Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


"Este confiesa haber vivido muchas cosas a través de sus largos siglos de vida, y puede recordar con claridad envidiable, desde el momento en que abrió sus ojos y se encontró viendo a su madre agotada y orgullosa de haberlo traído al mundo, hasta el presente…

Recuerda también las experiencias de sus primeros años, las carreras libres por los prados de las tierras del Oeste cuando estaba libre de responsabilidades y su máxima preocupación era su próxima comida o descubrir el mundo alrededor de él, la ingenua alegría que solo aquella acción le causaba, las horas de tedio de las muchas lecciones que vinieron después acortando esa sensación de "libertad" que lo acompañaba cuando estaba en su verdadera forma corriendo por el bosque o simplemente echado en la sombra ceca de su madre o su padre entonces "honorable" hasta donde el sabia.

La primera vez que una llamada a la realidad cayó sobre este, fue el fatídico día en que aquella hembra había descrito con morboso detalle todo lo que habría querido hacer con este y lo que quería que este le hiciera a ella… este confiesa que sinceramente entonces no entendía nada de lo que la hembra había dicho y que creía que era algún entrenamiento o un tipo de juego en el que ella quería que este participara, si es irónico pero alguna vez este tuvo esa "inocencia" y solo después de que la poderosa madre de este destruyera el salón de té que favorecía y literalmente "desintegrara" a la hembra fue que este comprendió que "algo" no estaba bien y se necesitó que este tomara su forma real y obligarse a gimotear, para que su madre recuperara la calma suficiente para volver de su lujuria de sangre que exigía acabar con el resto de la familia de la finada y muy estúpida hembra.

La conversación que vino después de la mano de su madre y un risueño y jocoso padre, que este confiesa había terminado haciendo aquella conversación más… tolerable fue chocante, y muy "demasiado" ilustrativa, cuando este dice que su madre exigía "perfección" en sus estudios no exageraba y las explicaciones detalladas de la "copula" entre machos y hembras fue definitivamente detallada como también lo fue el ensayo de un pergamino de dos metros y medio que la madre de este exigió después de la primera clase de "educación sexual" que este recibió (lamentablemente no fue la última, pero si la más inclinada a la "escolaridad" el resto enseñaba, pero eran más proyectadas a avergonzar a este, con preguntas al azar que iban desde ¿Ya has tenido tu primera erección mañanera Sessh-kun? (este odia el diminutivo, gracias madre) hasta ¿Sabes cómo darle un orgasmo a una hembra o esta tiene que explicártelo? En los momentos más inoportunos (Generalmente estas preguntas se daban en medio de alguna lección, ceremonia de té, y en el peor de los casos en medio de la maldita corte… la madre de este tiene un sentido del humor sádico y retorcido, este asume que también heredo eso de ella, solo que más "sutilmente" controlado)

Este recuerda también momentos vergonzosos, cuando en su temprana infancia sin dominar por completo el fino arte de moverse a toda velocidad manteniendo la innata elegancia de los de su clase, este terminó destruyendo objetos varios de valor incalculable y mucho valor sentimental para su madre, que aunque no lo demuestre TIENE un corazón bien oculto, a favor de este debo señalar que tenía cerca de cinco años humanos y aun se le consideraba un recién nacido, mas siendo quien era la sensación de vergüenza acompañó a este durante años hasta que pudo dominar el fino arte y cruzar los salones con las más valiosas colecciones de su madre sin tocar nada, para ello se había entrenado duramente así mismo hasta lograr "perfección".

Este recuerda bien todas y cada una de sus acciones, todas y cada una de sus palabras, todas y cada una de las hembras que pasaron por su cama, todos los rostros de las personas de quienes tomó la vida, este recuerda muy bien es después de todo una de las bendiciones "maldiciones" de haber nacido un Taiyoukai a diferencia de otros que con los años y duro entrenamiento alcanzan ese rango, eso es justo lo que siempre hizo a este tan peligroso, y aún lo es. (Teniendo en cuenta que era lo que se necesitaba para poder controlar y dominar a la bestia sagrada que los dioses le habían entregado, Yakko-sama fue uno de los primeros espíritus bendecido por los Kami en rondar este mundo)

Por ello este puede decir con total seguridad y sin necesidad de revisar a fondo su memoria, que este jamás en su larga vida había sentido "arrepentimiento" y el nivel de "vergüenza" que está sintiendo conforme la venda es retirada de los ojos de este sin delicadeza alguna, mientras Yakko ruge en su mente tan desesperado como este, ante a realidad de los hechos.

¿Realmente se puede pasar por alto tantas señales que perfilan la explicación lógica de una circunstancia? Aparentemente es posible, este lo hizo.

Ahora solo queda asumir las consecuencias y vivir con el recuerdo de la mirada ausente de vida y voz plana y monótona de Kagome Higurashi, la mujer que se ha metido bajo la piel de este, aun contra su voluntad, y la terrible mirada cargada con terror, ira, angustia y miles de sentimientos más, de Sango Higurashi con su voz quebrada por un torbellino de sentimientos que este no puede discernir.

Este nunca olvidará y nunca perdonará lo que causó a estas mujeres, así como nunca olvidará como por orgullo y venganza estuvo muy cerca de traer deshonra sobre sí mismo, su casa y ellas… mujeres del más alto honor que solo este le ha conferido a su madre, en especial Kagome, una VERDADERA hembra alfa que igual que este, puede hacer su voluntad sobre otros alfas… incluyendo a este."

Lord Sesshomaru Taisho

Daiyoukai

Señor de la casa de la Luna


Cap. 17: Ecos del pasado


Sango avanzaba muy preocupada en compañía de Kagome quien caminaba a su lado con una expresión seria y cerrada de la que era imposible leer lo que estaba pensando en ese momento y Miroku aun cerrando la comitiva aun envuelto e aquella antinatural seriedad atípica a él, y que junto a la "no" expresión de Kagome estaba poniéndole los nervios de punta.

Finalmente después de varios minutos atravesando pasillos elegantemente decorados aludiendo batallas pasadas y dignos antepasados de la noble casa de la luna, Miroku tocó dos veces la amplia puerta de madera azabache detalladamente tallada e incrustada con prístino cuarzo de minotauro y oro, mostrando a un par de inu's en formación del "Yin Yang" ambos con una media luna purpura en las frentes y oro en sus ojos, antes de entrar al que obviamente era el amplio y elegantemente decorado despacho del señor de la casa.

La habitación era elegante con el delicado y estilizado estilo decorativo distintivo de la casa de la luna, que se veía realzada en las decoraciones ricas en detalles y opulencia sobre y bajo relieve y la elegante combinación y disposición de los ricos materiales de cortinas alfombras y tapizados, mezclado con la practicidad del mundo occidental en su practico y elegante mobiliario que era en sí mismo una mezcla del estilo de la casa de la luna de una forma más práctica que decorativa, logrando el balance perfecto entre la practicidad y la elegante belleza del lugar, a pesar de distintos tonos caobas que estaban salpicados estratégicamente por habitación marcándola como un espacio de poder con inclinación "masculina" esta no era oscura u opresiva, entre los cortinajes blancos con el intrincado bordado alusivo al escudo heráldico de la noble casa en hilos dorados, el color naturalmente blanco satinado de las paredes y el excelente sistema de iluminación de última generación que había sido cuidadosamente añadido al lugar, cuidando de preservar la integridad de la monumental obra de arte que toda la isla representaba y había tenido a Kagome suspirando interna y externamente, la habitación estaba bien iluminada pero aun así esta jamás podría calificarse de "acogedora" tal cual había sido dispuesto deliberadamente, porque si bien no invitaba a sentarse frente a la ornamentada chimenea y conversar, con solo estar bajo la fija mirada del señor de la casa hacia la experiencia de la visita lo suficientemente intimidante e incómoda como para removerse nerviosamente sobre los elegantes cojines de los sillones dispuestos en el lugar durante cualquier reunión allí concertada, pues aquel lugar gritaba sutilmente "poder" y nadie podía ignorar ese hecho o no ser influenciado por él.

Sesshomaru estaba en ese momento sentado detrás de un amplio, elegante y antiguo escritorio de roble negro con incrustaciones doradas que ellas sospechaban que era oro y cuando Kagome y Sango estudiaron con atención la obra, pudieron ver varios Inu negros camuflados en las tallas del escritorio, junto a cientos de símbolos desconocidos por ellas, pero que de alguna forma sabían que guardaban armonía y algún significado importante, e incluso en sus mentes ambas jugaron con la idea de que fueran hechizos de alguna clase, preferiblemente de "protección" si se inclinaban por una opción inocente de magia que sabían era común entre las casas más antiguas fueran humanas, hanyou o Youkai, el observó el ingreso de ellos a la habitación con su habitual expresión seria en el rostro, y los largos y elegantes dedos llenos de filosas garras que él podía manejar expertamente para dar placer o hacer mucho daño según fuera su deseo, entrelazados frente a él, su cabello plateado pulcramente recogido en una coleta baja dándole un aire más elegante y civilizado, para nada el macho salvaje y apasionado que Kagome había descubierto en la intimidad de sus habitaciones o en el simple mesón de la cocina de su apartamento.

— Sinceramente están poniéndome los nervios de punta así que si son tan amables me pueden decir ¿Qué diablos rompimos? Porque desde ya les digo… dudo que podamos pagar — Soltó de golpe Kagome finalmente harta de la tensión que podía cortarse con las manos en el lugar, haciendo que la seria fachada de Miroku se quebrara y este estallara en estruendosas carcajadas y Sesshomaru solo curvara los labios seductoramente durante unos segundos antes de volver a su impasible expresión.

— Oh no, no rompieron nada, solo era parte de la solemnidad del momento y todo eso — Dijo Miroku con un deje juguetón mas familiar para ellas en el que la "seriedad" que les había estado mostrando, invitándolas a sentarse con un ademan, Sango sonrió con una expresión un poco más calmada y se sentó junto a Kagome que permanecía muy seria en el cómodo sofá que Miroku señaló, mientras a su vez Miroku ocupaba un sofá libre más cerca de Sango y Sesshomaru abandonaba su posición de poder detrás de su escritorio y se sentaba en otro sofá a la derecha de Kagome, aun en una posición de poder pero manifestándose como "igual" de Kagome.

Kami-sama Miroku no me asustes así — Dijo Sango con una mano sobre el pecho, lanzándole una mirada amonestadora a Miroku que solo sonrió flojamente en silenciosa disculpa.

Sango Higurashi, hembra beta de la manda Higurashi, tu alfa aprueba al beta de ese Sesshomaru, Miroku Houshi como tu futuro compañero y este te aprueba como su compañera y hembra beta de la manada de este — Dijo Sesshomaru con calma, mientras Sango lo miraba con los ojos como platos ante la solemne entonación de Sesshomaru, mientras Miroku sonreía y Kagome relajaba sutilmente la tensión de su cuerpo. — El protocolo exige el conocimiento entre la pareja en cortejo y sus alfas durante la entrega del tradicional collar simbólico/ritual que anuncia el cortejo entre ambos dentro y fuera de la manada. — Señaló Sesshomaru haciendo que ambas se tensaran y se miraran entre ellas preocupadas.

— Yo empezare si no tienen ningún problema — Dijo Miroku tratando de calmarlas, la tensión y nerviosismo emanando de ellas era densa.

— Claro… la mayor parte de tu vida la sabemos desde la escuela así que es poco lo que tienes que decir que no sabemos, a diferencia de nosotras de quienes asumo, es muy poco lo que han podido averiguar ¿Verdad? — Dijo Kagome con engañosa calma mirando con atención de Sesshomaru a Miroku que se veía incómodo.

— ¿Qué?... Miroku? — Dijo Sango alterándose lanzándole una mirada cargada de preguntas y un eco de confusión e incredulidad.

— Calma San-san es protocolar, ellos esperan saber quiénes son los nuevos integrantes de su manada, de donde vienen, que han hecho en la vida, líneas de sangre y esas cosas, no es solo a nosotras así que no es de extrañar que nos investigaran, no te molestes — Dijo Kagome con estudiada calma colocando una mano sobre el antebrazo de Sango, quien apretó los labios en una fina línea y asintió calmando su genio de inmediato. — Sigue Miroku, debe ser bastante importante lo que tienes que decirle a Sango. — Comentó Kagome mirando de Miroku a Sesshomaru.

— Como lo dijo Lady Kagome es protocolar, solo para estar preparados en caso de tener que defenderte Sango-chan mi alfa y yo debemos saber de ti, a cambio te diré algunas cosas que desconoces de mí, en mi mente y corazón y mi bestia interna no hay duda de que eres tu cariño… en serio créeme — Dijo Miroku en tono de súplica.

— Esta bien Miroku, solo que no me hace mucha gracia saber que han estado investigándonos como si no fuéramos más que un par de delincuentes en vez de preguntarnos directamente lo que querían saber de nosotras — Señaló Sango con sincera seriedad, lanzándole una mirada que transmitía claramente lo incomoda que aquella situación le resultaba.

— Bien adelante Miroku, confiesa— Disparó Kagome mirando al moreno Inu que parecía algo nervioso y luego a Sesshomaru quien tenía una expresión cerrada y aun así ella podía vislumbrar su interés en lo que estaba sucediendo ante él.

— Bueno… ya saben qué edad tengo, aunque cabe señalar que en términos Youkai soy un hombre joven y menor que Sesshomaru por tres minutos — Empezó Miroku lanzándole una mirada a Sesshomaru que solo lo ignoró sin dignificar sus palabras con algún gesto seco o comentario cortante, mientras Sango y Kagome sonreían ante aquel jocos comentario obviamente pensado para romper la tensión del momento. — Siempre me han gustado las hembras no importa la raza y he recibido más de una bofetada o paliza por culpa de mi mano maldita pero eso ya lo saben…

— Miroku creo que sería más fácil y seguro para tu cuello, si solo te concentras en este último siglo y cosas de relevancia no lo que ya se conoce de ti — Señaló Sesshomaru finalmente, notando como la Taijiya empezaba a enfurecerse con esa introducción en particular.

— Cierto, ya leímos varios capítulos que abarcan las historias de esa mano maldita tuya y otras partes de tu cuerpo, que si tengo que nombrar terminaras en el fondo del mar con mi ayuda personal — Señaló Sango con un borde peligrosamente suave, haciéndolo tragar con fuerza.

— Hnn… Bien… cada uno de nosotros Youkai y Hanyou con ciertas habilidades especificas estamos obligados a servir a nuestras naciones por un periodo de tiempo, ya saben que fui un guerrero en el pasado así que esto no debería sorprenderlas. Existe una unidad de la que no puedo decirles el nombre por su seguridad a la que pertenecí durante un siglo completo, nos encargábamos simplemente de eliminar definitivamente lo que los efectivos policiales humanos no podían controlar o desmantelar y solo causaba daños irreparables a todos, cada misión era presentada por el gobierno, estudiada por mi alfa y aprobada o rechazada por él según los acuerdos internos del gobierno. Como todos los Youkai en mi posición solo serví durante un siglo exacto y nada más durante distintos periodos en la historia, hasta completar el siglo esperado de servicio, una vez cumplido este periodo se consideraría entonces que mi colaboración con la seguridad nacional y alguna que otra vez mundial, estaría completada y no volverían a llamarme — Explicó Miroku con seriedad absoluta mostrando por primera vez un ligero parecido con su primo en ese momento.

— Lo que quiere decir en términos comunes y silvestres, que fuiste un asesino del gobierno por un siglo… Miroku, puede que no haya matado más que cucarachas, insectos y un número bastante nutrido de ratas del tamaño de conejos bien alimentados en mi vida, pero sigo siendo una Taijiya a pesar de las circunstancias de mi vida, entiendo lo que hiciste y no puedo condenarte más de lo que puedo condenarte por ser un guerrero en el siglo 15. No hay vergüenza alguna en las cosas que hiciste, no me importa a menos que me digas que tienes alguna ex con un hijo tuyo en algún lado — Dijo Sango con calma.

— Espero que aun opines eso cuando termine de explicarme… — Dijo Miroku mirándola preocupado. — Mis misiones fueron complicadas y sangrientas solo una vez estuve cerca de morir y fue, debo añadir un estúpido error de cálculo de mi parte; la última misión que cumplí fue muy dura para mi terminarla, durante el final de esa misión descubrí algo que cambio mi vida por completo y me encontré en una posición terrible y que no le desearía ni a mi peor enemigo. — Explicaba Miroku mirándose fijamente las manos llenas de garras aferradas a las rodillas como queriendo sacar fuerzas para explicar su historia.

— ¿Qué sucedió Miroku-kun? — Preguntó Kagome animándolo a hablar sintiendo el genuino conflicto emocional del pervertido y jovial inu negro, el por su parte la miró un segundo antes de respirar profundamente y cerrar los ojos con un brillo de resignación en sus ojos purpura con diminutas chispas doradas en él.

— Hace muchos años atrás, se me entregó una misión a largo plazo de infiltración y depuración total que sería oficialmente mi última misión, Tardé casi diez años en infiltrarme en un grupo Yakuza al Sureste de Tokyo y escalar posiciones haciendo de todo para lograrlo, hasta convertirme en agente de confianza de la cabeza de esa facción en particular que estaba dando muchos problemas, asesinatos, drogas, comercialización de órganos, tráfico humano y más, ellos hacían de todo y yo debía destruirlos desde adentro asegurándome de no dejar nada ni nadie que reclamara ese poder o buscara una venganza en el futuro. Investigándolos descubrimos la continua desaparición de mujeres entre Shibuya y Setagaya que o bien no aparecían o cuando lo hacían eran poco más que una pila de miembros amorfos de lo que una vez fue un ser humano — Explico el con calma mirando hacia las dos mujeres, haciendo que Sango y Kagome palideciera de golpe agarrándose de las manos como dándose fuerzas una a la otra.

— Tu… estabas allí — Dijo Sango en un susurró cargado de espanto, sintiendo como si de golpe toda aquella oscura historia de su pasado caía sobre ella aplastándola y sofocándola, las imágenes de sus recuerdos de aquellos días oscuros pasaban frente a sus ojos revolviéndole el estómago con tanto realismo, que los olores nauseabundos que su mente asociaba con el lugar de sus pesadillas se alzaban alrededor de ella atormentándola y sofocándola a pesar de ella estar consciente de que todo estaba en su mente, habían cosas difíciles de superar y sus pesadillas eran una de esas cosas.

— Si… yo estaba allí esa noche. Habíamos enviado oficiales Youkai y Hanyou de encubierto durante meses en distintos años, pero regresaban sin novedad hasta que a alguien de arriba se le ocurrió la "brillante idea" — Dijo con Miroku una oscura nota de sarcástico rencor. — De enviar a una humana sin acompañante Youkai, solo diré que cuando la encontramos de nuevo no parecía un ser humano. De esos diez años tarde cinco en infiltrarme al círculo interno, descubrir a cada uno de los implicados desde el más insignificante hasta el más poderoso en jerarquía y trazar cada ruta y cada detalle de aquella red de prostitución y tráfico de órganos que era también parte de aquel caso que tenía entre las garras, afortunadamente la mujer Azani… estaba robando con los pagos de vacuna a otro grupo de Yakuza que estaba intentando destruir también y era parte de la facción problemática, y creé el ambiente propicio para que desde las altas esferas se decidiera "limpiar" el lugar por completo, ninguno de ellos podían saber que esa misma noche todos las rutas, casas seguras, guaridas, escondites de lujo, fachadas y todo lo referente a sus turbios negocios estaban siendo limpiados por mi escuadrón, y yo tenía que encargarme personalmente de aquel lugar de mala muerte y de los Yakuza de la facción principal que me acompañaron a la "limpieza" y eso hice — Dijo Miroku abriendo los ojos y mirando fijamente a Sango que aferraba con fuerza las manos de Kagome mientras las silenciosas lágrimas corrían por sus mejillas y Kagome solo la abrazaba contra ella y la sostenía en sus brazos en silencio mirándolo con solemnidad, toda emoción cerrada tras una muralla impasible y solo una muda orden brillando en sus ojos azules que lo instaba a continuar.

— Sigue, cuéntales el resto — Ordenó Sesshomaru recordándoles su presencia y poniéndole voz a la muda orden de Kagome.

Claro… entonces yo no podía imaginar que me faltaba algo que descubrir de la astuta prostituta, después de la masacre del prostíbulo percibí un tenue olor que llamó mi atención, más con tanta sangre, fluidos varios y la fetidez natural de aquel lugar no pude distinguirlo bien, hasta que escuché el sonido de pasos muy ligeros para ser de un adulto apurándose por el lugar y vi a una joven niña delgada como una espiga correr golpeada y aterrada y esconderse apenas debajo de una silla con faldón salpicado de sangre, había sido una suerte que la mayoría de ellos estuvieran tan drogados y borrachos, que no la notaron cuando se ocultó allí, mas yo la vi y algunos otros aun en su estado narcotizado notaron algo extraño así que antes de que pudieran señalar o comprender "que era" lo que habían visto, hice lo que pude y la oculté con mis habilidades y con mi propio cuerpo incluso sentándome sobre aquella asquerosa silla para mantener la atención sobre mí y les ordené la retirada, e hice lo más difícil que he tenido que hacer en toda mi larga vida después de fallarle a mis padres, dejé allí a la joven niña que finalmente después de percibir bien su olor, cuando estuve tan cerca de ella que podría haberla tocado, y supe con seguridad que aquella criatura aterrada oculta bajo la silla donde estaba sentado era mi compañera, aquella maldita noche hice lo único que podía hacer para que ambos saliéramos de allí con vida y la dejé allí. Perdóname Sango-chan por no poder ayudarte entonces, te juro por lo más sagrado que jamás te volveré a dejar atrás, jamás permitiré que seas dañada de nuevo — Dijo Miroku con un genuino borde de súplica y cruda desesperación, sus ojos cubiertos con una débil capa rojiza mostrándoles sin pena ni gloria el genuino dolor de él y su bestia ante aquellos acontecimientos, mientras Sango lloraba en silencio ahora por completo en brazos de Kagome que permanecía firme como una roca sosteniéndola contra ella, mientras acariciaba ausentemente de forma consoladora la espala de Sango.

Por espacio de varios minutos el silencio se impuso en el lugar, pesado y tan sólido que era prácticamente "palpable" en el plano físico, Kagome observó con atención a Sesshomaru como siempre imperturbable, completamente impasible y luego a Miroku genuinamente atormentado y desesperado por enmendar sus acciones y mostrándose dolorosamente enamorado de la mujer que lloraba en silencio contra su hombro sin parar de temblar como una hoja contra ella, durante un instante cerró sus ojos y tomó una profunda bocanada de aire, antes de volver a abrirlos brillando con resolución y mirar con maternal calma a la mujer que lloraba entre sus brazos.

— Sango-chan… ¿Comprendes lo que dice verdad? — Preguntó Kagome con calma negándose a llorar por Sango y la difícil situación a la que estaba enfrentándose aquella noche, que no era simplemente el descubrimiento del pasado en común que sin saberlo compartía con Miroku, sino también enfrentarse una vez más a los terribles demonios y las oscuras pesadillas de su pasado. Sango la necesitaba firme y fuerte para sostenerla y apoyarla en aquel momento no echa un mar de lágrimas también; Sango asintió tratando obligándose a calmarse. — Entonces deja de llorar y dile algo. — La animó dejando una nota de firmeza colarse en su tono calmado, Sango no necesitaba su lastima y sería un insulto manifestar lastima por ella, su hermana ante sus ojos era una mujer muy fuerte que había tenido un difícil pasado pero había luchado como una verdadera fiera para superarlo, así que ella no le daría lastima, se negaba a faltarle al respeto.

— ¿Por qué no lo dijiste antes, porque no me buscaste antes? — Preguntó Sango con la voz temblorosa apartándose de Kagome sin soltarla negándose a dejar su ancla volviéndose a mirar a Miroku.

— Después de su misión, Miroku tuvo que abandonar el país como siempre después de cada misión de ese tipo, aquella noche de tu cumpleaños él tenía dos semanas y media que había regresado del auto exilio al que debió ir para su seguridad y la del resto de la manada, el no podía buscarte, este Sesshomaru si lo hizo pero el olor del humo, las lluvias y el olor de los cadáveres calcinados lo hicieron imposible, este solo encontró un rastro ligero en Shibuya cerca del bosque, pero igual el humo no dejó que fuera más uno pocos metros del antiguo hotel — Respondió Sesshomaru por Miroku, su profunda voz neutra estaba ligeramente teñida con un ligero deje de frustración tal vez por haber fallado en encontrarla.

— No te lo dije antes, porque no sabía cómo hacerlo, como explicarte, no sabía si me condenarías, si me sacarías a patadas del lugar y me maldecirías por haberte dejado en aquel lugar — Dijo Miroku entonces mirándola a los ojos mostrándose temeroso y suplicante, como esperando que ella se levantara y pasara juicio sobre el condenándolo al infierno por sus acciones o falta de ellas en el pasado.

— Entonces empezaste a salir con ella y a crear lazos antes de soltarle la bomba… muy astuto, creo que es algo que incluso tu y yo haríamos Sango-chan, al final de cuentas él estuvo allí y contribuyó a que salieras de ese infierno de lugar, si esa noche no hubieran estado allí los Yakuza ¿Qué habría ido de ti entonces y ahora San-san? — Dijo Kagome sobando la espalda de Sango en grandes movimientos circulares. — ¿Lo quieres menos ahora que sabes esto? — Añadió con calma, sabiendo que en ese momento estaba jugando a ser la abogada del diablo, incapaz de no ver los hechos desde un punto de vista lógico y practico.

— Ese maldito me habría violado y habría sido la puta de turno y futura jefa de las putas de Setagaya — Respondió Sango con voz dura cargada de asco y rencor, mientras la mirada de Miroku se teñía de rojo y su expresión calmada o risueña se transformaba durante un instante en una de oscura furia asesina. — Pero tienes razón Kag, Miroku estuvo allí esa horrible noche y todo cambio, ahora estoy aquí y aunque aún estoy molesta por que no me lo dijeras antes, te quiero Inu pervertido incluso dejándome allí esa noche me salvaste, e inadvertidamente me diste más de lo que jamás habría podido soñar o esperar — Dijo Sango mirando sus manos enlazadas a las de Kagome apretándolas con fuerza y recibiendo un apretón igual de fuerte.

— ¿No vas a rechazar mi petición entonces? — Pregunto Miroku dividido entre la incredulidad y el alivio.

— No Miroku, no voy a rechazarte aunque si voy a estar molesta contigo por un tiempo, por no decirme todo esto antes, siempre he sido una mujer honesta — Dijo Sango lanzándole una mirada seria y mostrándose herida por su silencio, mientras el asentía en respuesta bajando la mirada avergonzado.

— Bueno que lo menciones Taijiya, porque ahora es necesario que le digas a este Sesshomaru y a tu prometido tu historia. — Señaló Sesshomaru interviniendo y recordándoles que en efecto Sango tenía también su propia historia que contar.

— Lo se… ¿Kagome? — Contestó Sango mordiéndose los labios preocupada mientras miraba a Kagome que se mostraba impasible y completamente cerrada a todos ellos, ocultando sus emociones con tanta eficiencia que a ella se le hacía muy difícil "leerla" en ese momento.

— Se honesta San-san, es tu vida la que vas a compartir con ellos, no la mía — Dijo Kagome con calma mirando a Sesshomaru fijamente con tal atención, que estaba preocupando al Inu platinado,

Ella no podía sospechar que la información que el más esperaba conocer tenía que ver con ella ¿o sí? Se preguntó Sesshomaru mirándola de reojo y decidiendo que él estaba siendo paranoico mientras ignoraba religiosamente los consejos de Yakko.

— Están estrechamente entrelazadas — Señaló Sango mirándola preocupada, ella no quería obligarla a decir nada para lo que no estuviera preparada, ella sabía que Kagome tenía sus propios demonios celosamente ocultos y encerrados, aunque no los compartiera con nadie ni aun con ella en todos esos años que llevaban juntas y ella respetaba eso, además la respetaba demasiado para forzar su mano en temas que Kagome había cerrado bajo siete llaves y echado a un lado, no muy dispuesta a hablar sobre ellos y darles poder de atormentarla nunca más.

Sea — Respondió Kagome en tono terminante, rompiendo el contacto con Sesshomaru y mirando a Sango fijamente y con absoluta seguridad, demostrándole que estaba completamente de acuerdo con lo que sucediera de allí en adelante.

— No sé quiénes son mis padres, nunca lo supe y para ser honesta por un tiempo creí que Azani era mi madre, al principio no entendía nada de lo que ocurría en el lugar, solo sabía que debía mantenerme fuera de la vista de los hombres a toda costa, Azani y las otras mujeres me enseñaron lo básico, leer, escribir y algo de matemáticas durante un corto tiempo, cuando fui más grande yo aprendía lo que podía a escondidas, limpiaba el lugar todo lo posible, lavaba las sabanas de las habitaciones todos los días y comía de lo que las prostitutas a veces dejaban para mi escondido bajo la cama de lo que los clientes a veces traían o debajo de alguna silla cubierta con ropa. Azani ponía drogas a la comida para poder controlar a todos bajo aquel maldito techo, en más de una ocasión me tocó quedarme en la habitación mientras había clientes, oculta en algún armario o incluso debajo de la cama, la experiencia era asquerosa y horrible de mi vida, no es fácil tener ocho años y encontrarte a un hombre desnudo frente a ti teniendo sexo brutal con una mujer demasiado drogada para notar lo que aquel animal estaba haciéndole — Empezó a decir Sango con una expresión vacía y lejana, era obvio para todos que ella ya no estaba allí con ellos si no en aquel tormentoso pasado.

Miroku se veía horrorizado y muy afectado Sesshomaru no podía leerse con facilidad pero sus labios estaban apretados en una fina línea dura y su mirada estaba oscurecida grotescamente.

— No estas allá San-san, estas aquí conmigo recuérdalo — Murmuró Kagome en tono suave y consolador apretando las manos de Sango, haciéndola reaccionar un poco y mirarla sobresaltada, pestañeando y asintiendo ausentemente.

— Conforme crecía las prostitutas me trataban con más dureza casi como si me odiaran, ellas habían sido secuestradas por los Yakuza y Azani y obligadas a trabajar allí, las que trataban de escapar no volvía a verlas así que asumo que las mataban… comer o simplemente existir era una lucha diaria, todos los días tenía que recoger las sabanas de las habitaciones vacías del lugar, sin que ningún cliente o chulo me viera y lavarlas, limpiar las habitaciones lo mejor que pudiera porque jamás estaban limpias por completo y desaparecer — Dijo Sango con algo más de seguridad en su voz. — Robaba de la comida que a veces traían de la calle las prostitutas y a veces pagaba caro por ello, Azani no toleraba que alguien más que ella robara en aquel lugar y sus palizas eran monumentales cuando atrapaba a alguien queriendo ser más listo que ella y yo fui su banco en varias… muchas ocasiones, aun así tenía que cumplir con mi parte si quería vivir. Un día conocí a una joven Inglesa recién secuestrada, ella se convirtió en mi amiga y me dio mi primera aguja e hilo mientras reparaba su ropa y fue allí que descubrí que yo tenía talento para la costura, Azani me reclutó entonces para coser la "ropa" de sus chicas, Clare-san la dulce chica inglesa no sobrevivió a su primer y único cliente forzado, él era un Americano, un Hanyou coyote que perdió el control de su bestia aquella noche y Azani tuvo que hacerlo matar en el lugar por uno de los Yakuza y deshacerse de ellos, sus gritos de terror y dolor y el rugido ensordecedor de él y el corte abrupto de la voz llena de agonía de Clare-san me persiguió por meses y limpiar aquel lugar es lo peor que tuve que hacer en toda mi vida Clare-san era una dulce joven no merecía lo que le paso. — Recordó Sango temblando de asco y horror ante el crudo recuerdo que revivió ante sus ojos una vez más con vivida claridad.

— Estas aquí San-san — Repitió Kagome pasando una mano por la espalda tensa de Sango obligándola a relajarse, mientras Miroku se veía un poco verde ante la idea de Sango limpiando una habitación ensangrentada y tal vez con partes del cadáver de alguien que ella obviamente apreció.

Azani empezó a hablarme de sus planes cuando cumplí nueve años, dijo que mis padres me habían vendido a ella porque no les era rentable una "hija" y con un hijo recién nacido yo solo era una boca más que alimentar y un gasto no productivo, así que yo me convertiría en la nueva jefa de las prostitutas de la zona y ella se retiraría del negocio dedicándose a administrar, esta demás decir que yo no estaba que brincaba de la alegría con la idea, así que empecé a planificar como escaparme del lugar; tenía ropa de algunas de las mujeres secuestradas que había arreglado para mi uso, los zapatos nunca me quedaron bien y tenía que rellenarlos con tela o papel higiénico para que no se salieran de mis pies mientras caminaba — Decía con la voz firme y tensa sin ver a nadie solo sosteniéndose con fuerzas de Kagome que a su vez no la dejaba ir. — Tarde dos años en planificar mi ruta de escape, coser algunas cosas a escondidas para mí y ocultarlas junto a algunas monedas que las prostitutas me dejaban a escondidas por algún trabajo extra de costura o alguna moneda o billete que robaba de algún cliente descuidado, lamentablemente Azani me descubrió pero en esa ocasión no me molió a palos hasta la inconciencia, solo me envió a llevar una botella de whisky a una de las habitaciones sin saber que aquella noche la puta en venta era yo — Dijo entonces levantando su mirada vacía hacia ellos dejándoles ver su angustia y horror mientras revivir aquello, la angustia de la lucha física contra aquel hombre, el dolor en su cuerpo mientras se defendía de él y el horrible temor que la ahogaba.

— Sango… regresa hermana estas junto a mí, te estoy agarrando las manos ahora, regresa cariño — Dijo Kagome tomándole las dos manos y apretándolas con fuerzas sintiendo dolor en sus manos ante la fuerza que estaba usando en ese momento.

— Lo se… lo siento Kag… En fin — Dijo Sango Reaccionando de golpe — Tuvimos una sesión de puños y patadas y logré poner distancia entre nosotros escondiéndome detrás el horrible espaldar de la cama lleno de espejos, cuando las detonaciones empezaron y la puerta de la habitación donde estábamos se abrió y dispararon un montón de veces, yo solo me agaché por inercia y me quede allí congelada mientras algunas de las balas atravesaban el espaldar y se clavaban en la pared, no sé cuánto tiempo pasó cuando finalmente me armé de valor para salir, el cadáver de ese hijo de puta no me dio lastima alguna pero si me espantó, nunca había visto a alguien muerto antes, salí de allí como alma que lleva el diablo evitando a los Yakuza que celebraban e incluso tenían sexo con los cadáveres, mi mala suerte fue cuando encontré a uno de ellos muy drogado de frente, nuevamente me pelee con él con uñas y dientes y una botella me salvo de él, escapé y me oculte bajo la primera silla que encontré cuando un grupo de Yakuza entró al lugar donde estaba, claro que eso ya lo saben — Señaló mirando por primera vez a Miroku directamente, viéndolo pálido y con sus ojos violetas teñidos de rojo sangre.

— Sigue San-san déjalo salir todo, eso ya no tiene el poder de hacerte daño — Dijo Kagome animándola a terminar.

— Después de que todos salieron de allí, yo eche a correr hacia la "oficina" de Azani, allí estaba ella aun sentada en la horrible silla dorada de mal gusto como una burla de trono, con los ojos vidriosos muy abiertos y un hoyo en la frente y otro en el pecho, no me importó su muerte para nada, le quite las llaves de su "caja fuerte" tomé el bolso con el dinero que ocultaba y las identificaciones esperando encontrar la mía entre ellas y hui de allí, lamentablemente el hombre que había desmayado ya estaba detrás de mí pista junto a otro más, corrí atravesando el lugar buscando la ventana que daba hacia el parque que conectaba con el bosque junto al "hotel" cuando todo empezó a arder con rapidez, solo la idea de ser alcanzada por aquellos dos e imaginar lo que me harían me mantuvo corriendo, escapé por una ventana en llamas y atravesé el parque y parte del bosque con ellos siguiéndome a lo lejos, hasta que me desmayé por la inhalación de humo, los golpes y mi vuelo libre a través de la ventana y no supe nada mas de mi— Dijo Sango con rapidez y aun así podía percibirse la angustia en sus palabras, el miedo que la embargaba entonces y que aún hoy podía sentir al recordar aquello.

— ¿Qué sucedió entonces? — Preguntó Sesshomaru con toda la delicadeza que pudo conjurar viendo lo afectada que estaban las mujeres con aquella historia e incluso su primo y su bestia parecían a punto de perder el control, Yakko solo gruñía maldiciones entre dientes.

— Desperté, el dolor era horrible, mis pulmones, mi rostro y todo el cuerpo me dolía, pensé que me habían atrapado y apenas estaba recobrando la conciencia yo ya estaba pensando en cómo haría para que me mataran para librarme de ellos, cuando Kagome aparición en mi línea de visión y me calmó, dijo que todo estaba bien, que estaba a salvo y que nadie jamás me encontraría allí — Dijo Sango con los ojos aguados mirando a Kagome que solo sonrió.

— Y nunca te encontraron — Le recordó ella con calma haciéndola sonreír débilmente.

Y nunca me encontraron, Kagome cuidó de mí hasta que sané, me alimentó, me bañó, me curó las heridas y me dijo desde el primer día que ella era la que mandaba si quería vivir a salvo y así fue, ella mandó entonces y aun lo hace, y aquí estamos ahora. — Dijo Sango con un suspiro agotado, aquellos recuerdos eran duros y drenaba mucha energía de ella, recordar malo y peor aún era repetirlos era física y espiritualmente agotador.

— Eso no explica cómo es que eres una Higurashi legalmente, ni tus estudios, ni nada, no explica quien cuidó de ustedes entonces — Dijo Sesshomaru con calma haciendo que Kagome se tensara al igual que Sango.

No, eso no lo explica — Dijo Kagome controlada, calmada y deliberada lentitud lanzándole una mirada a Sango haciéndola cerrar la boca con un chasquido. — Creo que estas en un error al creer que "alguien" cuidó de nosotras, así que déjame explicar esto una sola vez y sacarlo de su error Sesshomaru Taisho y no volveré a decirlo o hablar sobre esto nunca más, sí puedo evitarlo y créeme lo evitare lo más que pueda — Dijo Kagome secamente confirmando finalmente lo que había sospechado apenas empezó aquella reunión: el ladino macho no estaba buscando solo la información de Sango, sino también la de ella como ya antes lo había intentado sin resultado alguno, y su acción no solo le molestaba e indignaba sino que le dolía y entristecía enormemente, sus acciones y su manipulación de la situación de Sango y Miroku para obtener algo que ella, que no estaba preparada para contar habían sido hirientes y a sus ojos deshonestas.

Kag… — Dijo Sango cortándose abruptamente ante la mirada helada que Kagome le dirigió.

No… acabemos con la curiosidad de Taisho-san… — Cortó Kagome secamente, mientras sus ojos azules se opacaban volviéndose duros y vacío de toda emoción — Soy el desecho de una mujer de alta sociedad, "tu" sociedad "tu" gente de alta alcurnia, un error indeseado, ya te lo dije antes ¿Recueras? — Dijo secamente mirándolo fijamente sin ninguna emoción en su rostro. — Mina y Yuri Kami las bendiga, me aceptaron recién nacida, de apenas horas de nacida en su casa, me amaron y cuidaron de mí, cuando ambas murieron la familia de Mina me echó a la calle, yo era una "rata callejera" una putilla según ellos. Mina sabía que lo harían e hizo lo que pudo para ayudarme, tomé las cosas que Mina me ordenó ocultar y hui, viví bajo un templo hasta que mi presencia se hizo muy obvia, luego viví escapando de los Yakuza y los carroñeros más grandes, y luego me convertí en una verdadera rata callejera una carroñera también, hurgando entre la basura para sobrevivir, me esforcé por cumplir las promesas que Mina astutamente me sacó, y seguí esforzándome por estudiar a pesar del inicial bullying por ser una "sucia" mestiza humana, hasta que me harté de ser el saco de boxeo de todos y empecé a devolverles lo golpes también, para entonces ya había recibido varias golpizas de algunos carroñeros más grandes por "recolectar" en sus áreas y estaba más endurecida, logré conservar mis cosas que siempre mantenía ocultas por que no estaba dispuesta a renunciar a ellas, a lo que significaban para mí, hui de un área a otra y conseguí por accidente una vieja estación abandonada con las reformas viales y la convertí en mi guarida, hogar, tu nómbralo y eso fue, en aquellos días el lugar estaba sucio lleno de basura, tierra, bichos varios y un millón de goteras, pero me mantenía a salvo del resto del mundo — Decía Kagome con gélides, mirando fijamente a Sesshomaru viendo sus ojos pasar de dorado a rojo de inmediato.

— Kagome tenía cerca de dos años y medio en la estación cuando me ayudó, el lugar estaba más limpio que hotel cinco estrellas, había logrado habilitar el baño de la oficina de gerencia para su uso y los otros para la limpieza del lugar, tenía cestas llenas de cosas muy ordenadas y limpias, un tambor de metal que nos daba calor y era también la cocina, una cava en una bañera llena de agua con sal que era su nevera, casi todo estaba levantado en paletas de carga, tenía dos bombillos, uno sobre el área donde vivía y otro en el baño, cestas y cajas llenas de cosas nuevas y usadas que ella había sacado de la basura y reparado, me sorprendí mucho cuando dijo que estudiaba y trabajaba y por ello estaría encerrada en el lugar hasta que pudiera levantarme e irme si quería, dijo que las reglas las pondría ella si quería vivir a salvo y yo acepté. — Dijo Sango en voz neutra interviniendo en ese punto notando la tensión en Kagome de inmediato, sintiendo un nudo de ira en su garganta al comprender que el ladino macho la estaba usando para sacarle información a Kagome, y que por su bien Kagome estaba dejándose manipular.

— Una noche Hina-sama me encontró hurgando en su basura y sintió lastima de mí, me dijo que fuera al día siguiente después de darme un envase de ramen instantáneo para cenar, fui al mercado que entonces era mucho más pequeño de lo que es ahora y me entregó un delantal y un cepillo de barrer y dijo "No voy a darte nada de gratis, voy a enseñarte un oficio y a ganar tu propio dinero y tu comida, eso te durará y te ayudará mucho más que regalarte las sobras o algo de comer que solo te alimentara bien un día, así que a trabajar chica no voy a darte las cosas con facilidad" Yo no era idiota sabía que aquella era una oportunidad de oro, así que acepté de inmediato y Hina me pagaba un sueldo de medio turno completo todos los sábados antes de irme y me regalaba los embutidos que estaban "vencidos" y aun podían consumirse durante dos semanas más, comida e incluso ropa y útiles — Decía Kagome con calma sin mirar a nadie en particular, estudiando distraídamente el hermoso trabajo de madera del techo, perdiéndose en la belleza de las tallas de la blanca madera.

— Ella me ayudó mucho a pesar de haber dicho inicialmente, que no me daría nada fácilmente, luego un día me introdujo al mundo de los "cupones" y ese conocimiento cambió mi vida para siempre, nunca más dormí con el estómago echo nudos dolorosos y ardiendo de hambre, nunca más me enfermé por consumir comida descompuesta o corté mis manos hurgando en la basura en busca de comida, aun así iba a las zonas adineradas y buscaba ropa, zapatos y cualquier cosa que pudiera ser útil para ahorrar, yo aún tenía que comprar mis uniformes, los cuadernos y pagar mi parte en las excursiones escolares obligatorias y todo lo que no podía pagar con cupones, esa noche había llegado de una de mis excursiones a un barrio adinerado y a acababa de meter toda mi carga a mi "casa" cuando escuché un ruido y Sango apareció dando tumbos entre los árboles, muy golpeada pero avanzando torpemente hasta que se desplomó unos pasos más allá del lugar donde yo estaba oculta detrás de la gruesa capa de enredaderas, me debatí unos segundos antes de arrastrarla dentro y borrar las huellas de Sango y mías del lugar, estaba cerrando la puerta cuando escuché a los hombres y esperé hasta que se fueran antes de cerrarla por completo, la limpié lo mejor que pude, curé sus heridas y la dejé dormir sobre un futón hecho a la carrera con ropa y algunas mantas — Decía con calma apretando la mano de Sango en silenciosa disculpa.

— Yo habría hecho lo mismo Kag, tú te arriesgaste mucho al aceptarme aquella noche y entonces yo lo sabía muy bien — Dijo Sango con calma consolándola, sabiendo que aun hoy ella se sentía mal por aquel momento de duda.

— En fin, desperté y la vi en medio de un ataque de pánico, la calmé y luego la llevé a rastras al baño donde la dejé sentada mientras buscaba un tambor para poder sentarla en la ducha y evitar que se hiciera más daño con una caída, mientras ella esperaba yo recogí el futón donde ella había dormido manchado de tierra y sangre, y armé otro mejor y con sábanas, oculte mi dinero y cosas de valor pues aun no confiaba en ella y no me importaba una mierda que no pudiera moverse sin ayuda, regresé y la bañé, la dejé esperando en el retrete y me di un baño, limpié sus heridas la vestí y la ayudé a volver al futón, aquel día era domingo y tenía que trabajar medio día, se lo hice saber y le dije que allí la que mandaba era yo, comimos, me cambié de ropa y fui a trabajar, y ese día escuche las noticias, los miles de comentarios y opiniones y comprendí que ella había escapado de la muerte ese día, fui al supermercado de la sesenta y nueve y compré varias cosas y algunos medicamentos para ella, tenía fiebre y la inflamación en su rostro me estaba asustando un poco, al final cuando sanó éramos más que amigas, éramos hermanas — Contaba con calma como si fuera una historia de otra persona y no suya.

— Tardé tres meses en armarme de valor y salir de la estación, Kagome estaba frenética diciendo que necesitábamos mas paletas con urgencia, y finalmente después de mucho esfuerzo logró convencerme de salir, después levantamos todo el lugar en las paletas y conseguimos un segundo tambor, entonces yo no sabía que en el lugar llovía mas adentro que afuera y en una de sus excursiones buscando cosas para ambas me di cuenta de que necesitaba ayuda y me obligue a dejar la cobardía de lado. — Dijo Sango con una diminuta sonrisa recordando aquellos días con nostalgia y verdadera apreciación de lo que vivió entonces.

— Estabas traumatizada baka no era ninguna cobardía — Puntualizó Kagome secamente lanzándole una mirada afilada.

— Como digas Oh gran alfa — Dijo Sango animándose y sacándole la lengua.

— Baka — Dijo Kagome sonriéndole con indulgencia. — La llevé al mercado, le contamos la verdad a Hina y pronto estaba trabajando conmigo, luego insistí en que adoptara mi apellido, en sus papeles no había ni nombre, ni apellido, ni nada de sus padres o ella más que "bebe-hembra", entre las dos unimos ahorros y con la ayuda de los padres de Hina abogados de profesión, logramos que Sango se convirtiera en Sango Higurashi legalmente e ingresara a la escuela conmigo, desde entonces trabajamos y estudiamos duro con la idea de algún día salir de aquella estación, descubrí a Kirara en un conteiner encerrada en una jaula de mascotas con sellos y a los quince descubrí por accidente, un horrible accidente que era una sacerdotisa, entrené para controlarlo y no terminar dañando a alguien, luego seguí estudiando y entrenando sola e hice un anillo de sellado para ocultar lo que era del mundo, con dieciocho años fui casi atracada por un maldito pedófilo que nos había seguido y sabía donde vivíamos, Sango estaba enferma y esta demás decir que lo golpee lo suficiente para que Ginta me dijera que si continuaba golpeándolo tendrían que preguntarle al golpeado "ladrón" si quería denunciarme. En fin se lo llevaron descubrieron que lo buscaban en tres prefecturas y él obviamente denunció que vivíamos de modo delictivo, investigaron y descubrieron donde vivíamos, parques y jardines decidió recordar el lugar y demolerlo o usarlo para su beneficio, desalojándonos — Dijo Kagome con un deje de sarcasmo y burla.

Malditos, después de haber plastificado ese maldito techo arriesgándonos a partirnos el cuello, después de habernos esforzado pintado las paredes y abrillantar el piso hasta que fuera un maldito espejo — Dijo Sango aun molesta por la presión que eso había supuesto para ambas entonces.

Cierto, en fin buscamos donde mudarnos y no conseguimos, nosotras habíamos detenido la búsqueda meses antes con el nacimiento de la hija de Hina y el descubrimiento de un cáncer, Sango y yo trabajamos tiempo completo entonces y nos habíamos graduado de la secundaria ya, luego Ginta Kami lo bendiga nos dijo de un apartamento en su edificio que estaba disponible, y terminamos alquilando en él, aun hoy sabemos que ellos sacrificaron la mitad de la despensa de la manada para darnos un lugar donde vivir, seguimos trabajando y luego decidí que no podíamos seguir perdiendo tiempo, yo con casi veinte y Sango veintiuno, compramos un auto usado e iniciamos la Universidad sin dejar de trabajar nunca, y seguimos con nuestra rutina, estudiar, trabajar duro, tuvimos novios, los dejamos, y así hasta ahora, Sango inició su plan de vida antes de graduarse de la Universidad y yo estoy por iniciar parte del mío, ustedes aparecieron y aquí estamos ahora… ¿Es esa suficiente información para ti Sesshomaru? — Dijo Kagome con calma mirándolo fijamente a los ojos entonces retándolo a juzgarlas.

Estuvieron solas — Señalo el con la voz rasposa.

— Lo que no fue en tu año, no es tu daño, no es tu problema, no lo hicimos tan mal para ser dos ratas callejeras — Dijo Kagome secamente cortándolo y desviando la mirada, negándose a mirarlo para o caer en la tentación de empezar a maldecirlo y purificar su arrogante trasero.

— Pudieron haber pasado muchas cosas — Dijo Miroku.

— Pero no pasaron, las decisiones que Kagome tomó por nosotras nos trajeron hasta aquí, de nada vale señalar lo que pudo o no pasar entonces, eso ya sucedió y nada de lo que digan u opinen va a cambiar el pasado — Dijo Sango con calma, notando la tensión en los hombros de Kagome.

— Ahora dime Miroku, ¿altera esto tu deseo de emparejarte con Sango, la hace menos a tus ojos? — Preguntó Kagome ignorando a Sesshomaru olímpicamente y taladrándolo con la mirada de un azul tan claro entonces que mareaba mirarla directo a los ojos.

— No… nunca ella es mía — Contesto él de inmediato.

— Bien, entonces dale lo que tengas que darle, para terminar esto — Ordenó Kagome relajándose un poco y aflojando su agarre de las manos de Sango.

— Oh cierto, lo siento Sango — Dijo Miroku metiendo su mano en el bolsillo de su pantalón extrayendo de él un saco de joyería de terciopelo negro y vaciándolo en su mano extrajo un elaborado collar de oro en forma con una media luna en granate puro con sus picos apuntando hacia la derecha y diminutos diamantes azules bordeándola. — Yo Miroku Houshi beta y príncipe de la casa de la luna, te entrego este obsequio como símbolo de mi intención de tomarte a ti Sango Higurashi, beta y Taijiya de la casa Higurashi como mi compañera de vida, la otra mitad de mi alma. — Entonó Miroku extendiendo el collar en el cuello de Sango, donde la hermosa pieza de joyería se veía perfecta sobre ella.

— Y yo lo aceptaré, aunque tendrás que esperar a que tenga algo que regalarte, no sabía qué harás esto aún — Dijo Sango tocando con delicadeza la luna roja idéntica a la de Miroku en su frente, mientras él sonreía completamente humillado.

— No tienes que darme nada más, estas entregándote a mi ese es mi mejor regalo — Dijo Miroku tomando la mano sobre la luna y besándola. — A mi valiente Lady Kagome alfa absoluta de mi prometida Sango Higurashi este humilde presente que no se compara con el que ella hizo una fatídica noche hace tantos años atrás a este humilde servidor — Dijo Miroku entonces extendiéndole una pulsera de oro engarzada en medias lunas de zafiros y diamantes blancos. — Mi alfa entregará la dote de nuestro clan por el cuidado y protección de mi dama.

— Gracias Miroku — Dijo Kagome con sinceridad — Pero la "dote" de Sango le pertenece a ella yo no quiero nada, aunque aceptaré tu pulsera, es linda aunque dudo que tenga algún lugar donde usarla sin que me arranquen un brazo tratando de quitármela — Dijo Kagome mientras él colocaba la pulsera respetuosamente en su muñeca derecha.

— Igual recibirás su dote — Dijo Sesshomaru secamente. — Ahora quiero que le digas a este Sesshomaru los nombres de las personas que te echaron a la calle siendo una niña de ocho años — Dijo con frialdad y los ojos rojo sangre refulgiendo con furia.

— Eso no es tuproblema, es "mi" vida y ellos ya pagaron con creces sus acciones, con el tiempo me di cuenta que tuve suerte de terminar en la calle y no con ellos, si hubiera sido así jamás habría estado allí para Sango y nunca habríamos tenido esta conversación, ya pasó Sesshomaru deja el pasado justo donde esta y no lo remuevas, las cosas están bien tal cual están — Dijo Kagome secamente antes de ponerse de pie y antes de que alguno pudiera detenerla, se volvió y salió del lugar dejando a un Daiyoukai hirviendo de furia y arrepentimiento.

Déjela Sesshomaru-san, Kagome-chan tiene sus propios demonios así como yo tengo los míos, la diferencia es que yo los exteriorizo y ella siempre está allí firme y fuerte para sostenerme como la primera vez que desperté aterrorizada y siendo una niña un año menor que yo, ella me sostuvo y me consoló, en cambio ella nunca exterioriza sus penas o sus demonios, ni permite a nadie consolar o remover sus heridas, esta noche Kagome lo ha hecho por mí, pero ella no volverá a hablar de esto nunca más si puede evitarlo — Dijo Sango en un tono bajo lleno de súplica.

— Ellos la dañaron — Dijo el con fría furia más hacia sí mismo que a aquellos seres sin rostro que la echaron a la calle siendo apenas una niña, casi un bebe en términos humanos.

— Ellos no fueron los primeros, los únicos o los últimos en dañarla, aun así Kirara y yo estaremos allí para ella, así como ella siempre ha estado allí para nosotras, ahora si me disculpan voy a buscarla y a convencerla de emborracharse conmigo esta noche, Miroku estas castigado por no decirme todo esto antes, Sesshomaru mi hermana y yo necesitaremos algo de espacio por un rato si no te molesta — Dijo Sango dándole una respetuosa reverencia al estoico Inu platinado antes de salir del lugar siguiendo a Kagome con una botella de Sake de demonio que Miroku le entregó en solemne silencio aceptando sin queja el castigo de Sango.

Estuvieron solas todo este tiempo, dos niñas en las calles de Tokyo cuidándose entre ellas, luchando por sobrevivir — Dijo Sesshomaru sintiéndose asqueado de sí mismo y lo que hasta aquella noche había estado muy seguro de hacer, el sentimiento de culpa era algo nuevo para él y lo abrumaba enormemente. Te está bien empleado, por tratar de timarla, ella es nuestra para cuidar y proteger, el engaño no tiene cabida entre nosotros Gruñó Yakko furioso, desde el inicio el había estado en descuerdo con sus acciones y ahora le lanzaba a la cara esas palabras que lo dejaban frio por dentro. ¿Qué quieres decir Yako? Preguntó Sesshomaru con el corazón golpeando con fuerza y alarmante rapidez en su pecho ignorando la expresión en blanco de Miroku. Si este Yako tiene que deletrearlo para ti, entonces no mereces el tiempo de "este Yakko", ni el de ella, cuando dejes de lado tu estúpida competencia con nuestro padre "aprenderás" solo entonces hablaremos Gruñó su bestia retrayéndose e ignorándolo olímpicamente, como el había ignorado sus advertencias antes.

— ¿Qué sucede Sesshomaru, que dice Yakko-sama? — Preguntó Miroku preocupado y curioso de saber lo que había hundido a su primo en aquella profunda conferencia con su bestia al punto de casi transformarse en el despacho destrozando el lugar en el intento.

— Él no está feliz, ahora no desea hablarle a este Sesshomaru hasta que entienda algo, hasta que aprenda algo, este no sabe lo que es — Señaló Sesshomaru secamente transformase aún más cuando los colmillos sobresalieron de su boca y sus marcas tomaron un color aún más intenso y afilado, mientras sus ojos rojos engullían el ultimo retaso de sus ojos dorados y su rígido control.

Vamos Yako-sama si destrozas el lugar Irasue-Obachan va a estar muy molesta y vas a dejar a lady Kagome y a mi dama expuestas a los elementos, ellas son humanas y enfermaran — Señaló Miroku conciliador mientras abría las puertas dobles del despacho que conectaban el lugar con un jardín zen y la playa a lo lejos, para darle el espacio que seguramente Yakko necesitaba en ese momento.

Muy astuto Houshi, cuida de tu dama y la de este… si abres le hocico será lo último que harás — Dijo Yakko tomando el control un momento dejando a Miroku pálido y perplejo mientras salía del lugar y prácticamente desaparecía en el aire tomando por completo el control, mientras la información era procesada por completo y el astuto Inu negro sonreía pícaramente con la comprensión brillando en sus ojos violetas.

— Ahora comprendo todo… Ahhhh primo que enredado estas sin saberlo… — Dijo Miroku silbando por lo bajo y metiéndose las manos en los bolsillos mientras se asomaba por las puertas dobles y veía la figura de Sesshomaru en todo el esplendor de su forma real correr hacia la playa, al día siguiente habría un numero de cosas que los empleados tendrían que reemplazar y otras que se perderían para siempre, no era algo común que su primo perdiera el control de su genio o que Yakko lo ignorara, pero aquella situación no era algo común. Miroku se encogió de hombros y se lanzó a buscar a las damas, aun desde las sombras el aún podría protegerlas.

=== S S ===

— Hey Kag, ¿Qué bien arregladas estamos no? — Dijo Sango alcanzándola entrando en la habitación que no había usado desde que llegaron y se bañó y cambio de ropa en el lugar.

— Si… Que bien arregladas estamos San — Respondió ella sabiendo que Sango no la dejaría sola así la echara directamente, ya lo había intentado antes después de denunciar a Aoshi por su bofetada y la posterior paliza que ella le obsequió a cambio.

Kagome la miró quitándose los botines y quedándose en medias mientras se quitaba el jean y el suéter quedando en ropa interior poniéndose una pijama de pantalón rosa pastel con perros blancos a juego con una camisa de tiros, lanzándole a Sango una pijama de pantalón azul claro con gatos negros y camiseta de tiros, a lo que Sango sonrió internamente dejando la botella disimuladamente oculta detrás de un enorme florero lleno de flores y se cambió de inmediato.

— Mira lo que tengo aquí — Dijo Sango entonces mostrándole una fina botella de sake Youkai con una mirada maliciosa.

— Bien… ábrela San-san aquí no hay quien me haga otro tatuaje — Accedió Kagome a la silenciosa petición, sentándose con las piernas cruzadas sobre la suave alfombra acolchada frente a la chimenea encendida.

Yayyy — Celebró Sango rompiendo el sello y sirviéndole una de las copas que un sirviente en el camino le entregó, sentándose junto a ella con las piernas cruzadas. — Por el fin de los secretos — Dijo Sango tomando ella el primer trago que la dejó resoplando y con los ojos aguados — ¡Mierda!… esto es bueno Kag muy fuerte pero bueno — Comentó resoplando y sirviéndole una copa igual a Kagome entregándosela.

— Por el fin de los secretos y tú felicidad hermana — Dijo Kagome tomando el trago de un golpe y resoplando cuando el fuego corrió de su boca a su estómago y luego la paleta de sabores hicieron acto de presencia en su paladar, ciertamente Sango tenía razón, aquel licor era fuerte, pero muy bueno.

— ¿Todo bien Kag? — Preguntó Sango viéndola observar el fondo de la copa de sake sin pestañear.

— Si… solo me acabo de dar cuenta de que contamos nuestras vidas por primera vez a otros creo que estoy en shock — Dijo Kagome entregándole la copa de Sake a Sango que relleno y vacío de un trago antes de repetir la acción y entregarle la copa a Kagome que hizo lo mismo antes de dejar la copa a un lado.

— Nunca creí que tendría que repetir eso, esa pesadilla — Confesó Sango con seriedad.

— No tendrás que hacerlo de nuevo, si por alguna razón tienes que hacerlo yo lo diré por ti, no tienes que pasar por eso de nuevo ¿Entendido? Sesshomaru podrá ser tu futuro alfa todo lo que le dé la gana, pero yo siempre voy a ser tu alfa, tú hermana y no vas a pasar por eso, te lo prohíbo Sango Higurashi — Sentenció Kagome con firme seguridad quitándole la botella a Sango. — Por ti, porque saliste de ese maldito infierno — Dijo entonces ignorando la copa y dando un trago directo de la botella.

— Por la idiota de tu madre biológica, porque no merecía tenerte como su hija — Dijo Sango dándole un trago a la botella también y tosiendo un poco — ¡diablos Kag! — juró antes de echarse a reír con Kagome.

— Por la idiotez de tus padres tampoco se merecían tenerte, malditos bastardos hijos de puta — Dijo Kagome tomando otro trago.

— Por ti Kag, por estar allí, por salvarme, por salvarnos a las tres — Dijo Sango entonces tomando su trago a la vez.

— Entonces Sango ese trago es doble, porque no fui yo. Por Minasuru Takeda y Yuriko Higurashi, que me enseñaron bien y me criaron lo mejor que pudieron, por su legado de amor y todo lo demás que nos dejaron por ellas hermana, solo por ellas — Dijo Kagome finalmente dejando ir las lágrimas que estaba conteniendo desde que Sango repitiera su calvario, dando dos tragos y entregándole la botella a Sango.

— Por mamá Mina y mamá Yuri… también por mamá Hina, Kami sabe lo que habría sido de nosotras sin su ayuda — Dijo Sango dando tres tragos.

— Cierto — Concedió Kagome tomando el tercer trago.

Desde las sombras Miroku observaba a las dos mujeres brindar y tomar con indulgencia y el corazón arrugado en un puño por ellas, ambas reían y lloraban e intercambiaban frases que solo ellas parecían comprender su significado pues se miraban entre ellas y reían de buena gana a pesar del borde de amarga burla en sus carcajadas.

=== S S ===

— Teníaaa cuatrooo meseees en lasss caaalles la primeraaa veeez que viiii de cerca el peneee deee un hooombre… tuve queeee tocarloooo… ascooo — Dijo Kagome ya muy borracha, junto a ella Sango que estaba peor que ella se tensó y la miró con los ojos desenfocados.

— ¿Qué… mier-das hacias tu… vien-dooo un pe-neee a esaaa edad Kaaagggg? Niiii yoooo vi unooo taaaannnnn jooovveeennnnn de ceeeeercaaa — Soltó Sango espantada y muy borracha dándole otro trago a la botella casi vacía.

— Fue... la primera vez… que me enfrente a un caarroñero… el me descubriooó… e intento que le diera sexo… oral… aunqueee yo noo lo sabía entonces, Ufff que asco, el no conocía la palabra "ducha" — Dijo Kagome tomando otro trago con expresión asqueada.

— Maldito hijo de su puta madre... ¿Dónde está? Yo lo mato — Dijo Sango poniéndose de pie de un brinco, antes de caer sentada en la alfombra y echarse a reír como loca.

— No lo sé… Yuri siempre decía… que si alguieeen me tooocabaaa eeentre las pieeernaaas sin mi permiiiso gritaaara o lo golpeeeara durooo entre las piernas, Mina que si me poníaaan lo que teníaaan entre las piernaaas frente a los ojos, cerraaara mi puño y golpearaaa justo allí con todaaas mis fuerzaaas y eso hice, antes de saaalir corriendo, luegooo laveee mi manooo hastaaa que dolioo — Respondió Kagome dándole un trago a la botella aun en su poder, guardando para ella la angustia del forcejeo y otro recuerdo más se colaba en su mente lleno de terror, forcejeos, del dolor de su cuerpo y la sangre en sus manos y su pecho cuando huyó del oscuro callejón tambaleándose y atontada de los golpes recibidos, o el horrible temor que había guardado dentro de si desde aquella horrible noche hasta el presente.

Maldito — Dijo Sango muy mareada.

— Ciertoo… maldiiito — Repitió Kagome mirando a Sango con alcoholizada indulgencia. — Eres miii hermaaana y te quieroooo Saaan-saaan — Dijo Kagome viendo a Sango bostezar.

También te quiero hermanaaa, ¡ABRAAAZOOOO! — Dijo Sango lanzándose hacia ella abrazándola y cayendo dormida sobre ella.

— Esperooo que seaaaas muy feeeliz en tuuu viiida Saaan-saaan y meee reeecuerdes juntoooo a Kiraaara cuaaando yaaaa no esteeeee, yo te recordaaré si los diiiioses lo permiteeen en miii próxiiiima vidaaaa hermanaaa — Dijo Kagome besando la sien izquierda de Sango y terminando la botella en dos largos tragos. — Salud por ti — añadió antes de vaciar por completo la botella de un profundo trago y levantarse tambaleándose levemente arrastrando a Sango.

— Nuuuuu deeejjjjaaameeee, quiiierooo doooorrrrmiiiir — Se quejó Sango poniéndose pesada.

— Mueveeee eeel cuuuulo Hiiiguuuraaashiiiii ahoraaa — Dijo Kagome dándole una nalgada fuerte a Sango, que resonó por toda la habitación.

— Ouuuuuchhhh mala, mala, maaaalaaa yaaaa voyyyyy, voyyyy — Dijo Sango gimoteando mientras se sobaba la nalga adolorida y Kagome reía desquiciadamente y la empujaba hacia la cama arropándola como una niña hasta la barbilla dejándola roncar suavemente.

— Buenaaas noches San-saaan, sueña con tu carismáticooo pervertiiidooo — Dijo Kagome apagando la luz y maldiciendo todo el camino hasta la cama mientras chocaba con todo a su paso. — Salimos del infierno San-san… y nadiiieee nosss vaaa a impediiiirrr viviiiir en paaaazzz esooo teee loooo juroooo — Dijo Kagome antes de dormirse junto a Sango, sin ver la espesa sombra disolverse y a dos Inu Youkai con los ojos rojos mirándolas dormir una abrazada a la otra como dos niñas y no las poderosas mujeres que eran.

Ella aún tiene cosas que no comparte ni aun con tu compañera Miroku — Dijo Sesshomaru furioso y espantado en partes iguales a lo que ella estuvo expuesta, al igual que Sango.

Ambas han sufrido lo suyo, Kagome-san como dice Sango se guarda mucho y no permite que nadie escarbe en sus heridas, es buena para sanar a otros, apoyarlos y protegerlos, pero no acepta eso para sí misma — Señaló Miroku viendo a las dos mujeres con profundo respeto por ambas.

Él era un Youkai y tenía habilidades que habían sido perfeccionadas con entrenamiento muchos siglos atrás, todo él era un arma desde que nació, nadie podría hacerle daño con facilidad, además siempre había sabido cómo defenderse incluso cuando era un cachorro lactante, Sesshomaru igual e incluso más, pero ellas eran dos niñas humanas arrojadas a situaciones que ninguna de ellas podían controlar o vencer sin ayuda, siempre a la merced de otros; que hubieran sobrevivido y escapado de todo aquello era solo una muestra de la fuerza de voluntad de ambas, de su valor y su empeño, ellas habían dejado el infierno atrás pero la vida había dejado sus marcas en ellas, incluso las físicas Sango tenía una pequeña colección de diminutas cicatrices en el costado izquierdo y en las manos, Kagome tenía dos cicatrices en la muñeca derecha y en los dedos de la mano izquierda y otra en las costillas en la base inferior del pecho izquierdo, él la había notado cuando ambas usaban trajes de baño.

El edificio, significa mucho más para ella de lo que este creyó, más de lo que significa para este Sesshomaru, es seguridad, su hogar, su esperanza de vida… este no sabe qué hacer ahora — Dijo Sesshomaru viendo a Sango pasar una pierna por encima de las de Kagome y a esta solo poyar su barbilla en la cabeza de la otra mujer y seguir durmiendo, mientras la Nekomata aprecia en la habitación y se acostaba sobre la cabecera de la cama a reposar cuidando de las mujeres.

Lo sé, traté varias veces de señalarte eso, pero no querías verlo — Respondió Miroku con calma.

Sesshomaru solo gruñó por lo bajo sabiendo que en efecto Miroku al igual que Yakko se lo había señalado en repetidas ocasiones y lo que es mas significativo, su misma madre le había cuestionado durante años su fijación en comprar aquel lugar y finalmente había puntualizado en más de una ocasión su interés por Kagome Higurashi, un interés que entonces no sabía que tenía pero estaba allí.

Durante aquella noche y madrugada los dos Inu vigilaron el sueño intranquilo de las dos mujeres, habían visto a Sango debatirse en sueños y a Kagome despertarse de inmediato con bastante sobriedad para haber consumido sake Youkai, y calmar y consolar a Sango en medio de una crisis de nervios dejándola llorar sus pesadillas y llorando en silencio y sin mucha alharaca las suyas en varias ocasiones, hasta que al amanecer ambas lograron caer en un sueño profundo y agitado bajo las miradas cargadas de preocupación, tristeza, rabia y mucha culpa por distintas razones de los dos Inu's que las cuidaban desde las sombras.

=== S S ===

Cuando Sango se levantó aquella mañana lo único que quería hacer era maldecir a quien había estado taladrado toda la noche su cabeza, al que le había subido el volumen a todo su sistema de sonido interno y al imbécil que apuntaba la luz del sol directamente a sus ojos, ella solo quería tomarse un camión cisterna de agua, dos aspirinas y dormir como Kirara después de una comida abundante, entonces lo que Kagome le había confesado en medio de la borrachera vino a ella de golpe y Sango se sentó con rapidez con los ojos muy abiertos y maldiciendo cuando el mundo giro muy rápido y se volvió a ver a Kagome que aun dormía junto a ella.

— Oh Kag… ¿Cuántas cosas más te guardas? — Murmuró Sango en un susurro tembloroso.

— Mas de las que jamás diré San-san, ¿Te duele la cabeza cariño? — Preguntó Kagome en tono dulce, sorprendiéndola cuando abrió sus ojos azules como diamantes azules y la miró con atención.

— Si… me duele y tu deberías al menos fingir que te duele también — Dijo Sango con un puchero sin comentar su respuesta, sabía que ella no querría hablar sobre eso.

— De echo si me duele un poco San-san ese licor es la bomba… tenemos que hacerlo de nuevo en casa — Dijo Kagome sonriendo mientras se sentaba junto a ella. — ¿Todo bien? — Le preguntó estudiando sus ojos marrón chocolate con atención.

— Siiip tenemos que hacerlo en casa — Accedió Sango. — Después de darme un buen baño, dos aspirinas y una taza de té verde estaré bien y lista para el mundo — Dijo Sango sonriendo débilmente.

— Bien, mueve el culo Higurashi — Dijo Kagome mientras Sango se levantaba y se arrastraba hacia el baño de la habitación de Kagome mientras ella solo reía por lo bajo escuchándola maldecir entre dientes su natural tolerancia para el licor.

Cuando ambas salieron de la habitación, Sango vestía un vestido corte A hasta la pantorrilla de color verde de Kagome, que le quedaba bien a pesar de la diferencia de estaturas y unas sandalias de medio tacón, mientras Kagome estaba vestida de negro de los pies calzados en botas de cuero negro altas, a la cabeza peinada en una apretada cola de caballo alta, después de conseguir las aspirinas y el té para Sango ambas estaban como nuevas a pesar de que ella solo había tomado el té.

— Buenos días mis hermosas damas — Saludó Miroku sonriéndoles abiertamente.

— Buenos días — Saludó Sesshomaru desde la cabecera de la mesa.

Buenos días — Saludaron ambas sentándose en los lugares vacíos, Sango cerca de Miroku y Kagome a la derecha de Sesshomaru.

— Miroku deja de vernos como si estuviéramos cerca de desmayarnos no somos unas mustias flores de invernadero — Dijo Sango sirviéndose de comer mientras Kagome la miraba con indulgencia solo aceptando el café del empleado que le sirvió, dándole las gracias con respeto mientras este se retiraba silenciosamente y acercaba a Sango para repetir la acción y servirle.

— ¿No comes? — Preguntó Sesshomaru con calmada seguridad que ocultaba su preocupación.

— No gracias, no tengo apetito un café está bien para mí — Contestó Kagome con educación sin mirarlo, ella no estaba muy feliz con él.

Ella no era una enclenque idiota, ella había notado perfectamente y no había olvidado la magistral manipulación que Sesshomaru había ejecutado la noche anterior para obtener la información que él quería de ella sobre su vida, ella había accedido solo por Sango y aun así estaba muy dolida con él por forzarla a decir algo que ella no quería y no estaba lista para decir, y el uso descarado que el había hecho de Sango para forzarla a hablar había sido deliberado, deshonesto y muy ofensivo.

— Deberías…

Creo… que ya has forzado mi mano lo suficiente Taisho-san… voy a empacar — Dijo Kagome cortándolo y levantándose de la mesa con la taza de café en mano y dedicándole una mirada profundamente decepcionada, antes de apartarse de la mesa y volverse alejándose de él, abandonando de inmediato el desayunador.

— Cometiste un error al usarme para sacarle información a Kagome Sesshomaru-san, yo nunca permití a nadie usarla para obligarme a hacer nada, ella cedió y lo hizo solo por mí pero eso no te excusará de su ira, pero no te preocupes ella te perdonará — Advirtió Sango antes de dar las gracias por la comida y empezar a desayunar, mientras Sesshomaru se quedaba frio sentado a la cabeza de la mesa, Yakko en contemplativo silencio mientras sentía algo dentro de él helarse.

=== S S ===

Kagome empacó sus cosas con calma después de tomarse el delicioso café oscuro con gusto, luego revisó cada rincón asegurándose de no dejarse nada en la enorme habitación y cuando el empleado, un alto y respetuoso Youkai Kitsune dorado vino a recoger el equipaje, ella ya estaba lista para abandonar aquel lugar que estaba casi segura que no volvería a ver en su vida, después de todo ella había interrumpido a Sesshomaru durante el "desayuno" y le había dejado en claro que no estaba muy feliz con el que digamos y el siendo un macho alfa por excelencia seguramente tampoco estaba muy contento y no veía la hora de sacarla de su isla feudal y ella estaba más que de acuerdo con la idea, puede que eventualmente se arrepintiera de su reacción (pero lo dudaba) y por ahora estaba muy molesta y ella se centraría en su propia ira, para no hundirse en la decepción que sentía y si era sincera consigo misma en el dolor que la descarada manipulación de Sesshomaru le había causado.

— ¿Lista para regresar a casa? — Preguntó Sango apenas la vio sin comentar nada sobre lo sucedido durante el desayuno, sabía que para esas alturas Kagome se había cerrado en banda y ni el fin del mundo la haría abrirse a nadie si ella no quería.

— Y a las tres mil cosas que tenemos que hacer, si claro que si — Respondió Kagome sonriéndole mientras sostenía su cartera negra en su brazo, colocándose los lentes de sol que había estado pescando en ella mientras caminaba.

— Tenías que recordarme eso, malvada — Dijo Sango riéndose, mientras se ponía los lentes de sol, Kagome ya usaba los suyos.

— Vamos te ayudo a abordar mi querida dama — Dijo Miroku tomando de la mano a Sango con cuidado de no herirla con sus garras y guiándola hacia el helicóptero ya encendido.

— No te molestes… puedo sola — Dijo Kagome sin volverse a ver a Sesshomaru justo detrás de ella.

— Eso no tiene relevancia para este Sesshomaru — Señaló él tomando su antebrazo con cuidado pero firmemente, no dispuesto a dejarla soltarse de su agarre de acero, dentro de él, Yakko gruñía furioso sus acciones y el desafío de ella.

Como sea entonces — Dijo ella poniéndolos ojos en blanco detrás de sus lentes y dejándose guiar hasta su asiento donde el procedió a cerrar todos los seguros antes de tomar su posición como piloto, mientras ella lo ignoraba olímpicamente.

=== S S ===

— Que me llevan todos los demonios — Dijo Kagome con furia colgando el teléfono de su apartamento por décima vez desde que llegara, el persistente asistonto del lord del Oeste seguía llamándola y ella estaba cerca de pedir la sangre del hombre y su cabeza en bandeja de plata. — Simplemente no van a dejar de joderme ¿Verdad? — Preguntó Kagome a nadie en particular mirando exasperada al teléfono, como si esperara que este le diera una respuesta, estaba furiosa y eso cualquier idiota con dos dedos de frente podría saberlo con solo mirarla, ella ya había destrozado su celular en un arrebato de furia tal que lo había estrellado contra la pared, más cercana justo al perplejo rostro de Miroku y había tenido que comprar uno nuevo al dejarlo inservible y aun así ellos de alguna manera habían conseguido el número privado de su apartamento y no habían parado de llamar o dejar mensajes en la contestadora y ella estaba hartándose, aun así ella no vendería su hogar ni a ellos, ni a nadie por muy buena que alguien creyera que fuera su oferta o fuera quien fuera el "ofertante" la respuesta era hoy, mañana y siempre un irrevocable "NO" ahora solo tenía que hacérselos entender.

Al ver lo inútil de la acción Kagome se encogió de hombros y salió de su habitación, Sango estaba en su fábrica revisando como había funcionado su negocio en su ausencia y ella estaría bajando a darle una vuelta a su café y a asegurarse de que todo estaba en orden antes de irse con el barista a comprar los diferentes tipos de café, leche, cremas, licores y demás cosas que necesitaría para ejecutar su trabajo y hacer de él un arte, luego tendría que comprar lo necesario para que los pasteleros surtieran el café con galletas, cupcakes y otras golosinas para acompañar el café e incluso un pequeño menú de té que ofrecerían en "MI&YU", eventualmente planeaba introducir bocadillos más pesados, por ahora estaría todo el día tras el volante.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo