P.O.V. San-D

Mientras continuaba acurrucada en el cuello de la joven con ojos de colores recordé que abandoné a mi cuidador. Espero que no se preocupe tanto, creo que ni siquiera se dio cuenta de que ya no estaba con él. Los demás tampoco se dieron cuenta, ellos seguían dormidos en nuestra camita. Creo que tal vez fue un error lo que hice, pensándolo bien, creo que voy a terminar causando que mi cuidador se preocupe mucho. Está decidido, saldré a buscarlo por mi cuenta, pero tendré que despedirme de la joven primero. Subí a la corona de su cabeza nuevamente para llamar su atención, usé mis manitas para jalarle levemente el cabello para que pudiera verme. Ella pareció notarlo ya que inclinó un poco su cabeza para poder mirarme bien. Levantó su mano para tomarme, pero justo cuando me iba a tocar, se abrió la puerta repentinamente, azotándose contra la pared. ¡Era mi cuidador! Noté que estaba sudado, pálido y su ropa ya no estaba tan acomodada como en la mañana

-¡Muéstrate diosa oscura San-D!¡Regresa a mí, el Señor Oscuro del Hielo!¡Ustedes, más les vale que me la entreguen si no quieren sufrir mi ira y mis conjuros! ¡Juro que yo Gundham Tanaka los mandaré hasta lo más profundo del infierno a que sufran y …

Mientras mi cuidador continuaba gritando le grité

- ¡Cuidador, estoy aquí estoy bien!

Mi cuidador volteó a verme y luego a la joven debajo de mi. Creo que mi plan funcionará después de todo.

P.O.V. (tu nombre)

No podía dejar de ver al joven que acababa de irrumpir en la paz del salón. A pesar de parecer estar asustado y sudado, noté que estaba muy alto, guapo y bronceado. Bueno no bronceado pero lo demás vaya que si. Continuaba gritando y diciendo cosas un tanto raras, pero eso sólo hacía que estuviera más curiosa por saber quien era, además lo grave de su voz resonaba en mi pecho, haciendo que mi corazón hiciera doki doki.

- ...que yo Gundham Tanaka los mandaré…

Conque su nombre es Gundham Tanaka. Seguí mirándolo hasta que la hámster chilló mientras seguía sobre mi cabeza. Inmediatamente Gundham volteó a donde estaba sentada. Levantó su brazo y me señaló, me puse muy nerviosa y me sonrojé mucho, él empezó a acercarse hacia mí. Yo me encogí en mi asiento sin dejar de mirarlo. No podía dejar de mirarlo, ni siquiera sabía cuales eran las reacciones de los demás.

- ¡San-D! ¡Te ordeno que regreses a tu amo y señor inmediatamente!

Sentí que la hámster dejó de estar en mi cabeza y sólo pude ver como saltaba hacía la mano extendida de Gundham. Increíble, ¡saltó 3 metros! Al parecer ya no tenía que buscar a su dueño mañana. Vi cómo la hámster, digo San-D, empezó a hacer chillidos, como se le tratara de hablar. Cuando terminó se metió a la bufanda de Gundham, se escucharon más chillidos hasta que cesaron, después sólo vimos como salían otros tres hámsters y se pusieron a inspeccionar el lugar.

-San-D me ha dicho que la has ayudado. A cambio de este favor no te haré nada cuando logre mis planes de conquistar al mundo.

-E-Etto, no hay de qué eh, Tanaka-san…Ehm, parecía que, que San-D tenía frío, para que la abrigues un rato, se estuvo acurrucando en mi cuello. ¡Ah por cierto! S-S-Su pelaje es muy suave, se nota que los cuidas muy bien.

Gundham se me quedó viendo unos segundos, para después cubrirse su cara con su bufanda y mirar hacia un lado. ¿Acaso estaba sonrojado?

-G-Gracias.

Tras la conmoción que causó Chisa le dijo que por favor tomara asiento y que le perdonaría el haber llegado tarde por ser el primer día. Miré alrededor del salón para ver donde se sentaría, pero noté que el único escritorio que estaba disponible era el que estaba a lado de mi, justo al frente del salón. Gundham se dio cuenta de lo mismo y se sentó rápidamente, yo voltee hacia adelante, pero no pude evitar mirarlo por la esquina del ojo. ¿M-Me estaba mirando también? Volví mi mirada hacia adelante rápidamente y decidí que era mejor para mi corazón poner más atención a Chisa.

P.O.V San-D

Mis compañeros se habían vuelto a dormir en nuestra camita, no puedo culparlos esta es la camita más calientita que hay, pero yo tengo demasiada energía cómo para quedarme dormida. Además era más interesante ver a mi cuidador con la cara roja y mirando constantemente a lado de la joven. Parece que mi idea si valió la pena. Me acerqué a su mejilla y mi cuidador saltó un poco de la sorpresa, al parecer estaba muy distraído volteando a su derecha. Me acurruqué contra el y el me acarició un poco, después me dio una semilla de girasol, ¡Mis favoritas! Después de comer un poco me acomodé a su lado y me preparé para una bien merecida siesta. Pero antes de cerrar mis ojos vi que la joven de alado también miraba a mi cuidador. Creo que en lugar de conseguir una amiga, le conseguí algo más a mi cuidador.