Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


"Es irónico como todo lo que se esta tan seguro de conocer tiende a dar un irrevocable vuelco en cuanto a esta hembra en particular se refiere.

Desde que este forzó su entrada en la vida de esta mujer, las cosas no han hecho más que salir del completo y estricto orden y control que este siempre ha mantenido alrededor de él y esta ocasión no es diferente, esa es entre otras cosas lo que irritó a este, desde que interactuó por primera vez con la independiente mujer, y fue lo que lo atrajo como una débil y patética polilla a su brillante y prometedora llama, que puede irradiar un acogedor calor capaz de relajar hasta el apacible descanso, a las bestias más peligrosas (Yakko y este) y reducirlos a "patéticas" polillas, y quemarse de buena gana con una sonrisilla tonta en los labios o congelar sus mismas almas sin jamás perder el brillo y la condenada pureza que mas que repelernos nos atraen una vez mas como si en efecto fuéramos patéticas polillas, y no los poderosos, feroces y temidos guerreros que somos.

Su indiferente castigo afecta más, mucho más de lo que este alguna vez pudo imaginar que le afectaría la ausencia de cualquier hembra que no fuera su madre, este se encuentra pensando en ella, recordando cada palabra dicha aquella maldita noche cuando Yakko rugía desesperado contra sus ataduras suplicando con la voz rota de angustia que me detuviera, que no siguiera este camino que era en efecto como el mismo rugió una y otra vez mientras este lo ignoraba "nuestro camino a la destrucción" por alguna razón que desconozco así se siente este, como si hubiera cometido un pecado enorme… como si lo hubiera perdido todo… tal vez así fue pero ya sucedió y no hay vuelta atrás.

Ahora aquí estamos… contemplando patéticamente los recuerdos del retrato de una derrota anunciada con la primera mirada fugaz que ambos compartimos aquella primera vez en aquel estacionamiento, este claudica y renuncia completamente aun sabiendo que igual estará condenado, cuando ella sepa las antiguas intenciones de este habrá un infierno que pagar y algo le dice a este Sesshomaru, que el pagará y no será una época fácil…

Maldita sea el orgullo de este… maldito sea este… que idiota."

Lord Sesshomaru Taisho Inutsuki

Señor de la casa de la luna

Príncipe de la casa del Oeste.

Idiota voluntario.


Cap. 18: Comprensión y decisión


Sesshomaru observaba a Kagome aceptar con educada calma su equipaje de manos de uno de sus empleados en el helipuerto privado, más al volverse hacia él, toda la calidez que la mujer había dirigido hacia su empleado, se enfrió de golpe y murió dejando frente a él a una gélida y desconocida mujer completamente cerrada e impersonal, para nada la mujer educada y sonriente, irritante y maliciosa, picara y dominante, indulgente y protectora, la amante generosa que Yakko y el habían conocido por pocos días antes de su más grande muestra de estupidez.

Dentro de él en su silencioso rincón Yakko se removió incómodo y furioso, más la furia no estaba dirigida hacia ella e incluso no estaba dirigida hacia su empleado que retrocedía lentamente pálido y temeroso, mirándolo como si él estuviera a punto de separar su cabeza del resto de su cuerpo (cosa que Sesshomaru no haría aunque si tenía muchas ganas de hacer) no, toda aquella ira estaba enfocada y dirigida contra él, Yakko lo condenaba en silencio por el obvio gesto de desprecio y distanciamiento que Kagome había adoptado con él tras el fiasco de la noche anterior cuando la había forzado a su hermana y a ella a contar sus vidas, para satisfacer su curiosidad y tratar de sacar algo que pudiera ayudarlo a obtener el edificio que hasta entonces había significado el triunfo final sobre su padre.

— Este te escoltará…

No. Sinceramente necesito estar lo más lejos posible de ti — Dijo Kagome sin mirarlo y cortándolo en seco, antes de alejarse de él dando gracias a Kami en silencio por la infinita terquedad que le había dado, que la había hecho llevar su auto hasta el helipuerto en contra de lo que Miroku y Sesshomaru habían señalado cuando le habían ofrecido escoltarla el día que fueron a isla Mitsuki, a ella no le gustaba depender de nadie, porque nunca podía estar segura cuando esa persona por cualquier razón podía dejarla mal y ella controlaba demasiado de su tiempo para perderlo a causa de otro, si ella iba a perder su tiempo sería bajo sus condiciones y nada más.

Sesshomaru la observó hirviendo de furia apenas contenida, mientras Kagome se alejaba seguida de Sango y Miroku quien parecía poder percibir el humor negro en el que estaba hundido y no quería ponerse a tiro de enfoque de aquella ira que hervía con furia bajo la precaria mascara de elegante calma que el mostraba al mundo, Sesshomaru tomo una bocanada de aire dejándola ir lentamente, restregando la palma su mano por su rostro en un genuino deje de frustración incontenible, maldiciendo mentalmente sus propias acciones que lo habían empujado justamente al punto donde estaba ahora, con calma hizo lo propio con su equipaje, sabiendo que una vez estuviera en el estacionamiento el grupo se habría ido poniendo distancia entre él y Kagome, su único consuelo era que las mujeres estarían protegidas por Miroku y así su "virtual" protección se extendería a ellas.

Una vez en su auto, examinó el lugar una última vez antes de dirigirse a su solitario y vacío apartamento, sintiéndose por primera vez al borde del abismo donde estaba ahora, por un lado con una mujer furiosa (con toda razón) y por el otro en guerra por primera vez en su larga vida, con su propia bestia sagrada, cosa que no lograba comprender ¿Cuándo había sido la última vez que Yakko se había encariñado con alguna de sus amantes? Lo que es mas ¿Alguna vez Yakko se había encariñado con alguna, había sentido respeto, lujuria o posesividad al punto de negarle la palabra, exiliándose a sí mismo y cortando toda comunicación entre ellos? Él no podía recordarlo y no creía que eso hubiera sucedido alguna vez, Sesshomaru gruñó por lo bajo recordando con furia lo que había consolidado la toma de decisión que lo había empujado justo al punto donde estaba, permitiéndole a su mente deslizarse hacia el momento justo en que tomo la decisión de condenarse a sí mismo.

=== Inicio de flash Back ===

Sus días estaban llenos de estrés sin fin, desde manejar sus negocios y los negocios bajo su responsabilidad como señor de la casa de la Luna, y aunque Toga lo renegara "príncipe heredero de las tierras del Oeste" hasta lidiar con algo tan relativamente nimio como la incapacidad de su asistente de hacer un té o café "decentes" Sesshomaru estaba consciente de sus muchas obligaciones a diario, sobre todo cuando bajaba del enorme apartamento que coronaba aquel icónico edificio hasta su oficina, sabía que una vez se abrieran las puertas metálicas del ascensor, su día sería una ola de estrés tras otra, y era particularmente estresante cuando su padre estaba añadido a la ecuación diaria de estrés, lamentablemente cuando la puerta de su oficina se abrió como siempre sin ceremonia alguna, mientras Jaken intentaba inútilmente detener a su furioso padre en su avance.

Sesshomaru supo que aquel era uno de esos días en los que extrañaría la simpleza de llamar a un duelo de honor y acabar con el problema en cuestión de raíz y limpiamente sin que NADIE saltara a buscar venganzas o pagos de "ofensa" anexas a la muerte de algún ser querido, o en aquel caso en particular un consejo cardinal exigiendo explicaciones y la pronta asunción de cargo con todas las responsabilidades añadidas a él, (como si necesitara mas de las que ya tenía) aunque en aquel momento simplemente no le importaría llevar una carga más en su larga lista de responsabilidades si con eso se quitaba a su "voluntarioso" padre del cuello.

Como generalmente hacia cuando Toga aparecía echando espuma por la boca y sin anunciarse (que era cada vez que la luna literalmente caía sobre el) Sesshomaru se separó mentalmente de él y lo ignoró dejándolo hablar y desahogar un poco de vapor durante minutos, sabía que eventualmente diría a que demonios había ido a molestarlo aquel día en particular, si era de nuevo el viejo tema de sus empresas simplemente se negaría y le mostraría la salida, por las buenas o por las malas, él estaba de muy mal humor con la serie de problemas que estaban estallando en sus otras sucursales y de las que sospechaba "sabotaje" y su principal sospechoso era justamente el macho sentado frente a su escritorio, quejándose de las reformas de su madre y la última negativa de entregar fondos para remodelar un ala de la casa del Oeste, mas no le decía que era un ala que la concubina había reclamado como "sus" dominios y habían sido en el pasado, los muy envidiados salones personales de su madre y no necesitaban ningún cabio estructural o reparación alguna, solo el capricho de una mujer descerebrada que quería demoler siglos de historia para dejar su patética marca en el lugar… tonta casi gruñó el ante la idea.


— Considero que he sido bastante razonable contigo al pedirte que retires tu oferta por el edificio en el distrito de Nerima, te he reiterado en incontables ocasiones mi intención de adquirir el lugar para la manada y aun así sigues haciendo ofertas astronómicas cerrándole el paso a tu padre — Dijo Toga finalmente había dicho la verdadera razón de su presencia, que nada tenía que ver con las remodelaciones que su concubina quería hacer, era obvio que había vuelto a perder la paciencia y había entrado a su oficina echando espuma por la boca, con la última oferta que le había hecho a Hiroshito y este una vez más había declinado en nombre de su clienta y dueña del edificio para su profunda irritación, según le había sido informado minutos atrás.

— No tienes fondos propios son de tu concubina, quien no forma ni formará parte de la manada de este "jamás", además este debe señalar que el dinero que ofreces es mucho menos de lo que vale el lugar teniendo en cuenta el punto donde está ubicado, el material y la rentabilidad del lugar entre otras cosas, este Sesshomaru tiene todo el derecho de ofertar por el inmueble que este considere una buena inversión y ni tú, ni nadie puede impedir que este oferte por ese edificio, si así este lo desea — Respondió Sesshomaru en tono monótono, ahora viendo a su padre con aburrida atención.

— Es para tu hermano, para que él tenga algo propio, ¿Por qué estás haciendo esto? — Dijo Toga finalmente explotando con frustración, recordándole a Sesshomaru por qué el clan Taisho regentes del Oeste no eran conocidos por sus dotes políticas, con la presión adecuada solían mostrar sus verdaderas intenciones, por fortuna el mismo era más Inutsuki que Taisho, por lo que no tenía que preocuparse por aquella "debilidad" aunque estaba consciente de que podía presentarse en otras formas.

— El hanyou es el "medio" hermano de este Sesshomaru y tiene todos los años del mundo frente a él para trabajar su lugar en la vida, no vas a dañar el trabajo que madre y este están haciendo en el poniéndole las cosas en bandeja de plata, madre no te lo permitió con este Sesshomaru y menos te lo permitirá con el Hanyou, este Sesshomaru obtendrá ese lugar e informará a madre de tus planes de dañar su trabajo con el Hanyou, ahora si disculpas a este padre, este Sesshomaru está bastante ocupado ahora mismo — Dijo Sesshomaru mirándolo desapasionadamente mientras los ojos de su padre se volvían rojo sangre. — Si dañas este lugar, te recordaré el ultimo duelo que tuvimos padre y sobre todo quien superó a quien con gran ventaja, lo único que detuvo la mano de este y a Bakusaiga años atrás, es que si tu mueres madre te seguirá, así que no tientes tu suerte, madre y este son lo suficientemente poderosos para crear una nueva marca de apareamiento con otro macho poderoso y "leal" a ella que durará por siempre y ambos sabemos que no faltará un macho que sea verdaderamente "leal" a la madre de este, a la casa de la luna y a su señor, este Sesshomaru — Advirtió Sesshomaru con gélides, atravesándolo con su dorada y gélida mirada que no mostraba ni una gota de compasión o camaradería, esa había empezado a desaparecer muchos años atrás, cuando aprendió muchas cosas de sus padres y terminó de perecer con la deshonrosa traición a la que Toga los expuso.

— Tú realmente me odias ¿No cachorro? — Dijo entonces Toga mostrándose genuinamente sorprendido, confundido y un poco perdido, como si no supiera muy bien como habían llegado a aquel punto o lo que estaba haciendo allí en primer lugar, su ciega furia enfriándose ante las duras palabras de su primogénito.

— Lo ganaste a pulso padre… ¿Qué esperabas? Ahora… no te quejes y por favor retírate y no regreses — Respondió Sesshomaru con seca y cortante calma, comprimiendo en un recóndito rincón dentro de sí, el dolor que aquella situación le causaba, el antiguo cachorro en él, ese que amaba e idolatraba y respetaba profundamente a su padre a pesar de todo, se retorcía de agónico dolor y moría un poco cada vez que veía a su padre, mas él se negaba a mostrar cuanto le afectaba realmente lo que había sucedido entre sus padres.

Con su habitual mascara de fría indiferencia vio a su padre retraerse y retirarse en perplejo silencio, tal vez finalmente comprendiendo que el en efecto tendría él edificio y cualquier otro que él y la concubina se propusieran a comprar para Inuyasha, más él estaba tranquilo sabía muy bien que tenía en su poder los mejores edificios en Asia que habían estado en el mercado durante los últimos noventa años, la crianza de su hermano no sería desviada con las tontas ideas de la concubina o su padre, ni su medre ni el permitirían eso bajo ningún concepto, ellos harían del cachorro un Hanyou independiente, de provecho para la sociedad y con una buena cabeza sobre los hombros para pensar y no solo para adornar el resto de su cuerpo.

=== S S ===

Aquella noche una vez más estaban invitados a cenar en el apartamento de las Higurashi, Miroku estaba comprometido a reclamar a la Taijiya y el siendo su alfa tenía que estar allí durante sus interacciones para dar su aprobación en cuanto le fuera pedida, lo que implicaba interactuar con el alfa en este caso "la hembra alfa" de la manada y seguir así el protocolo de imprimación y aceptación de las hembras en la manada, como era la costumbre Youkai.

— Vamos Sesshomaru sabes que estas bien con lo que te quites o te pongas, hasta tienes un buen número de machos detrás de ti — Dijo Miroku riendo con la malicia brillando en sus ojos violetas.

Insolente — Dijo Sesshomaru dejando caer su Youki sobre Miroku que aun riendo descubrió su cuello ante el en instantánea señal de sumisión.

Salieron del elegante edificio cada uno con un par de botellas de buen vino, ellos sabían que ellas tenían vino y bebidas varias en su apartamento, aquellas mujeres disfrutaban sanamente de la buena bebida y habían notado que podían tomar cualquier cosa desde una cerveza barata nacional, hasta el más fino de los vinos del mercado, sin importar la calidad siempre y cuando les gustara, aun así ambos preferían llevarles un presente, no se sentían cómodos de visitarlas sin llevar algún presente.

— Hey Sango mi querida dama estamos abajo puedes abrir el portón del garaje ahora — Dijo Miroku al intercomunicador en la entrada del garaje del edificio.

Claro, sigan hasta el ascensor ya les doy acceso a nuestro piso — Contestó Sango mientras escuchaban en el fondo a Kagome preguntar dónde estaba su celular que estaba sonando en aquellos momentos.

Ambos estacionaron junto a auto de Kagome como de costumbre y saludaron a una pareja de Okami que subieron con ellos y afortunadamente para su sentido del olfato se habían bajado en el segundo piso cuando las puertas dobles se abrieron finalmente en el apartamento de Kagome y Sango, ambos observaron perplejos a Sango lanzar una mirada furiosa y nerviosa hacia el celular que tenía Kagome, que a su vez se veía lista para matar y comerse al muerto ante ellos, e incluso ofrecerles una pieza.

— ¿SABES QUE SOBERANO HIJO DE LA PUTA DE LA MADRE QUE TE ESCUPIÓ AL MUNDO? — Rugió Kagome temblando de furia imposible de contener, sus ojos azules encendidos con ira, el peso de sus poderes y su ira alimentándolos y ampliándolos era denso presionando con fuerza sobre ellos buscando someterlos, haciendo que Sesshomaru soltara un gruñido bajo cuando el alfa en él se revelo negándose a someterse. — NO VOY A VENDERLE A TU SEÑOR NI HOY, NI MAÑANA, NI NUNCA, NI A LEGOLAS QUE BAJE DEL CIELO Y ME OFRESCA EL REINO DE MIRKWOOK EN BANDEJA DE MITHRIL LE VOY A VENDER MI MLDITO EDIFICIO, ASI QUE AGARRA TU MALDITA OFERTA Y TRAGATELA PERO DEJAME EN PAZ DE UNA PUTA VEZ — Añadió ciega de ira y lanzando el celular con todas sus fuerzas hacia la cara de pared junto al ascensor que cubría el tramo de escaleras hacia la azotea del edificio, justo al lado de Miroku que la miraba perplejo mientras el desafortunado teléfono caía hecho una pila de diminutas partes en el suelo.

— ¿Ka…Kagome-chan… e estas bien? — Dijo Sango genuinamente espantada, la última vez que ella había estado en ese grado de furia, había enviado al indeseable de Aoshi al hospital directo al quirófano para arreglar su mano.

No… no lo estoy… no… no soy buena compañía ahora mismo y si, necesito unos minutos a solas — Dijo Kagome temblando de ira, sus ojos azules helados de rabia clavados en Sesshomaru, antes de volverse arrancándose el delantal, dejando ver su camiseta gris oscuro y sus blue jeans bajo el delantal, hacerlo una bola y lanzárselo a Sango que lo atrapó en el aire. — Dale cinco minutos más y podrá servirse — Añadió secamente mientras se encerraba en su habitación cerrando la puerta corrediza con un ligero "clic" que desmentía las obvias ganas que tenía de azotarla por el riel y travesar la pared y mandarla por el balcón directo a la carretera quince pisos abajo.

— No es por ser ingrato por la cena, pero… ¿Qué sucede aquí? Jamás había visto Lady Kagome actuar así desde que la conozco. — Dijo Miroku recibiendo las pantuflas que Sango le había intercambiado por su calzado, después de haber hecho lo propio con su primo, mientras Sesshomaru sentía que la furia lo embargaba, su padre era el culpable de aquella reacción, él terco macho estaba acosándola para que ella cediera y le vendiera y él no iba a permitir que él se quedara con el lugar bajo ningún concepto.

— Esto es algo… personal de Kagome Miroku, solo puedo decir que no es ella misma en estos momentos y cuando se calme estará muy avergonzada de esta… explosión… aunque me preocupa, Kag jamás ha destruido nada en su furia, menos aún algo propio, Kag cuida mucho, MUCHO de sus cosas, las valora y las protege… esto es… demonios necesito un trago… y ustedes también — Dijo Sango volviéndose hacia la cocina poniéndose al delantal mientras Miroku y Sesshomaru se acercaran a ella y dejaban las botellas de vino sobre la isla/barra de la cocina.

Sango les sirvió un trago fuerte a cada uno, mientras Sesshomaru se alejaba de la pareja e ignoraba sus conversaciones mientras en su mente trataba de idear una forma de sacar a su padre del juego y así dejara de molestar a aquellas mujeres que nada tenían que ver en la guerra de poderes que ambos tenían, mientras daba ligeros tragos a su bebida y recordaba la ciega ira de la mujer que había tenido una mirada salvaje mientras destruía su propio celular en un arranque de furia y frustración, él podía oler aun los distintivos olores de cada sentimiento en sus fosas nasales como si aún saturaran el aire, ella y la Taijiya no usaban con regularidad los distintos desodorantes corporales que la mayoría de los humanos usaban para hacerles a sus congéneres Youkai más llevadera la interacción con ellos, aparentemente solo los usaban en sus días fértiles por obvias razones.

Diez minutos después tal como Sango había predicho Kagome regresó con ellos, sin mirar a los ojos a nadie y una espesa y enorme nube de vergüenza cubriéndola mientras ayudaba a una indulgente Sango a servir la comida, Sesshomaru la observaba en silencio mientras Yakko susurraba advertencias en su mente.

— Me disculpo por lo sucedido cuando llegaron — Dijo ella finalmente con un profundo suspiro sentándose a la cabeza de la mesa y mirándolos a los ojos muy apenada.

— No se preocupe Lady Kagome todos tenemos malos días — Dijo Miroku logrando que ella les sonriera apenada.

— No es excusa, pero gracias ahora cenemos por favor — Pidió Kagome mientras Sango asentía y sonreía antes de servirles una copa de vino a todos.

Desde su lugar a la derecha de la mesa junto a Kagome, Sesshomaru la observó con calma durante la cena en pensativo silencio, tratando de idear una forma de quitarle a su padre y sus acólitos de encima a la mujer y a la vez conseguir que esta le vendiera a él, no sería fácil pero confiaba en poder lograrlo, en su mente Yakko susurraba advertencias señalándole repetidas veces la atracción que ellos sentían por la mujer pero el señalaba una y otra vez que no tenía nada que ver con los negocios o el triunfo final sobre su padre.

=== S S ===

— No puedes hacer eso — Dijo Toga en un gruñido irritado, junto a él Izayoi tenía un ataque histriónico.

— Esta puede y lo hizo Toga — Señaló Irasue mirándolos a ambos con frialdad y sin ninguna compasión en sus ojos dorados, su voz cargada de gélida indiferencia hacia ellos, junto a ella Sesshomaru observaba el drama desplegarse en silencio.

— En tu venganza has caído bajo Inukimi — Dijo Toga frustrado.

— ¿La venganza?… Toga tonto macho… estas vivo, tu concubina está viva y el resultado de tu traición hacia esta y nuestras casas está vivo, sano y está convirtiéndose en alguien digno de ser criado por esta y su manada, si esta estuviera vengándose los habría matado a ambos frente a ti en el momento en que estuvieron bajo el mismo techo que esta, y ambos sabemos que poco o nada podrías haber hecho para cambiar eso, aunque te revuelques con ella en tu lecho es a esta Irasue a quien Shinta reclama y desea a su lado, esta es su compañera elegida — Respondió ella riéndose con oscura y sarcástica burla, ambos sabían que era cierto Shinta la quería a ella a pesar de todo — Además ¿Cómo te atreves a interferir en el trabajo de esta Irasue y Sesshomaru criando bien a tu Hanyou? Solo por eso agradece que esta solo reclama los fondos de tu concubina, quien en realidad no tiene derecho de poseer nada propio como la concubina que es, y esta no los llevó al consejo Youkai quienes fácilmente podrían acabar con ella por su atrevimiento — Señaló Irasue con mortal calma.

— Bien… aún tengo medios para adquirir ese edifico, ¿Lo quieres? Entonces voy hacerte la vida imposible hasta obtenerlo — Dijo Toga furioso mirando a Sesshomaru.

— Ya veremos — Dijo Sesshomaru con seca calma, dedicándoles una diminuta sonrisa que espantó a los presentes, e hizo sentir muy orgullosa a Irasue, su cachorro ciertamente hacía la vida más entretenida presionando efectivamente los botones de Toga y su patetica concubina.

— Pueden retirarse — Agregó Irasue despidiéndolos cual cortesanos comunes, colgándose del brazo de Sesshomaru y dejando a la pareja en la sala informal donde los había recibido para su audiencia, negándose a darles más importancia de la que merecían ante sus ojos.

=== S S ===

— Sabes ahora siento lastima por esta "Kagome Higurashi" Tuya hijo mío… Toga no va a dejarla vivir en paz hasta que acceda a venderle. — Dijo Irasue aquella noche mientras tomaban el té.

— No le venderá — Aseguró Sesshomaru sin decirle que tampoco estaba seguro de que alguna vez le vendiera a él.

— Hnnn interesante… no niegas que la mujer sea tuya — Señaló Irasue astutamente dejando a un lado la fina taza de porcelana con más de tres mil años de antigüedad, sobre el delicado platillo a juego, unos de los pocos que había sobrevivido la infancia de Sesshomaru de ese juego en particular.

— Sabes bien que no lo es, así que señalar lo obvio le pareció a este una pérdida de aliento y tiempo — Respondió el dándole un sorbo a su propia taza con deleite, su madre había preparado su mezcla favorita.

— Hnnn… muchas son las leyendas del parecido de nuestra contraparte domestica a nosotros, mas nunca esta creyó hasta tu padre, que realmente compartiéramos las debilidades típicas de ellos… claro al parecer es en casos muy selectos… esta se pregunta ¿Afectara solo a los machos? Hnnn… Solo el tiempo lo dirá — Comentó Irasue con aire deliberadamente "distraído", volviéndose y observándolo entonces con fija atención como si estuviera tratando de analizarlo y entender algo.

— ¿A qué te refieres madre? — Preguntó Sesshomaru desconcertado.

— ¿Qué es el primer sentido que los Inu domésticos pierden con la edad cachorro? — Preguntó entonces ella con el mismo tono que solía usar cuando era un joven cachorro y quería saber si sus tutores estaban haciendo bien sus trabajos, su madre lo amaba de eso no tenía duda alguna, pero en su educación había sido exigente y muy estricta, ella solo quería para él la "perfección" nada menos de eso y eso le había entregado.

— La vista — Respondió el con calma y un poco desconcertado ante aquella pregunta tan básicamente obvia que había sido una de las primeras lecciones orales que había recibido de ella siendo apenas un cachorro acabado de destetar.

Exacto… cuando entiendas ven a ver a tu anciana madre querido — Respondió ella dedicándole una sonrisa beatifica despidiéndolo sin más ceremonia, él lo toleraba por que la hembra era su madre, a otra simplemente le retorcería el cuello y lo disfrutaría, así que dejó la taza vacía a un lado y se levantó junto a ella, dándole una ligera y elegante venía a su madre antes de retirarse, sin ver el brillo aprobador y malicioso en los ojos de Irasue, nadie podía negar que él era un auténtico caballero, ella se había encargado personalmente de que así fuera.

=== S S ===

Aquel día mientras Miroku estacionaba el auto junto al auto de Kagome, Sesshomaru permanecía junto a él en completo silencio pensando en su empresa y las miles de cosas que tenía que hacer, pero en especial en las palabras de su madre días atrás que no habían dejado de perseguirlo y repetirse una y otra vez en su mente, ¿Qué habría querido decir ella con eso, acaso encontraba en la alguna debilidad? Imposible Pensó furioso, el no compartía debilidades menos aun asociadas o parecidas a las de su padre, el jamás haría algo como lo que su padre había hecho, era hijo de la noble casa de la luna.

— ¿Dónde está la más hermosa dama que mis ojos han visto jamás? — Preguntó Miroku hablando por su celular junto a él sacándolo de su letargo.

Estoy entrando al negocio de Kag, nos vemos allí Miroku — Respondió la mujer risueña desde el aparato electronico.

— Vamos para allá — Respondió Miroku cortando la llamada. — Vamos a ver el futuro negocio de Lady Kagome — Le comentó mientras bajaban de auto.

Al entrar al local Sesshomaru sonrió en su mente ante la ilustrativa conversación de las mujeres sobre el "Sexo húmedo y salvaje" , el levantamiento de la norma sobre el sexo que tenían y la futura mudanza de habitación de la Taijiya, junto a el Miroku sonreía ladino y mientras entraba observó con interna admiración el amplio y luminoso lugar, las mesas ordenadas, el centro de la pared cubierta con la tela blanca y las mujeres riendo por lo bajo sentadas frente a una mesa con una agenda, celular y un bolígrafo junto a ella .

Él observó el lugar desde las mesas hasta los mostradores de libros vacíos, desde donde estaba y su mirada regresó hacia la barra de granito negro y notó de inmediato lo que le faltaría. Si, él quería comprar el lugar pero como ejecutivo y Youkai de negocios no podía pasar por alto detalles como aquellos destinados a mejorar y aumentar las futuras ganancias e un negocio.

— Necesitaras un mostrador de postres sobre la barra — Señaló él haciendo un ligero ademan hacia la zona de la barra impecable como el resto del lugar, tras la respuesta de la mujer y el resumen de la explicación del por qué no sería posible por el momento, entonces él no sabía que confirmaría lo que su bestia le había susurrado una vez, tenía que averiguar quién la había entrenado y porque no se había formado "oficialmente" con una congregación de Mikos, el aún no había podido encontrar a alguien que le diera información sobre aquellas dos mujeres, en especial la misteriosa Miko Kagome Higurashi y eso lo frustraba enormemente.

Verla horas después entrar a su apartamento y observar con genuina admiración su elegante apartamento lo había llenado de instintivo orgullo, luego él las había estudiado a ambas mientras la cena iba avanzando, las mujeres estaban cómodas hablando y disfrutando de la comida que él había elegido y hecho preparar especialmente para ellas, empujando a un lado el básico pensamiento de su parte más elemental que celebraba el haber demostrado que él era un excelente proveedor frente a la sacerdotisa, Sesshomaru se sentía complacido de haber sido un buen anfitrión para ellas.

=== S S ===

— Vamos Sesshomaru unos días nada más, suficientes para desestresarnos y que pueda hacer mi petición formal de la mano de mi querida Sango — Decía Miroku aquella mañana lanzándole una mirada soñadora a Sesshomaru que simplemente sentía que a pesar de todas las instrucciones de sus tutores él debía poner los ojos en blanco, más siendo el quien era contuvo las ganas manteniéndose en su centrada dignidad como su rango así lo exigía.

— Habla con las hembras y si logras convencerlas de viajar cuando están en medio de tanta cosas, entonces este hará un hueco en su agenda, no antes y fallas esperaras a que la ocasión se dé sin interferir. — Respondió Sesshomaru finalmente.

— Entonces hare mi mejor esfuerzo, mi querida Sango y Lady Kagome son tan adictas al trabajo como tu mi querido primo, así que la ocasión podría tardar en aparecer y Hiro simplemente haría su mejor esfuerzo por volverme loco. — Respondió Miroku con una sonrisa de oreja a oreja, confiando en que la tentación que pondría frente a ellas sería mucha para negarse.

— ¿Qué lugar has elegido para hacer tu petición de cortejo? — Preguntó entonces Sesshomaru firmando ausentemente un documento y pasando a otro.

La isla Mitsuki — Respondió el con expresión de un inu muy satisfecho, ampliándose aún más cuando Sesshomaru dejó la pluma fuente con la que solía firmar a un lado y lo miró fijamente un instante con una diminuta sonrisilla en la comisura de los labios, antes de levantar el teléfono.

— Jaken, asegúrate de cancelar las citas de este Sesshomaru para los próximo siete días, arréglalo todo para que el helicóptero reciba una revisión "ya" y que Mitsuki esté lista para recibir a este Sesshomaru y tres invitados y una Nekomata — Dijo Sesshomaru con calma antes de colgar. — Este debió sospechar que tendrías un plan infalible, eres definitivamente parte de la casa de la luna — Añadió mientras Miroku ahora de pie y camino a la puerta reía a carcajadas seguramente felicitándose mentalmente.

Cuando cuatro horas después se encontró abordando su helicóptero Sesshomaru no se había extrañado para nada de que en efecto las mujeres aceptaran conocer Mitsuki, la última isla feudal del mundo aun en la actualidad, donde su palabra era ley absoluta y nadie podía restarle autoridad ni aun su propia madre, él era después de todo el señor de la casa de la luna.

Mientras maniobraba el helicóptero con el apoyo de Miroku, no podía evitar mirar de reojo a las mujeres que veían maravilladas todo el paisaje que sobrevolaban y escuchar sus opiniones y comentarios sobre alguna u otra cosa que les llamara la atención, y cuando finalmente aterrizaron en el helipuerto de la isla, no pudo evitar empujar a Miroku a un lado y ser el quien desabrochara cada seguro que mantenía el delicioso cuerpo de la explosiva miko al asiento.

La mujer aún se manejaba un tanto alerta alrededor de él, mucho más después de aquel beso que habían compartido así que el disfrutaba en silencio de imponerse a ella muy sutilmente o simplemente invadir su espacio personal, solo para verla tensarse y levantar todas su defensas contra él, saber que ella se sentía de alguna forma amenazada por el excitaba esa parte salvaje de él que añoraba la emoción de una batalla o una conquista en el nivel que se presentara, como guerrero o simplemente como macho, porque esa tensión que había entre ambos era netamente sexual, ambos tenían química pero la mujer por alguna razón se contenía, él se preguntaba ¿Hasta cuándo podrían contenerse? El ciertamente la deseaba (aunque no lo admitiera frente a su ladina madre) y ella también lo deseaba a él, solo la cautela de ella los mantenía fuera de la cama, pero esa cautela estaba condenada a evaporarse eventualmente con la presión adecuada.

— ¿Fue un buen viaje? — Preguntó Sesshomaru mirándola fijamente, el disfrutaba de la paleta sutil de emociones que cruzaban sus expresivos ojos azules cuando manifestaba alguna opinión, sus ojos eran verdaderamente las ventanas de su alma, un alma bastante limpia y pura para una mujer adulta.

— Es la primera vez que Sango y yo estamos en un helicóptero, claro que fue un buen viaje Sesshomaru, gracias — Contestó Kagome sonriéndole genuinamente contenta, mientras el la miraba fijamente durante unos segundos viendo su verdadera alegría por el viaje antes de guiarla fuera del helicóptero cuidando de que ninguno de los dos terminara decapitado hasta el lugar donde Miroku y Sango los esperaban conversando entre ellos.

— Vamos — Dijo Sesshomaru guiándola mientras deslizaba deliberadamente una caliente mano en la base de su espalda que la hizo tensarse y casi saltar de su agarre mientras ambos caminaban hacia una de las camionetas eléctricas de la isla, donde él se sentó junto a Kagome invadiendo su espacio personal mientras Sango y Miroku tomaban la otra.

— Ok… eso fue extraño, ¿Por qué estamos en autos separados, si aquí cabemos todos? — Pregunto Kagome desconcertada y un poco nerviosa — Arranca — Gruñó por lo bajo al chofer que arrancó de inmediato seguidos de cerca por la camioneta donde viajaban Sango y Miroku.

— Este Sesshomaru necesita hablar contigo en privado Kagome y tu hermana no puede escuchar nada de esto aún — Explicó el con calma mirándola con fija atención, aspirando con fuerza y disfrutando del olor natural que emanaba de ella.

— ¿Debo preocuparme? — Preguntó ella al instante tensándose, mientras lo miraba fijamente a los ojos preocupada, era obvio para cualquiera con ojos que ella se preocupaba seriamente por la Taijiya a la que llamaba su hermana.

— No, como alfa de la manada los deberes de este Sesshomaru abarcan muchas cosas, los protocolos para casi todo son algo común entre los clanes Youkai, entre los deberes de este principalmente se encuentra el de hablar en nombre de los miembros del clan especialmente cuando hay una tentativa de cortejo de por medio — Explicó el con su habitual calma, observándola tranquilizarse conforme el daba su explicación.

— Lo que quiere decir que vas a hablar conmigo sobre el cortejo entre Miroku y Sango — Finalizó Kagome respirando con más tranquilidad, ambos sabían que ella no se opondría a la felicidad de su hermana y eso lo complacía, Miroku con todas sus mañas era su primo y era "manada" el no diría que lo quería, lo dejaría a criterio de él según sus acciones, mas no lo diría directamente.

— En parte, primero que nada este Sesshomaru pide formalmente a la hembra alfa del clan Higurashi, el permiso y autorización de esta para que Miroku Houshi miembro y beta de la manda de este Sesshomaru inicie el proceso de cortejo de su hermana y beta Sango Higurashi. — Entonó con calma ceremoniosa mirándola a los ojos azules brillantes y casi iluminados por sus poderes espirituales esos que ella quería negar y ocultar del mundo, pero para él y un selecto puñado habían sido obvios aun antes con su anillo sello, y ahora eran más palpables sin él, sintiendo a la vez a Yakko dar un paso al frente en aquella seria conversación.

— No soy una mujer de ceremonias Lord Sesshomaru, Yakko-sama… así que no puedo darles palabras resonantes como las que ustedes me dieron, simplemente puedo decirles que Miroku-san tiene mi permiso y autorización… como la hembra alfa del clan Higurashi — Respondió Kagome con calma mirándolos a los ojos con firme seguridad, la mujer era realmente una hembra alfa en toda regla y le hablaba como su igual dirigiéndose incluso a Yakko, Sesshomaru casi sonrió cuando sintió la alteración y sorpresa del chofer, y la mujer junto a él permanecía tranquila y mirándolo a los ojos sin temor, por alguna razón se sintió orgulloso de ella.

— Eso es más que suficiente Lady Kagome — Respondió Sesshomaru mientras Yakko se retraía lentamente a su jaula, complacido con su respuesta y como ella había manejado la situación.

— ¿Sabes lo raro que se escucha mi nombre junto a ese "lady"? es… disculpa ridículo — Dijo Kagome echándose a reír, mientras el chofer le lanzaba una mirada espantada por el retrovisor y Sesshomaru la miraba con seriedad casi sonriendo una vez más al sentir el espanto del chofer y aun así incomodo por la tentativa de ella de rebajarse a sí misma de rango.

— Eres una lady, aunque no lo quieras — Dijo Sesshomaru con calma justo cuando se detuvieron frente a una casa de piedra blanca satinada de dos plantas.

— Claro… como digas Sesshomaru — Dijo Kagome despectivamente abriendo su propia puerta y bajando del auto exasperando internamente a Sesshomaru y a Yakko que esperaban tratar a la mujer como la etiqueta dictaba, más ella se negaba retándolo silenciosamente con sus acciones.

Aquella noche cuando se reunieron para la cena, no podía evitar mirar y deleitarse con la imagen de Kagome en aquel vestido negro y sin más adornos que un ligero toque de maquillaje y algunas diminutas y recatas joyas, el sentía deseos de echársela al hombro y arrastrarla hasta sus habitaciones y descubrir su cuerpo desprendiendo aquel nimio envoltorio, él la deseaba y Yakko no se había conformado con ninguna de las hembras que había montado tratando de calmar los bajos instintos de su bestia y suyos, así que con un interno gruñido de aprobación había transcurrido la velada observando a la mujer disfrutar de lo que había ordenado para ellas.

=== S S ===

No podía dormir, el deseo tenía sus garras clavadas en él, el olor de la mujer parecía atravesar la puerta que conectaba las habitaciones de él con las de ella, (tal como lo había ordenado) tentándolo y burlándose de él, además podía escuchar a Miroku y a la Taijiya en la cúspide de sus propias liberaciones atormentando así su propio deseo frustrado, estaba seguro que deliberadamente Miroku había "olvidado" levantar las barreras de sonido aquella noche, luego se lo haría pagar ahora mismo su atención estaba puesta en las habitaciones junto a las de él, las habitaciones de la Señora de la casa. La sintió moverse por la habitación hasta dirigirse al amplio balcón que compartía con sus propias habitaciones y la siguió observándola con codicia desde la oscuridad, el brillo de la luna le daba una apariencia sobrenatural y etérea, la Yukata verde agua marcando las curvas que él deseaba explorar como burlándose de él, y tentándolo aún más.

— ¿No puedes dormir? — Dijo el finalmente desde de la oscuridad del balcón, donde había estado observándola ver con la mirada perdida el océano a lo lejos meciéndose durante cinco minutos seguidos, pensando en mil formas diferentes de como desvestirla y tomarla sobre la superficie del balcón del que estaba apoyada o arrastrarla hasta su cama donde podría darse festín de muchas formas.

— Es un hermoso lugar, pero no estoy acostumbrada al sonido del mar, la sal en el aire y a un lugar extraño, cada vez que me he mudado tengo ataques de insomnio, apenas duermo durante días. — Explicó ella mirándolo con un deje de cautela, y con obvio tacto tratando de que él no se ofendiera de sus palabras, lo cual era inútil el alfa en él estaba ofendido pero podía también entender su punto de vista.

— ¿Por qué viniste entonces si no ibas a poder dormir? — Preguntó el desconcertado caminando hasta quedar justo junto a ella, forzándose a ignorar el hecho de que ella estaba en bata bajo la Yukata que tenía puesta en ese momento cerrada y amarrada firmemente a la cintura, Sesshomaru la vio sonreír con tristeza mientras observaba el oleaje a lo lejos.

Sango, ella estaba tan entusiasmada con la idea de venir, más cuando supo que era a este lugar, que simplemente no pude negarme durante mucho tiempo nos hemos negado muchas cosas y muchas otras nos han negado, así que era justo que ella tuviera esto — Respondió Kagome finalmente encogiéndose de hombros gesticulando hacia el paisaje nocturno con una delicada mano.

— Y ahora no puedes dormir — Señaló Sesshomaru con calma observándola bajo la luz de la luna que de cerca parecía delinear hermosamente su perfil a contra luz.

— Ya vendrá el sueño eventualmente — Comento Kagome restándole importancia con un encogimiento de hombros mirando al cielo, sus ojos azules aun en la oscuridad parecían brillar como dos diamantes azules.

— Ven… este tiene una idea que podría ayudarte a dormir — Dijo el tomando su mano suave y ligeramente callosa y fuerte, arrastrándola hacia el punto en el balcón donde él había aparecido.

— ¿Dónde diablos estoy? — Preguntó Kagome al atravesar el pesado cortinaje de su habitación para mirar hacia todos lados frunciendo ligeramente el entrecejo.

— La recamara de este Sesshomaru — Respondió el con calma viendo la comprensión brillar en el rostro de la mujer.

— Ohhh ¿Qué estoy haciendo aquí? — Preguntó Kagome obviamente perpleja y nerviosa, su olor natural estaban alterados ligeramente con aquellos sentimientos.

— Podemos ver películas hasta que te duermas, podemos hablar de política o negocios, este puede darte un masaje que podría terminar con ambos excitados y frustrados, o excitados y actuando sobre ese deseo… tú eliges Kagome — Ofreció el con toda la intención de seducirla hasta su cama avanzando hacia ella con cada oferta hasta tenerla acorralada contra la pared pues ella inconscientemente había empezado a retroceder y ahora estaba efectivamente atrapada entre él y la pared a su espalda.

— Bien…— Respondió ella en un sensual tono ronco y bajo que lleno de animó a Yakko y a el — Veamos Doramas Sesshomaru y veamos a donde nos lleva — Añadió la ladina mujer risueña escurriéndose bajo su brazo en último momento y dejándose caer en su amplia cama frente al enorme televisor de led riendo por lo bajo mientras el gruñía su frustración y la seguía.

— Eres una mujer irritante, sabes que deseas a este y este te desea y aun así sigues huyendo — Señalo Sesshomaru dejándose caer junto a ella tomando el control de la mesa más cercana dejándolo en manos de Kagome que de inmediato empezó a buscar su canal de Doramas preferido.

— No estoy huyendo Sesshomaru, estoy tratando de no dañar la "amistad" que tenemos, me gustas ¿ok? Eres odioso, serio, irritante y arrogante y aun así me caes bien ya te lo dije una vez — Respondió ella localizando el canal que buscaba y volviéndose a mirarlo para entonces Yakko y el estaban presentes sorprendidos y complacidos por las palabras de la mujer.

— Y a este Sesshomaru también le gustas Kagome, este te respeta y también te desea — Respondió el antes de recostarse del espaldar acolchado de la cama con ella junto a él, sin señalar que ella era la primera hembra que él había llevado a aquella isla e incluso instalado en las habitaciones de la señora de la casa y admitido en sus propias habitaciones privadas, ninguna de sus amantes había siquiera pisado el ala familiar de ninguna de sus propiedades, especialmente en Mitsuki.

Ninguno de ellos supo en qué momento se habían dormido, solo que estaban viendo a los tres hombres de la serie vaciar el refrigerador y la despensa de la protagonista con sobrepeso que lloraba su deliciosa comida grasosa y llena de calorías, tratando de ocultar algunas en su pijama siendo descubierta y luego no recordaba nada más.

Sesshomaru despertó rodeando una suave fuente de calor que estaba entrelazado con su cuerpo, el aroma de la mujer que plagaba su mente saturaba sus fosas nasales alterado con deseo, entonces el abrió los ojos y se encontró con el rostro hundido en el cuello de Kagome y se deleitó con cada rose que la mujer hacia contra su cuerpo excitado, aspirando el picante olor de deseo y supo el instante en que ella empezó a despertar y casi gruñó aprobatorio cuando ella aspiró con fuerza hundiendo su rostro en su largo cabello entremezclado con el de ella y supo en el momento en que ella comprendió lo que estaba haciendo y el shock de comprender que ella había estado restregándose contra su duro cuerpo que ahora evidenciaba su obvio deseo físico por ella.

No pudo contener la tentación de llevar su mano llena de garras y deslizarla desde donde descansaba por encima de su cadera izquierda, acariciando todo el camino desde allí hasta su pecho izquierdo endureciéndose aún más con el gemido y el temblor del suave cuerpo femenino apretado contra el suyo y el picante aroma de deseo y anticipación casi sintiendo como las ultimas defensas que ella había mantenido valientemente en pie caían dejándole el paso libre, casi podía saborear el néctar que manaba de su cuerpo preparándola para su futura invasión y conquista.

— Dile a este Sesshomaru que se detenga ahora Kagome, dile que no, dile que es un error, miente y dile que no deseas esto, huye — Susurró Sesshomaru en el oído de la excitada y temblorosa mujer entre sus brazos, con la voz oscurecida de crudo deseo mientras presionaba la endurecida muestra de su deseo contra ella, haciéndola gemir y presionarse contra él, antes de hundir su cabeza en el cuello de ella, besándolo y mordisqueándolo levemente deleitándose con el exquisito sabor de su piel y e atrayente y picante aroma del deseo de ella.

— Se..Sessho…maru no… no… te detengas — Dijo ella gimiendo rendida ante el asalto volviéndose hacia el con los ojos encendidos de deseo y esta vez besándolo ella a él con pasión, el soltó un gruñido en respuesta que resonó desde su pecho mientras abarcaba el trasero de Kagome con sus manos presionándola contra él y batallando por el dominio del apasionado beso.

Ninguno de ellos gastó tiempo en palabras innecesarias, mientras se quitaban la ropa de dormir descubriéndose el uno al otro en el modo más elemental como macho y hembra, sin títulos, ni nada más que el deseo y el instinto guiándolos.

Ambos se tocaron, se saborearon y se exploraron con curiosidad dándose placer el uno al otro y aprendiendo lo que al otro le gustaba, así que cuando finalmente Sesshomaru se hundió con cuidado en ella hasta la empuñadura llenándola por completo y enviándola a una serie de espasmos y casi perdiendo el férreo control sobre sí mismo, Kagome y él se miraron a los ojos fijamente e iniciaron al unísono una danza tan vieja como el mismo tiempo, ella gemía su nombre y el gruñía el de ella, ella suplicaba por mas y el la complacía exigiendo a la vez lo mismo de ella y ella respondía a él, cuando ambos alcanzaron el clímax juntos, el rugido de satisfacción de Sesshomaru junto al grito de liberación de Kagome estremeció la enorme casa hasta los cimientos, y desde los empleados que sonreían jocosamente conocedores hasta la agotada pareja aun unida en su propio abrazo pasional en el ala Este comprendieron lo que había ocurrido entre aquellos dos esa madrugada.

— Estamos atascados — Gruñó Sesshomaru minutos después cuando pudo reunir su capacidad de hablar entre la ola de placer que lo tenía en sus garras, aun temblando mientras aun profundamente dentro de ella, él se vaciaba en el apretado calor que lo rodeaba y apretaba con la firmeza de un caliente puño de seda.

— ¿Quieres decir que estas vaciando semen fértil dentro de mi "ahora mismo"? — Pregunto Kagome mirándolo por encima de su hombro con una nota de preocupación/pánico en su voz que lo hizo sentir furioso a pesar del placer que lo embargaba.

— No estás en tus días fértiles y este puede dejar su semilla inactiva con una descarga apropiada de Youki — Respondió el sin sentirse completamente contento con su rápido señalamiento alterado de la fertilidad de su semilla, era obvio para él que ella no estaba ilusionada con la idea de un embarazo y dentro de él Yakko estaba irritado y triste por no poder impregnar a la mujer, él estaba simplemente furioso por la aversión de la hembra de llevar su semilla fértil en ella. ¿Acaso la mujer lo encontraba indigno de engendrar cachorros o simplemente era indigno de ella? Se preguntó conteniendo un gruñido de negación que clamaba por salir de su boca, sabiendo que él era un macho digno de engendrar cachorros, las hembras se lanzaban a sus pies desde que podía recordar y más de una había intentado impregnarse de él, y había muerto en el intento por sus garras si tenía cachorros seria su elección, preferiblemente con su compañera cuando la encontrara. "pero ella no se lanzó a tus pies" susurro en su mente una odiosa voz recordándole ese "diminuto" detalle haciéndolo enfurecer, además ¿Por qué le importaba, él no estaba interesado en cachorros o si, había llegado a esa etapa de su larga vida y no lo había percibido hasta estar bombeando su semilla profundamente dentro de esta hembra en particular? Porque Kami sabía que más que "desahogo" había sido una pérdida de tiempo y una tortura montar a otras hembras y no sentir absolutamente nada desde que Yakko se encaprichara con ella, y el también si era honesto consigo mismo.

— Oh… ok gracias por aclararlo — Respondió Kagome en voz muy baja arrancándolo de su inadecuado momento de introspección, al parecer ella acababa de caer en cuenta de lo que finalmente había sucedido entre ellos y se sentía cohibida, Sesshomaru sentía deseos de excitarla una vez más solo para que dejara aquella reacción de lado, aunque también tenía algo que ver el hecho de que aun la deseaba.

— ¿No quieres tener cachorros o solo son los de este Sesshomaru? — Preguntó el finalmente incapaz de conténtese e irritado por la pregunta y por su falta de control, porque aun con el apabullante placer que le producía el simple hecho de vaciar su semilla en ella y toda la experiencia que había cobrado un nuevo grado de placer que antes no había alcanzado, él no podía evitar irritarse por la reacción de ella, porque al final de cuentas él era un Inu y reproducirse con una hembra poderosa estaba en sus genes y ciertamente fuera de todo lo que lo atraía, ella era muy poderosa.

— Nunca he pensado realmente en hijos Sesshomaru, mi vida no ha sido una vida fácil, Kami sabe que he hecho lo mejor que he podido y si aún hoy no se si algún día tendré hijos, o al menos uno antes de que mis años fértiles se acaben — Respondió ella con calma.

— ¿Tus años fértiles? — Repitió el con lentitud permitiendo el resto de la información encajar en su mente, dejando a un lado su inicial irritación e incomodidad.

— Soy humana Sesshomaru, tengo un número de años exactos para hacer ciertas cosas en esta vida ¿Recuerdas? — Respondió ella recordándole que en efecto, ella eventualmente envejecería y moriría mientras el permanecería en aquel mundo sin ser tocado por el tiempo y ella eventualmente se volvería un recuerdo dulce en su larga vida lleno de recuerdos hasta olvidar su rostro su olor o el sabor de su piel, el deseo en sus venas se enfrió de golpe ante aquel pensamiento y sintió como empezó a deslizarse fuera de ella haciéndolo sentir frio, mientras miraba a la hermosa mujer llena de energía y muy satisfecha y tibia entre sus brazos, sintiendo algo en el estallar y a Yakko rugir una negativa desde su jaula.

— En ese caso Miko — Dijo Sesshomaru tomando sus labios en un beso salvaje queriendo impregnarse de su sabor hasta recordarlo y anunciando el segundo encuentro a lo que Kagome solo respondió riendo y colgándose de su cuello lista para él, la mujer era ciertamente una amante generosa y él no la dejaría ir hasta saciarse de ella.

=== S S ===

Durante los siguientes días Sesshomaru había poseído a la mujer infinidades de veces siempre con el mismo resultado, él la deseaba aún más después de conocerla a fondo como amante, e incluso le había permitido cabalgarlo y disfrutar enormemente el paseo a pesar de no estar en la posición de poder habitual y luego tenerlo en su dulce y apretada boca, como Youkai jamás había permitido a una hembra en una posición de poder sobre él y menos un manejar su virilidad en una cavidad llena de filosos colmillos y fuertes mandíbulas, pero ella había logrado convencerlo de hacer algo que jamás había intentado antes, ni siquiera con sus antiguas amantes humanas y aunque dudaba que le permitiera a otra lo que le había permitido a ella, él había disfrutado enormemente de la excitante experiencia y siendo sincero consigo mismo deseaba ser el objeto de sus atenciones en cada encuentro que tenían y los que esperaba tener a futuro.

Pronto los días de relax llegaron a su fin y Miroku le había solicitado formalizar la petición de cotejo oficialmente según la costumbre Youkai, y él estaba ansioso por que las mujeres llegaran, aquella noche finalmente obtendría las respuestas a sus preguntas y sabría todo lo que aquella mujer ocultaba y tal vez un poco más.

Cuando finalmente llegaron a su despacho en la isla el comentario de Kagome había roto la tensión del momento e incluso él se había encontrado "sonriendo" levemente; luego todo se había ido al infierno con su ayuda estelar y había visto la comprensión y la decepción brillar en el rostro de ella un instante, antes de desaparecer tras una máscara de "calma", también percibió los nervios de Sango y finalmente su aceptación.

Entonces ni él ni Yakko imaginarían las cosas que aquella noche escucharían; la historia de Sango era lo más cercano a una historia de terror desde la perspectiva de una débil niña humana, la mujer había sufrido y aún tenía heridas y traumas que no había superado completamente y eso era algo que podía verse a simple vista, Kagome parecía ser su única atadura real y firme con la realidad su ancla, la única que podía arrancarla de sus pesadillas y aunque él sabía que no debía presionar más, pero su curiosidad era demasiada para no intentarlo y aun con los rugidos y las suplicas de Yakko debatiéndose dentro de su jaula mental.

Entonces no sabía cuan errado había estado siempre, suponiendo que Kagome y ella fueron cuidadas y protegidas por alguien más, descubrir que Kagome también había tenido su historia, que había luchado para sobrevivir en aquel mundo siendo también una débil y vulnerable niña, que había pasado hambre, frio y otras penas que no decía y aun así había sido quien había rescatado y protegido a Sango, otra niña más en un mundo lleno de peligros; hizo que la sangre se congelara en sus venas y Yakko rugiera maldiciones tras otras contra el mundo, contra aquellos que la echaron al mundo sin contemplar el peligro y contra el por forzarlas a las dos no solo a revivir todo aquello sino por alejar efectivamente a la mujer en la que estaban interesados.

Ver la expresión calmada, plana y lejana en su rostro como si ella estuviera entonces contando la historia de otra persona y no la de ella, hizo que algo dentro de él se quebrara y doliera profundamente al comprender finalmente, que en algún nivel ella se había aislado dentro de sí misma para poder continuar con su vida lo mejor que había podido, empujando su experiencia a un lado ignorándola lo mejor que podía, para poder lidiar con la historia de su vida y ser esa roca firme que Sango e incluso la Nekomata necesitaban que ella fuera.


— ¿Es esa suficiente información para ti Sesshomaru? — Resonó la pregunta en su mente sacándolo de su letargo interno y sintió algo estallar dentro de él aún más cuando sus ojos azules lo miraron cargados de pura y cruda decepción y un claro desafío a juzgarlas, el experimentó algo que no había sentido desde que era un joven cachorro aprendiendo sus primeros trucos con resultados desastrosos "Vergüenza" aunque nunca jamás en aquel nivel que estaba experimentándola en ese momento, él no podía juzgarlas ¿Cómo hacerlo cuando no habían hecho más que luchar y sobrevivir como unas verdaderas guerreras? No podía juzgarlas no era nadie para hacerlo ni digno de eso, menos aún podría juzgarla a ella.

Entonces ella se había negado a decir quienes la habían dañado *Lo que no fue en tu año no es tu daño, no es tu problema, no lo hicimos tan mal para ser dos ratas callejeras* — había dicho ella secamente cortándolo y Sango había desdeñado las palabras perplejas de Miroku que también pensaba igual que el en este punto en particular señalando el riesgo al que estuvieron expuestas, solo agregando más sal en la herida al explicar sin pena ni gloria que las decisiones de Kagome las habían mantenido a salvo y las habían llevado a donde estaban y que nada de lo que ellos dijeran u opinaran cambiaria lo que ya había sucedido, lo cual lamentablemente era cierto.

Él no podía menos que admirar aun mas, lo que en efecto las dos mujeres habían hecho con sus vidas, superando la más extrema pobreza y las mas bajas condiciones de vida hasta lo que eran, la pregunta/reto de Kagome a Miroku no los había sorprendido y luego ella observó con genuino amor e indulgencia la petición de mano de Sango, Kagome había aceptado el presente de Miroku con calma y resignación, pero había intentado no aceptar la dote que le correspondía por entregar a Sango a su manada.

— Igual recibirás su dote — Dijo el secamente negándose a romper aquel protocolo, faltándoles el respeto a ella como hembra alfa y a él como macho alfa de la manada. — Ahora quiero que le digas a este Sesshomaru los nombres de las personas que te echaron a la calle siendo una niña de ocho años — Dijo con frialdad y los ojos rojo sangre refulgiendo con furia apenas contenida.

— Eso no es tu problema, es "mi" vida y ellos ya pagaron con creces sus acciones, con el tiempo me di cuenta que tuve suerte de terminar en la calle y no con ellos, si hubiera sido así jamás habría estado allí para Sango y nunca habríamos tenido esta conversación, ya pasó Sesshomaru deja el pasado justo donde esta y no lo remuevas, las cosas están bien tal cual están — Respondió ella secamente antes de ponerse de pie y antes de que alguno pudiera detenerla, se volvió y salió del lugar dejándolo hirviendo de furia y arrepentimiento, en sus ojos había visto que el mismo había apartado efectivamente a la mujer de él.

— Déjela Sesshomaru-san, Kagome-chan tiene sus propios demonios así como yo tengo los míos, la diferencia es que yo los exteriorizo y ella siempre está allí firme y fuerte para sostenerme como la primera vez que desperté aterrorizada y siendo una niña un año menor que yo, me sostuvo y me consoló, en cambio ella nunca exterioriza sus penas ni permite a nadie consolar o remover sus heridas, esta noche Kagome lo ha hecho por mí, pero ella no volverá a hablar de esto nunca más si puede evitarlo — Dijo Sango en un tono bajo lleno de súplica.

— Ellos la dañaron — Dijo el con fría furia más hacia sí mismo, que a aquellos seres sin rostro que la echaron a la calle siendo poco más que una niña, ellos en su ignorancia y mente estrecha habían echado a la calle a una niña inocente y vulnerable, y él por su parte había estado planeando hacer prácticamente lo mismo, él no era mejor que ellos y eso lo enfurecía.

— Ellos no fueron los primeros, los únicos o los últimos en dañarla, aun así Kirara y yo estaremos allí para ella, así como ella siempre ha estado allí para nosotras, ahora si me disculpan voy a buscarla y a convencerla de emborracharse conmigo esta noche, Miroku estas castigado por no decirme todo esto antes, Sesshomaru mi hermana y yo necesitaremos algo de espacio por un rato si no te molesta — Respondió Sango dándole una respetuosa reverencia al estoico Inu platinado antes de salir del lugar siguiendo a Kagome con una botella de Sake de demonio que Miroku le entregó en solemne silencio aceptando sin queja el castigo de Sango, mientras el sentía el eco de un profundo dolor en su pecho al comprender que el entraba en el rango de uno de esos que le habían hecho y le harían daño eventualmente y lo sabía; dentro de él algo se quebró y sintió a Yakko removerse y tomar fuerzas.

Estuvieron solas todo este tiempo, dos niñas en las calles de Tokyo cuidándose entre ellas, luchando por sobrevivir — Dijo Sesshomaru sintiéndose asqueado de sí mismo y lo que hasta aquella noche había estado muy seguro de hacer, el sentimiento de culpa era algo nuevo para él y lo abrumaba enormemente. Te está bien empleado, por tratar de timarla, ella es nuestra para cuidar y proteger, el engaño no tiene cabida entre nosotros Gruño Yakko furioso, desde el inicio él había estado en descuerdo con sus acciones y ahora le lanzaba a la cara esas palabras que lo dejaban frio por dentro. ¿Qué quieres decir Yakko? Preguntó Sesshomaru con el corazón golpeando con fuerza y alarmante rapidez en su pecho ignorando la expresión en blanco de Miroku. Si este Yakko tiene que deletrearlo para ti, entonces no mereces el tiempo de este, ni el de ella, cuando dejes de lado tu estúpida competencia con nuestro padre "aprenderás" entonces hablaremos Gruñó su bestia retrayéndose e ignorándolo.

— ¿Qué sucede Sesshomaru, que dice Yakko-sama? — Preguntó Miroku preocupado y curioso de saber lo que había hundido a su primo en aquella profunda conferencia con su bestia al punto de casi transformarse en el despacho destrozando el lugar en el intento.

— Él no está feliz, ahora no desea hablarle a este Sesshomaru hasta que entienda algo, hasta que aprenda algo, este no sabe lo que es — Señaló secamente transformase aún más cuando los colmillos sobresalieron de su boca y sus marcas tomaron un color aún más intenso y afilado, mientras sus ojos rojos engullían el ultimo retaso de sus ojos dorados y su rígido control.

Vamos Yakko-sama si destrozas el lugar Irasue-Obachan va a estar muy molesta y vas a dejar a lady Kagome y a mi dama expuestas a los elementos, ellas son humanas y enfermaran — Señaló Miroku conciliador mientras abría las puertas dobles del despacho que conectaban el lugar con un jardín zen y la playa a lo lejos.

Muy astuto Houshi, cuida de tu dama y la de este… si abres le hocico será lo ultimo que harás— Dijo Yakko tomando el control un momento dejando a Miroku pálido y perplejo mientras salía del lugar y prácticamente desaparecía en el aire, mientras la información era procesada por completo y el astuto Inu negro sonreía con la comprensión brillando en sus ojos violetas seguido de una diminuta sonrisa astuta.

=== S S ===

Corría, salvaje y libre de ataduras por la costa, tragando kilómetros con cada larga elegante zancada, sin importarle el daño a las elegantes glorietas que destrozaba a su paso, de las marcas de sus garras en la roca desnuda, en ese momento no le importaba destrozar cada rincón de la isla, el necesitaba correr aun sabiendo que no era digno de él huir de nada, menos aun de la angustia de aquellas dos mujeres y sus historias, de la silenciosa y pasiva angustia que padecieron y revivieron allí agarradas de mano una a la otra sosteniéndose entre ellas, huir de la profunda decepción y el reto de ella, que lo había mirado con un eco de dolor y decepción en sus ojos azules y lo había retado abiertamente a juzgarlas y a condenarlas por algo que ninguna de ellas habían podido controlar y habían luchado con todas sus fuerzas hasta dejarlo en el pasado y aun luchaban duramente por superarlo.

No había nada digno en huir de saber que le había hecho daño profundamente con sus acciones aquella noche y que tratando de vencer a su padre en aquel juego que habían estado llevando por años le haría aún más daño cuando ella lo supiera y algo le decía que lo quisiera o no, era demasiado tarde para rectificar y ella lo sabría y entonces habría un infierno que pagar, no era digno de huir de vergüenza, de forzar su mano y sus propias acciones para obtener lo que él había querido, no era digno de huir del conocimiento de saber que había destruido aquella aventura que apenas iniciaba con ella, sabía bien que no era típico de él huir digno de él o no, pero ni aun Yakko se había contenido de huir de esas y muchas más razones que se volvían contra el señalando lo y avergonzándolo profundamente, el mismo se había deshonrado en un nivel muy personal y estuvo cerca de deshonrarse por completo, a su casa y a ellas.

Cuando regresó hasta su balcón uniéndose en las sombras a Miroku que vigilaba a las mujeres, sintió furia asesina como no había sentido desde que encontrara a su poderosa madre flotando en su Onsen personal teñido del carmín de su fuente de vida a causa de las acciones de su padre, el mismo doloroso recuerdo que eventualmente lo llevaron por el camino de la deshonra, tratando de vencerlo sin importar a quien se llevara por en medio, hasta chocar con las Higurashi en su camino, cuando Kagome afectada por el licor en su cuerpo hizo aquella inaudita confesión que ni aun la Taijiya conocía.

Por otro lado el sentido del significado de sus palabras y una nueva comprensión cayó sobre él apagando en parte su furia, convirtiéndola en horror y si temor, (el que nunca había temido a nada, conocía el temor de la mano de ella una vez más) al entender que ella definitivamente se había guardado muchas cosas dentro de sí misma y su vida en las calles que ni aun a su hermana le había confiado, ¿Cuántas cosas habría padecido que nadie más que ella y los testigos presenciales de aquellos hechos sabían? Nadie podía saberlo con seguridad más que ella y era obvio ahora que no estaba dispuesta a develar todo lo que había vivido, por las razones que ella tuviera, prefería callar y ni aun él podría exigir de ella más de lo que había dicho ya, sería como restregar el ácido de sus garras en las heridas abiertas que ella ya tenía y él no podía hacerle más daño del que ya le había hecho, porque en busca de saciar su necesidad de información él las había torturado con crueldad a ambas, había sido un completo idiota.

=== S S ===

Esa mañana ella estaba arrebatadoramente hermosa y deseable, desde las botas negras de gamuza hasta la cola de caballo en que estaban peinados sus cabellos, aun con su expresión cerrada a él y las claras señales defensivas que ella mostraba desde la sensual y felina forma de caminar y moverse e incluso hasta su negativa a mirarlo a los ojos excitaba sus sentidos, y simplemente no podía evitarlo incluso a Yakko lo excitaba verla molesta a pesar de que también les preocupaba; mas cuando ella rechazó todos los alimentos que le ofrecieron, rechazándolo a él silenciosamente como macho alfa y proveedor, mientras su hermana se servía a gusto, tanto el como Yakko se sintieron alarmados y exasperados, como proveedor él no estaba cumpliendo con su trabajo si la hembra alfa rechazaba lo que ofrecía y ella era definitivamente una hembra alfa en toda regla, sus instintos lo obligaban a tentarla, a convencerla de lo que el ofrecía era lo mejor para ella.

— ¿No comes? — Preguntó él con calmada seguridad que ocultaba su preocupación y la irritación que presionaba contra su amplio pecho un feroz gruñido de furia.

— No gracias, no tengo apetito un café está bien para mí — Contestó Kagome con educación sin mirarlo, era obvio que ella no estaba muy feliz con él.

— Deberías… — Había empezado a decir el su "sugerencia" la primera que entonaba en su larga vida de ordenar y ser obedecido de inmediato.

— Creo… que ya has forzado mi mano lo suficiente Taisho-san… voy a empacar — Dijo Kagome cortándolo y levantándose de la mesa con la taza de café en mano y dedicándole una mirada decepcionada alejándose de él abandonando el desayunador y dejándolos a todos en shock con sus acciones.

La mujer había sido amable y respetuosa con cada uno de los que habían tenido contacto con ella en Mitsuki y antes de ir allí con él y Miroku, pero ahora el podía sentir directamente el alcance total de su silenciosa furia y su abierto rechazo a lo que fuera que el ofreciera, y más que sentir furia por aquella reacción de parte de ella, Sesshomaru sentía algo en el que emitía un sordo dolor y resignada aceptación, él se había ganad a pulso su rechazo.

Ahora él estaba allí con la espalda muy tensa y congelado en su lugar a la cabeza de la meza como correspondía, mientras los empleados se retiraban respetuosamente demasiado rápido y temerosos de dejar traslucir sus pensamientos al punto de intentar bloquear sus olores de él, más el horror y el shock seguía en la habitación como una nube toxica rodeándolos.

— Cometiste un error al usarme para sacarle información a Kagome Sesshomaru-san, yo nunca permití a nadie usarla para obligarme a hacer nada, ella cedió y lo hizo por mí pero eso no te excusara de su ira, pero no te preocupes ella te perdonará — Advirtió Sango antes de dar las gracias por la comida y empezar a desayunar, mientras Sesshomaru se quedaba frio sentado a la cabeza de la mesa, Yakko en contemplativo silencio mientras sentía algo dentro de él helarse.

El escuchó cada palabra sintiendo a Yakko disminuirse dentro de él hasta formar una bola apretada dentro de su mente sin añadir comentario alguno sobre las palabras de la mujer, entonces recordó sus ojos azules cargados de tristeza y decepción, entonces dudó que realmente ella lo perdonara por hacerles revivir el infierno de sus infancias y la historia de su vida, ella obviamente no estaba conforme ni preparada para compartir aquello con nadie todavía.

Él había sido un completo idiota y ahora tendría que pagar las consecuencias, con una excusa perdiendo el apetito por completo, así como ya había perdido también el sueño Sesshomaru abandonó el comedor y se encerró en su despacho una vez más, a recordar todo lo que había escuchado la noche anterior sumado a lo que el había averiguado y sabía, pasándose las manos llenas de garras infinidades de veces por la cabeza, con sus cabellos peinados y recogidos en una larga cola de caballo en la base del cuello por una tira de seda blanca, de haber sido humano se habría despeinado con aquella acción afortunadamente su youki lo mantenía siempre impecable en todos los sentidos de la palabra.

=== S S ===

Sesshomaru solo salió del despacho cuando Miroku le informó que estaban listos para partir, en aquella ocasión los cuatro compartieron el auto y vio como Kagome se sentó en el asiento lo más lejos posible de él y tuvo que morderse la lengua y controlar cada musculo de su cuerpo, para no gruñir o levantarla en brazos y besarla hasta hacerla perder el sentido frente a la Taijiya y su primo.

— Vamos te ayudo a abordar mi querida dama — Dijo Miroku al llegar al helipuerto tomando de la mano a la Taijiya con cuidado de no herirla con sus garras y guiándola hacia el helicóptero ya encendido, como si fuera la estrella más frágil que jamás hubiera tocado, mientras él se acercaba a Kagome por la espalda mirándola de los pies a la cabeza.

— No te molestes… puedo sola — Dijo Kagome sin volverse a ver a Sesshomaru justo detrás de ella.

— Eso no tiene relevancia para este Sesshomaru — Señaló él tomando su antebrazo con cuidado pero firmemente no dispuesto a dejarla soltarse de su agarre de acero disfrutado demasiado de aquel simple e inocente contacto físico, sabiendo que lo que más deseaba era arrancarle la ropa y tomarla allí frente a todo el mundo justo como en la época primitiva de su raza, dentro de él Yakko gruñía furioso sus acciones y el desafío de ella sin dirigirle aun palabra alguna.

— Como sea — Dijo ella secamente dejándose guiar hasta su asiento donde el procedió a cerrar todos los seguros antes de tomar su posición como piloto, mientras una vez más ella lo ignoraba olímpicamente.

=== Fin de Flash Back ===

Sesshomaru estaba furioso, Kagome se había negado terminantemente a permitirle llevarla hasta su apartamento y ahora él estaba dando vueltas en el de él como bestia enjaulada ignorando olímpicamente la expresión guardada de su madre mientras sorbía delicadamente el té de la elegante taza en sus aún más elegantes manos llenas de filosas garras.

— El olor de la mujer que está impregnado en ti… en efecto familiar y solo si sabes muy bien que buscar pero… diferente demasiado diluido para señalarloAhora cachorro… dile a esta… ¿Vas a negarle ahora a esta tu madre que la mujer es tuya? — Dijo Irasue viendo con calma a su hijo dar una fluida vuelta más en el amplio salón de su apartamento, aquel día ella había ido allí deliberadamente a ver a su hijo apenas tuvo la información de su aterrizaje en el helipuerto privado que mantenían en Tokyo y a confirmar un par de sospechas que tenía dándole vueltas en su siempre activa mente. Ella no era quien era solo por su belleza, y una madre siempre sabe cosas de alta relevancia especialmente para su cachorro… en su caso su "único" cachorro.

— Que nos hayamos acostado no la hace de este, como no hace a este Sesshomaru suyo madre, lo sabes bien — Respondió el secamente, irritado por las implicaciones de su madre y negándose a conversar con ella sobre el tema.

— Hum… ¿Es así?... ya veo… en fin el baile benéfico de los señores del Norte es en tres días y esta Irasue solo quería recordarte que prometiste ir con esta y también esta quería saber cómo estaba su hijo predilecto. — Dijo Irasue dejándolo estar un rato, satisfecha con dejar la semilla en la mente de su cachorro hasta que arraigara allí el pensamiento.

— Este es tu único hijo madre… — Señaló el solo por costumbre, ambos sabían que ella tenía un sentido del humor peculiar. — ¿A beneficio de qué? — Preguntó entonces agradeciendo en silencio la distracción que su madre oportunamente había traído para él.

— Oh… a beneficio de lo que ellos llaman "fundación colmena" es una nueva causa que busca principalmente sacar a los niños de las calles de una situación de pobreza extrema y así de un futuro de vandalismo y prostitución, quieren fondos para rescatar a estos niños y darles un techo, estudios y empleo — Explicó Irasue con calma mientras servía una taza de té para él dejándola con calma frente al asiento vacío frente a ella sugiriéndole en silencio que tomara asiento, casi podía escucharla decirle que ningún hijo de ella debía estar dando vueltas como cualquier plebeyo inculto. Sesshomaru la observó mientras su respuesta traía a su mente una vez más la conversación que había tenido la noche anterior con Sango y Kagome.

— Este Sesshomaru apoyará la causa… posiblemente mejorará esa idea si estas interesada en encargarte de ese asunto y desarrollarlo madre — Respondió el finalmente sentándose y tomando la taza de té, pensando en Sango y Kagome y la historia que habían sido forzadas por el a compartir de lo cual no se sentía para nada orgulloso, mientras Irasue solo sonreía en silencio mirándolo con curiosidad.

Perfecto… esta siempre esta interesada en algo que la mantenga ocupada y activa cachorro, aunque puedo decir que hay algo más en tu mente ahora mismo. — Respondió su madre y él solo dejó ir un profundo gruñido de advertencia que estremeció el lugar entero y ella solo echó la cabeza atrás y rio encantada, definitivamente siempre era un deleite sacar de sus casillas a su ladino hijo, el necesitaba un poco de "emoción" y reto en su monótona vida y como madre ella estaba más que dispuesta a proveer algo de emoción a su vida además esperaba que aquella mujer Kagome Higurashi rompiera la rutina de su cachorro y lo sacara de su zona de comodidad.

Después de todo no todo el tiempo podía conseguir a una hembra que no se echara a los pies de su perfecto cachorro a la primera, y lo hiciera trabajar por lo que él deseaba de ella, y sabia de buena fuente que no solo lo había hecho trabajar duro para tenerla, sino que lo ponía en su sitio sin problemas y le negaba lo que él deseaba como era el caso actualmente, según sus contactos en Mitsuki la hembra lo había retado y lo había exiliado a sus habitaciones negándose a él por un motivo aún desconocido para ella, pero que sabía que eventualmente se enteraría y sospechaba que entonces tendría que reprender a su terco y orgulloso cachorro.

Si, ella realmente quería, deseaba conocer a aquella mujer y confirmar unas cuantas teorías que estaban dando vueltas en su mente, ella estaba segura de que el encuentro entre ellas sería… Interesante y estaba segura que valdría el peso del palacio de la Luna en oro, la oportunidad de ver a su cachorro subirse por las paredes mientras ambas interactuaban… definitivamente el encuentro sería muy, muy interesante.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo