Capítulo 27: Una Oscura Noche en París...
Mientras Volk seguía checando el cargamento de armas que seguramente iba a enviar a algún lugar de oriente medio, probablemente para dar un golpe de estado al Reino de Jerusalén, se percató de la ausencia de algunos de sus hombres. Al principio no le dio mucha importancia, pero cayó en cuenta que ya eran bastantes los que habían desaparecido sin siquiera dejar rastro. Y en un ataque de nerviosismo Volk empezó a llamar por radio a cada uno pero nadie respondía en un principio hasta habló al radio de Pierre y le respondió una voz que hizo que se quedara helado.
—¿Qué tal Volk? —le saludo la voz seria de Saulo pero el comerciante de armas no le respondió—. Sabes, si te rindes en este instante no te va a pasar lo que a Makarov, tienes mi palabra de honor —le propuso el militar de forma holgada pero Volk no iba a caer sin luchar, así que desenfundó su Glock-18 en caso de toparse con su enemigo.
—Lástima que ya escogiste tu respuesta, mi amigo —comentó Saulo con un tono de sorna que hizo que una gota de sudor resbalara por la frente del comerciante—. Y por eso me aseguraré que tu muerte sea mucho peor que la de Makarov —el capitán aseguró con un tono siniestro.
Saulo ya se había encargado de los guardias más peligrosos y le hizo una seña a Sarah para que avanzara. El capitán tomo el FAMAS y esperó a que Volk mandara a sus hombres a por ellos.
—Veo que no pierdes el toque cariño —comentó Sarah al ver la cantidad de mercenarios que había dejado inconscientes.
—Ya vez, gajes del oficio —comentó Saulo en un tono animado.
Ambos decidieron ir por el comerciante de forma directa, solo esperaban que Tony y los muchachos del GIGN pudieran contener la reacción.
Los dos soldados avanzaron disparando, sin dar la posibilidad de responder a sus enemigos. Tanto Sarah como Saulo se cuidaban las espaldas y atacaban en perfecta sincronía, como si ambos supieran lo que el otro iba a hacer. Ya estaban a unos metros de Volk, éste le vio con miedo, esto no era parte del trato que Kingpin y Avinatán le habían hecho pero se dio cuenta que confiar en ellos fue un craso error.
El comerciante rápidamente tomo una granada cegadora, le quitó el seguro y la lanzó cegando a los soldados landavideses, quienes se pusieron a cubierto para protegerse de los disparos de sus enemigos y una vez que recuperaron la visión respondieron el fuego dejando fuera de combate a los escoltas de Volk, el cual había empezado a correr hacia una salida. Saulo maldijo al maldito comerciante y empezó a correr tras el mientras despachaba a sus enemigos con ráfagas provocadas por el FAMAS que traía. Por su parte Sarah iba cubriendo las espaldas de su esposo mientras el despajaba el camino.
Ya estaban cerca de alcanzar a Volk cuando una furgoneta se estacionó de forma brusca en la salida y detrás de ella salió un juggernaut armado con una Gatling y les disparó por un tiempo considerable. Sarah y Saulo suspiraron por la frustración pero acto seguido Saulo tomó su Peacemaker y le disparó cinco veces en el cuerpo dejándolo en el suelo en charco de sangre para después rematarlo con un disparo en la cabeza.
—Bendito sea el que inventó las municiones Frag —comentó Saulo mientras recargaba su revólver del 45.
Sarah les disparó a los mercenarios que estaban dentro de la furgoneta dejándolos fuera de combate.
—Vamos tras ese hijo de perra —comentó Sarah mientras sacaban a los tripulantes de la misma con unos movimientos algo bruscos.
Saulo se subió al lado del conductor y le pasó el Groza que le había quitado a un guardia anteriormente.
—Cuando llegué el momento con esto le disparas a las llantas del vehículo —Saulo le indicó a Sarah quien asintió entendiendo la indicación.
Rápidamente se armó una persecución en el corazón de París, los disparos por parte de los hombres de Volk se escuchaban por la calles haciendo que ciertos héroes protectores de la ciudad fueran a ver que estaba pasando. Sarah contestaba los disparos de la escolta de Volk que no dejaban maniobrar a Saulo. En la persecución se le unieron varios miembros del GIGN y cuando llegaron a una intersección algo cerrada, Sarah tomó el Groza que su esposo le había pasado y le disparó a las llantas del vehículo haciendo que por el giro brusco se terminara estrellando contra un muro de contención, evitando caer al rio Sena por casi nada.
Saulo y Sarah bajaron de la furgoneta y con disparos certeros de sus pistolas dejaron fuera de combate a los escoltas del comerciante, el cual sangraba de una ceja y tenía un brazo dislocado aparentemente.
—Sabes Volk, la palabra de un Salazar es sagrada y te daré un destino peor que a Makarov pero primero tenemos que hacerte unas preguntas —le comentó el capitán mientras le daba un cachazo con su M1911 dejándolo desorientado mientras Sarah le apuntaba con su Beretta.
Saulo se echó a Volk al hombro y se lo llevó a la furgoneta para maniatarlo y noquearlo con otro cachazo, después se puso al lado del conductor y Sarah se subió al lado del copiloto para ir a la ubicación que Harcos les había dado siendo escoltados por algunos agentes de la unidad especial de la gendarmería francesa mientras el resto se encargaba de la escolta de Volk.
Al mismo tiempo Spider-Man fue hacia la fuente de los disparos que retumbaban en el corazón de París, los cuales eran causados por los hombres de Volk tratando de recuperarlo. Cuando llegó a la entrada de las catacumbas vio como Iron Man noqueaba a dos mercenarios que tuvieron la osadía de enfrentarlo cuerpo a cuerpo.
—¡Qué bueno que llegas mocoso! ¡Justo a tiempo para ayudarme a limpiar esta basura de la ciudad del amor! —comentó el hombre de acero mientras saltaba para permitir que un agente del GIGN abatiera a un mercenario armado con un RPG.
Spider-Man con movimientos agiles pasaba entre los mercenarios provocando que estos cayeran por "fuego amigo" al tratar de abatirle.
—¡¿Qué demonios está sucediendo señor Stark?! —preguntó el joven arácnido.
—¡Lo que pasa es que la bruja y el gruñón fueron a por una pieza clave para ellos y estos tipos quieren recuperarlo! —le explicó mientras mandaba a volar a otro mercenario con un puñetazo.
Spider-Man tomó a otro mercenario por los hombros y lo lanzó hacia sus compañeros, tirándolos al suelo provocando que soltaran sus armas. El joven arácnido procedió a inmovilizarlos con sus telarañas. Así seguía el tiroteo, con los héroes dando apoyo a los agentes franceses hasta que vieron a un tipo armado con una Gatling y extremadamente blindado, exactamente idéntico con al que Saulo había abatido.
—¡Santa mierda! —exclamó el sargento que había guiado a Saulo y a Sarah a través de las catacumbas mientras se ponía a cubierto. Era claro que ni de chiste su HK-416 le iba a hacer algo.
El Juggernaut mantuvo el fuego por varios segundos, casi destruía la cobertura del sargento cuando un yo-yo atrapó la Gatling, inutilizándola ya que los cañones del arma no podían rotar y con algo de esfuerzo se la arrebataron de las manos. El juggernaut al verse desprovisto de su arma principal desenfundó una pistola Five-seveN para seguir atacando pero un duro golpe propinado por un bastón hizo que la soltara.
—¿Qué pasó arañita? —preguntó Chat Noir cuando aterrizó a su lado dispuesto a darle una paliza al juggernaut.
—Unos tipos malos quieren recuperar a alguien que fue capturado por Saulo y Sarah pero tenemos que impedirlo, y también tenemos que impedir que alcancen a gente inocente —indicó Spider-Man mientras recibía un asentimiento por parte del gato negro.
