Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.
Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)
"Lo admito a veces envidio lo que Kagome tuvo con Yuri y Mina, "solo a veces" y en buena manera sin malicia, porque lo que ella tuvo con las dos ancianas yo lo he tenido y aun lo tengo con ella y Kirara (aunque lo único que haga ahora es gruñir, dormir, lanzarnos miradas de superioridad, ronronear e ignorarnos la mayoría del tiempo)
Ver que ambas se cobraron de los Takeda todas las penas y traiciones simplemente se me antoja darles una profunda reverencia (hasta el puto suelo señores) y luego empezar a gritar ¡MAGNIFICO, TRÈS BIEN, DE PUTA MADRE! a toda voz, porque ellas les derrotaron con elegancia y categoría, Kami sus rostros al escuchar la lectura no se comparara jamás con las expresiones de horror al escuchar el video kamiiiii Mina los mató en seco así que BIEN POR TI MINA-SAMA HURRAAAAAA!, estoy segura que si ellos supieran lo que Yuri le dejó a Kag (aunque ella insista en decir que es de ambas) los Takeda se hubieran muerto allí mismo, ¡JA, CHUPENSE ESA PENDEJOS!
Ahora con la llegada sorpresa de esta herencia, los planes se amplían y en el fondo tengo mucho temor por lo que viene, Kagome a pesar de su fachada de tranquilidad también está asustada, pero no somos ningunas cobardes debiluchas, somos las Higurashi así que agárrate mundo porque ahora parece que vamos con todo y MAS, mucho MAS…
Cada día que pasa doy gracias por lo que tengo y siento que a mi manera estoy dándole algo al mundo, aunque no necesite gritarlo a los cuatro vientos ni con una página en el periódico que lo muestre a todos para hacer lo que hacemos, Kag inicio esto (como siempre) ampliando un comentario mío tantos años atrás cuando aún vivíamos en la estación sin saber que teníamos un enorme edificio y dinero para iniciar nuestras vidas con más tranquilidad y seguridad económica, aun así no me molesta, creo que nuestras experiencias en la calle nos han hecho más fuerte que la media, además, si Kag hubiera estado en ese edificio, nadie habría estado allí para salvarme tantos años atrás, y entonces ¿Dónde estaría? La respuesta es obvia y no quiero ni pensarlo.
Aun con las lágrimas y los horribles recuerdos que aun hoy son los protagonistas de mis más terribles pesadillas, doy gracias al mi pasado, a mi presente y pido por un buen futuro, donde espero seguir al lado de mi mejor amiga, mi hermana en todo menos en la sangre (técnicamente) para sostenerla aun cuando no lo necesite, Kami sabe que la mujer es terca y no está dispuesta a dejar que la apoye, pero siendo yo tan terca como ella allí (aprendí de la mejor) estaré allí para ella, aunque tenga que desmayarla para luego llevarla sobre mis hombros, ¿Total? Ella lo hizo por mí que yo le devuelva el favor no es nada malo ¿Verdad?
Sango Higurashi
Cap. 10: Opuestos e Iguales
Kagome regreso del "bar" mirando desconcertada las bebidas en sus manos y riendo por lo bajo sabiendo que algún chiste había allí encerrado que ella aun no había captado ¿porque si no había dejado a Hakaku desternillándose de risa en el "bar"? ya se enteraría y luego le haría la vida cuadritos a Hakaku si era algo malo, nada le costaba sellar la puerta de su apartamento (de nuevo) y dejarlo allí por horas o simplemente dejar caer un litro de suavizante EXTRA perfumado y desmayarlo con el olor, la vida en aquel edificio no era para nada aburrida y la manada de lobos gastaba bromas como los mejores Kitsunes y Sango y ella aprendieron la lección muy rápido.
— Hey… Aquí tienen, cerveza para ti — Dijo Kagome entregándole una cerveza a Miroku que la recibió sonriendo encantado, cuidándose de mantener la distancia con ella, cosa que agradó mucho a Kagome, el macho tenía claro que no debía tomarla a la ligera y eso era algo bueno para ambos, él no la tocaría y ella no correría el riesgo de purificarle una mano y terminar en la cárcel por culpa del idiota, así que el por un lado ella por otro y todos sanos y felices.
— Y Whisky con hielo para ti — Dijo entregándole el vaso de líquido ámbar al alto Youkai platinado sin detenerse a míralo mucho tiempo y cuidándose de no tocarlo y volviéndose ausentemente hacia Sango, había algo en el que la repelía y la hacía sentir muy incómoda.
Ella al igual que todos los presentes sabían bien quien era "el príncipe caído" se sabía muy bien que hacía casi veintiún años la casa del Oeste se había sumido en un gran escándalo de altas proporciones cuando el Inu no Taisho había hecho lo impensable entre los Youkai e Inu de alto rango como el, y había tomado a una esposa humana estando emparejado aun con Lady Irasue de la alta corte de la casa de la luna, una casa mística y poderosa que dominaba el cielo hacia los cuatro puntos cardinales y también había desheredado a su primogénito a favor del hanyou que había concebido con la que todos consideraban como su "concubina" después de todo en la sociedad Youkai no existía el término de "esposa" sino compañera, y si el macho ya estaba emparejado (como había sido el caso de Inu no Taisho) cualquier otra mujer no era más que una simple concubina.
Lady Irasue abandonó el palacio del Oeste y regresó a su propia corte en la casa de la Luna en el castillo flotante y allí permanecía aun, atendiendo aun los asuntos políticos que le corresponden como la legitima señora del Oeste, pues el titulo solo le puede se arrebatado en desafío de poderes y honor y todos sabían que la "esposa" de Inu no Taisho no se comparaba ni antes, ni ahora en poderes de ninguna índole con la poderosa y mística Inukami.
Sango y ella habían sudado tinta cuando estudiaban las casas nobles de los lords cardinales en la escuela y habían descubierto aquella información que si bien habían escuchado de pasada comentarios o refranes de niñas, jamás habían entendido nada hasta aquel icónico trabajo en el que incluso habían terminado aprendiendo un par de cosas o dos sobre los Inu plateados del Oeste, la dama de la casa de la luna y la princesa humana del clan Setsuna al que aun hoy se dudaba que siguiera siendo noble.
— Gracias hermosa doncella un placer ser atendido por usted — Dijo Miroku encandilándola con una sonrisa seductora que solo la hizo contener las ganas de darle una buena descarga mientras lo abofeteaba "DURO" y borrarle la expresión de donjuán de tres cuartos.
