Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.
Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)
"No, nunca he esperado que las cosas me caigan del cielo, incluso desde niña bajo el tierno cuidado de Yuri y Mina se me enseñó a trabajar por lo que quería, incluso con todo el basto amor con el que me rodearon, no me criaron para esperar que las cosas cayeran en mis manos, viendo en retrospectiva tal vez ese conocimiento fue deliberadamente inculcado en mí, tal vez ambas sabían que al final tendría que estar por mi cuenta un tiempo antes de poder ponerme en pie y seguir, Yuri fue después de todo una oficial condecorada en la fuerza naval, una estratega muy valorada en sus mejores años y alguien a quien aun después de su retiro solían pedir opinión y consejo, ella lo sabía bien, recordaba haber visto a muchos hombres y mujeres uniformados llegar a casa, antes de que Mina la tomara de la mano después de servirles té y bocadillos fríos y la llevara convenientemente al parque o a tomar algún helado siempre sonriendo y diciéndole "hey Kagome-chan, cuando yo tenía tu edad…" dando inicio al preludio de alguna maravillosa historia de la infancia de Mina cuando su familia la "amaba" o alguna historia de algún lugar, Mina amaba la historia…
El punto fue que lo mucho o lo poco (y yo considero que fue mucho) ambas me enseñaron a ser independiente, siempre me aconsejaron que no tuviera miedo de amar, si bien no me dijeron "Ve y acuéstate con el cincuenta por ciento de la población masculina" ambas me enseñaron a tener la mente abierta, eso y mis propias experiencias en la jungla de la vida cuando era niña, me hacen dudar que alguna vez consiga confiarme completamente a alguien, no me arrepiento de mis decisiones no creo que para mí exista el amor, no me siento inclinada a entregar mi corazón a nadie, no siento esa… "necesidad" y si alguna vez me enfrentara a ese dilema de… "amar" sinceramente no sé qué haría, pero espero tener zapatos cómodos para correr rápidamente y mi cartera con dinero (y cupones NUNCA se pueden olvidar los cupones joder) colgando de mi hombro, porque lo más seguro es que el pánico me empuje a comer helado hasta vomitar o mandarme una borrachera que podría terminar con un nuevo tatuaje… hummm tal vez debería pasar por el local de mi tatuador de confianza y ver diseños… y hacerle jurara que no me tatuara nada obsceno o "ALFA BITCH" en ninguna condenada parte del cuerpo.
Muchas cosas han pasado desde el día que salí corriendo de la urbanización dejando atrás los restos físicos de Mina y la vida que había tenido junto a ella y a Yuri, hasta ahora para bien o para mal me he mantenido fiel en mis decisiones, mis errores han sido casi fatales, afortunadamente han sido pocos y he podido controlar el daño y sofocarlo sin llegar a mayores, he aprendido de ellos y no he caído en el mismo hoyo, el mundo podría condenarme y sinceramente me importa una mierda, Sango, Kirara y Yo estamos bien y ESO es lo UNICO que importa ahora"
Kagome Higurashi
Cap. 9: La vida te da sorpresas.
Aquel día, Kagome contenía apenas su bostezo al final de la clase de Taller de Diseño Gráfico III, ella estaba agotada y genuinamente aburrida, junto a ella Sango no estaba mucho mejor y no veía la hora de salir de aquella aula y tomarse un par de cafés expresos y despabilarse un poco, antes de terminar volviéndose una con la silla.
Los encargos de la pequeña empresa de Sango las habían tenido encadenadas (literalmente) a las máquinas de coser hasta altas horas de la madrugada, los pedidos tal y como Kagome había predicho antes, no habían hecho sino aumentar considerablemente con tan solo cuatro meses en el mercado, la voz estaba corriéndose poco a poco entre los Youkai y ya les faltaban manos para cumplir con la demanda de los productos ofrecidos hasta ahora, "chaquetas, chalecos, carteras, correas y billeteras" de cuero, sin contar de que no faltaría mucho para que los humanos también se unieran a la lista de clientes de Sango, por lo que ambas estaban muy felices.
Sango tenía cuadernos llenos de diseños de ropa con sus accesorios que Kagome había complementado con carteras correas e incluso unos diseños de zapatos, que estaba planeando sacar a la luz después de su graduación cuando pudiera concentrarse al cien por ciento en su negocio, por ahora Sango estaba dividida entre las clases y "Taijiya's"
El quinto semestre ya estaba allí y ellas casi no podían creer que realmente estaban casi listas para graduarse, apenas les faltaba ese semestre, las pasantías y el trabajo de grado y finalmente la graduación de su promoción y ambas tendrían un título Universitario y habrían cumplido la promesa adquirida con Mina-san tantos años atrás.
Cuando finalmente la clase finalizó, Sango y Kagome salieron casi de primeras y enfilaron sus pasos directo al cafetín donde prácticamente aspiraron un par de tazas de café expreso y se permitieron el lujo de vegetar por unos minutos allí donde estaban, afortunadamente aquella había sido la última clase del día para ellas.
— Hey jefas ¿Un bono de café? — Dijo en tono jocoso Yuki Sato, una de sus empleadas seguida de Rika Ottori, Ayumi Yamagashi y Haruna Umehime quienes se sentaron junto a ellas cada una sosteniendo tambien un vaso de café cada una.
— Algo así, ¿Listas para otro día de trabajo? — Preguntó Sango mirando a las mujeres asentir, dándoles un sorbo a sus cafés mirando distraídamente a la estudiantina ir y venir por el cafetín y algún que otro profesor pasar apresurado buscando su dosis de cafeína antes o después de enfrentarse a una clase.
— Bien entonces andando niñas, que yo tengo que trabajar — Dijo Kagome mirando al grupo de empleadas de su hermana, y a la aludida Sango que estaba aún dividida entre su lealtad a Hina y la necesidad de vigilar a sus empleadas y cuidar de su casa.
Después de todo ninguna estaba cómoda dejando a Jenny vigilando a las empleadas de Sango mientras ambas trabajaban en el mercado, e incluso Hina había sido muy directa cuando les había señalado el riesgo que estaban tomando permitiéndoles a aquellas mujeres estar allí en su casa, bajo la supervisión de una persona que probablemente tenía sus propias cosas que hacer y al final jamás cuidaría de sus intereses como ellas mismas; al final Sango se había visto obligada a renunciar, la despedida de Sango del Supermercado de Hina había sido agridulce, todos habían llorado e incluso la "ruda" Taijiya había derramado lagrimas sobre la diminuta Hina con un pañuelo negro atado a la cabeza, quien entre lágrimas le había dicho una y otra vez lo orgullosa que estaba de ambas, en especial de Sango como nueva empresaria.
— Vamos chicas ya escucharon a la verdadera "jefa" — Bromeó Sango levantándose seguida de Kagome y las cuatro mujeres.
En el estacionamiento Kagome tomó el asiento de piloto mientras Sango iba de copiloto y Yuki y las otras chicas iban en el auto de Rika siguiéndolas de cerca, al llegar al edificio se bajaron del auto y subieron hasta el apartamento, las cuatro mujeres junto a Sango se fueron directo a la "habitación creativa" y Kagome corrió a tomar una ducha rápida y a cambiar sus jeans y suéter, por el elegante uniforme que Hina les había puesto a las gerentes y supervisoras cuando el mercado recibió finalmente la calificación de "Supermercado", antes de despedirse de las chicas y regresar al auto y volver a salir del edificio para recorrer de nuevo las calles de Tokyo hasta el estacionamiento donde su auto tenía plaza desde el día que finalmente lo habían retirado del taller de Koga, donde lo dejó estacionado antes de seguir hacia el Supermercado.
— Buenas tardes señoras y señores — Saludó Kagome al entrar al lugar, a aquellas horas el sitio estaba prácticamente desierto.
— Buenas tardes Kagome-sama — La saludaron los empleados al unísono, mientras ella pasaba directo hacia la oficina de gerencia, donde ella ejercía de gerente del supermercado junto a la esposa de Okita.
— Buenas tardes Momiji-sama — Saludó Kagome a la esposa de Okita con la que compartía el cargo de gerente.
— Ah Kagome-chan que bien que llegaste, ya estaba cayéndome de sueño aquí, no hay mucho que hacer hoy para mí pero tu esta tarde tienes la inspección anual de Supermercados y ambas sabemos que todo ya está más que revisado y en orden, el proveedor de pizza congelada está retrasado y el de embutidos vendrá esta tarde, ese Tanuki tiene preferencia contigo — Comento la mujer risueña.
— Hachi-sama siempre ha sido así, ahora voy a dar una rápida inspección a los empleados, quiero asegurarme que cada uno esta uniformado como debe y que presentaremos una imagen tan pulcra como siempre. — Dijo Kagome estirando distraídamente la manga de la chaqueta azul marino de su traje de falda de tubo de tres piezas con el nombre cargo y emblema del supermercado (que ella había diseñado) ahora en un pin metálico prendido sobre la solapa de la chaqueta entallada al cuerpo; como siempre ella llevaba el cabello recogido en una elaborada trenza francesa, los pendientes de perlas que Jenny le había regalado en su último cumpleaños, reloj de pulsera y zapatos de medio tacón negro, brillo de labios cereza y delineador negro, su aspecto era juvenil y profesional y a ella le gustaba asi.
— Ve entonces querida, nos vemos mañana entonces — Dijo Momiji estirando la falda de su propio uniforme antes de tomar su cartera y su chaqueta y salir junto a Kagome de la oficina y salir del supermercado despidiéndose de todos.
— Bien… a trabajar — Murmuró Kagome para sí misma, avanzado hacia sus subordinados quienes de inmediato se dispusieron a mostrarle que en efecto estaban listos para pasar su inspección personal, en el lugar todos los que tenían más de un año trabajando allí sabían lo duro que Kagome y su hermana habían trabajado y seguían día a día y sabían lo exigentes que Kagome era con todo lo que hacía, ella no toleraban las cosa mal hechas y exigía lo mejor de los empleados, por que ella daba lo mejor de sí misma y si ellos supieran las historias de ambas hermanas el respeto que sentían por ellas se convertiría de inmediato en idolatría, pero reservadas como eran solo unos cuantos sabían las historias de sus vidas o al menos un pequeño resumen de ellas.
==== S S ====
A esa hora de la tarde Kagome solo quería quitarse los zapatos de tacón y masajear sus maltratados pies lamentablemente aún tenía dos horas más de trabajo y tenía que asegurarse de que todo estuviera en orden, desde las órdenes de compra que Momiji recibiría al día siguiente, hasta el cierre de las cajas y colocar el dinero en la caja fuerte automática bajo la silla, la capa de alfombra y el panel de madera suelto en el suelo.
— Te vez agotada Kagome-chan — Saludó Hina desde el marco de la puerta de la oficina, vestida con un vestido amarillo de verano hasta la pantorrilla, el cabello corto en forma de tazón sobre las orejas y la pequeña Serena de tres años dormitando sobre su frágil hombro en un vestido del mismo corte en rosa pastel y un sonriente hello kitty.
— A esta hora y después de la supervicion de hoy no es para menos, ¿Cómo les fue en las otras sucursales? — Preguntó Kagome en voz baja viendo a Serena perder su batalla contra el sueño y dormirse.
— Bien gracias a Kami, mamá, papá y Yusuke-Onee están más que satisfechos con la inversión que hicieron en el negocio de los supermercados y tu idea de que se convirtieran en una sucursal de "Hina´s Supermarket" dio en el clavo, ni yo sabía que teníamos clientes en esa parte de la ciudad, Okita esta pensando en invertir también siguiendo los pasos de mamá y papá ¿Qué opinas? — Dijo Hina sentándose en una de las sillas libres justo cuando Mathew y un guapo Yukito de doce años entraban a la oficina.
— Que están armando una buena empresa familiar y pueden convertirse en una cadena de supermercados, Yukito mi beso — Dijo Kagome abriéndole los brazos al adolecente que si reparos le dio un enorme abrazo de oso y un beso a Kagome que sonreía beatifica ante la atención del adolecente.
— ¿Cómo le va a Sango? — Peguntó Mathew con curiosidad y genuina preocupación, Mathew se había prestado para ayudarlas con toda la guía que necesitaran con la administración y ellas aun con sus cursos de administración y contabilidad de pequeña empresa, estaban más que felices de contar con aquella ayuda y a prender un poco más.
— Muy bien gracias a Kami, pedidos no le faltan y creo que pronto tendremos que buscarle un nuevo lugar para que pueda contratar a dos o cuatro chicas más, aún sigue bastante depre por tener que dejar el supermercado y creo que le tomará un buen tiempo en entender que no está traicionándote, solo está creciendo como profesional. — Explico Kagome con calma.
— Además pronto ambas se graduaran y también tú terminaras creciendo profesionalmente y también me dejaras — Señaló Hina con tranquilidad sabiendo que la joven mujer tenía más por delante y merecía tener mucho más que trabajar para otros.
— Supongo, tengo muchas ideas pero sinceramente no me veo trabajando para otra persona en una agencia de publicidad, quiero mi propio negocio el problema es que aún no me decido que hacer. — Dijo Kagome con calma si negar lo que Hina decía.
— Parece que fue ayer cuando empezaste a trabajar para mí y mírate ahora, ¿Te he dicho que estoy orgullosa de ti verdad? — Dijo Hina con los ojos brillantes de lágrimas, los años y la experiencia cercana con la muerte habían dejado a Hina muy sensible.
— No hoy Hina Obachan pero lo sé, Sango y yo lo sabemos y aunque no trabajemos para ti quiero que sepas que puedes contar con nosotras, sin ti, sin la oportunidad que me diste aquella noche, no habríamos podido lograr lo que logramos y nunca dejaremos de darte las gracias por eso a ti y a toda tu familia — Dijo Kagome alcanzándole una caja de cleenex a Hina que lloraba silenciosamente.
— Vamos, vamos que nos van a hacer llorar también — Dijo Mathew con tono hosco pero con los ojos aguados.
— Ja… lloraste cuando nació Yukito y luego con Sere, y no olvidemos que tu lloraste más que yo cuando me caí de la escalera con la caja de gelatina aplastándome, aunque aún no me queda claro si llorabas por mi o por el Ramen donde aterricé — Dijo Kagome riendo por lo bajo golpeando pensativamente su mentón con un dedo, mientras todos se echaban a reír recordando el episodio.
Después de eso, Kagome se levantó de su asiento y procedió a cerrar el supermercado para luego hacer el cierre de cada caja e imprimir todos los recibos de los puntos de venta y confirmar los montos con Mathew, mientras los chicos de mantenimiento terminaban de limpiar y rellenar anaqueles.
Cuando finalmente habían terminado y se habían despedido en el estacionamiento cerca del supermercado, eran las ocho de la noche y Kagome quería un baño caliente, un masaje, cena, una copa y tal vez a un amante, mas después de su última "relación" con Ichiro, ella había decidido tomarse un tiempo para si misma, las relaciones sin más futuro que terminar, estaban empezando a cansarla más de la cuenta y en su opinión tal vez sería mejor invertir en algunos vibradores y baterías recargables, de esa forma no tendría que decirle adiós a otro buen hombre para el que al final no había sido "la mujer" que buscaba y lo que era aún más preocupante, no quería decirle adiós a otro buen hombre que no la hacía sentir la necesidad de pelear por él, de aferrase a él… algo estaba mal con ella, si no podía conseguir en ella la necesidad de compartir su vida con otra persona que no fuera Sango y ya sabía de plano que no era lesbiana a ella le gustaban los hombres y le gustaban aún más los machos Youkai.
Cuando dejó el auto en su puesto y conectó el cargador de la batería para asegurarse de no quedar accidentada al día siguiente, Kagome vio el auto distraídamente y una idea cruzó su mente por un momento antes de sonreír y enfilar sus pasos hacia el enorme ascensor con su cartera "Taijiya's" original y de diseño exclusivo colgando de su hombro.
— Hey Kagome-chan ¿Cómo estás? Íbamos a tu casa cuando el asensor volvió a bajar — Saludó Ichiro sonriente junto a una Neko Youkai que la miraba con fija atención.
— Hoy ha sido un día muy largo Ichiro-kun, apenas estoy llegando como vez ¿Qué cuentas? — Saludó Kagome mientras marcaba el piso veinte donde vivía.
— Bien Misato-chan quería conocerte — Dijo el Okami con calma inclinando su cabeza hacia la Youkai que colgaba de su musculoso brazo, mas ella podía notar la incomodidad en la forma en que sus hombros estaban tensos.
— ¿Eres ella verdad, la compañera de Ichiro-kun? — Dijo Kagome, directamente e ignorando la tensión en el lugar, mirando a la hembra a los ojos y sintiendo alegría por su amigo y ex amante.
— ¿Qué te hace pensar eso? — Preguntó la Neko con un brillo astuto en los felinos ojos.
— Cariño, Ichiro-kun no se molestaría en presentarnos si no le importaras lo suficiente como para que veas con tus propios ojos que solo somos amigos y lo que tuvimos solo fue una aventura pasajera que ya terminó, aun mas si te trajo aquí donde vive con su familia es una muestra clara de que le importas mucho, tu eres alguien importante para el — Dijo Kagome mientras las puertas del ascensor se abrían.
— También te trajo a ti — Señaló la Neko mientras todos salían del ascensor.
— Corrección, yo vivo aquí hace años y mientras tuvimos nuestra aventura jamás nos llamamos novios ni nada de eso, nunca nos presentamos como pareja frente a su manada, y aunque todos sabían que éramos amantes, sabían que no había nada más allá de eso, él y yo somos amigos y estoy muy feliz de que encontrara en ti lo que estaba buscando, ahora vamos a entrar y mataré a Sango lentamente si tengo que cocinar hoy, estoy destruida… y tomaremos algo después de que me dé una ducha y deje de apestar por todas partes ¿Entendido? — Dijo Kagome abriendo la puerta con su llave, siendo recibida por Sango y cuatro cajas de pizza.
— Sabía que dirías eso así que trajimos la cena — Dijo Ichiro ahora completamente rejalado, sonriendole con calma a la perpleja Misato.
— Gracias Ichiro-kun, Misato-chan los amo — Dijo Kagome atrayéndolos hacia ella y abrazándolos a ambos demasiado agotada para registrar la incomodidad de la Neko al inicio del abrazo, antes de que Kirara maullara con fuerza exigiendo atención. — Ya ya chica celosa, solo es una nueva amiga no te molestes — Dijo Kagome soltándolos y atrapando a Kirara justo a tiempo de que se estrellara contra Misato. — Chica celosa — Murmuró Kagome con indulgencia rascándole las orejas a Kirara que empezó a ronronear restregando su rostro contra su hombro.
=== S S ===
— ¿Tienes idea de que se trata? — Preguntó Sango por quinta vez mientras Kagome maniobraba el auto con un deje casual buscando el edificio a donde había sido citada.
— Ese es — Dijo Kagome ignorando la pregunta que ya le había respondido, mientras se unía a la fila de autos que esperaban acceso al estacionamiento subterráneo. — Te dije que esta persona envió a un subordinado al supermercado y dejó esta tarjeta con Momiji y el recado de que quería hablar conmigo urgentemente Sango-chan — Dijo Kagome finalmente antes de volverse a recibir el pase de estacionamiento del vigilante y darle las gracias antes de buscar donde aparcar.
— Cierto, cierto estoy nerviosa ¿Shiori-san ya está aquí verdad? — Preguntó Sango saliendo del auto y estirando nerviosamente su traje de tres piezas negro y blusa rojo sangre y echándose el último modelo de cartera diseñado por Kagome sobre el hombro, viendo a su amiga hacer lo mismo después de colocar el seguro y alarma al auto.
— Si, ella está esperándonos ya en la oficina de este Satoru Hiroshito, así que vamos — Dijo Kagome estirando la chaqueta entallada de su traje azul marino de trabajar.
Mientras esperaba la llegada del ascensor Kagome seguía exprimiéndose el cerebro tratando de hacerse una idea del por qué un abogado la buscaba con tanta urgencia, ella no había hecho nada en contra de la ley y el trámite para darle su apellido a Sango había sido completamente legal y sencillo, no había robado a nadie, pagaba sus impuestos y no tenía deudas con nadie, por lo tanto no sabía por qué un abogado y menos aún de una firma tan conocida como "Hiroshito y asociados" la estaba buscando a ella a Kagome Higurashi.
Por lo que al final después de meditarlo un poco, ella había hecho lo que siempre había estado haciendo desde que trabajaba en el supermercado, llamó a los padres de Hina para asesorarse y estos le aconsejaron llevar con ellas a Shiori-san una Hanyou murciélago que había trabajado con ellos desde que ellos iniciaron su bufete años atrás y que ahora que ellos ya se habían jubilado, habían dejado la firma en manos de Shiori y era de confianza de todos ellos, Shiori conocía al dedillo la vida de Kagome y Sango y desde hacía tres años era su abogado personal.
— ¿Buenas tardes, tienen cita? — Peguntó la secretaria automáticamente a penas se detuvieron frente a su escritorio.
— Hiroshito-sama nos espera, nuestra abogada Shiori Matsudaira está reunida con el — Respondió Kagome con autoridad dedicándole una mirada penetrante a la mujer que se levantó de inmediato y empezó a guiarlas hacia donde las esperaban, tras anunciarlas y dejarlas pasar se encontraron en una oficina decididamente masculina decorada con maderas y cueros oscuros, donde los esperaban Shiori junto a un Youkai de cabellos negros azabache y negros, alto y muy elegante.
— Kagome-san este es Satoru Hiroshito, Hiroshito-sama mi clienta Kagome Higurashi y su hermana Sango Higurashi — Dijo Shiori tomando la iniciativa de inmediato.
— Un placer finalmente conocerla Higurashi-san — Dijo el alto Youkai levantándose de su asiento y estirando la mano llena de garras hacia Kagome. — Siempre tuve curiosidad por conocer a la hija de Minasuru Takeda y Yuriko Higurashi — Añadió cuando Kagome estrecho su mano tensándose ante sus palabras, mientras lo miraba fijamente sin mostrar lo sorprendida que estaba ante la familiaridad con la que el macho había pronunciado los nombres de sus amadas madres.
— Esa soy yo, ahora si es tan amable ¿Me devuelve mi mano y me dice porque estamos aquí hoy? — Dijo Kagome estirándose cuan alta era mirándolo desafiante a los ojos negros como la noche, entonces el macho echó la cabeza atrás y empezó a reírse junto a Shiori.
— Definitivamente eres como ellas predijeron que serías tantos años atrás — Dijo el Youkai soltando su mano y haciéndoles un ademan para que se sentaran. — El motivo de su presencia aquí esta tarde es simple Kagome-san la lectura de los testamentos de Yuriko y Minasuru-chan — Respondió el con calma mientras mostraba dos carpetas y dos discos compactos frente a el.
— ¿Cómo es posible? Ellas murieron hace más de diez años a estas alturas yo esperaba que a familia de Mina hubieran acabado con todo. — Respondió Kagome secamente, mientras Sango colocaba una mano sobre su antebrazo en silencioso consuelo, sabiendo perfectamente lo que aquel tema afectaba y aún dolía profundamente a Kagome.
— Oh si ellos, están en la sala de conferencias esperando por nosotros, antes quería hablarle sobre algunos detalles que debe saber antes de entrar en ese lugar, antes que nada estaré actuando junto a Shiori-san como su abogado tal y como mis clientas me ordenaron, segundo debe saber que esas personas ignoraron la última voluntad de Minasuru y esta fue enterrada en la cripta de la familia Takeda y no junto a Yuriko-chan como ambas estipularon, al usted ser hija legalmente de ambas puede rectificar eso, de hecho ellas dejaron una clausula específica sobre ese punto, ambas sabían que ellos no respetarían sus deseos. — Explicó el macho con calma lanzándoles una mirada dura a las mujeres, para Kagome era obvio que el macho frente a ellas estimaba a sus madres adoptivas.
— Fue su amigo ¿verdad Hiroshito-sama? — Dijo Kagome controlando las ganas que tenía de salir de aquel lugar y arrancarles la cabeza a los familiares de Mina.
— Serví junto a Yuriko y conocí a Minasuru en el café de Yuri, ellas eran compañeras reales — Respondió el macho con una nota suave en su voz.
— Entonces vamos, no me importa lo que dejaron para mí, sea lo que sea lo defenderé esos hijos de puta no van a tenerlo, no les daré el gusto y ellas van a estar juntas de nuevo como debe ser, es lo mínimo que puedo hacer por ellas — Dijo Kagome levantándose con fluidez, mientras se quitaba distraídamente el gafete distintivo de su trabajo y lo guardaba en su cartera, lista para entrar en la guerra y ganar.
— Ellas habrían estado orgullosas de ti y muy felices de saber que tuvieron una segunda hija tan exitosa como tú — Señaló el macho tomando las carpetas y levantándose mirando de ella a Sango que igual que Kagome se veía furiosa y lista para arrancar la cabeza del primero que dijera algo en contra de la finada pareja de mujeres, definitivamente ellas habrían estado muy orgullosas.
— Lo sé gracias, ahora vamos a ver lo que podemos hacer para cumplir sus últimas voluntades. — Dijo Kagome con fría calma junto a Sango que igual que ella se veía furiosa y lista para arrancar cabezas.
El macho las vio y sonrió internamente, en la era feudal aquellas dos mujeres habrían sido formidables oponentes y estaba seguro que aun hoy ellas podían poner el temor de Kami en las almas de humanos, hanyous y Youkai por igual, un par bastante curioso, una Taijiya y una Miko, ambas hembras alfas poderosas por derecho propio, aunque la líder irrefutable entre ambas era la niña de ojos azules que la pareja había criado.
=== S S ===
Cuando entraron en la sala de juntas, Riota Takeda estaba allí, muy anciano, frágil y disminuido en una silla de ruedas y con una máscara de oxígeno perenne sobre su rostro arrugado y desgastado, los años no habían sido nada amables con el hombre y a Kagome aquello no le causó lastima alguna, su esposa estaba sentada junto a él, su piel tan estirada como las numerosas cirugías plásticas podían mantenerla, dándole una apariencia decididamente plástica a su rostro que ni aun la gruesa capa de maquillaje podía ocultar, vestida con colores sobrios y en un estilo que calaba mejor en una mujer al menos veinte años más joven que ella, cubierta con joyas recargadas haciéndola ver decididamente vulgar y "barata", mientras más allá estaba uno de sus dos hijos con dos mujeres que debían ser las nueras; cuando la vieron a los ojos la confusión había dado paso a la expresión de horror, que había sido igual a la de tantos años atrás.
— ¿Quién eres tú y que haces aquí? — Ladró el hijo de Riota que lamentablemente se parecía demasiado a su padre.
— Es ella… Kaoru — Dijo Riota ahogado tras su máscara, la furia en sus palabras no perdían fuerzas ni con su falta de oxígeno.
— Fuera, fuera de aquí rata inmunda — Dijo el hombre poniéndose de pie de un brinco.
— Algo parecido me dijiste cuando me lanzaste por la escalinata de la casa de Mina, pero adivina Katsujiro Takeda… el mundo ya no es lo que era y ahora tengo muchas formas de defenderme de ti y tu "encantadora" familia, y te aseguro que lo haré si me fuerzas a hacerlo, recuerda que ya no soy la niña que lanzaste fuera de su hogar como si fuera una bolsa de basura… — Dijo Kagome irguiéndose cuan alta era dando un paso al frente y dedicándole toda la gélides que podía conjurar, obligándolo sentarse nuevamente abriendo y cerrando la boca como un pez fuera del agua y los ojos desorbitados de rabia. — Hiroshito-sama por favor iniciemos, a diferencia de otros, soy una mujer muy ocupada y mi tiempo vale mucho para desperdiciarlo con estos... individuos
— ¿Qué tan ocupada puede estar una sucia…
— Yo que usted no terminaría esa frase Tomiko-san — Dijo Hiroshito secamente. — Katsujiro-san si se siente incapacitado para comportarse de forma profesional esta tarde, le agradeceré que llame a algún colega que pueda representar los intereses de la familia Takeda. — Añadió secamente, el sinceramente detestaba a toda aquella familia, Mina había sido tan diferente a todos ellos que podían olvidar su apellido.
— No será necesario — Dijo el hombre con altanería lanzándole una mirada despectiva a Kagome que lo ignoró olímpicamente mientras se sentaba junto a Sango en el lugar indicado por Shiori.
— Daremos lectura a la última voluntad de Minasuru-san, sus beneficiarios Riota Takeda hermano menor de Minasuru Takeda y Kagome Higurashi Takeda hija de Minasuru Takeda de su unión con Yuriko Higurashi — Empezó a leer el acta Hiroshito, ignorando olímpicamente los bufidos de la familia Takeda.
Kagome se perdió en sus memorias de la infancia Yuri y Mina riendo con ella en el parque, ayudándola a ponerse la Yukata para el Obon entre otras memorias que ella guardaba con celo en su mente.
— Regresa de donde estés — Murmuró Sango clavándole un dedo en las costillas y haciéndola reaccionar.
"Por lo tanto digo así, Yo Minasuru Takeda en pleno uso de mis facultades mentales le dejaré a mi hermano Riota Takeda los activos de mi cuenta de ahorros número 0-1456-8703-679BF en el Banco del Oeste al total, bajo la condición de que reciba en su casa cuide, crie y proteja como propia, a mi única hija Kagome Higurashi Takeda a quien también le dejaré el total de una cuenta y un fideicomiso en el banco del Oeste para su uso, de no ser así las cuentas de ahorros y todo lo que en vida poseo será para mi hija Kagome Higurashi Takeda desde su cumpleaños número veintiuno para hacer con ello lo que disponga, esta es mi total e irrevocable ultima voluntad"
Las palabras resonaron con fuerza en la habitación sumida en silencioso Shock, interrumpida por un acceso de tos de Riota sacando del trance a los presentes, que se olvidaron del hombre que se ahogaba con su propia ira y saliva y vociferaban al mismo tiempo señalando a Kagome que solo los miraba con aire de genuino aburrimiento aunque en el fondo estaba muy entretenida con la escena que de no haber nacido de la muerte de alguien tan amado por ella, se habría echado a reír a carcajada limpia en sus caras, mas por respeto a Mina y a Yuri, simplemente se reía de todos ellos en su mente.
— Tu padre se ahoga y tú peleando por algo que no te pertenece, ni te perteneció, ni te pertenecerá nunca— Señaló Kagome con calma apuntando a Riota que se veía lívido aun con el color purpura de sus labios, mientras Sango miraba aquello muy entretenida y con los ojos brillándole tan maliciosamente que de no ser por respeto a ella y a sus sentimientos hacia las mujeres estaría riéndose a carcajadas y burlándose abiertamente del patético grupo.
— Apelaremos esta farsa, ella no es hija de Mina y ese no es su nombre, su nombre es Kaoru Higurashi — Dijo el hombre dejando que una de las dos mujeres que estaban junto a él atendiera a su padre, su madre estaba congelada en la silla.
— En realidad la apelación de este testamento no sería válida ni aun cinco minutos después de la muerte de Mina menos aún más de diez años después, y sabiendo de buena fuente que ustedes echaron a Kagome a la calle el resultado es simple "todo para Kagome Higurashi", por cierto Takeda-san ese es y siempre ha sido su nombre Kagome Higurashi Takeda — Dijo Shiori con patente gélides.
— Bien solo nos queda un trámite más y es ver este video que Minasuru-san dejó para ustedes. — Dijo Hiroshito apuntado el control remoto a la pantalla de cuarenta y cinco pulgadas que se desplegó ante ellos desde el techo.
"— Bueno aquí estamos… Hola a todos si están viendo esto ya debo de estar más que muerta así que supongo que mi "querida" familia vinieron como las aves de rapiña que son, a ver que pueden obtener de mi — Dijo la mujer mayor con sarcasmo, espirando profundo y lanzando una fría carcajada, sentada en una silla de espaldar alto, sus cabellos cortos arreglados y vestida con un suéter rosa viejo y unos pantalones negros. — Ya pueden todos ustedes malditos avaros sacar sus patéticos traseros planos de la habitación, desde siempre he estado segura, que todo lo que tengo irá a mi amada hija Kagome-chan.
Riota mi querido hermano, cuidé de ti por muchos años y fui tu amada hermana hasta que te confié que era lesbiana y corriste a decírselo a nuestros padres y terminé en la calle por tu malicia y tu mal corazón, estoy segura que echaste a mi niña a la calle junto a los infelices cabezas huecas de tus hijos y la puta frígida de tu esposa demasiado "correcta" como para tener la sensatez de darte un par de buenas cachetadas y hacerte hombre… claro que tú no eres, ni nunca has sido ningún hombre, porque en eso ambos compartimos naturaleza, la diferencia es que al menos yo fui sincera conmigo misma y honesta con el mundo, tú en cambio te morirás siendo un homosexual frustrado y amargado con dos débiles hijos tan infelices como tú y tu "correcta" y frígida esposa, espero verte en el infierno gusano estercolero, y recuerda cabron si algo le sucede a mi Kagome-chan ustedes serán los primeros en besar la cárcel y ni aun así les dejaré nada, todo ira a alguna casa hogar, malditos pendejos, ahora fuera de aquí esta conversación será con mi hija y no hay espacio para ti y tu patética prole entre nosotras — Dijo la mujer temblando de furia y colocándose ausentemente una mano sobre el estómago mientras palidecía un poco.
— ¡No puede ser! — Murmuró la esposa de Riota mirando al anciano ahogarse con propia saliva, ira, un brillo de horror, vergüenza y perplejidad.
— Creo que lo mejor será es que llamen a una ambulancia, se muere — Señaló Sango sacándolos de su estupefacción y poniéndolos en movimiento, antes de salir de la sala de juntas el hijo de Riota la miró con odio y Sango le devolvió la mirada con creces haciéndolo palidecer y huir como el cobarde que su padre había criado. — Vaya Kag-chan no sabía que Mina-san tenía ese carácter en ella — Señaló Sango sonriente ante la agradable posición de ver a la difunta anciana cobrase la que aquellos miserables le debían aún cuando aquello significara la existencia de Kagome en su vida, por que gracias a las acciones despiadadas de aquella familia Kagome había estado aquella noche en aquella estación abandonada y olvidada en el bosque y había salvado su vida y las había llevado hasta donde estaban ahora.
— Ella era una mujer muy dulce con quien lo merecía y muy cruel con quienes se lo buscaban, era también muy sabia San-san no le gustaban las mentiras y no tenía problemas en decirle a la gente las cosas en su cara, Rio-san se merecía lo que le dijo y mucho, mucho más, el no tuvo compasión con ella ni aun en las puertas de su muerte, lo recuerdo muy bien, aunque admito que tampoco sabía que el había sido quien había traicionado la confianza de Mina y me parece muy justo que ella le descubriera el secretito, maldito caradura hipócrita lástima que no vaya a vivir mucho — Dijo Kagome cortante.
— Continuamos entonces — Señalo Shiori antes de volverse a mirar la pantalla en pausa.
"Bien, ahora que ya sacamos la basura de la casa, hablemos señorita, confiaré en que cumpliste tu palabra y ya tienes un título universitario o estas muy cerca de lograrlo bien por ti mi niña, no dejes que nadie te quiera hacer menos, eres mi hija te amo y ni aun si hubieras nacido de mi o de Yuri te podríamos amar más de lo que te amamos; la mujer que te engendro nos hizo un favor enorme al entregarnos a la mejor hija que una mujer o una pareja de lesbianas puede tener, sé que eras una niña muy inteligente con una buena cabeza sobe los hombros, Yuri y yo no criamos a una idiota, quiero que sepas que nos hiciste muy felices a Yuri y a mi Kagome-chan te amamos y nos amaste sin condiciones, hubiera deseado estar allí para ti cariño pero estoy vieja y enferma y la verdad extraño mucho a Yuri, Hiroshito-kun no está en Japón y no estará en un buen tiempo y solo podría haberte confiado a él, en fin todo lo que tengo te pertenece menos la casa, esa la vendí hace unas semanas ahora estamos alquilando el lugar, quisiera ver las caras de idiotas de Rio y su "familia" cuando vean que no podan obtener nada de mi… te amo mi niña… bueno ya debes tener veintiuno y ser una mujer hecha y derecha pero aun serás una niña para mí, cuídate y por favor, reúneme con Yuri-chan no me dejes en esa maldita cripta de hipócritas o te perseguiré por el resto de tu vida y te volveré loca cantando "Rebel-Rebel" a toda voz ¿entendido? — Dijo dedicándole una acuosa carcajada antes de que el video terminara"
— Vaya… de verdad… no sé qué decir, Mina-san siempre me decía que hiciera algo y lo hacía sin preguntar nunca noté que había vendido su casa, ella estaba muy orgullosa de ella — Dijo Kagome tragándose el nudo que tenía en la garganta, rehusándose a llorar ella no lo habría querido.
— No digas nada Kag-chan, escuchemos la última voluntad de Yuri-san e informémonos de que tramites debemos iniciar para reunirlas como querían, esos hijos de puta no van a tenerlas separadas nunca más — Dijo Sango con calma, mirando al Youkai y asintiendo ligeramente en silenciosa petición de proseguir.
Hiroshito rompió el sello del documento de Yuri y procedió a leer todas y cada una de los bienes materiales de Yuriko Higurashi y cada una de las cláusulas que aseguraban se cumpliera su última voluntad.
"Yo Yuriko Higurashi en pleno uso de mis facultades mentales le heredo todas mis posesiones materiales a mi única hija Kagome Higurashi Takeda y podrá reclamar sus derecho a partir de sus veintiún años, esta es mi última e irrevocable última voluntad" Decía el documento de Yuri sin mucha ceremonia como ella había sido en vida; Entonces el video inició y la pantalla mostró a la mujer de cabellos entre canos recogido en una diminuta coleta, vestida con una camisa blanca y un chaleco de punto gris paloma y pantalones negros, sentada en un sillón.
"Bueno Kagome-chan, Mina-chan me dijo que seguramente verías esto cuando tuvieras veintiuno, así que felicitaciones eres mayor de edad y con eso vendrán muchas responsabilidades, afortunadamente confío en que no olvidaras lo poco que te enseñamos, eres una Higurashi de corazón, mi familia te habría amado lamentablemente mis padres me tuvieron muy ancianos y los perdí siendo muy joven, en fin eres mi hija y mi heredera cuida del legado de los Higurashi y siéntete orgullosa de ser quien eres y no dejes que nadie te diga lo contrario, los activos y el inmueble que te dejo son tuyos y de nadie más, se feliz cariño y no tengas miedo de unir tu vida a la de algún hombre o mujer, si hay amor el resto del mundo puede irse a la mierda, danos uno o dos nietos a los que malcriar desde el mas allá. Lo malo de estar muerta es no poder meterle el miedo de Kami en el cuerpo de la persona que sea tu pareja y no poder ver la cara de trasero de burro de Rio ponerse azul de la ira, porque estoy segura que vivirá para esto, hierba mala es dura para morirse o no se muere, pero él no es hanyou ni Youkai así que el maldito si no estaba muerto antes estoy segura que estará muerto de la furia ahora, Mina dice que su última voluntad también se leerá junto a la mía y estoy segura que mi chica le dirá unas cuantas verdades a esa cuerda de imbéciles antes o después de decirles que no les dejara un carajo ¡ja!, pórtate bien chica, y se buena y trae a tu madre Mina junto a mí, te amo cielo donde quiera que este, tienes que saber que estoy muy orgullosa de ti" Dijo la mujer con tono marcial ligeramente suavizado por los años.
— Bien el legado de Yuriko Higurashi consiste en: Dos cuentas en el banco del Oeste, una en el banco militar y un fideicomiso a su nombre Kagome-san y el edificio en la avenida principal de Shinjuku en el distrito de Nerima, con todo lo que contiene que ha permanecido bajo el cuidado de un albacea desde la muerte de Yuriko-san el cual estuvo finalizándose el último año según antiguos acuerdos. — Dijo el abogado, mientras presionaba el botón de comunicado y la secretaria aparecía por la puerta guiando a un distinguido Youkai que les era muy familiar.
— Lord Yamatone Hajime antiguo señor del Norte y albacea de Yuriko-san, Kagome Higurashi hija y heredera de Yuriko-san — Dijo Hiroshito-san con un claro borde de respeto y deferencia en su voz y postura ante el anciano Youkai.
— Oh Kagome-san, Sango-san tanto tiempo sin vernos — Saludó el Youkai con un elegante ademan estirando su mano llena de garras hacia ella, Kagome tomó la mano y la estrechó mirándolo con perplejidad.
— Honorable anciano — Saludó ella haciendo una ligera reverencia junto a Sango.
— Siempre es un gusto verlas, ahora tomemos asiento y hablemos niñas — Dijo el Youkai sentándose con ellas, entonces la última voluntad de las dos mujeres cayó sobre ella como balde de agua fría.
— Esperen un momento el edificio de Yuri… ¿Sango… es... es el edificio de Yuri? — Dijo Kagome sin poder contener el borde de histeria en su voz, mientas Sango junto a ella palidecía de golpe y la miraba con los ojos como platos antes de asentir dudosamente y mirara al anciano Youkai sentado cómodamente frente a ellas mirándolas con indulgencia.
— Si mi querida niña, un Higurashi hace poco más de quinientos setenta y nueve años salvó la vida de mi cachorra y nieto y en agradecimiento este Yamato les dio la tierra y el compañero de mi hija el edificio y mano de obra, la construcción se dejó a la mitad entonces, con la condición de terminarla con la petición de un miembro del clan después de los quinientos años cumplidos, si el clan aún seguía en pie y Yuri-chan vino a este Yamato el día que te dejaron en su casa con apenas unas horas de nacida, ella estaba muy feliz por tu llegada y pidió que vigilara el lugar por ella y cuando este Yamato encontrara iniciara el resto de la construcción y lo pusiera en tus manos y eso es lo que este Yamato hará hoy — Explicó el anciano Youkai, antes de que Shiori y Hiroshito empezaran a hablar y a ordenar todo aquel asunto de la herencia, mientras Kagome y Sango estaban en shock.
=== S S ===
— Vamos di algo — Dijo Sango dos horas después de que la reunión terminara y Kagome condujera hacia el apartamento donde dejaría a Sango antes de seguir a cumplir con el resto de su horario aun en shock.
— ¿Algo? — Dijo Kagome aun en shock y no era para menos, aquella mañana ella tenía un alquiler que pagar, facturas que pagar, la universidad que pagar, impuestos, un crédito universitario que pagar, un trabajo de medio tiempo por el que le pagaban, a Kirara a Sango a su pequeño grupo de amigos, dos tatuajes (planes para un tercero), una cuenta bancaria nominal, una de ahorros bastante saludables que le había ganado incontables ofertas de tarjeas de créditos que había rechazado negándose a adquirir una deuda bancaria, y una mancomunada con Sango y su "fondo para planes futuros" y ahora tenía un edificio de quince pisos más azotea, el piso nivel planta baja con tres enormes locales y estacionamiento subterráneo, y cinco cuentas bancarias extra de las que no sabía, dos fideicomisos con una cifra de seis dígitos que le habría evitado muchos dolores de cabeza en el pasado, ella tenía todo el maldito derecho de estar en shock.
— Vamos Kag no seas así — Insistió Sango mientras Kagome se detenía frente a la entada del edificio.
— Dame tiempo San-san, necesito un poco de tiempo para asimilar todo esto y pensar que hacer… no esperaba esto nunca esperé más de ellas que el inmenso amor que me dieron y los invaluables consejos que nos han mantenido vivas durante tantos años y recibir esto ahora es… inesperado, es un shock, déjame ir a trabajar y más tarde hablamos, ve ahora con tus chicas Momiji-chan debe estar agotada de cubrir su guardia y la mía — Dijo Kagome dedicándole una sonrisa floja a Sango, que la miraba preocupada.
— Ten cuidado al manejar. — Advirtió bajándose del auto.
— Siempre — Respondió Kagome, mientas Sango cerraba la puerta tras ella y entraba al edificio cerrando la reja de acero tras ella y Kagome arrancaba el auto hacia el supermercado.
Cuando llegó a supermercado Momiji estaba lista para salir corriendo del lugar y Kagome simplemente le agradeció el favor asegurándole que no había sucedido nada malo con Sango ni con ella, antes de lanzarse a cumplir con su trabajo después de que Momiji se despidiera.
=== S S ===
— Hey San, prepárate para ir al Super — Dijo Kagome tres noches después por teléfono mientras recibía la factura de pago de mensualidad de estacionamiento cerca del trabajo que acababa de cancelar. — Si ya estoy en camino — Añadió antes de cortar la llamada y guiar el auto hasta el edificio, al llegar Sango entró al auto cargada con una enorme carpeta y una sonrisa maniaca en los labios.
— Lista, vamos a comprar — Cantó Sango agitando la carpeta de cupones ante ella como si fuera un trofeo olímpico.
— Vamos — Confirmó Kagome sonriendo ante el entusiasmo de Sango, al llegar al gran supermercado cada una tomó un carrito y con la experiencia que te dan los años de trabajar en un Supermercado y encima de todo ser "cupon maniacas" llenaron sus dos carritos y dos más cada una con la lista de compra en tiempo record y fueron atendidas por dos cajeras que ya las conocían y tenían experiencias con ellas, logrando pagar sus compras con el tiempo justo para subir todo al auto e irse a casa; ninguna de ellas se avergonzaba de ser las ultimas clientas de enorme Supermercado en el que podías comprar desde comida, hasta un martillo si lo buscabas, ellas estaban "comprando" con cupones y algo de dinero pero comprando.
Al llegar al apartamento una vez más agradecieron la preferencia de los Youkai por los amplios ascensores cuando lograron subir sus compras en un solo viaje, luego se habían tomado su tiempo en ordenar cada cosa en el lugar indicado en la despensa que habían ordenado años atrás y luego de ducharse, cenar y ponerse ropa cómoda Sango y Kagome abrieron un par de latas de cerveza y empezaron a sorber de ellas mientras contemplaban la noche.
— ¿Estas bien? — Preguntó Sango finalmente mirando a Kagome de reojo, sabía muy bien que Kagome tenía algo en mente y sólo necesitaría, tener la idea general bien planificada y cubierta para las posibles variaciones y una apertura adecuada de su parte para que Kagome le dijera lo que estaba pensando.
— Sí, creo que estoy bien, ahora entiendo bien las razones por las que Mina me dijo que no permitiera que me encontraran, ellos me habrían recibido solo con el interés de poner sus manos en el dinero de Mina y su casa y Kami sólo sabe lo que habría sido de nosotras; es una lástima que Mina la vendiera para que ellos no la tuvieran, ella amaba su casa… pero, ahora tenemos un enorme edificio San-san… Creo que debemos vivir en el — Dijo Kagome finalmente dándole un buen trago a su cerveza.
— Supongo que tienes razón, ¿Qué vamos a hacer con el resto del espacio? — Preguntó Sango conteniéndose de señalar que el edificio era solo de Kagome, ella ya se había enfurecido con ella dos días antes y le había dicho furiosa que el lugar y la herencia en general era de ambas y si necesitaba que lo pusiera por escrito lo haría y punto y así había acabado la "no" discusión.
— Primero tenemos que ir al lugar y ver como es por dentro, cada una puede tener su propio apartamento si quieres y podemos usar un piso entero para tu negocio, sería una verdadera fabrica San, podrías contratar más gente y comprar más material y maquinaria, Kami sabe que necesitas más gente para cumplir con la demanda, además quieres agregar la línea de ropa, que estoy más que segura que se venderá como el ramen instantáneo también — Dijo Kagome distraídamente, para luego darle un buen trago a su cerveza.
— No quiero vivir sola, podemos tener un apartamento enorme para ambas como este — Dijo Sango de inmediato dando un buen trago a su cerveza y rascado las orejas de una languidecida Kirara sobre su regazo.
— Por mi está bien, Kirara no hace buena conversación, ella se duerme — Dijo Kagome echándose a reír mientras la aludida Nekomata ronroneaba adormecida confirmando la teoría de Kagome.
— Por Yuri-san y Mina-san — Dijo Sango levantando su cerveza en un brindis hacia el cielo.
— Por Yuri-san y Mina-san — Repitió Kagome brindando con ella; aquella mañana durante el desayuno ninguna había comentado nada sobre las notas de duelo en el periódico donde informaban la muerte de Riota Takeda, al parecer Yuri había tenido razón en su video, el no había regresado vivo a su casa después de las lecturas de testamentos y ninguna de ellas conseguía en sus corazones lastima o empatía por el anciano o su familia.
=== S S ===
Aquella tarde de domingo en compañía de Yamato, Hiroshito y Shiori ambas recibieron las llaves del edifico junto a las llaves de las puertas de cada local y apartamento en el lugar, al día siguiente Shiori retiraría el título de propiedad junto a todos los documentos pertinentes, y en el transcurso de la semana tendría que ir a los bancos a actualizar la información y tomar posesión de su herencia en metálico, Sango y Kagome se retiraron dejando a los abogados en lo suyo y siguieron hasta el edificio.
— Wow… este lugar es casi exacto al edificio en el que vivimos lo único que varía es el color y el número de pisos aquel tiene veinte y este quince — Dijo Sango bajando del auto mirando al imponente edificio negro frente a ella, mientras Kagome hacía lo propio sin salir completamente del auto.
— Si dan la vuelta, del lado derecho del edificio está la entrada al estacionamiento, no se ganen una multa por parar aquí — Dijo Yamato desde su auto antes de adelantarlas y esperar a que Sango volviera al auto, entonces las guio hasta el estacionamiento y con un control remoto activo el portón metálico y ambos autos ingresaron al lugar, el inmenso estacionamiento estaba completamente vacío e impecable, cuando ambas bajaron del auto.
— ¿Les gusta? Este edificio sigue el mismo patrón arquitectónico de los primeros edificios construido con ladrillos de manufactura Youkai, las sacerdotisas tenían y tienen un rol importante en la creación de estos ladrillos, en ellos hay un porcentaje de Reiki que impide que el edificio colapse ante la exposición de Reiki, reforzando el Youki contenido en él, ambas energías crean una potente barrera que es lo que hace muy especial y cotizados estos ladrillos de Onni, esta mezcla se creó cuando una Miko se emparejó con un Youkai, antes eso era mal visto por ambas razas y trajo muchos problemas, la joven pareja se amaba y cuando la joven salió embarazada el Youkai construyó con sus propias manos una fortaleza para proteger a los que amaba, vertió su sangre y youki en la mezcla y su fiero deseo de proteger y la miko vertió Reiki y Sutras de protección también, alterando la composición simple de la mezcla de arcilla y haciéndolo resistente a todo, cuando el cachorro nació nadie pudo dañar a ninguno de ellos, ningún ataque, Youkai o sagrado pudo derribar un solo ladrillo y así nació este tipo de ladrillo al que con el tiempo se alteró su receta para dar una pigmentación especifica — Resumió el anciano acariciando la columna recubierta de ladrillos más cercana.
— Mina-san solía contarme eso — Dijo Kagome sobrecogida por la historia, la forma en como el anciano la contaba, era como si él hubiera estado allí y tal vez así había sido.
— Si, ella lo hizo, ella tenía gran respeto por la historia — Concedió Yamato dedicándoles una triste sonrisa.
— ¿Por qué se parece tanto al edificio rojizo de los Okami del Éste? — Preguntó Sango con curiosidad mientras subían a un enorme elevador en medio del estacionamiento.
— Quienes los diseñaron fueron los mismos arquitectos, ese edificio y este tienen la misma edad los ultimo diez pisos del edificio Okami se agregaron cien años atrás — Respondió Yamato con calma.
=== S S ===
Ambas observaron boquiabiertas los amplios apartamentos amoblados de los primeros cinco pisos que aun conservaban los muebles con los que estaban equipados desde cuando Yuri vivía y alquilaba el lugar, cuando Kagome había preguntado Yamato había dicho que todos los muebles estaban guardados dentro de edificio sellado, luego fueron hasta el enorme espacio en el sexto piso donde apenas habían divisiones para dos enormes baños comerciales, una oficina con su baño privado y dos filas de escaleras a cada lado del enorme ascensor, lo demás estaba sin paredes solo con las columnas desnudas dando como resultado un enorme espacio de paredes blancas y pisos de granito pulido sin una mota de polvo, al parecer el lugar había sido limpiado a fondo.
— Bien niñas este Yamato se retira y las dejará que revisen el resto de su edificio en paz, Kagome-san — Dijo el Youkai entregándole el control remoto. — En el panel de control esta un botón de reseteado color rojo acciónelo y coloque una nueva clave numérica para que estén más tranquilas, la única llave está en el manojo que le fue entregado hoy, la clave actual solo la saben este Yamato y el jefe de constructores pero nunca está de más ser precavidos, nos vemos Sango-san — Dijo el anciano despidiéndose antes de subir al ascensor y retirarse.
Desde el sexto al quinceavo piso, la arquitectura era simplemente espectacular, mezclando lo antiguo con lo moderno espectacularmente, lo últimos diez pisos compartían con el edificio de los lobos el amplio balcón con media pared de ladrillos y lo que ellas habían creído que era vidrio de alta resistencia y en realidad era un tipo especial de cuarzo de Onni rodeando toda la estructura en su totalidad, dando como resultado una impresionante vista panorámica.
— Bien San-san… pasamos de ser niñas de la calle, a las flamantes dueñas de un edificio de técnicamente dieciocho pisos, si contamos el estacionamiento, la azotea y el piso comercial que no puede llamarse "planta baja"… creo que tenemos que celebrar eso Sango-chan, por ahora quiero ir de nuevo al sexto piso, la antigua azotea— Dijo Kagome sonriéndole ampliamente.
— Sinceramente yo aun estoy esperando despertarme — Dijo Sango anonadada.
— Mañana aún tenemos examen de historia del diseño gráfico, por si necesitas confirmación de que estas bien despierta y es la realidad — Señalo Kagome secamente, no veía la hora de terminar la universidad, al diablo el postgrado ella cumpliría su promesa y de allí en adelante seguiría trabajando en lo que ella decidiera.
— Te odio — Murmuro Sango con mofa.
— Oh… entonces no hare brownies esta noche — Dijo Kagome estallando en carcajadas cuando escuchó el gemido horrorizado de Sango. — Vamos San-san, quiero ver el lugar y luego los locales de planta baja, tengo una idea más clara ahora — Dijo Kagome sintiendo su cabeza doler ante la cantidad de ideas que burbujeaban en su mente.
=== S S ===
Sango y Kagome, recorrieron cada rincón del sexto piso, antes de salir por la puerta lateral del edificio notando las salidas de emergencias de los locales que estaban en el pasillo del ascensor en aquella planta, que era también la entrada y salida del edificio.
Desde afuera Kagome y Sango vieron el local de la esquina, vieron las mesas redondas de granito negro y cuatro cómodas sillas tapizadas en alguna tela beige ordenadas alrededor de cada mesa, el mostrador de granito negro y acero inoxidable, las enormes máquinas de acero inoxidable de café en los mesones traseros y lo que parecía ser una puerta metálica doble hacia otro espacio, entonces ambas comprendieron tardíamente que aquello había sido el café de Yuri y volvieron a mirar el lugar embelesadas y con más cuidado, antes de ver los otros dos locales al otro lado del antiguo café.
=== S S ===
— Nos mudaremos — Dijo Kagome cuatro días después cuando salían de su clase de Técnicas y Sistemas de Impresión y avanzaban hacia el auto después de haber visto la última clase de ese día. Sango frenó de golpe junto a ella y la miró con los ojos como platos de té.
— ¿Cómo? — Atinó a decir Sango con perplejidad, mientras abría la puerta del copiloto y saludaba con la mano a sus cuatro empleadas que ya estaban arrancando hacia el edificio donde trabajaban para ella.
— Tenemos un edificio de quince pisos sin meter azotea, estacionamiento subterráneo y planta baja comercial porque serían dieciocho pisos, y nosotras estamos pagando un alquiler que podríamos usar en otra cosa, el sexto piso será tu fabrica, el lugar tiene el tamaño perfecto para cumplir con la tarea, podrás abrir tu primera tienda en uno de los locales de planta baja y yo podría abrir el café de Yuri de nuevo, el otro local podríamos alquilarlo junto al resto de los apartamentos. ¿Qué dices? — Dijo Kagome mientras maniobraba el auto hacia el apartamento donde aún vivían.
— Tu eres la jefa, hagámoslo — Dijo Sango con calma sonriéndole a Kagome demostrándole que ella estaba realmente encantada con la idea a pesar de estar genuinamente aterrada con el cambio.
Tras dejar a Sango atendiendo a sus empleadas en la "habitación creativa" Kagome se duchó, se vistió, almorzó con ellas y se fue a trabajar.
El día había sido pesado como todos los jueves la gente parecía más ansiosa cuando se acercaba el fin de semana pero realmente no terminaba de llegar aun, Kagome dio clave tres veces para la misma caja y terminó cerrándola y postulándola para una revisión y mantenimiento cuando se bloqueó una cuarta vez, dejando a la cajera en una de las cajas que generalmente estaba libre, salvo cuando se acercaba navidad o algún otro día feriado y el lugar estaba rebozar de gente.
Durante el resto de aquella semana Kagome había tratado de coincidir con Ginta varias veces pero con los apretados horarios de ambos nunca lograban hablar y ella opinaba que lo que tenía que decirle era demasiado delicado como para decírselo por teléfono, después de todo él le había conseguido el apartamento en donde estaban y aunque él aun lo negaba, ellas estaban seguras que la "oportuna" aparición y el precio eran todo parte de un enorme favor que ellas nunca podrían pagarles.
— Demonios — Juró Kagome por lo bajo cuando esa noche tratando de hacer malabares con el pastel de cumpleaños de Sango y su cartera las llaves del carro se le cayeron. — Uf justo lo que me faltaba — Gruñó por lo bajo de mal humor.
— Se te cayó esto preciosa — Dijo la aterciopelada voz de un hombre tras ella, Kagome se volvió e instintivamente dio un paso atrás tratando de mantener la boca cerrada ante la imagen, el macho Youkai frente a ella tenía el cabello negro azabache y ojos violeta, vestía de negro y purpura y tenía una diminuta sonrisa traviesa en los labios sosteniendo sus llaves entre sus largos dedos llenos de filosas garras, él sabía que era atractivo y aunque ella podía verlo no sentía una verdadera atracción hacia él, aunque era agradable mirarlo.
— Hnn… gracias — Dijo Kagome sosteniendo la caja con las dos manos con cuidado y poniéndola sobre el capó para luego tomar las llaves de las manos del pícaro Youkai.
— De nada mi preciosa doncella si puedo ayudarte con algo más, será mi placer y privilegio, incluso te preguntaré si me harías el honor de tener a mis cachorros — Dijo el sonriendo más ampliamente mostrando los colmillos.
— ¿Disculpa qué? — Soltó Kagome en shock mirándolo boquiabierta, preguntándose si darle una ligera descarga de Reiki la pondría tras las rejas y luego se pregunto si valía la pena, al verlo sonreír más ampliamente decidió que no, no valía la pena el riesgo.
— ¿Si quieres…
— Ya te oí la primera vez amigo, solo el shock me hizo hacer esa pregunta retórica y la respuesta es no gracias, ni soy "doncella" ni quiero tener hijos gracias… de verdad gracias por rescatar mis llaves pero tengo que irme me están esperando — Dijo Kagome abriendo la puerta trasera para volverse a agarrar el pastel y descubrir que ya no estaba.
— Oh bueno, tenía que intentarlo preciosa — Dijo el Youkai mientras colocaba con un deje de casualidad el pastel en el asiento trasero de su auto. — Por cierto Miroku Houshi — Dijo estirando la mano llena de garras hacia ella, que sabiamente ella ignoró olímpicamente.
— Irónico, un Inuyoukai que se apellida "Monje", Kagome mucho gusto, ahora Houshi-san de verdad tengo que irme voy retrasada y no quiero una partida de policías escoltándome… de nuevo — Dijo con tono seco recordando la última vez que se había retrasado gracias a una rueda pinchada y Ginta había ido a buscarla con tres compañeros más, cada uno manejando su propia patrulla, con sus respectivos compañeros luces y todo el escándalo y la habían escoltado todo el camino desde Akihabara hasta el edificio, con las sirenas encendidas mientras Sango estaba presa de la histeria, había sido gracioso y embarazoso en partes iguales entonces y los ahorcaría si volvían a hacerlo ahora.
— Oh entonces te dejo ir Kagome-san — Dijo el cerrando la puerta del auto y apartándose hacia una enorme camioneta que estaba dos puestos a su derecha, mientras ella observaba el auto distraídamente quedándose congelada al cruzarse son un par de ojos dorados que la miraban fijamente y sin pestañear, antes de volverse con rapidez y encogerse de hombros, subirse a su auto y arrancar dirigiéndose a casa sin registrar jamás las distintivas líneas reales en el rosto del Youkai en su apuro por salir de allí, ni la ligerísima elevación de las comisuras de los sensuales labios del platinado macho.
=== S S ===
Al llegar al apartamento Sango estaba bailando con la manada entera y Kagome colocó el ultimo "trozo" de pastel en la enorme mesa que estaba completamente cubierta de pasteles, y escurriéndose hasta su habitación donde se desvistió tomó una ducha y se puso la ropa que Sango había elegido para ella, un Jean negro strech con botas de talle alto y sin tacón sabiendo que estaría cansada de los zapatos altos a aquellas horas y un top strapless rojo y blanco, Kagome se recogió el cabello en una cola de caballo alta y solo se pintó los labios de rojo sangre y se puso una línea de rímel e los ojos antes de unirse a la fiesta, poco importaba que al día siguiente tendría trabajo (como siempre) aquella noche celebraría otro año de vida de Sango, según su partida de nacimiento, porque en dos meses más celebraban entre ellas la noche que volvió a nacer con el milagroso rescate de Kagome.
— Hey Kag baila conmigo — Dijo Sango apenas la vio tomándola de la mano y tirando de ella, pronto estaban las dos bailando sin importarles el mundo, ambas celebrando la vida ahora más que nunca.
— Estas loca — Dijo Kagome con indulgencia, tomando la mano de Sango y haciéndola girar con facilidad, a pesar de que Sango era solo cinco centímetros más baja que Kagome ambas habían aprendido a bailar juntas y podían dar un buen show si se lo proponían.
— Lo sé, te quiero hermanita — Dijo Sango sonriéndole un poco achispada.
— También yo, ahora chica de cumpleaños o no dame de comer — Ordenó Kagome que aún no había cenado nada.
— Si señora jefa — Dijo Sango dando un saludo marcial y estallando en carcajadas junto a Kagome.
=== S S ===
— Hey Kagome-chan, Sango-chan, este es mi antiguo compañero que acaba de regresar de Estados Unidos, este es Miroku Houshi, Miroku, Kagome y Sango Higurashi — Dijo Ginta minutos después presentando al hombre, Kagome casi soltó la cerveza que sostenía en su mano al ver al pícaro del estacionamiento.
— Hola de nuevo Kagome Higurashi — Dijo el macho sonriendo ladino.
— Hola — Saludo Kagome con calma tomando un trago de cerveza y casi ahogándose con el cuándo volvió a chocar con los ojos dorados fijos en ella, inconscientemente sus ojos azules subieron hasta la media luna en su frente y volvieron a los penetrantes ojos dorados.
— Hey, yo soy Sango Higurashi la chica del cumpleaños… ¿Houshi? — Dijo Sango con un borde de burlesca incredulidad.
— No me preguntes el mundo está lleno de rarezas — Dijo Kagome encogiéndose de hombros y arrancándose de la mirada dorada del silencioso Youkai.
— Oh este es mi primo Taisho Sesshomaru — Presento al silencioso Youkai albino junto a el.
— Kagome y Sango Higurashi — Respondió Kagome sin ofrecer su mano, algo le decía que él podría dejarla con la mano en el aire y por alguna razón el macho la ponía nerviosa y eso la irritaba. — ¿En fin, cual será su veneno Houshi-san Taisho-san? — Preguntó Kagome educadamente, antes de sentir una mano grande en su trasero y su puño se estrellara automáticamente contra el rostro del Inu negro que sonreía tontamente. — Haz eso de nuevo amigo y te prometo que no habrá medicina en el mundo que te vuelva hombre de nuevo cuando termine contigo — Advirtió Kagome con cortante gélides haciéndolo tragar saliva un par de veces y poner distancia entre ella y el, mientras Sango le lanzaba una mirada cargada de furia.
— ¿Qué carajos te crees que haces? — Soltó Sango armándose con la primera cosa que se atravesó en su camino, una pesada bandeja de acero inoxidable vacía.
— San-san, ¿realmente quieres ir a la cárcel por su muerte? — Preguntó Kagome con un deje de aburrimiento, lamentablemente el Inu negro eligió ese momento para agarrarle una nalga a Sango y esta estrelló la bandeja de acero sobre la cabeza del risueño Inu.
— Ohhh olvide decirles que se cuidaran de sus manos, Sesshomaru-sama — Dijo Ginta apenado y reconociendo al otro Youkai con un saludo de borde formal, más este apenas dio un ligero asentimiento mirando con un deje de aburrimiento lo que ocurría.
— Si ya nos dimos cuenta… en fin ¿Qué quieren tomar? — Repitió Kagome lanzándole una mirada de advertencia a Miroku mientras Sango levantaba la bandeja una vez as con toda la intención de cortarle la mano a Miroku de un golpe con ella.
— Una cerveza para mí y whisky con hielo para el — Dijo Miroku finalmente, mientras Kagome estiraba la mano en silenciosa orden hacia Sango, hasta que esta dejó caer la bandeja en manos de Kagome con suavidad.
— Bien, ahora vuelvo San-san, no lo mates el no vale la cárcel, ni la sangre que luego tendré que limpiar, el juicio, el dinero y poner a Shiori a explicar que lo mataste en defensa de tu honor — Dijo Kagome con un deje de aburrimiento, antes de volverse hacia donde Hakaku había armado un bar en la isla de su cocina, sin ver la mirada apreciativa de cierto Youkai albino siguiéndola todo el tiempo.
Owarii…
N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.
Atte.
Yo.
