DOUJINSHI

-¡No te muevas tanto, Hirotaka!, vamos, apoya ese pie sobre mi hombro… si, justo así, abre aquí un poco más, los codos atrás, ¡te ves tan sexy! ¡NO TE MUEVAS!

No era la primera vez que su novia lo utilizaba como muñeco de referencia para sus dibujos, de hecho, esta debía ser la tercera o cuarta vez, ¿en qué momento exactamente se había decidido que él tuviera que tomar este tipo de poses humillantes para que ella pudiera seguir adelante con su hobby?

Realmente no estaba seguro, él simplemente hacía lo que ella le pedía y aguantaba lo mejor que podía, ¿no era eso lo que un buen novio tenía que hacer?, más específicamente, ¿no era esta la razón por la cual esta relación había durado más que cualquier otra relación que ella hubiera tenido antes?

¡Demonios!, él incluso había llegado lo suficientemente lejos como para volver a perforar sus lóbulos, simple y sencillamente para darle gusto a ella y utilizar de vez en cuando esos aretes que ella le había obsequiado en su primera cita "normal"

-¡Esto va a derretir a mis lectoras! ¡Oh si!, va a derretirlas, pero…

Ese "pero" no le había gustado en absoluto.

La miró desde la cama, dudando un poco sobre que lo haría hacer esta vez. Él en serio había querido dormirse un rato luego de estar ahí como apoyo emocional… porque cuando estás tan entretenido jugando video juegos en tu consola portátil a espaldas de tu novia no estás, realmente, apoyándola mucho para que termine sus historias y dibujos un par de fines de semanas antes de que la pobre, por su mala administración de tiempo y tareas, termine trabajando como loca sin dormir por espacio de una semana… ¿cierto?

La miró un momento, ella estaba ahí, sentada frente a su escritorio de dibujo con un lápiz en la mano, la goma en la otra, observando detenidamente el par de hojas que recién había logrado dibujar completamente pensativa.

Se miró a si mismo, su camisa estaba completamente abierta, su cinturón estaba desabrochado, al igual que el botón sobre el cierre, sus calcetines habían terminado en el suelo y sus lentes habían terminado un poco chuecos luego de aquella última pose.

Realmente no quería mirar el resultado final, le provocaba un poco de repeluz ver aquellos personajes en poses que se suponía eran "eróticas" a sabiendas que algunas habían sido creadas luego de que él las había realizado, sin embargo, la curiosidad y la necesidad de ayudarla lo estaban matando, en serio.

Se puso en pie tan silenciosamente como pudo, apoyando sus manos en los hombros de su amiga de infancia y asomándose a las hojas de sketches con algo de reticencia, observando cuidadosamente aquel conjunto de líneas negras, rojas y azules, sintiendo el semblante confundido de la dibujante sobre él mismo, ignorándola un momento, así como el hecho de que lo habían estado dibujando a él… porque ese personaje definitivamente se parecía a él, ¿o no?

-¿Hiro…

-Necesitas un cambio de perspectiva.

-¿Eh?

-Naru, necesitas un cambio de perspectiva.

Esta vez le devolvió la mirada, ella se notaba sorprendida y confundida a la vez.

Tragó con dificultad, podía sentir su corazón latiendo un poco más rápido de lo normal, no estaba seguro de si eran los nervios, la mirada de Naru en él o lo que iba a proponerle ahora… claro que ya antes le había hecho todo tipo de proposiciones que casi lo matan de un infarto… empezando por el trato de volverse novios… porque había comenzado como un trato en el que ambos se aprovechaban del otro… bueno, por lo menos ahora estaba convencido de que ella sentía algo por él, a diferencia del día en que se le había declarado de aquella manera tan bizarra.

-¿A qué te refieres?

-Ve a la cama, acuéstate

La notó sonrojarse, sintiendo como él mismo se había sonrojado justo antes de soltarla y mirar al techo en un intento por tranquilizarse.

Respiró hondo entonces, tomando las hojas para mirarlas todas y tener más claro de qué iba la historia… bueno, algo así, su novia disfrutaba enormemente dibujando historias de trasfondo erótico que otras fujoshis pudieran disfrutar también, no es como que llevaran mucha historia detrás, ¿cierto?, aún así, había un par de cosas que quería confirmar antes de ser de más ayuda.

-Ya estoy en la cama, ¿ahora qué, Hirotaka?

La miró un momento, sintiéndose sonrojar una vez más antes de reafirmar su propia determinación y sin terminar de comprender como Naru podía, simplemente, subir a esa misma cama y acomodarlo en cualquier posición que se le pasara por la cabeza sin sentir ni una pizca de pena.

Se quitó la camisa, dejándola de lado y subiendo a la cama, tomándola de las piernas para acomodarla de la misma exacta manera en que él había sido acomodado.

-Sube los codos un poco más, Naru, apóyate en ellos.

Ella seguía sonrojada, sin embargo, pareció captar la idea luego de un momento. La contempló desde ahí, acariciando delicadamente la pierna que tenía montada sobre su hombro y sin dejar de mirarla, recorriendo la piel y luego la tela que cubría los muslos de su novia, divirtiéndose un poco al notar como ella parecía respirar más rápido, sonrojándose todavía más antes de que él pudiera tomarla de la cintura, abriendo un poco las piernas dobladas sobre las cuales estaba sentado, adelantando sus rodillas un poco a ambos lados de ella.

-Entiendo que quieras centrar tu atención en la persona que va debajo, pero sería conveniente que lo experimentes por ti misma de vez en cuando y puedas observar a la persona que va arriba para ampliar tus escenas.

-¡Oh! -fue todo lo que su novia pudo decir.

Ella asintió, él comenzó a acariciar todo aquel cuerpo solo con su mirada. Los senos de Naru no eran prominentes como sus personajes predilectos de videojuegos, aun así, le parecía completamente hermosa. Si bien no tenía un vientre plano, eso no importaba, estaba sana por completo, seguía siendo encantadora y a sus ojos, ella se veía increíblemente atractiva todo el tiempo. No pudo evitar frotar su mejilla contra el pie que ahora tenía sobre su hombro, besándolo incluso un momento, justo antes de mover sus caderas como si fuera la cosa más natural del mundo, escuchándola gemir, obligándose a dedicaarle una mirada lo más perversa y posesiva que pudo, notando como ella no solo se sonrojaba aún más, incluso su respiración se había elevado de repente. Una sonrisa retorcida se le escapó en ese momento, aun seguía sin comprender como Naru podía mirarlo desde aquel tipo de posiciones sin problema alguno.

-Hiro… yo…

Realmente quería molestarla un poco más. Dejó que la mano que aun la sostenía por la cintura la recorriera un poco, adelantando su cuerpo sin dejar de rozar su entrepierna con la de Naru o soltar la pierna que había besado hacía un momento.

-¿Qué?

Ella pareció sonrojarse todavía más, mirándolo de un modo que pocas veces había notado.

-Creo que acabo de entender tu punto, ¿puedo ir a dibujar ahora?

Lo consideró, frotándose apenas un poco contra ella antes de soltarla por completo, notando como aquella pelota de nervios se levantaba casi de un salto, todavía sonrojada hasta las orejas, y comenzaba a dibujar. Se sentó ahí, en el filo de la cama, sintiéndose con ganas de seguirla molestando, casi como si hubiera pasado por una zona especialmente difícil en uno de sus juegos de tiro y supiera que, en cuestión de segundos, tendría un jefe increíblemente poderoso frente a sí.

Miró hacía abajo sintiéndose ligeramente diferente a cuando jugaba videojuegos, notando al instante que había algo fuera de lugar… realmente incómodo, creciendo sin su permiso debajo de sus pantalones.

Necesitaba tomar agua, posiblemente la forma más rápida de deshacerse de su problema sería ir al baño y tomar el asunto, literalmente, en sus manos…

-Hirotaka, ¿podrías… ¡Oh, cielos!

Ella lo había visto, no solo podía sentir los ojos de su amada sobre su entrepierna, la forma en que había murmurado "¡Oh cielos!" parecía el preámbulo a una serie de gritos y que la chica saliera corriendo a otra habitación, justo de la misma manera en que había gritado tiempo atrás, cuando había ido ella a casa de él a prepararle comida y él había salido del baño sin ponerse una toalla porque no había una y porque no sabía que ella estaba ahí.

La miró entonces, completamente apenado y esperando exactamente aquella reacción… la cual no llegó… ella seguía mirándolo, cubriendo su boca con ambas manos y completamente sonrojada… ¿sería porque estaba en modo dibujante?, esto realmente le estaba preocupando.

-Eso… ¿eso es por mí?

Asintió, temeroso de hablar demasiado fuerte a causa de los nervios, luego de que ella hubiera dicho todo tan bajo, que por poco no la escucha.

-Pero tú nunca… y me has ayudado muchas veces, pero… ¿solo por ponerte arriba?

Tuvo que mirar a otro lado, necesitaba un cigarrillo, pero si tomaba uno justo ahora y salía del apartamento, parecería que estaba huyendo y que no quería contestar. Se sentía acorralado y desnudo, si era sincero se sentía completamente atemorizado, ¿qué tal que esta pervertida en particular odiaba a los hombres pervertidos?, un momento, ¿ÉL ERA UN PERVERTIDO ENTONCES?

No pudo evitar mirarla de soslayo, dudando completamente sobre el curso a seguir ahora.

Si lo pensaba con detenimiento, ambos estaban en una relación de ya bastante tiempo, su tercer aniversario estaba técnicamente a la vuelta de la esquina, se habían besado ya varias veces en los últimos meses, incluso caminaban tomados de las manos cuando salían de la oficina, y aunque su noviazgo ya no era para nada un secreto, tampoco era como que fueran por ahí gritando que estaban juntos.

Si miraba esto como un videojuego, ¿qué opciones tenía?

Huir.

Responder, o lo que era lo mismo, molestarla diciendo lo obvio.

Atacar… bueno, besarla no era un ataque, ¿cierto?

No hacer nada.

Optó por lo último, mirándola de nuevo luego de considerar sus opciones, era raro que la opción de no hacer nada te llevara a desbloquear otras opciones que no habían aparecido antes, pero llegaba a pasar… muy de vez en cuando… si el programador era realmente malo en lo que hacía… bueno, por lo menos tendría tiempo a pensar en otra cosa cuando Naru dejara de mirarlo y saliera gritando y corriendo de ahí… podía pedirle perdón por haber tenido una erección frente a ella… ¿o no?

-Hirotaka… ¿podrías… bueno… es que yo…

Dios debía ser un pésimo programador, la opción de no hacer nada parecía haber desbloqueado algunas opciones sorpresa.

No pudo evitar ladear su cabeza un momento sin dejar de verla, parecía estar teniendo un serio combate interno sobre si pedirle algo más o dejarlo pasar, y eso realmente había picado su curiosidad.

-¿Qué necesitas que haga ahora, Naru?

Ella se cubrió casi todo el rostro, negando frenéticamente un momento y deteniéndose después, mirando de nuevo fijamente hacía el lugar incómodo. No pudo evitar mirar él mismo, sabiendo de antemano que su novia había notado como su "problema" había comenzado a moverse en protesta por la falta de atención.

-¿Eso es… es normal?

Simplemente asintió, suspirando levemente y esperando gritos y los pies de Naru saliendo. Ella efectivamente se paró de su lugar, él le lanzó una mirada avergonzada, esperando verla huir, sorprendiéndose al notar que ella simplemente avanzaba sin dejar de mirarlo con fijeza, haciéndolo sentir repentinamente cohibido y obligándolo a voltear de nuevo hacía el suelo para no entrometerse en lo que fuera que Naru estaba pensando ahora.

Podía notar como ella se aproximaba lentamente, o como se había sentado frente a él, como si necesitara mirar más de cerca y haciéndolo voltear, completamente sonrojado, notando que ella lo estaba mirando a la cara.

-¿Sonaría muy extraño si te pido que te quites los pantalones?

No pudo evitar asentir, sintiendo que su corazón se saldría justo antes de llevar sus manos al cierre de sus pantalones para abrirlo, levantándose lo suficiente para bajarlos antes de volverse a sentar y quitárselos del todo.

En serio, había soñado por años con quitarse la ropa frente a ella… pero no para ser examinado de este modo.

-¿Puedo… tocarlo?... está bien si no quieres que lo haga, lo comprendo, estoy diciendo demasiadas idioteces juntas, es solo que…

Respiró profundamente antes de tomarla de una mano y llevarla hacía su cuerpo, sintiéndose nervioso, asustado e inesperadamente eufórico ante la sensación de la mano de Naru sobre si mismo, tentado a enseñarla a como hacerse responsable de lo que acababa de ocasionar y sin tener el valor de mover aquella mano arriba y abajo como deseaba… simplemente se obligó a soltarla y observar que haría ella ahora, mirando como ella dejaba de respirar, completamente sorprendida, cuando su cuerpo decidió quejarse de que no pasaba nada más.

-Creo que me golpeó.

Era demasiado, no pudo evitar reírse de eso por más que lo intentó. Naru era una persona realmente sorprendente.

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¿Se estaba riendo? ¿PORQUÉ? ¿No debería sentirse más apenado que ella justo ahora?

-¡NO TE BURLES, HIROTAKA PERVERTIDO!

Parecía inútil, él seguía riéndose a pesar de tratar de evitarlo.

-No soy yo quien está sosteniendo los genitales del otro.

Realmente había olvidado donde estaba su mano o qué estaba sosteniendo. Se sonrojó a más no poder, saltando hacia atrás y soltando a su novio, quien parecía incapaz de dejar de reír a pesar de estar cubriendo su boca y tratando de reír en voz baja.

De pronto se sentía un poco molesta, ni siquiera estaba pensando ahora, simplemente se sentó sobre las piernas de Hirotaka, sonriendo al notar como dejaba de reír, acunando el rostro de él antes de acercarse a besarlo, cambiando de idea en el último momento y mordiéndole un lóbulo perforado, jugueteando con aquel pequeño trozo de piel entre sus labios y succionándolo un poco para no dejarlo tan húmedo.

-¡Naru! -gimió el pelinegro antes de que ella le quitara los lentes para besarlo largo y profundo.

La joven dibujante se quitó el chal que tenía sobre los hombros, se desabrocho la blusa de pijama que había estado utilizando, incluso se frotó un par de veces sobre aquel miembro erecto y aún cubierto que se movía bajo ella con ansias, él de verdad había dejado de reír, podía sentir las manos de Hirotaka recorriendo su espalda, su cintura y alcanzando sus hombros bajo la ropa, haciéndola sentir que la temperatura subía repentinamente a la par que la necesidad de más iba aflorando en ella.

-Tengo que confesarte algo, Hirotaka -murmuró la dibujante al oído del gamer justo antes de enderezarse para verlo y colocarle sus lentes de nuevo-, a pesar de todo lo que dibujo, no sé que es lo que sienten los personajes.

Hirotaka simplemente asintió, completamente serio ahora, las comisuras de sus labios apenas levantadas y su postura un poco menos rígida que antes, como si la sorpresa y alguna preocupación lo hubieran abandonado.

-No estoy lista aun… creo… para llevar las cosas hasta el final, pero…

Hirotaka la miraba tan absorto, como si ella fuera una pantalla mostrándole un juego excepcionalmente difícil en la consola.

-Quisiera experimentar un poco más… contigo… no solo ponerte en diferentes poses.

-Entiendo

No hubo nada más que decir, él se puso manos a la obra, ayudándola a acomodarse de nuevo en la cama. Un último vistazo a la erección sobresaliendo de la ropa interior de Hirotaka antes de que él se posicionara como momentos atrás, con la pierna derecha de ella sobre el hombro y la izquierda doblada y abierta por completo para él.

Esa sensación excitante cuando él pasó sus rodillas por ambos lados de su cuerpo, antes de que el roce llegara, le robó un gemido placentero. Podía sentir la mano de él acariciando su pierna con suavidad, la otra atrayéndola a él desde la cintura.

-Bésame el cuello, por favor -instruyó Naru, repentinamente segura de lo que estaban haciendo, nerviosa por lo que vería.

Hirotaka simplemente asintió, besándola de nuevo en la pierna, acercándose lentamente a ella y deteniéndose antes de poder lastimarla, ella realmente no era muy flexible, así que sentir como su pierna era estirada contra su cuerpo había resultado un poco decepcionante, haciéndola ver que, por muy sexi o sugerente que pudiera verse, el personaje que iba debajo debía ser realmente flexible para no sentir molestia alguna.

Las manos del pelinegro no tardaron en reajustar la posición, acomodando ambas piernas de ella alrededor de la cintura, haciéndola entrar más en contacto con la erección que aún se mantenía ahí, justo antes de acercarse a ella lentamente, viéndose tan endemoniadamente sexy y atractivo, que justo ahora comprendía porqué las demás de la oficina lo consideraban guapo… incluso con los lentes puestos.

Él comenzó a besarla, ella se forzó a abrir los ojos, tomando nota de los hombros, el cuello, el cabello y la espalda de Hirotaka.

-Toma mis manos y sostenlas arriba de mi con una de tus manos, para inmovilizarme.

Lo sintió frotarse contra ella un par de veces sin dejar de besarla, dejando un rastro húmedo sobre la piel de su cuello y su hombro que le arrancaron un par de gemidos y varios escalofríos antes de que Hirotaka la obedeciera, quedando sus rostros tan cerca, que estaba segura de que si dibujara esto en una hoja doble, cualquiera terminaría mojando su ropa interior.

-¿Podrías retirarte los lentes, solo un momento?, no me sueltes.

Él sonrió de lado, parecía estar disfrutando de recibir este tipo de órdenes mucho más que las ordenes de posar debajo. Lo vio fruncir el ceño con esa sonrisa ladina todavía colgando del rostro, no sabía si las lectoras se excitarían con esto, solo sabía que ella, definitivamente estaba excitada y que el corazón se le saldría demasiado pronto si esto continuaba.

-¿Puedo tocarte un poco?

Sentía que estaba a punto de morir luego de comprender lo que la voz profunda y varonil de su novio le había solicitado, estaba segura de que toda ella era ahora del mismo color que su cabello, no pudo hablar, simplemente asintió, repentinamente curiosa y ansiosa de ver lo que aquel hombre sobre ella haría, además de seguir frotándose lentamente contra ella.

Hirotaka volvió a ponerse los lentes encima, mirándola con ojo crítico antes de comenzar a recorrerle uno de los brazos con las yemas de los dedos. Se veía completamente absorto en tocarla y acariciarle el rostro, el cuello, los hombros, delineando lentamente antes de frotarse de nuevo y alcanzar uno de sus senos, el cual había comenzado a masajear un poco, tirando levemente de un pezón antes de agacharse a besarla en el área ofendida. Realmente se había olvidado de que no llevaba nada debajo de aquella camisa de pijama.

Él la besó de nuevo, soltándola y pasando ambas manos por debajo de su espalda para comenzar a levantarla, sorprendiéndola en el proceso, ¿desde cuándo Hirotaka tenía suficiente fuerza para eso?, ¿era este el poder del amor o el de la lujuria?

Se sorprendió aún más al encontrarse a sí misma sentada a horcajadas sobre él, con aquellos brazos pálidos y largos rodeándola por completo y la cabeza de su captor todavía en su pecho, ocupado como estaba en besarle los senos como si nada fuera más importante en ese preciso momento.

Naru volteó repentinamente ante un movimiento en la periferia de sus ojos, captando toda la escena en el delgado espejo de cuerpo completo de su cuarto.

¡Oh Dios!, ¿cómo podían verse tan endemoniadamente eróticos en esa posición?

-Si intentaras entrar por el otro lado, no podríamos estar en esta posición, ¿cierto?

Los besos se detuvieron, podía sentir claramente el rostro de Hirotaka sonriendo contra su piel, una de las manos de él bajando descaradamente hasta su trasero, amasando brevemente uno de sus glúteos para luego acomodarla de tal modo, que podía sentir perfectamente el miembro erecto del morocho… justo en la entrada que sus personajes debían utilizar, sonrojándose al notar que, de hecho, ella solo tenía que curvar un poco su espalda y sus caderas para que aquello fuera posible entre dos hombres.

No pudo evitar mirar al espejo, completamente sorprendida, avergonzada y excitada por dos razones: su reciente descubrimiento y las caricias de su novio.

Hirotaka la besaba ahora en el cuello, el movimiento de caderas que estaba haciendo para frotarse ambos ya no se había vuelto a detener en ningún momento, ella realmente estaba gozando con aquellas exploraciones, no pudo evitar besarlo y tocarlo también, echando miradas furtivas de vez en cuando al espejo a la par que una idea de lo más loca aparecía en su mente.

Finalmente, había terminado empujando a Hirotaka, jalando de las rodillas de él para poder abrazarlas sin dejar de frotarse contra él en ningún momento, la sensación era tan placentera y embriagadora, con el plus de que el espejo le mostraba absolutamente todo lo que ella necesitaba desde esa posición.

-Naru, espera, yo…

Lo escuchó gemir justo antes de que se tensara por completo, sintiendo como algo temblaba bajo ella. Al asomar su cabeza al lugar sobre el cual estaba sentada, pudo notar como una mancha de humedad comenzaba a expandirse rápidamente en la ropa interior de su novio. Estaba celosa por lo que él estaba sintiendo, halagada al saber que no necesitaba ir con todo para que él terminara, un poco impactada por el echo de darse cuenta de lo que acababa de pasar y completamente complacida ante todos los sketches que había echo en su mente durante aquel jugueteo.

Se agachó hasta su novio, besándolo con agradecimiento en una mejilla y luego sobre los labios antes de enderezarse y saltar, así como estaba, a su escritorio para comenzar a dibujar.

-¿Naru?

-A, si, gracias Hirotaka, con esto puedo terminar todos los sketches, creo que el final de la historia mejorará enormemente luego de esto, por cierto, ¿te molestaría si la próxima vez pegamos los celulares en algunas zonas de mi cuarto para grabarnos?

-¿Grabarnos?

-Si, hacerlo de este modo realmente me ha ayudado mucho a mejorar mi perspectiva de las escenas que quiero plasmar, ¿sabes?

No pudo evitar sonreírle agradecida, notando como aquel hombre se sentaba ahora, un poco desubicado y súbitamente sonrojado al mirar la única prenda de ropa que estaba usando.

-Naru, mi ropa…

-Sobre eso… ¿crees que podrías comprar una caja de preservativos la próxima vez? Tal vez dos, creo que podría notar mejor los movimientos y posturas si estamos desnudos.

¿Ella en serio había dicho eso?

Si se había sentido avergonzado por venirse en su ropa interior, eso había quedado completamente en el olvido, estaba más asombrado por la súbita indicación que acababa de recibir, ¿cajas de preservativos? ¿dos? ¿pegar los celulares para grabar?

No pudo evitar mirarla dibujando con más interés del usual ahora, sonriendo justo antes de levantarse para besarla en el hombro ligeramente descubierto, riéndose un poco al notarla saltando en su lugar antes de mirarlo un par de segundos, sonrojarse y volverse a concentrar en sus dibujos.

Bueno, para él no era un secreto que su novia era una pervertida, comprobar hasta que punto había sido un poco sorprendente, pero también divertido, y si era sincero, aun cuando no le apetecía en lo más mínimo ver el resultado final de los dibujos de Naru con él como modelo, algo le decía que los videos que grabaran tendría que verlos varias veces antes de dejarla borrarlos… si es que la dejaba.

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Notas de la Autora:

Recientemente vi el anime, 3 de los OVAs y me leí todo el manga... en un día... mejor no pregunten, el caso es que mi imaginación realmente no paraba con esto. No recuerdo si sale en el anime, creo que no, pero recuerdo que en el manga hay un capítulo donde Hirotaka le pregunta a Naru si puede ir a su apartamento para pasar tiempo juntos el fin de semana previo a un Comiket, y la encuentra toda estresada porque no hay terminado de dibujar sus doujinshis, así que en algún punto, lo usa de modelo para poder terminar, es bastante gracioso ver esa parte porque ella no se da cuenta de lo que está haciendo sino hasta que ya terminó de dibujar todo y va a comenzar a entintar, y bueno, no sé si lo han notado pero Hirotaka es completamente complaciente con ella, son pocas las cosas a las que le dice que NO, y dándole vueltas a eso... salió esto. Espero que lo hayan disfrutado.

Se agradecen todo tipos de comentarios, por cierto, sigan cuidándose si van a salir de casa.

SARABA