Code: Lyoko y todos sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3.
Fandom: Code: Lyoko.
Advertencias: No.
Palabras: 374.
016.- Huida
La mano de Franz estaba fría, pero su palma sudaba por los nervios y el miedo. El eco de sus pasos por el estrecho pasillo le erizaba la piel, aunque intentaba ser valiente y que no se le notase.
Lo habían practicado miles de veces, Aelita podría seguir el recorrido con los ojos cerrados y no se chocaría con nada, lo sabía y, aún y así, estaba muerta de miedo, porque la huida había dejado de ser un juego extraño para convertirse en una aterradora realidad.
—¿De quién tenemos que huir? —le había preguntado a su padre la primera vez que recorrieron aquel estrecho pasillo.
—De quienes tienen a mamá—le contestó él.
Aelita no lo comprendió entonces. ¿Por qué huir de las personas con las que estaba su madre? Tendrían que preguntarles dónde estaba y si estaba bien en vez de huir. Pasó mucho tiempo antes de que fuera capaz de entender que Anthea Hopper no estaba por voluntad propia con sus captores.
Franz dobló la esquina y ella le siguió sin soltar su mano helada. Aquella huida tenía que ser limpia y perfecta, de ella dependían sus vidas. Al final de aquel corredor les esperaba la vieja fábrica abandonada y el proyecto de su padre, el superordenador y Lyoko.
A Aelita no le daba miedo entrar en Lyoko, ya lo había hecho antes, la asustaba lo que vendría después. Entrarían a Lyoko con una cuenta atrás programada que apagaría el superordenador dos minutos después de su llegada, el tiempo justo para acceder a la torre en caso de que X.A.N.A. atacase y después dormirían un largo sueño. Dormir hasta que alguien encontrase el superordenador y volviera a ponerlo en funcionamiento. Podrían pasar años, podría no ocurrir jamás, podrían despertar en manos de sus perseguidores o con malas personas.
Franz soltó su mano para abrir la puerta de salida que mostraba el vestíbulo de la fábrica, polvoriento y silencioso. A Aelita se le encogió el estómago mientras sus pasos se dirigían al ascensor.
—Te quiero, papá —susurró sintiendo que sería la última vez que podría decírselo.
—Yo también te quiero, cariño.
El ascensor los engulló para dejarlos en las entrañas del edificio, en el lugar en que su huida llegaba a su fin.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Creo que es la primera vez que escribo sobre la huida de Waldo y Aelita. Es muy probable que este drabble tenga continuación más adelante, por ahora queda así.