Mientras Spider-Man tomaba una posición favorable para poder seguir defendiendo a los agentes y proporcionarles apoyo. Vio como unos mercenarios habían tomado de rehenes a unos agentes del GIGN. El sargento que había sido salvado por Ladybug veía con impotencia como sus hombres había sido neutralizados. Tanto el héroe gatuno como el héroe arácnido trataban de pensar en algo para ayudar a los agentes. Tony Stark ya había marcado a los diez mercenarios que tenían retenidos a los agentes franceses.
—¡Queremos que liberen a Volk y que nos dejen ir tranquilos! —exclamó el que parecía ser el líder— ¡O de lo contrario ejecutaremos a estos diez bastardos para después arrasar con Paris! —el mercenario iba se seguir con su perorata pero Tony alzo sus dos manos e hizo un disparo sincronizado abatiendo a todos los maleantes que retenían a los gendarmes, los cuales tomaron sus armas y siguieron con la refriega.
Unos momento después el juggernaut se había hecho con su Gatling pero antes de que pudiera atacar un gendarme tomó el RPG del sujeto que su sargento había abatido anteriormente y abrió fuego contra él, dejándolo bastante herido, listo para ser inmovilizado por Spider-Man.
Casi al mismo instante que Spider-Man inmovilizó al juggernaut, Ladybug hizo acto de presencia aterrizando al lado del héroe arácnido. La heroína miró a Spider-Man con una clara intención de cuestionarle qué demonios estaba pasando, a lo que el héroe arácnido suspiró pesadamente y miro a su compañera mientras Tony y Chat Noir se concentraban en contener a los mercenarios.
—¡¿Qué demonios está pasando Spidey?! —preguntó la heroína algo contrariada por la situación que se estaba viviendo en ese instante.
—Este... Ladybug verás, Saulo y Sarah fueron por alguien importante y estos villanos de quinta quieren recuperarlo pero el señor Stark está apoyando a los agentes para evitar que tomen París o recuperen al objetivo.
Ladybug se puso una mano en la barbilla, bastante pensativa pero rápidamente miró al héroe arácnido con una sonrisa ladina.
—Entonces hay que mostrarles que los héroes protectores de París están dispuestos a no dejarlos que se salgan con la suya —Ladybug le comentó a Spider-Man, quien hizo una sonrisa debajo de su máscara.
De manera simultánea Saulo miró de reojo a Sarah, quien estaba vigilando que Volk no se despertara e hiciera nada estúpido.
—Ya casi llegamos al punto de reunión cariño —el capitán le mencionó a su esposa quien despegó la mirada de su objetivo y le sonrió de forma afable.
—Gracias por avisarme, pero me pone nerviosa el hecho que fuera demasiado fácil capturarlo... solo espero que Tony y el resto de los muchachos del GIGN puedan con la reacción —Sarah comentó, a lo que Saulo hizo una sonrisa confiada.
—Claro que podrán con eso... Tony será un imbécil inmaduro a veces, pero tengo bastante confianza en sus habilidades —contestó Saulo haciendo que Sarah inclinara un poco su cabeza para verlo mejor, manteniendo su sonrisa.
—Parece que confías demasiado en él —comentó la pelirroja con un tono suave, a lo que Saulo suspiró profundamente y volvió a mirar de reojo a Sarah.
—Podrá sacarme de quicio en ocasiones pero lo conozco desde que tenía 5 años, aunque lo tu conociste unos días antes de nuestra boda, y en todo el tiempo que lo conozco sé lo capaz que es... por eso confíe en él durante la "civil war" ¿recuerdas?
Sarah se rio de forma cómplice.
—Cómo olvidarlo, fue una etapa complicada, creo que Stark tenía algo de razón, además está el hecho de que Rogers me pareció algo ingenuo en un principio pero después lo comprendí un poco... gracias a tu padre pudimos solucionar esto de forma pacífica y ni el general Ross , ni el presidente americano, ni la ONU pudo oponerse.
Saulo sonrió satisfecho por la respuesta de su esposa.
—Aunque en ocasiones su forma de actuar me saca de quicio... y también hay veces que quisiera lanzarle un crucio. No te lo voy a negar pero también le tomé algo de aprecio con el tiempo —continuó la pelirroja mientras le volvía a echar un vistazo a Volk, el cual seguía inconsciente gracias al golpe que Saulo le había dado.
Saulo negó divertido por la forma de actuar de su esposa y siguió prestando atención al camino, mientras se introducían al Boulevard de Saint-Maurice que conducía al Bosque de Vincennes. Al llegar a la entrada del lugar Saulo detuvo la furgoneta y se bajó del vehículo para proceder a echarse el FAMAS y el Groza a la espalda. Sarah procedió a hacer lo mismo, no sin antes recargar el STR de su esposo.
—Hay que internarnos en el bosque, hasta que encontremos una casucha escondida en su interior. Ahí nos estarán esperando mi padre y el coronel al mando del GIGN —Saulo le indicó a la pelirroja para después ir a la parte trasera de la furgoneta para sacar a Volk y echárselo al hombro.
Después Saulo les indicó a los agentes que los acompañaban que lo siguieran al interior del bosque, cosa que acataron de forma inmediata.
Antes de internarse en el bosque Saulo le recordó a Sarah que cuidara la Notebook que tenía toda la información correspondiente a los movimientos de su sobrino, sus amigos, toda la información relacionada con el ejército landavidés y lo más importante; el plan detallado contra Rafael y su familia. A lo que la pelirroja asintió con una sonrisa burlona mientras le indicaba que la tenía colgada en su espalda.
Después de caminar por varios minutos, toda la comitiva de agentes especiales se toparon con una casucha algo degastada pero que al parecer aun pagaban la factura de electricidad, en opinión de Sarah, por lo bien iluminada que estaba. Harcos los esperaba pacientemente con una mano sobre la empuñadura de su vieja y confiable C96, observó detenidamente la expresión de su hijo y de su nuera para luego negar divertido. Instantes después los guió hacia el interior de la casa pero les indicó, con aprobación del coronel francés, que los agentes del GIGN se quedaran haciendo guardia.
Cuando ingresaron al interior de la vivienda, Saulo azotó a Volk contra el suelo, como si de un saco de papas se tratase. Volk se despertó inmediatamente por el dolor producido por el golpe y miró confundido el lugar en el que se encontraba, solo para cambiar su expresión a una de espanto al recordar todo lo que había pasado.
Rápidamente Saulo lo levantó y lo sentó en una silla que estaba enfrente de una roída mesa al medio de la habitación pero cuando Saulo lo sentó prácticamente a la fuerza causando que se golpeara la cabeza contra la mesa, provocando que se sintiera mareado y más confundido.
Tras eso Saulo se fue a una de las paredes a vigilar a su "amigo" mientras ponía una expresión seria. Harcos y el Coronel, cuyo nombre era François Champrouge, se acercaban al comerciante, el cual luchaba por mantenerse consciente.
—Cuanto tiempo Volk —Saludó el General Supremo mientras lo veía de forma relajada—. ¿Aún recuerdas cuando trabajabas con los buenos? —a lo cual el comerciante se rio de forma burlona con algo de dificultad.
—Nunca trabajé con los buenos, ni con los malos... porque tal cosa como el mal o el bien no existe —Volk hizo una pausa para escupir algo de sangre—. Solo existe el poder y aquellos que son demasiado débiles para usarlo... como usted General —comentó el comerciante de forma despectiva a lo que el General, negó de forma condescendiente.
—Es una pena que pienses así pero no estamos aquí para socializar, ya sabes —comentó Harcos de forma despreocupada mientras que François alzó una ceja por la forma de actuar del General.
—¿Qué quieren perros de sus respectivos gobiernos? —le preguntó Volk de forma retadora pero se calló de forma inmediata al ver la expresión del General había cambiado de forma radical, y a su opinión le parecía más terrorífica que la de Saulo.
Harcos lo miró con una expresión completamente seria al comerciante de armas y le sonrió de forma despectiva.
—¿Qué es lo se traen Kingpin y su amigo contigo? —le preguntó de forma rápida y certera pero Volk negó rápidamente dejando ver claramente que no iba a cantar.
—Verás, Volk —Harcos le habló de forma fría y carente de sentimientos—. Nada me costaría ordenarle a la teniente Arenas que te aplicara un potente Legeremens para saberlo todo en un instante y que después utilizara un Imperio para hacer parecer que tu muerte fue un suicidio —Harcos hizo una pausa mientras miraba al coronel del GIGN, que iba en la misma sincronía que el General.
—Pero de eso no se trata, al menos de momento... vamos si cooperas puedo evitar que Saulo te mate, porque sé que te tiene tirria desde lo que ocurrió en Pripyat en el '96, además que podemos ofrecerte un trato que no podrás rechazar.
Volk estaba dubitativo pero siguió firme en no contar nada para disfrute de Saulo, quien sabía lo que venía.
—Te sigues negando a cooperar pero en unos instantes verás cómo vas a cantar, como si fueras un lindo canario —comentó Harcos mientras sacaba un pequeño estuche de debajo de la mesa—. Saulo abre el estuche —el General le ordenó a su hijo, el cual acato la orden de forma inmediata.
Cuando Saulo abrió el estuche vio el contenido en su interior, el cual era un viejo revolver Remington M1875.
—Saulo, sé que trajiste munición Frag para tu Peacemaker, no te voy a reprender por eso, es más, vamos a utilizarla en este instante, pero te voy a pedir que lo desenfundes —Harcos indicó, a lo que Saulo sacó su confiable revolver del 45 y le sacó todos sus cartuchos.
Mientras el interrogatorio tenía lugar, en otra parte de París, Kingpin veía a través de una ventana todo lo que estaba sucediendo en ese instante en la ciudad.
—Parece que los imbéciles de Landavidis cayeron en nuestra treta —comentó al sentir la presencia de Avinatán a su espalda.
—Así es, mi estimado camarada pero no crees que sería peligroso que al estúpido de Volk se le vaya a escapar algo.
A lo que Kingpin se rio de forma maquiavélica.
—De eso no te preocupes Avinatán, ya envié a mis marionetas para recuperarlo y déjame decirte que será una horrible sorpresa para la parejita estrella de Harcos —comentó el obeso pelón de forma maliciosa refiriéndose a Sarah y a Saulo.
—Será una fiesta de los mil demonios, te lo aseguro.
—Eso espero —comentó Avinatán de forma seca, desconfiando de su secuaz, pero rápidamente miro fastidiado al pelón mafioso.
—¿Y qué hay del mocoso Osborn? —comentó Avinatán de forma seria.
—Eso será una sorpresa, pero si todo sale bien, nos desharemos de una araña bastante molesta y de paso de un multimillonario bastante latoso, dejándote a los otros dos mocosos para que les hagas lo que quieras —comentó Kingpin reteniendo bastantes datos que Avinatán no debía saber por el momento pero ignoraba el hecho que Avinatán lo sabía todo, incluyendo todo lo que él le estaba ocultando.
—Solo espero que cumplas tu parte del trato —añadió el mafioso obeso recibiendo una expresión depredadora por parte del viejo hombre.
—Claro, porque no habría de cumplirla —comentó Avinatán de forma sarcástica, cosa que no fue notada por el mafioso.
De forma adicional, Avinatán pensó en cómo hacer que el ingenuo Gabriel Agreste atacara de forma directa a la familia de Saulo para poder seguir con su plan para hacer que todo el mundo como lo conocían se fuera al demonio en una Tercera Guerra Mundial. Pero lo que el desconocía es que la familia Salazar se había hecho de información que podría arruinar sus planes gracias a una persona de la cual ni estaba al tanto de su existencia.
