En mis sueños estás

Capítulo 2: Silencio y ruido alrededor.

- ¿Estás segura de que ya te sientes mejor? –preguntó el enfermero preocupado-Fue un golpe directo, ¿sabes? No sería raro que experimentaras algún malestar aún después de un rato.

-Sí, ya me siento bien-respondió Nabiki con simpleza y seguridad-No hay nada de qué preocuparse, además, si más tarde me empiezo a sentir mal, le prometo que vendré directamente acá. ¿Vale?

El enfermero la miró detalladamente de arriba para abajo, como si de un escáner se tratara, y tras varios minutos de pensamiento introspectivo, por fin dijo:

-Vale, solo asegúrese de ser más cuidadosa con sus alrededores la próxima vez señorita Tendo. Aunque este ¨acostumbrado¨ a verla a usted también, se me hace raro cuando tengo que verla como una paciente-a pesar de la profesionalidad y sincera preocupación en sus palabras, estas obviamente, no perdían el sentido cómico que este buscaba.

- ¡Sí señor! –afirmó ella imitando un tono militar, lo cual hizo reír al enfermero.

-Venga, ¡váyase antes de que la mate alguien más! –indicó este entre carcajadas.

Reteniendo una sonrisa divertida entre sus labios, Nabiki abrió la puerta de la enfermería y se dispuso a regresar al aula, después de todo, debido a su inesperado ¨descanso¨, se había perdido prácticamente todas las clases de la mañana. Ya era hora de almuerzo, así que pronto el hambre la llamaría a por su comida. A medida que fue avanzando su camino, volvió a sentir sobre sí misma algunas miradas curiosas y de no ser por el ruido del pasillo, también podría haber notado ligeramente los cuchicheos de los mismos. Al igual que esta (aún no completamente pasada) mañana, ella solo los ignoró. Tenía una idea del por qué esto estaba pasando, pero siendo sinceros, ya no quería pensar más en ello. Al no haber podido ¨descansar¨ en toda regla, su mente había pasado todo ese tiempo dando vueltas alrededor de esos recientes sucesos, tanto los vividos como los soñados. Sus conflictivos pensamientos ya le habían hecho más que problemas durante todo ese rato, así que, de momento, lo único que quería era olvidar siquiera que todo eso pasó. Ya habría tiempo para pensarlo y analizarlo todo detenidamente, pero ahora, justo ahora, deseaba poder relajarse y despejar su mente comiendo su almuerzo; aunque ella misma sabía, que aquello, no iba a ser NADA fácil.

Nada más abrir la puerta del aula, fue recibida por sus amigas y el resto de sus compañeros, por un momento, dejaron lo que estaban haciendo, solo para mirarla. Lo sabía, incluso aquí iba a llamar la atención, de hecho, ¡sería aquí donde más atención encontraría! Sin embargo, para su alivio momentáneo, el resto de sus compañeros regresaron a sus propias actividades apenas pocos instantes después de que ella empezara a hablar con sus amigas.

- ¿Estás segura de que estás bien Nabiki? El golpe que te diste pareció bastante fuerte-le preguntó Misato, cuyo cabello marrón claro resaltaba por ser muy corto (incluso más corto que el de la propia Nabiki).

-Sí, tranquilas, ya estoy bien. Tengo permiso del enfermero, ¿recuerdan? -afirmó despreocupadamente la ¨herida¨, pero ello no dio plena tranquilidad a sus amigas.

Ambas chicas solo se miraron entre ellas, dudosas y aún inquietas, intercambiando discretamente entre sus miradas una conversación sin palabras (la cual Nabiki no pasó por alto). A pesar de todo, ambas parecieron aceptar al final la decisión de esta.

-Pues…bueno…si tú lo dices…-pronunció suavemente Kaori, aunque la duda seguía algo presente en el tono de sus palabras. Otra prueba de ello, fue el curioso hábito que tenía de tomar y girar repetidas veces un mechón de su largo pelo naranja cada vez que se sentía insegura sobre alguna cuestión.

Nabiki soltó un ligero suspiro de cansancio. Sabía perfectamente la gran preocupación que estas debieron pasar, y lo agradecía, pero aun así le parecía algo exagerado el actuar de las mismas. Ciertamente era impactante que le sucedieran estas cosas, ya que ella siempre andaba con la suerte de poder evitar tales infortunios, sin embargo, para una vez que le pasaba algo así, ambas lo estaban tomando peor de lo que ella misma lo había pasado.

-En todo caso… ¡yo ya me muero de hambre! -resaltó Nabiki en un tono y expresión cómica, el cual hizo que inevitablemente Misato y Kaori sonrieran divertidas. No importa cómo o cuándo o contra quién fuera el argumento, Nabiki Tendo siempre sabía cómo salirse con la suya, y ellas eran quienes mejor lo sabían.

Juntaron sus pupitres como usualmente hacían a cada almuerzo y ocasionales tiempos de merienda, revelando después las respectivas cajas de almuerzo de cada una. Por un momento, todo volvió a la normalidad: entre risas y conversaciones ligeras, las chicas disfrutaban de su mutua compañía a la hora de la comida. Sin embargo, más pronto que tarde, la curiosidad llamó a ambas amigas a tratar con Nabiki sobre el tópico más ¨importante¨ del día.

-Así que… ¿estás saliendo con Kuno, Nabiki? –soltó sin más Misato, causando que esta se atragantara por un momento.

Aunque ella sabía que esto terminaría pasando, la pregunta siguió siendo igual de sorprendente, todo gracias a la forma tan directa en la que esta era expresada tan de repente.

- ¿ENTONCES ES CIERTO? –indagó con ansias Kaori.

Aunque sus compañeros de clase actuaban como si estuvieran centrados en sus propios asuntos, Nabiki podía notar perfectamente que todos y cada uno tenían los oídos bien atentos a la conversación, desesperados por saciar su creciente curiosidad que habían retenido durante toda la mañana.

-Por supuesto que no-declaró simplemente tras recuperarse del atragantamiento. Queriendo terminar con el tema lo más rápido posible, Nabiki les dirigió una mirada fría y dura a sus chismosos compañeros, amenazando silentemente con recaudar en ese mismo instante sus inmensas deudas. Su movimiento fue súper efectivo, ya que todos volvieron a lo que debían estar haciendo e incluso se alejaron de los alrededores de su pupitre como si este estuviera maldito. Tras asentir conforme, volvió a dirigirse a sus amigas, con una expresión parecida pero ligeramente más suave-Debéis tener una imaginación muy loca para creer algo así, chicas.

-B-Bueno, no sería la primera vez que parece interesado en ti, así que en realidad no es algo tan descabellado, ¿no crees? –argumentó Kaori, tratando de no verse afectada por su mirada.

-Sí, además, teniendo en cuenta lo que pasó esta mañana es inevitable pensar eso-continuó Misato-En serio, fue impresionante ver esa escena,MUY impresionante-reafirmó con certeza.

(Y qué lo digas, ¡si fue impresionante hasta para mí!)-admitió Nabiki en sus pensamientos, pero obviamente no los expresaría en palabras-Jeh, pues si empezara a cobrar por esa clase de ¨espectáculo¨, probablemente triplicaría las ganancias de este mes-declaró con bien practicada indiferencia, lo cual desanimó un poco a Misato y Kaori.

En verdad esperaba terminar ya con el tema, pues tanto hablar del mismo la estaba cansando, y estaba muy segura de que sin importar cuanto sus amigas le hablaran sobre esas inexistentes y fantasiosas ¨posibilidades¨, su opinión al respecto no cambiaría…y mucho menos lo haría la de él. De hecho, ahora que pensaba en ello, era raro no encontrarlo en el aula. ¿Acaso se habría ido a otro lado a causa del hostigamiento de sus compañeros? Quizás, aunque de ser así, todo probablemente estaría en otro estado (uno más ¨destrozado¨, para ser exactos).

Nabiki miró al profundo cielo azul que resplandecía desde la ventana más cercana y dejó volar su mente por unos instantes. Durante ese corto tiempo, su percepción del mundo se había vuelto un completo silencio a pesar de que dominada sin duda el ruido a su alrededor. Aunque se negara a admitirlo, la verdad es que ella…tenía dudas sobre lo sucedido, y esperaba poder tener respuestas pronto.

-En la azotea de la escuela Furinkan-

A pesar de haber disfrutado su almuerzo, Kuno se sentía como si no hubiera recuperado nada de energía, de hecho, a cada hora que pasaba se sentía cada vez más cansado y enojado, ¡y no tenía ni idea del por qué! En los últimos días había estado teniendo algunos problemas para dormir, sin embargo, anoche fue la primera vez que no logró descansar, ni siquiera por un par de horas. La verdad es que deseaba tomar una siesta, pero por sus propios deberes que tenía que cumplir en la escuela, se rehusaba a hacerlo. Sabía que estaba siendo terco y que se comportaba demasiado arisco con los demás, ¡pero simplemente no podía evitarlo! El cansancio estaba sacando lo peor de su mal humor.

¿Qué le estaba pasando? ¿Se habría enfermado? ¿O acaso realmente sería un maleficio? Y de ser así, ¿quién lo había maldito? Tras pensar con cuidado en quiénes pudieran ser sospechosos de tal fechoría (quitando de antemano a Nabiki de la lista por lo que había comprobado esta mañana), Kuno creyó hallar por fin al culpable de su sufrimiento: ¡Ranma Saotome! ¡Claro, tenía que ser él! ¿¡Cómo pudo olvidarse por un momento de las habilidades mágicas que este poseía!? ¡De seguro todo esto era obra de él para sacarlo de su camino!

-…Ranma Saotome…-pronunció Kuno por lo bajo, con una furia reprimida que crecía con rapidez y peligraba por explotar.

Decidido, se levantó de su lugar para ir inmediatamente a enfrentarse contra este y obligarle a romper su magia sobre él. La expresión de su cara se ensombreció y sus ojos brillaron con un intenso color rojo por un momento. Aunque él no lo notara, su cuerpo ahora desprendía una gran energía…y no era precisamente un aura de batalla…Por un instante, esa energía oscura pareció tener expresión propia, mostrando una amplia y tenebrosa sonrisa y ojos alargados, sin embargo, desapareció muy pronto, antes de que alguien siquiera pudiera percibirla…

-En otra parte de Nerima-

La mujer y el joven de trajes chinos se encuentran ahora en un cementerio, presentando sus respetos ante una tumba muy bien cuidada. El joven mira a la tumba con algo de indiferencia, pero ante la mirada seria que recibe de su contraparte, traga saliva con nervios y se esfuerza en no verse irrespetuoso. Tras acabar de rezar, la mujer se seca una pequeña lágrima de su rostro y se para, dándole así permiso al joven para también levantarse. Ambos presentan una última reverencia ante la tumba (aunque la del joven es mucho más corta y simple que la de la mujer) y al sentir el tenue sonido de pasos acercándose, desaparecen del lugar con rapidez, sin dejar atrás más prueba de su visita más que una pequeña ofrenda sobre la tumba…la cual probablemente no vuelvan pronto a visitar.

N.A: Uff, primero que nada, disculpa por la LARGA espera del segundo capítulo (y también porque este me quedó muy corto TT_TT). He pasado por muchas cosas en estos meses, desde un bloqueo de escritora hasta un MONTÓN de cosas más (tantas que ni puedo decirlas todas), sin embargo, estoy haciendo lo mejor que puedo para volver a publicar con más normalidad antes de que tenga que volver a la escuela (porque probablemente una vez que lo haga voy a estar demasiado ocupada para escribir TT_TT). Sin más que decir, ¡espero nos leamos pronto!