Antes que nada, quiero aclarar que la serie Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es una total y completa "casualidad". Aclarado este punto quiero señalar que esta es una historia contemporánea, de universo alternativo y desde ya aviso, no es apto para todo público, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru y a aquellos que no les guste esta pareja les aconsejo que simplemente escoja otro fic n_n¡.

Agradecimientos especiales a mi familia que me apoya y todos aquellos que siguen esta historia y encuentran en ella inspiración, para esos guerreros anónimos que día a día luchan por surgir y no se dejan derrotar por los golpes de la vida, sepan que al final la recompensa vale la pena, y a esos que superamos tantas pruebas . "lo logramos… ahora sigamos en la lucha"

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de (S. S. L. A.)


"No es fácil… no es fácil ver al orgulloso y poderoso padre de este reducido a este débil y patético estado ¿Qué pasó con el gallardo macho que hasta hace días estaba amargándole la existencia a este Sesshomaru con cada medio a su disposición?... Este no lo sabe… no lo sabe…

La furia y el duro reproche es difícil de soportar estoicamente aun así creo que este logró dominar su genio y soportó todo con valor y dignidad solo y únicamente por ella.

En las furiosas palabras de Sango, este comprendió un poco más del profundo amor que la mujer siente por Kagome y este se siente humillado al ser testigo de tan genuino y profundo afecto, comprendió también hasta qué punto las había herido a ambas y encontró en ella una esperanza.

Esa maldita mujer tienta sin esfuerzo a Yakko-sama y parece deicida a forzar la mano de esta a librar al mundo de su patética y toxica existencia. ¿Cómo se atreve? Solo por eso debería haberla matado, pero su madre tiene razón la muerte es un escape muy rápido y fácil para ella.

Por ahora este intentará ganar el afecto de Kagome, Kami… este la necesita, mas ahora mismo este ve tan lejos la posibilidad de una última oportunidad que se pregunta ¿Existirá realmente la forma en que ella perdone a este y le brinde esa tan necesitada y codiciada oportunidad?

Este lo ha admitido finalmente "Ella es la compañera de este y este no piensa dejarla ir" este solo espera que ella lo acepte una vez más, perdonando y finalmente dejando de lado la profunda estupidez de la que este fue presa.

El orgullo es nuestro peor enemigo y ni los más sabios y antiguos pueden jactarse de decir que no han sido presa de él alguna vez, no pueden decir que no han errado cegados por él, que han caído y aprendido de sus errores y finalmente se han levantado más sabios y fuertes y más humildes al comprender al final que por orgullo puede perderse absolutamente todo."

Sesshomaru Taisho

Señor de la casa de la Luna y de la casa del Oeste

Guardián Inu Daiyoukai


Cap. 29: Enfrentamientos.


Lady Irasue, señora de la casa de la Luna y AUN señora del Oeste, sabía bien que lo que la esperaba de la condición te Toga era malo, aun así jamás se imaginó aquello, era chocante ver sobre las sábanas blancas al pálido frágil y disminuido Toga, el gran perro general del Oeste yacía aun inconsciente, sus largos cabellos se habían ido y su cabeza rapada estaba cubierta con parchos de gasa adhesiva allí donde las largas y profundas heridas en su cuero cabelludo aún estaban presentes negándose a cerrarse, Irasue sintió su corazón cerrarse en un doloroso puño al no verlo activo, guapo y rebelde (porque hasta ella debía admitir que Toga era atractivo y decir lo contrario era mentir descaradamente) era duro comparar aquel "cuerpo" inerte con el hiperactivo Inu no Taisho, pues si bien aquel macho no era su compañero, había sido su amigo y el padre de su único hijo y le dolía mucho verlo así porque a cierto nivel ella lo respetaba y apreciaba, sino ¿Qué había detenido su mano de reclamar su vida ante sus tontas acciones, sino el respeto y el cariño que sentía por el… su amigo y padre de su único cachorro? Y decían que ella era incapaz de afecto… ¡Ja! ¿que conocían realmente de ella?.

Una energía cálida la envolvió consoladoramente y sin levantar la mirada Irasue supo de inmediato que Yuemaru su amado y comprensivo compañero le brindaba su apoyo a pesar de genuinamente detestar (o mejor dicho odiar profundamente) a Toga por haberle arrebatado su derecho sobre ella, en ese momento Irasue no pudo amarlo más de lo que ya lo amaba por aquel silencioso gesto, Yue compadecía a Toga en esos momentos pero eso no quería decir que Toga le agradara más o hubiera forma de que fueran amigos, su compasión nacía del amor que él y su bestia sentían por ella, y ella no veía la hora de unirse nuevamente a él, aunque con aquella situación con Toga ambos tendrían que esperar so pena de añadirle más leña al infierno que tenían en puerta si la situación empeoraba y Toga partía de este plano deshonrado y ridiculizado gracias a las pobres decisiones que había tomado.

— Irasue-sama esto es peor de lo que temíamos — Dijo su sanadora de confianza sacándola de su contemplación y acercándose a ella con un fajo de papeles en sus manos mientras sus ayudantes se lanzaban a la tarea de hacer espacio en una de las mesas más grandes de la habitación, mientras los sirvientes de confianza salían apresurados del lugar pálidos de genuino horror y espanto.

— ¿A qué te refieres Minami-san? No le des más largas y dile a esta lo que sucede — Ordenó Irasue taladrando con la mirada a la jefa de sus sanadores de mas confianza.

— Los resultados de laboratorio arrojan la presencia de altas cantidades de licor de demonio sin madurar, sangre de Komodo, Azaleas Tengu negras, aceite de ricino rojo y varias drogas humanas — Explicaba la sanadora agitando los papeles en sus manos.

— La sangre de Komodo puede usarse como un tranquilizante o relajante según su pureza, pero mezclada con el poderoso alucinógeno de las Azaleas Tengu y el veneno del Ricino rojo… es una mezcla mortal… no le extraña a esta que Toga este en coma… — Respondió Irasue sintiendo un sudor frio recorrerla espalda al comprender que Toga había estado abusando de las drogas.

— Es toda una hazaña que aun este vivo — Señaló Yuemaru en tono neutro incapaz de comentar nada más, él no era un hipócrita el macho era un incordio, pero por respeto a su señor y el afecto (que el detestaba) pero que a pesar de todo su señora le guardaba al insolente macho.

— Si mi lord teniendo en cuenta lo toxico de la bebida, mezclados con el licor y las drogas humanas, es un milagro que Lord Inu no Taisho aun este entre nosotros, mas este abuso solo empeora la situación con su bestia, ahora es más difícil saber en qué estado se encuentra y si es posible la comunicación con Shinta-sama. — Señaló la sanadora Minami, entregándole los papeles que sostenía en sus manos a Irasue quien de inmediato empezó a leer la lista de las muy variadas y peligrosas drogas humanas encontradas en la sangre de Toga sintiendo la furia clavar sus garras en ella ante la estupidez de Toga.

— ¿Cómo pudiste hacer algo tan estúpido Toga? — Escupió Irasue secamente lanzándole una mirada recriminadora a la figura inconsciente sobre la cama ignorante de estar siendo regañado. — ¿Dónde está el sanador Taro? Esta exige una explicación de inmediato — Añadió dejando ir un poco de su Youki compartiendo con todos parte de la extensión de su furia.

— Aquí esta Taro mi lady — Respondió un Inu pardo de ojos amarillentos postrándose en el suelo ante ella mostrando su cuello de inmediato.

— Explícate — Ordenó Irasue su voz gélida y cortante como un látigo cortó el tenso silencio que se instaló en la habitación.

— Taro administra las medicinas tal cual Taro y la familia de Taro lo ha hecho por generaciones mi lady, las recetas son las mismas que la gran casa de la luna compartió con los clanes — Decía el macho postrado ante ella. — Taro ha cuidado del lord de las Tierras del Oeste desde la noche de su nacimiento y después de su partida mi lady Taro siguió cumpliendo sus deberes cabalmente — Añadió Taro con solemnidad.

— ¿Cómo es que Toga llegó a este punto entonces Taro? — Insistió Irasue esperando que el sanador reuniera el valor de decir lo que ella ya sospechaba desde que este había iniciado su explicación.

— Los medicamentos dejaron de funcionar correctamente, Taro le explicó a lord Toga que Taro tenía que desarrollar otra fórmula para él, aprobada por el consejo de sanadores Youkai que fuera segura, no adictiva y que no tuviera efectos secundarios perjudiciales para su salud física y mental — Explicaba el macho — Todo iba bien, doblamos la dosis de la medicina normal mientras Taro trabajaba con sus aprendices hasta obtener la aprobación de la nueva medicina por el consejo de sanadores, hasta que uno de los sanadores de la concubina le sugirió permitirle ayudar a Taro con la nueva medicina, Taro se negó y por supuesto el consejo desestimo la arbitraria acción de la mujer, Taro sin embargo sospechó durante un tiempo que la ladina concubina administró o alteró las medicinas aprobadas por el consejo desde hacía siglos atrás, hasta que pudo comprobarlo, sin embargo para entonces lord Toga no prestaba atención alguna al consejo.

— ¿Dices que la mujer deliberadamente enveneno a Toga con drogas y otros químicos no aprobados por el consejo de sanadores o el consejo del Oeste? — Preguntó Yuemaru con peligrosa suavidad.

Siendo sincero con él y el resto del mundo, él REALMENTE odiaba al indeseable macho, de eso no había duda alguna para nadie, aun así su impecable sentido del honor le había permitido llegar hasta su lecho de muerte sin la sospecha de que el trataría de dar el golpe de gracia (lo cual sería sacar de su miseria y sufrimiento a Inu no, lo cual no solo habría manchando su impecable honor sino que de paso estaría haciéndole un favor, lo cual NO estaba dispuesto a hacer, él ya le había dado MUCHO más de lo que el macho se merecía y él no le haría favor alguno aun si eso implicaba acabar con su miseria) Pero ahora que este "un lord Cardinal" hubiera sido envenenado hasta este punto era algo muy, MUY grave y podría acarrear graves problemas políticos internos y externos.

— Si mi lord Taro está denunciando justamente eso, Taro trató que lord Toga consumiera la medicina correcta, pero la mujer envenenó su mente contra Taro y lo convenció de que Taro no deseaba su bienestar, así que cada dosis preparada por Taro era alterada por la mujer personalmente, pues Taro confiesa haber sellado al sanador personal de la mujer en una de sus vasija de encurtido para evitar que este causara más daños. — Finalizó Taro colocando una pequeña vasija de calabaza doble con intrincados Kanjis y símbolos tallados delicadamente sobre la superficie en limpias líneas rojas de la sangre de Taro.

— A esta no le interesan los métodos que usen pero es primordial que Toga sea desintoxicado de inmediato, si esto llega a saberse mientras él está en este estado el Oeste según el mundo estará vulnerable… — Dijo Irasue haciéndole un ligero gesto a Taro para que se pusiera de pie mientras Yue recolectaba la vasija ofrecida. — Esta Irasue ha repudiado formalmente a Toga como su compañero, pero él sigue siendo el padre de Sesshomaru, la corte Youkai ha revocado el título de Toga a favor de Sesshomaru, mas este solo ocupará el trono temporalmente hasta que el Oeste y Toga estén en condiciones de sostenerse por sí mismos. — Anunció Irasue con calma observando a Takeshi a los ojos.

Este al igual que el resto de los presentes a pesar de estar en Shock ante las noticias, simplemente le dieron una respetuosa reverencia de aceptación inmediata, ellos sabían que eso era de esperarse con toda la situación forzada que auspicio aquel emparejamiento político en primer lugar, además que no había mejor aliado que la noble y mística casa de la luna y en aquel momento de extrema necesidad, era un verdadero alivio contar con ellos a pesar de todo lo que había sucedido entre una casa y otra, que era un motivo plausible para que la noble casa le declarara la guerra al Oeste diezmándolo y reclamarlo para ellos, mas con las palabras de la gran dama quedaba claro que ellos no deseaban reclamar el Oeste sino preservarlo, definitivamente los Dioses habían sonreído a la casa del Oeste cuando Byakko-sama había hecho alianza con la casa de la luna.

— La concubina… ¿Dónde se encuentra? — Preguntó Yuemaru de repente notando la ausencia de la fetidez que siempre anunciaba la molesta presencia de la mujer en el lugar o sus alrededores.

— En arresto domiciliario, en el ala Este del castillo mi lord — Respondió Takeshi de inmediato.

— Esta desea a esa mujer bien aislada y vigilada a todas horas, Takeshi-san asegúrate de que esa mujer no tenga contacto a alguno con el exterior, mantenla alejada de Toga a toda costa, ahora envía a un grupo de tus mejores guerreros a trasladar a los sirvientes de la concubina bajo custodia de esta hasta la corte Youkai, lord Oishi espera por ellos y esta desea cada reporte sobre esta situación, incluyendo el del sanador Taro, con su respectiva copia en las manos cuando de esta cuando se retire al palacio de la luna — Ordenó Irasue en tono marcial.

— Como ordene mi lady — Respondió Takeshi dedicándole una profunda reverencia.

— ¿Qué tienen allí? — Pregunto Irasue entonces percibiendo un nauseabundo olor provenir de la mesa llena de frascos.

— Las medicinas alteradas mi lady, a la derecha están los frascos que el lord ha consumido esta semana y a la izquierda los que la concubina alteró y tenía en reserva — Explicó una de las sirvientes una inu de cabellera gris oscuros señalando hacia cada extremo de la mesa enfatizando sus explicaciones.

— Eso huele a material descompuesto — Señaló Irasue conteniendo las ganas de cubrirse la nariz, mas solo se limitó a dejar ir su youki levantando una barrera imperceptible entre ella y la ofensiva fetidez.

— Ella deliberadamente esperaba a que toda la mezcla se descompusiera antes de asegurarse de que alguien la envasara para lord Toga mi lady — Respondió la Okami pelirroja junto a la Inu gris.

— Saquen todo eso de aquí y consérvenlo como evidencia, Takeshi toma formalmente la declaración de Taro y todo aquel que pueda atestiguar y reúnan todas las grabaciones de seguridad, esta va a hundir a la concubina en sus propia porquería con mucho placer — Dijo Irasue levantándose de una de las dos sillas tipo trono que habían colocado en la habitación para ella y Sesshomaru.

— ¿Desean ver a la concubina? — Preguntó Takeshi de inmediato.

— No… esta no confía en que Kimi se contenga de bañarse con su sangre… la muerte es una salida muy fácil para ella… y esta no está dispuesta a hacerle nada fácil… esta desea algo mejor… de largo plazo… — Respondió Irasue gélidamente. Lástima, las limitaciones de los mortales nos den tan poco tiempo para hacerle pagar, pero esta ya ideara algo… Pensó haciendo una lista de posibilidades de inmediato.

— Guíanos hasta el despacho del Lord, en ausencia de lord Sesshomaru Lady Irasue y Yue atenderán las necesidades del Oeste — Ordenó Yue mirando respetuosamente al capitán del ejercito del Oeste.

— Por supuesto mi lord, mi lady por favor sigan a Takeshi — Respondió Takeshi dedicándoles una mirada a cada sirviente de la habitación y a los dos sanadores que discutían entre susurros varias teorías y métodos seguros y efectivos para ayudar al lord Taisho a deshacerse de todo el veneno en su cuerpo, sintiéndose más calmado y esperanzado con la poderosa presencia de lord Sesshomaru y ahora lady Irasue y Lord Yuemaru, confiando en que estos no dejaría caer al Oeste, él y todos ellos sabían que la caída de la casa significaría desbalance, y una nueva apertura para la guerra, y todos ellos estaban felices con esa era de paz.

=== S S ===

Kagome estaba muy feliz con reencuentro y la renovación de lazos afectuosos con Ginta, durante el trayecto de aquella plaza hasta su café Ginta les había mostrado miles de fotos de su nuevo cachorro informándoles de pasada que su compañera estaba ya fuera de la peligrosa etapa de defensa y apego materno y podían ir a visitarla y conocer al pequeño tirano cuando quisieran para que este las conociera y las marcara como manada, el diminuto cachorro era rubio como su madre y aunque tenía los ojos cerrados en las fotos que Ginta les había mostrado, él les había dicho que tenía ojos negros, más al llegar Sango había tenido que salir corriendo hacia su fábrica y se había despedido de Ginta con un enorme abrazo.

— Hey Shippo dale uno de tus especiales a Ginta, por la casa — Dijo Kagome al llegar a la barra donde el seductor y pícaro zorro tenía a su clientela embelesada mientras preparaba diferentes mezclas de café.

— Por supuesto mí querida lady-jefa— Ronroneo Shippo arrancando suspiros de la clientela y una mirada amonestadora de Kagome, el pícaro y ladino Kitsune había empezado a llamarla así desde su última reconciliación con Sesshomaru y no parecía muy apurado en cambiar su forma de llamarla para su irritación y el constante entretenimiento personal del Kitsune y por supuesto Sango, Miroku y Sesshomaru.

— Puedo pagar mi café Kag-chan — Dijo Ginta risueño captando de inmediato el no tan sutil mensaje del Kitsune y conteniéndose de no añadir algún comentario que no le ganaría la apreciación de la mujer.

— Puedes pagar tu postre con ese lindo cupón que sé que tienes… espero que no hallas olvidado todo lo que enseñamos de los cupones Ginta-kun — Dijo Kagome extendiendo su mano para recibir en efecto los cupones que ella había diseñado registrado e impreso.

— Jamás, aunque la mayoría de las revistas de cupones las seguimos trayendo hasta aquí, por cierto la tía Momo te envía saludos y dice que si no vas a visitarla pronto vendrá a por ti con toda su corte — Respondió Ginta colocándose una mano llena de garras sobre el uniforme de policía.

— Kami… la visitaré en cuanto pueda estos días han sido de locura… ahora ve y toma tu café y tu Roll de canela, seguro tu novato del día llega buscándote como loco y al borde de la crisis de nervios — Dijo Kagome risueña y como si lo hubiera conjurado, un joven oficial de cabellos negros, obviamente recién graduado, aparecía por la entrada de la cafetería mirando en todas direcciones, enfermizamente pálido y obviamente nervioso. — Kami... dime que aún no le dan un arma de reglamento a ese pobre chico — Suplicó Kagome en tono de horror.

— Malvada… — Respondió Ginta riéndose por lo bajo.

— Prefiero "sincera" gracias — Respondió Kagome enarcando una ceja retándolo silenciosamente a contradecirla, sabiamente Ginta no lo hizo.

— No recibirá un arma aun, por ahora solo una pistola eléctrica Taser hasta que el chico agarre la onda y deje los nervios — Respondió Ginta levantando la mano llamando la atención del joven recién graduado que al verlo pareció ganar más color y avanzo hacia el aliviado.

— Hnnn bien no queremos ningún gatillo alegre, bien por la estación ahora cariño sigo con lo mío besos a los chicos y a Jenny — Dijo Kagome despidiéndose de Ginta antes de que el joven llegara hasta ellos, el ultimo recién graduado de Ginta se había echo una idea errada de ella y su relación con Ginta y solo basto hundirle la nariz en el cerebro para que este dejara de molestarla y ella no estaba muy dispuesta a repetir la experiencia.

=== S S ===

Sango estaba genuinamente furiosa cuando entró al apartamento, y todo lo que Kagome le contó horas antes cayó sobre ella con fuerza, ella sabía que algo sucedía y fue muy tonta al creer que solo era lo de la carta y el descubrimiento de los orígenes de Kagome, pero claro a su favor solo podía decir que no podría haberse imaginado la sucia jugada del edificio, ¿Cómo podría haberlo imaginado?.

Con furia apenas contenida se cambió los botines altos por unas cómodas pantuflas negras y avanzó hasta su habitación mientras se arrancaba la chaqueta con tal violencia que no se habría extrañado si rompía las costuras o algún aplique metálico salía volando hacia alguna ventana, al abrir la puerta de su habitación se quedó fría mirando a Miroku congelado ante ella.

Confié en ti y en tu primo — Acusó ella secamente, su voz era un látigo cortante flagelado hacia el haciéndolo retroceder un paso ante la furia, dolor y profunda decepción apenas contenidos en sus palabras.

— Sa-Sango — Murmuró Miroku poniendo sus manos frente a ella en señal de rendición inmediata.

— No… ningún "Sango" Houshi… nunca te reproché que me obligaras a enfrentarme a mis peores pesadillas aquella noche en isla Mitsuki, entonces me heriste y no lo dije porque entonces Kagome te habría matado alegremente y tu primo la habría matado y luego yo habría hecho TODO lo posible por acabar con el — Dijo ella lanzando con fuerzas su chaqueta y su pesada cartera contra Miroku. — ¿TIENES IDEA DE LO QUE HAN HECHO USTEDES PAR DE IDIOTAS? — Rugió Sango furiosa viéndolo todo rojo y levantando una mano frente a ella pidiéndole en silencio a Miroku que no se acercara a ella, en esos momentos no podía confiar en sí misma. — ¿Dónde está el? — Preguntó Sango de golpe.

— Aquí esta esté Sesshomaru — Respondió el desde la puerta de su habitación mirándola fijamente.

— Dime… ¿VALIO LA PENA? — Soltó Sango furiosa clavándose las uñas en las palmas de las manos para evitar ceder a la tentación y golpearlo hasta que las manos le dolieran.

— No… no valió la pena — Respondió Sesshomaru de inmediato.

— No puedo creer que nos engañaras de esa forma — Dijo Sango con un borde de incredulidad — Y no puedo creer que TU le hayas ayudado — Añadió lanzándole una mirada cargada de reproche a Miroku que la observaba con un claro brillo de arrepentimiento, vergüenza y tristeza — No puedo creer que los DOS hayan sido tan cara dura, LOS DOS porque parte de esta mierda también es tuya Miroku Houshi y me importa un pepino azul, que solo le hayas dado información sobre nosotras, lo cuales por cierto es igual de invasivo y malo por lo que no estas eximido de culpa — Ladró Sango destilando furia por los poros — Golpeándolo de lleno en el estómago sin sentir remordimiento alguno por ello, el y su primo se merecían que ella tomara su Hiraikotsu y les abriera el cráneo con él a los dos, por traidores e idiotas.

— Sango amor por favor es… — Balbuceaba ahogado y si aire por el golpe, la mujer humana tenía un gancho de derecha matador, decidió mientras Sango se apartaba de él nuevamente como tratando de mantenerse fuera de su rango y no caer en la tentación de literalmente patear su trasero.

Cállate Miroku… yo voy a escucharte, claro que sí pero por ahora ustedes dos me van a escuchar y me van a oír MUY BIEN o usaré todo mi poder para cortarlos en diminutos trozos y dárselo a los perros callejeros — Soltó Sango cortando a Miroku en seco mientras les lanzaba una mirada cortante a cada uno que exigía obedecer y en ese momento solo quería "silencio" — tienes una condenada suerte — Dijo señalando a Miroku con una mano temblorosa de furia penas contenida antes de agarrar un florero sobre la mesa de noche y lanzárselo a Miroku tan sorprendido con su acción que no esquivó el adorno de vidrio y se estrelló de lleno en su cabeza con estruendo — Si no fueras mi condenado compañero, si no te amara como lo hago y de no ser porque sé MUY BIEN que Kagome se sentiría condenadamente infeliz y culpable, te mandaría a la mierda aquí y ahora… por mucho menos he mandado a la mierda a otros antes que a ti — Soltó Sango furiosa buscando otro posible proyectil que no se rompiera contra la cabeza de Miroku, como el lindo florero barato que le había lanzado antes y ahora que esta echo pedazos ella acaba de recordar que este le había gustado mucho y ahora se había ido.

— Este Miroku suplica formalmente a Lady Sango Higurashi, la dueña del corazón y el alma de este indigno y de Hiro-sama, no fue nuestra intención dañarte a ti o tu hermana Sango-chan lo siento — Dijo Miroku ignorando su suplica y lanzándose a sus pies en una profunda reverencia hasta tocar los pies de Sango con su frente.

Si claro condenado pervertido… te perdonaré porque no hay de otra, pero no te creas que te vas a ir liso… no señor tu estas literalmente en la caseta del perro desde hoy, para empezar no vas a tocarme hasta nuevo aviso —Soltó Sango furiosa mientras Miroku le lanzaba una mirada cargada de genuino horror.

— Pe..pe..

— Y tu… condenado, arrogante y envarado imbécil… ¿Cómo pudiste hacerle algo a si a alguien que confió plenamente en ti, alguien a quien le importa una mierda si eres rey o mendigo, alguien que te ve a TI, que ve a tu BESTIA como un igual, que no te teme ni tiene una agenda oculta en la búsqueda de poder fama o riqueza? Ella… estoy MUY segura es la UNICA mujer que ha valido la pena tener a tu lado en toda tu miserable vida, la única que no está contigo por interés de ningún tipo, mas allá de querer estar contigo… ¿Cómo pudiste? — Dijo Sango volviéndose hacia Sesshomaru e ignorando su expresión neutra, de alguna forma a él tenía que molestarle mucho sus insultos y si no podía golpearlo propiamente a petición de Kagome, al menos iba a dejar hacer sobre el toda la mierda verbal que pudiera así fuera lo último que hiciera en su puta vida. — Kagome no es una mujer que confía fácilmente en nadie, y ella confió en ti… Kami creí haber juzgado tus reacciones a ella correctamente, diablos incluso llegue a creer que lo que tenían era único, especial como lo que tenemos el pervertido idiota y yo… creí que la amabas y lo único que hiciste fue jugar con ella, no puedo llamarte mi alfa cuando has roto no solo mi confianza y la de mi alfa, y más importante MI HERMANA sino también rompiste su corazón, eso no puedo perdonártelo — Dijo ella tan furiosa que no notó las lágrimas de furia rodar por sus mejillas.

— Sango… — Murmuró Miroku triste y muy avergonzado por haber sido parte de la causa de aquellas lagrimas no solo en ella, sabía que lady Kagome en la privacidad y en compañía de Sango había derramado muchas más también.

— Esa mujer salvó mi vida ¿entienden? Ella me salvó en TODOS los sentidos de la palabra siendo ambas unas niñas golpeadas por la vida y traumatizadas a nuestra manera de manifestar nuestros miedos internos, ella en el peor momento de mi vida me dio un hogar una hermana, una roca donde sostenerme cuando sentía que estaba a punto de enloquecer del terror, me empujó fuera de mi zona de confort dentro de aquella estación para evitar que me convirtiera en una cobarde, desquiciada y temerosa de la vida… me sostuvo cada vez que flaqueaba y caía aterrada y presa de mis pesadillas, ella… SOLO ella — Decía Sango golpeando con su puño la pared más cercana ignorando el pinchazo de dolor o los nudillos despellejados. — Kami, ella me dio una VIDA, la misma que mis condenados padres biológicos me negaron por el simple y tonto hecho de haber nacido mujer, me dio una vida que ni en mis más locos sueños en algún rincón apestoso de aquel maldito burdel de mala muerte donde estaba condenada, podría haber soñado jamás… Y tú la heriste… la heriste… — Decía Sango reducida a las lágrimas, abrazándose a si misma con fuerza mirando a un punto entre la alfombra y la pared.

— Este lo lamenta — Respondió Sesshomaru bajando la cabeza ligeramente ante ella en reconocimiento de sus errores.

— Claro que sí, lo lamentas AHORA que todo esto salió a la luz, la mierda literalmente golpeo el ventilador y nos salpicó a todos, lo que yo no entiendo Sesshomaru… es ¿Por qué?... ¿Porque diablos esperaste que otro usara esa información para herirla, porque no se lo dijiste, porque? — Dijo Sango apartándose las lágrimas de un furioso manotazo y apretando los dientes para no gritar esas palabras, a pesar de que la dolorosa bola de furia que tenía en el pecho la animaba a rugir y golpearlos con su Hiraikotsu hasta dejarlos inconscientes a los dos.

— Este… no lo sabe… miedo, vergüenza ambas, este no lo sabe — Respondió Sesshomaru.

¡AAAAAAAAAAAAARGGGGGGGGGGG! REALMENTE QUISIERA GOLPEARLOS A AMBOS, HASTA QUE LA RABIA QUE TENGO ENTRE PECHO Y ESPALDA DESAPAREZCA — Rugió Sango golpeando con las manos desnudas la pared enfatizando cada una de sus palabras con un golpe seco con las palmas de las manos contra la pared, ya que no podía abofetearlos (Ella sabía que Kagome no quería eso) podía golpear la pared y pretender que eran ellos y seguir con su vida.

— ¿Eso te hará sentir mejor? — Preguntó Sesshomaru mirándola con un deje de genuino arrepentimiento.

— Demonios SIIII, pero NOOO, Kag se preocuparía y luego sería peor para todos — Respondió Sango muy frustrada — ¿Sentiste algo por ella alguna vez, la amaste aunque fuera un poco? Dime… dame una sola razón para no mandar todo a la mierda y ahórcate ahora mismo y al diablo con las consecuencias — Añadió lanzándole una mirada helada.

— Este Sesshomaru ama a tu hermana — Respondió el de inmediato mirándola fijamente con los ojos dorados ardiendo como el oro derretido igual como siempre ocurría cuando hablaban de su hermana o cuando la seguía con la mirada.

Díselo…díselo, díselo, díselo ahora cachorro o este Yakko va a hacerte el resto de nuestras vidas un infierno tal que suplicaras el alivio de la muerte y este te la negará… no tengo que recordarte quien es este AUN en esta forma ¿Verdad? Este tiene el poder y la fuerza de voluntad para hacerte vivir hasta más allá del final de este mundo y si pierdes esta oportunidad ahora, ese final llegará pronto y este te promete: "TU y ESTE VIVIRAN" y sabrás en carne propia lo que este ha vividoSoltó Yakko finalmente en un oscuro rugido de furia, después de haber permanecido en silencio escuchando las palabras de la Taijiya y decidiendo rápidamente que ella era la opción más viable para lograr que Kagome les diera una última oportunidad.

— Entonces eres un idiota por amarla, y aun así hacerle daño… — Respondió ella en un murmullo hosco. — ¿Qué tanto es ese amor que tienes para ella Taisho? porque no voy a arriesgarla a que rompas su corazón nuevamente y tú ya has demostrado antes que eres terco, persistente y que la deseas, pero eso no es suficiente para mí, ni para ella, ¿Es tuya… la reclamas como tu legitima compañera? — Presionó Sango harta de medias verdades, ella estaba furiosa eso ni qué negarlo y si no fuera porque sabía que Kagome amaba al bastardo lo mataría con sus manos denudas alegremente (o al menos lo intentaría, es decir él era un condenado DAIYOUKAI ósea…) Ella había visto genuino afecto entre ellos y cabreada o no, Sango Higurashi no estaba dispuesta a permitir que su hermana dejara pasar por alto a su legítimo compañero (por muy idiota que este fuera, ya le compensaría él sus meteduras de pata, preferiblemente DESPUES de emparejarse)

DISELO ¡AHORA! Rugió Yakko furioso desde el rincón del nicho donde descansaba allí donde sus almas estaban estrechamente mezcladas formando una sola entidad, la misma que buscaba y buscaba atarse Kagome contantemente.

— Ella es para este lo que tú eres para Miroku — Respondía Sesshomaru cediendo finalmente a la demanda de Yakko.

Confirmándole a Sango sus sospechas, las mismas que había tenido desde aquel terrible día cuando vio a su hermana caer en un charco de su propia sangre, cuando se había quedado congelado, y luego cuando se había negado a dejarla sola en la clínica y finalmente cuando ambos habían empezado a mostrarse abiertamente afectuosos en público.

— Entonces ¿Por qué no se lo has dicho aun, que esperas una invitación repujada en platino? Dios Sesshomaru ¿Qué diablos te sucede? — Soltó Sango dividida entre la furia de la situación y la algarabía de confirmar que en efecto ellos eran compañeros.

— El mismo día que este Sesshomaru había decidido confesarle lo sucedido a Kagome, el padre de este se lo dijo tergiversando sus palabras, este jamás planeó tener una relación con ella para obtener el edificio, ahora tras lo sucedido en el palacio del Oeste, ella no creerá en este aunque eche el corazón de este a sus pies. — Respondió Sesshomaru tenso.

— Ciertamente… Tu estas bien jodido Sesshomaru Taisho, por suerte… amo a mi hermana lo suficiente como para impedirle cometer el error más grande de su vida y ojo, no te eches flores querido, todos sabemos cualquier hombre mataría por tener a Kag a su lado, pero solo tú eres la otra mitad de su alma, solo puedes hacerla realmente feliz… Eres su compañero ¿no? — Dijo Sango sintiendo por primera vez dolor en sus manos y se quedó perpleja mirándose los nudillos pelados y sangrantes. — Entonces no vamos a permitir que algún hijo de puta la maree con mentiras y la haga infeliz en el futuro o voy a tener que matarlo a él por cabrón infeliz y a ti por idiota, eso sí… si le haces derramar una sola lagrima moriré en el intento, pero te haré mucho daño y si la oportunidad se presenta te mato — Añadió lanzándole una mirada cargada de determinación brillando en sus ojos chocolate que no dejó lugar a dudas para los dos machos de que su amenaza era mortalmente seria.

— ¿Me permites curar eso mi querida Sanguito? — Preguntó Miroku en un tono de voz que demostraba claramente lo miserable que se sentía en ese momento.

— Nada de trucos Miroku o de hacerte el gracioso o voy a hacerte llorar de dolor y cantar como un soprano créeme, en estos momentos no estoy por debajo de dejarte los testículos de amígdalas, ahorita mismo sigo MUY molesta y no se me va a pasar pronto — Advirtió Sango permitiéndole tomar sus manos y proceder a curarla a lametones hasta que las heridas y hematomas desaparecieron dejando tras de sí un par de manos en perfecto estado y nadie podría decir que habían estado golpeando paredes en un ataque de pura furia.

— Listo — Dijo Miroku soltando las manos de Sango cuando esta empezó a tirar de ellas de inmediato.

— Tu… estas atareado con todo lo de tu padre, aun así vas sacar tiempo de las venas del mundo si tienes que hacerlo, y vas a ganarte a Kag como sea eso es TU trabajo, el mío será aconsejarla y el del pervertido de soltar un comentario de doble sentido aquí y allá que le dé que pensar a Kag — Dijo Sango recobrando finalmente la calma.

— ¿Por qué vas a ayudar a este? — Preguntó Sesshomaru desconcertado mientras Yakko dentro de él rugía furioso ante la pregunta que había hecho, temiendo que la Taijiya les retirara su ayuda.

— No te ayudo a ti… La ayudo a ella, tú no lo entiendes… Kag pide tan poco en la vida, y aunque TU eres un idiota, en esta temporada junto a ti la he visto feliz… genuinamente feliz, calmada, abierta al mundo y en paz… — Explicó Sango con un deje de agotamiento en su voz. — Si tú eres esa felicidad y esa paz para ella, estoy dispuesta hacer un pacto con el mismísimo diablo para verla feliz, así que en cambio haré pacto contigo conservaré mi alma y de paso me quedaré al idiota pervertido.

— Hnnn — Respondió Sesshomaru decidiendo que ya era hora de retirarse de la habitación dejando a la pareja a solas ahora que estaba seguro de que la mujer no aniquilaría a su primo.

*PLAF*

— Manos afuera muchacho… Aun estoy muy, MUY cabrada contigo — Dijo Sango recogiendo su cartera del suelo dejándola en la cama sobre la chaqueta de cuero — Y limpia esos vidrios, me voy a trabajar porque si me quedo aquí creo que te mato. — Añadió Sango saliendo del lugar furiosa.

— Pudo haber sido peor… — Murmuró Sesshomaru tratando de animar a Miroku mientras este se sobaba la mejilla con una marca rojiza de mano perfectamente impresa sobre la piel, ellos tenían que irse al Oeste a finiquitar algunas cosa antes de la reunión de introducción al caso, que sostendría con el consejo Youkai.

— Ella no va a levantarme el castigo… — Murmuró Miroku alicaído y aun cuando sabía que Sesshomaru tenía razón no podía evitar deprimirse.

=== S S ===

Una hora después de que se despidiera de Ginta Kagome cerró el libro de contabilidad con satisfacción, los números no mentían y las cosas iban muy bien para "MI&YU" y para "Taijiya's" al punto que si todo seguía así, en aproximadamente ocho meses más o menos podrían regresar a la cuenta de banco lo que habían gastado Sango y ella de la herencia que Yuri y Mina les habían dejado y conservar eso para el futuro, sin dejar de depositar en las cuentas personales de cada una, una cantidad decente lo cual les daba una bonita cifra de ganancias.

Ella estaba genuinamente agotada de estar tanto tiempo jorobada sobre los libros de contabilidad y la calculadora científica, Kagome se estiró todo lo que pudo en su silla y dio un enorme bostezo, antes de levantarse y mirar sin ver realmente por la amplia ventana panorámica dando gracias a Kami que su mente aún estaba llena de números recordando una vez más que cuando ella había llegado al apartamento Sesshomaru y Miroku iban saliendo más con solo ver a Sango supo que ella ya había tenido su choque con ellos y había decidido dejarla soltar vapor antes de tocar el tema, así que habían almorzado juntas y Sango había bajado a darle una vuelta a su fábrica y ella se había quedado murmurando maldiciones y lanzándole miradas asesinas a su calculadora científica cada vez que tenía que sumar un artículo sin cupones y una carcajada baja de triunfo cuando finalmente acabó el trabajo con resultados positivos para ellas.

— Hey Kags… Estoy libre ahora Maya y Ai-chan se encargaran de cerrar hoy — Informó Sango alegremente apareciendo en la oficina que Kagome mantenía en el apartamento.

— Te dije que sería buena idea tener supervisores — Señaló Kagome volviéndose de inmediato hacia el estante donde tenía la carpeta de cupones lista para el reto, y tomándola de inmediato sabiendo que ellas tenían que adelantar algo de las compras de esa semana, después de todo Sango viajaría con Miroku después de la boda y ella no podía perder la oportunidad de aprovechar la inestimable ayuda de Sango con las compras que tenían que hacer en esa ocasión.

— Estaremos un mes de prueba y luego tomaré una decisión — Dijo Sango sentándose frente al escritorio de Kagome y observándola dejarse caer en su silla para lanzarse de inmediato a revisar cupones, listas y a discutir que más incluir.

¿Qué habría sido de ella si nunca hubiera conseguido a Kagome aquella noche? Pensó Sango mirando a Kagome sacar varios papeles y revisarlos. Ella no quería ni imaginar su destino sin Kagome en su vida, pero en momentos como aquel donde regresaban a contar cupones y a sumar montos para restar los puntos de clientes y los cupones, tal como lo habían hecho cuando eran unas niñas viviendo ocultas en una estación abandonada, Sango no podía evitar que su mete regresara una vez más al mismo patrón de preguntas.

— Bien por ti San-San — Dijo Kagome sonriéndole levemente y entregándole una lista y un bolígrafo y de inmediato estaba mordisqueando ligeramente el bolígrafo mientras sus dedos volaban sobre la calculadora y sus ojos escaneaban la lista para confirmar el numero arrojado por el aparato electrónico, pronto las dos estuvieron hundidas en puntos de clientes, número máximo de artículos por compra, ofertas del día y recortando nuevos cupones para anexar los que faltaban al agregar varios artículos que no estaban en la lista original hasta que vieron las ofertas del día.

Cuando ambas salieron del apartamento y pasaron por el café repleto de clientes y se despidieron de Shippo y Mary con unas ultimas ordenes de parte de Kagome y un par de termos con la nueva mezcla de café en la que el Kitsune trabajaba, quien podía verlas habían que aquellas mujeres iban por la vida como un par de mujeres con una misión, y aunque los demás no lo supieran, en realidad para ellas así era.

Al llegar al supermercado de costumbre Sango y Kagome saludaron a los cajeros como los amigos que con los años (y las muuuuucchas compras) había llegado a ser para ellas y corrieron a comprar todo lo que podían decididas a llegar a casa para la hora de la cena, ellas no se hacían ilusiones y sabían que esta compra tendría que fraccionarse en varios días antes del Sábado cuando Ginta y el resto de la manada Okami estaban esperando no solo para celebrar la graduación de las dos chicas, sino también el cumpleaños de Kagome que era justamente ese Sábado, así que sabiendo que no podrían contar con el fin de semana para hacer sus compras, ambas recorrieron el lugar como un par de tornados gemelos apilando, contando, sumando y restando deteniéndose solo lo suficiente para saludar a Kumiko-san la dueña de la cadena de supermercados que aun disfrutaba de interactuar con la clientela desde los pasillos de uno de sus supermercados más grandes.

=== S S ===

Eran casi las cuatro de la tarde cuando Takeshi se encontró en el ala Este del castillo del Oeste, aún estaba furioso y frustrado con todo lo que estaba saliendo a la luz, que era el claro ejemplo de lo bajo que el Oeste había caído, y a pesar de haber tenido que llegar a ese punto crítico finalmente se le estaban prestando la debida atención a las cosas de verdadera importancia (Como el envenenamiento del señor del Oeste) y no solo a las tonterías de la concubina, en su vano intento e inútil de ingresar a la sociedad Youkai, Takeshi miró con dureza al guardia apostado en la puerta de la habitación donde estaba encerrada la concubina y con la misma calma con la que había avanzado contra las hordas de batallones de humanos armados con Mikos y monjes en el pasado, tocó una sola vez antes de abrir la puerta y entrar a la habitación conteniéndose de no gruñir abiertamente su desagrado sino separar limpiamente la cabeza del resto de cuerpo de la irritante y molesta mujer que aún no parecía comprender en la grave situación en la que estaba.

La concubina estaba echa un desastre si el régimen de cuidados al que estaba acostumbrada a someterse para poder aparecer en público y verse "presentable" ella tenía el largo cabello suelto libre del habitual peinado formal al que estaba acostumbrada, el cabello se veía despeinado y grasoso y expedía un olor a sudor muy desagradable, vestía una sencilla yukata de algodón negro pues Toga-sama le había retirado todos los elaborados (y carísimos) kimonos de seda, joyas, sirvientes y a todos los tipos de lujos a los que estaba acostumbrada, aun así la habitación en la que estaba podría seguir considerándose lujosa teniendo en cuenta que una de las que generalmente se usaban para recibir huéspedes.

— General exijo que se me permita hablar con mi esposo, estoy segura de que Toga recapacitará, así que ordénele a sus hombres que me dejen salir y haga que las sirvientas se presenten en mis habitaciones para que me vistan, peinen, perfumen y maquillen para el señor del Oeste — Dijo Izayoi en tono imperioso lanzándole una mirada altanera que solo logró irritarlo más.

— Hanna-san deje la bandeja de alimentos de la concubina sobre la mesa — Dijo Takeshi sin dignase a reconocer haber escuchado las absurdas demandas de la mujer que ahora lo miraba hecha una furia, mientras Hanna hacía lo propio sin siquiera mirar a la mujer.

— ¿Cómo te atreves infeliz sirviente? — Soltó Izayoi perdiendo el poco decoro que le quedaba y lanzándose sobre Takeshi con las manos crispadas cuales garras, como dispuesta a sacarle los ojos al macho dos veces más grande y por mucho más poderoso que ella incluso desde recién nacido, lo cual le daba a aquella escena un borde muy ridículo si se tenía en cuenta que con solo su Youki Takeshi podía matarla limpiamente.

— Aparta tus garras del honorable general de las tropas del Oeste. Concubina — Soltó Sesshomaru su voz entonada en un frio látigo cortante que demandaba autoridad absoluta si necesidad alguna de subir el tono de su voz, de inmediato Izayoi se volvió a mirarlo, toda furia olvidada de golpe y en su lugar había calma, compostura y un brillo de curiosidad e interés mientras miraba a Sesshomaru de los pies a la cabeza.

— Mujer… si crees por un segundo que esta Irasue no te sacará los ojos y te los hará tragar, más te vale que uses la defectuosa masa inservible que guardas dentro de tu cráneo y lo pienses de nuevo — Dijo Irasue con tanta gélides que la temperatura de la habitación pareció bajar varios grados.

— ¿Qué hacen aquí, donde esta Toga? — Preguntó Izayoi mirando a Irasue aterrada, toda embelesada contemplación del imponente y poderosamente sensual macho frente a ella olvidada por completo mientras miraba con los ojos cargados de terror a Irasue.

— Toga ha dejado este turbio asunto en las manos de esta Irasue y de Sesshomaru, así que deja de hacer demandas estúpidas y de esperar a que Toga venga a rescatarte por que el no vendrá concubina, así de reemplazable eres — Señaló Irasue acariciado ausentemente su mokomoko restándole importancia de tal manera, que parecía que acababa de anunciar que llovería aquella noche y no que la vida de la sucia y traidora serpiente rastrera estaba en sus garras.

Por concesión general se había decidido no comunicarle a la mujer el nuevo estatus de Sesshomaru como señor de las tierras del Oeste, ellos necesitaban mantener a la mujer ignorante y aislada hasta que Toga despertara (porque despertaría así tuvieran que arrastrarlo de vuelta, rugiendo y pataleando, mucho dependía de su recuperación y ellos se encargarían de que él se recuperara y la paz entre las razas se mantuviera)

— Toga no haría eso… ¡soy su esposa! — Soltó la mujer palideciendo de golpe en pleno ataque histriónico.

No eres nada según la costumbre Youkai, una concubina de dudosa reputación vale manos mucho menos que una concubina marcada por su señor, afortunadamente él padre de este se contuvo de marcarte… no eres suficientemente digna… ¿Sabes cuales la diferencia entre una y otra mujer? — Le dijo Sesshomaru con gélides y profundo desprecio. — Una concubina sin rango es incluso menos que una prostituta común y silvestre, en cambio la concubina marcada es traída a las casas cardinales cuando la señora no puede tener cachorros o queda impedida para tener más y el heredero a muerto.

— A estas honorables hembras se les mantiene durante el resto de sus días hasta que eventualmente encuentran a sus compañeros y ni aun este puede reprocharles un noble servicio como ese, estas hembras no aspiran a derrocar a la señora de la casa de su legítimo lugar y muchas veces terminan teniendo fuertes lazos de amistad entre ellas que se traducen en poderosas alianzas políticas muy beneficiosas para ambas partes, que ellas se llevarán como parte de su dote a la casa a la que terminen emparejada… no eres nada de eso, ni jamás lo serás. — Dijo Irasue con gélida calma, mientras le dedicaba una diminuta sonrisa.

— Yo di a luz al príncipe del Oeste — Rebatió Izayoi sin poder contenerse.

Pobre ilusa… el Hanyou no entra en los pactos forjados milenios atrás y de no ser porque este Sesshomaru y su madre lo han reclamado como manada, habría sido poco más que un sirviente para un soldado de alto rango por siglos hasta que demuestre su calidad y se gane un rango elevado — Corto Sesshomaru con un deje de burlesca crueldad. — Como este dijo, no estas marcada, no eres más que un incordio del que ahora este Sesshomaru tiene que encargarse.

— Yo…

— Si interrumpes a este una vez más, este arrancara tu lengua de tu sucia boca con todo placer concubina… — Cortó Sesshomaru secamente. — Takeshi la concubina permanecerá aislada en esta habitación, bajo ningún concepto podrá salir de este confinamiento, y si lo hace este no solo tendrá su cabeza y la de sus custodios sino también la tuya… ¿fue este claro? — Añadió Sesshomaru dedicándole una mirada tan cargada de odio a la mujer que Irasue y Takeshi no se habrían extrañado si esta hubiese caído muerta a sus pies.

— Si mi lord, como usted ordene, Takeshi no lo decepcionara — Respondió Takeshi de inmediato inmensamente encantado de ver a la concubina ser puesta en su sitio nuevamente, aunque nada como el banquete que él y todos se habían dado cuando la compañera de lord Sesshomaru la había arrastrado literalmente hablando por todo el castillo especialmente en los establos, eso había sido tan agradable de ver que había guardado una copia de seguridad para el antes de poner el material original bajo siete llaves y un dragón furioso.

— Bien… este no tiene más asuntos que discutir contigo concubina… aprovecha este tiempo que te queda para suplicar a tus Dioses su compasión este no tiene eso para ti y no sabes cuánto nos gustaría a la bestia de este y a este verte exhalar tu ultimo respiro y librar a este mundo de tu existencia — Añadió Sesshomaru extendiendo su brazo hacia su madre quien de inmediato coloco sus manos llenas de filosas garras sobre su antebrazo.

— No seas tan aburrido Sesshomaru querido, sabes que es malo para el alma — Comentó Irasue con un borde de clara mofa mientras se volvían hacia la salida.

— ¿Realmente mataras a la madre de tu compañera… que diría ella si supiera que me amenazas, que está unida a un asesino sin piedad? — Dijo Izayoi antes de caer despatarrada en el suelo ante la colisión de dos poderosos Youki presionando con saña sobre ella impidiéndole respirar correctamente.

— Tú no eres NADA de la compañera de este vil y rastrera criatura y jamás te atrevas a nombrarla, menos aún a colocarla junto a ti que no eres digna siquiera de pensar en ella — Siseo Sesshomaru con intenso odio y los ojos inyectados en sangre poniendo a todo el mundo al borde de los nervios con la sola excepción de Inukimi y Takeshi. MATALA… CONDENADO EL DÍA EN QUE ESA SUCIA TRATE DE MANCHAR A NUESTRA DAMA CON SU ESTUPIDO RECLAMO, MATALA ANTES DE QUE LA DAÑE DE ALGUNA MANERA MAS DE LO QUE YA LO HA HECHO, MATALA NADIE LA EXTRAÑARA Y SI LE CEDES EL HONOR, YAKKO LO HARA GUSTOSAMENTE Rugía Yakko enfurecido y arañando contra sus restricciones para tomar el control y acabar con ella ante el atrevimiento de la concubina.

— Zorra… No tienes absolutamente nada que reclamar, lady Higurashi te repudió públicamente y te repudia al punto que para ella simplemente "no existes" — Dijo Irasue lanzándole una mirada cargada de desdén que ocultaba su furia y locos deseos de descuartizar a aquella vulgar puta. Esta sucia zorra… ¿Cómo se atreve a reclamar para si lo que es de esta Kimi e Irasue y nuestro cachorro… OHHHH ELLA PAGARÁ Rugió Kimi-sama dentro de ella bufando y gruñendo amenazadoramente hacia la concubina.

— Ella no te reconoce, para ella no existes y si este se bañara con tu sangre ahora mismo, a ella no le importaría… en sus propias palabras "no es mi asunto, ella no existe" su única reacción, seria lanzar una mirada de asco y hacer que este Sesshomaru se deshaga de la ropa sucia con tu sangre y tus viseras, antes de enviar a este a un largo baño para erradicar tu fetidez del cuerpo de este — Dijo Sesshomaru obligándose a calmarse mientras Yakko rugía furioso luchando con más ahínco contra sus ataduras para tomar el control y acabar con aquella sucia serpiente rastrera que desde el suelo lo miraba completamente aterrada al punto que él casi sonrió cuando su cuerpo la traicionó y termino humillándose más a si misma al orinarse de miedo ante ellos.

— Vamos querido no es momento de perder el tiempo con esta mal educada concubina — Dijo Irasue presionando el antebrazo de Sesshomaru ligeramente para ponerlo en movimiento.

— Cierto… Concubina… tú limpiaras ese desastre, desde este día solo se te proveerá de tres comidas, vestuario básico que tendrás que mantener en buenas condiciones — Dijo Sesshomaru sin dignarse a ver a Izayoi sonrojada de vergüenza y humillación.

Mientras recorrían los pasillos que conducían fuera del ala Este, Sesshomaru e Irasue iban en silencio, cada quien pensando en diferentes cosas que urgían resolverse y por supuesto no podían dejar de pensar en Kagome y toda aquella locura en la que estaban hundidos con Toga.

— Madre… ¿Si Kagome puede ver el plano espiritual con tanta claridad como para ver las ataduras de las almas formándose, porque no puede ver el alma de este y la de ella uniéndose? — Preguntó Sesshomaru apenas llegaron al estudio donde seguirían trabajando sobre los papeles más urgentes junto a Yue (que los miraba con calma desde donde se había levantado ante su ingreso a la habitación junto a Miroku) antes de retirarse a su oficina y asegurarse de que Yaken no cometiera sepukku después de matar a varios empleados ineptos.

— Esta se preguntaba cuando vendrías a ella con esa pregunta colgando de tus labios cachorro — Dijo Irasue sentándose junto a Yue seguida por el aludido Miroku y Sesshomaru. — Son pocas las hembras como ella, muy raras y especiales con sus dones al inicio veneradas y reverenciadas como diosas o deidades, lamentablemente sus "compañeros" terminaron usándolas y abusando de su don hasta matarlas o colocarlas en alguna situación que terminaba acabando con sus vidas trágicamente, o muchas veces arrastrándolas por un camino lleno de desgracias, esclavitud y sufrimiento, hay muchas historias de estas poderosas y desgraciadas hembras, aunque ninguna tan famosa como la del joven emperador que se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien se decía que tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino, emocionado ante la perspectiva de conseguir a su otra mitad sin esfuerzo alguno, la mandó traer ante su presencia.

Cuando la bruja llegó, el joven emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos a quienes pasaran.

Al llegar hasta donde estaba esta campesina, la bruja se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo».

Al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que las palabras eran una burla de la bruja hacia él, y empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente en forma estrellada, y enfurecido ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza delante de todo el mundo y la quemaran para que sirviera de ejemplo a otras como ella.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor fuera que desposara a la hija de un general muy poderoso pues la alianza sería beneficiosa para él.

El emperador aceptó de inmediato y pronto llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente en forma estrellada y con horror recordó a la mujer que había hecho matar tantos años atrás. A causa de aquella ultima muerte las hembras como ella dejaron de nacer y las que nacían ocultaban sus dones lo mejor que podían, más al final terminaban siendo usadas por sus "compañeros" avariciosos y deseosos de una vida de lujos sin esfuerzo, hasta que Tsukuyomi harto de aquel abuso cubrió los ojos de sus elegidas para que sus corazones no las guiaran a un final terrible como a sus antecesoras

— Eso quiere decir que ella no ve los hilos atándolos — Señaló Miroku mirando a Sesshomaru con calma mientras este se limitaba a asentir secamente.

— Exacto — Respondió Irasue — Toda la hembras con este don saben que no pueden verse a sí mismas y rara vez a aquellos a los que aman o son importantes en sus vidas — Explicó con calma.

— Ella pudo ver a su hermana y a Miroku — Señaló Sesshomaru.

— Bastante poderosa es entonces su habilidad — Respondió Yuemaru mirándolo pensativo.

— Ya basta, en vez de estar deprimiéndote y condenándote deberías concéntrate en planear como seducirla a tus brazos de nuevo, la hembra es tuya, la heriste encárgate de sanar esa herida, consuélala y demuéstrale lo que vales y lo que ella es para ti y Yakko-sama — Dijo Irasue con un deje seductor en su voz. — Y no se te ocurra comprarle cosas, esa mujer no desea que le regales todas las joyas del mundo, cualquiera puede darle joyas dale en cambio algo que otro macho no pueda, lo que desea su corazón, no su mente ni su bolsillo.

— Además que si ella quisiera joyas las compraría ella misma Sango dice que ella heredó hermosas piezas de Yuri y Mina y nunca las usa así que eso está fuera de la lista — Comento Miroku con calma.

— Hnnn… concentrémonos mejor en apagar este fuego — Respondió Sesshomaru sin ánimos de seguir hablando sobre el tema como su fuera un condenado foro público, además quería resolver todo aquel asunto antes de presentarse en la corte Youkai y establecer parámetros.

=== S S ===

Kagome cargó el último paquete de tallarines en el remolque detrás de su auto, mientras que Sango terminaba de meter el resto en el asiento trasero.

— Tendremos que hacer tres compras más antes del sábado para cumplir con la lista y empezar a repartir las cajas — Dijo Sango cerrándose el cinturón de seguridad cuando ambas terminaron de cargar todo y subieron al auto listas para regresar a casa.

— Seep, las chicas y los niños tendrán comida en la alacena y sus necesidades básicas estarán cubiertas, Momoko-sama quiere que les dé una charla sobre los cupones y la enseñe a usarlos así que posiblemente este un par de horas dos días a la semana dándoles una charla/curso sobre los cupones a las chicas.

— Wow… crearas un culto en masas — Dijo Sango riendo por lo bajo mientras la observaba por varios minutos mientras Kagome manejaba — Kag… ¿Qué vas a hacer con Sesshomaru? — Preguntó finalmente.

— ¿Qué voy a hacer? — Repitió Kagome — Posiblemente mandarlo a la mierda en cuanto su ausencia no me deprima más que la situación en la que estamos — Respondió con un deje de tristeza mezclada con rabia y amargura.

— ¿Realmente vas a dejarlo ir cuando lo amas, es decir se lo vas a ceder a otra mujer? — Dijo Sango casi sonriendo cuando Kagome se tensó de golpe ante sus palabras.

— No confió en el San-san… no puedo confiarle lo que queda de mi a riesgo de que me haga daño de nuevo, eso creo que me destruiría — Confesó Kagome en voz baja y triste.

— Tienes miedo de confiar… él es un macho Kag… los machos son idiotas, orgullosos, tercos y miles de cosas más, pero no podemos vivir sin ellos, de la misma manera en que ellos no pueden vivir sin nosotras, Sesshomaru es un idiota, pero te ama igual en su idiotez. — Decía Sango con un deliberado toque de desenfado y distracción.

— Él no me ama, la lujuria, el deseo y el amor son cosas muy distintas, además es duró dejar ir algo que deseas retener, ¿Pero haría bien retener algo que sé que no es para mí?... San-san no lo sé, como te digo no puedo confiar en el…— Respondió Kagome sin mirarla. así que no los mataste. — Añadió distraídamente.

— Nop, la sangre es fastidiosa de salir de la tela, más si es de Youkai, además la idea de terminar con un cadáver en mi habitación me habría enviado a prisión así que no gracias pero no — Respondió Sango riendo macabramente por lo bajo.

— Supongo que tienes toda la razón. — Respondió Kagome y se concentró en el camino sabiendo que Sango a había cerrado el tema hasta que estuvieran e casa a solas y preferiblemente con licor de por medio para contar a detalle aquel enfrentamiento entre ella, Miroku y Sesshomaru.

A Kagome a respuesta tranquila y controlada de Sango aliviaba una de sus más grandes preocupaciones, de las dos Sango era la que más rápido la dominaban los instintos y temía que iniciara una pelea física con ellos y saliera herida, no porque la creyera débil, pero jamás se podrían comparar miles de años como señores de guerra a los años que Sango tenia entrenándose así misma con su arma.

— Kag… hagas lo que hagas piénsalo bien primero, tú lo amas y sé que él también te ama... NOP no me digas nada, solo acepta mis palabras y no lo saques de tu vida, recuerda que errar es normal, no dejes que el miedo, la ira y el orgullo nublen tu juicio y dominen tus acciones en la vida, porque pasaras el resto de tu vida lamentándote y preguntándote "¿Qué hubiera sucedido si yo…" — Dijo Sango saliendo del auto de Kagome acaba de estacionar en el cubículo habitual.

— No diré nada sobre eso, ahora vamos Higurashi mueve el culo y carga el ascensor— Dijo Kagome deseosa de dejar ese tema a un lado.

Ya, ya señora tirana — Dijo Sango estallando en carcajadas ante la muy ofendida expresión de Kagome a su nuevo sobrenombre.

— Solo por eso no haré quesillo hoy — Dijo Kagome lanzándole una mirada con un seño mientras Sango se cursaba de brazos y hacia un puchero idéntico a un niño petulante, mientras le lanzaba una mirada fingida ira antes de que las dos estallan en carcajadas.

— Eres mala — Acusó Sango llamando al ascensor y pronto estaban cargando todo en un par de viajes

— Lo sé… pero así me aman — Dijo Kagome estallando en carcajadas seguida de Sango.

— Cierto… muy cierto respondió Sango antes de lanzarse con Kagome a ordenar toda la compra.


Owarii…


N.A: Agradecería mucho que se tomaran el tiempo en dejar un review con su opinión, pensando en el tiempo que me he tomado en tejer esta historia que comparto con ustedes.

Atte.

Yo