— Para el tren Houshi-san vaz por muy mal camino conmigo, San-san aquí tienes tu trago Hakaku me dio otro igual y luego se murió de risa ¿Qué diablos se supone que es esto? No lo había probado antes — Preguntó Kagome levantando la copa frente a ella y dando un sorbo, disfrutando de la explosión de sabores.
— Un Orgasmo Kag, por eso está muerto de risa — Dijo Sango dándole un trago a su bebida y sonriendo con malicia.
— Oh… ya entiendo, y aunque esta bueno no tomare más de uno de estos gracias, y él tiene una cita con un suavizante extra perfumado — Dijo Kagome sonriéndole a Sango.
— Oh vamos… es mi cumpleaños, además un tatuaje mas no te quedaría mal, esta vez seré buena y hasta te dejare violar al tatuador — Dijo Sango enarcando la cejas cómicamente abrazándose a Kagome y echándose a reír junto a ella mientras le daba un trago a su bebida.
— Claro, a diferencia de ti mañana tengo que trabajar y dudo que consigamos a otro tatuador que este lo suficientemente bueno como para que yo lo quiera "violar" como tú dices — Señaló Kagome riendo imitándola.
— Cierto… no hay justicia en el mundo, necesitamos más tautadores que estén como para comérselos. — Dijo Sango con un deje de mofa dramática.
— La vida no es justa San-san o los personajes del manga y anime serian reales y tendríamos un harem — Señaló Kagome antes de echarse a reír junto a Sango y sintiendo un picor en su nuca bastante familiar, era ese tipo de picor que sentía cuando alguien estaba taladrándote con la mirada y cuando ella se volvió se encontró viendo al platinado Youkai junto a Miroku que como él estaba mirándolas fijamente y bastante entretenidos con su conversación, Kagome enarcó una ceja mirándolos en un silencioso reto a criticarlas.
— Cierto — Admitió Sango dándole un trago a su bebida, ignorante del intercambio.
— Hey Kag, baila conmigo — Dijo uno de los machos de la manada mientras otro se llevaba a una Sango risueña.
— Claro vamos — Respondió Kagome dándole otro trago a su bebida y dejándose arrastrar, al día siguiente le dolería hasta el alma pero valdría la pena, ella aún era joven y también tenía derecho a disfrutar un poco, ignorando por completo los ojos dorados que la siguieron durante el resto de la noche.
=== S S ===
Finalmente al día siguiente Kagome y Sango pudieron sentarse a hablar con Ginta y explicarle lo que estaba ocurriendo incluyendo la aparición de aquel abogado en su trabajo y todo lo que había traído consigo.
— Entiendo — Dijo Ginta genuinamente contento por ellas, al escuchar toda la historia.
— ¿Y tú no esperabas nada de esto Kagome-chan? — Preguntó Jenny sorprendida.
— Oh Kami no, yo siempre creí que Yuri-sama había vendido en algún punto el lugar por alguna razón, yo no sabía que ella había sellado el edificio con todos los muebles adentro, supe del lugar después de la muerte de Yuri-sama y Mina siempre hablaba en pasado por lo que creí que ya no era de ella, así que no, no esperaba nada ni dinero, ni edificio, ni nada más fuera del amor que ambas me dieron — Explicó Kagome sinceramente con un encogimiento de hombros.
— ¿Y qué van a hacer con el lugar ahora? — Peguntó Ginta con seriedad.
— Estábamos pensando en mudarnos, Sango puede tener el sexto piso para convertirlo en su fábrica/taller Kami sabe que necesita más espacio y mano de obra, nosotras podríamos vivir en el último piso, alquilar el resto y abrir nuestros negocios en los locales de planta baja — Dijo Kagome un poco cohibida, ella no quería que ellos pensaran que ellas los habían usado.
— No tienen por qué sentirse avergonzadas, sabíamos que eventualmente se irían de aquí, aunque creíamos que sería cuando se casaran es para nosotros una alegría aun mayor saber que tienen ahora su propio lugar, ya no son las jóvenes de la antigua estación de metro chicas, ahora son las mujeres de negocio que han trabajado duro y tienen un gran futuro y un edificio — Dijo Jenny sonriéndoles con calmada tranquilidad.
— No queremos que sientan que los hemos usado y ahora nos vamos ahora que no los necesitamos más, y no es cierto aun los necesitamos, son nuestros amigos, nuestra familia — Señaló Kagome mirándolos preocupada.
— Sabemos que no es así deja de ahogarte en un vaso de agua, ahora dos cosas, la primera es lo que me preguntaste hace un par de semanas, la respuesta es sí y ya tengo un cliente para ti y dos buenas opciones como las de la última vez — Dijo Ginta críptico mientras Sango fruncía el ceño confundida y sin entender nada — Y la segunda es una petición obligada y sé que Koga también insistirá en esto, la manada tiene que ir a este edificio tuyo a echarle un ojo y ver qué tan seguro es y luego de eso si vemos que es un lugar seguro y un par de cosas más podemos empezar la mudanza y algunos miembros seguramente se irán con ustedes — Dijo Ginta sonriendo cuando las dos brincaron sobre él y Jenny, antes de que Kagome se apartara de Jenny como si quemara y arrastrara a Sango con ella.
— ¡Jenny estas embarazada! — Soltó Kagome mirando su vientre plano con los ojos como platos.
— humm ¿Sorpresa? — Dijo Jenny estallando en carcajadas con las expresiones maravilladas de Sango y Kagome, mientras Ginta se inflaba de orgullo como un pavo real sonriendo con masculina satisfacción.
=== S S ===
Para los días siguientes Kagome estuvo corriendo de un lado al otro entre la universidad, el trabajo y la diligencia que estaba haciendo con Ginta; tal como había dicho Koga había pegado el rito al cielo y había "exigido/ordenado/suplicado" (lo último después de un buen rapapolvo por parte de Kagome) visitar el lugar, y asa la manada había visitado el edificio y después de inspeccionarlo desde el estacionamiento subterráneo hasta la nueva azotea habían decidido que el lugar era seguro, más aun después de que varios miembros de la manada hicieran sus peticiones para alquilar varios apartamentos, por lo que al final no estarían solas en el lugar.
— Vamos Sango Higurashi, confía en mí y firma el bendito papel — Dijo Kagome exasperada extendiéndole los papeles del auto que había puesto en venta un mes atrás y ya tenía comprador.
— Confió en ti bakka siempre lo he hecho — Respondió Sango firmando el papel de inmediato.
— Estaremos dos semanas sin auto y luego veras lo que hice ¿Ok? — Dijo Kagome sonriente.
— Ya te veré maldecir dos semanas seguidas mientras corres de un lado al otro — Advirtió Sango y ambas sabían que ella tenía razón, después de todo Kagome era la que más usaba el auto ahora que Sango trabajaba en casa.
