Una parte de Rex le decía que estaba siendo un cobarde por estar huyendo, que debía de retroceder y enfrentarse a Steel, pero su parte racional le decía que era mejor no hacerlo debido a que no duraría ni un segundo con sus máquinas fallando.

Rex opto por quedarse dentro de un callejón, había estado haciendo eso mucho últimamente. Durmiendo en callejones y pensando en algún pero lugar al que visitar en donde su rostro no fuera tan reconocido como en Nueva York. Pensó en ir a San Fransokyo y pedirle ayuda a NightFury pero: 1) No tenía como contactarle, y 2) no quería sumarle problemas. Por algún motivo siempre había querido ir a Hong Kong, así que quizás ese sería su nuevo destino, en cuanto pudiera ir claro está, con un mejor estado emocional quiere decir.

Rex se arrecostó contra la pared del callejón y se sentó, llevando sus rodillas hacia su pecho para abrazarlas y enterró su rostro entre ellas, dejando que las lágrimas corrieron. Ahora se encontraba tal y como empezó su vida en Providencia, sin nada. Sin Seis, sin Holiday, sin Bob.

Al recordar cómo empezó vino a la mente de Rex. Mas en específico cuando se encontró con Mérida por primera vez, ese recuerdo hizo que sonriera un poco dentro de todas las lagrimas por as que había pasado.


Tendría unos 10 años más o menos, estaba demasiado aburrido; su único compañero era un chimpancé el cual tendía a ignorarlo la mayor parte del tiempo para ir a molestar a otras personas, Rex prefería no juntarse tampoco con él pues no quería estar del lado malo de Seis, o de Holiday (aunque algo le decía que nunca estaría del todo del lado malo de Holiday debido a que ella parecía ser más suave con el que los demás adultos con los que trataba).

Hoy parecía ser algo importante, Holiday le había dicho de qué se trataba pero Rex no le había prestado mucha atención debido a que su mente hiperactiva se había pasado a enfocarse en otras cosas de la habitación.

Pero en eso, por andar distraigo no vio a una chica que venía caminando también por el mismo pasillo, haciendo que ambos choquen y vayan hacia atrás por el impulso del mismo choque y se quejen.- Owww.- dicen ambos para luego mirar su mirada, la chica parecía bastante molesta pero en cuanto noto que se trataba de alguien de su edad paso a una mirada curiosa, ladeando su cabeza como si fuera un cachorrito confuso; Rex la imito pues no solían dejar pasar a más gente que no estuvieran relacionados con la agencia, así que por su mente se estaba preguntando que podía tener que ver una chica como ella con una agencia como la de Providencia.

-Amm, perdona.- Dijo el al observar que la chica parecía tan absorto como él, era un claro hecho que no hablaría pronto, así que opto por ser quien lo hiciera.- Andaba con, amm. Muchas cosas, pensando... sí, eso.- De repente se había puesto nervioso, más que nada porque no le gustaba hacer el ridículo ante la única persona nueva que veía luego de mucho tiempo; se sonrojo levemente y extendió su mano de forma algo tímida.- Mi nombre es Rex.

La chica; la cual era pelirroja, de muchos pelos revueltos, y ojos azules brillantes; frunció el ceño.- Pues fíjate más por dónde vas, precisas lentes o algo acaso?.- Pregunta ella cruzándose los brazos de una postura desafiante.

Rex frunció el ceño también, no solía levantar su voz pero algo en la forma que la chica le hablaba le hacía querer decirle cosas para que no le hablase así, pero no sabía cuales, eso hasta que vio su vestimenta (un vestido verde como de esos de princesas), esa vestimenta hizo que alzara una ceja (sip, desde chico tenía esa habilidad).- Bueno, quizás si tu no estuviese haciendo el tonto caminando como una princesa, no me hubiera chocado contigo pues te habrías dado cuenta que venía caminando.

-Llámame princesa de nuevo y te parto la crisma.- la pelirroja le respondió mientras se acercaba nuevamente al chico, el cual no se aminoro y fue hacia ella también.

-Oh, de veras?.- Rex pregunta en tono burlesco.- Tú y cuantos más?, dudo que puedas vencerme en un combate.- El no era de esos que pensaba que una chica no podría ganarle a un chico, debido a que habían tanto agentes masculinos como femeninos en Providencia, así que no dijo que por ser una chica no podría ganarle, solamente hablaba por el hecho de que el tenia habilidades y ella no; o eso pensaba en cierta forma.

La pelirroja tomo la mano que tenia libre Rex y le hizo una buena llave la cual hizo que Rex tuviera su brazo detrás de su espalda mientras que la chica estaba manteniéndole contra la pared. - Te parece que preciso un ejército?.

-Ow, ow ow ow, tiempo fuera.- Rex le pedía a ella pero ella no parecía querer aflojar, lo cual hizo que se enfade algo mas; así que sintió esas pequeñas maquinas en su cuerpo (nanites, así las había llamado Holiday) queriendo actuar, y las dejo hacerlo, su mano atrapada se transformo en una mano grande de metal lo cual tomo por sorpresa a la chica e hizo que esta le soltara y cayera hacia el suelo; mirándole con asombro y bastante maravillada.- Dije, tiempo fuera- Dijo Algo.

-Eres, eres de los que tienen poderes.- Ella señala llevándose una de sus manos a su boca, lo cual hizo que Rex se pusiera un poco tenso, pues sabía que había gente afuera que no les gustaban las personas como el.- Eso es tan cool!, que mas puedes hacer?, puedes formar otras armas?.

Eso hizo que Rex sonriera y desactivase su mano de metal, estaba listo para hablar animosamente con la pelirroja pero un grito le interrumpo antes de que pudiera hablar.

-Mérida!.- Una voz femenina más madura hablo desde el inicio del pasillo, Rex giro su cabeza y entonces vio a la Reina de Dunbroch., ahí recordó lo que sucedería ahora. Tenían alguna especie de reunión importante por un hecho que no le dejaron escuchar a Rex, así que la chica (Mérida, anoto en su cabeza) debía de ser la hija de la reina.-Aléjate de esa...esa, cosa.- Murmuro con algo de asco al ver a Rex, debido a que sabía que el tenia poderes pues había leído los archivos de Providencias respecto a él.

-Cosa?, mama!, es un niño como yo. Tiene poderes, quiero pasar rato con él, cómo te llamas?.- Mérida le pregunta mientras su madre se acercaba hacia ellos a paso firme.

-Amm, amm, Rex.- Hablo tan rápidamente como pudo, pues se decía a si mismo que si no se apuraba, la reina la agarraría antes de que pudiera presentarse.

-Prometo que vendré para aquí, vale?, quieres ser mi amigo?.- Pregunto Mérida notablemente emocionada, parecía una visión distinta a la chica ruda pero Rex sabía que la misma estaba allí, y en ese momento algo le dijo que Mérida y el serian buenos amigos.

-Claro!.- Respondió el con una animada sonrisa en lo que la Reina la agarraba del brazo y prácticamente se la llevaba a rastras, con la chica saludándole pareciendo divertida por la situación, Rex le devolvía el saludo de igual manera.

Ese recuerdo le hizo sentir mejor. Si bien su comienzo con Mérida no fue el mejor pero luego rápidamente pudieron hacerse amigos, y habían sido mejores amigos hasta ahora. Pero, Mérida ahora había resultado como el resto de los agentes, ocultándole cosas a sus espaldas.. Cosas que podrían lastimarle..

Rex decidió que simplemente se quedaría en los callejones por un rato, ocultándose lo más que podía cada vez que escucha una sirena de policía pasar, deseando estar en cualquier otro lugar en estos momentos.


Mérida tiraba una flecha desde su arco, la flecha paso volando con gracia hasta engancharse en el techo de un edificio. Ella apretó un botón de su arco y el mismo le ayudo a impulsarse hacia donde estaba la punta de su flecha.

-Alguna señal de Rex?.-Pregunta Holiday a través de su comunicador, era con la única persona de Providencia con la que Mérida trataba en estos momentos, y eso debido a que la pelirroja sabia que la mujer no era como otros agentes ciegos.

-No, no sé cómo alguien como él puede esconderse pero lo está haciendo. Si es que vuelve debemos de considerar incluirlo en misiones de sigilo.-Bromea Mérida para aligerar el humor y Holiday se ríe un poco pues agradecía lo que ella estaba intentando de hacer.- Que hay de Bobo, Seis o Noah?, ellos encontraron algo.

-Una que otras huellas en callejones, pero casi siempre paso bastante rato desde que fueron dejadas allí, al menos según los forenses.-Holiday le explica a Mérida quien suspira.

-En otras palabra, nada?.-Habla para resumir y el silencio del otro lado del comunicador confirmo sus sospechas.-Bueno, al menos eso quiere decir que no hay chance de que Steel lo encuentre tampoco, por más apoyo que ni madre le este brindando.

Eso último lo dijo con un gruñido. Elinor había estado brindándole apoyo monetario al general Steel para que el cuente con un buen equipo de rastreo con el cual pueda encontrar a Rex; pero parece que no son tan buenos debido a que habían tenido tanta suerte como la suya, es decir, ninguna.

-Tengo fe en que él se comunicara con nosotros antes de dejarse atrapar por Steel, contigo al menos.-Holiday hablo en un tono suave el cual Mérida le agradeció, la doctora había sido una especie de figura materna que nunca pudo tener desde la muerte de su padre (pues su madre se volvió más fría y distante en ese entonces), así que ese tipo de tono siempre lograba calmara.

-Eso espero también, descansa.-Y no espero a que la otra conteste algo, apago el comunicador para limitarse a observar el escenario de Nueva York, normalmente encontrara a la ciudad hermosa en la noche pero en estos momentos la veía bastante fría. Esa ciudad era la que estaba en contra de Rex a pesar de todo el bien que él hacía para ella, esa ciudad era la que poco a poco había llevado a su amigo a alejarse hasta encontrarse en el momento en el que está ahora.

Extrañaba aquellos tiempos con Rex en lo que las cosas eran más tranquilas, sin que Providencia o los militares se inmiscuyeran en sus asuntos. Sonrió mientras los recuerdos comenzaban a llegar a su mente.

Mérida tendría unos 11 años. Ya había pasado un año desde su primer encuentro con Rex y, a pesar de que su encuentro al principio no fue bueno, descubrió que ese chico le caía bien. Por esos motivos casa vez que a Elinor la convocaban para ir a Providencia ella se colaba de una forma u otra; eso le ponía de malas con su madre, pero a Mérida no le importaba tanto en verdad, lo importante era pasar rato con su mejor amigo.

Ahora llego a Providencia por su cuenta debido a que había peleado con su madre, eso pasaba mucho últimamente desde la muerte de su padre. Recordar a Fergus hacia que a Mérida le empiecen a caer lagrimas de sus ojos, pues todavía le dolía mucho pensar en él, y más le dolía pensar en lo buena que solía ser su madre cuando Fergus estaba presente.

Ultima mente se había vuelto muy estricta con la forma en cómo debían de comportarse las princesas de verdad y las niñas educadas, y la verdad era que eso era muy aburrido pues no podía hacer nada divertido. Puede que Mérida haya pensado en la posibilidad, en lo bueno que era ser princesa en un principio, pero ahora había descartado la idea de su mente completamente, estaba segura de que no quería ser como su madre o algo relacionado con ella; en parte por eso comenzó a entrenar desde temprano con Providencia, como una especie de venganza contra este nuevo comportamiento de su madre.

Ahora mismo se encontraba en la sala de entrenamiento, había agarrado cierta afinidad por el arco y la flecha pues era en parte un regalo que su padre le había dado cuando le dijo que quería aprender a manejar armas para defenderse.

En cuanto dio cerca del centro escucho un par de aplausos, se giro y sonrió cuando vio a su amigo.

-Te estás volviendo buena con esa cosa, aunque debes mejorar tu puntería.-Rex le halago ante lo que ella se rió un poco, al menos Rex ahora no parecía tan tímido a su alrededor como lo era las primeras veces que se juntaron.

-Al menos no destrozo una mes cuando activo mis armas en medio de un berrinche.-Rex le contó que hizo eso una vez, fue Holiday en verdad, obvio que lo sacaba a colación cada que ella podía.

Rex solo un gruñido.-Fue UNA vez. Holiday no debió de contarte de ello.-Dijo para luego dar un resoplido.-En fin, no que no me gusten tus visitas. ¿Pero no debieras estar con tu madre ahora?

Esa pregunta hizo que el humor que hacia tenido Mérida en estos momentos se disipara, pasando a una mezcla de rabia/tristeza.

-Otra vez?.-Pregunta Rex con simpatía, comprendiendo la situación, y el asentimiento de Mérida lo confirmo. El pensó en cómo mejorar el ánimo de su amiga y sonrió .-Hey, ¿qué dices si molestamos a los agentes de la base con la ayuda de Bobo?.

Con Mérida alrededor el chimpancé se intereso más por Rex y ella, y aun más cuando vio que a ambos les gustaba causar problemas cuando estaban juntos.

-Me parece perfecto.-Hablo ella luego de limpiarse con el dorso de su mano.-Anda, aprovechemos que piensan que estoy aquí.-Extendió su mano la cual Rex acepto emocionado y ambos salieron de la sala de entrenamiento, en busca de algún pobre agente al cual gastarle alguna broma.

Mérida sonreía con nostalgia al tener ese recuerdo de su infancia junto a Rex, luego miro a la lejanía de la ciudad y pensó.- "Te encontrare Rex, prometo que lo haré. Y una vez lo haga, te daré un zape por ser tan zopenco; eso y evitare que Steel te lleve, de eso estoy segura."


Entre todos los recuerdos que se encontraba teniendo ahora, aparentemente tenía una habilidad de recordar todo lo que había vivido con Providencia pero no lo que ocurrió antes de su periodo de amnesia; Pero bueno, algo era algo suponía el. Como decía, entre todos los recuerdos que estaban viniendo de el y de Mérida le vino uno en especifico que hizo que su corazón se llenara de calidez.

Este recuerdo era de cuando tenía unos 14 o 15 años más o menos. Rex se había descubierto a si mismo viendo a un agente de Providencia por más de lo requerido debido a que le resultaba atractivo. Pero eso le había dejado muy confundido y bastante aterrado a decir verdad, pues él no sabía nada acerca de que a los hombres le podían gustar hombres también o de que a las mujeres podrían gustarle otras mujeres. Así que no se lo dijo nunca a nadie, y empezó a hacer sus bromas/coqueteos hacia Holiday a pesar de que esta sabia que él no los decía en verdad por alguna especie de instinto maternal/femenino, de esta forma y con otras actitudes diversas intentaba de aparentar que le gustaban las chicas.

No fue sino hasta un día que tuvo un bajón emocional por estar reprimiendo lo que verdaderamente que Mérida por fin opto por enfrentarle. La chica había notado el inusual cambio en la personalidad de Rex y como de a ratos también el se encontraba bastante deprimido, como en estos momentos. Al principio había decidido dejarlo pasar y esperar a que Rex se mejore, pero como el adolescente no tenía ninguna señal de que mejoraría pronto ella dijo que sería mejor enfrentarlo en estos momentos. Así que ella lo llevo hasta un lugar privado agarrándolo desde la oreja, una vez llegaron ella le libero.

-Ow ow ow, oye. Si querías estar sola conmigo solo debías de pedírmelo.- Rex bromeo pero la mirada fruncida de Mérida y sus brazos cruzados por sobre su pecho hicieron que el latino se lo pensara dos veces y tragara saliva, carraspeo su garganta y luego hablo de nuevo.- Para que me llevaste hasta aquí?, si es que puedo preguntar.. Claro está.

-Has actuado raro en estos días... más raro que de costumbre.- Mérida señala y le pareció que vio a Rex palidecer por un momento, pero luego volvió a fingir seguridad. - Coqueteos, mas burlas que de costumbre y eh visto que has estado deprimido en estos días. Así que, escupe.

-Sabes, debo irme, hay esta cosa que.-Intento de excusarse Rex pero Mérida le interrumpió

-Escupe!.- Exclamo de nuevo ella mirándole con cierto fuego en su mirada lo cual le decía a Rex que no se iría hasta obtener una respuesta, lo cual hizo que Rex soltara un suspiro.

-Vale, me gustan los chicos.- Rex confeso lo cual hizo que Herida se sintiera entre sorprendida y emocionada debido a que ella había teorizado que era así, pero la mirada consternada de Rex hizo que ocultara su emoción y alegría.-Lo supe porque me descubrí viendo de mas a u agente auriga en Providencia. Yo.. Mérida, me siento como un fenómeno aun más grande de lo usual; encima de ser un Evo soy... soy,... no sé si se tiene u nombre para un hombre que le guste otro hombre, no sé cómo alguien querría salir con un bicho raro como yo en alguna futuro. Tampoco sé como reaccionaran Seis y Holiday cuando yo se los diga, se que Bobo hará bromas pero Bobo hace bromas de todo así que no me molesta. Pero ya, quería decírtelo a ti pero no encontraba el momento adecuado, espero que no estés enfadada conmigo o me odies o.. algo por el estilo.- Parecía estar aliviado pero al mismo tiempo triste, Mérida había escuchado su voz quebrarse en más de una ocasión así que no se resistió y le abrazo, él chico se sorprendió pues Mérida no era de mostrar muestras de afecto, así que le devolvió el abrazo y lo disfruto bastante en verdad.

-Tonto, nunca me enfadaría contigo por ser quien eres.- Ella le aseguro con una sonrisa cálida.

-De veras?.- Pregunta Rex parpadeando sorprendido.

-Rex, lo que tú sientes es normal. Hay otras personas que le gustan su mismo sexo, son gays (hombres y hombres), y lesbianas (mujer y mujer) no eres un fenómeno por eso... Quizás por otras cosas.- Eso hizo que Rex frunza el ceño mas Mérida rió y le dio un golpe en el hombre.- Además, creo que Holiday ya sospecha debido a que tus coqueteos son malísimos.

Rex suelta un suspiro resignado.- De verdad?, son muy malos?.-

-Más o menos, menos mal que res gay porque estoy seguro de que no levantarías a ninguna chica con esos coqueteos.- Se burla la chica entre risas lo cual hizo que Rex también se riera.- Como dijiste Bobo hará chistes, Holiday de seguro te aceptara y Seis.. Puede que no muestre tantas emociones pero estoy seguro de que también.

-Gracias , gracias en verdad Mérida.- El le dijo con una sonrisa cálida la cual la chica le devolvió, pero luego el vio que la pelirroja había tenido una ideas debido a la sonrisita que se le poso en sus labios.- Que?.- Pregunto tentativo, algo asustado de la respuesta.

-Dime que no es Seis el agente que te gusta.- Mérida le imploro de forma divertida lo cual hoz que Rex hiciera una mueca de asco y comenzara a maldecirla por las imágenes mentales que se le formaron, luego de eso pasaron un rato hablando del crush de Rex en la agencia, una vez terminaron ella apoyo sus manos en sus hombros e hizo que la mirara.- Recuerda esto Rex, siempre te respaldare vale?, no importa qué situación, siempre contaras con mi apoyo.

Ese comentario hizo que Rex sonriese con ternura, y que se replantease la idea de no hablar con Mérida; quizás la convocaría de alguna forma y dejaría que se explique, después de todo ella sí que le había apoyado en muchas cosas en estos años que estuvieron juntos. Debido a tener su cabeza metida en todos estos pensamientos no notaba que estaba poco a poco caminando sin rumbo fijo, tampoco notaba las llamadas que hacia las personas que le daban miradas nerviosas. Eventualmente Rex se detuvo en un banco de una plaza, sentándose y quedando completamente sumido en sus pensamientos.

-Espero que esto de encontrarnos solo cuando estas de un humor malo no se vuelva una costumbre.- Una voz un tanto burlesca y familiar hace que Rex levante la cabeza para ver a Circe sonriendo levemente. El chico, al ver que Rex no le respondió como usualmente lo haría, se preocupo un tanto y luego sentó en la banca al lado de él.- Me quieres decir que tiene tu mente tan atrapada hoy'.-

Rex suspiro mas comenzó a contar todas las cosas, desde cómo había sido el día hasta contra quien tuvo que pelear, y luego como Blanco lo había acusado y como Steel le había apoyado, además la traición de Noah- Y por eso es que estoy de un humor deplorable.

-Bueno, sigues teniendo la oferta de unirte a La Manada, sabes no?.-Pregunta el al final, esperando que Rex aceptase esta vez pues, a su juicio, si él no aceptaba ahora no lo aceptaría nunca.- Quiero decir, me parece que es tu opción más segura en estos momentos. No quisieras estar con gente que te aceptaría tal cual eres'.

Rex comenzó a pensar. Providencia le buscaba pues le quería preso, Steel le buscaba para seguramente torturarlo una vez le atrape, Mérida le había traicionado y ni hablar de ir a lo de Noah, además d que los ciudadanos de Nueva York todavía tenían cierto resentimiento contra Rex debido a los acontecimientos anteriores.- Yo..

Antes de que pudiese decir algo mas escucho un sonido de una pistola apuntarse hacia ellos. Rex quedo callado, y Circe quedo estático, ambos giraron lentamente sus cabezas para encontrarse rodeado de militares. Rex suspiro, ya se estaba cansando de encontrarse en esta situación a decir verdad.

Estaba por levantarse, a punto de entregarse o de dar pelea cuando, de repente, una flecha case entre medio de tres militares y eta explota, haciéndoles volar por load aires gritando. Mérida termina llegando y haciendo un "aterrizaje de superhéroe" (los que vieron Deadpool entenderán (?), para luego levantar su mirada y ver a los demás. Mira hacia Rex, ella había escuchado la conversación que había tenido con Circe; Y, si bien ella no quera a Rex fuera de ellos, ella concordaba en parte que ellos (La Manada) eran su mejor opción en estos momentos. No tardo en saltar a la acción, ella comenzó a patear, golpear y derribar tantos hombres como podía.- Huyan!.- ella les rogaba a ambos entre puñetazo y puñetazo.

Rex se mordía su labio interior, no quería dejar a su amiga sola peleando en estos montemos, pero sabía que no había otra oportunidad como esta para escapar, así que miro a Rex y , luego de un leve momento de duda, termino asintiendo lo cual hizo sonreír al chico. Circe silbo y un portal de los creados por Brecha aparece ante lo cual Circe toma la mano de Rex y se lo va llevando hasta que ambos cruzan por el portal. Una vez lo cruzan Mérida deja de pelear contra los hombres mientras estos comienzan a preguntarse cómo le dirán a Steel que no pudieron atapar a Rex después de todo.