Capítulo 23: Una Charla en el Limbo
Después de tener un gran paseo y pasar un muy buen rato con su amiga Marinette, Peter decidió ir con Saulo a ver si le podía ayudar con la prensa o más bien cómo tratar con ella. Cuando llegó a la casa del militar pero nadie le abrió por lo que se dispuso a ir a su hogar cuando una voz lo llamó de repente.
Él se sobresaltó pero recobró la compostura rápidamente al ver que el dueño de esa voz era Dante. Peter se preguntó cómo demonios le hacia él para salir de imprevisto y también por qué él era único en el lugar.
—Sabía que vendrías a pedir consejo sobre cómo lidiar con una entrevista —Dante explicó provocando que Peter lo mirara sorprendido.
—¿Cómo lo supiste? —Peter preguntó, a lo que Dante hizo una sonrisa burlona.
—Recuerda que vengo del futuro.
—¿Pero no crees que su viaje no cambio algunas cosas? —Peter preguntó causando que Dante se pusiera una mano en el mentón.
Dante le miró a los ojos y asintió, él claramente estaba al tanto de eso.
—Claro que sí... pero debo averiguar qué fue lo que cambio para poder armar mi plan conforme a eso —Dante suspiró pesadamente—. Realmente quiero cambiar el futuro para bien, no quiero crecer en un mundo que está a un pelo de estallar en una Tercera Guerra Mundial —comentó con un tono deprimente, solo para componerse en un santiamén descolocando a Peter.
—Pero volviendo con tu problema con la prensa, yo podría ayudarte con el apoyo de Nathan —Dante le propuso a Peter, quién lo observó curioso.
—MI padre nos enseñó a lidiar con la prensa a Nathan y a mí por cualquier cosa que pudiera ocurrir y he lo aquí... Aunque quien diría que se ocuparía en el pasado —comentó con una expresión astuta tallada en su cara.
—¿Y dónde están todos? —preguntó Peter algo confundido.
Dante no pudo evitar suspirar.
—Mi padre se encuentra junto con mi tío Gabriel ayudándolo a hacer su canción junto con la banda de Juleka y sus amigos... por otra parte mis bisabuelos fueron con un amigo suyo, del cual no me acuerdo de su nombre, aunque me acuerdo que su apellido era Fu. Y mis abuelos fueron a vigilar a un sospechoso de ser Hawk Moth —comentó con simpleza.
—O si quieres... mejor puedes venir mañana y entre todos te aconsejamos para que puedas lucirte a nivel nacional —le propuso dejándolo algo pensativo.
Peter lo pensó por un instante y decidió venir mejor cuando estuvieran todos, pues consideró que sería más efectivo que solo el consejo de Dante, a quien no conocía muy bien. Ya sin nada mejor que hacer se fue directo a su casa, en donde May lo recibió de una forma cálida. Después de saludar a su sobrino ella le dijo que Tony había preguntado por él, a lo que Peter le preguntó que si le dijo lo que quería.
May le contestó que él fue muy vago cuando le explicó pero que alcanzó a escuchar que era algo relacionado con una tal Marinette. El joven negó con la cabeza pensando que a lo mejor se estaba burlando de él por algo relacionado con ella, así que fue a encontrarse con él para ver que necesitaba.
Una horas más tarde...
Saulo no sabía dónde se encontraba y eso le desesperaba de gran manera pues solo veía un paraje gris plagado de una neblina espesa. Él empezó a caminar para ver si daba con algún indicio que le pudiera decir donde se encontraba. Mientras caminaba escuchaba como gruñidos, los cuales eran de advertencia y obviamente iban dirigidos hacia él. Sin más dilación decidió desenfundar su M1911 para defenderse en caso de que lo sea que le estuviera gruñendo se le fuera encima.
Mientras caminaba con el arma por delante no hacía más que preguntarse cómo demonios había llegado ahí y a su vez los gruñidos no hacían más que aumentar y oírse más cerca.
Pero de manera casi instantánea oyó como si hubiera hierba y esta fuera movida por alguien o algo pero reaccionó algo tarde, lo suficiente para que no para que su cuello no terminara entre sus fauces. Él se encontraba forcejeando en el suelo mientras la cosa no dejaba de intentar de mordisquearle la carótida, en eso vio que su M1911 había quedado justo a su alcance, pero cuando iba a tomarla con una de sus manos se oyó un detonación que le dejó con los oídos pitando.
Cuando se recuperó se quitó el cadáver de la bestia, la cual había sido abatida por un desconocido que tenía su fusil alzado pero la lámpara que tenía acoplada no lo dejaba contemplar su rostro pero pudo distinguir unos cabellos rubios y también que estaba vestido con un uniforme militar.
El militar se le acercó mientras se levantaba su pistola y la ponía en su pistolera debajo de su chaqueta. Cuando se le acercó también pudo distinguir que el fusil era un G3, el fusil era idéntico al de su hermano en especial por un estampado que tenía en el guardamanos.
—De todos los lugares que pude haberte encontrado, nunca me imaginé que estarías en la frontera entre el mundo de los sueños y el mundo de los muertos.
Saulo al oír la voz no pudo evitar abrir los ojos bastante sorprendido, él no había escuchado esa voz desde hacía 21 años, en esa intervención al ministerio de magia británico (sin contar cuando Gregkaf trató de imitarlo). El militar bajó su rifle y fue a su encuentro. Esos ojos vibrantes de color verde lo miraban con sorna, él siempre estaba protegiendo y esa vez no fue la excepción. Saulo no pudo evitar hacer una sonrisa conmovido por ver al hombre que prácticamente era su gemelo a excepción del color de sus ojos y su cabello rubio platinado.
—¡Claude! —gritó otra voz que se acercaba rápidamente.
—Gracias a Dios que llegaste a tiempo... esa cosa… —la voz agradeció pero se calló al ver el cadáver de la bestia en el suelo.
Saulo pudo reconocer la voz de la desconocida que se había acercado pero no pudo ver su rostro, solo pudo ver sus ropajes de color blanco, rosa y negro que estaban repartidos entre su pantalón, chaqueta y camisa respectivamente.
—No tienes de que preocuparte Emilie, tampoco es como si él necesitara ayuda —Claude le confesó de forma astuta.
Emilie estaba pasmada, ella se preocupó por su primo pero al final de cuentas no fue como él necesitara su ayuda. Saulo viendo lo pensativo que su prima se había puesto decidió hablarle para ver qué era lo que pasaba, porque lo último que recordaba era estar vigilando a Gabriel Agreste junto con Sarah y que algo los había atacado y que él se había puesto delante de ella cubriéndola.
—Emilie —Saulo le llamó la atención.
Ella pareció volver en sí ante el llamado de su primo.
—¿En dónde demonios estoy? —Saulo preguntó bastante confundido mientras que ella lo examinaba con la mirada, como tratando de averiguar si esa cosa le había hecho daño.
—Estamos en el limbo —le contestó Claude de forma seria, con una mirada que delataba preocupación que también delataba un miedo profundo, como si tuviera miedo ante la posibilidad de haber fallado.
Saulo trataba de comprender en qué diablos se había metido. Demonios él no quería que Sarah llorara, no quería dejarla sola, tampoco quería que Pablo se quedara sin su padre y también quería acabar con todo ese puto ciclo que lo atormentaba... y lo terminaría matando a Kingpin, porque ese era su plan, lo mataría en vez de capturarlo y entregarlo a las autoridades francesas o landavidesas.
—¿Y qué demonios era esa cosa? —Saulo preguntó algo sorprendido mientras miraba el cadáver y trataba de encontrarle similitud con cualquier animal que él conocía.
Emilie estaba confundida por el hecho que su primo se encontrara ahí. Ella estaba contenta por volver a ver nuevamente a Claude pero no podía evitar preocuparse por Saulo, aunque sabía que tenía la reputación de volver posible lo imposible. Por su parte Claude estaba contrariado, él sabía de la habilidad Pensatiempo, la cual poseía su hermano... pero aun así no era lo suficientemente potente para poder enviarse a sí mismo a este plano, lo más cercano a eso fue transportar las conciencias de los jóvenes héroes de París y el cuerpo de Gregkaf.
—Eso era un exterminador —soltó Claude con un tono de voz serio—. Esas cosas son demonios que degustan con gran placer de los incautos que pasean por sus territorios, fue una suerte que pudiera traerlo —comentó con un tono un poco más aliviado mientras señalaba su H&K G3.
—¿Qué demonios estabas haciendo pequeño Saulo? —preguntó Claude con un tono más alegre.
A Saulo el tono de voz de su hermano le pareció demasiado al de su querido hijo.
—Lo último que recuerdo es estar vigilando a Gabriel Agreste cuando una cosa negra nos atacó, más precisamente a Sarah y lo único que pude hacer es cubrirla con mi cuerpo cuando lanzó una cosa de color negro.
Emilie sabía que su esposo era Hawk Moth pero no esperaba que hubiera causado tanto revuelo, lo suficiente para que su primo tuviera que intervenir. Ella quería hablar con él, quería convencerlo para que dejara esa locura pero siempre que lo intentaba se encontraba con una pared de color negro que se lo impedía y si intentaba destruirla, la misma pared le regresaba el mismo daño que ella le infringía con ayuda de Dusuu.
—Con que la hija del capitán Arenas ¿eh?
Ella escuchó que Claude le preguntó con un tono algo chismoso.
—Brigadier, de hecho —Saulo le respondió a su hermano con un tono simple.
Emilie no pudo evitar negar divertida por la interacción de los hermanos.
—¿Brigadier? —preguntó el rubio mientras miraba a su hermano y a su prima.
—¿Sabes? lo del '81 fue el detonante para que su carrera militar avanzara de forma meteórica —Saulo le confesó pero eso le dejó demasiadas interrogantes al rubio porque él sabía que el padre de la esposa de su hermano había muerto al parar un ataque terrorista en King's Cross, justo en el mismo día que su hija entraba en Hogwarts y justamente eso fue en el '81.
—Sé lo que piensas y "eso" es justo lo que pienso usar que nuestra querida prima vuelva con su esposo y con su hijo... bueno si es que no termino matando a su esposo en el proceso.
Emilie se puso pálida al oír a su primo.
Ella detestaba la decisión que su esposo había tomado pero aún lo amaba y sabía que si ella hablaba con él, podría hacer que cambiara su opinión y que colaborara con su primo pero esa maldita pared se lo impedía. Claude al ver como se había puesto su prima rápidamente le dijo que eso era una mala broma del pequeño Saulo e hizo que este aceptara a regañadientes.
—¿Por qué ella? —preguntó Claude en clara referencia a Sarah.
—Porque ella me transmite todo lo que Marie-Anne te trasmitía a ti. Ella me brindo apoyo cuando más lo necesite. Ella me brindo cariño y amor cuando yo solo quería huir de él y porque ella me enseñó que alejando a las personas que quiero podía sería peor que tenerlos a mi lado para poder protegerlos, por eso la amo, por eso amo a la Teniente Sarah Isabel Arenas —Saulo confesó ante la mirada satisfecha de ambos.
Saulo no comprendía por qué ellos estaban bastantes satisfechos por la respuesta que les había dado pero Emilie lo miró directamente a los ojos.
—¿Y qué sientes por Pablo? —le preguntó ella sin rodeos.
—Mucho amor y cariño.
Emilie alzó una ceja pues la respuesta era bastante ambigua, ella le iba a reclamar pero se dio cuenta que él no había terminado de hablar.
—Él es la luz de mi vida junto con Sarah, él cambio mi vida para bien además de que fue un antes y un después en ella y él fue quien mató a esa parte de mí que tanto odie, él me dio todavía más fuerzas para seguir adelante y no rendirme... de volver posible lo imposible —Saulo suspiró pesadamente—. Él siempre será mi pequeño y mi campeón, y yo siempre lo protegeré —comentó recordando cuando le dio su VP-70 cuando supo que era el momento adecuado.
Cuando terminó de hablar, Saulo se dio cuenta de que sus dos familiares estaban bastantes conmovidos por sus respuestas pero antes de que pudiera decir algo fue interrumpido por su hermano.
—Nunca creí que podrías ser tan cursi pero esa es la clave para que puedas regresar —comentó con un tono burlón.
—¿Cómo? ¿No estoy muerto? —preguntó atónito, pues había asumido que había muerto y que por eso estaba ahí.
—¡Claro que no! —le gritó Claude bastante conmovido.
—Tu querida Sarah es la que te mantiene respirando, y en este momento te está atendiendo con su magia —le comentó Emilie.
—Pero lo que sea que te haya atrapado aquí puede ser derrotado con el poder más grande del universo —le explicó Claude.
—¿Y cuál es? —preguntó Saulo en un tono anhelante.
—El amor —continuó Emilie terminando lo que quería decir Claude.
—¿Amor? —preguntó Saulo sin comprender.
—¿El poder más grande del universo? —Saulo volvió a preguntar—. Ni que fuera una fuerza mágica que lo soluciona todo —negó al no comprender lo que le querían decir.
—Nosotros nunca dijimos que fuera una fuerza mágica que lo soluciona todo —le contradijo Claude.
—El amor es esa fuerza que surge por el deseo de ayudar a los demás, aun encima del bienestar propio... sin importar que tengas que sacrificar todo lo que tienes —Emilie hizo una pausa—. Tu demuestras esa fuerza cuando se trata de tu familia, pero aún más cuando se trata de gente inocente y desprotegida... o ya olvidaste cuando ayudaste a ese pobre sujeto que te trató de asaltar para conseguir dinero para los medicamentos de su hija —Saulo miró sorprendido a su prima, pues eso era algo que solo él y Sarah sabían.
—Antecediste por él y le conseguiste una vida digna, aun sabiendo que te podrían arruinar la vida por eso... arriesgaste toda tu credibilidad y hasta tu libertad para ayudarlo.
Saulo empezó a comprender lo que le querían decir su prima y su hermano. Él trató de enfocarse en esa fuerza y activó su ojo ilusorio, usándolo como catalizador y causando que lo que sea que lo tenía cautivo lo dejara libre causando que se abriera una especie de portal a un lado de él. Sus familiares lo miraron con orgullo, pues sabían que si alguien podía captar el punto a la primera era él. Saulo miró con tristeza a su hermano y a su prima, pues era el momento de decir adiós.
A él no le salían las palabras pues todas morían en su garganta, parecía que se había quedado mudo. Claude puso una mano en su hombro haciendo que su hermano lo mirara a los ojos.
—No importa que pase pequeño Saulo... nosotros siempre te querremos y te cuidaremos, sabemos que lograras acabar con ese embrollo y que harás que una familia se reúna de nuevo. Así que no llores porque yo, Emilie y Marie-Anne estaremos cuidándote desde aquí.
Saulo trato de ahogar una lágrima pero no pudo y en un movimiento impulsivo los abrazo a ambos transmitiéndoles todo lo que sentía y una vez que se separó de ellos. Claude lo miró algo avergonzado y se rasco la nuca de forma insistente.
—Eh Saulo... podrías devolverle este rifle a nuestro padre... lo tome prestado cuando me entere que estabas en esta zona y sabía que podrías estar en peligro... pero desafortunadamente no puedo devolvérselo.
Él le pasó el G3 y Saulo lo miró detenidamente y se rasco el cuello.
—¡¿Y qué diablos le voy a decir?! ¿Qué su hijo muerto de alguna forma tomo su fusil y lo transportó al limbo? —Saulo le preguntó de forma sarcástica, a lo que Claude lo observó taimadamente.
—Básicamente eso ¡Ah! y también que yo y Emilie le mandamos saludos a él y a nuestra madre —Claude le contestó mientras lo empujaba por el portal, el cual desapareció una vez que lo cruzó.
Después de que Saulo se fuera con el rifle, Emilie miró a Claude con algo de preocupación.
—¿Crees que él vaya a estar bien? —Emilie le preguntó, a lo que Claude esbozo una sonrisa confiada
—Lo estará Emilie... lo estará... ya sabes cómo es él —Claude le afirmó calmando a su prima mientras una mujer vestida de blanco que se posaba a su lado y reposaba su cabeza sobre su hombro.
Sarah veía preocupada a su esposo, ella trataba de reanimarlo tratando de usar sus conocimientos de medimaga.
Ella sabía que él no estaba muerto, ella se negaba a creerlo peo rápidamente notó como Saulo estaba reaccionando pero antes de que abriera los ojos por completo, notó como un rifle apareció a su lado pero rápidamente notó que era el rifle del hermano de su esposo por el estampado que estaba en el guardamanos. Saulo estaba tratando de levantarse pero antes de que pudiera hacerlo Sarah lo ayudó a sentarse. Saulo giró su cabeza y vió el fusil de su hermano y cayó en cuenta que todo había sido real, que no había sido una alucinación por la falta de oxígeno.
—¿En dónde estamos Cariño? —preguntó el capitán algo ofuscado, a lo que Sarah lo miró con una expresión aliviada.
—Estamos en un tejado al lado de la mansión Agreste —Sarah le contestó de forma tranquila mientras Saulo respiraba profundamente tratando de recuperarse por completo.
—Estábamos vigilando a Gabriel cuando Adrien apareció con una expresión algo angustiada por una de las ventanas y acto seguido una cosa de color negro nos atacó...
Sarah parecía a punto de quebrarse pero Saulo le pasó una de sus manos por su mejilla tranquilizándola de manera efectiva.
—Eso no importa ya, lo que importa es que ambos estamos bien... mejor vámonos a casa para ver a nuestro hijo —le indico de forma calmada mientras con una mano le acariciaba el rostro y con la otra recogía el fusil.
Al día siguiente...
Sarah leía con ímpetu su querido libro, el cual tenía desde que tenía 17 años. Pablo miró con curiosidad el libro y vio su título, el cual ponía: La Liberación por Annette Boissieu.
Eso hizo el muchacho que se descolocara pero Sarah aparto su mirada del libro y lo miró con curiosidad pero antes que pudiera preguntarle algo fue interrumpida por su nieto Dante.
—Abuela... creo que debo contarte quien es Ernesto Venegas... por favor, solo no te vayas a alterar cuando te cuente porque es alguien muy cercano a ti.
Tal afirmación hizo que ella se empezara a preocupar ya estaba intuyendo quien era y no era fácil digerir que esa persona que tanto quería iba a ser la causante de la caída de Landavidis y del casi estallido de la Tercera Guerra Mundial.
