Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


" No sé qué pensar de este macho más allá de la irritación que me inspira y que el debería tener prohibido estar en la calle e interactuando con el resto del mundo, exponiendo a las inocentes (y no tan inocentes joder) mujeres a un ataque cardiaco con muerte prematura o una convulsión devastadora a causa de una revolución hormonal en masa… El macho alborotaría las hormonas de una mujer muerta durante siglos y ella estaba MUY viva, y eso hacía que le irritara aún más, la forma en que la miraba como midiéndola, pesándola y JUZGANDOLA ¿Quién carajos se creía que era? (Fuera de ser el regente de la casa de la luna, mas nada y nada menos… inserte aquí el sarcasmo al 3000% gracias) se negaba a reverenciarlo ni a darle el gusto de incomodarla.

Ella jamás se le había ocurrido averiguar de las implicaciones de tener aquel tatuaje en su cuerpo y si esa era una de ellas… al diablo iría a modificar la maldita cosa en cuanto se metiera una nueva borrachera (Idiota no era así que sobria ni loca se enfrentaba a las malditas agujas de un tatuador) y acabaría con cualquier pretensión de aquel Inu, creído y pedante que la había mirado como si de repente fuera un par de zapatos y le pertenecía a él, tamaño imbécil ella era Kagome Higurashi y era una persona maldición y ni él ni nadie iba a tratarla o a hacerla sentir así, no lo permitiría.

Su mala suerte parecía regodearse y burlarse abiertamente de ella, al ver a Sango tan prendada del pervertido y luego conseguirme compartiendo la mesa con el príncipe-pedante-estirado (nota mental: Darle a Kirara las botas de gamuza favoritas de Sango, no es como si se va a ir lisa con la trampa que me tendió… la perrita) en fin, sigo trabajando para Hina lo más duro que puedo, pero con la perspectiva del nuevo edificio y las oportunidades que este representa, empiezo a sentir la necesidad de iniciar yo también una parte importante de mi plan de vida, no quiero terminar siendo una carga para Sango, las mil y un ideas siguen hirviendo en mi cabeza y pronto estaré haciendo una pila de mis famosas listas y listas de todas las listas hasta valga la redundancia estar finalmente "lista" para empezar y darle el GRAN empujón a Sango, Kami sabe que es el momento ideal… mientras estoy en eso vigilaré de cerca a este inu negro pervertido y sus intenciones con mi hermana, si no me gustan… lo castro… y si me gustan… tendré que meter el temor de Kami en su pervertido cuerpo, porque si vuelve a manosearme corte Youkai o no, lo convertiré en Inu asado o terminará convertido en una pervertida montaña de cenizas y al diablo las consecuencias.

Kagome Higurashi


Cap. 12: De la curiosidad y el interés


¡Bingo! mi querido primo, tienes la suerte del diablo, resulta que puedo decirte incluso donde vive esta mujer, Ginta Kyoshi mi ex compañero de policía vive en el mismo edificio que la flamante Srta. Kagome Higurashi y su hermana Sango Higurashi — Dijo Miroku mirándose las garras con aburrimiento despatarrado en la oficina de Sesshomaru cuatro días después.

— Sango Higurashi no figura en los documentos de propiedad del edificio — Dijo Sesshomaru descartando a la segunda mujer sin pensarlo mucho, su único interés radicaba en la mujer que podía firmar los documentos de compra-venta, la otra desconocida le era irrelevante, sin importancia alguna según sus intereses personales respecto a Kagome Higurashi y el edificio, que era la única razón por la cual estaba molestándose en averiguar algo sobre la mujer en primer lugar, a su parecer ella estaba entre él y su triunfo absoluto sobre su padre.

— En fin, la Srta. Kagome Higurashi cursó sus estudios primarios en Odaiba escuela primaria, preparatorios y secundarios también en la escuela preparatoria de Odaiba junto a su hermana, las dos controlaban la escuela con mano de hierro por lo que el bullying hacia ellas era impensable, aún más después de la misteriosa aparición de Sango la hermana mayor de las Higurashi sorpresivamente, ambas trabajaron por años desde muy niñas en el supermercado "Hina's Supermarket" realizando varias labores manuales, y actualmente solo Kagome trabaja allí como gerente de medio tiempo, mientras ambas estudian diseño gráfico en la Universidad de Tokyo, para lo que falta apenas este semestre y el próximo, pues han adelantado varias materias con intensivos desde que iniciaron la carrera, ambas trabajan duro por lo que quieren y todo lo que han conseguido es el fruto de mucho trabajo y esfuerzo propio, tienen un auto comprado de un lote de subasta de la policía que pagaron ellas solas, comparten apartamento y es el mismo caso ambas pagan sus cosas sin ayuda de ningún macho o familiar, al parecer de la rama principal de la familia Higurashi solo quedan ellas dos, las mujeres han hecho infinidades de cursos que van desde administración y contabilidad, hasta masajes medicinales, corte y costura, actualmente ninguna de las dos tienen parejas, compran en el mismo supermercado por departamentos del centro comercial de la sesenta y nueve desde niñas y desde otras dos sucursales al sur en la 75 y al Noreste en la 44, todos los sábados sin falta y de vez en cuando los domingos, sus compras son monumentales, se las considera "cupón maniacas" ahorran en todo y se administran muy bien, Sango tiene su propio negocio aun recién nacido llamado "Taijiya's" y está cumpliendo veintitrés esta noche y estamos cordialmente invitados — Resumió Miroku con calma.

— Asumo que también tienes una lista de los amantes de cada una — Dijo Sesshomaru con marcado sarcasmo, su primo no dejaba investigaciones a medias y llegaba ser tan detallista en sus investigaciones que incluso podía acusársele de invasivo.

— Claro mi querido primo, Sango-san tiene más en su lista que Kagome-san a ninguna le importa mucho si es humano, Hanyou o Youkai, los últimos amantes de ambas fueron Okami… si mal gusto de parte de ambas, y de eso ya casi cinco meses o seis y aún permanecen solteras y no se les ve intención de cambiar ese estado muy pronto. — Contestó con una sonrisa pervertida. — ¿Entonces vamos a la fiesta de Sango o quieres que te de él reporte sobre qué posición les gusta más? — Preguntó Miroku con falsa inocencia.

— No… primero este quiere ver a esta mujer "Kagome Higurashi" — Respondió Sesshomaru ideando un plan que le aseguraría aquel edificio sin problemas.

=== S S ===

Tenían una hora con veinte minutos y cuarenta y cuatro segundos allí, cuando vieron a una mujer alta en comparación de la mujer típica japonesa, que encajaba con la información que Miroku tenía, vestida de chaqueta azul marino entallada al curvilíneo cuerpo con blusa blanca, falda de corte de tubo y zapatos de tacón negro avanzar con sensual fluidez haciendo equilibrio con su cartera, las llaves de su auto y un enorme pastel de cumpleaños en sus manos, la imagen que proyectaba la mujer era seria, trabajadora y muy eficiente, una mujer trabajadora en toda regla.

— Ve Miroku — Ordenó Sesshomaru observando a la mujer detenerse junto al auto y maldecir por lo bajo cuando las llaves de le cayeron y luego su reacción a Miroku fue ilustrativa y esclarecedora.

Fue obviamente claro que Miroku no podría seducirla para convencerla de venderle el lugar, y fue aún más claro cuando ella cortó a Miroku de plano poniéndolo en su sitio sin pestañear y se volvió dispuesta a subir a su auto quedando atrapada por un momento en su mirada dorada, Sesshomaru se sorprendió de ver los ojos imposiblemente azules para una mujer asiática, abrirse ligeramente sorprendidos antes de romper el contacto y subir al auto apresuradamente y salir del lugar como si la persiguieran los demonios, el no pudo evitar sonreír muy débilmente, al parecer Miroku no tenía esperanzas pero el sí, Sesshomaru podía reconocer a una hembra atraída por a leguas de distancia y la hembra se sintió atraída por él y él explotaría aquella atracción a su favor.

Media hora después cuando entraban al apartamento practico y femenino sin ser sobrecargado percibió el olor de una Nekomata, un fuerte aroma de flores de Sakura con ozono, ciruelo blanco y poder y otro bastante peculiar, Pino rojo, camelias y el distintivo aroma metálico de los Taijiyas, junto a el Miroku pareció percibirlo también cuando se tensó de golpe y lo sintió prácticamente escanear el lugar de arriba abajo, hasta observar a una mujer con el cabello chocolate oscuro largo en una cola de caballo alta vestida en un pantalón negro y botines negros bajos y una camiseta negra con la palabra "SEXY" en lentejuelas plateadas, que bailaba como si fuera el último día de su vida, entonces algo le hizo volver la mirada cuando una mancha de color rojo y blanco llamó su atención y vio a la mujer del estacionamiento totalmente transformada en una sensual hembra, avanzar hacia ellos moviéndose con sensual fluidez, no había nada practico o de mujer trabajadora en ella ahora y dentro de él Yakko parecía apreciar con depredadora atención a la mujer, observándola de los pies a la cabeza, haciendo un inventario de sus "curvas" abiertamente, para su irritación.

Hey Kag baila conmigo — Dijo la mujer de negro apenas la vio tomándola de la mano y tirando de ella, pronto estaban las dos bailando sin ninguna contención atrayendo miradas indulgentes de la manada de lobos y alguna que otra apreciativa que era silenciada con un buen tirón de orejas de alguno o un buen capón en la parte posterior de la cabeza del desprevenido insolente, era obvio que la manada de lobos protegían a aquellas dos mujeres como propias y eso podría presentar un problema para él y sus planes.

— Estas loca — Dijo Kagome con indulgencia, tomando la mano de la mujer y haciéndola girar con fluidez sin dejar de bailar.

— Lo sé, te quiero hermanita — Dijo la mujer de negro que asumía que era Sango sonriéndole un poco achispada.

— También yo, ahora chica de cumpleaños o no dame de comer — Ordenó Kagome con imperiosidad digna de una mujer acostumbrada a dar órdenes y a ser cumplidas, la mujer era desde lejos una hembra alfa e incluso siendo humana era fácil de verlo.

Si señora jefa — Dijo Sango dando un saludo marcial y estallando en carcajadas junto a la mujer enfilando sus pasos hacia la mesa de refrigerios donde la mujer obligó a la achispada Sango a comer algo con ella también, obviamente tratando de dispersar el inicio de una futura borrachera, desde donde él estaba podía ver la interacción de aquella manada con las hembras en especial con la de ojos azules, ellos la trataban como a una alfa y ella ni siquiera parecía notar aquella deferencia hacia ella.

Cuando Miroku se alejó un momento y regresó con un sonriente Okami de ojos felinos sonriendo con camaradería Sesshomaru supo que la presentación ya era un hecho.

— Ginta este es mi primo y Alfa lord Sesshomaru Taisho señor de la casa de la Luna — Presentó Miroku con jocoso respeto, que Sesshomaru había aprendido a tolerar y aceptar.

— Lord Sesshomaru, un placer tenerlo entre nosotros, si me permite presentarle a nuestras anfitrionas de esta noche — Dijo el Okami dándole una leve reverencia.

— Este Sesshomaru comparte el gusto Kyoshi-san, a este le gustaría conocer a las anfitrionas — Respondió el con calma acostumbrado a aquella reacción entre humanos, hanyous y Youkai por igual mientras el Okami los guiaba hacia la mujeres que bebían cerveza cerca del bar armado en la enorme isla de la cocina.

— Hey Kagome-chan Sango-chan, este es mi antiguo compañero acaba de regresar de Estados Unidos, este es Miroku Houshi, Miroku, Kagome y Sango Higurashi — Dijo Ginta presentando a su primo, vio con indulgencia a la mujer casi soltar la cerveza que sostenía en su mano al ver su primo sonreír pícaramente echándole la mirada a Sango.

— Hola de nuevo Kagome Higurashi — Dijo Miroku sonriendo ladino.

— Hola — Saludó Kagome con calma tomando un trago de cerveza y mirando junto a Miroku chocando directamente con sus con los ojos dorados fijos en ella, viendo las marcas en su rostro en especial la luna en su frente y apretando los labios en una línea fina, sus ojos azules brillando por un instante con reconocimiento.

— Hey, yo soy Sango Higurashi la chica del cumpleaños… ¿Houshi? — Dijo Sango animadamente con un borde de burlesca incredulidad, a la mujer parecía no importarle quienes eran ellos y él se encontró admirando y apreciando aquella reacción.

— No me preguntes el mundo está lleno de rarezas — Dijo Kagome encogiéndose de hombros arrancando su mirada azul de la de él cubriendo su incomodidad con aburrimiento, a ella tampoco parecía importarle quien eran y eso decía mucho de ella y de su hermana.

— Oh este es mi primo Taisho Sesshomaru — Presentó Miroku al silencioso Youkai albino junto a él.

— Kagome y Sango Higurashi — Respondió Kagome sin ofrecerles su mano, cosa que lo sorprendió las hembras fuera de la raza que fueran siempre buscaban alguna excusa para tocarlo. — ¿En fin, cuál será su veneno Houshi-san Taisho-san? — Preguntó Kagome educadamente, antes abrir los ojos azules con sorprendida incredulidad, que muto rápidamente en fría furia antes de volverse instintivamente mientras su puño se estrellara contra el rostro de Miroku que sonreía tontamente. — Haz eso de nuevo amigo y te prometo que no habrá medicina en el mundo que te vuelva hombre de nuevo cuando termine contigo — Advirtió Kagome con cortante gélides haciendo a Miroku tragar saliva un par de veces y poner distancia entre ella y el cuándo su aura fluctúo y les dejo ver un instante lo que ella realmente era Miko gruño su bestia en un rincón de su mente, mientras Sango le lanzaba una mirada cargada de furia.

— ¿Qué carajos te crees que haces? — Soltó Sango armándose con la primera cosa que se atravesó en su camino (una bandeja de acero inoxidable vacía) con la clara intención de hacerle mucho daño a su primo, Miroku no cambiaba sus mañas sin importar cuantas palizas le dieran las damas, aunque estas dos mujeres bien podían hacer la diferencia, un dúo bastante peculiar una Miko y una Taijiya, un equipo así podría haber acabado con muchos de los suyos en las épocas de la gran guerra entre las razas.

— San-san, ¿realmente quieres ir a la cárcel por su muerte? — Preguntó Kagome entonces con un deje de aburrimiento, lamentablemente Miroku que no medía o no le importaba el peligro porque eligió ese momento para agarrar el trasero de la Taijiya y esta estrelló la bandeja de acero sobre la cabeza del risueño Inu con brutal fuerza y sin remordimiento alguno, según podía ver su expresión cargada de furia y de satisfacción ante su elección de castigo.

— Ohhh olvide decirles que se cuidaran de sus manos, Sesshomaru-sama — Dijo Ginta apenado y dirigiéndose a él, en un tono de borde formal, más este apenas dio un ligero asentimiento mirando con un deje de aburrimiento lo que ocurría.

— Si ya nos dimos cuenta… en fin ¿Qué quieren tomar? — Repitió Kagome lanzándole una mirada de advertencia a Miroku mientras Sango levantaba la bandeja una vez más con toda la intención de volver a estrellarla contra Miroku y posiblemente cortarle la cabeza de un golpe con ella.

— Una cerveza para mí y whisky con hielo para él — Dijo Miroku finalmente gesticulando ligeramente hacia donde estaba él, mientras Kagome estiraba la mano con una orden silenciosa hacia Sango, hasta que esta dejó caer la bandeja en manos de Kagome con suavidad lanzándole una mirada de advertencia a Miroku que fue bien clara para ellos, el claro mensaje era: Que ella podía hacerle daño sin la ayuda de la bandeja.

— Bien, ahora vuelvo San-san, no lo mates el no vale la cárcel, ni la sangre que luego tendré que limpiar, el juicio y poner a Shiori a explicar que lo mataste en defensa de tu honor — Dijo Kagome antes de volverse hacia donde otro Okami había armado un bar en la enorme isla de la cocina, sin ver su mirada recórrela de los pies calzados en botas planas negras hasta lo alto de su cabeza con el cabello recogido en una alta cola de caballo mientras iba y venía notando un delineado purpura en la parte trasera de su cuello más sin poder distinguir bien lo que era, gracias a la cortina de cabello.

— ¿Tenías que dejar tus manos sueltas? — Preguntó Sesshomaru con calma mientras la Taijiya le lanzaba una mirada apreciativa a Miroku mezclada con desconfianza.

— Mi mano esta maldita, tiene vida propia — Dijo Miroku con dramatismo.

— Con gusto te libero de ella pervertido — Dijo Sango dulcemente, con los ojos chocolates brillando con malicia.

— Aquí tienen, cerveza para ti — Dijo Kagome cortando el intercambio con sus manos sosteniendo los tragos, entregándole una cerveza a Miroku que la recibió sonriendo encantado cuidándose de mantener la distancia con ella, cosa que obviamente complació a la Miko. — Y Whisky con hielo para ti — Añadió entregándole a él, el vaso de líquido ámbar evitando tocarlo también y volviéndose ausentemente hacia Sango.

— Gracias hermosa doncella un placer ser atendido por usted — Dijo Miroku encandilándola con una sonrisa seductora que solo la hizo poner los ojos en blanco con irritación ante la aptitud de su primo.

— Para el tren Houshi-san, vas por muy mal camino conmigo, San-san aquí tienes tu trago Hakaku me dio otro igual y luego se murió de risa ¿Qué diablos se supone que es esto? No lo había probado antes — Preguntó Kagome levantando la copa y dando un tentativo sorbo saboreando el trago.

— Un Orgasmo Kag, por eso está muerto de risa — Respondió Sango dándole un trago a su bebida y sonriendo con malicia.

Oh… ya entiendo, y aunque esta bueno no tomare más de uno de estos gracias, y él tiene una cita con un suavizante extra perfumado — Dijo Kagome sonriéndole a Sango con un deje de disculpa.

— Oh vamos… es mi cumpleaños, además un tatuaje mas no te quedaría mal, esta vez seré buena y hasta te dejaré violar al tatuador — Le dijo Sango abrazándose a Kagome y echándose a reír junto a ella mientras le daba un trago a su bebida, dentro de él Yakko se removió inclinándose a escuchar con interés e incomodidad.

— Claro, a diferencia de ti mañana tengo que trabajar y dudo que consigamos a otro tatuador que este lo suficientemente bueno como para que yo lo quiera "violar" como tú dices — Señaló Kagome riendo y dándole un buen trago a su copa.

— Cierto… no hay justicia en el mundo, necesitamos más tautadores que estén como para comérselos. — Dijo Sango con un deje de mofa dramática obviamente las dos mujeres se habían olvidado de ellos, y él no sabía si reírse u ofenderse por aquella situación, ninguna hembra lo había ignorado o pasado por alto desde antes de llegar a la pubertad tantos siglos atrás, y él no sabía cómo reaccionar ahora ante la inesperada situación en la que se encontraba.

— La vida no es justa San-san o los personajes del manga y anime serian reales y tendríamos un harem — Señaló Kagome antes de echarse a reír junto a Sango, para luego volver la mirada y chocar con el junto a Miroku que como él estaba mirándolas fijamente y bastante entretenidos con su conversación, la mujer enarco una ceja mirándolos en un silencioso reto a criticarlas y Miroku solo sonrió y el no hizo ningún gesto o comentario.

— Cierto — Admitió Sango dándole un trago a su bebida ignorando el intercambio.

— Hey Kag, baila conmigo — Dijo uno de los machos de la manda mientras otro se llevaba a una risueña Sango.

— Claro vamos — Respondió Kagome dándole otro trago a su bebida y dejándose arrastrar lejos de él.

— Es ella Sessho… mi chica está viva, sana y a salvo — Dijo Miroku viendo a la mujer bailar con los cachorros y su hermana de ojos azules con la que no compartía ni una gota de sangre.

— Ya no está "intacta" — Señalo Sesshomaru resaltando lo obvio con aburrimiento.

— Eso no me interesa, yo no soy virgen y eso me permitirá tenerla como quiero sin temor a hacerle daño — Señalo Miroku sonriendo como idiota. — Su hermana no está nada mal por cierto, una verdadera alfa entre alfas — Añadió enarcando las cejas un par de veces de forma sugestiva y Sesshomaru solo se llevó el trago a los labios y no dignifico su comentario con una respuesta, aun así sus ojos estudiaban a la mujer en cuestión que bailaba sin contención con los Okami.

=== S S ===

Durante tres semanas Miroku había estado ocupado remodelando su apartamento, haciéndose de un auto y reintegrándose en su antigua vida y su círculo social nuevamente, su último trabajo de encubierto había sido en efecto el "ultimo" aprobado por la manada y que el gobierno podía exigir de él, por lo que ahora tendría un trabajo regular de investigación que tendría que equilibrar con sus deberes con la manada y sus negocios personales y los intereses de la manada.

Mientras Sesshomaru había estado hundido en reuniones y conferencias, evadiendo a su padre quien seguía insistiendo en que le cediera sus empresas a Inuyasha desesperado por salir del firme control que su madre tenía de las arcas del Oeste.

Como si eso fuera a pasar algún día pensó Sesshomaru con sorna revisando nuevamente el contrato frente a sus ojos sin profundizar mucho y pensando una vez más en la mujer, de igual forme el documento estaba redactado por su madre y la primera vez que lo había leído estaba perfecto, su mente estaba centrada en el hecho de que no había hecho ningún avance con la mujer y aun no tenía nada que le diera esperanzas de adquirir el edificio con seguridad, aún más ahora que el número de pisos se había triplicado y su valor en el mercado se había elevado aún más.

Su padre estaba genuinamente furioso por eso, al parecer su plan había sido justamente ese, comprar el lugar, añadir más pisos y posiblemente venderlo al doble o triple del precio que había pagado, ahora la remodelación echaba sus planes por tierra, mas no alteraba los de Sesshomaru, a diferencia de su padre el había heredado las cualidades de la casa de la luna para hacer dinero de la nada, junto a las capacidades tácticas y guerreras de los Taisho, y siglos atrás mucho antes de que su padre los traicionara con la concubina humana, el había iniciado su propio negocio sin atadura alguna a ninguna de las dos casas a las que pertenecía lo que ahora le daba libertad económica absoluta, aunque no era como si su madre fuera a interponerse en sus decisiones, él era el Alfa. El sonido de su celular interrumpió su meditativa paz.

Hey Sessh, ya tengo auto ¿te parece si te paso buscando? Estoy esperando a mí querida Sango y a su hermana y tal vez cree la situación perfecta para invitarnos a su casa de nuevo — Dijo Miroku como saludo por el teléfono.

— Este Sesshomaru bajará ahora — Dijo Sesshomaru secamente dejando el contrato que había estado estudiando en la empresa personal de su madre, nuevamente en su escritorio mientras escuchaba a Miroku describirle su auto, él no podía dejar pasar la oportunidad de interactuar con la mujer si quería lograr que le vendiera a él. — Jaken, este Sesshomaru se retira por hoy, el contrato está perfecto, infórmalo a la madre de este. — Dijo Sesshomaru recogiendo sus pertenencias y dejándolas en manos del Kappa — Asegúrate de que el auto y el maletín de este Sesshomaru estén en su apartamento cuando este regrese. — Añadió saliendo del lugar asegurándose de tener las llaves de su apartamento junto a las copias originales de las llaves de su camioneta, su celular y billetera mientras pasaba frente a la secretaria personal de su madre ignorándola y entraba al solitario ascensor, presionando el botón de planta baja, pensando en cómo lograr acercarse a la desconfiada mujer, ella los miraba a su primo y a él con mucha cautela era obvio para el que sus instintos le decían a la mujer que ellos eran peligrosos y ciertamente sus instintos estaban en lo correcto.

Al llegar a planta baja Sesshomaru se encontró de frente con el asistente de su padre y le dedico una mirada capaz de helar las mismas llamas del infierno, el tora Youkai palideció y dio un paso atrás al enfrentarse a eso tragando con fuerza y mirándolo con los ojos muy abiertos de impresión y genuino espanto.

— La respuesta sigue siendo no, dile eso al padre de este — Dijo Sesshomaru saliendo del lugar como si no hubiera sido interrumpido y perseguido hasta aquel lugar por uno de los empleados de su padre.

Al llegar a la acera frente al edificio de sus oficinas, Sesshomaru vio el auto llamativo de su primo y vio a la Taijiya de copiloto lo que lo dejaba a él en el nada desagradable lugar junto a la Miko a la que tenía que seducir a venderle, cuando entró y se sentó junto a ella detectó un ligerísimo casi inexistente y huidizo olor familiar en ella que no podía señalar con claridad pero sabía que le era familiar y le irritaba enormemente.

— Miko — Saludó el Sesshomaru con calmada suavidad mirándola de reojo con irritada confusión, no podía saber que había en ella que lo irritaba pero ciertamente lo irritaba mucho.

Youkai — Respondió ella secamente mirando con irritación el anillo de plata en su dedo golpeándolo ligeramente con la punta de la uña. — Esta maldita cosa no sirve — Masculló ella por lo bajo mirando el anillo de sellado con irritación antes de mirar hacia Sango que conversaba animadamente con Miroku tratando de ignorarlo abiertamente, cosa que le hizo gracia, realmente ella estaba tratando de mantenerlo alejado de ella incluso dentro del reducido espacio que compartían en el auto de Miroku.

Sesshomaru la vio de reojo revisar su celular y optó por hacer lo mismo decididamente irritado sin entender porque, al ver su correo vio un mensaje de su padre exigiéndole que dejara de ofertar por el edificio de Nerima y otro más pidiéndole una vez más sus empresas a favor de Inuyasha, entonces abrió un correo de la isla y al revisar su contenido tuvo que echar mano de toda su fuerza para no rugir, dentro de él Yakko soltaba una sarta de floridas maldiciones que le habrían puesto los pelos de punta a su madre y habría enviado en masa al suicidio honorable a sus tutores.

Inuyasha el idiota había marcado a la Miko de turno que igual que muchas otras descargaba su Reiki en él, manteniendo el sello de su bestia y ahora la Miko en cuestión, exigía furiosa la separación legal con beneficios incluidos, lo que en su calculadora mente quería decir la mitad del legado del Oeste.

El mataría a su estúpido medio hermano con sus manos desnudas y luego mataría a la astuta miko y los reviviría a ambos para empezar todo de nuevo, Sesshomaru estaba tan centrado en su ira que falló en notar el muro de poderoso Reiki alrededor de la mujer junto a él, hasta que fue imposible ignorar el poderoso Reiki envolviendo a las dos mujeres humanas y comprendiendo que estaba dejando su Youki mezclado con furia caer sobre todos lo que estaban en el auto, retrayéndolo de inmediato notando la resistencia de la Miko que había soportado su energía sin quejido alguno aun cuando estaba protegiendo también a su "hermana", dejando aquella información de lado por el momento.

— Oye Kagome-chan, ¿A qué hora tengo que encontrarme contigo en el taller de Koga? — Preguntó Sango mirando de Kagome al él era obvio que la Taijiya podía sentir el explosivo choque de energías al igual que su tenso primo junto a ella.

— Esta tarde saldré a las siete, Hina-sama estará esta noche con Mathew al parecer ella quiere volver al trabajo, pero no creo que dure mucho tiempo Sere-chan aún está muy pequeña y sigue rechazando el cuidado infantil… en fin estaré allá a las siete treinta máximo, si me tardo unos minutos mas no envíes a buscarme con una partida de policías… de nuevo — Respondió Kagome restregando sus manos sobre su piernas cubiertas por la falta de tubo azul marino con obvia incomodidad, lanzándole a él una mirada cautelosa.

— Oh… ¿Sabes que tienes que hablar con ella verdad? — Dijo Sango mirándola preocupada por alguna razón que él no podía entender.

— No, en realidad todavía no Sango de todas maneras no es como si sé que voy a hacer aun — Respondió Kagome con calma.

— No vas a pasar el resto de tu vida trabajando para Hina-sama Kag… hay más para ti en el mundo — Dijo Sango con insistencia dedicándole una mirada cargada de seguridad, para él era obvio que la mujer creía firmemente lo que decía.

— Lo sé San-san… Miroku-san, déjeme aquí por favor y gracias — Dijo Kagome agarrando su cartera y pasándole a Sango un bolso. — Llámame cuando estés en casa y recuerda pasar buscando a Kirara del spa de mascotas, espero que esta vez no la hayan bañado en perfume, la última vez fuera de apestar, estaba de un humor horrendo y está vez si los ahorcaré — Añadió Kagome abriendo la puerta para salir con aire distraído. — Que tengan un buen día, San-chan, Houshi-san, Taisho-san — Se despidió ella sin ver a los macho a los a los ojos y sin esperar respuesta de ninguno de ellos cerrando la puerta y avanzando hacia el supermercado sin volverse a verlos partir.

— ¿Puedo preguntarte algo y no te ofendes? — Preguntó Miroku arrancando el auto, mirando a Sango de reojo.

— Dispara — Respondió Sango con calma, teniendo una idea de lo que el preguntaría, ¿Total no era lo que todos le preguntaban cuando conocían a su hermana?.

— Kagome-san y tu… no son hermanas biológicas — Empezó a Decir Miroku, viéndola tensarse y relajarse una vez más mirando ausentemente por el parabrisas.

— ¿Y quieres saber cómo es posible? — lo interrumpió Sango pensativa. — La sangre no siempre es un factor importante cuando consigues en la vida a un hermano o en mi caso a una hermana como Kagome… ella salvó mi vida, literalmente salvó mi vida y desde entonces estamos juntas, somos hermanas, para nosotras la sangre no tiene importancia alguna, ella me protegerá y yo la protegeré incluso más de lo que se protegen los hermanos de sangre — Respondió Sango con la mirada perdida en el pasado, recordando su convalecencia las noches en que las pesadillas la atacaban y Kagome estaba allí una niña también sosteniéndola mientras ella lloraba sus pesadillas, sus traumas y sus temores. — No compartimos sangre Miroku-san, compartimos mucho más que eso, ella es mi hermana de corazón y yo soy la de ella y no pude haber tenido más suerte en mi vida, que la terrible noche que Kami me puso en su camino, a pesar de todo doy gracias por todo, absolutamente todo lo que he vivido — Añadió secándose ausentemente una diminuta lagrima que se escapó por la comisura de su ojo izquierdo, era obvio para los dos que la mujer tenía profundos sentimientos por la Miko.

— Ella es alguien muy importante para ti ¿verdad? — Preguntó Miroku con la voz ligeramente alterada por la emoción que las palabras de la mujer causaban en él, al comprender el significado para ambos de lo que ella decía aun sin saberlo, mientras Sesshomaru añadía aquellas palabras a la información que estaba recopilando sobre la mujer.

— Si… ella es la persona más importante en mi vida y yo la de ella y bueno esta Kirara a la que ella siempre le hereda todo — Dijo Sango echándose a reír ante la expresión confundida de Miroku. — Es una Nekomata que Kagome rescató también hace muchos años atrás, ella es la reina de la casa y solo responde a la Alfa de nuestra familia.

— Tu imagino — Dijo Miroku.

¡Kami no!... ¿Tú crees que soy una hembra alfa? Entonces eso haría a Kagome-chan la Alfa de las Alfas, Kag es muy delicada y persuasiva bajo su fachada dura, aun así hace que hagas algo sin sentirte "ordenado" a hacerlo, pero la orden está allí, te da respeto y te pone en tu sitio sin pestañear si necesitas un choque de realidad, y si la sutileza no funciona entonces cae sobre ti con todo su terrible poder, eso no es para nada agradable pero muy efectivo — Dijo Sango riéndose con calma — Gracias Miroku-san. — Al ver que habían llegado a su edificio.

— ¿Solo las gracias? Ginta no deja de decirme lo bien que cocinan ustedes, tengo envidia — Dijo Miroku lanzándole una mirada patéticamente suplicante.

— ¿Esa es tu "sutil" forma de lograr que los invite a comer? — Preguntó Sango riendo aún más cuando sin vergüenza alguna Miroku asintió. — Esta bien, hoy estamos bastante ocupadas y mañana Kagome trabajará todo el día, así que la mejor opción sería el almuerzo del domingo, ¿Está bien para ustedes? — Preguntó sabiendo que Kagome se subiría por las paredes, pero algo en ella la empujaba hacia aquel pícaro pervertido y ella tenía mucha curiosidad y quería ver a donde la llevaba aquel extraño sentimiento que aquel Inu pervertido despertaba en ella.

— Es perfecto, Sesshomaru tiene cosas que hacer hoy y yo estaré reportándome nuevamente a mi trabajo, mañana tengo que visitar a Irasue Obachan o arriesgarme a que ella me de caza y no me deje libre hasta que suplique de rodillas por mi libertad, así que el domingo es perfecto, ¿Sesshomaru? — Dijo Miroku sabiendo su respuesta.

— Este Sesshomaru estará de viaje, pero el domingo es aceptable — Respondió el con calma, dispuesto a arreglar aquel asunto lo más pronto y rápido posible.

— Bien nos vemos el domingo entonces cuídense — Dijo Sango saliendo del auto con los dos bolsos en las manos, mientras Sesshomaru cambiaba su lugar con el de ella en el asiento del copiloto.

— ¿De viaje? — Preguntó Miroku confundido arrancando después de asegurarse de que Sango estaba segura dentro del edificio.

— El Hanyou idiota marcó a una Miko muy avariciosa y estúpida, que quiere una separación legal con todos los beneficios incluidos — Dijo Sesshomaru secamente.

— La pobre ilusa no conoce nada de cómo se maneja una manada, en especial en el Oeste y su situación "especial" — Dijo Miroku con calma antes de reír encantado imaginando la expresión de horror de la desafortunada e interesada novia al enfrentarse no solo a Sesshomaru si no a Irasue Obachan, sentía envidia de no poder estar allí, y casi sentía pena por la mujer "casi" era la palabra clave.

=== S S ===

Cuando el helicóptero aterrizó en la pista de aterrizaje de la isla media luna, Irasue y Sesshomaru estaban tan silenciosos que el piloto tenía las locas ganas de simplemente saltar del aparato y acabar con su miseria, y con él el abogado de la casa de la luna y el abogado del Oeste.

— Este asunto tiene que resolverse hoy, este Sesshomaru tiene asuntos urgentes que atender en Tokyo — Dijo el mirando a su madre asentir ausentemente, mientras bajaban del helicóptero y la escoltaba a uno de los dos autos que esperaban por ellos.

— Estas jugando un juego muy delicado hijo mío, piensa bien si esto vale la pena, nunca se sabe cuándo el karma se vuelve a cobrarse las deudas pasadas. — Dijo Irasue mirando a su hijo de reojo.

— Este sabe lo que está haciendo madre, tendré ese edificio y me sentare a disfrutar de la cara llena de furia de padre y su concubina — Respondió el con calma, mientras se detenían frente a la amplia casa de dos plantas de arquitectura tradicional de la casa de la luna, un perfecto equilibrio de marcada elegancia, fortaleza y practicidad.

— Irasue-sama, Sesshomaru-sama — Saludaban los empleados a su paso.

— Traigan a Inuyasha y a la mujer ante nosotros — Ordenó Irasue sentándose con innata elegancia en una silla alta cual si fuera su trono en el palacio de la luna, Sesshomaru optó por permanecer de pie.

Cinco minutos después el hanyou hizo acto de presencia con las orejas pegadas al cráneo y la mirada baja, seguido de cerca por una mujer que avanzaba como si el lugar le perteneciera y que extrañamente guardaba cierto parecido con Kagome Higurashi a simple vista, mas al observarla con más atención Sesshomaru podía notar que no se parecían en nada, los ojos marrón oscuro casi negros de aquella mujer eran planos, fríos calculadores y sin vida, la piel pálida lechosa casi enfermiza los labios pálidos y finos y el cabello negro carbón lacio y sin vida alguna, la mujer parecía un cadáver, decidió Sesshomaru descartándola, nada que ver con los ojos azules coronados de gruesas y largas pestañas, piel pálida como la crema con tendencia a sonrojos, cabellos negro azulado lacio con lujuriosas ondas naturales y un cuerpo de "mujer" caderas anchas, pechos llenos, cintura diminuta y un delicioso olor, al percatarse a donde estaban concentrados sus pensamientos Sesshomaru sintió deseos de gruñir maldiciones, lanzó un gruñido a Yakko y se concentró en la frívola mujer frente a él que lo estaba observando con descarada atención.

— Deja de mirar al hijo de esta así, cuando tu compañero está a tu lado mujer, o esta Irasue te sacara los ojos l-e-n-t-a-m-e-n-t-e y hará que te los tragues — Advirtió su madre con la oscura promesa de que lo haría y lo disfrutaría.

— ¿Kikyo? — Dijo Inuyasha confundido y genuinamente herido.

No me hables, ya te dije que fue un error, yo no quiero nada contigo — Siseó la mujer con frialdad, furia y marcado asco, negándose siquiera a mirar a Inuyasha que en cambio la miraba perplejo obviamente ante el cambio de aptitud de la mujer junto a él.

Silencio — Dijo Sesshomaru secamente mirando a la mujer temblar mas no de temor como habría esperado, el nauseabundo olor de excitación llego hasta el, Inuyasha y su madre podían percibirlo también, entonces el látigo de veneno golpeo justo frente a los pies de la miko quien soltó un chillido y su deseo de volvió temor — Este Sesshomaru prefiere que le temas a que lo desees mujer. — Dijo negándose a reconocerla como miko.

— Bien procederé, según las leyes Inu Youkai, si te apareaste con Inuyasha y este te marcó durante el coito están realmente apareados y eso no tiene más disolución que la muerte posiblemente la tuya ya que no estabas realmente comprometida durante el ritual, tu vida no está ligada a la de él y el vivirá mucho más que tú, no existe una forma… ¿Cómo dijiste? "legal y con beneficios" para disolver ese tipo de unión, no somos humanos nosotros no dividimos los bienes, además el Oeste por el contrato matrimonial le cedió la administración total de los bienes y las arcas a esta Irasue, veras el clan de los Taisho siempre han sido reconocidos y respetados por sus artes en la guerra no por política o por sus capacidades diplomáticas y comerciales, la casa de la luna en cambio es eso y más por lo tanto todo está bajo el poder de esta, lo que quiere decir es que el hanyou Inuyasha no tiene donde caerse muerto hasta que esta decida que lo ha ganado con su trabajo y esfuerzo — Dijo Irasue con mofa.

— ¿Qué? Pero, pero él es un príncipe — Soltó la mujer con un claro borde de incrédula histeria, mirando de Inuyasha a Irasue y de ella a Sesshomaru que observaba el intercambio impasiblemente aburrido.

— Te dije que solo era un título vacío, Sesshomaru Aniki es el verdadero príncipe del Oeste y señor de la casa de la luna, no importa lo que padre diga — Dijo Inuyasha por lo bajo obviamente conteniendo las ganas de vociferar y posiblemente de zarandear a la mujer hasta que se le cayeran los dientes por sus palabras, que lo colocaba en una situación aun peor de la que ya estaba padeciendo en esos momentos al tener que enfrentarse a la ira de su medio hermano y su guardiana.

— Pero… entonces el cumplirá conmigo, ¿No se heredan unos a otros a las compañeras? — Dijo Kikyo casi desesperada, mirando descaradamente de los pies a la orgullosa cabeza a Sesshomaru que sentía la urgencia de rociar a la despreciable hembra con su toxina más letal y convertirla en una pulpa diluida en su veneno.

— No se dé qué orden provengas y ya lo averiguaremos y tomaremos cartas en el asunto, la respuesta es no, en épocas de guerra cuando una hembra de la manada quedaba viuda y tenía cachorros o estaba preñada se solía crear una marca de apareamiento entre ella y otro miembro de la manada para anclarla al mundo de los vivos y permitirle criar a sus cachorros hasta que estos pudieran defenderse, pero eventualmente la marca desaparece y la hembra sigue a su compañero a la muerte como es la forma entre los verdaderos compañeros Youkai. — Explicó el abogado del Oeste genuinamente espantado de las pretensiones de la miko.

— Lo que quiere decir que lo que sugieres es inaudito y está fuera de lugar mujer — Señaló el abogado de la casa de la luna, lanzándole una mirada cargada de furia ante la insólita idea de la mujer de forzar al señor de la casa de la luna a hacer cualquier cosa, menos aún aceptarla a ella como su compañera.

— Además, Inuyasha está vivo y este Sesshomaru no te tomaría ni aun con el muerto, eres una mujer traicionera, al contrario este te ayudaría a seguirlo cuanto antes a la muerte con mas rapidez — Dijo Sesshomaru secamente.

— Muéstranos la marca — Ordenó Irasue con calma.

— No tengo porque, soy su compañera — Dijo Kikyo altivamente.

Sesshomaru estaba perdiendo la paciencia, él quería regresar a Tokyo, al día siguiente tenía una cita que no podía darse el lujo de perder, lo que quería decir que tenía que estar en ese helicóptero en una hora y media o no podría salir de la isla hasta el día siguiente cuando el vórtice se activara y entonces sería tarde y el literalmente mataría a la mujer y al idiota de su medio hermano, con eso en mente dejó libre parte de su Youki e ignoró a todos que respiraban con dificultad, mientras la mujer creaba una barrera alrededor de ella irritándolo aún más empujándolo a liberar todo el peso de su Youki concentrado sobre ella, disolviendo la barrera al instante lanzándola contra el suelo brutalmente ante el peso de su energía, notando la diferencia más obvia entre ella y Kagome que había mantenido sus barreras intactas bajo la presión de todo su youki concentrado alrededor de él en el reducido espacio de un auto sumado a su ira, y ella había estado justo junto a él no a cinco metros de distancia como era el caso de la patética mujer que se hacía llamar miko y estaba ahora despatarrada en el suelo apenas respirando.

— Busca la marca — Ordenó Sesshomaru al sirviente más cercano postrado bajo el peso de su Youki, la única que aguantaba el embate con dignidad, obviamente era su madre.

— Aquí está mi lord — Dijo la hembra de Kitsune mostrándole el cuello de Kikyo donde la marca de una luna llena purpura estaba en su cuello.

— ¿Ves lo que esta ve hijo? — Señalo Irasue, mientras Sesshomaru asentía captando la discordancia de inmediato.

patética y vil criatura, usaste la conexión que se te dio para purificar el aura de Inuyasha, para crear una marca de apareamiento falsa — Dijo Sesshomaru dejando que su Youki concentrado envolviera a la miko disolviendo la débil y falsa conexión entre ella e Inuyasha de inmediato dejando tras de sí las tenues líneas negras de una luna llena ahora del mismo color de la piel de la mujer, mientras la sirviente le colocaba unas esposas y un rosario de subyugación que le impedía usar sus poderes y dañar a alguien en el lugar, antes de retraer todo su youki dentro de él.

— ¿Te apareaste con esta mujer Hanyou? — Pregunto Irasue sin pudor alguno.

— Yo no lo recuerdo Obachan, aniki, ella dice que si pero yo no puedo recordarlo — Respondió Inuyasha postrado ante ellos recuperándose de la furia del Youki de Sesshomaru, hacía mucho que su rencor hacia ambos había menguado y desaparecido cuando finalmente comprendió que ellos realmente habían salvado su vida y la de otros al hacer lo que hicieron con él y enviarlo a aquella isla.

— Oiii, me mentiste moza, ¿Qué rayos te pasa? — Soltó Inuyasha con un borde de alivio claro entre las notas de rudeza, a pesar de que su ego había sido dañado por toda aquella situación.

— En efecto… tonta humana interesada, debiste hacer tu tarea e informarte bien antes de orquestar todo este circo — Dijo Irasue en voz monótona destilando aburrimiento, mientras Kikyo se trataba inútilmente de luchar contra el youki residual de Sesshomaru. — Ahora… ¿Qué se supone que haremos contigo? — Comentó Irasue con tal desdén que parecía estar hablando del clima.

— Encárguense de denunciar a esta mujer a la orden a la que pertenezca y luego llévenla a la corte Youkai, usurpación de identidad es aplicable cuando se usurpa el legítimo lugar de una compañera… y su vil intento de forzar la mano de un lord cardinal a aceptar un reclamo falso, encárguense de todas las denuncias pertinentes ante el consejo, por ahora este Sesshomaru se retira, — Respondió Sesshomaru con gélides destilando tal veneno que a nadie le habría extrañado si la mujer caía muerta en el sitio, el lord estaba lívido y no era para poco y nunca alguien con quien cruzar espadas de ningún tipo. — Inuyasha, este Sesshomaru espera que tus calificaciones sean tan buenas como hasta ahora, sigue así y serás alumno de la madre de este y ese privilegio no es poca cosa. — Añadió despidiéndose de su madre los abogados y del incrédulo y avergonzado Hanyou, que lo miraba impactado por sus palabras, sin dedicarle una mirada a la histérica mujer a la que la Kitsune que la retenía había arrebatado la capacidad de hablar por lo que su boca se movía sin emitir sonido alguno, ahorrándoles la molestia de tener que escucharla.

=== S S ===

El apartamento sin el montón de gente bailando, o abarrotando el lugar y la media luz, era completamente distinto, era amplio y muy limpio casi ni se detectaba el distintivo olor de los Okami, saturado con el olor de las mujeres la Nekomata y los desinfectantes y detergentes que usaban para la limpieza, el lugar era amplio lleno de luz y muy cómodo, ellas tenían un estilo de decoración bastante simple inclinado más a la practicidad y a la comodidad que a las modas que solían guiar a las hembras de las tres razas dominantes desde el inicio de los tiempos, según podía ver Sesshomaru sentado en los cómodos muebles artesanales de la sala mientras revisaba su correo y leía el informe de como había terminado la situación de Inuyasha y la necesidad que tenía su madre de que se presentara con ella ante el consejo Youkai a finiquitar aquel tema, cosa que haría en cuanto la fecha de juicio se finiquitara.

— ¿Necesitas ayuda con eso? — Dijo Miroku apenas la puerta se abrió y Kagome entró con varias bolsas de compra en las manos mirando a Miroku perpleja, era obvio para ellos que Sango había olvidado "deliberadamente" decirle a la mujer sobre su visita.

— Hey Kag estas sin batería, te llamé cuatro veces y no contestaste — Saludó Sango mientras le entregaba un vaso con agua helada a Sesshomaru que lo recibió en silencio, sentado con la espalda muy recta en los muebles de tapizado de gamuza beige.

— Oh… no… lo había notado, hem gracias Miroku-san, solo tengo que dejar esto allá — Dijo señalando el cuarto justo después de la cocina. — Buenas tardes Taisho-san — Saludó Kagome educadamente mientras el solo asentía en silencio. — Déjame ver — Añadió descolgándose la cartera corte cartero y buscando su teléfono y confirmando que en efecto estaba sin batería. — Esta muerto — Dijo entregándole el teléfono descargado a Sango que lo puso a cargar mientras Kagome dejaba sus llaves en el tazón de llaves de la entrada antes de tomar un par de bolsas llenas en cada mano y continuaba metiendo bolsas a la ante sala antes de ponerse a moverlo todo hasta donde quería dejarlo para ordenar, para entonces Sango se había unido a ella y a Miroku.

— Helado… ya lo llevo al freezer — Dijo Sango rescatando el helado y llevándolo a refrigerar casi corriendo.

— Tienen un lindo lugar aquí, si ignoran el olor de Okami — Comentó Miroku mientras cargaba más del doble de bolsas haciendo el traslado más rápido de lo normal.

— Nuestro sentido del olfato no es tan agudo gracias a Kami — Contestó Sango sonriendo con mofa.

— Voy a preparar el almuerzo, ¿Nos acompañan verdad? — Dijo Kagome mirando con indulgencia a Sango y a Miroku.

— Sip, los invité a almorzar en agradecimiento por la ayuda del otro día — Respondió Sango con calmada casualidad — Yo ya estaba haciendo una lasaña así que refréscate y terminamos juntas ¿Si?

— Ok, recuerda usar nuez moscada en la salsa bechamel — Dijo Kagome avanzando hacia su habitación.

— A ti te sale mejor que a mí — Dijo Sango con un puchero suplicante.

— Pan de ajo o salsa — Dijo Kagome simplemente abriendo la puerta de una habitación mientras una Nekomata se escurría entre sus tobillos y caminar hacia su cojín/trono dejándose caer echándole una mirada perezosa a Sesshomaru antes de cerrar los ojos y echarse a dormir.

— Ok tu ganas señora jefe — Contestó Sango con un deje dramático

— Y no lo olvides — Dijo Kagome riéndose mientras cerraba la puerta tras ella mientras el taladraba su espalda con la mirada, mas esta no se volvió a mirarlo.

=== S S ===

— ¿Kagome-san acostumbra a comprar así todo el tiempo? — Preguntó Miroku con curiosidad mientras Sango terminaba de sacar los ingredientes necesarios para la salsa de la discordia.

— Si, ambas compramos así siempre, no tenemos mucho tiempo para ir a comprar a cada momento así que hacemos una sola gran compra semanal y eso nos dura por semanas e incluso meses enteros, aunque hay varias de casas de abrigo con las que solemos colaborar con alimentos y algunas cosas más — Explicaba Sango afanada en preparar la salsa para terminar la lasaña.

— Oh eso es noble de sus partes — Dijo Miroku observando atentamente lo que hacia la mujer.

— No es nobleza es practicidad, si donamos una parte de lo que compramos no se dañará y no habremos perdido nuestro tiempo y los alimentos— Dijo Sango con franca sinceridad.

— Eso suena bastante noble para mi aunque tenga su borde duro — insistió Miroku sentándose en uno de los bancos altos frente a la isla de la enorme cocina.

— Tómalo como desees Houshi — Respondió Sango justo cuando Kagome se unía a ellos, su ropa era casi la misma con la sola diferencia de la camiseta de tiros finos azul turquesa que usaba y las suaves pantuflas negras.

— ¿Qué discuten ustedes ahora? — Preguntó Kagome poniéndose un delantal blanco, antes de empezar a sacar los ingredientes que necesitaba para hace el pan de ajo.

— Nuestra "nobleza" — Respondió Sango con mofa mientras él avanzaba uniendose al grupo en la isla de la cocina.

— ¿Cómo es eso a ver? — Preguntó Kagome tomando el palillo que Sango le extendía silenciosamente y recogiéndose el largo cabello en un moño desordenado en lo alto de la cabeza apartándolo de su rostro e ignorando la tos ahogada de Miroku cuando se volvió a lavarse las manos una vez más mientras Sango le explicaba, Sesshomaru por su parte solo podía ver la media luna purpura que él tenía en común con su madre en la frente, tatuada en el cuello de la mujer, mientras su bestia gruñía por lo bajo su apreciación y aprobación y él no sabía si debía sentirse, posesivo, complacido o furioso por la elección y la reacción automática de su bestia.

— Interesante tatuaje ¿no lo crees Sesshomaru mi querido amigo? — Dijo Miroku a el que finalmente se había unido a ellos en la cocina y miraba fijamente el tatuaje.

— En efecto, una interesante elección Miko — Contestó Sesshomaru en suave voz profunda, sus ojos dorados clavados fijamente en el tatuaje que se burlaba de él desde el cuello de la mujer, conteniendo un gruñido furioso ante la satisfacción que Yakko emitía fuerte y claro, para su desconcierto e irritación.

— ¿Sabes que tengo un nombre verdad? — Dijo ella irritada lanzándole una mirada encendida por encima de su hombro que el ignoro olímpicamente.

— Oh… lo tiene desde los dieciocho, es su prime tatuaje — Dijo Sango empezando a armar la lasaña ahora que finalmente había terminado la salsa de la discordia, mientras Kagome empezaba a preparar el pan casi gruñendo.

— Entonces tienes cuatro años engañando a Sesshomaru — Dijo Miroku jocoso.

— ¿De qué carajos hablas Houshi? Apenas he visto a este macho en persona en dos o tres ocasiones, ¿Cómo carajos voy a engañar a alguien que no conozco y con el que no tengo nada? Además no soy de ese tipo de mujer gracias — Respondió Kagome casi bañándolos en harina de trigo a todos cuando dejó el paquete de harina con un golpe seco sobre el mesón volviéndose a mirarlos con los ojos azules más claros y encendidos de fría furia, que obviamente preocupó a Sango si su ligera palidez era una señal.

— El solo está bromeando Kagome-chan, Miroku dilequebromeas — Dijo Sango mirando a Miroku con solemne seriedad.

— Solo bromeaba, además ese tatuaje es la marca de Sesshomaru y técnicamente significaría que le perteneces según la costumbre Youkai en especial la Inu — Señaló Miroku percibiendo la urgencia en la voz de Sango y el incremento de hostilidad en Kagome que con sus palabras más que calmarse pareció enfurecerse aún más.

— De eso nada amigo, soy mi propia persona y no le pertenezco a nadie, y ningún tatuaje va a cambiar eso ni ahora, ni nunca ¿Entendido? — Prácticamente siseo Kagome con fría furia, mirando de Miroku y una pálida Sango a Sesshomaru aun silencioso mirado la escena con un aire de ligera curiosidad imposible de pasar por alto.

— ¿Te niegas a pertenecer a un hombre o a un Youkai miko? — Preguntó Sesshomaru con calma y luchando para contener la furia instantánea de Yakko ante sus descuidadas palabras, que sin ella saberlo afectaban a su poderosa bestia interna y de cierta forma también a él, después de todo sus instintos Youkai eran tan o más fuertes que los de cualquiera.

— Me niego a pertenecer a "nadie" más que a mí misma y punto, no soy un par de zapatos para "pertenecer" a alguien Youkai — Señaló Kagome secamente.

— Aun así no puedes negar que es el símbolo de este Sesshomaru el que adorna tu cuello Miko ¿Lo elegiste pensando en este? — Dijo el con su calmado tono de voz teñido ligeramente con mofa, mostrando una diminuta fracción de lo que Yakko opinaba al respecto.

— Mi único pensamiento entonces estaba nublado por dos botellas de Sake y un afiche copia de un retrato de la era Heian dedicado a su madre y la bien conocida idolatría de Lord Yuemaru por ella, "lord" Sesshomaru, usted jamás estuvo en mi mente ni entonces cuando elegí este símbolo, ni después — Dijo Kagome cortante antes de darse la vuelta y dedicarse a hacer el pan, dejándolos a todos perplejos por su reacción, Sesshomaru sintió a su bestia salir a la superficie ante las palabras y las deliberadas acciones de obvio rechazo de la mujer, exigiéndole someterla a él, y tuvo que batallar durante varios minutos para controlarla y enviarle de regreso a su jaula mental.

— Discúlpela lord Sesshomaru, muchos son los Youkai que hacen suposiciones de Kagome y me temo que ella ya no aguanta más suposiciones de esa o alguna otra naturaleza que la implique. — Explicó Sango ligeramente apenada antes de regresar a terminar la lasaña.

Mientras la lasaña estaba en el horno los dos Youkai macho, Sango e incluso Kirara vieron el proceso de la preparación del pan de ajo y ver a Kagome golpear la masa contra la superficie del mesón con suficiente fuerza como para amenazar con romperla era algo digno de ver incluso para el, y cuando finalmente lo dejó levar, le dejó órdenes a Sango de meterlo al horno en un margen de tiempo específico y se excusó retirándose a arreglar sola las bolsas que había traído consigo desde el supermercado, Sango decidió dejarla tranquila era obvio para ella que la mujer aún estaba furiosa.

=== S S ===

La mujer estaba incomoda, irritada y muy molesta desde donde él podía verla en aquella bien surtida despensa.

— Ustedes han armado una verdadera despensa en este lugar — Comentó Sesshomaru arrancándola de sus pensamientos caóticos, sus ojos azules taladrándolo un instante antes de volverse rápidamente a lo que estaba haciendo.

— Si, supongo que si — Se limitó a responder sin dejar de ordenar, negándose a mirarlo allí en la entrada de la despensa que quedaba entre las cajas de madera apiladas una sobre otras con las tapas unidas con fuertes bisagras hacia el frente para permitirles seguir metiendo o sacando cosas de ellas.

— Este estaba bromeando — Dijo Sesshomaru con tranquilidad recostándose del "marco" entre las cajas de madera y la pared de la habitación

— Lo se… lo siento ¿ok? Sé que reaccione mal, pero ya me ha pasado antes, humano, hanyou, Youkai tienden en suponer cosas de mi sin darme el margen de la duda u opción a demostrar que no es así. Si huelo a Neko estoy metiéndome con el compañero de alguien, si tengo los ojos azules no solo soy una mestiza, si no que tal vez soy la hija bastarda de algún Youkai de alta jerarquía, si soy sacerdotisa debería comportarme de una forma especifica si no, no lo soy… estoy harta de que supongan cosas de mi cuando ni siquiera me conocen para al menos hacerse un juicio "aceptable" sobre mi carácter — Decía Kagome sin mirarlo arrastrando la escalera de aluminio y subiendo a ella con fluidez, abrir los seguros de una caja con un punto beige en una esquina, dentro habían alineados uno detrás del otro envases de crema corporal donde tras bajar y tomar la primera bolsa con cremas Kagome empezó a ordenarlas con calma ante los penetrantes ojos del platinado Youkai que la observaba sin pestañear como el depredador que era.

— Es bastante desagradable ser comparado con otros, más aun en términos tan… lamentables — Dijo finalmente viéndola bajar de las escaleras por tercera vez después de ordenar las cremas y seguir con los geles antibacteriales.

— Supongo… — Dijo Kagome sin dejar de ordenar el resto de sus compras bajo la pesada mirada de Sesshomaru

Cuando el abandonó la habitación varios minutos después de incomodo silencio entre ellos, tenía en su mente más pregunta qué respuesta sobre la mujer.

=== S S ===

— No había comido una lasaña tan buena en siglos — Dijo Miroku sonriente junto a Sesshomaru que gruño su opinión afirmativa por lo bajo, ambos con una copa de vino en las manos mientras Kagome lavaba los platos y Sango los secaba y ordenaba, ellos podían ver que las dos mujeres actuaban como un equipo coordinado sin decirse muchas palabras, había sido claro cuando Kagome había mirado a Sango al terminar el pan de ajo y esta se había lanzado a poner la mesa, mientras Kagome cortaba la lasaña en porciones antes de llevar la bandeja de vidrio hasta la mesa puesta y luego había regresado por el pan, mientras Sango aparecía frente a ellos con una botella de vino tinto, entre ellas parecía haber una comunicación silenciosa que no tenía nada que envidiarle a la de los Youkai.

— El mérito no es mío, esta receta es de Kagome a ella le ha gustado más que a mí la cocina desde siempre — Dijo Sango sonriendo por encima del hombro mientras golpeaba con su cadera a Kagome junto a ella.

— Lo hiciste muy bien San-san, así que el mérito es todo tuyo baka — Dijo Kagome a su vez lanzándole una mirada de indulgente incredulidad.

— Supongo entonces que es justo reconocer el trabajo de ambas lady Kagome su pan de ajo estuvo exquisito. — Dijo Miroku dándole un brindis silencioso a Kagome.

— Ja. Ja. Para el tren Houshi-san y nada de "lady" solo Kagome — Respondió Kagome dándole el ultimo plato a Sango.

— Pero eres una sacerdotisa mereces respeto — Señalo el con calma.

— Merezco respeto por ser simplemente Kagome, una persona no es mejor que otra solo porque tenga cualidades "extras" que el resto no tiene Miroku-san, prefiero ser simplemente Kagome cualquier día que ser una "sacerdotisa" cinco minutos — Explicó ella con calma tomando un trago de su propia copa.

— Eres una mujer extraña — Comentó Sesshomaru mirándola con fija atención.

— Lo sé, ya me lo han dicho antes — Respondió Kagome recordando algo de golpe y encerrándose en su habitación hasta que se fueron después de sacarle a Sango una promesa para cenar.

=== S S ===

— Sango-chan es más abierta que Kagome, la mujer no es fácil de persuadir y tiene ideas bastante claras y firmes, no es alguien a quien puedas controlar o persuadirá a hacer algo que no quiere y no estoy seguro de que Sango sea fácil de manejar Kagome-san dicta las reglas y Sango las sigue al pie de la letra y si ella decide que no somos buenos para ellas, no pasaremos de donde estamos con ninguna de ellas dos — Dijo Miroku mientras avanzaban por la avenida alejándose del edificio.

— Este confía en que puede persuadirla a vender aun con toda su desconfianza en este — Dijo Sesshomaru con calmada confianza.

— Si tú lo dices, solo ten cuidado Sesshomaru, recuerda que Sango es mi compañera y esa mujer fue quien salvó su vida y tenemos una deuda con ella solo por eso — Le dijo Miroku mientras se unida en sus pensamientos y maniobraba el auto hacia su apartamento, ambos inu sumidos en meditabundo silencio.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo.