Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


"Cada vez que veo una etiqueta "Taijiya's" en mi mano o en alguna pieza terminada, admito que siento mucho orgullo por lo que he creado y doy infinitas gracias a Kami por aquellas personas que directa e indirectamente me trajeron hasta donde estoy, porque yo jamás soñé con llegar a donde estoy y por eso tengo que dar gracias a todos los Kami que me ayudaron a llegar aquí, a la madre de Kagome, por ser una idiota y abandonarla al amoroso cuidado de Yuri y Mina, a la dulce Clare-san quien me enseñó entre algunas cosas a coser, e incluso a Azani por obligarme a coser para sus "chicas" dándome indirectamente la oportunidad de experimentar mis primeras prácticas en el mundo del corte y la costura (aunque fuera para sus chicas), a cada una de las difuntas putas que me pagaron para que hiciera algo para ellas, si incluso doy gracias por mis malas experiencias en ese hoyo infernal.

Viendo al pasado y todo lo que me ha costado (con ayuda, trabajo y sacrificio) llegar hasta donde estoy, puedo decir con seguridad que fue una tonta ilusión mis burdos planes de escape tantos años atrás, Azani me habría atrapado en cuestión de horas, o un par de días después y luego de traerme a rastras y lanzarme a las fauces de algún "cliente" me habría matado a palos si sobrevivía la violación (principalmente por que no habría caído sin luchar JODER que NO)

Viendo atrás se ahora que una bolsa plástica con dos mudas de ropa y una cantidad ridícula de ahorros, no habría sido suficiente para sobrevivir fuera de las garras de Azani, que habría levantado cada maldita piedra hasta encontrarme, Kami sabe que la maldita mujer era posesiva y obsesiva con lo que consideraba "suyo" y yo era su plan de retiro… Kami estaba viendo hacia mi dirección lo sé bien, por eso a pesar de no ser extremadamente religiosa, doy gracias a diario por lo que viví, por lo que tuve, lo que tengo y el futuro que me espera… ahora con la entrada triunfal en mi vida de este pícaro, pervertido macho Inu Youkai negro, por el que me siento atraída, llena de curiosidad y que de alguna manera algo muy dentro de mí me dice que lo conozco, que es familiar para mí, a pesar de saber que hasta apenas unos días atrás, no lo había visto antes… en fin la vida ya me ha dado pruebas de lo extraña que puede tornarse… solo espero que todos estos nuevos cambios sean para bien, seguiré dando gracias a los Kami por su protección y sus regalos y pediré como siempre un par de buen hombres o machos que nos amen a Kag y a mí, porque ambas merecemos buenos hombres o machos, las dos merecemos amor verdadero. Somos las hermanas Higurashi y SI merecemos VERDADERO amor, el sexo… ese se encuentra en cualquier lado, del bueno y del malo.

Sango Higurashi


Cap. 13: Hogar dulce hogar


Había pasado una semana desde su visita a los depósitos junto a Sango, y Kagome observaba el lugar que pronto se convertiría en su nuevo y definitivo hogar con fija calma analizando cada mínimo detalle e ignorando por completo el plástico cubriendo el suelo y los periódicos.

Sango estaba terminando de pintar con ella los últimos metros de la amplia pared Oeste, que dividía las habitaciones de aquel lado del resto del gigantesco apartamento, en un tono beige muy claro que contrastaba con el azul pastel de las columnas y vigas y el techo blanco perla dándole luz y más amplitud al lugar haciéndolo ver gigantesco, mientras Kagome aun observaba dudosa el enorme ascensor de metal cromado y las dos filas de escaleras a cada lado de este, justo en medio del enorme apartamento de casi ochocientos metros cuadrados en el que vivirían.

Ella aún no se sentía segura con aquel acceso "tan" directo a su casa y aun con la sobrada explicación que le habían dado sobre la restricción de acceso de aquel piso directamente desde el elevador y las llaves que solo Sango y ella usarían para lograr que el ascensor llegara hasta el piso de ellas y las rejas de seguridad en la fila de escaleras que estaban a cada lado del ascensor un piso abajo, a ella le tomaría su tiempo aceptarlo y acostumbrarse (Sango y Kirara tendrían que aguantar sus paranoias hasta entonces) por ahora solo se había limitado a pegar Sutras sobre las aludidas rejas, con la idea de evitar que cualquier humano, hanyou o Youkai tuvieran acceso a ellas a través de las escaleras.

Con calma Kagome siguió recogiendo los periódicos manchados de pintura del extremo completamente seco y terminado del apartamento, decidiendo que ellas tendrían que comprar algunos muebles más para llenar aquel enorme espacio, después de todo eran dos apartamentos de trecientos noventa metros más "pasillo de ascensor" en un solo enorme espacio.

— Ya… terminamos de pintar y eso gracias a los chicos que nos ayudaron sino estaríamos en esto dos meses más — Dijo Sango dejando la brocha a una lado y abriendo y cerrando su mano agarrotada de sostener la brocha y pintar, como lo habían venido haciendo durante las últimas dos semanas entre sus muchos deberes, entre los que estaban el acondicionamiento del área donde pronto estaría su fábrica en plena producción con el favor de los Kami.

— Cierto, tenemos mucha suerte — Dijo Kagome distraídamente mientras terminaba de recoger los periódicos en una bolsa de basura y los plásticos doblados y apilados junto a los otros que volverían a la caja de plásticos destinados a atrapar las salpicaduras de pintura mientras remodelaban y eran parte importante de sus herramientas y estaban con ellas desde su época en la estación abandonada que había sido su hogar.

— Déjame descansar unos minutos y este ayudo a terminar de limpiar… Wow… es increíble que este lugar sea nuestro ¿verdad? — Dijo Sango mientras Kagome dejaba caer el ultimo plástico sobre la pila antes de empezar a cárgalos hacia la caja de madera donde los guardaban, que habían dejado junto a la pared de madera lijada y pintada del mismo tono de beige de las paredes con la que habían cubierto el acceso a la azotea y que pronto convertirían en cuadros gigantes con los que adornarían los accesos a las escaleras en cuanto se decidieran por un diseño especifico que les gustara a las tres pues Kirara también contaba.

— Si, es increíble, pero es nuestro San-san y no pienso dejarlo ir, esta es nuestra casa ahora, nuestro hogar. — Dijo Kagome con calma, apareciendo con dos cepillos de barrer dejando uno junto a Sango antes de seguir hacia el extremo Este del apartamento encender el reproductor de mp3 a todo volumen con su lista de reproducción personalizada y empezar a barrer con la canción preferida de Mina y Yuri en la voz del magnífico David Bowie, del que ambas se habían enamorado y amado también cada canción del repertorio, sus vecinos varios pisos más abajo no se molestarían con el escándalo, como ellas ellos Okami también estaban en plena fase de personalizar los apartamentos que habían alquilado decididos a cuidar de ellas, aunque no vivieran ya en el edificio Okami.

Minutos después Sango inició su parte desde el Oeste y ambas sonrieron al encontrarse frente al ascensor, por decisión unánime habían decidido no alterar la distribución original del apartamento, por lo que este tenía dos amplias cocinas, dos habitaciones de lavado, dos despensas y seis habitaciones con siete baños y un enorme armario entre los dos apartamentos.

Kagome había señalado que si algún día Sango o ella se casaban de vivir juntas, podrían hacer colocar una pared que dividiera el lugar desde el punto donde estaba el ascensor que igual que el del edificio Okami se abría por ambas caras para que cada una tuviera privacidad y así no tendrían que hacer grandes cambios estructurales, que si eliminaban una cocina a favor de la otra o si aun así no les funcionaba tomarían el piso de abajo para el uso de alguna de ellas, así que al final habían hecho como siempre, lo que ella había sugerido, el lado Este del apartamento era el de Sango y el Oeste de Kagome, aunque ambas vivirían en el lado Oeste aun no estaban preparadas para separarse.

=== S S ===

Era muy entrada la noche cuando ambas regresaron al apartamento Okami donde invertirían un par de horas más en ducharse, comer y empacar un poco más, con sus apretados horarios, la mudanza se les había hecho lenta y nadie podía criticar eso, las dos estaban muy atareadas con sus trabajos y la universidad y todos los que las conocían lo sabían muy bien.

Aquella mañana tres días después Kagome se levantó y se arrastró fuera de su cama, se bañó, vistió y salió de la habitación con las botas bajas en una mano y su cartera en la otra sintiéndose como si algún forjador hubiera usado su cuerpo como meza y su cabeza como mazo para forjar alguna espada.

— Buenos días Kagome-chan — Saludó Sango desde la isla de la cocina.

— Buenos días — Respondió Kagome sin entusiasmo alguno.

— ¿Aun te duele la cabeza? — Preguntó Sango viendo las señales de malestar en el rostro de Kagome.

— Si… se buena y dame mi café…— Dijo Kagome dejándose caer en uno de los bancos altos dejando sus botas a un lado e impidiéndole a Kirara mordisquear las botas de gamuza, ella no quería tener que comprar otro par de botas de nuevo ese año. — No Kirara.

— Aquí tienes Kag-chan — Dijo Sango poniendo frente a ella una taza de café negro con dos cucharadas de azúcar y un croissant relleno de jamón y queso chédar.

— Oh San-san te amo casémonos — Dijo Kagome suspirando después de darle un buen trago a su café, sintiendo alivio casi inmediato.

— No te gustan las mujeres y a mí tampoco — Dijo Sango risueña dándole un trago a su café con crema.

— Cierto… será un amor platónico sin sexo real y una cuenta astronómica y sin cupones en juguetes y baterías — Dijo Kagome dándole otro trago a su café y suspirando — Kirara si muerdes mis botas compraré una botella de ese horrible perfume que te pusieron la última vez en el spa de mascotas y la voltearé completa en tu cojín favorito — Dijo Kagome lanzándole una mirada de advertencia a la Nekomata que resoplo y con toda la dignidad de una reina ofendida caminó hasta el aludido cojín/trono y se echó sobre el ignorando a todos.

— Demonios, ¿sin sexo real? No lo sé Kag eso de las baterías… no me convence — Dijo Sango ahogándose en risas — Mira ya está molesta Kag — Dijo Sango risueña viendo a Kirara mirarlas por encima de su nariz con aire decididamente "aristocrático"

— No voy a comprar otro par… de nuevo — Respondió ella dándole un mordisco a su croissant, la cafeína estaba obrando su magia y ella se sentía casi normal, el dolor de cabeza había menguado pero aún estaba allí, luego de un rápido desayuno y después de lavarse los dientes, se despidió de Sango y una enfurruñada Kirara y se fue al trabajo dejando a Sango que aún estaba junto con ella en plena fase de empacar todo.

=== S S ===

— Puedo entender su problema honorable señora, lamentablemente en este supermercado tenemos una política clara en cuanto a las mascotas dentro del lugar, me disculpo profundamente por las molestias causadas — Decía Kagome a la anciana, señalando las políticas de admisión del mercado en un anuncio colgado con claridad en la pared junto a ella en la entrada.

— Pero la advertencia no se lee jovencita y yo no habría podido leerlas, ese letrero es muy pequeño — Respondió la anciana con los lentes enormes colgando de la cadena dorada con cuentas verdes y purpuras en su cuello y acariciando la cabeza de su pumerarian blanca con un delicado lazo rosa chicle sobre cada diminuta oreja y un collar a juego, señalando el enorme letrero de dos metros por uno y medio en la pared junto a Kagome que sonreía con calma.

— En ese caso puedo asegurarle que cambiaremos el tamaño de la letra de las advertencias del supermercado para que todos nuestros clientes puedan estar informados y no tengan dificultades para leer las reglas de nuestro establecimiento, pero igual popy-chan va a tener que quedarse aquí conmigo mientras usted hace sus compras ¿Le parece aceptable esa opción? — Preguntó Kagome con infinita paciencia dedicándole una suave sonrisa a la anciana.

— ¿Va a cuidar de mi popy-chan, como sé que puede cuidar a una mascota? — Preguntó la anciana mirándola con aire crítico y cómicamente desconfiado, desde las botas de gamuza negra de talle alto, hasta el cabello pulcramente peinado en un recogido sencillo.

— Yuu-sama vivo entre Youkai y tengo una Nekomata que se cree la reina del universo, créame sé cómo cuidar de una mascota, además solo serán unos minutos Ari-san la atenderá por la caja preferencial y será muy rápido — Le aseguró Kagome sonriéndole a la anciana con calma.

— Pero una Nekomata no es una delicada Inu blanca como mi popy-chan ¿Te gustan los Inu Kagome-chan mi Inu blanca es linda, te gustan los Inu blancos? — Dijo la anciana, y por alguna razón Kagome se encontró recordando a cierto príncipe platinado y su primer instinto fue decir secamente que no.

— Si Yuu-sama me encantan los Inu blanco — Dijo Kagome sonriéndole y estirando la mano hacia popy que tras olisquearla empezó a menear la cola feliz. — Así que yo cuidaré de popy-chan y Azumi-san la ayudara con sus compras, Azumi-san por favor asegúrate de que tenga todo lo que está en su lista. — Dijo Kagome sonriéndole a la joven empleada que estaba a su lado.

— Hai Kagome-sama, Yuu-sama venga conmigo por favor — Dijo la joven empleada guiando a la anciana que había dejado a la Inu feliz en brazos de Kagome.

— Cuida de ella Kagome-chan — Dijo la anciana caminando junto a la joven que empujaba un carrito.

— ¿Ves? Sesshomaru a ella le encantan los Inu blanco — Dijo una voz conocida por detrás de ella y Kagome solo suspiró resignada poniendo los ojos en blanco, ella los había sentido cerca pero Yuu-sama necesitaba ser convencida, además a ella si le gustaban los Inu… menos uno y estaba taladrándola con la dorada mirada en ese momento.

— Nunca he dicho que no me gusten, además popy-chan y yo tenemos una larga amistad, solo que Yuu-sama tiende a olvidarlo — Dijo Kagome volviéndose a mirar a los dos machos con calma. — Buenos días Taisho-san, Houshi-san — Saludó obligándose a no quedarse mirándolos como idiota en especial a Sesshomaru, aquel día estaba informalmente vestido con un jean negro y un suéter gris oscuro manga larga y cuello de tortuga que resaltaba aún más su físico haciéndolo ver definitivamente más atractivo que cuando usaba los trajes de tres piezas con los que ya estaba acostumbrada a verlo, y eso era mucha (demasiada) estimulación visual para cualquier mujer/hembra con sangre en las venas y aun cuando el macho era un arrogante cretino, con una vara de hielo en el trasero, ni ella podía negar que era pecaminosamente atractivo.

— Lo olvida ¿Cómo es posible? — Preguntó Miroku desconcertado apartándose la coleta de oscuro cabello negro, que le daba a media espalda de su camino.

Kagome se preguntó cómo se verían ambos con el cabello libre de sus restricciones y decidió apartar de una dura bofetada aquel pensamiento peligroso, decidiendo que era mejor que se quedaban como estaban, aquellos dos machos eran demasiado sexys para el bien de la población femenina, en especial Sesshomaru aquel condenado macho debería estar prohibido y aislarlo por el bien y la cordura de la población femenina, aunque posiblemente eso causaría el fin del mundo, ella estaba segura que echarían abajo los muros para liberarlo de nuevo. Demonios mala Kagome, muy mala se regañó mentalmente obligándose a o pensar en él en esos términos.

— Yuu-sama sufre de Alzhéimer, su acompañante no debe tardar en llegar, ella tiende a escaparse de casa y viene a hacer la compra de la semana a pesar de vivir en la zona Este de Tokyo, su mente la hace regresar a la zona donde creció, así que tenemos a Yuu-sama tres días a la semana aquí, mientras la pobre Kaori-san corre contra reloj para alcanzarla, nadie sabe cómo logra escapar pero lo hace. ¿Verdad chica? — Explicó Kagome mientras popy ladraba.

— La perra consigue las llaves por la anciana — Dijo Sesshomaru secamente, lanzándole un gruñido bajo a popy que la hizo gimotear y bajar la cabeza mostrándole el cuello en claro gesto de sumisión.

— ¿Cómo? — Preguntó Kagome desconcertada, mirando a Sesshomaru perpleja.

— Somos InuYoukai Miko, la hembra puede comunicarse con cualquier Inuyoukai que desee más aún si la supera en rango, ella es una beta y este es un alfa. — Explicó el albino con calma lanzándole una mirada cargada de superioridad a Kagome que le hacía rechinar los dientes.

— ¿Estás diciéndome que popy te dijo que busca las llaves para Yuu-sama? — Repitió Kagome estupefacta recibiendo un seco asentimiento por respuesta, entonces miro a la diminuta pumeranian con el ceño fruncido. — Kami… popy-chan eso no se hace… ¿Podrás decirle que no lo haga más?… o solo en caso de extrema emergencia, todos aquí tememos el día en que Yuu-sama se caiga o se pierda o peor que alguien la asalte — Dijo Kagome mirándolo con los ojos azules llenos de súplica.

— Este Sesshomaru no es mensajero — Dijo el con calma apartando unas hebras de cabello que habían escapado de la larga coleta baja en la que mantenía su cabello platinado ordenado, haciéndolo ver aún más sexy de lo que ya era, haciéndola morderse el interior de la boca para no gemir como una idiota frente a él.

— Bien… odioso no lo hagas — Dijo Kagome secamente. — Houshi-san, ¿puedes hacer eso por favor? — Pidió mirándolo con los ojos azules dedicándole su mejor mirada de cachorro a medio apalear.

— Claro, claro — Dijo Miroku lanzándole una mirada desconcertada a Sesshomaru antes de dar un ligero gruñido por lo bajo que ella no entendió, pero asumió que Popy-chan si pues de inmediato empezó a menear la cola con mucho entusiasmo, (tal vez con demasiado)

— Ohhh Kagome-sama vine en cuanto recibí su llamada, dígame que aún está aquí por favor — Dijo la joven enfermera con expresión aterrada apareciendo casi de la nada, mirando a todos lados sin reparar en la perra que aún estaba en manos de Kagome y le lanzaba miradas embelesadas a un risueño Miroku.

— Tranquila Kaori-san, Yuu-sama esta con Azumi-san haciendo su compra, ahora cálmese y respire. — Dijo Kagome con calma — ¿Aún no ha llegado ese GPS/alarma que les recomendé la última vez?

— Oh, no estamos esperando a que llegue el martes más tardar Akira-sama dijo que armaría todo un perímetro para que ella pueda moverse por toda la casa, sinceramente sueño con esa bendita alarma — Dijo la mujer peinándose el cabello con las manos apresuradamente mientras miraba a los dos Inu embelesada descaradamente.

— ¿Necesita un servicio de Taxi? — Preguntó Kagome comprensivamente sacando su celular y mirándola con calma, mientras la enfermera se arreglaba, conteniendo las ganas de reírse cada vez que los ojos de Kaori volvían hacia los dos atractivos Inu junto a ella.

— Si por favor, si está disponible Otaru-san sería lo mejor Yuu-sama se tranquiliza mucho con el — Dijo la enfermera con las mejillas sonrojadas.

— Claro… — Dijo Kagome sonriendo con indulgencia, enviándole un mensaje al aludido Otaru. — ¿Ahora ustedes, puedo ayudarlos en algo? — Preguntó Kagome mirando a los machos que observaban todo el intercambio en silencio.

— Oh… yo necesito comprar algunas cosas y teniendo en cuenta que conozco a la gerente de un supermercado vine hasta aquí esperando una atención personalizada — Dijo Miroku sonriendo guasón, enarcando las cejas cómicamente.

— Si esperas unos minutos más Jakotsu puede darte tú "atención personalizada" — Dijo Kagome sonriéndole ampliamente y con los ojos brillando con patente maldad.

— ¿Quién es ese Jakotsu? — Preguntó Miroku con curiosidad.

— ¿Alguien dijo el nombre del fabuloso Jakotsu Honjo? — Dijo un hombre obviamente afeminado, vistiendo el uniforme reglamentario solo alterado por la coleta alta, pendientes y maquillaje impecable del sujeto, que tenía una cartera "Exotika" colgando del antebrazo.

Los rostros de Sesshomaru y Miroku eran un poema y solo el flash del teléfono de Kagome los hizo reaccionar, Sesshomaru lanzándole una mirada gélida y Miroku lanzándole una mirada de silenciosa suplica a Kagome que sonreía con maldad mientras guardaba su teléfono con la foto que acababa de tomar enviada por mensaje a Sango y el aparato a salvo en su chaqueta.

— ¿Todo bien cuando llevaste el encargo a la otra sucursal Jakotsu-san? — Preguntó Kagome con calma y en tono serio y profesional, aunque en su mente estará arrastrándose por el suelo de la risa ante la expresión de horror de Miroku más obvia que la gélida exasperación de Sesshomaru.

— Hai Kagome-sama, el camión obviamente confundió las sucursales, desafortunadamente en el otro supermercado no notaron el error hasta después de haber descargado todo, así que se arregló para que mañana a primera hora el cargamento correspondiente este aquí para las diez sin más retraso. — Dijo Jakotsu con seriedad mientras se comía con los ojos a los dos Inu macho.

— Bien regresa al depósito entonces, necesitaré ese inventario para más tardar el martes a primera hora, gracias Jakotsu-san — Dijo Kagome con autoridad sacando al empleado de su embelesada contemplación de los machos antes de asentir e irse mirando por encima de su hombro a los dos Inu macho que compartían por primera vez la misma expresión pétrea e impasible. — Y ese es Jakotsu — Señaló Kagome con un deje de risa, mientras Kaori se cubría los labios conteniendo las carcajadas.

Eres cruel — Dijo Miroku genuinamente espantado.

— Sería bueno que no lo olvides mi querido pervertido — Respondió Kagome sonriendo con malicia, antes de volverse hacia la anciana que ya regresaba con sus compras y sonreírle beatificante — ¿Consiguió todo lo que necesitaba Yuu-sama? — Preguntó Kagome devolviéndole a una emocionada popy

— Oh… si jovencita, cuidaste bien de mi popy, toma esto es para ti — Dijo entregándole una moneda de diez yenes y un caramelo de uva como siempre lo había echo desde que ella había empezado a trabajar en aquel lugar.

— Gracias Yu-sama — Dijo Kagome dándole una reverencia y deslizando la moneda en la mano de Kaori quien ya estaba junto a ella como siempre lista para recibir el dinero que Kagome se negaba a quitarle a la anciana por muy simbólico que fuera.

— Ohhh pero mira que Inus tan guapos… Ahhhh si yo fuera una jovencita como ustedes de nuevo — Dijo la anciana suspirando y mirando de Miroku a Sesshomaru fijamente. — Tú eres guapo pero eres un jocoso pervertido, necesitas una mano firme y una hembra fuerte que no tema darte un par de buenas bofetadas cuando lo necesites — Dijo a Miroku haciendo a Kagome estallar en carcajadas mientras Miroku sonreía apenado y junto a él Sesshomaru le dedicaba una mueca de una sonrisa. — Y tú, eres muy serio los golpes te han congelado el corazón, necesitas una mujer fuerte, con carácter para apoyarte y cálida para derretir ese muro que tienes alrededor de tu corazón, que no tenga miedo de enfrentarte y retarte, ninguna marioneta enclenque para ti, no señor — añadió mirando a Sesshomaru.

— Yuu-sama es hora de irse o se perderá su serie favorita — Dijo Kagome tratando de evitar que Sesshomaru ofendiera a la anciana, él no se veía muy feliz por las palabras de Yuu, ciertas o no y lo último que quería era que Sesshomaru aterrorizara a la anciana.

— Claro, claro… aunque tu jovencita linda, necesitas un hombre fuerte que estremezca tu mundo y te haga desear "pertenecer" tú también tienes barreras muy fuertes rodeándote, eres una chica fuerte decidida, para nada cobarde y tu corazón es muy cálido, tal vez tu ayudes al guapo príncipe encantador — Dijo la anciana dejándola pálida y con la boca abierta mirando a la anciana con incredulidad y desconcierto, mientras Miroku sonreía encantado y Sesshomaru la miraba impasible.

— Oh… ejem gracias Yuu-sama cuídese y nos vemos el próximo domingo… Kaori-san vigila a popy-chan, de buena fuente sé que ella es quien le da las llaves a Yuu-sama, ahora ve — Dijo Kagome saliendo del shock, tragando fuerte y viendo a Kaori ayudar a subir a la anciana al taxi, mientras un empleado del supermercado cargaba las bolsas al carro, decidida a no comentar nada sobre las palabras de la anciana.

— ¿Cuándo empiezas a derretir el hielo de Sesshomaru Kagome-san? — Preguntó Miroku, ganándose una mirada de Kagome que podía helar el infierno en verano, haciéndolo subir las manos llenas de afiladas garras defensivamente frente a él.

— Houshi-san soy una mujer bastante ocupada así que dígame que es lo que está buscando para señalarle donde puede encontrarlo en este supermercado, o en otro establecimiento — Dijo Kagome sin dignificar su estúpida pregunta con una respuesta, a lo que en silencio Miroku le extendió una lista de compra bastante nutrida y con una sola mirada Kagome le nombró con calma los pasillos donde estaban los artículos de su lista y se la devolvió, guiándolos hacia los carritos de compra antes de despedirse en la puerta de su oficina, explicándoles que ya era hora de empezar los cierres de caja y recomendándoles tomar lo que iban a llevar rápido, antes de que los alcanzara la hora de cierre.

=== S S ===

Kagome dobló prolijamente otro par de pantalones de mezclilla antes de guardarlos dentro de la caja de madera junto a ella que ya estaba por la mitad, era la sexta caja de ropa que llenaba, sus zapatos estaban embalados en dos cajas más, al igual que sus cosméticos, ropa interior, ropa de cama y demás, ahora de su habitación solo faltaba aquella ultima caja.

Habían pasado dos semanas desde aquel fatídico encuentro de Miroku en el supermercado, y ahora tenía a los dos primos realizando compras monumentales semanalmente, poniéndola de un humor negro como la brea con cada visita al punto que los empleados del supermercado solían huir de ella como la peste cuando ellos aparecían, sin hablar de que Sango había estado saliendo con el pícaro Inu negro, lo que significaba verlo a él y a su primo cuando menos lo esperaba, bien fuera en el apartamento o incluso para su eterna consternación un par de veces en la universidad.

— Hey Kag termina eso Ginta acaba de llamar y si van a prestarnos los camiones, igual les pagaremos la mitad y la gasolina como dijiste, así que los chicos van a empezar a bajar primero las cosas de "Taijiya's" y los muebles grandes, para llevarlos primero y luego empezaremos con las cajas. — Dijo Sango con calma desde la puerta de su habitación.

— Ok, yo solo tengo que terminar este lote de ropa y todo estará empacado — Dijo Kagome mirando a Sango asentir antes de salir.

Con más rapidez Kagome terminó de empacar lo que faltaba cerrando los seguros de la caja de madera, que acababa de llenar para luego cerrar la de sus carteras, libros y uniformes de trabajo, antes de empezar a mover los muebles más pesados fuera del área alfombrada hasta liberar la alfombra de todo y enrollarla amarrándola con una cuerda sintética y arrastrarla hacia las otras alfombras apiladas en la sala, luego hizo uso de sus carritos de carga, empezando a sacar las cajas con sus cosas dejándolas frente a la habitación bien ordenadas y seguir con la despensa hasta tener al menos la mitad de las cajas fuera de la habitación y bien ordenadas para su traslado.

— ¿Wow que sucede aquí? — Saludó Miroku desde la entrada.

— Hey Miroku-san, Taisho-san, nada nuevo Sango, Kirara y yo nos mudamos hoy creí que te lo dijo hace unos días — Explicó Kagome empujando el carrito con dos cajas repletas de Shampoo y acondicionador.

— Oh es cierto, con tanto trabajo lo olvide… ¿necesitan ayuda? — Preguntó el Inu negro sonriéndole conocedor.

— Toda la que ofrezcan necesitamos mudarnos hoy, y ordenar algunas cosas antes de iniciar nuestra rutina mañana, lo que significa que tenemos que tener donde dormir esta noche y donde cocinar mañana más tardar — Explicó Kagome sin ver al Inu platinado.

— ¿Y dónde se van si puede saberse? Sango nunca me explicó esa parte de sus planes — Preguntó Miroku por educación, ellos ya sabían a donde se iban.

— Oh... nos vamos a un edificio en la avenida principal de Shinjuku del distrito Nerima — Respondió Kagome con calma deslizando con la facilidad que da la práctica y la experiencia la pesada caja por la plataforma inclinada que Sango y ella habían hecho tantos años atrás para ese trabajo, y colocándola junto a las otras que ya había ordenado una al lado de la otra frente a la antigua habitación de lavado.

— ¿Por qué tan lejos? — Preguntó Sesshomaru con calma, curioso de saber que diría ella, observándola maniobrar las pesadas cajas de madera con efectividad obviamente ganada de la práctica.

— No es tan lejos, solo treinta minutos de aquí, el cuento es bastante largo y complicado de explicar, solo digamos que el lugar nos pertenece y decidimos mudarnos — Dijo Kagome con un ligero encogimiento de hombros, restándole importancia a la historia de la que ellos conocían solo una diminuta parte.

— Kagome-Obachan Ginta-sama nos envió a ayudarla a bajar estas cosas — Dijo un grupo de jóvenes machos antes de dedicarle una venía respetuosa a Sesshomaru y una más casual a Miroku.

— Disculpen un momento — Dijo Kagome mirando a Miroku y a Sesshomaru antes de volverse a los jóvenes Okami machos. — Bien chicos, para empezar la maquinaria que está en la habitación central y todo lo que está dentro es lo primero que vamos a empezar a bajar, luego los muebles grandes y de ultimo las cajas y demás cosas — Decía Kagome explicándoles y pronto estuvieron desfilando dentro y fuera del apartamento en mudanza cachorros y no tan cachorros cargando con las sólidas cajas de madera, e incluso Miroku se había ofrecido para cargar cosas con los Okami.

— Eres natural para organizar todo esto y hacer que funcione — Señaló Sesshomaru con calma, permaneciendo en el lugar junto a ella.

— Estoy acostumbrada a dar órdenes, organizar y planificar a corto y largo plazo, mis listas para todo tienen historia, Sango-chan podría hablar sobre eso por horas y bromear sobre ellas por días — Dijo Kagome revisando el nuevo lote de cajas que los cachorros habían sacado de la despensa.

— Eres organizada y metódica — Señaló Sesshomaru admirando aquellas cualidades que el apreciaba en sus propios empleados.

— Tengo años de práctica, debes de saberlo mejor que yo, siendo Youkai tienes siglos para perfeccionar lo que desees — Respondió ella justo cuando los cachorros regresaban una vez más.

— Supongo… este Sesshomaru puede conseguir un par de camiones más que les haga más rápido el traslado de sus cosas si lo permite Miko — Dijo Sesshomaru finalmente.

— Como dije antes, acepto toda la ayuda que me puedan ofrecer, si no tiene chofer disponible no hay problema, puedo manejar un bus si quiero, eso sí la gasolina y la mitad del flete tengo que pagarlo sino no puedo aceptar tu ayuda — Dijo Kagome con calma.

— No vas a cambiar esas condiciones ¿Verdad? — Preguntó Sesshomaru sorprendiéndose al encontrase creyendo sin margen de duda, que ella podía manejar el vehículo que aseguraba podía manejar, mientras ella lo miraba fijamente a los ojos mientras negaba con la cabeza.

Al final terminó aceptando las condiciones de ella, poniéndole un precio ridículamente bajo al flete que ella terminó aceptando para agilizar la mudanza y al final no hubo falta que ella manejara los camiones, cuando media hora después dos camiones más aparecieron en el lugar, los Okami cargaron las cosas a ellos y tres viajes después más dos viajes de Sango y Ginta, habían logrado trasladar todas sus posesiones.

— Se siente muy extraño ver este lugar así luego de vivir tanto tiempo aquí — Dijo Sango viendo el lugar desierto e impecable, Kagome había limpiado hasta el último rincón del lugar ante los ojos de Sesshomaru mientras trasladaban las cosas al otro apartamento y el lugar simplemente relucía.

— Si… es extraño, pero la vida sigue San-san… gracias por toda la ayuda — Dijo Kagome dándole una reverencia al apartamento vacío junto a Sango, bajo las miradas confundidas de Sesshomaru y Miroku y las indulgentes y conocedoras de Ginta y Jenny. — Y gracias a ustedes por todo, aunque no nos alcanzará la vida para agradecerles todo lo que han hecho por nosotras — Añadió sonriéndoles acuosamente.

— Fue un placer ayudarlas y verlas crecer aún más ante nuestros ojos — Respondió Jenny dedicándoles una sonrisa y una mirada cautelosa a los Inu.

— Vengan de visita cuando quieren, recuerden que ustedes son manada esta siempre será su casa — Dijo Ginta, mientras Kagome y Sango los abrazaban a ambos.

— Cuídense, en cuanto terminemos de poner en orden el desastre que nos espera, vendremos a visitarlos, y ustedes también tienen que visitarnos — Dijo Sango y la pareja asintió de inmediato.

— Uy tenías que recordarme que estaré sumida en el caos durante semanas ¿Verdad? — Dijo Kagome genuinamente horrorizada, mientras Sango, Ginta Jenny y Miroku reían de buena gana, Sesshomaru solo había sonreído muy levemente.

Oh salve a la reina del orden Kagome — Bromeó Sango jocosamente.

Oh salve a Sango que se quedara sin brownies por semanas hasta que mi cocina esté en orden y hermosa… — Rebatió Kagome con malicia.

— Ouch golpe bajo Kag — Gimió Sango dramáticamente.

— Si, si claro… vivirás — Dijo Kagome colgándose del brazo de Sango mientras se despedía nuevamente con la mano y avanzaban hacia el ascensor seguidas de dos machos Inu de cerca bajo la mirada de dos Okami que observaban la escena con mucha atención, antes de mirarse entre ellos preguntándose silenciosamente si ambos habían visto lo mismo.

=== S S ===

Mientras bajaban en el ascensor los cuatro estaban en silencio, cada uno distraído con sus propios pensamientos, y al llegar al estacionamiento Kagome y Sango miraron con perplejidad sus puestos en el estacionamiento donde los cachorros habían pintado en grafiti los nombres de ambas mientras se estaban mudando.

— Ellos va a hacernos llorar — Dijo Kagome sonriendo acuosamente, mientras Sango solo asentía.

— Vamos entonces, Miroku-san, Taisho-san, gracias por la ayuda — Dijo Sango.

— Gracias por todo a los dos — Dijo Kagome también dándoles una reverencia formal que ambos correspondieron automáticamente como había sido entrenados desde muy cachorros. — En cuanto el apartamento esté en orden los invitaremos a cenar en agradecimiento por la ayuda que nos prestaron hoy.

— Oh encantado de aceptar, ahora mis queridas damas las seguiremos hasta su nueva residencia solo para asegurarnos que no necesitaran más ayuda por hoy — Dijo Miroku mirando a Sango y luego a Kagome.

— Seria molestar más de la cuenta — Dijo Kagome incomoda y avergonzada, al final Sesshomaru se había negado a aceptar el pago por el alquiler de los camiones de su empresa y eso la incomodaba sobre manera, ella no estaba acostumbrada a recibir cosas gratis de nadie.

— Insistimos — Dijo Sesshomaru mirándolas a ambas, dejando en claro que no cambiarían de opinión.

— Bien… supongo que igual nos seguirán si digo que no — Dijo Kagome abriendo la puerta de su auto mientras se deslizaba en el asiento, poniéndose el cinturón de seguridad.

— Hey Kag, voy a ir con Miroku para guiarlo hasta el lugar, Sesshomaru-san se ofreció a ir contigo ¿Estás de acuerdo? — Preguntó Sango asomándose por la ventanilla.

— Claro, Sango-chan como quieras, mientras estas en eso, pasa por algo de comer, la cocina está vetada hasta mañana y tengo hambre — Dijo Kagome mientras el aludido Inu se sentaba en el asiento del copiloto colocándose el cinturón de seguridad. — A Sango le gusta tu primo — Dijo Kagome apenas salían del edificio Okami.

— ¿Qué te hace pensar eso? — Preguntó Sesshomaru, sabiendo que efectivamente la Taijiya gustaba de Miroku, el macho era su compañero tenía que gustarle.

— Solo lo sé, llámalo intuición femenina si quieres, a ella le gusta… no simplemente le gusta de gustarle y ya, a ella realmente "le gusta" — Dijo Kagome maniobrando el auto con seguridad.

— ¿Y señalas esto por qué? — Preguntó Sesshomaru, tratando de diseccionar aún más su aroma y ese olor huidizo en ella que lo enervaba.

— Eres el alfa de Miroku, y Sango es mi hermana poco importa que no tengamos una gota de sangre en común, ella es mi hermana y punto, así que quiero saber si puedes aceptar a una "humana" como parte de tu manada — Dijo Kagome tomando el camino más rápido hacia el edificio y deteniéndose en el semáforo, mirando al Youkai de reojo.

— ¿No crees que es muy pronto para sacar conclusiones tan serias en una relación que aún no ha empezado realmente? Ellos apenas han salido varias veces estas últimas semanas — Preguntó Sesshomaru señalando lo nueva que era la relación.

— Conozco a Sango más de lo que ella se conoce a sí misma, la he visto relacionarse con otros hombres y puedo decir con autoridad que le gusta, casi desde el feliz encuentro de mi puño con el rostro de tu primo, sé que Sango reacciona distinto a él, esto es serio y aun como dices no a sucedido nada entre ellos, por eso necesito saber si puedes aceptarla o no, no quiero verla sufrir, a demás he visto a tu primo y su bestia mirarla como mendigo muerto de hambre frente a un banquete — Dijo Kagome acelerando una vez el semáforo volvió al color verde.

— ¿Por qué crees que este no la aceptaría? — Preguntó el tentativamente preguntándose si ella se atrevería a hacerle la pregunta de modo directo.

— No lo sé, ¿Será por el hecho de que tu padre traicionó a tu madre con una mujer humana y a raíz de eso podría haber cierto grado de rencor/rechazo/odio hacia las mujeres humanas en general, tal vez de tu parte o de parte de tu madre por ejemplo? — Preguntó finalmente Kagome mientras accionaba el control permitiéndole el acceso al estacionamiento.

— Para ser una mujer que odia las suposiciones, supones mucho Miko — Dijo Sesshomaru fríamente, aunque internamente complacido de que la mujer expusiera su punto sin cohibirse aunque aún lo afectara.

— No estoy suponiendo nada, si recuerdas lo que dije, yo "pregunté" y expuse una "posible" razón no di por sentado ni la pregunta, ni las razones, solo señalé una "posibilidad", para que tu negaras o confirmaras mis dudas, nada mas — Respondió ella igual de gélida, estacionando su auto en el lado derecho del ascensor y las escaleras, del lado izquierdo estaba estacionado el auto de Sango.

— Veo… Este Sesshomaru o su madre no tienen ningún problema con los humanos sea cual sea su género, tu hermana no tendrá problemas para formar parte de la manada de este, o tú ya que estamos hablando sobre esto. — Respondió Sesshomaru saliendo del auto con ella.

— Yo no tengo por qué formar parte de tu manada, más cuando es obvio que apenas me toleras, así que no te preocupes por mí, Sango es la que importa Kirara y yo podemos seguir hasta que mi muerte nos separe — Dijo Kagome con un encogimiento de hombros cerrando su auto con alarma por costumbre y empezando a rebuscar en su cartera, mientras avanzaba hacia el ascensor.

— No es así como funciona para este Miko — Señaló Sesshomaru sin negar que apenas la toleraba y adelantándose a ella y presionando el botón de llamada del ascensor.

— ¿Entonces cómo funciona para ti Youkai? — Preguntó Kagome enarcando una delgada ceja mirándolo a los ojos retadora, con las llaves finalmente en sus manos.

— La manada no se divide, la llegada de un nuevo miembro es fuerza, esperanza de crecer y fortalecer a la manada, la Taijiya, la Nekomata y tu son una sola manada, tres hembras poderosas por derecho propio son un enorme beneficio para cualquier manada y la unión de la Taijiya con Miroku es la integración de tu manada y la de este Sesshomaru, por lo tanto también serás parte de la manada al ellos emparejarse. — Explicó el mientras el ascensor llegaba y ambo entraban.

— No estoy acostumbrada a rendirle cuentas a nadie, menos aún a un macho de ninguna especie… no creo que eso funcione bien conmigo, lo mejor es que no me agregues a tus cuentas — Dijo Kagome introduciendo la llave en el tablero de mandos y pulsando el último piso, dando gracias a Kami por la amplitud del ascensor y aun así rogando que fuera al menos diez metros más grande, la presencia de aquel macho saturaba el lugar cerrado y ella apenas podía contenerse de rodearse de Reiki para mantener su imponente presencia lejos de ella.

— Eres una hembra terca — Dijo Sesshomaru conteniendo a Yakko de saltar furioso sobre ella y exigir que se sometiera a él.

— Lo sé, así soy feliz, mi terquedad me a traído justo donde estoy este día Taisho-san — Dijo Kagome prácticamente suspirando de alivio cuando las puertas dobles del ascensor se replegaron en sus dos caras y salió de él hasta su enorme apartamento lleno de cajas de madera prolijamente ordenadas una al lado de la otra tal y como le había pedido a Sango que las dejaran para hacerles mas fácil la tarea de ordenarlo todo después.

Sesshomaru se obligó a respirar profundamente varias veces aquella mujer era irritante y sacaba a su bestia a flote con suma facilidad, aunque lo irritaba aún más el hecho de que su bestia continuara distrayéndose con el trasero redondeado de la mujer, su adictivo aroma o el rebote de sus pechos al moverse o caminar, era obvio para el que necesitaba un revolcón con urgencia, si su bestia estaba babeando como un cachorro en celo detrás de una miko tan irritante, terca y cabeza dura como aquella.

— Este Sesshomaru no entiende cuál es tu problema cualquier hembra, humana, hanyou o Youkai mataría por pertenecer a la manda de este Sesshomaru, una conexión directa con la casa de la luna no es poca cosa Miko — Dijo Sesshomaru observando con aire critico el amplio apartamento, aprobando mentalmente el suave color beige de las paredes de la sala y la paleta de colores cálidos y fríos que la acompañaban resaltando las vigas y columnas de concreto y el techo del lugar.

— Ese es el punto Youkai, yo no soy cualquier mujer, yo no deseo la atención de estar en una manada como la tuya, soy una mujer sencilla, trabajo para pagar mi estilo de vida, no engaño a nadie, no me meto con hombres casados, comprometidos o emparejados, no le debo a nadie y nadie me debe más que una sola persona y dudo mucho que tenga la oportunidad de cobrarle algún día, no tengo que aceptar formar parte de algo que no quiero así que dejemos de discutir este tema, tu no vas a convencerme y no voy a hacerte entender que me gusta mi libertad e independencia tal y como está justo ahora — Dijo Kagome con calma dejando su cartera sobre la isla en forma de "V" más abierta y alineada hacia el este del apartamento creando una división entre la cocina y el resto del espacio y volviéndose a mirarlo chocando con un par de ojos rojos y sintiendo la sangre helársele en las venas.

Este Yakko no aceptará un no por respuesta Miko — Dijo Sesshomaru obviamente superado por su bestia en una voz más rasposa de lo normal.

— Yakko-sama, ¿Entonces qué hará usted, va a forzarme a aceptar algo que no quiero, algo para lo que no estoy preparada, ganándose mi odio y desprecio hasta el día de mi muerte y más allá si puedo lograrlo? — Dijo Kagome con calma, conteniendo las ganas de levantar una barrera entre ambos y chillar hasta hacerle sangrar los oídos al enorme y terco Youkai platinado frente a ella.

No, Miko, este Yakko ve más que tú y mi amo, solo esperaré y entonces ninguno tendrá forma de negarle a Yakko lo que Yakko quiere — Dijo la bestia sonriendo maléficamente poniéndole los pelos de punta a Kagome.

— Hay cosas que es mejor dejarlas estar — Dijo Kagome preocupada por lo que la bestia pudiera hacer.

Nunca se ha dicho que este Yakko sea un cobarde miko, este Yakko aceptará tu reto — Dijo retirándose dejando tras de sí a un par de ojos dorados cargados de furia e irritación, mientras ella lo miraba perpleja y muy confundida

Kami — Murmuró Kagome por lo bajo controlando su corazón que latía desbocado contra su pecho amenazando con salirse por su boca ante lo ocurrido. ¿Cuándo demonios solté yo un reto? fue lo único que Kagome atino a pensar, cuando Sesshomaru se alzó frente a ella sobrepasándola en estatura invadiendo su espacio personal y viéndose genuina y hermosamente furioso.

— No dirás ni una sola palabra de esto a nadie — Ordenó Sesshomaru gélidamente repasando la conversación entre Yako y Kagome en su mente.

— No eres nadie para ordenarme nada, puedes pedirlo educadamente y no tengo ningún problema, pero no me des órdenes, no eres mi jefe, ni mi alfa, mi hermano, mi padre o mi esposo para ordenarme nada — Dijo ella irguiéndose cuan alta era frente a él, lanzándole una mirada cargada de genuina furia que eclipsaba el temor que en el fondo aquel macho despertaba en ella.

— No digas nada de lo sucedido con Yako… por favor — Dijo Sesshomaru obligándose agregar el "por favor", sabiendo que la mujer estaba hablando en serio.

— No hay ningún problema, además no es como si quiero decirle a nadie lo ocurrido aquí, ahora si me das unos minutos creo que puedo ordenar un poco la isla para comer cuando Sango y Miroku se acuerden que estoy muriendo de hambre aquí — Dijo ella por lo bajo, levantando uno de los seis pesados bancos altos que había mandado a hacer para la isla, hacia la parte que estaba libre, sin ver a Sesshomaru lanzarle una mirada cargada de incrédula exasperación y tomar a su vez dos bancos como si no pesaran nada y seguirla.

Para cuando Sango y Miroku habían aparecido, Kagome había ordenando no solo los bancos si no una buena parte de la cocina, mientras Sesshomaru la había estado observando sentado en la isla desde uno de los bancos y la asistía en silencio cuando la terca mujer trataba de hacer algo que físicamente no podría lograr sin herirse seriamente.

=== S S ===

— Te gusta — Decía Kagome aquella noche recostada sobre la silla reclinable viendo el cielo entre los edificios más altos que las rodeaban.

— Es un pervertido Kag — Dijo Sango dándole un trago a la cerveza en su mano y sonriendo levemente, tratando de quitarle importancia al tema que discutían ahora.

Pervertido o no, te gusta y te encantaría ver lo que hay bajo esos pantalones apretados San-chan, además no me mientas tú también tienes tu toque pervertido hermanita mía — Dijo Kagome imitándola y dándole un buen trago a su cerveza, celebrando la primera noche en aquella su casa.

— Solo si tú admites que te gusta el príncipe caído, y no me vengas con esa mierda de que es frio, un príncipe, ni nada de eso, he visto como lo miras Kag te gusta pero te contienes ¿Por qué? — Dijo Sango a su vez lanzándole una mirada llena de astucia.

— Vamos San, el macho tiene una historia familiar de terror, que explica muy bien mi cautela, su padre traicionó a su madre con la "esposa" a la que se le ha dado solo el reconocimiento de "concubina" humana por todos; el macho es impersonal, frio, no da nada de sí mismo y yo estoy francamente hastiada de relaciones de sexo y nada más, me iría mejor con uno o dos vibradores, pilas y una copa, que seguir el camino de las aventuras sin afecto… no busco una pareja para toda la vida pero por lo menos algo de cariño no me caería mal y ese macho no tiene cariño para dar, esta "congelado" — Explicó Kagome dándole un buen trago a lo que le quedaba de cerveza, recordando las palabras de la anciana Yuu.

— Veo que es algo que has pensado… conste que yo solo querías que admitieras que te gustaba — Respondió Sango con la expresión de una gata que se comió un enorme plato de crema.

baka, habría que estar bien muerta para que a una no le guste ese macho… ¿Te dije que Yuu-sama les hecho los perros, su enfermera hiperventilaba y Jakotsu casi tiene una hemorragia nasal la primera vez que fueron al supermercado? La clientela ha subido desde que los tenemos de clientes y no solo hembras si no hombres y machos también — Dijo Kagome riendo nerviosamente.

— Seeep vi la foto ¿Recuerdas? Dilo Kag, está prohibido mentirnos y la omisión cuenta como mentira — Dijo Sango señalándola cerveza en mano.

— Ok… me gusta ese frio macho se feliz ahora — Admitió Kagome finalmente.

— Aun no… seré feliz cuando te lleves bien con él, Miroku me gusta Kag… de verdad "me gusta" hay algo en el que me llama, que me hace sentir… especial, única… creo, que podría llegar a quererlo aunque sea un maldito pervertido, creo que puedo arreglármelas para que sea "mi" pervertido, al menos por un tiempo — Dijo Sango con solemne seriedad. — ¿Qué opinas? — Preguntó finalmente buscando su aprobación.

— Que si él te hace daño, yo hare mi esfuerzo y purificare sus testículos y todo lo que viene con ellos — Dijo Kagome estallando en carcajadas con Sango ante la imagen gráfica de esa amenaza. — Ahora vamos San-san, aún tenemos que conectar las máquinas de coser y ordenar tu fabrica para el inicio de trabajo mañana — Dijo Kagome haciendo gemir a Sango, mientras se levantaban a ordenar el sexto piso.

=== S S ===

A la mañana siguiente ambas despertaron a la hora acostumbrada aun muertas de sueño, teniendo en cuenta que apenas habían dormido tres horas armando la fábrica de Sango, y luego de un baño, vestirse para salir y una descarga de café instantáneo, tomaron sus bolsos, sus llaves y salieron del lugar casi corriendo, al llegar al estacionamiento se les hizo muy extraña la imagen del lugar completamente vacío con la sola excepción de sus autos, y sonrieron entre ellas recordado que en el transcurso de la semana varios miembros de la manada estarían mudándose llenando así los primeros tres pisos.

La clase de Historia del diseño III fue como siempre tediosa en especial cuando se estaban muriendo de sueño y apenas escuchaban la mitad de lo que decía el profesor, por suerte Sango estaba grabando la clase, con la esperanza que después de haber dormido lo suficiente, volver a escuchar la grabación y tener idea de que se perdieron.

Una clase lenta y tediosa y cuatro vasos de café expreso después y ambas estaban como si hubiesen dormido toda la noche, Kagome se fue con Sango y sus empleadas al edificio, donde se dio un buen baño de agua fría, almorzó ramen instantáneo con Sango y sus empleadas, antes de tomar su cartera sus llaves y salir del lugar como un cometa hacia su trabajo.

=== S S ===

— Entonces ya conoces y tratas a esta mujer "Kagome Higurashi" ¿Le has hecho una oferta ya? — Preguntó su madre mirándolo con un brillo de diversión en los dorados ojos desde el borde de su taza de té, ella sabía bien que no pero le gustaba jugar con su cachorro, el chico estaba demasiado acostumbrado a que todo se moldeara a su voluntad y ella siempre estaba dispuesta a darle una descarga de realidad y como bono agregado a disfrutar del show, ella no aceptaría que después de siglos de duro trabajo su cachorro se volviera un macho estrecho de miras, malcriado y trastocado con el borde de estupidez que solía afectar a todos los machos de cualquier especie en algún momento de sus vidas.

Oh el trabajo de una madre, nunca termina Pensó Irasue con burlesca malicia, observando con curiosidad bien enmascarada con frio desdén a su perfecto cachorro.

— No… aun este no le ha hecho una oferta, está esperando conocerla mejor, que la hembra confíe en este lo suficiente para poder ofertar — Dijo Sesshomaru tragándose la irritación, sabía que la mujer no confiaría en él tan fácilmente, por eso a pesar no poder usar las cualidades de Miroku para seducirla a venderle, aun podía usar esa conexión entre la Taijiya y su primo para voltear las cartas a su favor, pero la mujer seguía irritantemente renuente a pertenecer a una manada menos aun a "el" Sesshomaru frunció el ceño ante aquel desliz de sus pensamientos, Yakko había estado molestándolo con la Miko en cuestión y él estaba al límite de su paciencia, para colmo las hembras a las que había montado últimamente, no lo habían satisfecho y Yakko estaba de muy mal humor irritado y violento.

— Una hembra que no cae rendida a tus pies es algo muy extraño de ver… ¿Es lesbiana? — Preguntó Irasue con afectado desdén, agregando más sal a la herida de su orgullo golpeado justamente por ese hecho, las mujeres habían caído a sus pies desde antes de llegar a la pubertad tantos siglos atrás en especial las humanas, su madre había desmembrado a una buena cantidad de hembras que habían tratado de meterlo en sus camas aun cuando era demasiado joven para saber lo que querían de él, y conseguir a una mujer especialmente una humana que no se lanzara a sus pies era algo extraño y según había descubierto irritante cuando en efecto estabas tratando de obtener algo de ella y esta se negaba a ceder.

— La mujer gusta de los hombres, los machos en especial madre y aunque se siente atraída hacia este, ella no actuará sobre esa atracción, por tu historia con el padre de este — Dijo Sesshomaru sin poder ocultar un borde de irritación, ella no lo había dicho pero para el había sido todo muy claro cuando había preguntado por su hermana y había señalado sin tapujos la historia de su madre con la "concubina"

— Oh… ya veo… — Murmuró su madre ladeando la cabeza con una sonrisa sádica en los labios y un brillo de regocijo en los ojos, la ladina hembra estaba disfrutando de aquello. — Cuando logres meterla en tu cama cachorro tráela, esta Irasue tiene curiosidad en una mujer que puede ponerte de tan mal humor junto a tu bestia, una que no se lanza a tus pies y tiene en cuenta lo que sufre tu madre… Por cierto querido… recuerda que una hembra no te dará la satisfacción que buscas si estas deseando a otra cachorro, nunca es bueno engañarse a uno mismo ni sabio tratar de consolar a tu bestia dándole una patética excusa de lo que realmente desea — Añadió su madre sonriendo con malicia dentro de la taza mientras Sesshomaru gruñía por lo bajo.

— ¿Cuándo dijo este Sesshomaru que la metería en su cama? — Preguntó el altivo y dejando su orgullo salir a flote con todo su poder.

— Esta Irasue es más vieja, más sabia y ve más de lo que crees Sesshomaru, la deseas en tu cama querido, puedes mentir al mundo, pero no a ti mismo o a esta Irasue que es tu madre y te conoce como nadie — Dijo Irasue sonriéndole mientras dejaba la taza sobre el escritorio de Sesshomaru y se levantaba seguida por él como el caballero que había sido criado para ser bajo su tutela, y se retiraba de la oficina con su cartera en las elegantes manos, mientras mentalmente Sesshomaru soltaba una retahíla de maldiciones entre gruñidos bajos, observando a su ladina madre abandonar su oficina con su usual elegancia, sonriendo levemente ante la explosión de su siempre "controlado" cachorro.

=== S S ===

— Si tengo que mover esta maldita mesa una vez más, simplemente voy a lanzarla por el balcón — Gruñó Sango una semana y media después resoplando junto a Kagome mientras colocaban la enorme mesa redonda que habían comprado años atrás en el sitio donde querían finalmente, después de haberla movido tres veces.

— Entonces tendremos que comprar otra mesa y pagar una enorme multa por lanzar cosas por el balcón San-san — Dijo Kagome riendo mientras se secaba el sudor con el dorso de la mano.

— Cierto… el punto es que no voy a mover esta maldita cosa ni una vez más Kag — Dijo Sango agotada.

— Bien… esta justo donde debe, vamos a darle un recorrido al lugar San-san — Dijo Kagome caminando hacia la cocina donde le lanzó una botella de agua saborizada que Sango atrapó en el aire.

— Ok Kag-chan — Aceptó Sango abriendo la botella y dándole un profundo trago y siguiéndola.

El trabajo había sido duro, largo y agotador pero se podía decir que lo habían logrado, solo dos de las seis habitaciones estaban amobladas correctamente para dormir en ellas, dos más habían sido arregladas como las oficinas personales de Sango y Kagome respectivamente y una está pensada para volver a crear la "habitación creativa" donde había nacido "Taijiya's" dejando la última para convertirse en una habitación de huéspedes que aún tenían que amoblar.

Mientras recorrían el balcón que rodeaba el enorme apartamento, Kagome señaló la necesidad de conseguir dos tambores parecidos a los que aún tenían desde la estación para colocarlos en el balcón del Este y seis pilares de metal para colocar tres en cada lado, ellos unidos a la calefacción mantendrían aquel lugar cálido durante los meses de invierno.

— En Mei-mei´s están vendiendo una mesa idéntica a la que ya tenemos con las mismas sillas, así que podríamos colocarla en el extremo Este del apartamento y en Ikebana aún hay muebles como los que tenemos del mismo color y todo — Dijo Sango mirando el espacio vacío del apartamento.

— ¿Quieres decorar los dos lados iguales? — Preguntó Kagome barajando la idea. — Bien, necesitamos entonces más paletas para hacer otro juego de muebles, una mesa con sus bancos y ubicar las alfombras o comprar un par nuevas para la sala y la de la sala se puede usar en una de las oficinas, en la habitación creativa o en el cuarto de huéspedes — Dijo Kagome con calma.

— La alfombra del comedor está en Yonekura's junto a unas lámparas que quedaran espectaculares aquí. — Dijo Sango señalando el área abierta donde estaba la enorme mesa redonda de ocho puestos que habían comprado años atrás y que había sido el último mueble pesado que acababan de colocar en su lugar.

— Supongo que mañana puedes darte una vuelta por allí y hacer una lista de precios, poco a poco podremos decorar este lugar, aún tenemos que sacar las cosas que están en los depósitos y tenemos que empezar a planificar lo de tu primera tienda allá abajo — Dijo Kagome deteniéndose en el lado Oeste del apartamento viendo el juego de muebles de cinco piezas que habían adquirido años atrás cuando recién se habían mudado al edificio Okami y estaba a unos metros frente al ascensor, la piel beige cremosa estaba intacta.

Ellas se habían esmerado en cuidar sus cosas así que cuando compraran el nuevo juego no habría mucha diferencia entre ellos a simple vista, luego más allá la enorme mesa sobre la alfombra beige con vino tinto que contrataba hermosamente con el piso de granito blanco, sus muebles artesanales vestidos esta vez de negro y rojo sangre sobre una alfombra de pelo largo blanca y cojines negro y rojo, la cocina completamente armada incluyendo la enorme nevera de acero inoxidable que habían comprado a juego con la cocina de seis hornillas y horno, que había sido la compra más lujosa que ambas habían hecho en años, sus electrodomésticos habían sido elegidos por Kagome que había ido reemplazando los que había rescatado por años de la basura cuando finalmente no había podido arreglarlos más para extender su vida útil, y ahora tenían una bonita colección de electrodomésticos de acero inoxidable que eran los favoritos de Kagome, quien en efecto era la que más le gustaba cocinar de ambas, la primera nevera que habían comprado tenía su lugar en la despensa junto a un freezer que habían adquirido poco después de mudarse al edificio Okami y estaba repleto de alimentos congelados al igual que la nevera.

— Claro… igual tengo que ir al periódico a publicar los anuncios para alquilar el resto de los apartamentos y buscar más empleadas para mí fabrica… — Dijo Sango con un suspiro.

— Hemos hecho algo grande San-san, salimos de la estación mejor de lo que esperábamos salir, y ahora salimos del apartamento Okami, al nuestro y ahora toca trabajar duro para mantenerlo todo — Dijo Kagome sonriendo con calma, ella estaba más en paz que nunca.

— ¿Te has dado cuenta que tú y yo nunca dejamos de trabajar? — Dijo Sango con un suspiro,

— Si… pero aceptémoslo, no tenemos nada mejor que hacer, tal vez el día en que atrapes en tus garras a tu pervertido, podrás relajarte un poco y delegar responsabilidades en tus empleados — Dijo Kagome con malicia.

— ¿Y tú? — Preguntó Sango entonces, mirándola preocupada.

— No lo sé… tal vez me consiga un amante de nuevo, el tiempo lo dirá, vamos a darnos un baño comer y dormir, estoy que me caigo de sueño — Contestó ella muy casual antes de avanzar hacia su habitación cerrando detrás de ella sin ver la mirada cargada de preocupación de Sango.

— Eso… no es suficiente para ti… ni para mí — Dijo Sango haciendo lo propio.

Al día siguiente ambas presentaron exámenes, y vieron dos horas de clases antes de tomar caminos separados, cuando Kagome regresó a casa, tomó una ducha, almorzó y le dio una vuelta a las empleadas de Sango antes de irse al trabajo a cumplir con su horario y rutina como siempre.

=== S S ===

— Te lo dije Sessh, las dos trabajan como hormigas sin parar todo el tiempo, tienen sus momentos de relax pero son contados, según los conocidos de ambas confirman lo que ya había dicho antes, Kagome es la que dicta las reglas que ambas siguen desde niñas y Sango obedece sin replica, Kagome escucha las opiniones de Sango y es la que al final de cuentas dice la última palabra, ella tiene una orden de caución sobre un tal Aoshi Iwagami por acoso, escandalo en la vía publica y agresión física, el hombre le dio una cachetada a Kagome en la entrada del edificio donde vivían, ella le devolvió la cortesía y le partió el brazo, la muñeca y la nariz antes de pedir la orden de caución, los Okami por su parte le dieron un escarmiento de por vida, el hombre abandonó Japón desde entonces. — Decía Miroku con calma, mientras Sesshomaru escuchaba mirando por la amplia ventana de su oficina.

El la golpeó — Siseó con salvaje furia en la lengua ancestral inu, volviéndose a mirarlo con los ojos teñidos de rojo.

Si Yakko-sama, él la golpeo, pero ella le dio una buena paliza y lo mando directo a un quirófano y los Okami también se cobraron bien ese golpe… ¿te gusta verdad? — Preguntó Miroku manteniéndose calmado y respetuoso, Yakko no era una bestia con la que jugar y él lo sabía de sobra, tenía el recuerdo de varios huesos rotos e incontables palizas para tener en cuenta que la bestia de Sesshomaru era una que exigía respeto, y que Sesshomaru pudiera controlarla había sido desde siempre un ejemplo del verdadero poder de su primo.

La hembra es fuerte, terca, salvaje e indomable… este Yakko sabe que es suya, pero el amo esta cegado con otras cosas y no lo ve… tonto… y ella… no quiere "pertenecer" el amo tampoco ayuda a persuadirla con su comportamiento, ella nos desea pero se mantiene a distancia, nosotros la deseamos y el amo no lo ve y toma a otras hembras débiles… inaceptables… entre nosotros Houshi o mueres— Respondió Yakko con un profundo gruñido que retumbo en el amplio pecho de Sesshomaru, antes de pestañear y retraerse nuevamente.

— Yakko no se tomó muy bien saber que un hombre golpeó a Kagome — Dijo Miroku simplemente al ver la pregunta muda en los ojos dorados de Sesshomaru, señalándole que obviamente Yakko no había compartido aquel episodio con su primo, lo cual era tan preocupante como esclarecedor.

— Una acción cobarde, la Miko fue suave con el — Dijo Sesshomaru con un borde cortante, la mujer no le caía exactamente bien, pero saberla víctima de un hombre lo indignaba y lo llenaba de tal furia, que era una suerte que el hombre no estuviera en Japón porque sentía deseos de darle caza y triturar cada uno de sus patéticos huesos hasta ver extinguirse la vida de la pulpa en la que convertiría su cuerpo antes de disolverlo con su toxina, pero nada más de eso a favor de la terca miko cabeza dura.

— Oh no, ella no es "suave" con los que amenazan o le hacen daño o Sango, ella se ha descrito a si misma más de una vez como una "perra" y puede que ella le haya roto un brazo, la muñeca y la nariz, pero la golpiza que le dio durante ese proceso fue suficiente para humillar y destruir el orgullo de cualquier macho y si él llega a tener hijos será un completo milagro médico o cuernos — Aseguró Miroku riendo con maldad.

— ¿Perra hmm? Bien por ella — Dijo Sesshomaru riendo por lo bajo con tanta malevolencia que de no saberse en la lista blanca del Daiyoukai frente a él, Miroku ya estaría muerto de miedo, antes en la época feudal cuando Sesshomaru solo sonreía, la sangre fluía como ríos de sus enemigos y entonces era un joven Taiyoukai y nadie lo había escuchado reír salvo Irasue-Obachan, Inu no Taisho y el y la última vez que Sesshomaru había reído en voz alta ellos solos habían acabado con un ejército entero sin dejar rastro alguno del sanguinario ejército o de sus honorables víctimas.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo.