Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.
Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)
"¿Cómo todo se volvió tan complejo y peligroso? Es difícil incluso para este saberlo, este debe reconocer que con el paso del tiempo, este se ha vuelto egoísta, descuidado y muy hedonista, (este no está particularmente muy orgulloso de eso) solo bastó con que este se obsesionara con derrotar inútilmente al padre de este en un tonto intento de demostrarle cuál de los dos era el más poderoso y mejor, usando como excusa un edificio que al final termino siendo el catalizador de muchas cosas, no solo para este Sesshomaru y Yakko-sama sino para todos los implicados y si irónica y dramáticamente el resto del mundo.
Este descubrió muchas cosas de sí mismo que este desconocía (o prefería ignorar) en su afán de obtener el edificio de la discordia y demostrar algo que a estas alturas de la larga existencia de este (y la aún más larga existencia de Yakko-sama) ya todo el mundo conocía y daba por entendido, lo cual lo llevó a cometer una estupidez tras otra al punto de que ahora todo podría estar en riesgo y es irónico que todo este ahora en manos de una sola mujer mortal
Aunque este debe señalar que ella no es cualquier mujer mortal común y silvestre, ella se lleva más méritos que su belleza (la cual a nuestros ojos posee en abundancia) pues ha demostrado inteligencia, fuerza, coraje, honor, valencia, bondad, fiereza, terquedad y tantos otros títulos que a este podría no alcanzarle la vida para nombrar y describir correctamente cada uno y las razones del "porque" este considera que esta hembra única y especial y no solo este lo señala porque ella sea la legitima compañera de Yakko-sama y este Sesshomaru, es porque ella simplemente ES única y eso nadie, humano, Hanyou o Youkai podría ponerlo en duda jamás sin mentir descaradamente.
Si… este Sesshomaru lo admite, este cometió un terrible error y solo resta tener una última oportunidad de arreglarlo, aun más con las nefastas noticias que esta poderosa mujer trajo consigo y es lo que lleva a este a preguntarse ¿Cómo todo se volvió complejo y peligroso?
Ya no se trata de ella y una bestia sagrada milenaria y este Sesshomaru que ante ella no es exactamente un joven cachorro aunque tampoco se le considera un anciano aun, se trata de la paz, del balance, de la vida y la muerte, del odio y si este podría decir que también se trata "del amor"
Terribles son las cosas que nos agobian ahora… ¿Por qué pensé que la vida se estaba volviendo aburrida? Ahora debemos trabajar rápido y también esperar a que "ella" encuentre en su corazón la capacidad de perdonar a este una última vez y nos dé una última oportunidad.
Este es un tonto… no hace falta señalarlo"
Lord Sesshomaru Taisho
Cap. 27: Del apoyo y la historia desconocida.
En las habitaciones del ala este del palacio de la casa del Oeste, los guardias apostados en cada entrada y salida del pasillo y las habitaciones donde había sido recluida la "concubina" del Oeste habían podido escuchar con claridad todas y cada una de las patéticas suplicas y promesas vacías de riqueza, tierras y rango de la mujer humana confinada en aquel lugar que poco a poco habían ido mutando hasta convertirse en furiosas demandas y amenazas llenas de ira y frustración, ella no parecía comprender lo que la lealtad y el honor de un Youkai significaba, o lo que para ellos significaba servir a la Casa del Oeste aun en la decadencia en la que había caído y la cual con su confinamiento tenían la esperanza de superar finalmente en el futuro.
Ellos se habían contenido de silenciar a la hembra y sus insoportables berridos, porque aunque no había ninguna simpatía para ella de parte de ningún empleado de la casa del Oeste quienes habían servido con honor desde el inicio del legado Taisho milenios atrás, aún seguían siendo guardias y no era el lugar de ellos hacer callar a la insoportable mujer que había traído desgracia y vergüenza al lugar de la mano de su señor quien lamentablemente había caído presa del mal que eventualmente acosaba a todos los de su clase. Los más antiguos entre ellos que eran muchos y que recordaban las circunstancias de su apareamiento, sabían que aquel día llegaría que solo se había aplazado lo inevitable, aun con todo el poder y sacrificio de la gran dama Irasue, todos sabían que una atadura temporal no funcionaría eternamente, y el día había llegado para Inu no Taisho la primera vez que entró al lecho de otra hembra tantos siglos atrás, poco después del nacimiento del príncipe heredero y lady Irasue se había negado a compartir su cama después de tan flagrante traición y ofensa a ella su legítimo compañero y a al sacrificio de ambos por un bien mayor.
Inu no Taisho no tenía un ancla y su bestia estaba perdiendo control (si no es que ya lo había perdido ya) su lado racional estaba enloqueciendo y ellos solo podían verlo deteriorarse y lamentablemente, eventualmente tendrían que verlo morir, bien fuera por la mano de la corte, o por la mano del príncipe, su señora o alguno de ellos, la fiel guardia inu del Oeste, los guerreros más fieros que habían hecho temblar a todas las casas cardinales con la amenaza de derrocarlos e invadirlos a todos, y que en su época había sido la única treta que lord Shura antiguo señor de las tierras del Oeste había logrado llevar a cabo con la intención de forzar la mano de la casa más poderosa y así asegurar la vida de su hijo atándolo a una hembra poderosa, entonces lo había logrado trayendo a lady Irasue apartándola de su auténtico compañero, se había sacrificado mucho y al final no había valido la pena, la antigua señora del Oeste Lady Kaori lo había advertido cuando había intentado disuadir inútilmente a su compañero de seguir ese camino siete siglos antes de caer en lo más crudo de la batalla interracial que solo despertó aún más ira y muerte en ambos bandos.
— Takeshi-sama,Takeshi-sama— Llamaba con un borde desesperado una criada corriendo por los pasillos del palacio tratando de ubicar al jefe de seguridad del Oeste, al final sin tocar la puerta de la oficina la hembra entró sobresaltado al alto Inu pardo que le lanzo una mirada hosca exigiendo en silencio una explicación para su entrada abrupta —Lord Toga ha colapsado Takeru-sama ¿Qué debemos hacer?— Preguntó la hembra en el lenguaje ancestral mientras observaba nerviosa y muy preocupada al inu gris platinado mientras este se levantaba de inmediato con los ojos verde claros nublados por una película rojiza, levantando una radio de onda corta hasta dejarla frente a sus labios cincelados en una dura línea cargada de tensión.
— Cierren el perímetro de palacio, nadie entra, nadie sale, corten las líneas telefónicas y cualquier medio de comunicación, quiero un reporte completo de los sanadores antes de llamar a la señora del Oeste y a lord Sesshomaru, y sobre todo… mantengan a la concubina vigilada, aislada y sin ninguna información pertinente al estado del Lor del Oeste, si ella se entera por algún medio me enfrentare con gusto a la muerte en la corte Youkai después de matar a cada uno de los encargados de custodiar a esa ofensa del género femenino. — Dijo el macho con fría y seca voz marcial oscurecida por el profundo odio que sentía al tocar el tema de la concubina, si había un ser que el odiaba desde el fondo de dela conexión de su alma con su bestia sagrada era a esa maldita mujer.
— Entendido— Dijeron una y otra vez, hasta que todos los puntos de control confirmaron.
— Ahora, siéntate, respira y reporta Hanna-san — Ordenó el macho suavizando ligeramente el tono marcial y duro de voz mirando fijamente a la nerviosa hembra frente a él temblando como una hoja desdelos pies a la cabeza de cabellos rojo sangre y ojos del dorados, ella era tan dolorosamente joven, a penas considerada una adulta en edad de aparearse hacia poco más de cincuenta años y el no deseaba asustarla más de lo que ya estaba, por lo que se obligó a dar un paso atrás y a comprimir dentro de él su Youki y a su bestia alterada.
— Bi-bien Takeshi-sama el representante de la corte vino a ver a Lord Toga, exigió su presencia y Yui-san fue a por él de inmediato, pero Lord Toga le ordeno decir que "esperara" Yui-san le dio el mensaje al representante y el macho estaba muy furioso y ofendido, aun así espero por horas y Lord Toga nunca a apareció, al principio nadie le tomó importancia porque como usted sabe, a veces Lord Toga hace cosas inesperadas… — Decía Hanna tratando de calmar sus nervios frente al enorme y poderoso macho. — Pero después de que el representante de la corte se hartó y se fue, no sin antes amenazar con su retorno y posibles represalias, luego la hora de cenar llegó y pasó empecé a preocuparme y se lo manifesté a Yui-san, quien confesó que estaba igual de preocupada que yo, así que al final logramos convencer a los sirvientes de turno de "entrar" en la habitación después de llamar y llamar y no recibir respuestas… — Explicaba la hembra retorciendo el delantal entre sus dedos sin destruir el material con sus filosas garras. — Takeshi-sama… Oh Takeshi, el lugar era un desastre… un auténtico chiquero y Lord Toga estaba en el suelo sangrando por la nariz, oídos, boca y ojos y temblando con una fiebre muy alta y gruñendo incoherencias. — Explicó con lágrimas en los ojos.
— ¿Y viniste a buscarme? — Pregunto el mirándola con fija atención aún más preocupado con el reporte de Hanna de la situación.
— Si, le ordené a los guardias elite custodiar las entradas y salidas de las recamaras y el ala completa y vine a buscarlo, mientras Yui-san corría hacia los sanadores por ayuda, los sirvientes corrieron a preparar otras habitaciones para atender a lord Toga y el resto se quedó con el monitoreándolo— Explicó la hembra.
— Bien… Yui-san y tú se encargaran de atender a lord Toga hasta nuevo aviso, ahora vamos a ver cuál es su estado antes de llamar a lady Irasue y a lord Sesshomaru, no tengo que decirte que la concubina no debe bajo ningún concepto saber sobre esto, Lord toga está en un estado delicado y vulnerable y ya sabemos que la mujer es taimada y muy deshonrada, es capaz de empujarlo ella misma a la muerte si cree que con eso ella obtendrá algo para sí misma — Señaló Takeru mirando fijamente a la hembra Okami frente a él tratando de no mirar fijamente los largos y lujuriosos cabellos rojo sangre que de noche tenían un brillo dorado igual que sus ojos, antes de apartar la mirada.
— De mi boca ni de la de Yui-san saldrá nada a favor de esa… esa… bruja, los sirvientes y la guardia son leales al Oeste — Respondió la hembra con un deje furioso y un gruñido bajo mientras sus ojos dorados destellaban con genuina furia, haciéndolo reír por lo bajo, aquella hembra en particular era muy dulce (tal vez demasiado dulce para su propio bien y el de él) y jamás la había escuchada hasta ahora "insultar" a alguien, aunque él debía admitir que su elección de "insulto" encajaba bien con la concubina, ella ciertamente era toda una "bruja"
=== S S ===
Kagome leía embelesada y muy sorprendida la historia de la casa de la luna, sosteniendo en sus manos un libro que ahora sabía que superaba con creces el Kojiki y el Shintoshu libros más antiguos y sagrados que contaban la historia del inicio de Japón y su gente, aunque muchas cosas fueran tomabas como leyendas, sin tener ellos los medios para "confirmar" las historias.
Aquel libro en particular confirmaba de buena fuente lo que se murmuraba con reverencia entre humanos hanyous y Youkai, de cómo Tsukomi no mikoto creó de su sangre, un mechón de sus cabellos platinos y su alabarda de diamantes y plata, al primer Inuyoukai de la casa de la luna para vigilar y proteger desde el cielo a toda criatura viviente en la tierra y ayudar a los primeros cuatro guardianes que los Dioses creadores habían dispuesto en los cuatro puntos cardinales para mantener la oscuridad que había caído sobre aquel mundo ante el desbalance de poderes y las continuas y absurdas guerras de otros panteones en su búsqueda de más poder, que solo auspiciaron su inevitable caída como al final había ocurrido con muchos de ellos, antes de la llegada de Izanami e Izanagi a ese mundo para la creación de nipón y su gente.
Desde entonces se habían creado todo tipo de Youkai cuando otros Dioses se animaron a añadir sus propios toques al gran tejido de la "creación" junto a los humanos que Izanami e Izanagi habían creado antes de que Izanami muriera, cayera en el Yomi y comiera sus frutos e introdujera a aquella creación "la muerte"
"Orgullosos y fieros protectores fueron los hijos de Tsukuyomi no mikoto, creados para vigilar, guiar, proteger y gobernar con gentileza y firmeza, entonces las facciones físicas de aquellos desdientes del Dios de la Luna no diferían mucho de sus hermanos los humanos, más allá de su inhumana belleza y su evidente longevidad, ante los humanos "inmortales" por lo tanto "Dioses" sin garras, colmillos, marcas o bestias dentro de ellos más que el poder entregado por Tsukuyomi, los primeros hijos de la casa de la Luna llegaron a este mundo empuñando sus armas, como las primeras cuatro bestias sagradas y desde entonces cumplieron con honor su misión.
Desde el inicio de la creación de sus hijos, Tsukuyomi percibió la atracción que estos parecían ejercer sobre los humanos y eventualmente entre sus otros hermanos, así pues un día cuando a causa de esto una de sus hijas murió a causa de los celos y la codicia de otro Youkai miró a su padre y bajo la cabeza avergonzado y horrorizado con lo que él consideraba una terrible tragedia y dijo:
«Desde este día un hilo rojo invisible conectara a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper»
Creando así una atadura fija entre las almas afines destinadas a encontrarse y a unirse en y por amor, puro y verdadero, iniciando así la unión entre "compañeros" destinados, fueran Dioses, humanos, bestias sagradas o Youkai, pues en su congoja este no diferencio unos de otros atándolos firmemente con todo el divino poder de su alma y desde entonces cada ser viviente del mundo entero tiene un compañero destinado y aun cuando algunos desafíen le decreto divino al final no tendrán más elección que unirse a sus verdaderos compañeros".
Kagome leyó y releyó esa parte una y otra vez, acariciando con reverente perplejidad las pinturas plasmadas en las páginas donde podía ver las figuras que representaban claramente al panteón Nipon y al Dios de la Luna creando a los primero miembros de la casa de la luna y luego a otros dioses siguiendo su guía y creando a otros "espíritus animales quienes entonces solo compartían de estos algunas virtudes, como por ejemplo la profunda lealtad de los Inu o la traviesa disposición de los Kitsune"
¿Si no tenían bestias de donde rayos salieron entonces? Se preguntó Kagome de golpe pasando las paginas repletas de imágenes que mostraban a los primeros cien miembros de la casa de la luna, cincuenta hembras y cincuenta machos y posterior mente otras creaciones entre los que se encontraban los Inu platinos, negros y otros hasta que se encontró viendo la regia imagen de una enorme e imponente bestia sagrada en la forma de un Tigre blanco de porte majestuoso y fieros ojos dorado rojizo entonces se quedó congelada al ver fijamente aquellos ojos dorado-rojizo sintiendo como su corazón golpeaba con fuerza contra su pecho atrapada en la contemplación de aquella hermosa y mística bestia sagrada,
¿BIA HU? Pronuncio Kagome mentalmente, dudosa de que fuera la pronunciación correcta estudiando la imagen una vez más haciendo una nota mental de averiguan como se pronunciaban esas palabras y su significado, antes de pasar la crujiente página echa de pergamino y leer:
BIA HU la ultima bestia sagrada y la noble casa de la luna...
"En los días en que la magia en el mundo era fuerte y los panteones de otros pueblos guerreaban entre ellos, e incluso contra los mortales dotados por cada panteón de "libre albedrío", se formaron tenebrosas criaturas que se alimentaban y se reproducían con aquella maligna y oscura a raíz de estas guerras, y derramamientos de sangre, odio, amargura envidia, muerte y ciento de malas energías exudada de los Dioses provocando caos y muerte entre los humanos vulnerables y débiles ante los terribles poderes que estas criaturas poseían, fue así como al ver la cruel masacre y las aberraciones nacidas de las acciones de sus hijos que los grandes Dioses destruyeron los imperios creados sobre la muerte y la oscuridad, y eliminaron de la faz de la tierra a sus propios hijos condenándolos a una eternidad encadenados a ellos hasta que aprendieran de sus errores dejando a los pocos que hasta entonces seguían fieles al plan original, aun así la destrucción era vasta la oscuridad salvaje y peligrosa y las vidas un suspiro desperdiciado bajo las brasas de la tiranía, así que tras deliberar los creadores moldearon de sus alientos a cuatro poderosas bestias sagradas acorazadas con armaduras y garras fiereza y armas que aun en sus formas sagradas podían comandar y las enviaron a la tierra para erradicar aquella oscuridad, devolver el balance natural y resguardar a aquel mundo para evitar que este cayera una vez más en las tinieblas.
Genbu como deidad del Norte tenía la apariencia de una tortuga y una serpiente. Su elemento era la tierra.
Suzaku como deidad del Sur tenía la apariencia de un fénix. Su elemento era el fuego.
Seiryu como deidad del Estetenía la apariencia de un dragón azul. Su elemento era el agua.
Byakko como deidad del Oeste tenía la apariencia de un tigre blanco. Su elemento era el rayo y el aire.
Durante milenios antes del nacimiento y caída de muchos panteones, las cuatro bestias rondaron a lo amplio y ancho de la tierra, cazando y destruyendo la oscuridad hasta que eventualmente tres de cuatro de las bestias sagradas cayeron en batalla, finalmente usando sus últimas energías y sus mismas almas para atrapar en los confines de la profundidad del mundo a todas las oscuras criaturas que pudieran, creando así una impenetrable prisión que con los siglos se conocería como "Yomi" infierno, inframundo entre otra larga lista de nombres para aquellas criaturas a quienes ellos identificaban como "demonios" enemigos de toda forma de vida; sus majestuosos cuerpos reclamados por la tierra se convertirían en los elementos que representaban sus poderes, manteniendo así el equilibrio que habían jurado proteger.
Así siendo el último de ellos Byakko-sama mantuvo firmemente su guardia protegiendo todo el sector Oeste de la tierra durante miles de milenios, hasta la aparición de una isla cargada de magia en el mismo corazón del Oeste donde el mismo había "nacido/aparecido" flotando, entonces sobre las aguas furiosas desprovistas de tierra.
Curioso la bestia sagrada se había acercado a investigar el fenómeno, encontrándose con el primer humano quien se hecho a sus pies y pidió clemencia antes de venerarlo como un Dios en el mismo delirio de su temor, Byakko-sama se apiado de él y lo dejó estar mientras seguía explorando la nueva isla, antes de buscar el punto donde había sentido que estaba aún el pulso de magia que marcaba el lugar donde él había "aparecido" marcándolo con su energía sagrada, eligiendo su lugar de descanso pues ya entonces vislumbraba su final y deseaba descansar en el punto donde había "aparecido" originalmente en aquel mundo, donde con seguridad podría seguir velando y protegiendo al Oeste.
Tras seguir su camino y continuar la lucha, Byakko-sama encontró a una criatura que no era humana, pero no era exactamente un Dios, así a través de su encuentro con la primera generación de la noble casa de la luna, Byakko encontró en ellos aliados y eventualmente amigos, mas no era fácil la interacción entre una bestia sagrada con millones de años a sus espaldas y las poderosas criaturas, a sus ojos antiguos recién nacidas, que pronto se habían identificado como "espíritus o Youkai" aun así lucho a la par con los "inus" del Oeste a pesar de su profunda afinidad espiritual con la casa de la luna.
Con los años Byakko había sentido con el tiempo y la firme declaración del Dios de la luna Tsukuyomi, la añoranza de compañía y la necesidad de una compañera, lamentablemente cuando él había sido creado, los Dioses creadores habían olvidado en su afán de salvar a aquel mundo, entregarle a él y a las otras bestias una parte importante de sus almas que simbolizaba sus otras mitades o en términos mundanos "sus compañeras" así que aun con la añoranza creciendo en su antigua alma, Byakko-sama se resignó a recorrer el mundo solo, hasta que la muerte lo reclamara.
Así sucedió que el tan temido día por humanos y Youkai por igual llegó y la última bestia sagrada cayó en batalla justo sobre la fortaleza flotante que la casa de la luna mantenía en el cielo, justo en el punto donde muchos milenios atrás él había "aparecido" hembras y machos por igual de todas las edades salieron del castillo y presentaron sus respetos, pues el no había sellado a ningún demonio, sino que los había erradicado por completo de toda Nipon y las tierras que la rodeaban en una muestra innegable de su poder.
Como ofrenda por su labor y sacrificio, mujeres, niños, ancianos y guerreros por igual derramaron lagrimas sobre su cuerpo y lavaron sus heridas con ellas y tal era la aflicción de la casa de la luna, que llamaron la atención de los Dioses creadores y estos vieron a su bestia sagrada exhalar su último suspiro y recordaron que los habían dejado solos en la tierra sin las compañeras que habían creado y nutrido para ellos con tanta dedicación, que el tiempo se les había pasado volando y ellos aún no las habían terminado, con horror y vergüenza ante su descuido imperdonable, los Dioses sostuvieron el alma y esencia de la última bestia sagrada y guiados por un impulso fijaron sus miradas en el noble clan, que desconsolado seguían lavando las heridas del guerrero caído con sus lágrimas, y sonrieron entre ellos al ver en aquellas criaturas la respuesta a su problema.
Así que con sumo cuidado buscaron entre las hembras a una en los tiernos inicios de preñez y le entregaron el alma fundiéndola y atándola con el alma de la criatura en gestación y el resto de la esencia de Byakko otorgándoles las garras, las marcas y los medios para combatir la oscuridad en el lento desarrollo de "bestias sagradas" en las formas de sus mismos nobles y honorables congéneres caídos en la batalla contra la oscuridad, y que debían consagrarse en el templo de la casa de la Luna apenas se manifestara, y apenas llegaran al mundo en el caso de los primeros "nacidos" con una bestia sagrada, hasta que eventualmente todos los "Youkai" de todas las razas entre los de su clase obtuvieron tal honor conforme pasaban los años, desarrollando atributos y marcas físicas entre otras cosas de importancia, referente a los espíritus que antes solo representaban con "modismos" y "virtudes".
Esta demás señalar que la primera bestia sagrada "nacida" y consagrada en el templo de la casa de la luna oficialmente fue Byakko-sama celebrado y venerado guerrero ancestral, quien a lo largo de varias vidas Youkai y distintas encarnaciones dentro de la casa de la Luna exclusivamente vivió y murió con honor, sin detenerse ante nadie a la hora de defender sus ideales y lo que consideraba "suyo" para proteger sin jamás encontrar la otra mitad de su alma que los Dioses habían prometido para él y se desconoce aún si estos alguna vez terminaron de crearla.
Kagome cerró el libro de golpe sintiéndose ligeramente mareada con tanta información en su cabeza, ella sabía que Irasue-sama tenia conocimientos sobre el mundo que harían que cualquier mortal lo viera completamente distintos y no se había equivocado, ella siempre creyó (como todo el mundo) que desde el inicio los Youkai habían sido… "Youkai" con bestias sagradas incluidas y ahora resulta que en el principio no fue así…
Aquel libro demostraba lo poco que los humanos conocían de la historia y del papel que jugaron en ella en el pasado y la que jugarían en el futuro tratando de evitar cometer los mismos errores. Ella conocía la leyenda de las cuatro bestias sagradas (¿Quién demonios en Asia no las conocía especialmente en China y Japón?) pero jamás ni en su más locas fantasías se había imaginado que Byakko el tigre blanco, o la luz blanca del Oeste hubiera terminado siendo parte de la casa de la luna… ellos eran "Inu's y el un Tora… ¿Cómo había pasado? Kagome suponía que esa parte de la información solo los Dioses creadores la conocen, porque no era como si fueran a buscar a un escriba de la casa de la luna y sentarse ante un servicio de té a dictarles todos los detalles ¿Verdad?
— Hnn ya basta por hoy — Murmuró frustrada y sintiendo un ligero dolor de cabeza a causa de tanta información, aun asi casi podía ver los engranajes de su mente tratando de ordenar todo lo que había leído aquella noche y compararlo con lo que se "conocía" además algo en el fondo de su mente que no podía entender aun le decía que estaba pasando algo por alto… algo "importante" pero en ese momento con sus sienes latiendo como un corazón con una punzada de dolor, mientras sentía que su cerebro era más grande que su cráneo Kagome lo único que quería era tomar una pastilla, darse una ducha (sin mojarse la cabeza) y dormir como un bebé, lamentablemente aún estaba compartiendo cama con Sesshomaru.
=== S S ===
Había un zumbido molesto en la habitación que la había despertado de su sueño lleno de tigres blancos y ojos dorados-rojizos y ahora se encontraba atrapada entre los brazos de Sesshomaru, quien aparentemente se había movido de madrugada y la tenía atrapada contra él, Kagome se movió todo lo que pudo en su limitada capacidad notando que el mokomoko de Sesshomaru también la tenía inmovilizada en su agarre y decidiendo ignorar la otra parte que había leído en aquel maldito libro sobre ese apéndice en particular, trato de retorcerse una vez más mientras el zumbido se detenía unos segundos antes de empezar nuevamente.
— Sesshomaru despierta… — Dijo Kagome golpeando su hombro con su mano libre, mas este gruñó algo por lo bajo y la atrajo hacia el como queriendo absorberla en su cuerpo pues entre ellos no cabía ni un suspiro. — Sesshomaru… vamos demonios despierta — Gruñó Kagome furiosa por no poder alcanzar desde donde estaba el maldito teléfono y posiblemente apagarlo y volver a dormir.
— N… gome… perdón…— Murmuró por lo bajo contra su cuello, haciendo que la sangre le bajara a los pies haciéndola sentir mareada y furiosa por sentirse así.
— SESSSHOMARU ABRE YA LA MALDITA PUERTA — Rugió Miroku llamando desde afuera frenéticamente, de inmediato Sesshomaru lanzo un rugido aterrador y pronto Kagome se encontró cubierta por él, mientras Sesshomaru buscaba frenéticamente la amenaza protegiéndola con su propio cuerpo. — SESSH ABRE — Llamó el nuevamente con más cautela, sabiendo que en ese instante su vida corría peligro con Sesshomaru instintivamente protegiendo a Kagome de alguna posible amenaza.
— Solo es Miroku Sesshomaru, cálmate no hay peligro vamos a ver qué sucede, él no nos daría un susto así por nada o simplemente le purificare los testículos y te dejaría el resto a ti y a Yakko-sama — dijo Kagome bajo el sintiendo la adrenalina recorrerla de golpe.
— Más le vale que sea importante, o este Sesshomaru lo castrará personalmente — Juró el con un gruñido bajo, saliendo de la cama y ayudándola a levantarse sin necesidad, más en ese momento Kagome sintió que lo mejor era dejarlo pasar, ella sentía que algo muy grave había sucedido para que Miroku actuara de esa manera.
— Gracias a Kami — soltó Miroku pasándose una mano nerviosamente por los cabellos negros.
— Habla de una vez Miroku — Ordenó Sesshomaru secamente deteniéndolo antes de que este empezara a pasear de un lado al otro nerviosamente.
— Takeshi-sama a estado llamando a tu teléfono sin respuesta, así que me llamó a mí, tu padre tuvo un fuerte colapso y está aislado en el Oeste bajo la observación de los sanadores, no se sabe aún cuanto tiempo a estado inconsciente, pero tiene mucha fiebre, convulsiones espaciadas y sangrado de ojos, boca, nariz y oídos, Takeshi-sama suplica tu presencia en el Oeste junto a la de Irasue Obachan — Explicó Miroku de un tirón dedicándole una mirada preocupada a su primo, mientras Sango se aferraba a su brazo derecho y Kagome colocaba una mano silenciosamente sobre el hombro izquierdo de Sesshomaru que se había quedado congelado ante las noticias.
— Este Sesshomaru estará en camino en diez minutos — Respondió Sesshomaru finalmente volviéndose casi mecánicamente hacia la habitación seguido de Kagome mas el no parecía notar aquello, en ese momento en un rincón de su mente su cachorro interno estaba en medio de un ataque histriónico ante la noticia de que su poderoso padre, estaba recluido en una cama, inconsciente y tal vez muriendo.
— Vamos Sesshomaru, tu padre te necesita — Dijo Kagome por lo bajo sacando ropa para él y ayudándolo a quitarse la pijama ignorando la tentadora vista frente a ella, el no necesitaba de una mujer excitada, el necesitaba de una amiga y aunque el fuera un completo imbécil, ella lo amaba y le daría esa amiga que el necesitaba en ese momento, así que con calma, lo atrajo hacia ella y le dio un apretado abrazo tratando de absorber su dolor, porque al final de cuentas Toga era su padre y aunque el dijera lo contrario, o no dijera nada, ella sabía que a su manera Sesshomaru lo amaba.
Lo último que Kagome esperaba era que él cayera de rodillas ante ella, hundiera su rostro en su pecho y la abrazara con fuerzas, pero así había pasado aquel poderoso y hermoso macho estaba de rodillas frente a ella y si era sincera consigo misma no sabía qué demonios hacer, así que se limitó a respirar y a sostenerlo contra ella, comprendiendo que tal vez aquella reacción, era la reacción más humana que le había visto a Sesshomaru reflejar.
Sesshomaru estaba ciego y su única ancla en ese momento era ella, así que cuando ella lo rodeo con sus brazos el no pudo más que caer de rodillas frente a ella y abrazarla con fuerzas tratando de clamar sus emociones rugiendo en conflicto dentro de él.
— Vamos Sessh… tienes que vestirte e ir hacia tu padre… se mejor que él y has lo que tengas que hacer para lograr que se quede en este mundo cariño… si el muere ahora en el estado en el que esta su imagen y su reputación, estallará una guerra sin cuartel… ve a él, si necesitas de Sango o de mí, solo llámanos y te ayudaremos estaremos allí para ti. — Dijo Kagome con la inflexión de orden/animo suficiente como para hacerlo reaccionar, levantarse y tomar sus labios en un beso desesperado que buscaba más consuelo que un encuentro sexual y que a ella a pesar de todo le fue imposible negarle.
Maldita sea mi suerte… simplemente no tengo vergüenza cuando a él se refiere ¿Verdad? Se resignó Kagome abofeteándose mentalmente una y otra vez.
Cuando minutos después Sesshomaru salió de la habitación, nadie había podido decir jamás que el mismo había colapsado en brazos de Kagome ante la noticia del estado de su padre, Sango y ella vieron a los dos machos partir con el corazón en un puño, pidiendo mentalmente a cualquier deidad que pudiera escucharlas por la recuperación de Inu no Taisho muy a pesar del dolor de cabeza que les había dado con las insistentes ofertas por el edificio y todo lo que Sango aun no conocía.
=== S S ===
Cuando amaneció de domingo para Lunes Sango y Kagome estaban en tal estado de nervios y tensión que prácticamente vibraban ante los ojos de los dos Inu Youkai que compartían sus camas (Aunque fuera para dormir intranquilamente, la costumbre era una hija de puta que se colaba en tu vida y solo cuando estabas amenazado de perder algo se hacía presente como la viciosa ramera que era empujándote a seguir la rutina so pena de sufrir como los condenados ante la ausencia de esa persona especial) desde que habían aparecido en el apartamento una hora antes de su defensa de tesis, no habían comentado nada AUN sobre el estado de Inu no Taisho y si bien por una parte estaban muy preocupadas por él, por otra agradecían que no le dijeran nada aun o temían que terminarían explotando con una monumental crisis de nervios y arruinarían su defensa irremediablemente.
Cuando finalmente estuvieron en el amplio salón con el jurado y su grupo de invitados encabezados por Hina y su familia junto a Sesshomaru, Miroku y hasta Kirara, nadie habría imaginado que Sango había pasado la mayor parte de la mañana junto a Kagome comiendo cantidades industriales de helado (después de un kilo de quesillo prometido) y vomitando miserablemente, presa de los nervios.
Aun así cuando iniciaron su defensa ellas habían entrado de lleno con seguridad y con fuerza en su tema a defender mientras pasaban las diapositivas, trípticos, catálogos y todo el material preparado para aquella ocasión, nadie habría podido imaginar aquellos episodios, y si Sesshomaru y Miroku no lo hubieran visto (y vivido apenas una hora antes de estar allí) jamás lo habrían creído.
Al finalizar las preguntas que les habían hecho no habían sido tan difíciles como ellas habían pensado y después de receso donde un par de empleados de MI&YU sirvieron refrigerios a sus invitados y a los jueces antes de dejarlos deliberar extendiendo su espera unos minutos más, les fue dada la máxima puntuación oficialmente "Habían terminado sus carreras" Finalmente habían cumplido la promesa a Mina y a ellas mismas.
=== S S ===
— Kagome-chan — Dijo Sango — Vamos a la estación — añadió de repente en un arranque repentino, mientras estaban de camino de regreso al apartamento.
— ¿Qué? — Preguntó Kagome mirando a Sango en el asiento del copiloto.
— Es nuestro cierre Kag — Dijo Sango con solemnidad recibiendo un maullido de aprobación de parte de Kirara desde el asiento trasero y Kagome asintió y sonrió cambiando de canal, comprendiendo perfectamente a Sango y tomando el que las llevaría más rápido hasta la antigua estación, de inmediato el celular de Sango empezó a repicar.
— Hey Miroku — Dijo Sango contestando la llamada con una sonrisa en los labios — Ohhhh nada grave solo que Kag y yo tenemos que estar en otro lugar antes de ir a casa — respondió ella a lo que sea que Miroku le dijera. — ¿Qué si pueden venir? — Preguntó Sango Mirando a Kagome que solo puso los ojos en blanco.
— Como si igual no nos están siguiendo — Dijo Kagome en tono neutro, ella no tenía nada que esconder ellos ya sabían su vida y su historia que vieran el lugar físico donde paso gran parte de su vida no era nada.
— Ok continúen "siguiéndonos" — Dijo Sango con burla. — ¿Estas bien con esto Kag? — Pregunto Sango mirando a Kagome.
— Estaba destinado a pasar, vas a casarte y a emparejarte con tu pervertido en menos de dos semanas — Señaló Kagome sonriéndole con complicidad.
— Cierto… Te amo hermana — Dijo Sango apretando el hombro de Kagome, quien sonrió y apoyo su mejilla en la mano sobre su hombro.
— También te amo... ¿Lo hicimos bien verdad San-san? — Dijo Kagome tomando la calle residencial que no había recorrido desde que se mudaran de la estación.
— Seeeeep, lo hicimos fenomenal, "bien" no es suficiente para nosotras — Dijo Sango sonriendo mientras se quitaba el cinturón de seguridad y salía del auto que Kagome ya había detenido seguida de la Nekomata.
— Si… no es suficiente, lo hicimos "jodidamente espectacular" — Murmuró Kagome por lo bajo sonriendo antes de salir del auto justo cuando Sesshomaru y Miroku estacionaban tras ellas y salían del auto de Sesshomaru.
— ¿Qué hacemos aquí? — Preguntó Miroku mirando desconcertado alrededor del auto estacionado al final de la calle ciega que mostraba una parte del bosque conectado al parque Ueno.
— Este es el lugar donde crecimos Miroku, hemos venido a despedirnos… lástima que no podemos entrar — Dijo Kagome con un suspiro, sin mirar a Sesshomaru y caminando sobre el área verde y mirando hacia abajo, diez o más metros desde donde estaba podía ver el suelo del bosque y pudo volver a ver a Sango aparecer entre los arboles golpeada y huyendo para salvar su vida, también podía verse a sí misma con las manos y el pecho llenos de sangre de aquel maldito carroñero, entonces ella también estuvo golpeada, maltratada y completamente aterrorizada, corriendo ciegamente entre los árboles arrastrando su enorme bolso raído y buscando donde ocultarse por aquella noche y tomando refugio justo frente a la cortina de enredaderas, arriba el terraplén dejaba un pequeño saliente donde podía cubrirse de la lluvia, durante aquella noche había temblado de frio y de terror, se había lavado con la lluvia pero el olor metálico de la sangre había permanecido en sus fosas nasales por semanas junto a un fuerte resfriado, solo al día siguiente había notado la puerta abierta detrás de las enredaderas y con ella su salvación y con el tiempo la de Sango y Kirara.
— Vivimos mucho aquí ¿No Kagome-chan? — Dijo Sango abrazando a Kagome por la cintura del traje de tres piezas ejecutivo entallado al cuerpo (que las hacía ver como el sueño erótico de cualquier hombre de negocios, en la vida real, más allá de hacerlas ver planas y genéricas, aquellos trajes resaltaban la femineidad de una forma elegante sin restarles seriedad y eficiencia) mientras Kagome a su vez pasaba su brazo por encima de los hombros devolviendo el abrazo.
— Mucho hermana… mucho — Dijo Kagome recostando su cabeza contra la de Sango ignorando a los machos que habían caído en un profundo silencio. — Vamos San-san dame tu cinta y las cuentas que tienes puestas — Añadió de golpe quitándose la cinta del cabello dejándolo libre cayéndole por la espalda antes de estirar las manos hacia Kirara quien salto de inmediato a sus brazos y se dejó quitar una cuenta de plástico rojo del collar, antes de volver al suelo.
Mientras Sango hacia lo mismo, sacando de la fina pulsera de oro tipo cadena, que guardo en su bolsillo apenas sacó de ella, los adornos de plástico barato que tenía en su muñeca derecha, imitando a Kagome mientras introducía la cinta en el hoyo de las cuentas y asegurándolas con un apretado nudo.
Kagome tomó las dos cintas con los aros de plástico de colores azul, rosa y rojo que tenía Kirara en su collar y las ató juntas con fuerza y extendió su mano hacia Sango como en antaño, cuando Sango estaba demasiado herida para caminar sola y está la tomó de inmediato sonriendo con agridulce nostalgia seguramente también recordando esos momentos, antes de bajar el viejo y accidentado camino en tacones seguidas de cerca por Kirara transformada, riéndose todo el tiempo mientras se sostenían una a la otra evitando romperse el cuello, hasta llegar a la puerta ahora descubierta de la antigua estación, cerrada firmemente.
— ¿Lápiz labial o Marcador permanente? — Preguntó Sango.
— Marcador permanente — Respondió Kagome tomando las cintas negra y azul marino con los aros de plástico barato que habían conservado desde el inicio de sus vidas en ese lugar y representaba una promesa irrompible entre ellas, y atándolas juntas al anillo donde aún estaba el candado que ella había comprado sin poder evitar ir al pasado en su mente y recordar.
=== Inicio de flash Back ===
Las calles estaban prácticamente vacías a aquellas horas de la noche, solo lo jóvenes fiesteros y algún que otro desafortunado trabajador con guardia nocturna las atravesaban a esa hora, bien fuera a pie, en bicicleta o saliendo y entrando de las estaciones con horario nocturno, después de todo Tokyo nunca duerme.
A una calle de la estación del centro en el corazón mismo de la zona comercial de Shibuya, podían verse a dos niñas vestidas de negro avanzar una al lado de la otra, la más alta de inusuales ojos azules caminaba con firme seguridad aun así se movía con gatuna cautela y parecía siempre estar lista para lanzar un zarpazo mortal y echar a correr lejos aprovechando la oportunidad, mientras la otra se inclinaba hacia la más alta casi ocultándose detrás de ella y miraba hacia todos lados con los ojos oscuros cargados de temor moviéndose con temerosa cautela, como si tuviera temor de llamar la atención sobre ella o alterar de alguna forma el paisaje, ambas tenían en sus manos una especie de "bolso" con cosas dentro y conversaban en susurros entre ellas, sabiendo que a nadie les importaba que hacían dos niñas de sus edades en la calle.
— Todo va a estar bien Sango-chan, además necesitamos conseguir las paletas rápido — Decía Kagome avanzando con firmeza y apurando el paso para para aprovechar el tiempo, si lograba conseguir las paletas que necesitaban con urgencia, tendrían que aprovechar cada segundo para trasladarlas de un lado al otro, afortunadamente ya tenía varios días planificando y recorriendo la ruta, e incluso tenía varios puntos ocultos en el bosque del y el parque donde podrían dejarlas y desde allí trasladarlas a la guarida, ella no era tan estúpida para creer que podrían llevarlas de un tirón a su "casa" no eran las mujeres maravillas y les faltaba fuerza física para lograr esa hazaña voluntad sabía que tenían, más si lograba convencer a Sango de que ella podía hacerlo.
— ¿Y si nos ven… y si nos atrapan y si — Balbuceaba Sango sudando de golpe, sintiendo vértigo y temblando como una hoja aferrándose al brazo izquierdo de Kagome, mientras en su mente sus temores tomaban vida y le mostraban todas las oscuras y terribles posibilidades si en efecto las atrapaban.
— ¡Regresa! — Siseó Kagome dándole un firme tirón a Sango y arrancándola de uno de sus terribles ataques de pánico y colocándole ambas manos sobre los flacos hombros mirándola fijamente a los ojos hasta que la mirada vidriosa de Sango volvió a enfocarse en ella. — No nos verán y si lo hacen, no llamaremos la atención y si lo hacemos te agarras de mi mano y me sigues hasta el mismo infierno, no nos van a atrapar jamás así que cálmate, respira profundo y concéntrate en mí, en mi voz, estas segura, estás conmigo y sabes que no voy a dejar que te pase nada… eres mi hermana ahora, te lo dije ¿verdad? — Dijo Kagome con firmeza y sonrió cuando Sango asintió sonriéndole flojamente. — Entonces todo arreglado, tenemos que buscar esas paletas ahora San-chan — Añadió Kagome.
— ¿De verdad no vas a dejarme… no vas a abandonarme también? — Pregunto Sango débilmente e insegura sin mirarla a los ojos.
— No voy a hacer nada de eso… — Respondió Kagome comprendiendo finalmente que Sango estaba asustada de ser abandonada por ella.
Cuando regresaron a la guarida aquella madrugada acarreando dos paletas después de ocultar siete en el primer punto de la ruta planificada por Kagome, las dos estaban agotadas, sudorosas y muertas de hambre.
— Ve a darte un baño mientras yo preparo algo para que cenemos — Ordenó Kagome después de pegar las nuevas paletas contra las cajas que estaban ordenadas una junto a la otra hacia el pasillo de rieles, donde desde aquella noche Sango podría dormir con más comodidad que en el "futon" en suelo, haciendo una nota mental para empezar a sacar material para hacer un mejor "futon" para Sango, y resignándose a tener que enfrentarse a la idea de una aguja e hilo y los desastres que ella podía hacer con ellos, pero Kami sabía que aun mal cocido su "futon" era más cómodo que dormir en el suelo.
— Si... ¿Segura que no necesitas ayuda? — Preguntó Sango con inseguridad.
— No aun no, ve y date un buen baño San-chan sé que levantar tanto peso hoy fue duro para ti, ve luego te quedaras vigilando la cena mientras yo me baño y comemos. — Respondió Kagome sonriéndole con calma.
— Oh… ok — Aceptó Sango antes de irse a bañar.
Cuando desapareció de su vista, Kagome dejó ir el aliento que estaba conteniendo, aquel día era el tercer día que había logrado que Sango saliera del lugar y se enfrentara al mundo real fuera de la puerta metálica de la entrada, sabía que su aptitud no era algo sano y sabia por los libros que había estado leyendo en la biblioteca de la escuela y la internet (bendito Wikipdia), que si no empujaba a Sango a vivir con "normalidad", fuera del trauma psicológico vivido hasta ahora, ella también podría desarrollar el trastorno psicológico de Agorafobia
"La agorafobia está especialmente relacionada con el temor intenso a los espacios abiertos o públicos en los que pueden presentarse aglomeraciones. Está estrechamente relacionada con el trastorno de pánico, y no es raro que ambos trastornos se manifiesten e interactúen, ejemplos de los miedos que experimenta el agorafóbico están el de vivir una crisis, a desmayarse, a sufrir un infarto, a perder el control, a hacer el ridículo, entre otros.
La agorafobia es miedo al miedo. Los agorafóbicos temen las situaciones que puedan generarles sensaciones de ansiedad, miedo a la propia activación fisiológica y a los pensamientos sobre las consecuencias de experimentarlas, como la idea de morir, o de "salir" y exponerse al mundo."
Kagome recordaba cada palabra de ese pasaje en particular y la sola idea de que Sango cayera en esa dañina fobia la preocupaba, ella quería que Sango pudiera recuperarse y seguir con su vida lo mejor que pudiera y con una fobia así de limitante, nunca podría lograrlo, por eso se había vuelto loca investigando y lo mejor que podía hacer era sacarla de su zona de confort y enfrentarla a los cambios y a las situaciones variadas que la obligarían a superar ese miedo y lograr la meta que Kagome tenía en mente para sí misma y ahora también para Sango.
Dio un suspiro y se lavó las manos sucias de pescar cupones y arrastrar las paletas hasta allí y luego limpiar junto a Sango los rastros de tierra que hubieran traído con ellas. Añadió más combustible en la forma de ramas, hierba y hojas secas, mezcladas con papel y una buena cantidad de carbón, antes de colocar la rejilla y poner a hervir en su tetera abollada agua para una buena taza de té, mientras picaba en la tabla sobre sus rodillas algunos aliños que había comprado aquel día y pronto estaban siseando mesclados con embutidos en el Wok reciclado que alguien había botado cuando el mango se partió y ella había logrado reemplazar el mango roto por otro de una vieja sartén que no lo necesitaba tanto, haciéndolo útil para ellas, mientras el té reposaba y en su lugar se cocinaban unos fideos que cuando estuvieron en el punto, Kagome añadió justo cuando Sango regresaba limpia y fresca del baño.
— Ve, yo me encargo de eso — Dijo Sango en voz tan baja que apenas logro escucharla.
— Ok… no le he puesto azúcar a té, agrégala tú ya sabes que no me gusta muy dulce — Dijo Kagome cediéndole la espátula de madera y casi corriendo hacia el baño.
Mientras se duchaba Kagome volvía una vez más a preguntarse lo que debía hacer para lograr que Sango perdiera ese miedo y esa inseguridad, ¿Cómo podía lograr que entendiera que ella no iba a abandonarla? Cerró los ojos con fuerza y recordó a Yuri y a Mina, el temor y la inseguridad que ella había sentido cuando le habían confesado que no era hija de ninguna de las dos, Yuri y Mina habían sonreído entre ellas con tanto amor brillando en sus rostros envejecidos y a la vez guardando un fulgor de juventud y Mina le había entregado una cajita y cuando la abrió Kagome había visto dentro de ella una pulsera de oro con una cuenta Azul rey del mismo tono del color de sus ojos.
— ¿Sabes Kag-chan, siempre te hemos dicho que estas cerca de nuestro corazón verdad? — Dijo Yuri sonriéndole antes de sacarse la cadena que siempre llevaba al cuello mostrándole una solitaria cuenta de piedra Azul idéntica a la que estaba en la pulsera que le habían dado.
— Es por que estas cerca de nuestros corazones cariño, y aunque no nacieras de ninguna de nosotras, no podríamos amarte más— Añadió Mina mostrándole que ella también tenía una hermosa cuenta Azul en su cadena.
— Esta cuenta es un hermoso zafiro Azul rey que tenemos, eres tú en nuestro corazón, nosotras somos la cadena unida por argollas que te sostienen, y cuando seas mayor y consigas a alguien que sea digno de ti, digno de ser tu amigo, tu hermano o tu amor, le entregaras una cuenta igual y lo convertirás en parte de ti — Señaló Yuri sonriéndole levemente.
— Y llegará el día en que tú seas la cadena que sostiene a otros, que serán tuyos para cuidar y proteger, tu familia amor, nuestra familia— Señaló Mina colocando la pulsera en su muñeca un regalo temprano de cumpleaños en una semana más cumpliría seis.
Entonces como si hubiera visto la luz, Kagome sonrió arrancándose de aquel hermoso y agridulce recuerdo y terminó de secarse y después de vestirse, rebuscó entre las cestas hasta conseguir la lata de galletas que Mina le había entregado en sus últimos momentos de vida y removió todo hasta encontrar un par de pulseras de plata, estilo cadena y luego buscó entre los envases con material reciclado donde siempre guardaba cosas para la clase de artes plásticas, hasta que encontró justo lo que buscaba, un collar horriblemente combinado con un montón de cuentas plásticas de colores puestas al azar que había encontrado en una de sus muchas excursiones a los conteiners, después de cortar la cuerdilla que lo sostenía todo junto Kagome seleccionó cuatro cuentas, dos azul rey y dos rosado casi fucsia que había notado era uno de los colores por los que Sango se inclinaba más, y guardó todo en el bolsillo de su bata antes de ordenarlo todo y regresar, para encontrar la comida servida y a Sango esperando por ella.
— Hey… gracias por servir, vamos a comer ¿Si? — Dijo Kagome sonriéndole mientras Sango le devolvía el gesto flojamente. — Sango-chan tenemos que hablar… — Dijo Kagome después de cenar y para su consternación Sango la miro con los ojos marrones abiertos como platos como esperando el tiro de gracia que acabara con su miseria.
— ¿S..su…sucede a…algo Ka…Kagome-c..chan? — Dijo Sango nerviosa temblando como una hoja.
— Si Sango-chan… hay un par de cosas que suceden y creo que es mejor resolverlas ya… — Respondió Kagome con calma — Escucha… quiero que dejes de mirarme con temor, ya te dije que no voy a abandonarte, ni voy a sacarte a patadas de aquí a menos que me des una MUY buena razón, quiero que vivas Sango-chan eres una chica que ha salido de una situación horrible por los pelos y tienes que dar gracias a Kami por ello y seguir con tu vida, eres más fuerte que muchas. Ahora quiero darte algo Sango-chan una promesa, las promesas son MUY importantes para mí, si prometo algo lo cumpliré hasta el final y creo que tú necesitas de esto para entender que NO voy a dejarte — Añadió sacando las cuentas y las dos pulseras/cadenas mostrándoselas.
— ¿Una… promesa? — Preguntó Sango desconcertada sintiendo el corazón golpeando con fuerza bruta contra su pecho.
— Sip, una promesa esta cuenta azul soy yo, esta cuenta fucsia eres tú y esta cadena es mi promesa, desde esta noche eres mi hermana Sango-chan yo te llevaré conmigo hasta el fin del mundo y tú me llevaras contigo a donde vayas, esto es el símbolo de nuestra hermandad, de nuestra familia, porque desde hoy y para siempre nosotras dos somos familia Sango-chan — Dijo Kagome mientras colocaba las cuentas en pares de diferentes colores en las pulseras cadenas y tomaba la mano inerte de Sango y dejaba caer en la palma de su mano izquierda una de las pulseras, mientras le colocaba la otra pulsera/cadena que ella tenía, y notó que le quedaba floja ajustándosela en uno de los anillos de la cadena dejándola adornar su mano derecha — Eres mi hermana — Declaró Kagome extendiéndole a Sango su mano izquierda.
Por su parte Sango estaba en shock sin poder creer lo que estaba sucediendo, su mente corriendo a mil por hora repitiendo una y otra vez las palabras, las promesas de Kagome y lo que estas significaban para ella, para ambas; antes de reaccionar finalmente y con los ojos anegados en lágrimas y una enorme presión en el pecho y la garganta, también le colocó con manos temblorosas la pulsera/cadena a Kagome, que a diferencia de ella le quedaba más justa pero igual la pulsera era grande, pues parecía ser de un adulto y no de niñas.
— E..eres mi hermana — Atinó a decir antes de estallar en lágrimas abrazada a Kagome.
— Ya…ya… este es nuestro símbolo familiar, nuestro primer símbolo San-chan, esta familia no se rompe, trabajaremos juntas para salir adelante y con esfuerzo nos comeremos al mundo y todos sabrán quienes somos y lo afortunados que serán de tenernos en sus vidas, y los que nos dejaron, los que nos rechazaron no saben lo que perdieron y se arrepentirán. — Declaró Kagome con fiera seguridad, retando al mundo a contradecirla.
— Somos familia — Repitió Sango casi sin poder creérselo.
— Exacto… ahora hermana, vamos a dormir, desde mañana usted va a empezar a prepararse para ingresar a la escuela conmigo y no aceptare un no por respuesta, mi hermana no se va a quedar ignorante — Dijo Kagome con un deje claro de orden que hizo reír a Sango.
— Suenas como una anciana — Dijo Sango con un poco más de seguridad.
— Soy un alma vieja — Respondió Kagome sonriendo y dejando a acostarse en su "futon" aun sabiendo que posiblemente se despertara gritando en un par de horas y terminaría durmiendo con ella.
=== Fin de Flash Back ===
— Hey Kag, te toca — Dijo Sango extendiéndole el marcador negro que Kagome tomó arrancándose del antiguo y significativo recuerdo, mirando a Sango ahora y conteniendo las ganas de abrazarla con fuerza y posiblemente tener que llevarla a la clínica después de romperle unos cuantos huesos por accidente, la diferencia entre aquella niña temerosa de su sombra y la mujer frente a ella era abismal, por un omento tuvo ganas de darse una palmada en el hombro y decirse que lo había hecho bien, después de todo, al final de cuentas ella las había criado a amabas y sabía que no lo había hecho nada mal para ser una criatura ella misma, con una fluida escritura Kagome añadió su parte al corto pero significativo mensaje.
Cuando ambas dieron un paso atrás para ver la puerta ambas sonrieron con infantil alegría mientas en la puerta en dos hermosas letras estilizadas y muy trabajadas con la marcas de las garras de Kirara que habia dado un firme zarpazo bajo ellas se leía:
"Reto superado, lo logramos"
KSK.
/
Nadie más que ellas y los machos que las acompañaban entenderían el significado real detrás de aquel mensaje, la lucha, los sacrificios, el empeño, el duro trabajo, la constancia y muchas cosas más estaban resumidas a cinco palabras, pero nadie más que ellos comprenderían todo lo que esas cinco palabras significaban en realidad, tras ellas Sesshomaru y Miroku observaban en silencio sus acciones, sintiéndose humillados y muy tristes al ver el lugar donde ellas por años habían vivido.
— Vamos arriba de nuevo — Dijo Sango arrastrando a Kagome por el camino hasta llegar nuevamente a la cima, antes de romperse por completo y echarse a llorar abrazada a ella, aún estaba en shock casi no podía creer que finalmente las dos tal y como Kagome había dicho años atrás, se habían graduado, habían hecho una carrera que les gustaba, entre muchas cosas que habían logrado.
Ambas miraron una vez más el lugar con lágrimas en las mejillas y se quedan allí, una abrazada a la otra en solemne silencio, despidiendo a las niñas que fueron y habían luchado duramente para ser las mujeres que eran ahora y sintiéndose orgullosas de las niñas que habían sido y las mujeres que eran.
Detrás de ellas Sesshomaru y Miroku observaban a las mujeres con muchos sentimientos encontrados, ahora que podían ver en directo una diminuta parte del duro pasado de Kagome y Sango. Y con una mirada silenciosa entre ellos decidieron que esperarían al día siguiente para hablar del estado de Toga y la situación en el Oeste, el resto de aquel día era de ellas, Kami sabe que se lo merecían.
— Vamos chicos, tenemos una cita con una linda botella de champan y cuatro cajas de pizza — Dijo Kagome sacándolos a todos de sus pensamientos secándose las lágrimas con un deje casual.
— Mezcla extraña — Dijo Miroku tragándose el nudo en la garganta.
— Justo como nosotras — Respondió Kagome sonriente.
=== S S ===
Cualquiera habría esperado que Kagome y Sango armaran una fiesta de inmediato para celebrar aquel logro y nadie que conociera sus historias (al menos la parte que habían compartido como niñas trabajadoras y luchadoras) las habría culpado de hacerlo, sin embargo se habrían sorprendido de verlas vestidas con cómodos y anchos pantalones de pijama medias de algodón y franelas anchas tomado un exquisito (y caro) champan francés y comiendo pizza para acompañarlo y seguramente matando a un trillón de chefs y amantes del "gourmet" si lo supieran.
— ¿Recuerdas cuando la expresión de espanto de Hina cuando te encontró con los preservativos en la mano a los trece? — Dijo Sango muerta de risa de golpe.
— Malvada — Soltó Kagome estallando en risillas de maldad mientras se sonrojaba — La pobre, nunca la había escuchado tartamudear de aquella manera y su sonrojo… Kami creí que le iba a dar algo — Añadió sin poder contenerse y estallando en carcajadas con Sango.
— ¿Qué hacías tú con eso a los trece? — Preguntó Miroku con curiosidad, mientras Sesshomaru la miraba con atención también esperando la respuesta.
— Diles, diles Kag— Decía Sango riéndose como loca y animándola con energéticos ademanes que empezaban con las manos ero estremecían todo su cuerpo casi abalanzándose sobre la mesa baja donde comían, mientras Kagome recuperaba el control de su risa.
— Todo fue culpa de la escuela y su maldita presentación de las formas "eficiente" de prevenir un embarazo no deseado y las enfermedades de transmisión sexual, teníamos una exposición, Sango tenía que hablar sobre las pastillas anticonceptivas y toda la parte farmacéutica de la prevención de un embarazo precoz… y yo de los preservativos — Explicaba Kagome dándole un trago a su copa y sirviéndose una nueva copa de vino, a esas horas ya se les había acabado el champagne.
— Habíamos decidido que lo mejor era tener material didáctico y de apoyo para dar una exposición efectiva y Kag usó unos cupones que había encontrado y jamás pensó en que los usaría, ella se moría de vergüenza en el supermercado cuando los compró y le explicó a la cajera una y otra vez que eran para una exposición en la escuela, la mujer estaba al borde del ataque cardiaco, cuando finalmente registro la caja nuero cincuenta y siete de preservativos extra largos con sabor — Añadió Sango enarcando las cejas con malicia mientras Miroku estallaba en carcajadas y Sesshomaru reía silenciosamente olvidando por un rato sus problemas.
— El punto fue que después de la escuela regresábamos directo al trabajo y bueno tenia demasiados condones que me habían quedado de la exposición con muestra incluida, aquellos idiotas no saben la suerte que tuvieron, en fin cuando me iba a cambiar saqué mi camisa de trabajo y una tira de diez o quince condones Extra-Extra largos saborizados "para Youkai" salieron volando y cayeron a los pies de la pobre Hina… Kami creí que le iba a dar algo allí — Terminó de decir Kagome, sin poder contenerse más y estallando a carcajadas uniéndose a ellos.
— La pobre Hina-sama… Kag tuvo que explicarle todo, por suerte aun teníamos las láminas de exposición y yo tenía las fotos impresas a color de las marcas de pastillas anticonceptivas y demás… creo que ese día fue que decidió darnos…
— "LA charla"… Creo que más fue lo que tartamudeó y el sonrojo que lo que al final nos explicó sobre sexo ¿no Sango? — Dijo Kagome mirando a Sango que le corrían lágrimas de risa por las mejillas y trataba de ahogar la risa contra el brazo de Miroku que las miraba bastante entretenido.
— seeep, sus explicación fue algo como… si un chico te toca eeeennnnn… estoooo… hnnn "allí" ten mucho cuidado, si él se baja los pantalones y te muestra ¡Oh Kami, Oh Kami!… hnnn "ESO"…
— Cierra las piernas y dile… — Dijo Kagome en tono espantado y cubriéndose los ojos.
— No, no quiero… — Finalizó Sango con fingido espanto antes de cubrirse la boca con fingido bochorno y abrir mucho los ojos, antes de mirarse entre ellas y estallar en carcajadas seguidas por Miroku, Sesshomaru solo curvó sus labios silenciosamente.
— Si le hubiera dicho que Yuri y Mina me dieron la charla cuando tenía siete, se muere en el acto — Dijo Kagome.
— Sin comentarios, Azani poco le falto buscar a un par de sus empleados para que me dieran un ejemplo en vivo y en directo… de nuevo — Comentó Sango con sorna.
— Oh pero fue un lindo gesto de su parte tratar de "educarnos" Hina-sama no tenía ninguna obligación con nosotras de advertirnos nada de eso ¿hum? — Dijo Kagome finalmente limpiándose las lágrimas de risa.
— hnnn eso sí, aunque la pobre Hina no fue mucha la información que nos dio ¿Verdad? Creo que al final tu o yo seremos las que hablaremos con Sere-chan y Yukito-kun — Dijo Sango con humorosa solemnidad.
— Hey San-san… no lo hicimos tan mal ¿hum? — Comento Kagome mirándola con indulgencia.
— Naaaa, lo hicimos espectacular — Respondió Sango.
— Antes que lo olvide, tendremos que ir de compras este Sábado, pasé a ver a las chicas de Kibo premamá y necesitan varias cosas de nuevo, además sabes que de alguna forma terminaremos celebrando lo queramos o no, la manada estará en nuestra puerta mañana listos para armar la fiesta de celebración, bien sea aquí o nos secuestraran para hacerla en edificio Okami… — Dijo Kagome levantándose finalmente, notando a Sango cabecear y bostezar abiertamente.
— Seeeep nos mandaron un mensaje, tu querida Kag tienes el don de la premonición, Koga dice que si no estamos el Sábado por la noche en el edificio por nuestra cuenta, o nos arrastraran hasta allá, ya tienen todo organizado y dicen que no tenemos que llevar nada más que nuestros cuerpos y almas — Respondió Sango riéndose por lo bajo.
— Me lo imagine… en fin igual tenemos que salir de compras — Comentó Kagome recogiendo las copas sobre una caja vacía de pizza, mientras Miroku llevaba el resto de las cajas y Sesshomaru las botellas de vino y Champagne vacías.
— Ok… te quiero hermana… — Dijo Sango abrazándola con fuerza.
— También yo, ahora ve a dormir antes de que te caigas de cara, la necesitas para tu boda, luego la graduación, la inauguración de tu tienda, tu apareamiento… y el resto de tu vida — Dijo Kagome empujándola hacia Miroku, que solo sonrió jocoso.
— Hasta mañana Alfas — Dijo Miroku antes de llevarse a Sango rápidamente, cuando Kagome levantó una sartén en gesto amenazador contra él.
— Baka — Murmuró Kagome sonriendo levemente, antes de ponerse a lavar las copas con calma. — ¿Es incomodo verdad? — Preguntó Kagome de repente sin volverse a ver a Sesshomaru sentado en la isla mientras ella terminaba de ordenar las copas y desechaba las cajas de pizza vacías.
— Lo es… — Respondió el comprendiendo de inmediato lo que ella quería decir.
— Gracias por estar hoy con nosotras a pesar de toda la situación con tu padre… ¿Como como esta él? — Preguntó Kagome finalmente ahora que estaban solos, mirándolo recostarse del mesón a un par de pasos del lavaplatos, mientras ella lavaba las copas y los platos que habían usado.
— Este no se lo habría perdido por nada…. — Respondió Sesshomaru observándola con atención, antes de tomar una bocanada de aire y dejarla ir lentamente. — Esta inconsciente, la madre de este se quedó junto a Yue en palacio tratando de ver que puede hacerse por él, los sanadores del Oeste no saben qué hacer y los de la casa de la Luna trabajan a toda marcha en busca de una solución…
— Oh Sesshomaru… lo siento mucho, eso es…— Dijo Kagome consternada dejando la última copa escurriendo y secándose las manos con el paño que él le extendía.
— Este lo sabe y agradece tus palabras, mas no desea que te preocupes, en el transcurso de estos días este Sesshomaru tendrá que presentarse en la corte y asumir el cargo de lord del Oeste, tras el repudio la corte encuentra a Inu no Taisho no apto para el cargo… — Explicaba mientras ambos apagaban las luces que faltaban y se dirigían a la habitación.
— ¿Qué vas a hacer con esa nueva responsabilidad? Algo me dice que no estás muy feliz con la idea de otro título, menos en estas circunstancias — Dijo Kagome mientras el abría la puerta de la habitación para ella.
— En efecto… tras la información que nos diste sobre la salud mental y espiritual del padre de este, tenemos la base para introducir un amparo a favor del padre de este, este solo aceptará el título de "Lord del Oeste" durante un periodo especifico de tiempo, esperando que para entonces Toga este recuperado y sea apto para asumir los deberes de su rango — Explicó el con calma observándola ayudarlo a desvestirse, notando que aun a pesar de todos los problemas que ambos tenían, ellos seguían comportándose como una pareja alrededor del otro haciendo pequeñas cosas que se unían a un grupo de detalles que separaba una "relación seria" (que era lo que el consideraba que ellos tenían) de "un revolcón conveniente" (que había sido lo único que había conocido hasta la llegada de Kagome a su vida) .
— ¿Y tú estás bien? — Preguntó Kagome mirándolo a los ojos y viendo con claridad su preocupación la tristeza que sentía. — Ven aquí — Dijo ella rodeándolo con sus brazos y sintiéndolo relajarse y rodearla con sus brazos también. — Eres un idiota… y no, no tocaremos ese tema aun… — añadió ella cortándolo en seco — Necesitas a una amiga, apoyo, algún que otro consejo y tal vez consuelo, te daré eso Sesshomaru pero eso no quiere decir que nuestros problemas personales han terminado… solo están en pausa. Ahora vamos a dormir y mañana hablaremos mejor sobre la situación de tu padre, antes de que tengas que ir a cumplir con tus deberes Cardinales.
— Harías una fina señora Cardinal — Dijo Sesshomaru obligándose a soltarla no sin antes acariciar con delicadeza el contorno del rostro de Kagome, levantándolo hasta verse reflejado en sus ojos azules, notando una suavidad en ellos que a veces podía vislumbrar antes de ocultarse detrás de la coraza que ella misma levantaba alrededor de ella, sintiendo su corazón golpear con fuerza dentro de su amplio pecho.
— No lo creo… aunque según Sango tengo todas las cualidades de una "amable" dictadora — Respondió ella con un deje de burla. — Vamos Sessh, estoy agotada y tú también debes estarlo — Añadió guiándolo hacia la cama donde se dejó caer de espaldas en el lado que había reclamado para ella, mientras el hacía lo propio observándola atentamente con muchos sentimientos encontrados en los que predominaba en deseo, el anhelo y la necesidad de abrazarse a ella y hundirse en su calor, su olor y el consuelo que estos le habían dado y ahora que no los tenía por completo, sin condiciones o restricciones comprendía que su necesidad de ella rebasaba por mucho el plano físico.
¿Alguna vez podrás perdonar a este?… ¿Kagome? Se preguntó cerrando los ojos y por primera vez en mucho tiempo cediendo de inmediato al agotamiento físico, mental y espiritual que padecía, sin ver jamás la mirada cargada de tristeza y amor de la mujer a su lado que aquella noche prácticamente velo su sueño intranquilo hasta que el agotamiento físico la venció y se durmió junto a el con una delicada mano sobre su amplio pecho justo sobre su corazón.
Owarii…
N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.
N.A 2: Estoy MUY resfriada asi que perdonen mis errores y mi retraso en responder los reviews T_T.
Atte.
Yo
