Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.
Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"
Nota extra: Por algún error de la página el mensaje de anuncio automático de actualización nunca llego a ustedes, desde ya me disculpo y señalo que actualice el VIERNES en la noche, gracias a GABYINUFANS por señalar este error de lo contrario jamás lo habría notado.
Gracias a todos
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)
"Es gracioso cuando la vida te da una buena descarga de realidad y te recuerda de un buen emplazado empellón, que estamos bailando su música en SU fiesta, y la puede cambiar cuando le dé la regalada gana y solo nos queda, seguirle el paso o rodar como idiotas por la pista mientras algunos se ríen de tu torpeza…
¡PROTEGER!
Pareció ser la demanda que mi misma alma pareció exigir sin yo poder hacer nada más que obedecer instintivamente, poco importó el fuego líquido que sentí, y la presencia de mis amadas madres rodeándome en su intento de manifestar su amor y su protección sobre mi… Y mientras el aliento se atasca en mi garganta, y cada respiración que tomo es difícil, pesada y dolorosa, veo el rostro de Sango y la de este Youkai taciturno disolverse ante mí, y lo último que mis ojos ven, son sus ojos dorados cambiando intermitentemente a rojo y luego oscuridad y el alivio…
Nunca pensé que estaría tan débil después de dejar atrás mis días de escurrirme entre las sombras de las calles, buscando desesperada algo con que calmar la terrible hambre que entonces era la historia de mi vida y aun así aquí estoy, luchando por continuar avanzando y ningún hijo de puta va a detenerme en mi meta, menos aun ahora después de enfrentarme a esta experiencia que me recuerda que al final de cuentas, no soy yo quien toca la música, aunque dirija a una pequeña parte de la fiesta no soy quien tiene todo el control de ella.
No importa, mientras pueda bailaré la música de la vida y cuando esta se apague, bien estaré muy jodida y será el Fin… mi fin.
Me iré feliz de saber que hice de mi vida lo que pude y al final no lo hice tan mal, espero que Sango algún día lo supere y me recuerde cuando mi tiempo se agote.
Kagome
Cap. 14: Shock
Durante tres semanas y media Sango había entrevistado a más de cincuenta candidatas para contratar a treinta costureras y llenar los puestos de las máquinas de coser en las que Kagome y ellas habían invertido una buena parte de una de las cuentas que le habían heredado a Kagome y esta seguía insistiendo que les pertenecía a "ambas", con lo que ahora tenía veinte maquinas industriales, diez de ellas de ellas especiales para coser cuero dos para jeans, una casera que ya tenían desde la estación, junto a tres para coser cuero que habían comprado usadas poco después que inicio el negocio de Sango y ocho overlock, aumentando la producción para cumplir con la demanda del producto que no había hecho sino aumentar y ya tenía las manos llenas.
=== S S ===
— Kagome-chan, ¿Cuánto tiempo as vamos a postergar esa cena que les prometiste a Miroku y su encantador y sexy primo? — Dijo Sango con maliciosa picardía aquella mañana mientras estaban el en receso de diez minutos entre una clase y otra.
— Déjame que te recuerde que hemos estado ocupadas las últimas semanas, y si pongo un maldito remache más voy a llorar — Dijo Kagome recordándole el cumplimiento de uno de los pedidos de la manada de Okami que tenían que entregar ese día y habían terminado a las dos y media de la mañana después de casi ponerse un remache de adorno en una mano del agotamiento físico que tenían.
— Cierto… pero ahora ya tengo más gente trabajando para mí y pronto no tendremos que coser nosotras y solo dedicarnos a diseñar, tu cariño tienes tu don con las carteras y los zapatos que yo no tengo — Dijo Sango con un suspiro ilusionado.
— Tú te despegaras de la máquina de coser definitivamente el día que te mueras, al igual que yo de mi amada cocina — Dijo Kagome riendo y pagando los dos cafés que había pedido, dándole uno a Sango que reía dejándose arrastrar a la mesa más cercana.
— Cierto pero ya sería por placer/antojo o la necesidad de arreglar algo y no por coser un pedido astronómico entero entre seis personas prácticamente — Respondió Sango muy de acuerdo con las palabras de Kagome.
— Cierto, eventualmente necesitaras más gente, así que no descartes los otros currículos ni dejes de recibir más. — Aconsejó Kagome con sabiduría tomando un largo trago de café.
— ¿Y tú cuando piensas iniciar tu negocio? — Preguntó Sango que había estado viendo a Kagome trabajar sobre varias cosas en una de sus muchas listas pendientes.
— Estaba pensando en hacerlo pronto, estoy iniciando las negociaciones con las casas editoriales para que me vendan los libros que quiero tener en el café y tengo varios artistas independientes que están interesados en colocar su arte en el lugar también — Explicó Kagome con calma.
— Seguro que te irá muy bien Kag — Dijo Sango conociendo la indecisión de Kagome en cuanto al negocio que realmente quería poner.
— Si, confió en tenerte como clienta fija — dijo Kagome riéndose con ganas.
— Claro que si — Respondió Sango de inmediato.
— Llama a tu pervertido, dile que este domingo podemos hacer una buena cena, creo que ya es hora de hablar con Hina, pronto tendremos que iniciar nuestros trabajos de grado y las pasantías, así que no voy a tener tiempo para trabajar medio día si encima de todo voy a iniciar mi negocio también — Dijo Kagome finalmente tomando la decisión.
Tenía semanas dándole vueltas al asunto y ahora que tenía aquel edificio que administrar y la oportunidad de oro de poder abrir su propio negocio sin tantas complicaciones como antes había creído tener, Kagome estaba ansiosa por iniciar su plan de vida, Sango ya estaba en buen camino y ella no deseaba quedarse atrás para luego convertirse en una carga para ella, que se sentiría obligada a cargar con ella por el pasado que compartían.
— Vaya… lo harás esta semana — Dijo Sango silbando por lo bajo, comprendiendo el significado real que encerraban las palabras de Kagome.
— Ya tuve algunas palabras… en realidad Hina me dio un tirón de orejas ya sabes cómo es, creo que se dio cuenta de que mi renuencia a irme era más por mi sentido de deber para con ella que mis ganas de "extender mis propias alas" como dijo, así que… creo que esta será mi última semana con ellos — Dijo Kagome sonriéndole a Sango con los ojos llenos de lágrimas.
Ella aun podía verse a sí misma aquella noche desesperada, hurgando entre la basura con el estómago ardiendo hasta el dolor de hambre, cansada, enferma, débil, con mucha sed, aterrada de ser encontrada por los carroñeros más grandes, muerta de frio y espantada cuando la puerta trasera del supermercado se abrió y Hina salió con una bolsa de basura en la mano y la miró espantada, entonces Kagome no sabía lo que aquella mujer significaría en su vida y su futuro, su enfermedad mortal la había llenado de profundo temor y verla luchar contra ella hasta vencerla había sido un verdadero alivio y ellas rezaban a diario por la salud de Hina y su familia entera a quienes debían mucho, aunque ellos nunca les cobraran ellas lo sabían y no lo olvidarían jamás.
— No llores, me harás llorar y entonces ambas lloraremos y nos pondremos horribles de llorar y espantaremos a todo el mundo — Dijo Sango también llorando y aferrando con fuerza la mano libre de Kagome que también apretaba la suya, solo ellas entendían lo que significaba para ellas dejar a Hina atrás.
— Cierto… — Respondió Kagome secándole las lágrimas a Sango y luego las de ella — Somos las Higurashi hemos atravesado el infierno para estar aquí y tenemos que estar… "perfectas" — Dijo Kagome risueña
— Cierto, muy cierto — Dijo Sango echándose a reír también.
=== S S ===
El día en el supermercado era tranquilo, era oficialmente su último día de trabajo y Momiji estaría terminando de entrenar a su reemplazo, pero ambas sabían que ninguna podría reemplazar realmente a Kagome, que conocía al dedillo cada mínimo detalle del mercado y a cada cliente regular como la anciana Yuu y sus apariciones en el mercado que se habían regularizado y ahora su enfermera la traía, pues la anciana prefería comprar allí, aun así el plan de seguridad que Kagome había implementado para Yuu-sama y otros clientes que como ella estaban en riesgo debido a alguna condición seguiría cumpliéndose allí y en las otras sucursales de Hina's Supermaket.
Kagome era poco más que una leyenda en el supermercado y los negocios vecinos, habiendo iniciado como empacadora siendo muy niña, ninguno había esperado que eventualmente ejerciera de gerente del lugar llevando un currículo impecable, pues bajo su gerencia casi cuatro años atrás, el supermercado había mejorado su calidad y su clientela había aumentado considerablemente, sin olvidar que había sido el consejo de ella, el que había llevado a Yuki y a Royce los padres de Hina y a su hermano mayor a ponerle el mismo nombre a sus supermercados, creando prácticamente el inicio de una franquicia de calidad conocida y garantizada, además Okita y Momiji estaban planteándose seriamente abrir un nuevo mercado también bajo el nombre de "Hina's Supermarket" todos la extrañarían eso era más que seguro.
— Deberías estar descansando — Dijo Kagome desde la puerta de la oficina mirando a Momiji muy embarazada en su uniforme pre-mamá, caminar de un lado al otro por el supermercado con una carpeta metálica llena de papeles y un bolígrafo y la nueva gerente en entrenamiento siguiéndola dos pasos más atrás.
— Estoy bien mujer, solo estoy embarazada no al borde de la extinción — Dijo Momiji risueña acariciando su abultado vientre y sosteniendo la carpeta bajo su brazo. — Además Midoka-san aún necesita algunos tips antes de poder dejarla sola — Añadió señalándole a la aludida Midoka algo frente a ellas, antes de ir como un buque de guerra hacia el punto señalado seguida de cerca por la delgada y tímida Midoka que a su vez sostenía una carpeta idéntica a la de Momiji obviamente tomando nota de todo lo que la mujer decía.
— Sip, pero tienes un embarazo múltiple de casi nueve meses — Murmuró Kagome sonriente para sí misma, dándole un trago a la taza de café que tenía en la mano.
— Hey Kag — Saludó Sango sacándola de sus pensamientos, mientras Miroku aparecía con Sango empujando un carrito vacío junto a su silencioso primo, que para su irritación y a su parecer, parecía estar siempre cerca de él.
— Hey San-san, Miroku-san Taisho-san — Saludó Kagome sonriéndoles con calma.
— Tan hermosa como siempre — Dijo Miroku guiñándole el ojo.
— Y tu tan pervertido como siempre Miroku-san — Dijo Kagome con sarcástica burla.
— Vamos ustedes dos, dijeron que querían una opinión experta, así que a buscar esos productos dudosos — Dijo Sango sacándole la lengua a Kagome mientras seguían, sin ella notar la mirada dorada taladrándola, distraída por una caja que acababa de bloquearse.
Después de dar clave a la supervisora de caja, y resolver el problema del sistema Kagome regresó a la oficina con el dinero recogido de las cajas en la colecta de aquella hora, y tras contarlo con Momiji se guardó en la caja fuerte.
— Déjame darme una vuelta y regreso — Dijo Kagome curiosa de ver que estaban comprando aquel día Miroku y su primo.
— Ve aquí no hay nada que hacer ya — Dijo Momiji mirando revistas de decoración de habitaciones infantiles con una ligera sonrisa en los labios.
Kagome sonrió y salió de la oficina y buscó por los pasillos hasta ver a lo lejos a Sango reír de algo que dijo Miroku mientras le mostraba una caja de detergente para lava vajillas de una marca extranjera, Kagome se detuvo y observó al macho y vio en los ojos violetas de él algo que podía reconocer por haberlo visto en los ojos de Mina y Yuri cuando se miraban, o entre Jenny y Ginta y así muchos otros, era amor, el pervertido estaba enamorado de su hermana y eso tranquilizaba su corazón, ella sabía que Sango también lo amaba pero no estaba dispuesta a dejarla a ella atrás, pero ya hablaría con ella sobre eso, porque si ella podía ver ese amor entre dos seres, que cuando mucho se habían dado algún beso apasionado y no por falta de ganas sino de tiempo, entonces este era "el macho" de su hermana y ni aun ella estaría en su camino hacia la plena felicidad.
— ¿Tú también lo puedes ver verdad? — Preguntó Kagome con calma sin voltearse.
— Hnn — Respondió Sesshomaru deteniéndose junto a ella, observando a la pareja que ella estudiaba.
— Si él le hace daño… se muere — Dijo Kagome devolviéndose hacia la oficina sin esperar respuesta del silencioso macho albino.
Sintiéndose extrañamente pesada, estaba a punto de regañar a Momiji una vez más por estar fuera de la oficina, cuando cuatro hombres armados dos de ellos Youkai y los otros dos Hanyous entraron al lugar y agarraron a la supervisora de caja y a un joven empaquetador y apuntaron con sus armas a ellos, Kagome sintió el alma caerle a los pies, en todos los años que tenían habían tenido un par de intentos de asalto sin éxito, pero estos machos que estaban armados y se veían nerviosos y muy agresivos y eso cambiaba las cosas por completo.
— Esto señoras y señores es un asalto, si oponen resistencia se mueren — Anunció con calma el que parecía ser el líder un Youkai unos centímetros más bajo que ella y con claros rasgos de rata.
— El que se las quiera dar de héroe se muere, así que los Youkai que están en el lugar salgan con las manos en alto — Dijo el otro muy parecido al primero que había hablado.
— Las cajas están vacías jefe — Comentó uno de los Hanyous al abrir la caja que tenía frente a él y la de al lado.
— Claro, ese pimpollo de ojos azules de allí ya recogió el dinero, ahora se buena chica y tráeme el dinero — Dijo el "jefe" apuntando a Kagome con su arma, mientras los Hanyou y Youkai que estaban en la tienda salían uno tras el otro con las manos al aire, Kagome vio a Miroku y a Sesshomaru entre ellos cubriendo a Sango con sus cuerpos con tensa calma y por un momento pudo ver la mirada cargada de pánico de Sango cruzarse con la de ella.
— El dinero está en la caja fuerte y no puedo sacarlo — Respondió Kagome con calma echando de mano de todas sus cualidades para mentir sin ser detectada por los agudos sentidos Youkai, sabiendo que tenía que hacer tiempo para que llegara la policía o ellos mismos huyeran ante el riesgo de ser atrapados allí.
— Si la abriste para meterlo puedes abrirla para sacarlo moza — Señaló el Youkai rata blandiendo el arma humana en sus manos.
— La clave se cambia cada vez que se cierra la caja fuerte — Contestó ella con calma, sin decir que bajo el suelo falso, la caja fuerte aún estaba abierta pues aquel no era el último corte de caja del día.
— Tal vez necesitas un poco de persuasión — Dijo el Youkai empujando a las cajeras y al resto de los clientes hacia los clientes Youkai, antes de apuntar hacia los clientes humanos que los Hanyou empujaban hacia el montón de clientes acorralados — Tal vez la muerte de esa dama y sus cachorros te ayude a buscar la forma de darme el dinero — Añadió secamente apuntando hacia una pálida y aterrada Momiji mirándola con un brillo sádica anticipación, para ella era obvio que él quería, ansiaba hacer daño y la idea de matar lo entusiasmaba y ella podía sentir una acumulación de energía nerviosa en el lista para estallar.
Kagome no sintió el momento en que se movió, pero de pronto estaba frente a Momiji empujándola con su cuerpo hacia los demás clientes que se agacharon mientras algo la envolvía trayéndole el olor a pino y menta de Yuri y el agua de colonia de Sakuras y canela de Mina mientras el terrible dolor explotaba en su cuerpo estremeciéndola de los pies a la cabeza.
La detonación ahogó los gritos aterrados y el caos, y Kagome solo sintió algo caliente y viscoso recorrer su brazo izquierdo y un terrible dolor recórrela desde el hombro y el pecho al resto de su cuerpo, mientras levantaba su mano derecha hacia los atacantes y dejaba ir una descarga de Reiki tal, que destrozó su anillo sello y noqueó a los asaltantes a quienes había concentrado sus poderes sin dañar al resto de los Youkai o Hanyous que estaban en el lugar cubiertos por la barrera más fuerte que ella había levantado jamás, antes de sentir las piernas como gelatina y caer pesadamente en el suelo como un saco de piedras.
— Demonios — Juró sin aliento mientras la vista se le nublaba, con puntos negros y blancos que danzaban frente a sus ojos y el dolor la azotaba una vez más robándole el aliento y la energía. Maldita suerte, el ultimo día trabajando aquí y vienen y me matan, santa mierda… que bien arregladas estamos Pensaba con un deje de histeria.
— NO… NO NOOO KAGOME, KAGOME NO. NO, NO, NO — Gritaba Sango fuera de sí, empujando a todo el que se ponía en su camino a un lado, apenas la barrera se disolvió de golpe hasta llegar donde Kagome estaba en un charco de su propia sangre — NO… RAPIDO UNA AMBULANCIA, LLAMEN A UNA MALDITA AMBULANCIA. — Gritaba tratando de contener con sus manos la sangre que salía de la herida a borbotones, mientras tras ella Miroku llamaba a una ambulancia y Sesshomaru estaba shock, hasta que su bestia lo hizo reaccionar y rodeando a Sango se quitó la chaqueta y la usó como compresa tratando de detener la hemorragia sin éxito alguno.
— San-chan Mo-mi-ji — Dijo Kagome torpemente, sintiendo la lengua muy hinchada dentro de su boca como si fuera de eso tuviera una enorme bola de algodón bajo la lengua.
— ESTOY BIEN, ESTOY BIEN KAGOME-CHAN, OH KAGOME-CHAN, OOOH KAGOME-CHAN — Decía la mujer en pleno ataque histriónico mientras los empleados trataban de calmarla en vano.
— Hey San-san… es-toy bi-en… que… bi-en… a-rre-gla-dasss essss-taa-mosss — Dijo Kagome antes de desmayarse por la rápida pérdida de sangre.
— No… NO TE ATREVAS A DESMAYARTE KAGOME HIGURASHI, NI TE ATREVAS A MORIRTE NO HEMOS LUCHADO COMO UNAS CONDENADAS PARA QUE TE MUERAS AHORA, ABRE LOS OJOS, KAG…Kag por favor, por favor, por favor — Gritaba Sango llorando sobre ella rota de angustia mientras la policía y la ambulancia llegaban al mismo tiempo, y al ver a Ginta pálido y furioso colocarle las esposas a los asaltantes, Sango se derrumbó en los brazos de Miroku con una monumental crisis de nervios que no tenía consuelo.
=== S S ===
Sesshomaru nunca antes había estado en una clínica, o un hospital público siendo Youkai rara vez se había enfermado siendo muy cachorro, solo los médicos de la familia estaban autorizados a tratarlo, por lo que aquel lugar se le hacía completamente extraño, si bien él había donado dinero e insumos a muchos hospitales, jamás había estado realmente en ninguno, las ceremonias de entrega se hacían lejos de los hospitales por consideración a los enfermos, y a sus propios agudos sentidos y a él le parecía perfecto de aquella forma.
Así que cuando Miroku le había quitado las llaves del auto a él y a Sango por seguridad y los había empujado a su auto, no se había esperado tener que seguir a la ambulancia como copiloto mientras los paramédicos luchaban por mantener con vida a Kagome Higurashi, de quien ese día había descubierto una terrible verdad y por primera vez en su larga vida no sabía qué hacer con esa verdad, el necesitaba saber más, pensar y decidir qué hacer, en esos momentos no importaba que el maldito edificio aun no estuviera entre sus bienes, en esos momentos lo único que él quería a pesar de lo que había descubierto, era que la mujer sobreviviera.
— ¿Familiares de Kagome Higurashi? — Preguntó un médico que había salido finalmente del quirófano ocho horas después.
— Yo, soy su hermana mayor… ¿Qué sucede esta ella bien? — Dijo Sango con voz ronca de tanto gritar y llorar, le habían puesto un calmante para poder tranquilizarla al legar a la clínica y había estado casi ocho horas esperando respuestas desde que Kagome había sido ingresada al quirófano y esperaba finalmente obtenerlas.
Tras ella Hina y su familia también estaba, Momiji había entrado el trabajo de parto con el susto casi siete horas después del asalto y estaban practicándole una cesárea de emergencia, por lo que la familia estaban ahora por ambas, Ginta y una multitud de Okamis también estaban allí, Koga había tenido que salir del lugar con Ayame por la seguridad física y estructural del edificio, el Okami estaba tan furioso que los asaltantes presos habían tenido que ser llevados a una celda de máxima seguridad para evitar que Koga los matara a sangre fría.
— La paciente está estable afortunadamente el proyectil paso por debajo de la clavícula izquierda atravesando el musculo limpiamente y alojándose en la entre del Ápex acromial y la hendidura del tubérculo supragleonideo del hombro izquierdo, la herida en si no grave a simple vista, pero la pérdida de sangre si lo es pues el proyectil rompió una arteria de importancia y varias vena secundarias, afortunadamente logramos reparar el daño sin muchos problemas, la intervención fue muy delicada pero fue exitosa, ahora su hermana necesita donantes de sangre. ¿Sabe usted qué tipo de sangre es su hermana, si son compatibles o si es posible conseguir un donante? Dado la gravedad de la emergencia no pudimos confirmar su tipo de sangre — Dijo el doctor en los términos sencillos que podía explicar la situación.
— Todos son compatibles con Kagome incluso los Youkai creo, ambas somos el mismo tipo de Sangre AB positivo doctor, y con gusto puede tomar toda la que necesite — Dijo Sango de inmediato casi llorando de alivio, agradecida infinitamente de que ambas fueran receptoras universales y de los exámenes físicos de la escuela que les ayudaron a descubrir aquella casualidad genética.
— Necesitare dos donantes más Higurashi-dono, la pérdida de sangre fue considerable y advierto que aun así ella estará muy débil por una temporada. — Señaló el doctor con solemnidad.
— Yo puedo donar — Dijo Yuki de inmediato, Hina no se atrevía a donar con su historial cancerígeno tan reciente.
— Y yo — Dijo Mathew, seguido de cerca por Yusuke el hermano mayor de Hina.
— Entonces síganme — Dijo el médico guiándolos de inmediato hacia otra área, minutos después los cuatro regresaron pálidos y temblorosos sosteniendo un vaso de plástico con jugo muy azucarado, dejándose caer en las sillas libres mientras los que esperaban los ayudaban lo mejor que podían.
=== S S ===
Dos días después Sango seguía en la clínica donde Miroku había ordenado a la ambulancia llevar a Kagome, apenas había dormido, comido y se había aseado en el baño del pasillo a cuatro metros de la sala de terapia intensiva donde Kagome aún estaba recuperándose.
— Tienes que ir a casa, darte un buen baño y cambiarte de ropa, Kagome-san no va a estar muy feliz de verte en este estado — Decía Miroku tratando de mediar con Sango.
— ¿Esa es tu forma sutil de decir que apesto? — Dijo Sango desanimada, ya no tenía más lagrimas para derramar y sentía que a pesar de las "buenas" noticias del doctor la vida se le escapaba de las manos como el charco de sangre que Kagome había perdido, en aquellos momentos no sabía que hacer sin ella, se sentía perdida y estaba aterrorizada, se sentía nuevamente aquella niña acabada de escapar por los pelos del infierno de Setagaya solo que esta vez no había nadie para salvarla porque su ángel guardián estaba inconsciente en terapia intensiva luchando por vivir, los médicos la habían puesto en un coma inducido para ayudarla a recuperarse más rápido, al parecer las heridas a nivel arterial eran más delicadas para sanar y necesitaban que ella permaneciera inmóvil para no deshacer todo el trabajo que habían hecho para reconstruir el daño que aquella maldita bala había hecho en su cuerpo. Oh Kag… recupérate pronto no me dejes Rogaba Sango mentalmente completamente aterrorizada con la sola idea de perderla.
— No, cariño es mi forma sutil de decirte que Kagome-san va a enfurecerse contigo por no cuidarte y conmigo por no cuidar de ti, me gustas Sango Higurashi y tu alfa va a mandarme a la mierda si despierta y te ve en el estado en que estas, que no pude cuidar de ti como es debido — Dijo Miroku tomando el rostro de Sango en sus manos llenas de garras y obligándola a mirarlo. — No soy perfecto, mi mano esta maldita y como todos dicen soy un pervertido… pero me gustas tú ¿Entiendes? Vamos a casa, toma una ducha y cocinare para ti, Sesshomaru se ofreció a quedarse. — Dijo Miroku sin admitir que su primo tampoco se había movido de aquel lugar y tenía a su asistente corriendo de un lado al otro atendiendo sus deberes.
— ¿Vas a cuidar de ella mientras voy y vengo Sesshomaru-san? — Preguntó Sango aterrada como una niña desvalida y no como la fuerte mujer que ellos sabían que era, mirando al Inu asentir en silencio. — Gracias, por favor, no dejes que se vaya — Dijo Sango aterrada, ambos machos se miraron por encima de la cabeza de Sango antes de que Miroku la arrastrara fuera de la clínica.
Por su parte Sesshomaru estaba en un grado de confusión interno que nunca antes había sufrido, cuando aquel Youkai disparó contra Kagome algo dentro de él se levantó enfurecido dispuesto a destruir absolutamente todo, Yakko había matado al Youkai antes de que Kagome neutralizara al grupo, la mujer era sumamente poderosa de echo ya no habían mikos como ella, la última miko guerrera había sido lady Midoriko, aun así aquella mujer había nacido en un clan donde no se había visto una miko real en más de seiscientos años.
Todas ostentaban el título de miko por conocer al dedillo cada ritual y costumbre, pero ninguna tenia poder real; allí tenía que haber más historia de la que Miroku conocía, pero con esto a la luz ya era hora de hacer una investigación profunda de Kagome Higurashi, el problema radicaba en que si Miroku no había averiguado nada más de lo que ya sabían, entonces el estaría obligado a sacar información directamente se su fuente más confiable, la mismísima Kagome.
— ¿Familiares de Kagome Higurashi? — Preguntó otro médico de turno, sacándolo de sus pensamientos.
— Este es su prometido, su hermana acaba de ir a comer y a cambiarse — Mintió Sesshomaru descaradamente y sin remordimiento o vergüenza alguna.
— Oh ya veo, Higurashi-dono acaba de ser reanimada y ya ha despertado y tras los chequeos pertinentes será trasladada a una habitación en...
— Privada, Higurashi Kagome ira a una habitación privada, este Sesshomaru se encargará de todos los gastos — Dijo Sesshomaru sintiendo el alivio recorrerlo y a Yakko finalmente callarse desde que Kagome cayó en el supermercado.
Después de finiquitar el asunto de los gastos con la administración Sesshomaru fue guiado hasta la amplia habitación que había solicitado y se sentó a esperar que llevaran a Kagome, veinte minutos después los enfermeros trajeron a la mujer en una camilla, su cabello estaba despeinado y sin brillo, su piel estaba pálida y enfermiza y bajo sus ojos habían oscuras ojeras a pesar de haber dormido durante dos días seguidos, y estaban cerrados con fuerza.
— Ya estamos aquí lady Kagome — Dijo uno de los enfermeros un Youkai pantera, mientras una enfermera abría la cama donde la acostarían y sosteniéndola de las sabanas la levantaron como si no pasara nada y la dejaron con suavidad en la cama, antes de entregarle una carpeta metálica a la enfermera y salir de allí observando de reojo al conocido Youkai platinado que irradiaba autoridad y comandaba la atención sin decir una palabra.
— En un momento le traeremos algo de gelatina Kagome-sama — Dijo la enfermera lanzándole una tímida mirada a Sesshomaru y sonrojándose profundamente antes de salir de la habitación.
— No entiendo… por qué me despierto… y de repente… todos me llaman lady… o Kagome-sama — Murmuró Kagome en voz muy baja y ronca y arrastrando ligeramente las vocales.
— Este Sesshomaru no lo sabe miko — Dijo el con calma negándose a explicarle lo que su mentira blanca había desatado.
— Eres un odioso Inu Youkai… ¿Dónde está Sango, está bien y Momijii-san los bebes? — Preguntó ella entonces haciendo que las maquinas a las que estaba conectada empezara a sonar enloquecidas, atrayendo a la enfermera una vez más.
— Kagome-sama si no se tranquiliza tendremos que volver a doparla — Dijo la mujer con calma.
— Hai, lo siento Akane-san — Dijo Kagome avergonzada, antes de verla partir una vez más. — Sesshomaru-san… por favor — Pidió ella insistiéndole genuinamente preocupada a pesar de su obvia debilidad.
— La mujer Momiji dio a luz dos cachorros sanos hembra y macho, mientras estabas en quirófano, todos tus amigos estuvieron aquí, Sango-san a estado dos días seguidos aquí y Miroku finalmente la convenció de tomar un baño, comer de verdad y regresar, pero su plan incluye convencerla de dormir un par de horas, Sango-san ha abusado de la cafeína estos últimos tres días, y este Sesshomaru se ofreció a quedarse mientras van y vienen. — Explicó el con calma, si admitir que él tampoco se había movido de allí ni planeaba hacerlo pronto.
— Eso, es muy dulce de tu parte, teniendo en cuenta… que no soy tu persona favorita — Dijo Kagome sonriéndole levemente.
— Eres irritante — Confirmó Sesshomaru, sonriendo levemente también.
— Lo sé, es mi mejor… cualidad — Dijo Kagome sonriéndole abiertamente. — Tu también eres irritante… pero creo que a pesar de eso, me caes bien Sesshomaru — Dijo Kagome suspirando agotada y durmiéndose al instante sin ver la mirada perpleja de Sesshomaru ante sus palabras.
Cuando Kagome despertó nuevamente Sango estaba sentada a su lado, peinándole el cabello enredado ausentemente con los dedos y una expresión de temor igual a la que había tenido durante sus pesadillas, cuando recién la había rescatado de la muerte.
— Ya sabes… todo para Kirara — Dijo Kagome roncamente, mientras Sango casi saltaba de la silla y la miraba con los ojos como platos antes de echarse a reír y a llorar al mismo tiempo. — Hush San-san estoy bien… aún hay Kagome para rato no llores, te vas a hinchar y con una Higurashi viéndose espantosa es más que suficiente, el mundo no soportaría que las dos nos viéramos horribles al mismo tiempo — Dijo Kagome apretando débilmente la mano de Sango en su mano derecha, la izquierda desde la clavícula hasta la muñeca estaba en una rígida férula de plástico.
— Kagome-chan, Kami Kag me has quitado años de vida — Dijo Sango riéndose finalmente de las palabras de Kagome, secándose las lágrimas mientras otras más se desbordaban de sus ojos y las reemplazaban.
— Lo siento San-san, no pude evitarlo, lo vi en sus ojos, pude sentirlo él iba a matar a Momiji-chan y a los bebes de Okita… el quería hacerlo lo deseaba de verdad, no pude detenerme — Dijo Kagome mirándola a los ojos, disculpándose en silencio.
— Los policías dicen que es la sacerdotisa en ti saliendo a flote, exigiendo la protección de los inocentes… Kag, Kami-sama que me perdone, pero me importa una mierda los inocentes, quiero que tu vivas ¿Me oyes? — Dijo Sango mirándola con seriedad, ella estaba siendo muy sincera con su petición/suplica y ambas lo sabían.
— Si, supongo que algo de eso había… no te preocupes, mis días de "súper-chica" terminaron sé que no puedo salvar al mundo, además definitivamente no me va un traje de licra y antifaz… ahora solo quiero salir de esta maldita cama y usar el baño… ¿Crees que puedes ayudarme a levantarme?, me siento ridículamente débil — Admitió Kagome con irritación sintiéndose más débil de lo que jamás (incluyendo sus peores días de rata callejera en entrenamiento) se había sentido, es más estaba segura que no podría romper una bolsa de papel si lo intentara.
— No sin hacerte daño, y no vas a volver al quirófano por mi culpa, déjame ver si Miroku está cerca — Dijo Sango levantándose y dejándola a solas unos minutos antes de regresar con Sesshomaru siguiéndole los pasos — Miroku fue a buscar ropa para ambos — Explicó Sango con calma, mientras una enfermera entraba y empezaba a desconectar la molesta máquina que no dejaba de sonar y las botellas de suero que ya se habían acabado.
— ¿Crees que puedas sostenerte en pie? — Preguntó Sesshomaru solo por cortesía, él había escuchado muy bien la conversación desde el pasillo pero algo le decía que las mujeres no apreciarían saber sobre aquella invasión involuntaria a la privacidad de ambas.
— No, ya me dijo que está débil, ridículamente débil — Contestó Sango por ella de inmediato.
A lo que Sesshomaru asintió y por primera vez desde que se habían conocido meses atrás, deslizó sus grandes manos por debajo de Kagome, cuidando de no lastimarla con sus garras filosas y la levantó como si fuera una pluma y la llevó hasta el baño, conteniendo la descarga de que recorrió su cuerpo de los pie a la cabeza, como si hubiese recibido una descarga eléctrica, mientras Kagome demasiado agotada, aun después de tanto dormir, apoyaba su cabeza contra el amplio pecho de él demasiado mareada para disfrutar del paseo.
— Gracias — Dijo ella mortificada cuando él la dejó sentada en el retrete para que Sango la ayudara con el resto.
— De nada — Dijo el percibiendo su mortificación, mientras dentro de él Yakko lanzaba un gruñido aprobador hacia sus acciones para con la mujer desconcertándolo por completo.
— Sango dime que trajiste algo para darme un buen baño, si no se buena y lánzame por la ventana "apesto" — Escuchó Sesshomaru que dijo Kagome y el por primera vez en siglos se encontró sonriendo genuinamente sintiendo alivio al comprender que ella estaría bien, todo gracias a aquella mujer, la ironía.
— Si Kag, traje suficientes cosas para abrir un fino spa aquí — Dijo Sango mientras la ayudaba a levantarse la bata para que pudiera liberar la presión de su vejiga, luego de eso y con absoluto cuidado, la había ayudado a darse un baño cuidando de no mojar los puntos de la cirugía, y lavándole el cabello varias veces hasta que no quedo sangre seca en él, luego la secó, la ayudó a ponerse crema, desodorante, la ropa interior y un cómodo y hermoso juego de bata que ella había hecho en su curso de corte y costura; la bata era la prueba viviente del triunfo de Kagome en su guerra personal contra la costura, la bata era de suave y fresco algodón blanco con diminutas flores azules en el escote y le caída de la falda hacia los tobillos con fluidez.
Tras secarle el cabello de Kagome lo mejor que podía con un par de toallas, Sango llamó nuevamente a Sesshomaru quien en silencio volvió a levantarla en brazos y a meterla en la cama con sabanas limpias y frescas.
— Te vez mucho mejor — Dijo Miroku entrando a la habitación, limpio y fresco como una lechuga.
— Gracias por no señalar que me veía peor que la novia de Frankenstein — Dijo Kagome sonriéndole con calma, mientras él le entregaba un bolso de piel a Sesshomaru, quien tras excusarse se adueñó del baño por varios minutos.
— Jamás, además sería una completa mentira — Dijo Miroku mientras la enfermera de turno colgaba otra botella de suero y antibióticos y lo conectaban a Kagome nuevamente, y otra dejaba una bandeja con comida frente a ella dedicándole una mirada apreciativa a Miroku y saliendo como alma que lleva el diablo cuando Sango le lanzó una mirada que prometía una visita al quirófano segura, después de un encuentro con ella.
— Kami… ya veo que las películas no exageraban — Dijo Kagome perpleja confundiendo a Miroku mientras Sango se acercaba y observaba lo que veía Kagome comprendiéndola de inmediato.
— Definitivamente horrible — Señaló Sango de acuerdo con ella.
— ¿De qué hablan? — Preguntó Miroku desconcertado sin comprender nada de lo que estaban hablando en ese momento.
— La comida en este lugar es francamente horrible — Sentenció Kagome ignorando a la avena de dudosa textura que le habían servido y optando solo por el horrible jugo de melón sin azúcar, un sándwich frio de jamón y queso y una porción de gelatina — Voy a desaparecer aquí — Añadió horrorizada antes de empezar a comer, mientras Miroku y Sango reían, entonces una enfermera mayor entró en silencio y tras revisar la carpeta metálica a sus pies tomó una jeringa y la inyectó en el suero.
— Eso es para el dolor — Señaló antes de retirarse con serena dignidad ganada de sus años en el oficio.
Cuando Sesshomaru finalmente salió del baño, se veía tan pulcro y fresco como Miroku y diez veces más atractivo y Kagome lo envidio profundamente, su cabello platinado se veía como si acabara de recibir el tratamiento más caro del menú, y ella seguro se veía como la chica de "el cadáver de la novia" de Tim Burton, y él se veía como si acabara de filmar un comercial de Shampoo o se acabara de bajar de la pasarela.
Maldito, perfecto y sensualmente odios Inu Youkai Pensó Kagome observando a Sesshomaru disimuladamente, conteniéndose de suspirar por temor a sentir nuevamente el horrible dolor que le corría del hombro al pecho, ella sinceramente había creído que la bala le había abierto el pecho por el dolor que sentía y sinceramente creía que se estaba muriendo aquel día.
— Hey Kag, voy a ver si puedo pasarte algo de contrabando, de verdad vas a desaparecer aquí comiendo así — Dijo Sango retirándose junto a Miroku que le giño un ojo a ambos cerrando la puerta tras ellos.
— ¿Qué? — Dijo Sesshomaru desconcertado a notar la fija mirada de la mujer que ya no era tan sutil.
— No es justo que seas más lindo que yo, eres un macho se supone que las mujeres somos más lindas es injustoooo — Barbotó Kagome exasperada sorprendiéndolo y luego haciéndolo reír por lo bajo habiéndola casi saltar de su piel cuando las exóticas y sensuales notas de su risa pusieron sus nervios de punta y los ojos de él dieran un ligero estallido rojizo señalando la presencia de Yakko.
— Buenos genes… tú no estás tan mal, solo eres muy dura contigo misma, por ejemplo tus ojos azules son exóticos distintos, ¿los heredaste de tu madre? — Preguntó el con casualidad.
— No lo sé, no lo creo — Respondió ella vagamente, tensándose incómodamente ante la pregunta.
— ¿Cómo no puedes saberlo? de la madre, de este heredó muchas cosas, físicamente parte de su sex-appeal la luna como símbolo y otras cosas. — Dijo el presionando ligeramente.
— Tu madre es la hembra más hermosa que he visto en mi vida y solo la he visto en libros, tv y revistas — Dijo Kagome con admiración tal que hizo sonreír levemente a Sesshomaru.
— Este le informara lo que opinas de ella Miko — Dijo Sesshomaru con calma, preguntándose lo que diría su madre y casi escuchándola decir ("Claro que si querido, esta Irasue tu madre no puede ser otra cosa, que "perfección" ¿De dónde crees que lo heredaste de tu padre? ¡Ja! iluso cachorro tienes mucho que aprender")
— ¿Vas a hablarle a tu madre de mí? Kami-sama ¿debería preocuparme? — Dijo Kagome fingiendo espanto y conteniendo el aliento cuando una puntada de dolor la invadió ante un movimiento descuidado de su parte.
— Tal vez, Miko… Tal vez — Dijo levantándose a atender una llamada, hablando del diablo era justamente de su madre, mientras sus ojos se mostraban ante ella completamente rojos, Yakko-sama ciertamente estaba afianzando su propio reto.
— ¿Estas bromeando verdad Sesshomaru-san?... ¿Sesshomaru? — Insistió Kagome, más él la ignoro saliendo de la habitación sonriendo con malicia — Maldito macho engreído — Murmuró por lo bajo ante de que el agotamiento la venciera y se rindiera al sueño reparador que su cuerpo tanto necesitaba.
=== S S ===
— Voy a enloquecer pronto — Murmuró Kagome por lo bajo mientras Miroku entraba nuevamente media hora después de que Sesshomaru saliera de la habitación. — Dime que van a darme de alta pronto... como hoy por ejemplo — Suplicó lanzándole una mirada lastimera.
— Hoy no, quieren ver como evolucionas un par de días más máximo antes de dejarte ir — Explicó Miroku mirándola con atención antes de sentarse junto a ella en la silla libre junto a su cama clínica. — Creímos que estabas muerta por un momento, Sesshomaru se quedó congelado y es el único que no ha ido a su casa o a ningún lado desde que te ingresaron, mi primo no es un macho abiertamente demostrativo o de muchas palabras y en estos días lo he visto genuinamente preocuparse por alguien más que no es Irasue-Obachan — Dijo Miroku sorprendiéndola. — Permítenos malcriarte un poco mientras pasamos el susto Kagome-san, en especial a Sango, creí que se volvería loca ese día, tuvieron que sedarla para poder calmarla, por favor permítenos esto por ahora — Añadió tomándole la mano con cuidado de no lastimarla.
— Esta bien, lo intentaré… gracias por estar allí para ella Miroku-san, igual como hermana es mi deber meter el temor de Kami en tu cuerpo y si le haces daño te haré daño también — Dijo Kagome mirándolo a los ojos con tanta tranquilidad que desmentía la amenaza que pesaba en el aire, Miroku solo sonrió divertido.
— lo sé, y es muy difícil tomarte en serio cuando te vez tan frágil y dulce como una niña recién salida de la escuela — dijo Miroku con mofa.
— Baka — Dijo Kagome riéndose por lo bajo a pesar del dolor, sabiendo que el efecto feroz se perdía cuando se estaba postrada en una cama viéndose, delicada y frágil como una muleca de porcelana fina. Diablos Juró para sus adentros burlándose de sí misma.
=== S S ===
Dos días después Kagome estaba lista para abandonar el lugar o empezar a chillar hasta los cielos, y mientras Sesshomaru y Miroku finiquitaban los asuntos de la clínica, Sango la ayudaba a ponerse un nuevo juego de bata y pantuflas azul claro lleno de plumas y peinaba su cabello mientras revisaba con la mirada que no se olvidaran nada en el lugar.
Sango no le había dicho que la clínica le había regresado el uniforme y sus pocas joyas cuatro horas después de Kagome ingresar al quirófano y que ella no había podido soportar ver la ropa bañada en sangre y destrozada por los médicos en el apuro de atenderla, Sango había vaciado tiner en aquel uniforme y le había prendido fuego, solo salvando el pin con el emblema del supermercado de Hina con su nombre y su cargo en él.
— Listo, la paciente más consentida de la clínica está libre de irse — anunció Miroku apenas entraron junto a un enfermero empujando una silla de ruedas.
— Ja. Ja. Ja que gracioso — Dijo Kagome con mofa, mientras Sango la ayudaba a pararse y ante una ligera pérdida de equilibrio Sesshomaru la cargó poniéndole todos los nervios de punta y sin aliento, y la dejó suavemente en la silla de rueda con el rostro rojo de vergüenza, por estar más débil que un bebé con la pérdida de sangre que había sido considerablemente alto, y aun con las transfusiones recibidas ella necesitaría tiempo y reposo para recuperarse completamente.
— A casa Kagome-chan — Dijo Sango cargando uno de los dos bolsos que había llevado con ella a la clínica.
— A casa — Repitió ella con genuino alivio, el regreso a casa había sido todo menos tranquilo, Sango quería llevarla pero con solo ver la férula plástica y el auto pequeño supieron que sería incómodo para ella, por lo que al final Kagome había viajado con Sesshomaru mientras uno de sus choferes de confianza conducía la camioneta y el sostenía a Kagome contra él evitando que se lastimara. — Siento mucho todo esto — Dijo Kagome muy mortificada recostada de Sesshomaru que la mantenía sujeta a él impidiéndole irse de lado y lastimarse, luchando sin éxito contra la mortificación y el brillante sonrojo en su rostro.
— Este Sesshomaru sabe que no puedes evitarlo, necesitas ayuda — Dijo el con calma sosteniéndola contra él y aspirando su aroma disimuladamente internamente divertido ante la reacción genuinamente avergonzada de la mujer, sabiendo bien que otras matarían y buscarían activamente la excusa para estar en aquella posición y ella estaba abochornada y deseosa de salir huyendo.
Al llegar finalmente al edificio, Sesshomaru había despedido su auto y a su chofer alegando que regresaría con Miroku, y usando las llaves de Kagome obtuvo el acceso al último piso y la llevó en brazos todo el camino desde el ascensor en nivel estacionamiento hasta su habitación, donde Kagome llegó exhausta y completamente dormida contra su pecho, mientras Yakko dentro de él ronroneaba prácticamente de placer, para su eterna irritación.
— Este Sesshomaru no sabe qué hacer por primera vez en su larga vida Miko Kagome — Reconoció el en el leguaje ancestral apartando con sumo cuidado el cabello del rostro con líneas de agotamiento de la mujer, dándole una mirada más calmada a la habitación.
Esta tenía una amplia vista panorámica y gruesas cortinas beige muy claro y frente a las cortinas un enorme futón artesanal sobre una enorme plataforma hecha a mano, una alfombra sintética de pelo largo marrón chocolate oscuro y beige, un diminuto escritorio artesanal con su banco y cojín negro, un closet a la derecha justo junto a la puerta corrediza de la entrada y un baño hacia la esquina superior izquierda con una puerta corrediza que como las de todo el lugar quedaba dentro de la pared, el lugar era femenino en esencia, mas no era sofocante justo como el resto del lugar, y lo más revelador de todo era la ausencia total del olor de otro macho en el lugar, ni aun los Okami habían entrado en la habitación, por lo que él estaba secretamente complacido.
— Kagome va a subirse por las paredes cuando sepa que estuviste en su habitación, ella jamás ha dejado a ningún hombre entrar en las habitaciones — Dijo Sango llevándole un café cargado y amargo como a él le gustaba, la experiencia de aquellos días los había unido más a su primo su Taijiya y a el.
— Puede demandar a este Sesshomaru cuando desee — Dijo Sesshomaru encogiéndose de hombros.
— No les des ideas — Recomendó Sango con calma dejándolos a solas.
Como Sango había predicho Kagome ciertamente se había subido por las paredes al despertar y encontrarlo sentado cómodamente en su futón junto a ella, leyendo su correo en su teléfono como si fuera cosa de todos los días, Sesshomaru nunca había visto a una ser humano sonrojarse tanto y desconocía que pudiera existir tantas gamas de color en los sonrojos hasta aquel día, había sido especialmente gracioso verla tratar de echarlo de su habitación viéndose tan débil y delicada, aunque sabía que si las miradas pudieran matar el ciertamente habría muerto ante ella ese día mientras ella rabiaba recostada sobre su futon y sus almohadas y el seguía leyendo su correo disfrutando intensamente de la incomodidad de la mujer y Yakko finalmente dormía desde que la habían visto caer.
=== S S ===
Durante esos días las visitas iban y venían a diario, en especial Hina y su familia, Okita había llorado como un bebé junto a la cama de Kagome, dándole las gracias una y otra vez, explicando entre hipidos que Momiji estaba en cama por la cirugía y que estaba loca de verla y traer con ella a los bebés de la que era oficialmente la madrina desde que les dijera que eran dos con su peculiar regalo y aún más cuando casi había muerto salvándolos.
Los Okami eran los que más iban y venían asegurándose que estuviera bien, en especial las jóvenes parejas que se habían mudado en los primeros tres pisos y siempre estaban atentos a ayudarlas aun con las presencias de los imponentes Inu que parecían estar rodeándolas siempre.
=== S S ===
— No, no y definitivamente no — Decía Kagome echando chispas por los ojos.
— Pero Kag…
— No, aunque tenga que arrastrarme al maldito lugar, vamos a graduarnos con nuestra promoción, mi mano derecha aun funciona muy bien vamos Sango-chan vístete y luego ayúdame a vestirme ese hijo de puta no va a suspendernos por una exposición que ya habíamos preparado y no contábamos con que una bala nos iba a arruinar los planes — Dijo Kagome lanzándole una mirada a Sango que no dejaba espacio para discutir.
— Bien, voy a vestirme primero, mientras llama a la coordinación Katsumi-sama dijo que podría ayudarnos si lo necesitábamos — Dijo Sango corriendo a vestirse, sabiendo que nadie iba a sacar a Kagome de sus trece, ella había planificado aquello y no aceptaría un nuevo retraso a sus planes si podía evitarlo y ella removería el cielo y el infierno si era necesario para evitarlo.
— ¿No crees que deberías tomarte esto con calma? — Preguntó Miroku, ese día Sesshomaru estaba en su oficina atendiendo lo que había dejado en pausa.
— Miroku-kun, un ser humano solo tienen un número de años reducidos para hacer cierta cantidad de cosas, soy un ser humano nada más y no voy a vivir para siempre, Sango y yo nos hemos partido el alma tratando de lograr esto, este profesor desde el inicio de este semestre a estado tratando de meterse en mi cama, pero él no puede entender que ni Sango ni yo somos mujeres de acostarnos con alguien para conseguir lo que queremos, ambas trabajamos muy duro y ese cabrón no se va a interponer entre nuestros títulos y nosotras. ¿Quiere una exposición de la historia del diseño? Vamos a darle una clase que nunca en su puta vida olvidara. Lástima que tu primo no esté, seguro disfrutaría de nuestra exposición teniendo en cuenta que nuestro tema fue basado en la casa del Oeste y la casa de la Luna como tema central y su influencia en el diseño gráfico visual y arquitectónico asiático — Dijo Kagome buscando el número de la coordinación de la universidad antes de sonreírle a Miroku y marcar.
=== S S ===
Una hora y media después, Miroku llevaba un proyector digital, una laptop y un montón de rollos de papel, junto a Sango que empujaba una mesa enorme con ruedas cubierta por un enorme cobertor de cartón duro y Sesshomaru (a quien Miroku había llamado) ayudaba a Kagome a avanzar lentamente por los pasillos, demasiado mortificada para dejar que la levantara en brazos con tanta gente mirándolos, más aun después de saber que el tratamiento deferente en la clínica se debía a que en un momento de necesidad Sesshomaru se había tenido que hacer pasar por su "prometido" para poder recibir noticias de su evolución.
— Por lo tanto, lamentablemente no podremos escuchar sus investigaciones este día… — Decía el hombre mayor la clase con fingida lastima reconocible a kilómetros de distancia, desde los asientos superiores del salón las cuatro empleadas de Sango las miraron y sonrieron aliviadas por ellas.
— Disculpe Hajime-sensei — Dijo Katsumi que las estaba esperando en la puerta de la clase.
— ¿Digame Tachibana-san? — Dijo el hombre mayor volviéndose y palideciendo considerablemente al ver a Kagome y el grupo que la acompañaba.
— Higurashi-san a estado hospitalizada y su informe médico ya fue confirmado con la coordinación de la universidad, por lo tanto ella y su hermana quienes está trabajando juntas en sus proyectos están autorizadas por la dirección de la institución a presentar sus exposiciones, como coordinadora de diseño gráfico estaré presente junto a estos caballeros que están aquí para ayudar a Higurashi Kagome quien aún está convaleciente.
— En ese caso no es necesario que se esfuerce, para el semestre que viene podrían presentar este proyecto una vez más y…
— Con todo respeto sensei, para el próximo semestre esperamos estar trabajando en nuestro proyectos de grado y pasantías para graduarnos al final del semestre, vamos a exponer hoy — Dijo Kagome interrumpiéndolo secamente, lanzándoles una mirada cargada de terquedad y determinación, Katsumi sonrió levemente mientras el profesor fruncía el ceño.
— Bien, como prefieran, tienen diez minutos para exponer — Dijo el hombre exasperado.
— El límite de tiempo es quince minutos Toshio-sensei — Señaló Katsumi frunciendo el ceño.
— Mi error, quince minutos señoritas — Dijo el hombre con marcada sequedad y furia contenida.
— Vamos San-san, a dar una clase de Historia del diseño — Dijo Kagome sonriendo apoyada en Sesshomaru, la caminata había drenado su fuerza y a pesar de que podía sentir el sudor del esfuerzo hecho mojando su frente, ella estaba en una nube ante la oportunidad de patear el culo del maldito "profesor".
Entre Sango y Miroku armaron todo lo que necesitaban para la exposición, mientras Sesshomaru la sentó en una silla alta de ruedas que habían conseguido para ella lanzándole miradas heladas al profesor y al resto de la clase.
Cuando Sango y Kagome arrancaron sus exposiciones mostrando las imágenes de las pinturas clásicas de la casa de la luna en la que también tocaban la distintiva, elaborada y elegante arquitectura, en especial desde la era Heian donde influenció principalmente al Oeste y luego al resto del mundo, el profesor se veía verde de ira y Sesshomaru y Miroku estaban genuinamente orgullosos de las dos mujeres, más aun cuando desplegaron una maqueta del palacio de la luna y otra del Oeste bien detallada y con las claras explicaciones sobre la historia del diseño original de cada una y como estas influenciaron el diseño no solo grafico en Asia, sino también el diseño arquitectónico hasta la actualidad, la mejor parte de aquella exposición final había sido la derrota sin escapatoria del profesor quien no tuvo más remedio que colocarles la nota máxima a cada una y felicitarlas entre dientes y casi verde de frustración y furia.
=== S S ===
— Es una lástima que no puedas tomar nada Kag-chan — Dijo Sango levantando la copa de vino frente a ella.
— Cállate aun puedo tomar jugo y sodas, malvada — Dijo Kagome levantando su copa de jugo de manzana mientras le sacaba la lengua. — ¿Viste su cara? "pueden exponer el próximo semestre" — lo remedo Kagome con burla.
— Imbécil — Concordó Sango con hastío.
— Como si fuera a dejarlo para después, una vez llegué allá sin desmayarme… maldito cabrón — Dijo Kagome con aburrimiento dándole un trago al jugo.
— No somos más sus alumnas preferidas Kag estoy depre — Se burló Sango riéndose de las expresiones entretenidas de los machos frente a ellas sosteniendo cada uno una copa de vino blanco.
— Nunca lo fuimos… el solo quería meterse en mi cama... tal vez también en la tuya San… simplemente horrible — Señaló Kagome temblando de espanto ante la idea sin notar dos pares de ojos estallar en rojo ante aquel comentario.
— Uy… eso me dará pesadillas — Dijo Sango con fingido horror.
— Ohhh pobrecita, recomiendo "terapia" — Dijo Kagome riéndose por lo bajo.
— Vamos, déjame darle una vuelta a mis empleadas y luego podemos cocinar algo — Dijo Sango dejando la copa vacía sobre la isla seguida de Miroku, desapareciendo con él por el ascensor.
=== S S ===
— ¿Te sientes bien? — Preguntó Sesshomaru minutos después notándola un poco pálida y obviamente incomoda.
— Un poco de dolor y la férula que pica y es incomoda como el infierno, si no tengo la clavícula rota lo cual es un milagro después de ver bien la trayectoria de la bala… ¿Por qué demonios tengo que usar esta cosa? — Dijo Kagome señalando el extraño cinturón quirúrgico alrededor de su cintura donde estaba la base que sostenía la férula de su brazo y el mecanismo que mantenía su clavícula y el brazo en la posición correcta.
— Para mantener la herida sin movimiento y no corras el riesgo de volver a quirófano por un desgarramiento, tu arteria y tus venas esta sanando muy bien y no pueden correr riesgos de que los puntos se rompan y te desangres — Dijo Sesshomaru con calma, dentro de él Yakko miraba a la mujer con preocupación y murmuraba una orden tras otra para sanarla, pero él sabía que ella no aceptaría aquella clase de contacto con él, y por lo que había visto ella no aceptaría ese grado de intimidad con nadie, si los Okami no se habían ofrecido ya a sanarla era porque también sabían que ella se negaría.
— Es incomodo, molesto, pica y duele — Dijo Kagome derrotada y en un tono digno de una niña malcriada y enfurruñada, ella no veía la hora en que pudiera quitarse aquella férula.
— Un pequeño sacrificio a pagar para sanar — Dijo Sesshomaru con un casual toque de mofa.
— Seria mejor si solo tuviera que comer chocolate en cantidades industriales para sanar, el mundo es cruel — Dijo ella riéndose por lo bajo.
— Si Miko… el mundo es muy cruel — Murmuró el a su vez mirándola fijamente, mientras ella terminaba el jugo en su copa. — Muy cruel
=== S S ===
Aquella noche Sesshomaru despertó bañado en sudor y con los ojos pasando de rojo a dorado y mirando frenéticamente alrededor de él.
— Maldición — Murmuró pasándose las manos llenas de garras por los largos mechones de platinados cabellos, dentro de él Yako gruñía y caminaba de un lado al otro en su jaula mental ofuscado, la misma pesadilla de las últimas semanas había vuelto a atormentarlo, Sesshomaru salió de la cama dejando las sabanas revueltas sobre la cama y caminó descalzo hasta la licorera y la amplia vista panorámica de su habitación, solo vestido con holgados pantalones de seda blanca, sirviéndose un trago y tomándoselo de un trago recostado del amplio ventanal de cuarzo de Onni.
==== Flash = Back====
Nuevamente había estado en el supermercado viendo a la enigmática mujer observar con calmada indulgencia a su primo y a la Taijiya sonreír sobre una caja de jabón.
— ¿Tú también lo puedes ver verdad? — Preguntó ella con calma, sin volverse a mirarlo o había notado que él estaba mirándola a ella y no a su primo y su compañera.
— Hnn — Respondió el avanzando hasta detenerse junto a ella observando a su primo y a la Taijiya.
— Si él le hace daño… se muere — Advirtió ella entonces regresando por donde había venido, dejándolo allí observando a su hermana y a su primo en su propio mundo, entonces mientras avanzaba hacia ellos escucho el disturbio y pudo percibir la hostilidad, la agresividad, los nervios y el profundo temor como una nube toxica.
— Esto señoras y señores es un asalto, si oponen resistencia se mueren —Escuchó decir mientras percibía el intenso olor a roedor y a dos hannyos rata tal vez de la misma camada, viendo a Miroku tensarse de inmediato y cubrir a Sango con su cuerpo instintivamente.
— El que se las quiera dar de héroe se muere, así que los Youkai que están en el lugar salgan con las manos en alto — Dijo otro roedor más, mientras Sesshomaru miraba a Miroku y ambos levantaban las manos y salían cubriendo a Sango con sus cuerpos.
— Las cajas están vacías jefe — Dijo uno de los Hanyou al abrir la caja que tenía frente a él y la de al lado echándoles una rápida mirada.
— Claro, ese pimpollo de ojos azules de allí ya recogió el dinero, ahora se buena chica y tráeme el dinero — Dijo el "jefe" apuntando a Kagome mientras los Hanyou y Youkai que estaban en la tienda salían uno tras el otro con las manos al aire, Kagome vio a Miroku y a Sesshomaru entre ellos con tensa calma.
— El dinero está en la caja fuerte y no puedo sacarlo — Dijo Kagome con calma.
— Si la abriste para meterlo puedes abrirla para sacarlo moza — Dijo el Youkai rata blandiendo el arma humana en sus manos.
— La clave se cambia cada vez que se cierra la caja fuerte — Respondió ella una vez más conservando la calma.
— Tal vez necesitas un poco de persuasión — Dijo el Youkai empujando a las cajeras y al resto de los clientes hacia donde ellos estaban apilados junto al resto de los Youkai que estaban conteniéndose de actuar por temor a terminar empeorando la situación, antes de apuntar hacia los clientes humanos que los Hanyou empujaban hacia el montón — Tal vez la muerte de esa dama y sus cachorros te ayude a buscar la forma de darme el dinero — Añadió apuntando hacia una pálida y aterrada mujer embarazada, el podía ver la sádica anticipación ante la idea de matar a la mujer en gestación.
Sesshomaru se quedó congelado en el sitio mientras Yakko rugía dentro de él viendo a Kagome moverse con inhumana rapidez y cubrir a la mujer embarazada lo mejor que podía con su esbelto cuerpo y empujándola hacia los clientes que se agacharon mientras una energía parecía rodearla, casi sin notar la barrera que los estaba protegiendo, justo cuando la detonación estalló en su sensibles oídos y la chaqueta de Kagome se abriera justo más arriba del pecho izquierdo y la sangre saliera corriendo por el pecho y por el brazo izquierdo haciendo una mancha de sangre en el suelo beige, mientras la veía con sus ojos azules iluminándose inhumanamente, levantar su mano derecha hacia los atacantes y dejaba ir una descarga de Reiki tal que destrozó su anillo sello y noqueó a los asaltantes a quienes había concentrado sus poderes y verla caer pesadamente en el suelo.
Él estaba congelado, su cuerpo no respondía y apenas fue consciente de que Yakko tomaba el control durante una fracción de segundo, sería mucho después que el notaria que había matado al atacante.
— Demonios — Juró ella sin aliento.
— NO… NO KAGOME, KAGOME NO,NO, NO — Gritaba Sango fuera de sí, empujando a todo el que se ponía en su camino hasta llegar donde Kagome estaba en un charco de su propia sangre — NO… RAPIDO UNA AMBULANCIA, LLAMEN A UNA MALDITA AMBULANCIA. — Gritaba la mujer tratando de contener la sangre que salía de la herida, mientras tras ella Miroku llamaba a una ambulancia y él estaba aún estaba shock ante lo que su olfato estaba diciéndole con cruel claridad.
NO ES EL MOMENTO PARA ESO, ELLA MUERE HAS ALGO MALDITA SEA O NO PODRAS DETENERME ENTONCES Rugió Yako sacándolo de su estado de perplejidad y avanzó hacia la mujer caída ahora en un charco d su propia sangre y rodeando a Sango se quitó la chaqueta y la uso como compresa tratando de detener la hemorragia inútilmente, el líquido vital escapaba de su cuerpo con rapidez.
— San-chan Mo-mi-ji — Dijo Kagome torpemente y sin aliento.
— ESTOY BIEN, ESTOY BIEN KAGOME-CHAN, OH KAGOME-CHAN, OOH KAGOME-CHAN — Decía la mujer en pleno ataque histriónico mientras los empleados y los clientes trataban de calmarla en vano, la mujer estaba histérica.
— Hey San-san… es-toy bi-en… que.. bi-en… a-rre-gla-dasss essss-taa-mosss — Dijo Kagome antes de desmayarse por la rápida pérdida de sangre.
Al cerrare sus ojos Sesshomaru sintió un nudo en la garganta amenazar con ahogarlo y algo dentro de él romperse, mientras Yako aullaba angustiado sin el entender aun su reacción.
"¡NO, NO, NO VUELVE, REGRESA, REGRESA A ESTE!" Rugía una y otra vez Yakko en su mente mientras él estaba en shock viendo la sangre de Kagome en sus manos y garras, sintiendo un sordo dolor en el pecho que le hacía difícil respirar.
=== Fin de Flash Back ===
Ausentemente se tocó el pecho desnudo, justo sobre donde estaba su corazón donde aún ahora con el simple recuerdo de aquella fatídica tarde, él podía volver a sentir el eco del intenso dolor que había sentido aquel día.
— Este no sabe que debe hacer Yakko… este tiene una deuda que cobrarle a su padre y ella está entre ese triunfo final sobre este y su padre — Dijo Sesshomaru dejando el vaso vacío sobre la mesa junto a la licorera, aquella sería una larga noche, mientras Yakko rugía una negativa luchando contra sus ataduras ante las palabras de Sesshomaru.
Owarii…
N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.
Atte.
Yo.
