Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


"Cuán difícil es separarse de aquello a lo que se ama, aun cuando este te ha hecho daño y aun con su sola presencia te hiere y te consuela al mismo tiempo. ¿Se puede ser así de masoquista? Me pregunte muchas veces antes y ahora puedo comprender que si, el amor es ciego y al parecer tiene una capacidad infinita de perdón… sé que eso solo señala lo débil que soy ante el, pero… ¿Cómo puedo no amarlo? cuando puedo verlo ante mi postrado de Shock y dolor por el mismo macho que buscó herirlo tan vilmente… su padre agoniza y si lo único que puedo hacer para ayudarlo es estar allí y sostenerlo, entonces condénenme no soy tan cruel como para darle la espalda en un momento como este.

Que habrá querido decir Yakko con eso de cito textualmente "este ha esperado mucho, demasiado por ti, los dioses lo olvidaron y ahora finalmente estas aquí para este" ¿Por qué siento que eso guarda un significado importante, que es vital, donde escuché algo parecido, cual es el misterio que guarda Yakko-sama y porque parece cobrar importancia ahora? No lo sé y supongo que es mi trabajo averiguarlo… mierda tarea para la casa… de regreso a la escuela… Qué. Éxito.

Ahora que Sango está al tanto de todo (versión editada y ligeramente censurada de lo sucedido en elpalacio del Oeste) pero lo sabe, solo queda esperar a que ella lance lo que desee contra Sesshomaru y Miroku y a ellos les tocará ganarse a pulso su perdón y su confianza y aun si yo los perdonara completamente, no me permitiría caer en las garras de Sesshomaru él obviamente necesita algo más que yo no puedo darle, como amantes funcionamos bien y ese sentimiento extraño que pareció envolvernos últimamente no fue más que un pigmento de mi imaginación, un sueño… eso un sueño imposible.

Por ahora estaré allí para Sango, Miroku y si el me necesita "como amiga" también estaré para el aunque mi corazón se rompa a pedazos en la agonía que supone mantenerme alejada de ellos… Kami-sama los amo… ¿Porque es tan difícil para mí amar libremente, es mi orgullo el que me frena y lo confundo con desconfianza? Dame una señal… dime que debo hacer…

Kagome Higurashi


Cap. 28: Abogada del diablo


Aquella mañana cuando Sesshomaru había abandonado la cama de Kagome sabía que Takeshi-sama el capitán de la guardia armada y jefe de seguridad de su padre, no lo habría hecho llamar con tanta urgencia por alguna absurda tontería, aun así el ciertamente no se esperaba la situación que se había encontrado al llegar a la muralla principal que bordeaba el castillo del Oeste, los controles para ingresar al castillo y transitar por el de un área a otra hasta llegar al ala familiar y por último la habitación donde tenían a su padre (que no eran sus habitaciones y ya averiguaría las razones detrás de la decisión de moverlo de sus aposentos) eran tal, que si alguien volvía a hacer preguntas personales y "intentar" revisar su Mokomoko simplemente lo mataría en el acto, y esa sería suficiente confirmación de que en efecto él era quien decía ser, y solo el contante recordatorio de Miroku recordándole que Kagome no estaría muy feliz con sus acciones sanguinarias los mantenían a raya a él y a Yakko-sama.

Sesshomaru observaba con atención el lugar, antecámara de la habitación era elegante y gritaba que había sido decorada por su madre quien poseía un gusto excelente desde su elección de vestuario hasta los cortinajes de las habitaciones de huéspedes, era obvio que la concubina no había podido alterar la decoración del castillo del Oeste, después de todo su madre se había negado a entregarles fondos para nada que no fuera de extrema importancia y necesidad. La antecámara estaba decorada en colores tierra, iluminado con tonos crema, blanco y alguna que otra pincelada dorada y obras de arte que escenificaban varias escenas de la historia del clan Taisho a través de los tiempos.

A su izquierda el general Takeshi le envió una mirada al guardia de la puerta que con una profunda venia hacia Sesshomaru y Miroku se apartó cediéndoles el paso de inmediato.

— Lord Sesshomaru por aquí mi lord — Dijo una Okami pelirroja arrancándolo de su pensamientos y contemplación de la situación ante él. La Okami era aún joven entre los Youkai aun así podía ver que la hembra debía ser de inestimable valor entre los empleados para estar allí atendiendo a su padre, sus ojos dorados taladraron a la hembra que a pesar de estar al borde de los nervios parecía cumplir muy bien su labor, observando siempre algún punto en su amplio pecho pero nunca lo miraba a los ojos, ¿Miedo, nervios o respeto? Él no lo sabía aun, más la hembra continua guiándolo a él, a Takeshi y a Miroku que permanecía a su lado en silencio, hasta la recamara después de la antesala donde estaba su padre.

La habitación era amplia llena de luz y tan elegante como el resto de las habitaciones y aunque no tenía nada que envidiarle a la habitación principal, el seguía preguntándose la razón tras la presencia de su padre en aquel lugar fuera de sus aposentos, decidido a preguntar antes de decapitar al primer imbécil que le dijera que la concubina estaba residiendo en esas habitaciones para después enviarla directo a los calabozos del castillo.

La amplia cama de cuatro postes adosada en seda beige y blanca llamaba inmediatamente la atención de quien entrara al lugar, y él no era la excepción a la regla, sus ojos dorados viajaron de inmediato hasta ese punto esperando ver a su padre, más los sanadores que pululaban alrededor de la cama impedían la clara visión de su padre más allá de una mano llena de garras inerte sobre las sabanas de seda blanca sobre las que él descansaba, dentro de él Yakko se removió incomodo ante el viciado olor de enfermedad y muerte que percibió apenas entraron a la habitación.

El hedor de la enfermedad y la muerte inminente saturaba el aire del lugar como una nube toxica, y finalmente cuando los sanadores notaron la presencia de Sesshomaru en los confines del lugar, se apartaron de inmediato haciendo profundas reverencias para darle acceso a su padre y algo de "privacidad" y cuando el finalmente se acercó a la cama su aliento se quedó atascado en su pecho, su padre orgulloso y poderoso estaba allí, pálido, frágil y disminuido conectado a varias máquinas que aparentemente lo mantenían con vida incluso su masa muscular parecía haberse deteriorado en cuestión de horas y el extraño recostado sobre la cama frente a el no se parecía para nada a su orgulloso y arrogante padre.

— ¿Qué le sucedió a su cabello? — Pregunto Miroku rompiendo el hielo y la tensión tan pesada que se estaba formando alrededor de ellos que podía palparse con las manos.

— El mismo cortó muchos trozos y abrió heridas en su cabeza con sus garras, tuvimos que cortar el resto para poder acceder a las heridas limpiamente, además… la falta de aseo personal creó el ambiente perfecto para una infección y estamos tratando de evitar sumar esa condición a la situación que manejamos milord. — Respondió el jefe de los sanadores con una respetuosa venia.

— Hnnn Este Sesshomaru desea escuchar sus informes ahora… — Respondió Sesshomaru arrancando la mirada de la frágil figura cubierta aun si poder reconciliarse con la imagen de su padre con la cabeza rapada y cubierto de parches de vendajes, no podía evitar sentir lastima por el a pesar de que un par de días atrás había destruido su vida, al final de cuentas seguía siendo su padre y el cachorro oculto muy dentro de él lo seguía idolatrando igual que antes cuando corrían juntos las tierras del Oeste mientras Toga le enseñaba a cazar. Con un ligero suspiro el recordó a Kagome y las palabras que le había dicho después de la cena con su madre, suspiró internamente y se preparó para asumir lo que fuera que tuviera que asumir, él no podía dejaría caer al Oeste… ni a su terco padre al parecer y ahora más que nunca necesitaba de ella a su lado, ¿Lo apoyaría? Él no lo descartaba ella lo había sostenido aquella madrigada ante las nefastas noticias que Miroku le impartió. — Takeshi-san envié un heraldo a la casa de la luna e informe a la madre de este la petición formal de ayuda, los sanadores de la casa de la luna poseen conocimientos místicos que podrían ser de utilidad en estos momentos de necesidad. — Añadió Sesshomaru dedicándole una mirada a su padre aun inconsciente sobre la cama, antes de mirar al jefe de sanadores, a Miroku y por ultimo a Takeshi antes de salir dela habitación seguido por los tres machos, aquel día prometía ser largo y él tenía un compromiso ineludible con Kagome, el no había estado allí en la mayoría de los eventos de importancia de la vida de su compañera, esta era una oportunidad de oro y aunque fuera acusado de egoísta (y lo era, de eso no cabía duda alguna) el estaría allí junto a ella en su defensa de tesis y sabía que Miroku se sentía igual hacia Sango.

=== S S ===

Mientras todo aquello ocurría en la casa del Oeste, Kagome estaba parada en su balcón de frente a su habitación, orientada justo hacia donde en ese momento Sesshomaru estaba recibiendo informes sobre toda la situación y miraba sin ver a través de los amplios ventanales del despacho hacia donde ella estaba, separada de el por kilómetros y aun así Yakko y él buscando el consuelo de su presencia incluso a lo lejos. Kagome suspiró con calma sosteniendo una taza de café contra sus labios mirando en ese momento hacia el Oeste donde sabía que en ese momento Sesshomaru estaría habiendo malabares con toda aquella terrible situación sintiendo a su vez temor ante el panorama político/social que podía estallar si lo peor sucedía y el "gran" (sarcasmo añadido) Inu no Taisho no resistía y moría.

Sesshomaru no solo tendría que tomar el Oeste en sus manos y estabilizarlo sino que también tendría que apagar los fuegos que estaban destinados a estallar con la muerte de aquel quien había firmado cada pacto de paz interracial sobre los que el mundo entero había anexado y afianzado sus propios pactos, lo cual podría darle a alguno de esos pequeños grupos racistas el ambiente propicio para iniciar una caza de brujas a través de una guerra sin cuartel que ciertamente no solo acabaría con los Youkai sino con toda la vida en el planeta, pues estos no abandonarían sin luchar y aun con las armas más avanzadas, los humanos caerían con ellos de eso estaba más que segura.

— Hey Kag… voy a darle una vuelta a mis chicas y luego regreso ¿Ok? — Dijo Sango desde las puertas de vidrio corredizas que dividían el balcón del resto del apartamento.

— Ve San-san y asegúrate de llamar a Hina a ver cómo van los arreglos florales — Dijo Kagome volviéndose a mirarla y dándole un sorbo a su café.

— Claro… también estaré asegurándome que nuestros regalos a los jurados estén de infarto — Respondió Sango tratando de sonreír inútilmente, los nervios por la defensa de tesis y las noticias con las que habían despertado aquella mañana la tenían al borde de la crisis nerviosa y ambas lo sabían. — ¿Crees que todo esté bien con ellos? — Añadió finalmente tras un exasperado suspiro al no poder contenerse de manifestar su preocupación por la situación del perro general.

— Ellos estarán bien Sango-chan, además las malas noticias viajan de prisa, si algo hubiera sucedido ya nos habrían llamado ellos mismos para decírnoslo así que tu tranquila, con suerte será algo que se pueda resolver — Respondió Kagome con calma tragándose el nudo que tenía en la garganta sintiendo la tensión de toda aquella situación hacer nudos en su espalda y hombros, mas ella sabía que de explicarle a Sango los posibles panoramas solo la enviaría a una crisis de nervios de la que solo un narcótico podría sacarla y no deseaba tener que llegar a ese extremo, bastante malo había sido cuando ella había recibido una bala en el supermercado de Hina meses atrás.

— Ok… nos vemos entonces Kag-chan, no te olvides de mí quesillo — Dijo Sango sacándole la lengua antes de retirarse riendo por lo bajo.

Con un suspiro pesado apenas Kagome escucho el ascensor partir, echo una última mirada cargada de preocupación hacia el Oeste antes de entrar al apartamento dispuesta a hundirse en la rutina de la preparación del postre predilecto de Sango con la esperanza de así calmar sus nervios ante la inminente defensa de tesis y la posible catástrofe que podía suceder con la muerte de Toga.

Que Kami nos ayude Pensó antes de empezar a apilar los ingredientes sobre el mesón casi mecánicamente recordando la conversación que había tenido con Miroku horas antes de la cena con Yue e Irasue.

=== Flash Back ===

Kagome había terminado de limpiar el lugar junto a Sango, mientras los platillos estaban en pleno proceso de cocción.

— Bien el piso esta tan limpio que se puede comer en él. — Dijo Sango satisfecha mientras Kagome terminaba de colocarle un nuevo forro rojo sangre y negro al último cojín de sus muebles hechos a mano y lo dejaba automáticamente en su sitio colocando un par de cojines extra de adorno y sonreía satisfecha con el resultado.

— Bien, ahora ve y coloca la nueva carga de neutralizador de olores en el cuarto de baño de invitados, asegúrate de que el tocador, las toallas y los productos de higiene estén completos luego te daré un calcetín virtual y eres libre Dobby para ir a tu fabrica y atender tus cosas allá — Dijo Kagome riéndose por lo bajo lanzándole un "calcetín virtual" a Sango y más aún cuando Sango "atrapo el calcetín" y empezó a agitarlo por encima de su cabeza y a dar un baile de la victoria gritando "SOY LIBRE, SANGO ES UNA ELFINA LIBRE" mientras avanzaba hacia el cuarto de baño riéndose a carcajadas.

Kagome reía por lo bajo pensando vagamente que al menos de aburrimiento no se iba a morir, su vida era bastante variopinta y no había tiempo para aburrirse cuando se tenía tantas cosas que hacer.

Minutos después de que Sango se despidiera tras recargar el neutralizador de olores de todos los cuartos de baño del apartamento (solo por precaución) Sango se despidió de Kagome y salió corriendo hacia su empresa y Kagome se quedó terminando la comida dando gracias especialmente aquel día a Kami, por su suerte al ganar ese curso de comida gourmet Youkai (y su determinación) para terminarla después de su experiencia asquerosa con lo que ella seguía llamando "cucaracha gigante" y así no cometer una burrada aquel día con aquella cena.

Cuando el sonido del ascensor llamo su atención Kagome no tuvo que levantar la mirada del postre que estaba preparando en ese momento para saber que era Miroku y no Sango o Sesshomaru quien había llegado.

— Lady Kagome — Saludo Miroku con calma apenas la vio, sacándose los zapatos de piel hechos a medida e intercambiándolos por las pantuflas negras que tenía asignadas para andar por la casa.

— Miroku — Saludó Kagome sin levantar la mirada.

— Este Miroku solicita formalmente a lady Kagome señora del clan Higurashi, que le conceda humildemente su perdón por los actos cometidos contra ella, manifestando el profundo arrepentimiento que a este Miroku y su bestia sagrada Hiro-sama sienten por haber causado sufrimiento a causa de sus acciones erradas, por favor mi lady perdónenos estamos a la merced del castigo que usted disponga siempre y cuando no implique separarnos de la dulce lady Sango — Dijo Miroku sobresaltándola y obligándola a levantar la mirada para encontrarlo postrado en el suelo ante ella con la frente tocando el prístino suelo.

— Esta Kagome te concede su perdón Lord Miroku Houshi, eres el amor de mi hermana y un pervertido de primera, ahora levántate de allí, haces una alfombra muy abultada para el suelo de esta casa — Dijo Kagome sintiéndose muy malvada al ver al Inu negro postrado ante ella, mientras una vocecilla susurraba con malicia el nombre de Sesshomaru, como cuestionando su decisión de separarse de él, mas ella la silencio con firmeza.

— Lo agradezco profundamente mi lady — Dijo Miroku mirándose las manos llenas de garras mientras se levantaba y se sentaba en el banco frente al meso donde Kagome estaba afanada preparando el postre.

— No me lo agradezcas todavía Houshi aún no has escuchado lo que tengo que decir — Advirtió Kagome mezclando con calma los ingredientes y mirándolo a los ojos sin dejar de mezclar. — Sango no te perdonará jamás que la lleves al altar y la conviertas en tu esposa sin contarle todo el asunto del edificio y tu parte en esa historia, si de verdad quieres hacerla tu esposa y tu compañera, le dirás la verdad después de nuestra defensa de tesis — Finalizó Kagome rompiendo el contacto visual mientras vaciaba la mezcla en el molde de vidrio, listo para el horno. — Solo el hecho de que seas su beta, su primo y el amor de Sango te salvan de que te arranque la piel en tiras por tu parte en esto ¿Lo sabes verdad? — Dijo Kagome lanzándole una mirada dura cargada de clara decepción que lo hizo sentir miserable mientras sentía el estómago y la sangre bajarle hasta los pies al comprender que aun perdonándolo, ella no confiaría en el tampoco hasta que el demostrara que ella podía confiar en él.

— Lo se mi lady, no siento traté de disuadirlo muchas veces… pero Sesshomaru es muy terco y estaba cegado por la ira, el odio y su orgullo — Respondió Miroku bajando la mirada y mostrándole el cuello, Kagome se acercó a él y toco su cuello antes de abarcar su mejilla y obligarlo a mirarla.

— No te preguntare sus razones, solo te diré que no puedo confiar en él y ahora mismo como están las cosas necesitaré más tiempo para decidir si puedo confiar en ti… por ahora tienes que hablar con Sango y sincerarte con ella — Dijo Kagome mirándolo a los ojos. — No… — Lo corto secamente — Si te casas con ella ocultándole esto ella nunca te lo perdonará, y yo no te permitiré llevarla al altar en base a una mentira, menos si se entera por medio de otro, ese día había mucha gente en el lugar, los teléfonos inteligentes se han vuelto un incordio, díselo tu… si se lo digo yo, ella nunca podrá confiar en ti, ¿Es tu compañera no? Entonces ten los testículos de decirle todo, y deja que ella descargue sobre ti y tu primo toda la mierda que les toque, cuando se calme hablaremos, ella no te rechazará ella te ama.

— Pero tú también lo amas y estas rechazándolo —Respondió Miroku decidiendo forzar un poco más su suerte.

— Eso… es diferente… y si le dices eso a Sesshomaru o a alguien ya que estamos, Sango será el último de tus problemas Miroku te lo prometo y te recuerdo "yo no doy mi palabra en vano" —Dijo Kagome mirándolo con seriedad liberándolo de su agarre y volviéndose hacia su tarea en la cocina —Habla con ella pervertido-san si calma tu temor un poco, yo intercederé por ti no voy a permitirles joderse la vida con mis problemas, Sesshomaru ya me entregó "la carta" después del fiasco de la tienda, primero yo hablaré con ella y le daré la introducción a toda esta mierda de mentiras. — Finalizo Kagome haciéndolo palidecer.

— Ella me odiará, cancelara todo nos rechazará — Dijo Miroku en un tono de súplica cargado de pánico.

— Eso es algo que tendrás que enfrentar, Sango puede gritarte, golpearte y lanzarte varios objetos a la cabeza e incluso molestarse contigo por un par de días, pero ella te ama y solo por eso como ya dije intercederé por ti ante ella y te castigara a su manera pero al final te perdonará, ustedes son compañeros, almas gemelas se pertenecen uno al otro — Decía Kagome abriendo uno de los dos hornos empotrados en su cocina y metiendo la mezcla de bizcocho en el asegurándose de programar el temporizador y la alarma.

— ¿Realmente cree que me perdone? — Pregunto Miroku preocupado, después de todo Sango adoraba a su hermana.

— Sé que lo hará — Dijo Kagome sonriéndole levemente.