Aquella tarde Kagome vio partir al primer auto que habían comprado cuando prácticamente no tenían nada y luego Gina la llevó hasta los dos lugares donde había conseguido una buena oferta para Kagome y Sango y cuando salieron Kagome sonreía como desquiciada, antes de que el la dejara en su trabajo.
=== S S ===
— Me duelen los pies, mis pobres, pobrecitos pies, malditos tacones — Decía Kagome aquella tarde mientras prácticamente corría desde la universidad a la estación de metro más cercana junto a Sango, con el tiempo justo para llegar al trabajo.
— Lo sé, a mí también… ¿Puedo decir te lo dije? — Dijo Sango agotada, ellas habían estado trabajando ese día casi hasta el amanecer.
— No, no puedes, luego te sentirá mal y tendrás que ser mi esclava por el resto de tus días mujer — Dijo Kagome maldiciendo cada paso en sus zapatos de medio tacón, desde que andaban sin auto casi dos semanas atrás ella había tenido que usar su uniforme de trabajo desde la mañana hasta la noche lo que significaba usar tacones todo el día, ya no tenía tiempo para llegar a casa darse una ducha comer y cambiarse, por lo que se iba uniformada y comía algún ramen instantáneo en el trabajo hasta la noche cuando podía comer de verdad, antes de trabajar en alguna cosa para la universidad o estudiar para algún examen, todo eso mientras le echaba una mano a Sango con sus pedidos.
— Ohhh me arruinas toda la diversión Kag-chan — Se quejó Sango con un diminuto puchero.
— Tal vez yo podría alegrar tu día preciosa — Escucharon que dijo una voz familiar, cuando se volvieron vieron a Miroku tras el volante de un Nissan Altima Hybrid rojo, sonriendo pícaramente.
— Oh es el Inu-monje pervertido — Dijo Sango con mofa a Kagome que solo lo miró y sonrió, el Inu miraba fijamente a Sango "demasiado" fijamente.
— Oh tus palabras me hieren dulce mujer — Dijo el macho colocando una mano llena de garras sobre su pecho con una mueca de fingido dolor en su corazón.
— Claro, claro — Dijo Sango riéndose.
— Bien si ustedes van a estar todo el día en esto, entonces Miroku-san llévame a mi trabajo y luego lleva a Sango-chan a casa — Dijo Kagome secamente viendo el reloj con el ceño fruncido.
— Oh claro, claro justo iba a ofrecerles mi asistencia señoritas — Dijo Miroku encantado, mientras Sango le lanzaba una mirada de espanto que Kagome silencio señalándole su reloj de pulsera ya iba tarde al trabajo aun si esperaba por el próximo metro.
Sango se sentó en el asiento del copiloto, mientras Kagome se sentó atrás, peinándose y retocando su maquillaje una vez más, mientras Miroku avanzaba por la calle, ellas no esperaban que se detuviera diez cuadras después de donde las había recogido y menos aún que el Youkai platinado ingresara al auto y se sentara junto a Kagome.
— Miko — Saludó el macho platinado con una voz profunda y aterciopelada poniéndole los nervios de punta a Kagome, ella había escuchado su voz antes desde la televisión en alguna entrevista e incluso en la radio, pero en persona su voz parecía ser aún más profunda y suave como una pecaminosa caricia que podía ser fría y cortante a la vez y parecía tener la irritante cualidad de ponerle los nervios de punta.
— Youkai — Respondió ella secamente mirando con irritación el anillo de plata siempre perenne en su dedo golpeándolo ligeramente con la punta de la uña de cuatro centímetros de largo con esmalte transparente y ligeras líneas en escarcha tornasol. — Esta maldita cosa no sirve — Masculló ella por lo bajo, mirando hacia Sango que conversaba animadamente con Miroku tratando de ignorar al macho junto a ella.
Kagome revisó su celular tomándose ese tiempo en que quería ignorar al Youkai junto a ella y revisó su correo electrónico, notando de inmediato un correo de la empresa de depósitos decidiendo que lo revisaría con más calma en casa cuando regresara aquella noche y solo dedicándose a borrar correo basura y mirando de vez en cuando y de reojo al Youkai junto a ella notando que el también revisaba su teléfono y casi saltando de su asiento cuando la ola de Youki se estrelló contra ella, reaccionado de inmediato levantando su Reiki como un muro alrededor de ella y de Sango.
— Oye Kagome-chan, ¿A qué hora tengo que encontrarme contigo en el taller de Koga? — Preguntó Sango mirando de Kagome al Youkai platinado sintiendo la onda del choque de las energías muy sorprendida de que no rompieran los cristales del auto.
— Esta tarde saldré a las siete, Hina-sama estará esta noche con Mathew al parecer quiere volver al trabajo, pero no creo que dure mucho tiempo Sere-chan aún está muy pequeña y sigue rechazando el cuidado infantil… en fin estaré allá a las siete treinta máximo, si me tardo unos minutos mas no envíes a buscarme con una partida de policías… de nuevo — Respondió Kagome restregando sus manos sobre su piernas cubiertas por la falta de tubo azul marino con incomodidad.
— Oh… ¿Sabes que tienes que hablar con ella verdad? — Dijo Sango mirándola preocupada.
— No, en realidad todavía no Sango de todas maneras aun no es como si sé que voy a hacer aun — Respondió Kagome agradeciendo silenciosamente la distracción que Sango estaba creando para ella.
— No vas a pasar el resto de tu vida trabajando para Hina-sama Kag… hay más para ti en el mundo — Dijo Sango dedicándole una mirada cargada de seguridad.
— Lo se San-san… Miroku-san, déjeme aquí por favor y gracias — Dijo Kagome agarrando su cartera y pasándole a Sango su bolso lleno de cuadernos y libros. — Llámame cuando estés en casa y recuerda pasar buscando a Kirara del spa de mascotas, espero que esta vez no la hayan bañado en perfume la última vez fuera de apestar, estaba de un humor horrendo y está vez si los ahorcare — Dijo Kagome abriendo la puerta para salir con aire distraído. — Que tengan un buen día, Sango, Houshi-san, Taisho-san — Se despidió ella sin esperar respuesta cerrando la puerta y avanzando hacia el supermercado sin volverse a verlos partir.
=== S S ===
Kagome no se atrevió a mirar aunque podía sentir la penetrante mirada de aquel macho en particular que la hacía sentirse incomoda por alguna razón, en sus ojos dorados ella podía percibir una frialdad y una estudiada contención, del tipo de contención que se tiene cuando algo simplemente no te agrada pero tienes que "tolerarlo" por alguna razón, y sospechaba que esa contención y desagrado era inspirada por ella, por alguna razón que ella no podía entender, aunque a su vez a ella él le causaba mucho desagrado también, así que no podía criticarlo.
— Buenas tardes Kagome-sama — Saludaron las cajeras de turnos junto a los empacadores alineados en las cuatro cajas que funcionaban a esa hora.
— Buenas tardes — Respondió ella a su vez sonriéndoles mientras seguía hacia la oficina donde Momiji ya estaba lista para partir.
— Hoy veremos que es este pequeñín — Dijo Momiji acariciando su vientre de cuatro meses de gestación sonriendo ilusionada, a ella le había costado mucho embarazarse y ahora que esperaba a su bebe estaba en una nube de alegría permanente y la posibilidad de solo poder tener aquel bebe no empañaba para nada su alegría, había sido una sorpresa un par de meses atrás y aún estaban en shock.
— Te diría un secreto, pero es justo que lo descubras por ti misma hoy, si no es así puedo ir contigo a tu próxima cita y ahocar a tu obstetra con mis propias manos — Dijo Kagome dedicándole una sonrisa maliciosa.
— Me has dicho eso por tres semanas y no me das una pista, Kagome-chan — Dijo Momiji con un puchero.
— Toma, ábrelo después de tu cita médica, "después" Momiji-san — Advirtió Kagome entregándole una bolsa de regalo llena de grapas y cinta adhesiva.
— Para fácil acceso ya veo, ok nos vemos mañana — Dijo la mujer con sarcasmo echándose a reír burlona viendo la cantidad de grapas que Kagome le había puesto para que no abriera su regalo y aceptando la bolsa antes de salir Okita estaba ya al frente del supermercado tocando la bocina.
— Sip, nos veremos mañana — Dijo ella por lo bajo dejando su cartera sobre el escritorio y tomando la tetera eléctrica llenándola de agua y encendiéndola mientras se sentaba y sacaba de su cartera dos envases de ramen instantáneo en la nevera de la oficina ella había dejado dos litros de soda de uva el día anterior, luego de almorzar se lanzó de lleno a atender sus labores de aquel día y no se detuvo hasta que a las seis treinta Hina y Mathew llegaron con Yukito y Serena.
— ¿Has pensado en que vas a hacer con ese edificio? — Preguntó Hina después de ella entregarle los puntos y las cajas y se preparaba para partir.
— En teoría, estamos pensando en mudarnos a él y así dejar de pagar el alquiler que estamos pagando ahora mismo, Sango tendrá el sexto piso para su fábrica y uno de los locales como su primer negocio, yo estoy pensando en abrir una vez más el café de Yuri-sama, tengo los conocimientos para hacerlo funcionar — Dijo Kagome con calma, Hina y su familia conocían al dedillo su vida y la de Sango.
— Pero no es algo que te apasione ¿verdad? — Pregunto Hina con aire conocedor.
— No como a Sango su diseño y costura, pero creo que puedo unir el café con mi amor por la lectura, el café podría tener una librería podría recibir escritores en el lugar y dar una buena soirée literaria e incluso exponer arte — dijo Kagome más animada que antes.
— Tu problema es que siempre has tenido capacidad para hacer tantas cosas que te es difícil si no imposible decidirte por una sola, tu diseñas las carteras de la línea de Sango e incluso mejoraste mucho tu capacidad de costurera para ayudarla con sus pedidos, puedes organizar, dirigir y administrar este supermercado eficientemente, administrar tu dinero y el de Sango y convertir una pila de cupones en comida y artículos varios, Sango y tu son muy versátiles pero tu mi querida Kagome eres una mujer multifacética en toda regla, solo necesitas tomarte la oportunidad de hacer algo y una vez te decidas y te lo propongas harás algo espectacular, como siempre — Dijo Hina haciendo que a Kagome se le saltaran las lágrimas.
— Gracias Hina-sama, por siempre creer en Sango y en mí — Dijo Kagome limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano.
— Oh vamos niña, pronto también dejaras mi negocio y admito que me entristece y me alegra en partes iguales, me alegro porque igual que Sango-chan también desplegaras tus alas y crearás algo propio y me entristece porque ya no estarás aquí y por qué me estoy haciendo vieja — Dijo Hina sonriéndole, mostrándole en efecto a Kagome algunas arrugas en las comisuras de sus ojos y boca que ya estaban profundizándose señalando que en efecto el tiempo estaba pasando.
— Aun si me decidiera mañana a abrir mi café "literario" tienes que saber que siempre puedes contar con Sango y conmigo — Respondió Kagome sin negar la posibilidad de su retiro del supermercado.
— Lo sé, ahora ve entonces Kagome-chan, no vaya a ser que Sango-chan te envié a sus amigos policía de nuevo — Dijo Hina echándose a reír ante la expresión de horror de Kagome, antes de tomar su cartera y salir casi corriendo del lugar despidiéndose por encima de su hombro.
Nunca en su vida pensó que tendría que trotar cuatro minutos con veinte segundos en tacones para llegar a tiempo de tomar el tren de las siete ycinco en la estación más cercana al trabajo, más cuando llegó suspiró aliviada y le envió a Sango un mensaje con selfie incluida, cuando llegó hasta el taller de Koga, Sango hablaba animadamente con el Okami y Ayame.
— Hey estoy viva y mis pies me están matando, quiero un masaje — Dijo Kagome saludando a Ayame con un ligero beso en la mejilla igual que a Sango antes de dejarse caer en la primera silla vacía que encontró en su camino, el trote del trabajo a la estación y de la estación al taller de Koga no le habían hecho un favor a sus pobres y adoloridos pies.
— Oh, pobrecita de ti Kag-chan — Dijo Sango sarcásticamente dándole palmadas a Kagome en el dorso de la mano.
— Malvada, me das el tratamiento del sarcasmo… —Dijo Kagome golpeándola en el hombro mientas Sango reía.
— Ah, ya estás aquí ¿Cómo estas Kagome-chan? — Saludó Koga notando que ya estaba sin braga de mecánico y sin una mancha de grasa sobre sus pulcros jeans y camisa negra.
— Destruida… ahora si no te importa Koga-kun terminemos con es para que podamos todos irnos a casa y descansar y ustedes sigan con sus propios planes— Dijo Kagome lanzándole una mirada de silenciosa suplica.
— Ok, Ok — Dijo Koga caminando hacia uno de los autos cubiertos por unas lonas junto a otros tres más y tirar con fuerza de la lona mostrando un Toyota Pyrus Alpha del año, negro con una capa de partículas plateadas que le daban un acabado metalizado al negro satinado de la pintura.
— No puede ser, no puede ser — Soltó Sango levantándose de un brinco y prácticamente lanzándose sobre el auto, acariciando como si fuera un amante el capó del auto y mirando cada detalle embelesada. — Kag es hermoso y se verá mejor con nosotras dentro. — Dijo sonriéndole sin dejar de acariciar el auto, casi babeando sobre la reluciente superficie.
— Hey Sango, piensa rápido — Dijo Kagome lanzándole algo que por inercia Sango atrapó en el aire viendo con perpleja confusión el llavero con el distintivo emblema "Taiyija" en metal envejecido. — Ese bebé es tuyo — Añadió sonriéndole mientras Koga descubría el segundo auto idéntico al suyo, solo que de color Azul marino satinado con diminutas partículas pateadas dándole un acabado metalizado igual que el de Sango. — Y ese es el mío — Añadió mostrándole la segunda llave en su poder, mientras Koga y Ayame reían ante la expresión atónita de Sango.
— Ok explícate Kag ¿Robaste un banco, vendiste tu cuerpo o tu alma? — Peguntó Sango haciendo con el auto de Kagome lo mismo que había hecho con su auto, mientras Koga aullaba de risa junto a Ayame.
— Ja. Ja. Ja tonta, Ginta me ayudó a comprar estos autos que también fueron patrullas policiales estacionarias, por falta de uso, las estaban vendiendo y entre la venta de nuestro antiguo auto y un gancho de izquierda a nuestros ahorros en común aquí están, solo estuvieron tres semanas en la calle y luego cuatro meses en el garaje de la central policial de Ueno así que… hum... ¿Taraaan? — Dijo Kagome con dubitativa fanfarrea.
— Me ENCANTAAAAA Kagggg — Soltó Sango casi botando en vez de correr hacia Kagome y darle un triturador abrazo de oso.
— Bien, solo tienes que firmar las formas que tiene Koga y el auto estará a tu nombre, Koga danos un resumen solo por tradición — Dijo Kagome sonriéndole al aludido Okami.
— Bien, sus bebés están prácticamente nuevos si incluimos las tres semanas de uso, la tapicería está intacta es la original, caucho de repuesto en la maleta, Kag tiene el antiguo kit de herramientas y Sango tienes uno nuevo para ti junto a un gato hidráulico, todo en orden y manejen con cuidado, Sango si eres tan amable firma aquí y todo listo — Dijo Koga extendiéndole una forma familiar a Sango, que tras firmarla y conservar la copia mientras el trámite se completaba durante los próximos tres días miraba el auto con los ojos como platos.
— Gracias chicos ahora si no les importa nos vamos, quiero un baño, comida de verdad y medio kilo de chocolate oscuro — Dijo Kagome levantándose mientras bostezaba detrás de su mano.
— Ok, cuidado por la vía y estaremos pasando por tu casa en un par de días — Dijo Koga agarrando la mano de una sonrojada Ayame.
— Nos vemos entonces gracias por todo Koga, Ayame — Dijo Sango entrando a su auto y aspirando el olor de la tapicería aun nueva. — Santa mierda… tengo un auto propio — Murmuro con un borde de espantada perplejidad, sin poder evitarlo su mente viajo a su antigua vida en el burdel de Azani, arrastrándose de una sombra a otra tratando de ocultarse de los clientes y los chulos y buscar algo "comestible" que hubieran olvidado, luego la primera brutal golpiza cuando no había sido lo suficientemente rápida en lavar a mano una pila de sabanas manchadas de todo tipo de fluidos corporales, su escape y milagrosa salvación, su primer día de clases junto a Kagome, su trabajo en el mercado de Hina y todo lo que había vivido hasta aquel día.
En aquel entonces cuando estaba descalza y apenas cubierta por andrajos en el prostíbulo buscando un hoyo donde dormir sin congelarse o ser encontrada por algún cliente o chulo e incluso la misma Azani, jamás había soñado con obtener lo que había obtenido, menos aún que un día seria la dueña de un auto, un negocio decente que crecía como la espuma y en un año obtendría un bonito título universitario que añadir a su amplia colección de cursos en los que Kagome había insistido mucho en invertir y ahora empezaba a ver los beneficios tal y como ella lo había dicho entonces.
Por su parte Kagome se deslizo con familiar placer en el asiento de piel dejando su cartera en el asiento del copiloto accionando el motor que encendió con un suave ronroneo que le recordó a Kirara, antes de despedirse con la mano de Koga y Ayame y salir del taller seguida de Sango, hasta aquellas dos semanas ella no había notado lo necesario que era un auto en las vidas de ambas, ahora más con la perspectiva de ambas de abrir sus propios negocios, y cuando tanto ella como Sango tendrían diferentes lugares donde ir según sus responsabilidades y negocios y un solo auto ya no era practico para ambas, el contra de todo aquello eran los gastos de mantenimiento y los impuestos pero era algo que estaban dispuestas a pagar.
Al llegar al edificio y luego de registrar ambos autos al estacionamiento interno y recibir de Okinawa-san un par de controles para poder entrar y salir del lugar con sus autos, ambas aparcaron y siguieron hasta el apartamento en el que aquella noche Sango preparaba la cena mientras Kagome se relajaba en una buena ducha caliente.
Al día siguiente era domingo por lo que pudo ir con zapatos bajos y un uniforme más casual al supermercado, jean negro, botas de gamuza sin tacón de talle alto, blusa azul rey, un par de pendientes de plata en forma de estrellas, brillo labial y rímel negro y una coleta alta.
— Buenos días Kagome-sama — Saludaron los empleados con educación.
— Buenos di…
— ¡DOS! — Chilló Momiji saliendo de la oficina casi corriendo hasta llegar a donde estaba Kagome.
— Y ahora si no puedes tener más bebés después de este embarazo Kami te ha bendecido con dos bebés en esta oportunidad — Dijo Kagome abrazando a la mujer mayor que empezó a hipar, antes de guiarla con calma hacia la oficina. — Buenos días chicos — Añadió entonces mientras caminaba con Momiji.
— Hina dijo una vez muy achispada que eras una Miko pero yo no le creí, nunca te he visto hacer nada de lo que las miko hacen, ni te comportas como una y ahora… dos bebes Kagome-chan, tengo casi treinta y nueve y voy a tener a dos bebes. — Decía la mujer entre lágrimas de genuina emoción, aferrándole las manos con fuerza.
— Soy lo que soy Momiji-san, no hago lo que el resto por que no estoy entrenada como ellas, así que no cumplo con sus rituales, ni me manejo como ellas, soy… diferente o al menos eso me gusta creer y realmente son treinta y nueve no sesenta y siete ya vas a ver que si puedes con ellos. — Dijo Kagome calmando a la mujer y sonriéndole amablemente.
Aquel medio día después de cerrar, Kagome se dio el placer de ir al gran supermercado y llevar con ella un galones de diez litros de helado de vainilla, y otro de chocolate aprovechando la oferta del fin de semana, junto a seis envases de sirope de chocolate Hershey's, cuatro de crema batida y un surtido de siete cajas de chocolates, ochenta y siete bolsitas de m&m y veinte de refrescos surtidos que aquel día estaban en oferta con una bolsa de papas sabor natural de regalo, quince paquetes de toallas sanitarias, veinte de protectores diarios, diez botellas de Shampoo y otra diez de acondicionador y quince botellas de crema humectante de litro en una promoción que incluía un envase de gel antibacterial de 200 cc, con la compra de cada crema, aquel día con sus cupones y unos cuantos yenes podía comprar e incluso ganar puntos de cliente para su tarjeta de puntos.
Mientras subía por el ascensor Kagome soñaba despierta con una bomba de helado que estaba dispuesta a consumir frente al televisor y un buena maratón de Doramas, al llegar a su piso, mantuvo el elevador en el lugar y sacó todo lo más rápido que pudo y lo dejó en el amplio pasillo frente a su apartamento y luego empezó a meter las bolsas que había dejado en el pasillo dejándolas en la antesala amontonadas.
— ¿Necesitas ayuda con eso? — Dijo una voz conocida y Kagome casi escucho los huesos de su cuello crujir cuando se volvió de golpe y se encontró mirando a un sonriente Miroku, allí se fue su plan con el helado y los doramas, justo directo al infierno.
— Hey Kag estas sin batería, te llamé cuatro veces y no contestaste — Saludó Sango mientras le entregaba un vaso con agua helada al silencioso inu platinado sentado con la espalda muy recta en sus muebles de tapizado de gamuza beige.
— Oh… no… lo había notado, hem gracias Miroku, solo tengo que dejar esto allá — Dijo señalando el cuarto de lavado que hacia también de despensa. — Buenas tardes Taisho-san — Saludó Kagome educadamente recibiendo solo un irritante asentimiento "real" ella "realmente" detestaba al macho. — Déjame ver — Añadió descolgándose la cartera corte cartero y buscando su teléfono y confirmando que en efecto estaba sin batería. — Esta muerto — Dijo Entregándoselo a Sango que lo pudo a cargar, mientras Kagome dejaba sus llaves en el tazón de llaves de la entrada antes de tomar un par de bolsas llenas en cada mano y continuar metiendo bolsas a la ante sala, antes de ponerse a moverlo todo hasta donde quería dejarlo para ordenar, para entonces Sango se había unido a ella y a Miroku.
— Helado… ya lo llevo al freezer — Dijo Sango rescatando el helado y llevándolo a refrigerar casi corriendo.
— Tienen un lindo lugar aquí, si ignoran el olor de Okami — Dijo Miroku mientras cargaba más del doble de bolsas haciendo el traslado más rápido de lo normal.
— Nuestro sentido del olfato no es tan agudo gracias a Kami — Dijo Sango sonriendo con mofa.
— Voy a preparar el almuerzo, ¿Nos acompañan verdad? — Dijo Kagome mirando con indulgencia a Sango y a Miroku.
— Sip, los invité a almorzar en agradecimiento por la ayuda del otro día — Respondió Sango — Yo ya estaba haciendo una lasaña así que refréscate y terminamos juntas ¿Si?
— Ok, recuerda usar nuez moscada en la salsa bechamel — Dijo Kagome avanzando hacia su habitación.
— A ti te sale mejor que a mí — Dijo Sango con un puchero suplicante, ella realmente odiaba hacer esa salsa, jamás le salía como quería aunque Kagome insistía en que estaba muy bien, en cambio ella amaba la salsa de Kagome.
— Pan de ajo o salsa — Dijo Kagome simplemente abriendo la puerta de su habitación viendo a Kirara escurrirse entre sus tobillos y caminar hacia su cojín/trono.
— Ok tu ganas señora jefe — Contestó Sango con un deje dramático, ella amaba la salsa bechamel de Kagome pero amaba aún más su pan de ajo.
— Y no lo olvides — Dijo Kagome riéndose mientras cerraba la puerta tras ella, ignorando el peso de la ambarina mirada del silencioso Inu Youkai en su sala, Kagome se recostó de su puerta y cerró los ojos con exasperación.
=== S S ===
— ¿Kagome-san acostumbra a comprar así todo el tiempo? — Preguntó Miroku con curiosidad mientras Sango terminaba de sacar los ingredientes necesarios para la salsa de la discordia.
— Si, ambas compramos así siempre, no tenemos mucho tiempo para ir a comprar a cada momento así que hacemos una sola gran compra semanal y eso nos dura por semanas e incluso meses enteros, aunque hay varias casas de abrigo con las que solemos colaborar con alimentos y algunas cosas más — Explicaba Sango afanada en preparar la salsa para terminar la lasaña.
— Oh eso es noble de sus partes — Dijo Miroku observando atentamente lo que hacia la mujer.
— No es nobleza es practicidad, si donamos una parte de lo que compramos no se dañara y no habremos perdido nuestro tiempo y los alimentos— Dijo Sango con sinceridad.
— Eso suena bastante noble para mi aunque tenga su borde duro — insistió Miroku sentándose en uno de los bancos altos frente a la isla de la enorme cocina.
— Tómalo como desees Houshi — Respondió Sango justo cuando Kagome se unía a ellos, su ropa era casi la misma con la sola diferencia de la camiseta de tiros finos azul turquesa que usaba y las suaves pantuflas negras.
— ¿Qué discuten ustedes ahora? — Preguntó Kagome poniéndose un delantal blanco, antes de empezar a sacar los ingredientes que necesitaba para hace el pan de ajo.
— Nuestra "nobleza" — Respondió Sango con mofa.
— ¿Cómo es eso a ver? — Preguntó Kagome tomando el palillo que Sango le extendía silenciosamente y recogiéndose el largo cabello en un moño desordenado en lo alto de la cabeza apartándolo de su rostro e ignorando la tos ahogada de Miroku cuando se volvió a lavarse las manos una vez más mientras Sango le explicaba.
— Interesante tatuaje ¿no lo crees Sesshomaru mi querido amigo? — Dijo Miroku al silencioso Inu que finalmente se había unido a ellos en la cocina.
— En efecto, una interesante elección Miko — Contestó Sesshomaru en suave voz profunda, haciéndola encoger los dedos de los pies dentro de sus pantuflas.
— ¿Sabes que tengo un nombre verdad? — Dijo Kagome irritada lanzándole una mirada encendida al calmado Youkai.
— Oh… lo tiene desde los dieciocho, es su primer tatuaje — Dijo Sango empezando a armar la lasaña, mientras Kagome empezaba a preparar el pan casi gruñendo.
— Entonces tienes cuatro años engañando a Sesshomaru — Dijo Miroku jocoso.
— ¿De qué carajos hablas Houshi? Apenas he visto a este macho en persona en dos o tres ocasiones, ¿Cómo carajos voy a engañar a alguien que no conozco? Además no soy de ese tipo de mujer gracias — Respondió Kagome casi bañándolos en harina de trigo a todos cuando dejó el paquete de harina con un golpe seco sobre el mesón levantando una pequeña nube y volviéndose a mirarlos con los ojos azules más claros y encendidos de fría furia, que preocupo a Sango.
— El solo está bromeando Kagome-chan, Miroku dile-que-bromeas — Dijo Sango sabiendo lo profundamente que inadvertidamente Miroku había ofendido a Kagome, ella no la había visto así de furiosa como cuando había noqueado a la líder de porristas de la escuela en último año, cuando acusó a ambas de robar en la escuela y luego de que se confirmara que no era cierto Kagome había estado furiosa pues en efecto el mal estaba hecho y todos habían empezado a molestarlas con mucho tacto y disimulo hasta que Kagome había llegado al límite de su paciencia y la había desmayado de un puñetazo fuera de la escuela frente a toda la estudiantina y solo su intervención había logrado disuadir a Kagome de seguir golpeándola aun inconsciente.
— Solo bromeaba, además ese tatuaje es la marca de Sesshomaru y técnicamente significaría que le perteneces según la costumbre Youkai en especial la Inu — Señalo Miroku percibiendo la urgencia en la voz de Sango y el incremento de hostilidad en Kagome que con sus palabras más que calmarse pareció enfurecerse aún más, mientras Sango solo cubría su rostro con las manos con una genuina expresión de espanto.
— De eso nada amigo, soy mi propia persona y no le pertenezco a nadie, y ningún tatuaje va a cambiar eso ni ahora, ni nunca ¿Entendido? — prácticamente siseo Kagome con fría furia, mirando de Miroku y una pálida Sango a Sesshomaru aun silencioso mirado la escena con un aire de ligera curiosidad imposible de pasar por alto.
— ¿Te niegas a pertenecer a un hombre o a un Youkai miko? — Preguntó Sesshomaru con calma.
— Me niego a pertenecer a "nadie" más que a mí misma y punto, no soy un par de zapatos para "pertenecer" a alguien — Señaló Kagome secamente.
— Aun así no puedes negar que es el símbolo de este Sesshomaru el que adorna tu cuello Miko ¿Lo elegiste pensando en este? — Dijo el con su calmado tono de voz teñido ligeramente con mofa.
— Mi único pensamiento entonces estaba nublado por dos botellas de Sake y un afiche copia de un retrato de la era Heian dedicado a su madre y la bien conocida idolatría de Lord Yuemaru por ella, "lord" Sesshomaru, usted jamás estuvo en mi mente ni entonces cuando elegí este símbolo, ni después — Dijo Kagome cortante antes de darse la vuelta y dedicarse a hacer el pan, dejándolos a todos perplejos sin notar los ojos dorados ahora teñidos de rojo que la miraban fijamente y sin pestañear antes de volver a la normalidad varios minutos después.
— Discúlpela lord Sesshomaru, muchos son los Youkai que hacen suposiciones así de Kagome y me temo que ella ya no aguanta más suposiciones de esa o alguna otra naturaleza que la implique. — Explicó Sango ligeramente apenada antes de regresar a terminar la lasaña.
Mientras la lasaña estaba en el horno los dos Youkai macho, Sango e incluso Kirara vieron el proceso de la preparación del pan de ajo con cautela y ver a Kagome golpear la maza contra la superficie del mesón con suficiente fuerza como para amenazar con romper la superficie de cuarzo era algo digno de ver, y cuando finalmente lo dejó levar y dejó instrucciones a Sango de ponerlos en el horno, se excusó y empezó a arreglar sola las bolsas que había traído consigo desde el supermercado Sango decidió dejarla tranquila era obvio para ella que aún estaba furiosa.
=== S S ===
Kagome estaba molesta, no en realidad estaba furiosa consigo misma, ella sabía que había tenido una reacción desproporcionada a las palabras del pomposo e irritante príncipe Inu, pero ella simplemente no había podido evitarlo y no sabía por qué, a ella le gustaban los Youkai, hanyous y humanos por igual, e incluso tenía una inclinación intima/personal por los Youkai, pero aquel Youkai en particular la irritaba enormemente y sin siquiera proponérselo y ella no podía evitar reaccionar a él, tal vez fuera su rígida pomposidad, ese perenne rasgo de altiva dignidad que lo rodeaba o por el simple hecho de ser un príncipe Youkai, ella no lo sabía pero fuera lo que fuera el macho la irritaba mucho… "demasiado" y punto.
Su mente era un torbellino mientras ordenaba casi compulsivamente los nuevos artículos en su sitio dejando las bolsas en la enorme caja plástica repleta de bolsas, mientras llevaba mentalmente la cuenta de los minutos que llevaba el pan en el horno, aun cuando sabía que Sango le avisaría al sonar la campañilla del horno que ella estaba usando.
— Ustedes han armado una verdadera despensa en este lugar — Comentó el aludido Youkai platinado en el que había estado pensando, arrancándola de sus pensamientos caóticos.
— Si, supongo que si — Se limitó a responder sin dejar de ordenar, negándose a mirarlo allí en la entrada de la despensa que quedaba entre las cajas de madera apiladas una sobre otras, con las tapas unidas con fuertes bisagras hacia el frente para permitirles seguir metiendo o sacando cosas de ellas.
— Este estaba bromeando — Dijo Sesshomaru con tranquilidad recostándose del "marco" entre las cajas de madera y la pared de la habitación, tal y como Sango había predicho ellas no habían tardado en llenar aquel lugar y las cajas de madera ahora una sobre la otra iban del suelo al techo incluyendo los tres pasillos verticales que tenían en el lugar.
— Lo se… lo siento ¿ok? Sé que reaccione mal, pero ya me ha pasado antes, humano, hanyou, Youkai tienden en suponer cosas de mi sin darme el margen de la duda u opción a demostrar que no es así, si huelo a Neko estoy metiéndome con el compañero de alguien, si tengo los ojos azules no solo soy una mestiza si no que tal vez soy la hija bastarda de algún Youkai de alta jerarquía, si soy sacerdotisa debería comportarme de una forma especifica si no, no lo soy… estoy harta de que supongan cosas de mi cuando ni siquiera me conocen para al menos hacerse un juicio "aceptable" sobre mi carácter — Decía Kagome sin mirarlo arrastrando la escalera de aluminio y subiendo a ella con fluidez; abrió los seguros de una caja con un punto beige en una esquina, dentro habían alineados uno detrás del otro envases de crema corporal donde tras bajar y tomar la primera bolsa con cremas Kagome empezó a ordenarlas con calma ante los penetrantes ojos del platinado Youkai que la observaba sin pestañear como el depredador que era.
— Es bastante desagradable ser comparado con otros, más aun en términos tan… lamentables — Dijo finalmente viéndola bajar de las escaleras por tercera vez después de ordenar las cremas y seguir con los geles antibacteriales.
— Supongo… — Dijo Kagome sin dejar de ordenar el resto de sus compras bajo la pesada mirada de aquel Youkai que hacía que la luna en su nuca picara incómodamente, ella se había percatado del parecido entre su luna y la de la señora de la casa de la luna y no había sentido ninguna vergüenza entonces, ella había olvidado por completo que el príncipe de la casa de la luna compartía ese rasgo con su madre y cuando Okita lo había señalado en una ocasión un par de semanas después del fatídico tatuaje Kagome había mutado en varias gamas de rojo y había mantenido su cabello suelto o camisas con cuello y una coleta, solo en casa ella olvidaba esas precauciones por una buena razón.
Cuando el Youkai abandonó la habitación varios minutos después de incomodo silencio entre ellos, Kagome suspiró mentalmente aliviada y continuó ordenando todo hasta que Sango la llamó avisándole que el pan ya estaba listo.
=== S S ===
— No había comido una lasaña tan buena en siglos — Dijo Miroku sonriente junto a Sesshomaru que gruño su opinión afirmativa por lo bajo, ambos con una copa de vino en las manos mientras Kagome lavaba los platos y Sango los secaba y ordenaba, ellos podían ver que las dos mujeres actuaban como un equipo coordinado sin decirse muchas palabras, había sido claro cuando Kagome había mirado a Sango al terminar el pan de ajo y esta se había lanzado a poner la mesa, mientras Kagome cortaba la lasaña en porciones antes de llevar la bandeja de vidrio hasta la mesa puesta y luego había regresado por el pan, mientras Sango aparecía frente a ellos con una botella de vino tinto, entre ellas parecía haber una comunicación silenciosa que no tenía nada que envidiarle a la de los Youkai.
— El mérito no es mío, esta receta es de Kagome a ella le ha gustado más que a mí la cocina desde siempre — Dijo Sango sonriendo por encima del hombro mientras golpeaba con su cadera a Kagome junto a ella.
— Lo hiciste muy bien San-san, así que el mérito es todo tuyo baka — Dijo Kagome a su vez lanzándole una mirada de indulgente incredulidad, Sango estaba comportándose como una adolecente y dudaba que fuera a causa del frio Youkai platinado, más bien se inclinaba a pensar que era a causa del oscuro pervertido pero eso solo el tiempo lo diría.
— Supongo entonces que es justo reconocer el trabajo de ambas lady Kagome su pan de ajo estuvo exquisito. — Dijo Miroku dándole un brindis silencioso a Kagome.
— Ja. Ja. Para el tren Houshi-san y nada de "lady" solo Kagome — Respondió Kagome dándole el ultimo plato a Sango.
— Pero eres una sacerdotisa mereces respeto — Señaló él con calma.
— Merezco respeto por ser simplemente Kagome, una persona no es mejor que otra solo porque tenga cualidades "extras" que el resto no tiene Miroku-san, prefiero ser simplemente Kagome cualquier día que ser una "sacerdotisa" cinco minutos — Explicó ella con calma tomando su propia copa.
— Eres una mujer extraña — Comentó Sesshomaru mirándola con fija atención.
— Lo sé, ya me lo han dicho antes — Respondió Kagome recordando de golpe un pendiente que había olvidado por completo, tras excusarse se encerró en su habitación y volvió a salir solo para despedirse de las visitas.
=== S S ===
El lunes a primera hora Sango y ella cumplieron con su única clase de ese día y se lanzaron a la estación de metro de Shibuya hasta la empresa de depósitos Yaegashi, el día anterior Kagome finalmente había recordado el correo que había pospuesto hasta llegar a casa y tras revisarlo a fondo descubrió que el deposito estaba cerca de expirar y estaban contactándola para renovar el contrato o para terminarlo por completo y ella se llevara sus cosas de allí o las perdería.
— Buenos días ¿en qué puedo ayudarles? — Preguntó una señora mayor con el cabello recogido en una coleta baja.
— Buenos días, recibí un correo hace unos días sobre el deposito que tengo aquí y quería saber qué debo hacer, mi nombre es Kagome Higurashi Takeda — Explicó Kagome estregándole a la mujer su identificación.
— Oh si ya veo — dijo la mujer después de revisar la computadora. — Sus depósitos están por caducar, ya están en la recta del último año, y es cuando enviamos los avisos necesarios a los dueños mediante la información que vamos actualizando cada año, por suerte usted actualizó sus datos hace poco más de año y medio o no habríamos podido comunicarnos con usted y sus depósitos con sus contenidos habrían sido subastados — Explicó la mujer.
— Solo tengo un depósito — Señalo Kagome confundida.
— Oh, no en el sistema aparecen dos bajo el nombre principal de Yuriko Higurashi y como anexos secundarios Minasuru Takeda y Kagome Higurashi — Explicó la mujer mostrándoles la pantalla donde en efecto estaba la misma información que la mujer les había dado, Sango y ella se miraron confundidas durante un segundo ante de encogerse de hombros y continuar.
Kagome vio el deposito que ya conocía y había sido donde Mina y ella habían guardado la mayoría de sus cosas que aún permanecían allí, Kagome había estado tan aterrada de ser encontrada por la familia de Mina que nunca había regresado por sus cosas casi olvidando por completo la existencia de aquel deposito, luego había visto el otro deposito aún más grande al que pertenecían la segunda llave en la cadena que Mina le había dado antes de morir y Kagome no había podido evitar las lágrimas, en el estaban entre muchas cosas los retratos de Yuri, Mina y ella cuando era apenas una recién nacida, tras cerrar los dos depósitos, Kagome había discutido durante media hora todos los trámites necesarios para el traslado seguro de todas esas cosas a su edificio donde colocaría con cariño aquellos recuerdos apreciados por aquellas dos mujeres que tanto la habían amado en vida y sabía que aun en la muerte la cuidaban y protegían, sus madres.
Owarii…
N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.
Atte.
Yo.
