Capítulo 28: Unos Rostros Conocidos.
Saulo observó maliciosamente al comerciante y traficante de armas con la clara intención de hacerle daño. El capitán no estaba dispuesto a olvidar lo que sucedió en Pripyat, el incidente en el cual casi les cuesta la vida a Sarah y a él, aun cuando fueron un par de francotiradores británicos para encargarse del jefe de Makarov; el cual Sarah tuvo que rematar porque los británicos fallaron el disparo y pensaron que sería una buena idea dejar que muriera desangrado por la amputación de su brazo provocada por el mismo disparo.
Cuando su Peacemaker estuvo completamente descargado, Saulo tomó una bala Frag y se la mostró detenidamente.
—Es una pena que no tuviera otro revólver para hacer lo que voy a hacer pero con dos me basta —Saulo murmuró para sí mismo.
— ¿Sabes qué es esto Volk? —le preguntó Saulo con algo de sorna mientras jugaba con la bala con la palma de su mano, a lo que Volk asintió viendo detalladamente el cartucho que el capitán tenía en su mano.
—Bueno eso me ahorrará muchas explicaciones —comentó Saulo en respuesta.
—Sarah ¿Podrías transformar esta roca en una bola de boliche? ¿Por favor? —el capitán le pidió a su esposa de forma amable, a lo que ella procedió a hacerlo para después proceder a hacerle una sonrisa atrevida.
—Gracias cariño —le agradeció Saulo mientras metía la bala en el revolver para después apuntar hacia la bola y apretar el gatillo.
Instantes después la bola había quedado hecha polvo en el suelo para sorpresa del coronel Champrouge.
—Volk, imagina que le hará a tu cabeza o a tu cuerpo si la utilizo en tu contra —comentó Saulo con malicia mientras sacaba el casquillo de su revólver.
Saulo tomó una bala de uno de sus bolsillos, la cual no estaba cargada con pólvora y su fulminante estaba gastado pero tenía el proyectil en su lugar e instantes después tomo otra bala completamente funcional y las revolvió en su espalda, completamente al azar para después proceder a colocar una en el Peacemaker y la otra en el Remington del 45.
Después de cargar los dos revólveres con una bala empezó a hacer malabares con las dos armas mientras sostenía su mirada hacia el comerciante.
—Veras Volk, una de estas armas está cargada con una munición inservible pero la otra tiene una munición activa —Saulo hizo una pausa para mirar a Volk a los ojos—. Y solo tienes once oportunidades para responder, o tal vez menos, eso depende completamente de ti... ya que olvide en que arma metí la munición inservible —comentó el capitán con "sinceridad" mientras le sostenía la mirada, provocando que Sarah y coronel francés alzaran la ceja pensando en que si aquello iba a funcionar.
Clic... se escuchó por primera vez provocando que Volk cerrar los ojos por puro reflejo. Saulo siguió haciendo malabares con las dos armas para temor del comerciante. Clic... se escuchó por segunda vez haciendo que Volk se ofuscara e hiciera un movimiento involuntario y así se siguieron escuchando el golpe de los martillos con las cámaras vacías de las armas mientras Saulo seguía haciendo malabares con ellas.
De manera simultánea a lo que estaba haciendo Saulo, dos siluetas se encontraban evadiendo a los agentes franceses que se encontraban vigilando la pequeña casa en medio del bosque. Unos minutos después, las siluetas ya habían dejado fuera de combate a la mitad de los agentes para conmoción del resto de sus compañeros. Un Agente iba a comunicarle la situación a Saulo pero ante de que pudiera hacerlo un golpe hizo que perdiera el conocimiento, dejando ver que los atacantes eran un hombre y una mujer encapuchados.
Saulo ya iba a apretar el gatillo por novena vez cuando Volk cedió a la presión y le gritó que iba a contestar todo lo que el General Supremo le preguntara, haciendo que Saulo sonriera satisfecho ante la incredulidad del coronel francés, quien atribuyó a que el disparo previo que hizo Saulo contribuyo a quebrar la voluntad del comerciante y traficante de armas, aunado a la estrategia de jugar psicológicamente con él, haciendo malabares con los revólveres para evitar que adivinara cual era el arma que realmente podía disparar.
—¿Ves que no era tan difícil? —comentó Saulo mientras se detenía y dejaba el Remington en la mesa antes de enfundar su Colt.
Por su parte Sarah negó sorprendida de que esa forma de jugar psicológicamente con su enemigo había vuelto a funcionar, aunque viendo a quien se lo estaba haciendo se lo podía esperar de alguna manera, porque en el tiempo que lo conocía podía dar fe de que el tipo era un cobarde de primera que aparentaba ser valiente cuando realmente no lo era.
—Todo tuyo padre —Saulo le indicó al General mientras volvía a su posición para vigilar todo a la par de su esposa.
Harcos se sentó frente a Volk y lo miró fijamente, con una expresión helada, tan helada que hacia palidecer las expresiones que Saulo había hecho hasta entonces.
—Te lo vuelvo a preguntar Volk ¿Qué es lo se traen Kingpin y su amigo contigo? —preguntó el General de forma seria, a lo que el traficante entre tartamudeos trató de explicar todo pero simplemente las palabras no le salían.
Saulo lo miro de forma depredadora provocando que Volk empezara a temblar, dejando ver que ya no quedaban rastros de esa actitud retadora que había usado al principio.
—Ve... verán King... Kingpin quería que le proporcionara armas para un... un... golpe terrorista que haría en varios aeropuertos de va... varios países en... en dos pa... pa... pares de meses —empezó Volk entre tartamudeos.
El General Supremo miraba interesado al pobre traficante de armas al igual que el coronel al mando del GIGN.
—Interesante información Volk... pero dime —el General acercó su rostro al del hombre que estaba interrogando e hizo que le mirara a los ojos para reafirmar que iba en serio— ¿Con qué propósito lo quieren hacer? —preguntó de forma seria pero el traficante se negó a responder.
—¡Vamos Volk! ¿O quieres que Saulo vuelva a jugar contigo? —le preguntó el de forma fría, aunado a la helada mirada que hizo temblar al traficante.
El pensamiento de que Saulo volviera a hacer que probara su suerte de nuevo lo hizo temblar, así que negó repetidamente y alegando que contaría todo. Pero cuando se disponía a hacerlo un objeto cilíndrico ingresó a la casucha por medio de una pequeña ventana.
El artefacto empezó a arrojar una cantidad considerable de humo, a lo que rápidamente Saulo se posicionó para cubrir a su padre mientras éste tocía y desfundaba su Mauser C96. Sarah hizo lo propio con el coronel Champrouge, quien hizo lo mismo que Harcos y desenfundó su Glock-17. Casi de inmediato dos siluetas se introdujeron en la casa y la silueta masculina tomó a Volk y se lo echó al hombro para proceder a retirarse con su compañera, sin mediar palabra con ninguno de los militares.
Harcos fue rápidamente tras ellos y abrió fuego con su confiable pistola provocando que la compañera del sujeto que llevaba a Volk se interpusiera y recibiera los potentes disparos, lo cuales no le causaron ningún daño aparente. Saulo aprovechó el ajetreo que su padre estaba provocando para ganar tiempo y embistió al hombre que llevaba al traficante en su hombro. Esa acción hizo que el hombre soltara a Volk y lo azotara contra el suelo. El capitán perteneciente al 3er. Regimiento de la Unidad Protectores le dio un potente puñetazo al encapuchado, el cual el encapuchado pudo detener sin nada de dificultad ante la sorpresa del capitán pero eso no impidió que Saulo empezara su contraofensiva al ver que el encapuchado se puso a responderle.
Saulo seguía intercambiando puñetazos con el encapuchado hasta que, con un movimiento rápido desenfundó su M1911 y le metió un tiro a quemarropa en la cabeza, haciendo que la energía cinética del disparo empujara al sujeto y le descubriera el rostro dejando anonadado al capitán por lo que había visto, pero se dispuso a seguir evitando a que se llevaran al traficante.
Por su parte Sarah siguió a su esposo hasta que la mujer encapuchada trató de echársele encima pero ella con un gran reflejo, se hizo a un lado evitando la envestida que prácticamente la hubiera tumbado y puesto a su merced. La pelirroja sin perder tiempo se dispuso a dispararle con su Beretta pero la encapuchada evitaba sus disparos con bastante maestría y gracia; como si se estuviera burlando de ella. La encapuchada rápidamente llegó hasta ella aprovechando que se había quedado sin municiones y se había puesto a recargar.
La encapuchada le inmovilizó su mano izquierda, con la cual estaba sujetando la pistola con un agarre fuerte en la muñeca, y rápidamente intentó torcérsela para hacer que soltara el arma pero la pelirroja previó eso y rápidamente le dio un puñetazo con su mano derecha que se incrusto en su abdomen haciendo que la encapuchada aflojara su agarre para alejarse de la francotiradora y reposicionarse para seguir atacándola. Sarah aprovechó esa oportunidad para recargar su arma rápidamente y seguir conteniendo a esa mujer a punta de disparos.
Mientras tanto en el Distrito XIV de Paris aún se seguían escuchando algunos disparos aislados provocados por los miembros de GIGN abatiendo a los mercenarios que se negaron a rendirse. De forma simultanea Spider-Man, Ladybug y Chat Noir seguían dejando fuera de combate a los que tenían cerca ante la agradecida mirada del sargento que había acompañado a Saulo.
—Nada mal mocoso —Tony elogió al chico arácnido.
—Gracias señor Stark pero ellos no se quedan atrás —Spider-Man indicó mientras señalaba a Ladybug y a Chat Noir.
—Tal parece que no equivoqué sobre ustedes mocosos — murmuró Tony para sí mismo.
Unos 10 minutos después la situación en ese lugar ya había sido controlada y una buena parte de los mercenarios de Volk había sido inmovilizada por los 3 jóvenes héroes de París, los cuales se encontraban viendo entre ellos platicando sobre la refriega a la que se habían unido. Iron Man se les acercó y les agradeció la ayuda y les indicó que debía que irse porque tenía que ir hasta donde estaban Sarah y Saulo para apoyarlos con algo.
—¡Adiós Arañita! ¡Adiós bugaboo! Que este bello gato tiene que ir a tomar su reparador sueño —se despidió Chat Noir mientras se impulsaba con su bastón para seguirse desplazando por los tejados de la ciudad.
Ladybug negó divertida por el comportamiento de su compañero nocturno pero no pudo evitar mirar a su compañero arácnido fijamente pero rápidamente recobró la compostura antes de que Spider-Man se diera cuenta de eso. Por su parte Spider-Man no pudo evitar sonreír por debajo de su máscara, pues se sentía tranquilo y seguro al lado de su compañera.
Ambos héroes se despidieron del sargento y se fueron del lugar columpiándose, Spider-Man a través de sus telarañas y Ladybug a través de su yo-yo. Ambos terminaron en la torre Eiffel y no pudieron evitar suspirar por lo vivido esa noche, una noche de locos, sin dudas. Spider-Man observó de reojo a Ladybug pero retiró su mirada al sentir que ella haría lo mismo, a lo que Ladybug le sonrió de forma afable, pues ella se sentía cómoda con su presencia,
Ladybug tuvo la tentación de sincerarse ahí con él pero algo en su interior se lo impidió. Ella quería sincerarse con su compañero y amigo, pues sentía que no era justo que ella supiera su identidad secreta y él no. Ella lo sentía como una traición a su confianza y sabía que si no lo hacia las cosas podrían terminar mal o tal vez no, y eso era lo que conflictuaba. Ella no sabía qué hacer con ese pensamiento hasta que una suave caricia en su mejilla la trajo de vuelta a la realidad.
—¿Estás bien Ladybug? —preguntó Spider-Man mientras la veía fijamente.
—Sí, sí estoy bien ¿pero porque lo preguntas Spidey? —preguntó Ladybug algo contrariada.
—Porque te vi bastante pensativa y pensé que había pasado algo malo —le respondió el trepa muros con bastante sinceridad a lo que Ladybug lo vio algo enternecida el actuar del joven arácnido.
—No pasa nada Spidey, solo es una pequeñez —le respondió la heroína de forma tímida provocando que el héroe arácnido esbozara una sonrisa por debajo de la máscara, contento por pasar tiempo con su compañera, por la cual empezó a sentir bastante afecto.
Pero la idea de que su compañera en combatir el crimen, era su querida amiga Marinette pasó por su cabeza de forma potente provocando que sacudiera su cabeza para despejar esos pensamientos algo alocados, según él. Por su parte Ladybug se puso a cuestionar que era lo que realmente sentía por su amigo y compañero, pero el rostro de Adrien le pasó por la cabeza, a su vez reflexionó en que había veces que su amigo castaño despertaba sensaciones en ella, cosa que Adrien no hacía y eso la asustaba.
Spider-Man miró fijamente a Ladybug, y a través de la máscara vio los profundos ojos azules de su compañera, provocando que sintiera unos latidos fuertes en su pecho y también sintió la sensación de que miles de mariposas estaban volando a través de su estómago. Lo que chico arácnido estaba sintiendo era mucho más fuerte que lo que llegó a sentir estando con Liz y eso era algo a lo que no sabía cómo reaccionar.
Ladybug no estaba mejor, aunado al hecho que los recuerdos que tenía con Peter empezaron a llenarla de dicha. Empezando desde que lo conoció en el parque, pasando por las vivencias que habían tenido, todos los paseos, todas las charlas, todas las vueltas de la escuela. También recordó cuando ella descubrió su identidad secreta. También recordó todas las veces que él la había ayudado; desde que se topó con él en un robo, también cuando evitó la mataran en el intento de secuestro de Chloé y finalmente lo ocurrido durante la refriega de hace un rato.
Ella se fue acercando lentamente hacia el héroe rojo y azul, el cual le fue imitando hasta que la heroína le alzó la máscara hasta el puente de la nariz. Lentamente volvieron a acercarse hasta que unieron sus labios en un casto beso, que no era mucho pero que transmitía bastantes cosas que ambos sentían en ese momento.
Volviendo al Bosque de Vincennes, la situación no era la mejor. Aunque Saulo podía retener con algo de dificultad al hombre que tenía enfrente, este hacía artimañas para tratar de engañarlo. Harcos aprovechó que los encapuchados estaban distraídos con sus dos mejores soldados para poder acercarse y poder recuperar a Volk pero lo que no espero es que el encapuchado (el cual seguía peleando con Saulo) sacara una pequeña pistola Walther PPK de uno de sus bolsillos y le disparara al traficante en la cabeza, recordando lo que Kingpin le había dicho: SI se complican las cosas ya sabes que hacer.
Rápidamente le disparó al General en el brazo pero este no le disparó con su C96 porque le había reconocido y se había quedado impactado. Saulo le pateó la mano que sujetaba la pistola, logrando desarmarlo para después tratar de noquearlo.
Por su parte Sarah seguía pelando con la encapuchada hasta que logró bloquearla con una llave y quitarle la capucha, dejando ver mechones de cabello color castaño. La pelirroja se quedó pasmada al relacionar el estilo de pelea de la mujer, el cual le recordaba al estilo de su difunta amiga y eso empeoró al ver el cabello castaño. Ella trató de pensar que todo había sido una horrible coincidencia pero no podía, así que le dio un potente patada en la espalda sacándole el aire y haciéndola trastabillar en consecuencia, lo cual aprovechó para sacar su varita desde la funda que estaba en su cadera y le lanzó un potente Desmaius, dejándola inconsciente sobre la hojarasca.
Por su parte Saulo ya se había hartado de pelear con aquel sujeto que creía conocer. Ya enojado porque el desgraciado había matado al tipo por el cual había hecho un jaleo esa noche y también porque le había arrebatado la oportunidad de acabar con su vida, activo su ojo ilusorio causando que el iris de sus ojos se volviera de un color plateado.
El capitán cargó de una manera más brusca y prácticamente detuvo todos los golpes de su contrincante sin que le causaran daño. Saulo miró con una sonrisa arrogante a su rival antes de empezar con su arremetida, golpeando con bastante fuerza al tipo. El encapuchado lanzó un puñetazo directo a la cara de Saulo, pero este movió la cabeza hacia un lado permitiendo pasar al puño sin causarle ningún daño. Acto seguido tomó el brazo le había lanzado el golpe y lo sostuvo con bastante fuerza, causando que el encapuchado gimiera por el dolor, solo para después darle un golpe a través del codo que terminó rompiéndoselo, dejándole inútil el brazo, el cual quedó colgando como si tratara de un trapo viejo.
Pero Saulo no se detuvo ahí, pues siguió dándole brutales golpes en la cara al encapuchado hasta que lo dejó inconsciente sobre la hojarasca. Después de dejar fuera de combate al encapuchado fue directo hacia donde estaba su padre para ver si estaba bien. Harcos desestimó las preocupaciones de su hijo y su nuera, quien se ofreció a curarle.
—Te digo que estoy bien Sarah, lo que me preocupan son ustedes —indicó el General con bastante seriedad mientras trataba de no hacer muecas por el dolor—. Me preocupa bastante el hecho de que ellos hayan podido hacerles algo, en especial porque podría tratarse de sus amigos en estatus KIA.
Sarah alzó una ceja al igual que su esposo.
Saulo observó incrédulo a su padre, le daba el crédito que ellos se parecían bastante a sus fallecidos amigos pero algo no parecía cuadrar con lo sucedido, en especial porque su padre en compañía de SHIELD habían les habían confirmado sus muertes, y que ahora ellos estuvieran ahí, en el suelo, le parecía por lo menos inverosímil. Por las dudas se acercó al hombre que estaba en el suelo y miró su rostro, el cual tenía varios moretones por los duros golpes que le había dado.
—No puede ser —pensó para sí mismo bastante exaltado al comprobar al sujeto con una mirada rápida con su ojo ilusorio.
Rápidamente se espantó por lo que vio en la cabeza del tipo, lo que sea que hubiera sido esa cosa, le pareció extremadamente peligrosa.
—¡Padre! ¡Examina su cabeza con tu ojo ilusorio! —exclamó el capitán importándole poco el hecho que su padre era su superior en el escalafón militar landavidés.
Harcos procedió a hacer lo que su hijo le había indicado y lo que vio le pasmó pues parecía que le habían hecho algo similar a lo que le hicieron a un soldado americano que rescataron de un laboratorio secreto en la prisión soviética de Vorkuta. Harcos estaba furioso y sabía que Kingpin tenía algo que ver con esa mierda pero trató de recobrar la compostura y le ordenó a Saulo y a Sarah que fueran a la cabaña por todo el equipamiento que habían dejado ahí, a lo que el capitán y su esposa acataron su rechistar.
Y una vez que su hijo y Sarah se fueron, él y el coronel Champrouge se dispusieron a buscar a todos los agentes que habían acompañado al par de landavideses hasta ahí.