— ¿Y usted mi lady… perdonara a Sesshomaru? Sé que él hizo mal con sus acciones, él fue arrogante, terco y muy orgulloso, en su defensa solo puedo decir que él estaba cegado con la idea de derrotar a su padre allí donde él no había podido triunfar, pero la relación que inicio con usted es genuina, yo jamás lo había visto comportarse y reaccionar con nadie, como lo he visto con usted y debo señalar que yo siempre he estado en su sombra de una forma u otra — Decía Miroku con un claro deje suplicante.

— No sé qué voy a hacer Miroku, no lo sé… Sesshomaru abrió heridas profundas en mí con sus acciones, por un lado puedo entender su necesidad de derrotar a su padre y por el otro me hiere haber sido usada como parte de su juego de poder — Dijo Kagome con genuina tristeza. — No puedo confiar en el… ¿Cómo puedo confiar en alguien que me mintió, manipulo y usó? Él tuvo muchas oportunidades de ser sincero conmigo y nunca, nunca lo intento… ¿Sabes lo duro que es para alguien como yo entender, aceptar y arriesgarme una vez más con alguien, que en primer lugar ya gastó su segunda oportunidad? — Añadió Kagome sintiendo un nudo de angustia subirle por la garganta y un puño cruel estrujar su corazón dolorosamente.

— Lo siento… — Respondió Miroku abrumado con las olas de genuino dolor que ella estaba emitiendo inconscientemente y aun así sintiendo la esperanza florecer y afianzarse en su corazón porque aunque ella no lo dijera en voz alta una vez más para confirmar que había escuchado bien su confesión antes, Sango tenía razón Kagome amaba a su terco y orgulloso primo y a su bestia que durante tantas vidas había estado esperando por ella.

— Yo también Miroku… yo también, ya te dije que tienes que hablar con Sango después de la defensa de tesis y antes de la boda y no, minutos antes no funcionará, yo puedo ayudarte pero no hago milagros — Añadió Kagome lanzándole una mirada, antes de deslizar sus ojos por la cocina pensativamente y apresurarse a la despensa justo cuando un par de minutos después el ascensor anunciaba la partida del Inu negro.

=== Fin de Flash Back ===

Aquella mañana al día siguiente Sesshomaru amaneció abrazado a ella fingiendo desvergonzadamente dormir, cuando en realidad estaba robándose aquel contacto que su bestia y el necesitaban tanto o más que el aire para respirar, no le había importado perder aquellas horas de sueño, (de todas maneras como Daiyoukai en no necesitaba obligatoriamente dormir como el resto de los humanos, hanyous y si, como el resto de los Youkai en general) así que la había mantenido cautiva durante toda aquella madrugada, y se había refugiado en el calor del cuerpo de aquella frágil mujer humana que ocultaba a una poderosa guerrera y él sabía que nada tenía que ver con sus poderes espirituales, era ella, la forma en como había crecido y vivido su vida a través de las muchas dificultades que la vida había puesto en su camino, ella quien siendo una niña había luchado contra el hambre, la pobreza extrema, los peligros de la calle y había sobrevivido y rescatado a su hermana, otra mujer poderosa con una horrible historia, una mujer que Kagome había sanado lentamente, con paciencia y dedicación, una Nekomata que solo Kami sabia cuanta seguridad les dio a aquellas dos niñas desamparadas, era ella y su bondad, su gentileza cubierta por su máscara de rudeza, la forma como podía comandar la atención y obediencia de todos los que ella se propusiera, era la forma en que mordía su labio inferior cuando estaba pesando algo y fruncía ligeramente el ceño formado una diminuta arruga en las comisura de sus hermosos ojos azules cuando estaba muy concentrada en alguna cosa, era el brillo malicioso y juguetón de sus ojos cuando hacía uso de su humor negro y sarcástico, su picara, traviesa y retadora malicia, era simplemente "ella" toda ella.

Eran tantas cosas que él se temía que no le alcanzaría la vida para explicar las razones por las que su bestia y el amaban a aquella mujer (Porque aquel sentimiento que ella evocaba no podía ser ora cosa más que amor) la necesitaban, la necesitaban para poder seguir viviendo y el resto del mundo la necesitaría para poder seguir existiendo ahora más con todo lo que debía hacerse para mantener al Oeste firme y su profunda necesidad de ella no solo a nivel físico sino en un profundo nivel espiritual.

Como Daiyoukai su falta de compañera era por mucho la principal preocupación del consejo japonés y el mundial, él sabía que si alguna palabra, una sola sospecha de la existencia de Kagome llegaba a alguno de los dos grupos, ellos forzarían la mano de Kagome para evitar un desastre causado por el o por Yakko de quien en reverente y silencioso temor se conocía de su existencia y naturaleza, si ella llegase a sufrir algún accidente, o moría él sabía muy bien que el resto del mundo moriría con ella si no lograban matarlo a tiempo y algo le decía que para cuando lograran matarlo (porque en algún punto se dejaría matar, solo para alcanzarla en el mundo espiritual) el mundo que dejara atrás estaría más muerto que vivo.

Así que la noche anterior Sesshomaru se había acostado junto a ella y tras asegurarse de que ella dormía agotada por los acontecimientos, todo el estrés del día y con la ayuda del licor que habían consumido, él había hundido su rostro entre el cuello y el hombro de Kagome y había aspirado profundamente el olor de ella, y pasando su mano por encima de su cintura, la había abrazado contra él y la había mantenido atrapada en su abrazo toda la madrugada, conteniendo el deseo de besarla y devorar cada rincón de su cuerpo como lo había estado haciendo, hasta la jugarreta cruel de su ahora agonizante padre y sus mismas deshonestas acciones, que le dieron apertura y pie a Toga para atacarlo en la locura que lo dominaba, irónicamente en el único punto vulnerable de todo Youkai, "su compañera".

Su padre, aquel era un tema que desearía poder dejar a un lado y olvidar, lamentablemente Kagome había tenido razón cundo había sacado aquel tema a colación días atrás, sabía bien que si su padre moría enloquecido y en la vergüenza, la paz que habían logrado con tanto sacrificio se vería comprometida, aquello se vería como un signo de debilidad de parte de la corte asiática y las partes que habían llegado a un acuerdo dudarían, y aquellos grupos aislados en contra de los Youkai, Hanyous y relaciones interraciales podrían iniciar una guerra sin cuartel una vez más, en esta ocasión las muertes serian tremendas, los humanos solo tenían a dos Miko guerreras, pero todas las otras mikos se defenderían de los ataques Youkai si se veían en la obligación de hacerlo, y eso sumado a la tecnología y desarrollo de armas humanas con la ayuda abierta de los Youkai, lo cual les daba conocimiento importante de sus fortalezas y debilidades de los Youkai… Kami… solo pensarlo le dolía la cabeza, seria definitivamente tan malo o peor que en el pasado, un auténtico baño de sangre que se extendería desde Japón hacia el mundo.

Sacudiendo la cabeza mentalmente, Sesshomaru hundió su rostro contra el cuello de Kagome y suspiró pesadamente, disfrutando del calor y el suave olor que se desprendía de ella. El sintió el mismo instante en el que Kagome despertó, su cuerpo relajado se tensó de golpe entre sus brazos, su respiración se alteró y los latidos de su corazón se volvieron más rápidos mientras él fingía dormir profundamente, deseando poder retenerla un poco más, ya que no era tan ingenuo como para creer que podría mantenerla para siempre entre sus brazos en esa cama ahora que sus errores estaban a la luz y ella lo rechazaba.

=== S S ===

Kagome estaba muy cómoda, envuelta en un tibio calor y en un delicioso aroma que alteraba sus sentidos, no deseaba despertar pero sabía que tenía cosas que hacer y no podía simplemente dejarlas en el olvido, aun así ella quería quedarse en la tibia cama, envuelta en los brazos de Sesshomaru.

¡Espera!… ¿En los brazos de Sesshomaru? El pensamiento cruzó como un rayo su mente, espantando las ultimas telarañas de sueño de su mente y su cuerpo, tensándose de golpe al sentir el cuerpo de él contra el de ella, su brazo musculoso abrazando su cintura, su respiración lenta y rítmica contra su cuello y mejilla, y el delicioso aroma que emanaba de él rodeándola como una tentadora nube de feromonas, jugando con sus sentidos despertando su cuerpo de inmediato sin siquiera haberla acariciado Maldito sex-appeal Youkai Pensó mortificada .

— Se… ¿Sesshomaru? — Murmuró Kagome finalmente en un tembloroso susurro, tratando de soltarse del firme agarre del Inu, mas este la sostenía en un abrazo de acero contra él. — Oh Kami ¿Sesshomaru? — Repitió ella volviendo su rostro ligeramente hacia él y conteniendo el aliento al notar que él seguía dormido, aun aferrándola con fuerza. — ¿Qué voy a hacer contigo? — Preguntó Kagome suspirando pesadamente. — Sesshomaru, tengo cosas que hacer, vamos despierta, tú también tienes cosas que hacer de eso estoy más que segura, arriba — Dijo ella golpeando el pecho de Sesshomaru con su espalda un par de veces solo logrando que este la abrazara con más ahínco añadiendo una pierna sobre su cadera mientras su Mokomoko culebreaba subiendo por sus piernas. — Sesshomaruuuu… si no te despiertas por las buenas, entonces será por las malas — Advirtió justo cuando lo sintió tensarse y relajarse envolviéndola en su abrazo.

— Buenos días — Saludó Sesshomaru como si no la tuviera efectivamente atrapada entre sus brazos cual oso de felpa gigante.

— B-buenos d-días Sesshomaru… Puedes, no sé por ejemplo digo… ¿Soltarme? Tengo cosas que hacer, tú tienes cosas que hacer, tenemos que salir de aquí ahora — Dijo Kagome con un deje nervioso dando gracias al cielo porque no estaba tartamudeando ni gimiendo y resistiendo las ganas que tenia de restregar su trasero contra la erección que estaba segura sentiría contra ella, (si solo empujaba un poco más su trasero contra él)

Este Yakko no quiere — Respondió Sesshomaru son una voz más profunda y rasposa poniéndole los nervios de punta a Kagome y dándole una descarga de adrenalina a su hormonas alborotadas.

Era ridícula la forma en la que aquel macho podía revolucionar sus sentidos sin siquiera intentarlo, su cuerpo recordaba muy bien lo que el podía hacerles sentir y sus malditas hormonas parecían estar encerradas en un celo adolecente perenne alrededor de él, todo eso sumado al hecho de que ella amaba al maldito y exquisito Youkai, era un golpe bajo para su orgullo tener que estar combatiendo contra su propio cuerpo para que el no sospechara, que aun con lo que el había hecho ella tenía que controlarse para no saltar sobre él, mas ahora Yakko su bestia era un asunto aún más delicado, ella los amaba y los deseaba a ambos porque ella no podía amar solo la parte "controlada" de Sesshomaru, ella los amaba a los dos, amo y bestia por igual.

Yakko… Kami Yakko por favor — Dijo Kagome conteniendo un gemido cuando la ladina bestia le deslizó la lengua, desde el cuello hasta la oreja, acunando glotonamente uno de sus pechos y estimulando su pezón que se endureció de inmediato contra los maliciosos y expertos dedos que lo acariciaba, haciéndola contener la respiración y apretar los labios para contener un gemido.

Ohhh si miko-chan, ruega a este Yakko, Yakko disfruta cuando ruegas, y este Yakko te desea Miko-chan igual que Sesshomaru, estos desean estar profundamente dentro de ti, desean verte henchida con nuestra semilla, con sus cachorros en ti — Murmuró Yakko jugando con sus pechos mientras su Mokomoko se deslizaba bajo la camiseta de Kagome y empezaba a estimular su otro pecho y el torso entero. ¿Qué haces? Ella no desea esto Decía Sesshomaru usando el leguaje ancestral, comprendiendo que Yakko lo había superado en un momento de descuido.

Kamiii — Gimió Kagome incapaz de contener el calor líquido que la invadió sintiéndose arder allí donde él la tocaba y su núcleo pulsar rítmicamente con insistencia, mientras sentía como se inflamaba y se humedecía preparándose para él, sintiéndose vacía y necesitada al punto del dolor — No… p-podemos, t-todo… haaa… te-termi-nado terminado Yakkooooo — Decía Kagome tratando de poner resistencia, mas con sus palabras se encontró boca arriba sobre su espalda con uno noventa y cinco de Youkai muy excitado sobre ella, mirándola fijamente con sus ojos rojo sangre.

El amo de este cometió un error… uno estúpido… pero eso solo muestra que no es perfecto… este no ha cometido ninguno y no piensa dejarte ir Miko-chan, este ha esperado mucho, demasiado por ti, los dioses lo olvidaron y ahora finalmente estas aquí para este — Dijo Yakko restregando su erección contra ella, haciéndola arquearse hacia el instintivamente, antes de deslizar con cuidado su mano por debajo de la elástica del pantalón de la pijama hasta el húmedo y caliente núcleo que lloraba por atención, haciéndola gemir desvalida y a él reír seductoramente por lo bajo al tenerla a su merced. — Tú deseas a este y este te desea, este no puede dejar que su olor desaparezca de nuevo Miko-chan — Decía Yakko. No le digas nada más, estas empeorando todo — Decía Sesshomaru reuniendo su fuerza y sus poderes para someter duramente a la terca bestia.

— ¿Qué d-dic-es… porque… tu olor…fin — Trataba de decir Kagome sin hacer coherencia alguna con sus palabras, su cerebro estaba tratando de funcionar en medio de aquella estimulación.

Este necesita estar dentro de ti… el olor de la semilla de este "dentro" de ti, este desea verte henchida con ella, desea ver a sus cachorros en ti, marcarte como suya y que el mundo sepa que no pueden tenerte — Dijo Yakko masajeando con deliberada lentitud el nudo de nervios que coronaba el punto más sensible de Kagome, el podía ser una bestia en esencia pero sabía muy bien como jugar con el cuerpo de una amante hasta tenerla a su completa merced lista para entregarle lo que fuera que el deseara y esta era la hembra por la que había esperado toda su larga existencia, para la que se había preparado para seducir y amar plenamente.

— No… bebes… no… — Gimió Kagome casi gritando de la frustración cuando sintió los picos de un monumental orgasmo rozarla y el cambio el ritmo negándole la liberación. Maldicioooonnnn Gemía en su mente en conflicto que ya no sabía si quitárselo de encima o claudicar y déjalo obtener lo que quería y lo que en ese momento ella quería y necesitaba también.

Este sabe que no estas lista… mejor dicho… aun no te sientes lista, porque cree a este Miko-chan… tu estas lista para este y sus cachorros — Dijo Yakko golpeando ligeramente el clítoris una vez más antes de acariciar su entrada, negándole la liberación que ella estaba muy cerca de suplicar por tener. Estas forzando algo para lo que ella no está lista Decía Sesshomaru en el lenguaje ancestral tratando de controlar a su bestia aun cuando el mismo estaba sufriendo los efectos del deseo en su carne.

Este te necesita Miko-chan, a ti y solo a ti, no eres un "juguete Sexual" eres NUESTRA C… — Dijo Yakko llevando las manos de ella hasta la dura y palpitante erección conteniendo un gruñido cuando las manos de ella abarcaron automáticamente la muestra de su más básico deseo, bombeándolo un par de veces por inercia, mientras dentro de él su amo lograba conseguir reunir suficiente poder para someterlo No te atrevas… eso le corresponde a este decirlo Gruñó furioso Sesshomaru en su mente empujando un poco más y sometiendo a su bestia. —K-Ka-go-me— Gimió Sesshomaru recuperando finalmente el control de su cuerpo, mientras ella lo bombeaba instintivamente un vez más, sintiendo su mano bajo el pantalón de dormir de ella y sus dedos húmedos con la esencia de ella acariciando la carne inflamada, caliente y húmeda de deseo no saciado.

— Se-ssho-maruuu — Gimió Kagome con los ojos aguados fuera de sí, demasiado hundía en el deseo para hacer más que permitirle el acceso que necesitaba hasta su núcleo, sintiéndose tan excitada que rayaba en un palpitante dolor.

Espera cariño — Dijo el por lo bajo casi sonriendo cuando ella gruñó furiosamente cuando el sacó la mano de su pantalón de algodón gris paloma y retiró con cuidado las manos de ella de su dolorosa erección, antes de bajar todo el camino hasta sus tobillos el pantalón gris — mira a este Kagome — Ordenó abriendo las piernas de ella antes de separar los labios de su vagina e inclinarse y lamer cada rincón de carne expuesta. Díselo, dile quien es para nosotros o te haré la vida imposible, tendrás que luchar cada segundo conmigo para que no le de caza y le diga lo que callas, antes de tomarla y marcarla de una maldita vez…— Decía Yakko con oscura furia asesina, poniendo una nueva carga de preocupación sobre Sesshomaru, Yakko estaba mostrando signos de deterioro demasiado rápido (o tal vez no tan rápido) teniendo en cuenta las vidas que él tenía en aquel mundo.

Kagome echó la cabeza hacia atrás y se arqueó ante el bombardeo de estimulación y lanzó un grito desvalido mientras hunda sus manos en el largo cabello de Sesshomaru, sintiéndose cerca de quebrarse en mil pedazos.

— Ohhh, Kami… Sessho….Seshoooomaaaruuuuuu — Gritó Kagome estremeciéndose de los pies a la cabeza sintiendo como todo estallaba alrededor de ella, al punto que por un instante temió que se desmayaría de placer al ver puntos negros frente a ella, antes de sentir su cuerpo pesado.

— ¿Estas bien? — Preguntó Sesshomaru mirándola con indulgencia acostado junto a ella esperando que regresara de las alturas del monumental orgasmo que él le había dado.

— Ohhh Kami Sesshomaru, lo sientooooo — Dijo Kagome cubriéndose el rostro sonrojado de vergüenza y por el orgasmo que el acaba de darle.

Sesshomaru casi sonrió, sin señalarle que ella aún estaba desnuda de la cintura para abajo completamente expuesta a su vista.

— No tienes por qué disculparte, Yakko… te desea tanto como este y sabiendo que tu ciclo empieza pronto él está, estamosurgidos de marcarte nuevamente, es instintivo… — Dijo Sesshomaru con calma admitiendo abiertamente sus propios deseos.

— Sesshomaru yo… — Decía Kagome cortándose de golpe al notar entonces que aún estaba desnuda mirándolo avergonzada, tratando inútilmente de cubrirse porque el Mokomoko de Sesshomaru atrapó las manos de Kagome impidiéndole ocultarse de él, mientras Sesshomaru reía por lo bajo seductoramente haciéndola casi gemir en voz alta, cuando las notas de su risa parecieron acariciar una vez más su clítoris y empujar profundamente dentro de ella, haciéndola sentir vacía y muy necesitada recordándole de golpe que ella había encontrado alivio mientras el aún seguía allí portando una pesada y dolorosa erección haciéndola sentir una verdadera egoísta, ella había alcanzado el clímax y el no.

— Este conoce tu cuerpo tan íntimamente como el suyo, no hay un rincón de él, que este no halla besado, lamido y venerado apropiadamente, no te ocultes de este — Dijo Sesshomaru acariciando la mejilla de Kagome antes de levantarse le cama, apartándose de ella para evitar la tentación de forzar más la mano de ella de lo que Yakko había hecho.

— ¿A dónde vas así? — Pregunto Kagome antes de poder controlar su boca.

— A darme una ducha fría — Dijo Sesshomaru mostrando sin vergüenza alguna el prominente bulto con la pequeña mancha de humedad que mostraban sus pantalones de dormir.

— Yo… puedo darte una mano con eso si quieres — Dijo Kagome tratando de mantener la calma y manejar aquella incómoda situación lo mejor posible.

— Este te lo agradece, pero ambos sabemos que este no va a conformarse o saciarse con una mano de tu parte, este querrá todo de ti, querrá levantarte en brazos sostener tus piernas abiertas para este y hundirse profundamente dentro de ti en el aparador de tu lavamos hasta que ambos gritemos al mundo nuestra liberación, o montarte justo donde estas y derramarse dentro de ti rugiendo tu nombre mientras el simiente de este se vacía dentro de ti, de lo contrario este no puede conseguir verdadero placer y liberación. — Dijo Sesshomaru con cruda necesidad, antes de entrar envarado al baño dispuesto a aliviar presión un poco con unos golpes de mano y a enfriar su deseo con la gélides del agua.

Por otro lado Kagome se sentí arder de los pies a la cabeza con las palabras de Sesshomaru resonando en su mente y alterando sus sentidos, sintiendo su cuerpo suplicar por más mientras sus hormonas parecía haber enloquecido y gritaban enardecidas por Sesshomaru, mientras el núcleo de su intimidad latía vacío desesperado por sentirse lleno y con una necesidad que rayaba en el dolor.

Mientras Sesshomaru usaba su baño, Kagome corrió al baño de la habitación de invitados y se dio un baño de agua fría, antes de vestirse con la ropa que había llevado con ella y empezara a hacer el desayuno para todos.

Cuando Sango y Miroku aparecieron Kagome ya estaba bajando a recibir a sus empleados sintiéndose avergonzada y furiosa consigo misma y sus reacciones a aquel macho, había dejado el resto del desayuno en manos de ellos mientras atendía los pormenores de la apertura de su negocio, y cuando regresó Sesshomaru estaba sentado en su lugar esperando por ella como los demás para iniciar el desayuno, sin atreverse a mirarlo se Kagome se unió a ellos y empezaron a desayunar evadiéndolo por completo hundida hasta el cuello en sus propias recriminaciones que iban desde sus reacciones a él hasta su arrepentimiento por no darle lo que ambos deseaban, ella podía ser cualquier cosa, pejo jamás había sido una hipócrita hasta ese momento y la vergüenza pesaba sobre ella y no la dejaba mirarlo.

=== S S ===

Aquella mañana cuando Irasue entró a su salón de trono para dar inicio a la corte del día y verificar los asuntos políticos del Oeste y la investigación del origen de los falsos sellos cardinales que Toga y la concubina habían usado para sacar al Hanyou de la protección que se le había otorgado, no se esperaba encontrarse con un heraldo del Oeste vestido con toda la regalía acompañado por uno de los concejeros más ancianos del gabinete de Toga que había estado allí desde la época en que ellos se habían apareado y que había servido fielmente a los padres de Toga y al Oeste.

— Mitoko-san… esta Irasue te saluda y espera que hayas tenido buena recepción en esta la casa de la luna, la casa de esta Irasue —Saludo Irasue con genuino respeto, aquel macho era sabio, honorable y muy fiel al Oeste, ella recordaba que había sido uno de los que se había opuesto firmemente al apareamiento entre Toga ella y había sido un fuerte aliado.

— Mi lady, este Mitoko ha sido recibido con infinita cortesía en esta su noble casa, la casa del Oeste no puede tener mejor amistad —Respondió el macho sabiendo que tenían que cumplir un protocolo y jugar bien las fichas ante tantos oídos.

— Hnnn, hace tiempo que no visitas a esta Irasue — Comentó Irasue con calma deslizando su dorada mirada por el salón observando a los grupos que esperaban su turno para hablar con ella.

— Mucho trabajo mi lady, mi ojo derecho esta inconsciente desde ayer y no me extrañaría que volviera a sangrar o a tener calenturas como la última vez tras la batalla final, mi lady —Dijo el macho tocándose el ojo derecho con la mano llena de garras sosteniendo un pañuelo con el emblema de la casa del Oeste bordado en azul, mientras Irasue solo enarcaba una elegante ceja y le dedicaba una diminuta sonrisa al macho.

— Quédate y permite que la sanadora de esta te atienda y alivie tu aflicción, esta terminará aquí en una hora. Aya-san lleva a Mitoko-san y su escolta hasta el salón azul, que Minami-san lo atienda y sírveles te de jazmín blanco, Mitoko-san favorece el jazmín blanco de la casa de la luna. —Comento la hembra, mientras el macho sonreía abiertamente.

— Usted lo sabe mejor mi lady, volvió adicta a media corte del Oeste con ese brebaje —Comento dándole una profunda reverencia antes de seguir a la sirviente que había aparecido de la nada para escoltarlo hacia donde Irasue había ordenado, mientras Irasue los observaba partir con aparente distracción.

Una hora exacta después Irasue ingresaba al salo azul donde Mitoko estaba tomando la décima taza de té y el heraldo junto a él la octava, ante su presencia ambos machos se pusieron de pie de inmediato y le dedicaron una profunda reverencia.

— Siéntense —Ordenó Irasue sirviéndose una taza así misma. — Dile a esta Irasue Mito-sama, ¿Qué tan malo es? —Ordenó finalmente después de tomar un sorbo delicadamente de la infusión.

— Ayer en la tarde un representante de la corte Youkai se presentó en palacio, "pidiendo" una audiencia con Inu no Taisho-sama que aun permanecía en sus habitaciones, una empelada fue a llamarlo y este la despidió diciéndole que "esperaran" pero él nunca se presentó el macho se fue escupiendo fuego y horas después los empleados vencieron su temor y entraron a la habitación… — Contaba en macho en voz neutra mirando a Irasue a los ojos, él sabía que aquella hembra no era una a la que se le podía hablar dándole vueltas al asunto, en el pasado ella había decapitado a más de un ingenuo que creía que solo era una "hembra" de adorno. — Mi lady… el lugar estaba hecho un verdadero asco, suciedad, sangre, sudor y lo más grave, Lord Toga inconsciente, ardiendo en fiebre y sangrando de los ojos y la nariz, no se detectó veneno ni…

— Es su bestia… lo está matando para liberarse, hace mucho que él sabe que esta Irasue no es su verdadera compañera aun así la consideró su amiga y se mantuvo en silencio por más de veinte años cuando esta abandonó palacio tras la ruptura de la última promesa que hicieron a esta, cuando acepto emparejarse con Toga aun sabiendo quien era el compañero de esta, la falta de comunicación entre ellos ha apartado a Toga de sus instintos, y la precaria atadura que él tenía con esta se ha disuelto por completo… Toga no tiene ancla, está muriendo — Lo cortó Irasue con solemnidad, ignorando las expresiones de genuino horror del concejero y el heraldo que intercambiaban una mirada alarmada y espantada ante las noticias.

— ¿Qué podemos hacer Irasue-sama? — Pregunto Mikoto con un borde se genuina desesperación que no tenía vergüenza de mostrar ante ella, la situación era grave no había espacio para vergüenza y orgullos.

— Esta será escoltada al palacio del Oeste por lord Yuemaru y su sanador personal, esta está segura que recuerdas a lady Minami —Comentó Irasue con calma.

— Lord Sesshomaru estuvo en palacio y dio la orden de pedir su ayuda mi Lady — Informó Mikoto con calma.

— Hnnn esta entiende aun así hay que analizar bien las opciones que tenemos, posiblemente habrá falta un ritual de atadura entre ambos a este mundo — Señaló Irasue.

— ¿Cree que necesario mi lady? — Pregunto Mitoko con un deje de reverente temor.

— Es muy posible, pero esta evaluará la situación primero, y si es lo que esta cree tendremos que presionar un poco para lograr que Sesshomaru se presente dispuesto a hacer esto por su padre, no olvidemos que recientemente Toga secuestró e hizo lo posible para destruir la relación entre el hijo de esta y su "verdadera compañera" y esta de teme que se necesitara la colaboración de dicha hembra — Respondió Irasue sin señalar que la hembra ya había intercedido por Toga aun cuando no lo merecía, pero ellos no necesitaban saber eso, solo necesitaban saber que la hembra en efecto era la "verdadera compañera" de su cachorro. — Esta información es estrictamente confidencial Mikoto-san — Añadió dejando colar en su voz la "sutil" amenaza.

— Si… si mi lady por supuesto, por favor dígale a lord Sesshomaru que este Mikoto le felicita cordialmente a él y a su compañera — Respondió sin atreverse a señalar el parentesco entre la mujer y la concubina, era obvio que la dama aprobaba a la mujer y luego de verla someter a la corte y destruir efectivamente a la concubina sin ensuciarse las manos, él no podía más que aprobarla aun cuando no le agradara que sometiera también al señor de las tierras del Oeste.

— Recuerda que Toga la atacó primero Mikoto-san —Dijo Irasue como si hubiera leído su ente haciéndolo enrojecer de vergüenza al ser tan transparente para la dama frente a él. —Lord Yuemaru ¿Está todo listo para partir? —Pregunto la hembra ladeando su rostro hacia la puerta que se deslizo revelando al imponente macho.

— Si mi lady, Minami-san y sus ayudantes están en camino, este viene a escoltarla hasta la casa del Oeste. — Respondió el dándole una ligera inclinación de cabeza en forma de saludo a Mikoto y al heraldo que a su vez le devolvieron la cortesía un tanto envarados sintiendo el poder supurar de él, sabiendo que aquel macho era el verdadero compañero de la alta dama y que el también había sacrificado mucho por un bien mayor y por ello todos le debían profundo respeto, la deuda que tenían con ellos dos no podría saldarse jamás.

— Entonces vamos caballeros — Dijo Irasue dejándose ayudar por Yue a levantarse del cómodo haciendo y permitiéndole escoltarla hasta el auto que estaba esperando por ellos. Oh mi querido amigo… aguanta un poco más Pensó Irasue mientras en un rincón de su mente Kimi solo lanzaba un suspiro agotado, el macho no era su compañero, pero había sido su amigo y los necesitaba y allí justamente estaba el conflicto, el había herido a su cachorro pero no era completamente su culpa, su bestia había perdido el norte, había perdido el ancla con aquel mundo y ahora era una bomba de tiempo que tenían que desarmar y reparar para que volviera a ser el reloj que había sido antes.

=== S S ===

Miroku estaba preocupado, él sabía que no podía aplazar aquella conversación más de lo que lo había hecho, por eso había convencido el día anterior a Sesshomaru de que se tomaría aquel día, para poder sentarse con Sango y hablar con ella y confesarle su parte en aquella historia del edificio y luego suplicar a sus pies su perdón, aunque con lo de toga solo podría tomarse unas horas, Sesshomaru y su tía lo necesitaban allí con ellos, así que con un deje de desesperación se pasó las manos por el rostro y vio a través de la amplia ventana de la habitación que compartía con Sango sin ver realmente nada su mente se había ido dos días atrás.

=== Flash Back ===

Él estaba genuinamente aterrado (y dada la situación en la que estaba no era para menos) y eso para una criatura como el que había visto durante siglos guerras, sangre, muerte batallas y mucho más, era ciertamente algo completamente imposible de pasar por alto y era decir mucho teniendo en cuenta que él no se espantaba con nada (fuera de Sesshomaru y Yakko-sama en pleno ataque de furia, porque quien no se aterraba con eso, simplemente era un condenado idiota con grandes deseos de morir una muerte lenta y horrorosa) y aun así allí estaba esperando en el séptimo piso durante horas a que su amada Sango abandonara el apartamento para poder hablar con Lady Kagome, poderosa sacerdotisa que podía poner el temor de Kami en el cuerpo de todos sin importar su raza sin levantar un ápice de su Reiki contra su objetivo, y para remate la compañera de su primo y de Yakko-sama, y estaba seguro de que ella tendría un par de cosas que decirle sobre su parte en el asunto del edificio.

Cuando finalmente sintió el ascensor bajar con su amada Sango a bordo, Miroku llamó al ascensor suplicando a Tsukuyomi que tuviera piedad de él, mientras el condenado ascensor regresaba "demasiado" rápido para su consternación, al subir el olor de Sango lo relajó inmediatamente y cuando las puertas se abrieron pudo ver desde donde estaba a Kagome atareada en la cocina.

— Lady Kagome — Saludo Miroku con calma apenas la vio, sacándose los zapatos de piel hechos a medida e intercambiándolos por las pantuflas negras que tenía asignadas para andar por la casa, y avanzó aterrado y decidido hacia donde estaba Kagome concentrada en la cocina y obviamente ignorándolo olímpicamente.

— Miroku — Saludó Kagome sin levantar la mirada para verlo mientras se echaba al suelo en lamas profunda reverencia que le hubiera dedicado a otro más que a Yakko-sama para calmar su furia en el pasado.

— Este Miroku solicita formalmente a lady Kagome señora del clan Higurashi, que le conceda humildemente su perdón por los actos cometidos contra ella, manifestando el profundo arrepentimiento que a este Miroku y su bestia sagrada Hiro-sama sienten por haber causado sufrimiento a causa de sus acciones erradas, por favor mi lady perdónenos estamos a la merced del castigo que usted disponga siempre y cuando no implique separarnos de la dulce lady Sango — Dijo Miroku sobresaltándola con la frente tocando el prístino suelo, postrado completamente ante ella.

— Esta Kagome te concede su perdón Lord Miroku Houshi, eres el amor de mi hermana y un pervertido de primera, ahora levántate de allí, haces una alfombra muy abultada para el suelo de esta casa — Dijo Kagome casi de inmediato trasluciendo en su voz su genuina sorpresa e incomodidad ante la situación.

— Lo agradezco profundamente mi lady — Dijo Miroku mirándose las manos llenas de garras mientras se levantaba y se sentaba en el banco frente al meso donde Kagome estaba afanada preparando el postre.

— No me lo agradezcas todavía Houshi aún no has escuchado lo que tengo que decir — Advirtió Kagome mientras mezclaba con calma los ingredientes, mirándolo a los ojos sin dejar de mezclar. — Sango no te perdonará jamás que la lleves al altar y la conviertas en tu esposa sin contarle todo el asunto del edificio y tu parte en esa historia, si de verdad quieres hacerla tu esposa y tu compañera, le dirás la verdad después de nuestra defensa de tesis — Finalizó Kagome rompiendo el contacto visual mientras vaciaba la mezcla en el molde de vidrio.

— P-pero… — Balbuceo el sintiéndose sudar frio ante sus palabras.

— Solo el hecho de que seas su beta, su primo y el amor de Sango te salvan de que te arranque la piel en tiras por tu parte en esto ¿Lo sabes verdad? — Lo cortó Kagome lanzándole una mirada dura cargada de clara decepción que lo hizo sentir muy miserable mientras sentía el estómago y la sangre bajarle hasta los pies al comprender que aun perdonándolo, ella no confiaría en el tampoco hasta que el demostrara que ella podía confiar en él.

— Lo se mi lady, no siento traté de disuadirlo muchas veces… pero Sesshomaru es muy terco y estaba cegado por la ira, el odio y su orgullo — Respondió Miroku bajando la mirada y mostrándole el cuello, Kagome se acercó a él y toco su cuello antes de abarcar su mejilla y obligarlo a mirarla a los ojos azules llenos de tristeza.

— No te preguntare sus razones, solo te diré que no puedo confiar en él y ahora mismo como están las cosas necesitaré más tiempo para decidir si puedo confiar en ti… por ahora tienes que hablar con Sango y sincerarte con ella — Dijo Kagome mirándolo con ojos tristes. — No… — Lo corto secamente lanzándole una mirada dura — Si te casas con ella ocultándole esto ella nunca te lo perdonará, y yo no te permitiré llevarla al altar en base a una mentira, menos si se entera por medio de otro, ese día había mucha gente en el lugar, los teléfonos inteligentes se han vuelto un incordio, díselo tu… si se lo digo yo, ella nunca podrá confiar en ti, ¿Es tu compañera no? Entonces ten los testículos de decirle todo, y deja que ella descargue sobre ti y tu primo toda la mierda que les toque, cuando se calme hablaremos, ella no te rechazará ella te ama.

— Pero tú también lo amas y estas rechazándolo — Dijo Miroku decidiendo forzar un poco más su suerte.

— Eso… es diferente… y si le dices eso a tu primo o a alguien más ya que estamos, Sango será el último de tus problemas Miroku te lo prometo y te recuerdo "yo no doy mi palabra en vano" — Respondió Kagome mirándolo con seriedad liberándolo de su agarre y volviéndose hacia su tarea en la cocina — Habla con ella pervertido-san si calma tu temor un poco, yo intercederé por ti no voy a permitirles joderse la vida con mis problemas, Sesshomaru ya me entregó "la carta" después del fiasco de la tienda, primero yo hablaré con ella y le daré la introducción a toda esta mierda de mentiras. — Finalizo Kagome con calma.

— Ella me odiará, cancelara todo nos rechazará — Respondió Miroku en un tono de súplica cargado de pánico.

— Eso es algo que tendrás que enfrentar, Sango puede gritarte, golpearte y lanzarte varios objetos a la cabeza e incluso molestarse contigo por un par de días, pero ella te ama y solo por eso como ya dije intercederé por ti ante ella y te castigara a su manera pero al final te perdonará, ustedes son compañeros, almas gemelas se pertenecen uno al otro — Decía Kagome abriendo uno de los dos hornos empotrados en su cocina y metiendo la mezcla en uno de ellos y accionando perillas y botones.

— ¿Realmente cree que me perdone? — Pregunto Miroku preocupado, después de todo Sango adoraba a su hermana.

— Sé que lo hará — Dijo Kagome sonriéndole levemente.

— ¿Y usted mi lady… perdonara a Sesshomaru? — Pregunto Miroku — Sé que él hizo mal con sus acciones, él fue arrogante, terco y muy orgulloso, en su defensa solo puedo decir que él estaba cegado con la idea de derrotar a su padre allí donde él no había podido triunfar, pero la relación que inicio con usted es genuina, yo jamás lo había visto comportarse y reaccionar con nadie, como lo he visto con usted y debo señalar que yo siempre he estado en su sombra de una forma u otra — Añadió con un claro deje suplicante.

— No sé qué voy a hacer Miroku, no lo sé… Sesshomaru abrió heridas profundas en mí con sus acciones, por un lado puedo entender su necesidad de derrotar a su padre y por el otro me hiere haber sido usada como parte de su juego de poder — Respondió Kagome con genuina tristeza. — No puedo confiar en el… ¿Cómo puedo confiar en alguien que me mintió, manipulo y usó? Él tuvo muchas oportunidades de ser sincero conmigo y nunca, nunca lo intento… ¿Sabes lo duro que es para alguien como yo entender, aceptar y arriesgarme una vez más con alguien, que en primer lugar ya gastó su segunda oportunidad? — Añadió Kagome sintiendo un nudo de angustia subirle por la garganta y un puño cruel estrujar su corazón dolorosamente.

— Lo siento… — Respondió Miroku abrumado con las olas de genuino dolor que ella estaba emitiendo inconscientemente y aun así sintiendo la esperanza florecer y afianzarse en su corazón porque aunque ella no lo dijera en voz alta una vez más para confirmar que había escuchado bien su confesión antes, Sango tenía razón Kagome amaba a su terco y orgulloso primo y a su bestia que durante tantas vidas había estado esperando por ella.

— Yo también Miroku… yo también, ya te dije que tienes que hablar con Sango después de la defensa de tesis y antes de la boda y no, minutos antes no funcionará, yo puedo ayudarte pero no hago milagros — Añadió Kagome lanzándole una mirada pensativa por su cocina, obviamente dando por terminada la conversación y meditando sobre ella.

— Me retiro entonces — Dijo Miroku por lo bajo mientras se dirigía hacia la salida sin molestarse en esperar respuesta, la hembra estaba hundida en sus pensamientos y cualquiera podía ver eso y cuando las puertas del ascensor se cerraban frente a él, Miroku pudo verla apresurarse hacia a la despensa.

=== Fin de Flash Back ===

— Estoy hundido hasta el cuello en la mierda — Murmuró Miroku por lo bajo pasándose las manos por la cabeza en un vano intento de calmarse, el que nunca había estado nervioso por nada en toda su larga vida se encontraba aterrorizado y nervioso ante la conversación que sabía no pasaría de darse aquel día aun con Toga en estado crítico. Ahh Tsukuyomi-sama ayúdanos, sobre todo a Sessh el que esta mas hundido en la mierda que yo… ablanda los corazones de nuestras damas Suplicó Miroku en su mente, antes de reírse ante la irónica situación, ¿Quién decía que los Youkai no creían en los Dioses, y que no los veneraban igual (o más) que el resto del mundo? Ignorantes si creían eso (y había muchos) él y la casa de la luna eran el vivo ejemplo de la fe que profesaban, acaso ¿No los habían elegido los Dioses creadores para ser el clan de la gran bestia sagrada Byakko-sama, no les habían otorgado la custodia y protección de la sagrada bestia que ahora residía en su primo?, ellos quienes fueron los primeros en recibir la bendición de los dioses en la forma de bestias sagradas recién nacidas y otras de grandes guerreros reencarnados en la formas de bestias sagradas.

=== S S ===

Santa mierda… — Soltó Sango después de cinco minutos enteros de sepulcral silencio mirando con los ojos como platillos de té, (igual que la primera vez que la había leído) la "carta" de Mina después de explicarle lo que Sesshomaru le había informado al entregársela, la carta era de echo un sólido documento Youkai con una base legal sólida custodiada por el Hiroshito-sama el abogado de Yuri, en la forma de una minuciosa y extra secreta investigación "paso a paso" de las andanzas de Izayoi y su padre en aquellos días de aventura, hasta la llegada de Kagome a la casa Higurashi Takeda, que Yuri se había asegurado de hacer realizar con el mismísimo Hiroshito-sama lo cual despejaba cualquier duda que pudiera surgir sobre la validez del contenido.

Así que lo que ella había creído una simple carta de despedida y revelación, era un documento legal según los estándares Youkai y la corte, y para desgracia de la concubina una prueba irrefutable de su abandono, sin señalar la violación de la prohibición de unión de hembras o machos a casas cardinales con hijos de relaciones anteriores que pudieran causar conflicto, ambicionando poder y posición de la casa cardinal en cuestión a la que no tenían ningún derecho legal-consanguíneo, y pese a que se habían establecido protocolos para los casos de "compañeras o compañeros" que tuvieran hijos antes de ser encontrados por su legitima pareja, Kagome jamás había sido presentada ni sometida a la renuncia formal de derechos por Izayoi pues esta había elegido no reconocer su existencia, y lo único que mantenía a Kagome fuera de un enorme problema legal, era la adopción del clan Higurashi y el ritual de sangre que cortaba limpia y formalmente todo nexo con el clan Setsuna y en consecuencia la concubina del Oeste, quien no tenía nada que reclamar de ella.

— Si… santa mierda — Concordó Kagome dándole un trago a su cerveza y dándole un ligero toque a la lata abandonada de Sango antes el shock y de dársela, para recibir a cambio la carta de regreso, mientras esta tomaba profundamente de la lata como queriendo pasar el amargo trago.

— ¿Y Sesshomaru ya lo sabe, se lo dijiste no? — Preguntó Sango lanzándole una mirada afilada después de aliviar la resequedad de su garganta con aquella helada cerveza barata, ella le habia aconsejado que no se tardara en decirle la verdad al Daiyoukai y temía la reacción del macho.

— Si… a estas alturas Irasue y toda la casa de la Luna y el Oeste lo sabe… pero de eso hablaremos luego San-san — Respondió Kagome mirando sin ver el mirador a aquellas horas del día casi vacío con excepción de ellas y un par de mujeres que les lanzaban miradas amonestadoras por estar tomando cervezas a aquellas horas de la mañana, siendo completamente ignoradas por ellas.

— Tantos… ¿Por qué ante tanta gente? — Preguntó Sango sin poder evitar el golpe de preocupación, Kagome era una persona privada así que aquella reacción de Kagome era completamente extraña.

— Fueron circunstancias ajenas a mí, te aseguro que cuando mucho solo quería decírtelo a ti, a Sesshomaru y a Miroku antes que nadie y con eso me refiero a Irasue-sama… y eso tal vez solo después de soltárselo a Sesshomaru y que me mandara a la mierda, para entonces te recordaría tu cita conmigo y un galón de helado — Dijo Kagome con calma, tragándose la ola de depresión que venía con la sola mención de Sesshomaru.

— Obviamente eso no le importa, siguen juntos ¿no? — Señaló Sango aceptando las palabras de Kagome de inmediato, ella sabía lo difícil que aquella situación era para ella, no todos los días te encontrabas con una madre que te abandonó, que de paso había roto la casa de tu amante y para rematar te salía un medio hermano… es decir, ellas conocían a la mujer y su vida a través de los libros y los medios, ¿Cómo demonios iban a imaginarse que era la madre biológica de Kagome?

— En realidad… ya no seguimos juntos… si ya sé que vas a decir "dormimos juntos" pero es solo eso, ya sabes… la costumbre es una hija de puta que llega y se instala sin anunciarse, además aparentemente no tengo vergüenza y no consigo las fuerzas para darle una patada en el trasero aun — Respondió Kagome ignorando la pregunta brillando en la mirada de Sango.

— ¿Pero porque… si a él no le importa, entonces por qué terminaron? — Preguntó Sango con genuina confusión sintiéndose triste por Kagome, pues ella estaba casi segura de que ella amaba al Youkai platinado. — No me digas que tú lo mandaste a la mierda porque es el hijo de la mujer a quien la concubina jodió la vida y por eso te sientes indirectamente responsable ni nada de esa porquería honorable, o voy a ahorcarte con mis manos desnudas… Tú lo amas maldición— Añadió Sango apasionadamente.

— No San-san… no lo mande a la mierda por eso, la mujer y sus acciones deshonrosas son su asunto no el mío, no me sumes más sentido honor del que merezco yo no soy una maldita mártir, cada quien que pague su propia mierda yo pagare la mía y cuando mucho la tuya… la razón por la que todo acabó fue por que descubrí "porque" nos conocimos, la razón de su interés en mí y no puedo confiar en el nuevamente, la primera vez fue su culpa, esta vez es mía… no puedo darle otra oportunidad para que me joda una tercera vez… no puedo confiar en él y poco importa que mi estúpido corazón no entienda toda la pila de mierda bajo la que estoy. — Explicó Kagome secándose con furia una lagrima que se escapó de su ojo derecho haciendo que Sango contuviera el aliento y no era para menos, ella jamás había admitido amar a alguien y allí estaba, admitiéndolo una vez más y esta vez sin decirlo abiertamente y llorando como una idiota. Llorando… patética mujer, reacciona y deja de hacer el ridículo de ti misma, el mundo no necesita una débil mujer más, ¡arriba! Se regañó así misma mentalmente estremeciéndose con fuerza.

— ¿Qué sucedió Kag?, dime yo lo mato con mis propias manos — Dijo Sango viéndolo todo rojo de inmediato sintiendo a la Taijiya en ella levantar la cabeza y rugir con furia asesina lista para exterminar todo a su paso.

— El edificio… su padre tiene años… siglos queriendo comprar el lugar y el decidió que tenía que comprarlo como un acto de venganza contra su padre, para restregarle en el rostro cuál de los dos era mejor… — Dijo Kagome con estudiada calma, aunque sentía como si estuviera quebrándose por dentro una vez más. — Así que todo esto solo era una forma de lograr endulzar en camino a su meta final que era "comprarme el edificio" y "triunfar" en el juego que tenía con su padre, su mismo padre me lo restregó en la cara delante de la puta de Izayoi y el mundo. — Añadió colocándose la mejor mascara de calma que tenía y mirando a Sango a los ojos sonriéndole con burlona tristeza, al ver la furia apenas contenida encerrada en los ojos marrones de su querida hermana.

— Ese maldito cabrón… ¿Cómo se atrevió, como pudo hacer algo así? — Dijo Sango aplastando la lata de cerveza en su mano e ignorando el líquido rebosar y correr por su mano cerrada en un puño hasta gotear en el suelo formando un charco espumoso.

— Los Youkai son muy territoriales y competitivos en especial los alfas… debí imaginar que él quería comprar el lugar en cuanto su padre empezó a hostigarme… pero lo dejé pasar porque tenía muchas cosas en mi mente como para acariciar esa idea… ya no importa San-san aún podemos ser "amigos/conocidos" pero no creo que pueda confiar de nuevo en el… aún es muy pronto — Respondió Kagome dejando su cerveza a un lado y abriendo la mano de Sango y liberando la deformada lata de su agarre y lanzándola con un tiro perfecto justo dentro de la cesta de basura más cercana, sintiendo la histeria burbujearle en la garganta al comprender tardíamente que de igual forma ella estaba haciendo de abogada del diablo.

— Miroku lo sabía… ¿Verdad? Aquella noche que aparecieron en mi cumpleaños no fue un reencuentro casual con Ginta, ellos fueron allí a conocer a la dueña del lugar, aun cuando nosotras no sabíamos que te pertenecía. — Dijo Sango palideciendo de golpe sacando sus cuentas rápidamente y llegando certera a la conclusión más lógica, en otro momento Kagome habría señalado burlonamente "que le había enseñado bien", pero ahora no era el momento de bromas.

— El lugar es NUESTRO por millonésima vez San-san, ¿Tengo que mandártelo a tatuar en la frente para que entiendas eso?... — Soltó Kagome exasperada al registrar las palabras de Sango acuñándole una vez más el edificio solo a "ella". — No sé realmente si esa noche fueron allí con esa intención… Miroku lo sabe y ha estado esperando que pasemos todo el estrés de la tesis y la defensa para hablar contigo… ya lo hizo conmigo y me pidió disculpas…

— No puedo creerlo… no puede… no puedo unirme a alguien que nos ha traicionado así — Dijo Sango con genuino dolor sus ojos marrones llenos de lágrimas mientras miraba sobre su pecho el collar que él le había entregado en señal de compromiso sintiendo el tibio calor que emanaba tratando de consolarla.

— Claro que puedes… y lo harás, él es tu compañero, sus almas están unidas no vas a someterte a la agonía de alejarte de tu compañero porque no le quedó de otra que prestarse para toda esta mierda del edificio… él es un beta Sango… — Ladró Kagome con fría furia haciéndola dar un respingo y mirarla sorprendida, habían sido contadas las ocasiones en que Kagome había usado ese tono de voz con Sango, pero consideraba que ahora era un buen momento para él.

— Y como beta tiene que apoyar y obedecer a su alfa… — Finalizó Sango por ella — ¿Y si su beta le ordena vivir cerca de él, si le ordena no tener contacto contigo, si...

— Sesshomaru no es un macho cruel Sango-chan… él es un idiota que cometió un error, un terrible error contra mí, Yakko y el me desean y dudo que les permita alejarse de mi como me gustaría en este momento, si tienes que vivir donde tu esposo y compañero, entonces sea, igual tu negocio está en el edificio e igual me visitaras, pero tu lugar es con tu esposo sea donde él esté iras, eso no te hace menos mi hermana — Señaló Kagome pasando un brazo por los hombros de Sango y atrayéndola hacia ella en un apretado abrazo que esta devolvió de inmediato.

— No quiero dejarte — Dijo Sango contra el hombro de Kagome, sonando más como una niña aterrada y caprichosa que como la poderosa mujer que era.

— Y no lo harás… tu pervertido es un idiota, pero ama el suelo por donde pisas, estoy segura que si le dices que deseas estar cerca de mí el negociara con Sesshomaru, pero no creo que eso llegue a pasar, Sesshomaru está realmente arrepentido, y Yakko esta inconsolable… — Dijo Kagome acariciando la espalda de Sango en grandes círculos pensados en calmar sus ataques de ansiedad que aun hoy podían presentarse cuando menos pensaban.

— Si su bestia esta así de afectada… ¿No crees que hay algo más allí? — Dijo Sango recordando lo que Miroku le había confiado.

— Tal vez… pero igual no voy a caer ante el solo porque su bestia sienta "apego" hacia su juguete sexual… — Señaló Kagome separándose de ella y lanzándole una mirada que no admitía cometarios en el asunto.

— ¿Y si aun así intenta separarnos? — Preguntó Sango con un deje de ansiedad e inseguridad.

— Primero somos familia, nadie puede separarnos más que la muerte, y si él lo intenta voy a hacer mi mejor esfuerzo por purificar su peludo trasero y tendrás que visitarme a la cárcel por intentar purificar las bolas del Daiyoukai… el resto es simplemente un pecado purificarlo — Añadió Kagome con un deje se maliciosa mofa haciendo reír por lo bajo a Sango.

— Ohhh ahora me da curiosidad… ¿Tan grande es… o es solo cuando lo usa? Cuenta Cuentaaaaaa — Soltó Sango aceptando lo que Kagome estaba haciendo como lo que era, una vía de liberar tensión y evitar que ella se enfureciera y se asustara más, no era nada bonito tener un ataque de pánico y estaban muy lejos de casa.

— "las dos cosas pervertida" — Dijo Kagome antes de echarse a reír y lanzarle una mirada las dos mujeres que estaban también en el lugar cuando escuchó el comentario de él mal ejemplo que estaban dando, mostrando sus aberrantes inclinaciones homosexuales en público, mientras las señalaban abiertamente.

— Hnnn sep lo soy — Confirmó Sango. — ¿Qué debo hacer ahora Kag? — Preguntó Sango llamando nuevamente la atención de Kagome.

— Deja que tu pervertido confiese, asumo que Sesshomaru estará allí y dejara que lances toda la mierda que quieras sobre el… solo te pediré que recuerdes que él es un Daiyoukai y un alfa, puede que me dijera que no te haría daño pero instintivamente podría hacerlo sin querer y entonces yo tendría por honor que tratar de matarlo, eres mi hermana y te amo — Dijo Kagome lanzando su lata vacía a la basura y agarrada de la mano de Sango la arrastró hacia donde las dos mujeres estaban armando escandalo frente a un oficial de policía.

— Es… es.. Inmoral… — Decía la mujer con tono de urgencia y genuina desaprobación, mientras el oficial sonreía calmadamente y tomaba nota.

— Cierto — Dijo Kagome cortando a la mujer con gélides lanzándole una mirada que prometía un viaje sin retorno al infierno, haciéndola palidecer y dar un paso atrás chocando con la mujer que la había estado acompañando — Es inmoral que usted con su vestido de ama de casa pasado de época, junto a su amiga se sienten en los lugares públicos a señalar a los extraños que las rodean y de los que no sabe nada y empiece a ponerle etiquetas por que no cumplen, con lo que según usted es el concepto correcto de la idea que tiene de como "deben ser las cosas en SU mundo" — Dijo Kagome en voz alta y clara llamando la atención de los que estaban cerca pues para entonces el lugar estaba más concurrido.

— ¿Cómo se atreve?...

— No. ¿Cómo se atreven ustedes a señalar y juzgar a los demás, quien se creer que son? — Rebatió Kagome cortándola con la mirada — Si somos lesbianas o no, no es SU asunto, ¿Qué más da que una persona sea blanca, negra, asiática, latina, mixta u homosexual? Eso no le da derechos a NADIE de señalarlos, criticarlos y condenarlos, es la vida de cada quien y las decisiones de cada individuo y nadie más que ellos son los que tiene que decir u opinar sobre sus vidas, ¿Por qué mejor no se ocupan de sus vidas y dejan de atacar a los demás? — Dijo Kagome con gélida calma ignorando el grupo de personas que se había acercado a curiosear lo que sucedía y habían estallado en aplausos ante sus palabras.

— ¿Además no dicen por allí que esos que son "homofóbicos" lo son porque ellos son homosexuales reprimidos y no saben cómo expresarlo o que sienten envidia de esos que si tienen el valor para expresar lo que son? — Comentó Sango también furiosa al comprender lo que había estado sucediendo sin ella notarlo concentrada en lo que Kagome le había dicho.

— ¿Qué?... No, no, n-no es así — Dijo la mujer mientras la otra se cubría la boca con las manos mirando a su amiga sorprendida y con un brillo de curiosidad.

— Cierto San-san… además eso no me importa No. Es. Mi. Asunto… por cierto señora… esta hermosa y despampanante mujer que está a mi lado, es de hecho mi talentosa y exitosa hermana mayor exorcice esa mente tan sucia que tiene y libere al mundo de su ignorancia y de su estupidez, tal vez así pueda ser sincera consigo misma y ser feliz si importarle un pimiento lo que los demás opinen… es SU vida, vívala y deje de joder a los demás — Añadió Kagome

— ¿Hermana? Miente la vimos...

— Señora, Higurashi-san fue mi vecina por años… las dos son efectivamente hermanas — La cortó el policía entregándole una boleta por alteración al orden público. — Debe estar presente en tres días máximo, que tengan buen día — Añadió Ginta despidiendo a la mujer que boqueaba como un pez fuera del agua mientras su amiga se la llevaba de allí antes de que hiciera algo que las metiera en más problemas. — Hey extrañas, espero que estén listas para celebrar "Diseñadoras" — Saludo Ginta abrazando y besando a cada una mientras la gente se dispersaba.

— Seeep, ¿ya pasaste por tu café? — Respondió Kagome sonriéndole con genuino cariño al Okami.

— No, iba de camino cuando las vi y venía con la intención de sacarles un aventón hasta tu café, la patrulla está en el taller de Koga, le toca revisión así que estoy a pie. — Explico el en tono guasón.

— Vamos entonces, no puedes irte a trabajar sin tu dosis de café… — Dijo Sango sonriéndole también con afecto.

— ¿Cómo están los chicos… y los cachorros nuevos? — Pregunto Kagome con curiosidad, con tanto trabajo universidad y balas, ellas no habían podido visitar con tanta regularidad como habrían querido.

— Ya están empezando a consumir pequeñas porciones de carne molida, pero aun su dieta es a base de leche materna, los chicos están malcriándolos y bueno todos lo hacemos, la llegada de un cachorro es una bendición después de la última gran guerra costó durante un buen tiempo que las hembras pudieran quedar embarazadas… así que ahora cada vez que un cachorro nace es motivo de celebración aunque ya no haya problemas de concepción — Explicaba Ginta sonriendo con genuino amor paternal.

— Entonces todo bien — Dijo Sango sonriendo de oreja a oreja.

— Vamos señoritas — Dijo Ginta sonriendo guasón.

— Vamos Sr policía — Dijo Kagome echándose a reir junto a Sango mientras los tres caminaban hacia el estacionamiento donde estaba el auto de Kagome, sabiendo que lo más agudo de la tormenta con Sango había pasado y cuando esta desatara su furia contra los dos machos no sería tan grave… al menos no habrían muertos o por lo menos ella eso esperaba eso. Necesito unas malditas vacaciones Pensaba sin notar dos pares de ojos observarla a lo lejos y seguir sus pasos a distancia como les había sido ordenado.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo