ligera reverencia a Koga y a sus empleados que seguían trabajando ahora en otros vehículos.

— Lo que necesiten chicas, vengan aquí si necesitan un taller tienen descuento de por vida — Dijo el sonriéndoles con jocosidad.

— Malvado, como sabe que igual nos moriremos antes que él nos da el "de por vida" — Dijo Sango echándose a reír ante la cara de espanto de Koga.

— No seas mala Sango-chan estoy segura de que Koga-kun no estaba pensando en eso cuando dijo eso baka, discúlpate — Dijo Kagome lanzándole una mirada a Sango.

— Déjala, no arruines la macabra diversión de la Taijiya— Dijo Koga haciendo tensarse a Sango incómodamente ante la mención de su linaje.

— Ok Koga-kun, saludos a Ayame-chan, vamos Sango-chan hay un montón de cosas que tenemos que hacer — Dijo Kagome abriendo la puerta del pasajero y subiéndose colocándose el cinturón de seguridad automáticamente mientras Sango que ya tenía licencia, conduciría por ellas mientras tanto.

Al primer lugar que fueron fue a la universidad para inscribir su auto en la plaza del estacionamiento de la universidad, luego habían ido al antiguo edificio de Yuri y rodearon la cuadra un par de veces viendo a los hombres trabajar sin descanso en el noveno y décimo piso, antes de irse al mercado de Hina y hacer el mismo trámite en el aparcamiento cercano al trabajo almorzar y quedarse trabajando, en el edificio ambas tenían tres espacios de estacionamientos para ellas por lo que no tenían que preocuparse por un lugar donde aparcar en casa, solo de retirar el control remoto del portón.

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Hina y su familia celebraron con ellas la adquisición de su vehículo y les dieron varias charlas sobre conducir con seguridad, aunque ellos sabían que si habían dos seres que conocían las palabras responsabilidad y cuidado eran aquellas dos jóvenes mujeres, ellos las habían visto con esfuerzo abrirse paso en la vida desde muy niñas con duro trabajo, sentido de la responsabilidad, mucho cuidado y planificación, así que estaría de más repetirles algo que ellas obviamente ya sabían.

Cuando hicieron su primera compra en el gran supermercado y la cargaron a su auto, Sango y Kagome fueron todo el camino sonriendo tontamente ante el primer viaje cargado de bolsas que ellas no tenían que llevar todo el camino, escuchando el opening de Bromance Taiwan a todo volumen.

=== S S ===

El inicio de la universidad había sido tan rápido que el tiempo pareció haber volado desde el día de la inscripción hasta aquel tan esperado y planeado día que marcaba el inicio de otra etapa del plan de vida personalmente creado para ellas; al llegar ambas estaban genuinamente nerviosas, internamente aterradas y muy predispuestas a reaccionar mal a lo desconocido, mas después de la segunda hora en la que pudieron dejar los nervios de lado y adaptarse al ritmo de la universidad, ambas se sintieron más relajadas y seguras en el salón de clases y pronto se habían unido como compañeras de proyectos anexando a dos estudiantes más al grupo de estudio que desde la llegada de Sango siempre había sido de dos integrantes, y ahora seria de más personas si el trabajo o la situación lo ameritaba, para cuando regresaron al trabajo después del primer día de clases, ya tenían varias investigaciones y un par de proyectos en los que trabajar y un puñado de detallados dibujos sueltos en forma de diminuta tira de caricaturas, donde ambas habían dramatizado cómicamente su primer día de "Universitarias" sobre el que reirían aquella noche, mientras cenaban y le agregaban diálogos sarcásticos y cargados de un humor negro que solo ellas y algunos otros pocos privilegiados podrían disfrutar y entender.

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Conforme avanzaban los meses Kagome y Sango seguían su planificada y muy apretada rutina sin variación alguna, ambas despertaban de cuatro a cuatro y media de la mañana y ordenaban, limpiaban y ponían la primera carga de ropa en la lavadora si era día de lavado, cocinaban desayuno y almuerzo, desayunaban, ponían la ropa a secar en la secadora, se bañaban, se arreglaban y vestían antes de tomar sus bolsos con sus libros y cuadernos dentro, sus carteras con sus cosas personales y las franelas blancas de sus uniformes de trabajo, sus almuerzos y se iban, la primera parada era el mercado donde dejaban el almuerzo en la nevera de los empleados, antes de seguir a la universidad a la que llegaban sin falta a las siete treinta de la mañana e iniciaban la primera clase a las ocho y diez.

Sus compañeros de proyectos siempre comentaban jocosamente que ambas funcionaban como un reloj, mas ninguno de ellos sabían que al llegar a casa estaban completamente agotadas, con fuerzas apenas para preparar la cena comer bañarse y dormir, aun así consumían grandes cantidades de cafeína para mantenerse despiertas y cumplir con las investigaciones, proyectos o estudiar para algún examen, doblar y ordenar la ropa de la secadora y meter la segunda carga a la lavadora, recordándose entre ellas, que el esfuerzo valdría la pena al final cuando tuvieran el diploma en las manos.

=== S S ===

— Ok Aoshi-kun salgamos — Dijo Kagome finalmente aceptando salir con el guapo estudiante de Mantenimiento Mecánico dos años mayor que ella que había estado durante todo el último semestre invitándola a salir, Sango estaba saliendo con un estudiante de mecánica automotriz al que Kagome había prohibido terminantemente poner una mano sobre o bajo el capo del auto que compartía con Sango, amenazándolo con "castrarlo" sin anestesia si decidía no escucharla y al que Sango mantenía lo suficientemente ocupado como para olvidarse de meter sus manos bajo el capo del auto, mientras investigaba la mecánica "sexual" con Sango.

— Te prometo que no te arrepentirás — Dijo el hombre de cabellos chocolate y ojos marrones claros sonriéndole encantadoramente.

— Claro… Aoshi-kun un consejo, no prometas nada que no sabes con seguridad si vas a cumplir, dije que voy a salir contigo veamos a donde nos lleva eso sin prometer nada aun — Dijo Kagome mirándolo directamente a los risueños ojos marrones claros.

— Ok, Kagome-chan, eres una mujer inteligente e independiente, segura de ti misma me gusta eso de ti — Dijo el guiándola galantemente a la cafetería de la universidad.

Kagome sonrió tristemente, comprendiendo lo que Sango le había dicho antes sobre Takeru; Aoshi no era "el hombre" de su vida, pero le gustaba estar con él y disfrutaría el viaje mientras durara.

Sango había estado muy contenta con la floreciente relación entre Kagome y Aoshi y cuando el cumpleaños veinte de Kagome había llegado y lo habían celebrado junto a sus amigos y respectivos novios Sango había estado fuera de sí de la alegría por su hermana, Kagome había tenido siempre un aire inalcanzable alrededor de ella que la alejaba del sexo opuesto y a veces temía que se quedara sola, ella había tenido pocas relaciones y ninguna había cruzado el marco platónico, así que cuando ocho meses después Kagome le contó (después de mucha jocosa presión de su parte) su primera experiencia sexual muerta de vergüenza, Sango había corrido por todo el apartamento gritando a todo pulmón "ALELUYA SE A EXTINTO OTRA VIRGEN SEÑORAS Y SEÑORES" con abochornada Kagome siguiéndola y lanzándole maldiciones e insultos muerta de la mortificación, mientras Sango lanzaba carcajadas desquiciadas saliendo de sus garras y repitiéndolo todo de nuevo.

=== S S ===

El horario de ambas no era fácil teniendo en cuenta que ambas tenían una relación "sentimental" para la que apenas podían sacar algo de tiempo y ninguna en realidad estaba muy apuradas en cambiar las cosas, ellas sabían lo que estaban haciendo y comprendían que algunas cosas debían sacrificarse a favor de otras, así que cuando se encontraban cancelando alguna salida o velada con sus respectivos novios, ni Sango ni Kagome sentían remordimientos de conciencias, ellas estaban estudiando y trabajando duro con una meta clara y fija en sus mentes, ellas tendrían un título, cumplirían la promesa hecha a Mina que Sango había adoptado cuando se había vuelto una Higurashi, demostrarían al mundo y a aquellos que las desecharon cual basura, que ellas siempre habían valido la pena y ellos se lo perdían por haberlas desechado negándoles el derecho de crecer en medio de una familia, en cambio ellas habían formado una mucho más sólida que cualquier familia promedio, y ningún novio por muy buen amante que fuera se iba a interponer en sus metas y ellas.

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Había varias reglas no escritas entre ellas sin embargo importantes y muy esenciales para vivir en paz y armonía, la primera junto a "No aguantar la mierda de nadie y Kagome es la que manda" estaba: el hombre de tu amiga/hermana es tu hermano de sangre, la segunda no mentirse entre ellas jamás, la tercera no traer a ningún hombre a dormir o a tener sexo en casa (para eso estaban los moteles), la cuarta ningún ex de tu amiga es "hombre" para ninguna labor, y la quinta era simple e inamovible no prestaban el auto a NADIE y no prestaban dinero y así se iban agregando lentamente más reglas, para el beneficio y protección de los intereses de ambas, por ello Kagome y Aoshi habían tenido incontables problemas después que se convirtieron en amantes, pues Aoshi empezó a mostrarse demasiado posesivo e invasivo de la vida de Kagome y sus decisiones personales y siendo ella como era, no le permitiría fácilmente ni a él ni a nadie controlar su vida, ella era su propia persona no era un objeto y no le pertenecía a NADIE más que a sí misma y lo mismo iba para Sango, así nació automáticamente otra regla "Prohibido los hombres posesivo/agresivos/compulsivos soy la dueña de mi puta vida por siempre y ningún hombre va a cambiar eso".

— ¿Dónde estabas? — Preguntó Aoshi obviamente molesto apenas Kagome entró en el apartamento de Aoshi aquella noche después de que Sango la dejara en el lugar.

— Estoy agotada y estresada Aoshi, estaba trabajando ¿Dónde más voy a estar? — Dijo Kagome estresada, el trabajo y la universidad más un nuevo curso de repostería que estaba tomando la tenían agotada y estresada y sumando eso a sus problemas con Aoshi y sus celos no estaban ayudándola a calmarse o a relajarse para nada.

— Te llamé y no contestaste — Dijo Aoshi molesto acercándose a ella mientras Kagome se apartaba de su camino evadiendo todo contacto físico con él, no estaba de humor para confrontaciones.

— Si, me llamaste ciento ochenta y siete veces a mi trabajo, obviamente no iba a responderte, por que estaba ocupada con mi trabajo ¿Recuerdas? el que paga mis cuentas, mi comida, mi ropa, mi educación y mi renta Aoshi ¿Qué demonios te sucede? — Dijo Kagome sintiendo la furia engullirla y harta de toda aquella ridícula situación dejándola guiarla, sabiendo que su paciencia había tocado el límite desde el momento que recibió la última llamada, mientras bajaba del auto con intenciones de mandarlo al carajo si el no rectificaba y viéndolo ahora era obvio que él no rectificaría su conducta.

— Te dije que te mudaras conmigo, no tienes por qué trabajar yo puedo encárgame de todo — Dijo el secamente mirándola con determinación.

— No voy a dejar mi apartamento, mi independencia económica y mi vida, ni voy a permitir que me mantengas, soy una mujer independiente Aoshi y es obvio para mí que tú no puedes entender eso. — Dijo Kagome secamente controlando las ganas que tenia de enroscar sus manos alrededor del cuello del cretino y apretar hasta que se pusiera azul. ¿Quién carajos se creía él, que ella era tan estúpida para renunciar a todo lo que se había esforzado duramente trabajando en conseguir solo porque él se lo pidiera? Ni aun siendo "Él hombre" de su vida podría renunciar a lo que ella y Sango se habían esforzado desde los conteiners de basura de Tokyo en obtener pensaba furiosa.

— Múdate conmigo, permíteme cuidar de ti Kagome o dejemos esto hasta aquí no puedo vivir de esta forma sin saber qué haces, donde estas o que puede sucederte estando sola en la calle, me angustia no saberlo — Dijo el irguiéndose cuan alto era, lanzándole una mirada cargada de determinación mientras le daba su ultimátum.

— ¿Eso quieres? — Dijo Kagome estirándose el metro setenta y cinco de estatua que tenía sin tacones y mirándolo fijamente a los ojos sintiendo su candente ira congelarse en su venas haciéndola aún más peligrosa y volátil de lo que normalmente era. — Entonces hasta aquí llegamos Aoshi. No puedo estar con una persona que no me respeta como persona y no me acepta como soy, ni respeta mis decisiones, ni mi forma de vida, en ningún lugar dice que tienes que controlar cada aspecto de mi vida y si eso es lo que necesitas para ser feliz, entonces lo siento Aoshi pero no soy la mujer que buscas. — Dijo Kagome mirándolo al pálido y lívido rostro, antes de volverse y salir del apartamento ignorando sus gritos mientras la llamaba.

Mientras caminaba por la calle vacía Kagome maldecía entre dientes mientras se abrazaba a sí misma para conservar calor, aquella tarde las temperaturas habían bajado considerablemente y ella había olvidado su chaqueta en el auto cuando había bajado dispuesta a mandar a la mierda a Aoshi Iwagami si no cambiaba un poco su forma de comportase.

Por quincuagésima vez su teléfono volvió a sonar y en la pantalla vio la foto sonriente Aoshi una vez más notando no por primera vez la falsedad de esa "amable" sonrisa y contuvo la tentación de estrellar su celular contra el suelo, mientras contemplaba las varias razones por las que no valía la pena romper su teléfono, resaltando principalmente el factor económico recordándose que el teléfono lo había comprado ella (cupón incluido)

Un claxon sonó sacándola de su discusión mental y ella se volvió sin perder el paso y se subió en el asiento del copiloto poniéndose el cinturón de seguridad, mientras Sango las llevaba con ruta desconocida, entonces Kagome empezó a contarle la discusión y los problemas que habían estado teniendo.

— Maldito imbécil ¿Quién carajos se cree? — Dijo Sango furiosa llevándolas de regreso al apartamento conteniendo las ganas que tenía de regresar al apartamento del imbécil y dejarlo hecho una pulpa sanguinolenta en la alfombra de su sala por su alto grado de estupidez.

— No lo sé, pero está equivocado de mujer, él quiere a alguien dócil y manejable a quien controlar y esa, no soy yo ni quiero serlo gracias — Dijo Kagome aun molesta.

— Al menos ya te libraste de él y puedes buscarte un amante Youkai cariño, tu siempre te has sentido muy atraída por ellos no lo niegues, y ahora que ya no eres virgen bueno… puedes subirte a ese tren sin problemas y disfrutar el paseo — Señaló Sango mientras aparcaba el auto en uno de los puestos de estacionamiento que les correspondían.

— Kami Sango-chan eso suena como si hubiese utilizado al hombre para deshacerme de mi virginidad, de verdad me gustaba como era, pero el cambió cuando notó que había sido el primero… no se él se creyó mi dueño y señor o algo así, sabes que eso no va conmigo, no en esta vida — Señalo Kagome mientras avanzaban hacia el ascensor.

— Buenas noches Kagome-san Sango-san — Dijo Okinawa el miembro de la manada que hacía de portero del edificio.

Buenas Okinawa-sama — Saludaron ambas sonriéndole al anciano Okami.

— Okinawa-sama ya que lo veo ¿Podría por favor borrar de la lista de visitantes admitidos a Aoshi Iwagami por favor? — Pidió Kagome con calma mientras en anciano Okami asentía conocedor antes de seguir su camino hacia su apartamento en la planta baja.

Dos meses y una orden de restricción después Kagome estaba harta de los hombres en su vida, por lo que se dedicó de lleno a trabajar y a estudiar, con el nuevo año y la finalización de un nuevo semestre meses después Kagome eventualmente tuvo otra relación que igual que la anterior no duro mucho tiempo, la única diferencia era que no había tenido un final dramático más bien de mutuo acuerdo.

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Ellas no comprendían y poco importaba que no entendieran las razones del porque tenían que hacer una maqueta, pero allí estaban cada una enfrascada en armar la maqueta del palacio de invierno de los Okami del Éste que eran el clan de Ginta y se habían prestado amablemente a darles un recorrido personalizado por el lugar para que ellas pudieran empaparse bien de los detalles y agregarlos a su proyecto y luego se habían encerrado en la habitación "creativa" a trabajar hasta altas horas de la madrugada para dormir un par de horas y correr al trabajo, luego a la Universidad y finalmente regresar y seguir, pero aquella era la última noche y agregarían los últimos detalles para entregar aquella maqueta del palacio completo y sus jardines que aumentaría considerablemente su nota final de aquel semestre, su exceso de trabajo había sido tal que el cumpleaños número veintiuno de Kagome había llegado y pasado armando la maqueta y ni siquiera habían celebrado con un vaso de agua y solo por intervención de sus compañeros de trabajo y la manada de lobos se habían robado un momento para cortar el pastel y seguir compulsivamente obsesionadas por terminar aquel deber.

Cuando terminaron y colocaron el ultimo "arbusto" de cerezos en la maqueta y finalmente apagaron la cámara que había grabado todo el proceso, Ginta y Hakaku inspeccionaron la obra con aire crítico y les dijeron que definitivamente era exacta incluyendo la gran reparación del cincuenta y dos del muro noroeste cuando Koga había estado practicando con los cachorros y en un arranque de adrenalina había echado ocho metros y medio de muro abajo.

Y cuando finalmente se lo habían entregado a la puntillosa profesora con copias del video que se había hecho durante la creación de la maqueta apoyada con fotos de paso a paso ambas solo querían dormir un mes entero y olvidarse del mundo, lamentablemente aún tenían trabajo que hacer, un curso extra cada una y más materias que atender por lo que aquella deseada cita con la almohada por un mes estaría aplazada hasta nuevo aviso.

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— Ok Hina-san dime exactamente que pasillo quieres modificar — Decía Kagome sosteniendo el teléfono entre su hombro y su oreja, mientras tecleaba furiosamente ingresando los nuevos precios de los artículos en el sistema de la caja, la cantidad de productos existentes y la marca que estaba actualizando en ese momento, antes de pasar a la otra mientras Hina le explicaba la modificación que quería hacer en la isla de "productos cosméticos y tocador" tomando finalmente la idea que Kagome le había sugerido antes de dar a luz y ser diagnosticada con cáncer y posterior tratamiento — Bien, en cuanto termine de actualizar todos los precios del sistema de cajas me pongo en eso, nos veremos el domingo Hina-san, besos a Sere-chan y a Yukito-kun — Dijo Kagome despidiéndose antes de verificar la información que había estado ingresando mientras hablaba con Hina encontrando solo un error ortográfico y ningún error numérico lo cual decía mucho de su capacidad multifacética.

Durante el resto de la tarde Kagome había permanecido atada a la silla donde había estado actualizando precios y añadiendo marcas y estudiando para el examen del día siguiente, mientras veía a Sango desbloquear alguna caja y continuar también leyendo compulsivamente el cuestionario que habían preparado para prepararse para el último examen antes de finalizar aquel semestre.

Dos semanas después Sango y Kagome brindaban en la tranquilidad de su terraza con varias cervezas heladas, ese día Kagome finalmente había presentado el examen que había pospuesto por su sobrecargado horario y que había pasado con honores y se había convertido en la portadora de una licencia de conducir de novata verde claro, Sango ya tenía una licencia dorada lo que señalaba que no había tenido infracciones desde que obtuviera su licencia y ahora estaban demasiado agotadas para hacer más que quedarse tumbadas en las cómodas sillas reclinables, sorber sus cervezas y mirar embelesadas el cielo nocturno con Kirara echada entre ellas sobre su alfombra, ninguna supo cuando se quedaron dormidas solo que despertaron muertas de frio y con el cuerpo agarrotado y que se gruñeron las buenas noches mientras cada una regresaban a sus habitaciones arrastrando los pies descalzos y cayendo dormidas en sus camas completamente vestidas.

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— Bien, la idea es abrir esta área al público y así no tener que sacar a otros de sus labores para atender esta área, así que es simple, tenemos que traer del depósito los tres mostradores dobles plateados que están allá y colocarlos en medio de este espacio y dejar las vidrieras abiertas hacia el resto del mercado pero aun así creando una división virtual, tenemos que crear un espacio que grite "Productos de higiene personal y cosméticos" para eso vamos a ordenar este lugar así — Decía Kagome dos días después sacando la impresión del plan que ya había presentado a Hina y esta había aprobado y mostrándoselas a los dos empleados que estaban con ella.

— El mercado se verá aun mas grande — Señalo Richard inclinando la cabeza de un lado al otro evaluando el espacio según el plan que les había explicado y mostrado.

— Y esa es precisamente la idea, ampliar el mercado sin alterar la estructura que ya tenemos, con solo mover estas vitrinas y alinear bien estos mostradores dobles ampliaremos considerablemente el espacio y productividad del mercado sin gastar dinero, esos mostradores tienen años en el depósito y nos pueden ser más útiles aquí que conteniendo cajas de cepillos de lavar retretes. Ahora manos a la obra Richard-kun, Masaki-kun — Dijo Kagome complacida de que los jóvenes agarraran al vuelo la idea.

Hai Kagome-sama — Respondieron ambos antes de tomar la copia del plan de trabajo y salir de la oficina listos para ejecutar lo que ella les había explicado.

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— Hey Kag, salgamos esta noche, Mary-chan esta de cumpleaños y nos ha invitado a su fiesta.

— Olvidaste que tenemos fiesta en el edificio, el cumpleaños ciento cincuenta de los gemelos mayores de Ginta, prometimos ir. — Le recordó Kagome.

— No lo olvide hemos estado trabajando en sus regalos por semanas, Mary solo va a cortar un pastel y a brindar, creo que Theo le tiene preparada una celebración más "intima" — Dijo Sango con deliberada intención.

— Chica suertuda, ese tora se ve que es una verdadera bestia en la cama — Dijo Kagome estallado en carcajadas con Sango que asentía de acuerdo con ella. — En ese caso vamos cumplimos con Mary y nos vamos al cumpleaños de Kia y Kei — añadió Kagome.

— Por cierto al final ¿Inscribiste tres materias para los intensivos? — Preguntó Sango.

— Si, estaremos en ese curso y adelantaremos esas tres materias en dos meses antes de inscribir el semestre completo como la última vez. — Dijo Kagome regresando a revisar el pago de los proveedores que recibiría aquella tarde.

— Cuando terminemos voy a dormir como los muertos por un mes entero — Dijo Sango sonriendo soñadoramente, ambas sabían que eso no ocurriría muy pronto y tal vez no sucedería jamás, porque una vez graduarse tenían que seguir trabajando ¿no? Aun así la idea era tan seductora que no podían dejar de jugar con ella a pesar de saber que nunca se cristalizaría.

— También yo — Concordó Kagome sobándose las sienes distraídamente mientras Sango salía de su oficina.

Aquella noche cuando regresaron al edificio, ambas estaban cansadas pero relajadas, la cena/celebración de Mary había sido tranquila y después del pastel ella y Theo habían salido del restaurante con un aura puramente sexual rodeándolos, Sango y Kagome les habían regalado juguetes sexuales y lubricantes saborizados que seguramente pondrían a prueba aquella noche.

— Oh Kagome Obachan, Sango Obachan llegaron — Saludó Kia emocionada dándoles un abrazo triturador cuando llegaron a la animada fiesta.

— ¿Creíste que nos olvidaríamos de tu cumpleaños Kia-chan? — Preguntó Kagome sonriéndole mientras le entregaba su presente y el de Sango.

Según su parecer, una joven adolecente nunca tenía demasiadas carteras o maquillaje de donde escoger y la joven Okami era una muy joven adolescente entre los suyos y lo sería durante varios siglos, Sango y ella le habían confeccionado una cartera de cuero negro con apliques en metal plateado y colocado maquillaje dentro.

Kagome había diseñado la cartera pues después de haber modificado tantas para Sango y ella, se había convertido prácticamente en un pasatiempo para Kagome diseñarlas y Sango la había cosido y podía rivalizar con cualquier cartera de marca, era grande y practica con espacio para colocar su maquillaje y aun así usarlo sin tener que pescar el brillo labial entre sus otras cosas.

— Oh no, sabíamos que si vendrían Kei está allá con Koga-sama — Señaló la joven antes de echar a correr seguramente a curiosear su regalo y a moéstraselo a sus amigas.

— Vamos allá — Dijo Sango avanzando con Kagome hacia donde Koga escuchaba al joven cachorro y sonreía de lo que él le decía.

— Hey guapo, vas a bailar conmigo esta noche — Dijo Kagome con un tono de voz inocentemente ronco y sensual dándole un sonoro beso a Kei en la mejilla, mientras este se sonrojaba hasta la raíz del cabellos mientras los mayores silbaban jocosos.

— Kagome Obachan, Sango Obachan — Saludó el joven respetuosamente sonriéndoles encantado de verlas.

— Ah conmigo también tienes que bailar chico malo, aquí tienes tu regalo — Dijo Sango entregándole una bolsa oscura.

— Oh claro, claro, gracias — Dijo recibiendo el regalo.

— Vamos Kei-chan muéstranos que te regalaron las chicas — Dijo Hakaku arrastrando hacia el a su compañera que sonreía con sensual malicia, alguien tendría suerte esa noche y todos podía ver eso.

— Muéstrales Kei-kun ellos morían de verde envidia — Prometió Kagome mostrándole los pulgares mientras sonreía y Ginta le entregaba una cerveza, ahora que estaban en casa podrían beber algo por qué ya no conducirían por aquel día, una de esas reglas no escritas decían claramente, que la chofer de turno no tomaba ni una gota de alcohol y Kagome generalmente no tomaba sin Sango ni Sango sin ella, por lo que siempre esperaban estar en casa para tomarse unos tragos después de un día de locura.

— Muéstranos hijo — Lo animó Ginta, el joven asintió y cuando sacó la chaqueta de cuero negro con apliques en metal plateado, ellos realmente se veían verdes de la envidia. — Wow ¿Dónde consiguieron una chaqueta así? yo estuve buscando una por años y no conseguí, este estilo no lo conocía y la talla es perfecta, la última chaqueta de cuero de buena calidad que compre fue hace más de doscientos años y fue cuando conocí a Jenny en Oregón. — Dijo Ginta viendo a Sango ayudar a su cachorro a ponerse la chaqueta que le quedaba perfectamente.

— Es una genuina chaqueta de cuero hecha a mano y especialmente encargada para ti Kei-kun, la cartera de Kia también esta hecha a mano y fue un proyecto especial de Sango, yo solo me atribuiré el diseño de la cartera y el lugar de los apliques en la chaqueta, la costura y yo somos enemigos mortales, pero puedo cocinar lo que quieran — Dijo Kagome sonreído ante las miradas perplejas de los Okami.

— ¿Aceptan encargos, esa cartera que le hicieron a Kia esta espectacular, quiero una y Ayame también quiere otra, es más creo que todas queremos una — Dijo Jenny interrumpiéndolos mostrándoles la cartera que llevaba en su hombro con una súplica silenciosa brillando en sus ojos azul eléctrico.

— Hum… supongo que ahora si aceptamos encargos ¿Qué dices San-san, lista para iniciar tu plan de vida? — Preguntó Kagome refiriéndose al deseo de Sango de abrir su propia línea de ropa y accesorios, Kagome había incluido las carteras que eran su especialidad después de haber modificado tantas en el pasado para ambas, pero Sango podía crear cualquier diseño de ropa o carteras que Kagome hiciera, lo habían hecho antes desde la antigua estación de tren, ahora con su habitación creativa tenían toda las comodidades para hacer cualquier cosa que se propusieran.

— Cla- claro… aunque tendrán que ser pacientes, es un trabajo hecho a mano y saben que tenemos un empleo y la universidad con la que cumplir ¿verdad? — Respondió Sango atónita antes de darle un enorme trago a la cerveza que Ginta le había dado.

— Sango cariño, somos Youkai, nosotros inventamos la paciencia — Dijo Jenny sonriendo encantada de haberse salido con la suya, mientras los machos empezaban a hacer pedidos y Kagome se vio forzada a subir al apartamento y buscar un cuaderno nuevo y un bolígrafo antes de regresar y ponerlos a hacer fila con la ayuda de una moneda y el azar para poder anotar los pedidos, para el final de la noche en la lista estaba la manada de lobos entera y varios amigos humanos, hanyous y Youkai de sangre pura y sumaban más de quinientas chaquetas y cuatrocientas carteras.

Sango y Kagome revisaron las cantidades una vez más sabiendo que pronto aumentarían, ellos prometieron llamar si querían más, y con la variedad de colores de la piel de ratas de carbón, de fuego, rojo y negro, de armiño lunar y todas sus variaciones, seguramente habría quien quisiera alguna cartera chaqueta u otra cosa de cuero en algún color especifico y ellas no podían dejar pasar la oportunidad de iniciar el negocio de Sango.

— Creo que la costura y tú van a tener que hacer las paces, necesitare ayuda Kag-chan — Dijo Sango horas después mientras tomaban un bocadillo de media noche en la cocina ojeando el cuaderno y viendo la cantidad de pedidos que ahora y con un sentimiento de pura perplejidad.

— Supongo que mi próximo nuevo curso extra, será corte y costura… aunque no sería mala idea ver si conseguimos a alguien que trabaje para ti San-san, entre las dos no podemos cumplir con todo este pedido por muy buena que me vuelva en costura y esto promete aumentar eventualmente — Dijo Kagome poniendo otra bola de helado de vainilla sobre el pastel de cumpleaños que habían traído de la fiesta mientras Sango le vaciaba un buen chorro de sirope de chocolate.

— Supongo… ya pensaremos en algo, por ahora comamos y descansemos Kami sabe que el lunes estaremos de nuevo en la Uni iniciando los intensivos… la carrera va a matarnos Kag — Dijo Sango engullendo una enorme porción de torta y helado en un solo mordisco.

— Eso dices ahora, pero al final apreciaras el esfuerzo y si nos mata haremos poner en las lápidas "Diseñadoras gráficas caídas en el esfuerzo de alcanzar el título" — Dijo Kagome imitándola y riendo por lo bajo junto a Sango que se ahogaba con el pastel que había estado comiendo cuando Kagome dijo eso, antes de estallar en carcajadas cuando se hizo evidente que no moriría ahogada con pastel.

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Los dos meses de intensivos habían sido un verdadero derivado de aquella palabra "intensos" el estrés había hecho que ambas perdieran peso, no por falta de apetito sino por puro y duro estrés, la solución había sido simple y elemental, ambas jovened solteras habían adquirido un par de amigos con derechos, ambos Okami Youkai de la manada de Ginta sin sentir remordimiento ni vergüenza alguna, ambas eran mujeres hechas y derechas, sanas y con necesidades iguales a cualquiera.

Los Youkai eran criaturas sexuales y los humanos hacia siglos que habían dejado de lado el tabú del sexo, la virginidad era algo que podía perderse incluso realizando deportes y el sexo era algo normal entre adolescentes de quince años en adelante y solo algunas familias de alta nobleza conservaban el estricto protocolo de la "virginidad" dado su inclinación a los matrimonios arreglados; Sango y ella habían sido la excepción de la regla, reteniendo sus virtudes hasta los diecinueve años respectivamente.

Al final a pesar de estrés y sus nuevas (y gratificantes) experiencias sexuales, habían adelantado tres materias más exitosamente, Kagome estaba superando un poco su guerra con la costura y tendrían dos semanas de descanso antes de iniciar el semestre normal, adelantadas prácticamente un semestre entero.

— Daisuke-kun es un amor, lástima que no sea "mi macho" — Dijo Sango aquella tarde a Kagome hundida hasta la barbilla en el Onsen en el que estaban.

Por primera vez desde que habían iniciado su vida laboral siendo unas niñas, había aceptado tomar vacaciones, generalmente habían aceptado el dinero y seguían trabajando, pero en aquella ocasión por lo menos por esas dos semanas que habían aceptado en vez de un mes cada una por antigüedad.

Así que ellas se tomarían un merecido "descanso" teniendo en cuenta que la pequeña fábrica de Sango no se había detenido y seguía funcionando bajo la el cuidado y supervisión de Sango y Kagome quienes habían convertido la "habitación creativa" en una fábrica a toda regla con tres máquinas de coser industriales y dos caseras que habían comprado a crédito y estaban pagando con parte de la ganancia de lo que estaban produciendo, Kagome y Sango no cobraban para ellas nada aun, pendientes de pagar la maquinaria y el material que estaban usando y ahorrando para el pago puntual de sus impuestos personales y ahora comerciales, teniendo en cuenta de que pronto el negocio de Sango estaría legalmente establecido.

— Oh… si te entiendo Ichiro-kun también es un amor de macho Youkai, y aunque nos agradamos, ambos sabemos que no somos lo que el otro busca en una pareja, sobre todo yo San-san, no estoy buscando una pareja y en realidad creo que nunca la estuve buscando… es decir no me imagino el resto de mi vida junto a un hombre, nunca he soñado con la boda, los hijos y esas cosas lo sabes bien — Dijo Kagome disfrutando enormemente aquel lujo que estaban dándose decidida a sacar provecho de cada yen gastado en el lugar.

— Se lo que quieres decir, tampoco me imagino casada y cumpliéndole a un hombre cada capricho, creo que estoy bien como estoy, así que posiblemente llegaremos a viejas juntas — Dijo Sango riendo por lo bajo, ella entendía muy bien a Kagome, hasta ahora ella no había sentido nada de lo que Hina o Jenny describía cuando hablaban de sus esposos/parejas, ella se había sentido atraída sexualmente por sus antiguos novios desde los diecinueve pero nunca había sentido apego emocional, ninguno le había hecho desear estar con él para siempre.

— Supongo que pudo haber sido peor, pudimos haber terminado atadas a imbéciles como Aoshi — Señaló Kagome sin alterarse, ella estaba consciente de que aquella posibilidad dibujada por Sango era la más segura entre ellas, desde que ella se había impuesto a Sango siendo niñas reclamando el poder y liderazgo de su pequeña familia de tres, y mientras la curaba hasta devolverle la salud y la completa movilidad, ella había sospechado que su asociación con ella seria literalmente "para siempre".

— Muérdete la lengua mujer — Ladró Sango espantada antes de que ambas estallaran en carcajadas, luego del relajante baño ambas habían recibido sus primeros masajes profesionales y ambas habían decidido que no se comparaba para nada con los que ellas se daban entre ellas y se habían apuntado para tomar un curso de masajes cada una, ellas se administraban demasiado para "perder" dinero pagándoles a otros por algo que ellas podían aprender a hacer y confiaban que podían hacer incluso mejor.

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— Eres una mujer extraordinaria Kag-chan — Decía el lobo pardo junto ella sonriéndole con calmada tranquilidad.

— Pero ya te aburriste de nuestra aventura y quieres seguir tu camino ¿ne Ichiro-kun? — Dijo Kagome deslizando su mano entre los cabellos pardos del Okami desnudo junto a ella, que de inmediato se inclinó sobe ella y lamio su mentón en silenciosa disculpa.

— Ambos sabíamos que no somos lo que el otro busca, soy lo suficiente mayor para ser tu abuelo y ya mi bestia está exigiéndome buscar una compañera y por mucho que te aprecie Kag-chan sabemos que no eres tú, soy un beta y tú eres una hembra alfa en toda regla— Señalo el lamiendo nuevamente su mentón.

— No tienes que disculparte Ichi-kun, eres mi amigo y te quiero y te respeto, no me haría muy feliz saber que me interpongo entre tú y tu búsqueda de tu hembra ideal, supongo que esta será nuestra última noche juntos como amantes, no la gastemos lamentándonos — Dijo ella volviéndose hacia él y mordiendo ligeramente su sensible oreja haciéndolo gruñir por lo bajo. — Despidamos esta aventura correctamente amigo mío — Murmuró Kagome lanzándose de lleno a seducir a su futuro ex amante.

Cuando horas después Ichiro la llevó de regreso a su apartamento y se despidieron en la puerta, lo hicieron como amigos y sin ningún rencor de por medio, Sango no preguntó nada cuando una hora después ella llegó y consiguió a Kagome con los ojos enrojecidos y haciendo el intento de engullir cinco litros de helado de vainilla y galletas oreo de chocolate tipo americano ella sola, después de todo en algún nivel ellas tenían que querer a sus amantes para confiarles sus cuerpos, además ella sabía que pronto ella estaría en la misma situación de Kagome, ella no era idiota y podía ver claramente la impaciencia de la bestia de Daisuke y cuando ese día llegara ella haría exactamente lo mismo y sabía que Kagome estaría allí para ella, como siempre lo había estado desde el dia que la salvo de las garras de aquellos Yakuza, así que tras dejar su cartera y sus zapatos a un lado se armó de una cuchara y se sentó junto a ella dispuesta a ayudarla a comer esos cinco litros de helado con Kagome.

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A penas inicio el nuevo semestre Sango y Kagome habían reclutado a cuatro chicas de su clase que eran buenas en la costura, después de que Kagome arrastrara a Sango hasta el bufete de abogados para legalizar su negocio y registraran los diseños que ya habían hecho e iniciaran los tramites de una marca registrada, Sango había elegido "Taijiya's" alegando que sería su forma personal de burlarse abiertamente de aquellos que la habían entregado a la jefa de las putas de Setagaya tantos años atrás, reclamando para sí misma y por sus propios medios el legado que le había sido negado, porque nadie podía negar que aunque ella jamás había matado a nadie, menos a un Youkai, ella era toda una Taijiya y sin saber su historia los Youkai que la conocían la llamaban así, Ellos reconocían su linaje en ella con solo verla, la respetaban y solo eso era una verdadera ironía en su vida, teniendo en cuenta la historia de su vida. Kagome simplemente se había encogido de hombros y la había apoyado, diseñando el emblema de su marca, el escultural cuerpo de Sango en un apretado traje de Taijiya hecho en piel de ratas de fuego negro negro y líneas rosa con elaborada y enjoyada mascara contra venenos que cubría la mitad de su rostro incluida, sosteniendo el enorme bumerang de hueso que Sango había comprado y restaurado tiempo atrás, por encima de sus hombros en pose de inequívoca relajación después de la caza, alineado lo suficiente para formar una "T" gigante y el resto de las letras que formaban la palabra "Taijiya's", habían registrado las etiquetas a color y en sobre y bajo relieve con el emblema y así oficialmente el negocio de Sango Higurashi había nacido y pronto el mundo entero conocería de ella.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo.

Gracias