Capítulo 29: Las Dudas de una Peliazul

—Sarah —el General le habló a la pelirroja, la cual inmediatamente fue hasta donde estaba su superior.

—Quiero que apoyes al coronel Champrouge a despertar a sus hombres, por favor —él le pidió amablemente mientras tomaba a los dos atacantes y miró a su nuera y a su hijo mientras hacia una expresión seria, indicando que algo no le parecía bien.

A Harcos no le convencía el hecho de que ellos supieran donde se encontraban y también le molestaba que al parecer les habían ordenado ejecutar al objetivo en caso de no poderlo recuperar y eso le frustraba, pues Volk ya les iba a contar el motivo de los posibles futuros atentados.

—Hijo, voy a ponerlos bajo custodia en Landavidis —Harcos les indicó a lo que Saulo y Sarah manifestaron que querían decirle algo de vital importancia.

—Padre ¿Vas a volver? —preguntó Saulo algo serio siendo secundado por su esposa

Harcos se llevó una mano a la barbilla, bastante pensativo. Sabía que tenía que apoyarlos en este desastre y también tenía que apoyarlos para evitar un futuro catastrófico porque sabía que todo el esfuerzo que él, su sobrino y sus antecesores habría sido en vano. Dante había hablado con él hace unas horas y le había contado el alcance real de la guerra contra Estados Unidos pero unas palabras dichas por Sarah, hizo que reconsiderara las cosas.

—Obtuvimos Inteligencia enemiga, la cual detallaba los planes para hacer de mi hermano un renegado. También que había un topo en el ejército, el cual le pasaba informes a uno de los mercenarios de Volk y también información sobre Gabriel y varios de sus amigos... es una suerte que Dante nos hubiera indicado a donde ir antes de ir por Volk.

—Volveré al amanecer hijo —le afirmó el General con un tono serio mientras Horus aparecía y se posaba sobre su hombro—. Pero primero tengo que avisarle a David que tomare un par de días más y dejar a estos a resguardo de la unidad de inteligencia y cuidados intensivos para ver si pueden romper el código que mantiene a sus mentes cautivas —Harcos miró a su hijo y a su nuera de manera más relajada y esbozó una sonrisa cómplice

—Aunque creo que a David le va a fastidiar el hecho de que tome unos días más aparte de la apuesta que él perdió.

Sarah y Saulo negaron divertidos sabiendo cómo era la relación entre el General Brigadier y el General Supremo.

—Les sugiero que después de ayudar al coronel vayan a dormir, porque necesitaran fuerzas mañana —añadió Harcos aprovechando el ambiente del momento pero tanto Sarah como Saulo negaron con la cabeza.

—Ayudaremos a los agentes franceses con este desastre y a ver si averiguamos que sucedió por el Distrito XIV, ya veremos si nos tomamos una poción revitalizante o algo por el estilo en la mañana —comentó Sarah siendo respaldada por Saulo mientras este tomaba del suelo el estuche del Remington .45, provocando que el General asintiera no tan convencido.

Harcos le restó importancia y desapareció en un fogonazo, y unos instantes después Iron Man llegó a la zona, solo para ver a los agentes desmayados, a Volk muerto y al coronel francés en estado de alerta por algo que aparentemente había sucedido.

—¿Y ahora qué diablos hiciste Capinator? —soltó Tony mientras levantaba la máscara de su traje para observar al capitán.

Saulo negó con simpleza y miró con bastante seriedad al hombre de acero.

—Esta vez no hice nada relevante, más que noquear a nuestros amigos, a los que creíamos muertos, y a los cuales mi padre se llevó a Landavidis —comentó Saulo de forma sarcástica provocando que el extravagante millonario observara sorprendido al capitán del ejército landavidés.

—Ah... Cariño, me recuerdas entregarle su revolver a tu hermano más al rato —Saulo indicó amablemente a su esposa, solo para recibir un asentimiento de su parte, acompañado por una hermosa sonrisa de la pelirroja.

Saulo de dispuso a contarle a su amigo todo lo que había sucedido antes de que él llegara. El multimillonario no estaba muy bien y miraba serio a al capitán y a la esposa de éste.

—Capinator, creo que el mocoso no debe enterarse de esto por el momento hasta que el viejo nos diga que procede —comentó Tony recibiendo un asentimiento de ambos soldados landavideses.

—Y hablando del viejo ¿Dónde está él? —le cuestionó recibiendo un resoplido de su parte.

Saulo se tronó el cuello y miró con aburrimiento a su excéntrico amigo.

—Creo que ya te había contado eso ¿no? —preguntó Saulo con una ceja alzada.

—Cariño eso fue lo primero que le contaste —le aseguró Sarah mientras se ponía las manos en la cintura.

Tony miró avergonzado al matrimonio pues había olvidado esa parte de la plática, a lo que el matrimonio negó mientras exhalaban para no explotar contra su amigo.

—Mi padre fue a Landavidis para ponerlos bajo control del área de inteligencia y cuidados intensivos para ver si podían romper el código que mantenía cautivas sus mentes.

Tony Stark asintió comprendiendo lo que le había comentado su amigo pero noto rápidamente que el capitán quería preguntarle algo. Sarah a su vez fue a apoyar al coronel Champrouge para despertar a sus hombres dejando a los dos amigos solos.

—¿Cómo estuvo la situación en el distrito XIV? —preguntó el capitán mientras miraba a Tony de reojo, solo para volver su mirada a su esposa, quien había desenfundado su varita para despertar a los combatientes franceses.

—Fue un combate bastante duro, en especial porque el viejo tenía razón. Salieron tantos mercenarios como si fueran ratas de alcantarilla, pero lo que más me llamó la atención es que hubieron algunos de esos desgraciados que salieron con el uniforme estándar del ejército de Landavidis, el cual era claramente falso y también tenían réplicas de mala calidad de tu STR —Tony comentó mientras notaba que su amigo giraba su rostro hacia él con el entrecejo fruncido dándose idea para qué diablos los querían.

Tony notó como el mal humor de su amigo se hacía más patente, así que trato de desviar el punto de la conversación pero no pudo evitar oír la serie de maldiciones que el capitán profería contra el malnacido de Volk.

—Verás mi amigo —comentó a contar el héroe de acero—, el mocoso estuvo increíble junto a sus amigos, incluso pudieron poner bajo control a uno de esos soldados acorazados... ¿cómo los llamas tú?... ¡Ah sí! ¡Juggernaut!

Saulo formó una expresión de orgullo en su cara, pues sabía que esos chicos tenían potencial... y que cuando terminara todo él personalmente les enseñaría lo que ellos necesitaran para ser mejores héroes y no solo unos simples vigilantes.

—Pero personalmente lo que más me sorprendió es que no atacaban a matar, sino que dejaban fuera de combate a los maleantes y el mocoso los dejaba maniatados con sus telarañas... aunque no me sorprende dado que son muy jóvenes para eso y su línea de pensamiento no es la misma que la de nosotros —explicó el Stark recibiendo un asentimiento por parte de Saulo.

Saulo esperó a que su esposa llegara para proceder a contarle lo que habían descubierto mientras investigaban en las catacumbas.

Sarah por su parte suspiró aliviada al ver que ningún miembro del GIGN que los había acompañado hasta ahí estaba muerto, rápidamente los reanimó y les agradeció su ayuda. Por su parte el coronel Champrouge les comunicó el asedio y la muerte del traficante, lo cual provocó algo de molestia entre los gendarmes, pues pensaron que habían fallado pero su coronel calmó los ánimos y les indicó que no había nada de lo cual preocuparse porque pudieron desbaratar el tráfico de armas que se estaba llevando a cabo en ese instante, además de que no hubo ninguna baja civil.

El coronel y los miembros del GIGN se retiraron para reagruparse con sus compañeros y llevarse a los mercenarios que estaban fuera de combate en el distrito XIV dejando a Iron Man, Saulo y Sarah en la soledad del bosque pero no contaron que una silueta masculina se les acercó provocando que Saulo le apuntara con su M1911, causando que el hombre alzara sus manos para indicarle que no haría nada.

—Parece que no pierdes el tiempo ¿eh Saulo? —la silueta le increpó con una sonrisa burlona mientras se acercaba al militar para que este le viera con más detalle.

—Pero a quien tenemos aquí, si no es más que el pelirrojo maravilla —comentó el hombre de acero con bastante sarcasmo.

—Gracias Stark, no sabía que me tenías tanto aprecio —le respondió el hombre con el mismo sarcasmo que había usado el magnate de industrias Stark.

Sarah al ver al hombre esbozó una sonrisa atrevida y le lanzó el estuche.

—También te extrañé hermanita —comentó el pelirrojo con una sonrisa sincera mientras atrapaba el estuche y se acercaba a Sarah para abrazarla con delicadeza.

Saulo rápidamente enfundó su pistola y fue al encuentro de su compañero en armas. Rafael al ver a su amigo y procedió a chocar su puños para después abrazarse.

—Escuché que estabas entrenando a los nuevos aurores británicos —Saulo comentó mientras se separaba de su cuñado, a lo cual éste sonrió con sorna.

—Los pobres no pueden con eso, a pesar de que no estoy siendo exigente como la esposa del comandante Richtofen —el alférez sonrió ante la comparación con su mentora.

—Ahora imagina si les damos el entrenamiento completo de los aurores de la fuerza antiterrorista de Landavidis.

Saulo negó divertido por lo dicho por Rafael.

—Se morirían al primer día —Saulo comentó con sorna mientras se reía ante la imagen mental de los reclutas que tenía Rafael haciendo el entrenamiento que este último hizo un par de años después de graduarse de Hogwarts.

De manera simultánea Marinette se encontraba en su habitación. La chica no pudo evitar pensar en lo que había pasado esa madrugada, pero especial en el beso que se había dado con Spider-Man. Ella sabía que el héroe arácnido era su querido amigo castaño y eso la hacía sentir mal, pues pensó en que podría dañarlo. Pensó que el creería que había estado jugando con él, en especial porque aún sentía algo por Adrien.

La peliazul se giró frustrada y trató de conciliar el sueño pero simplemente no podía, en especial porque su mente estaba sobrecargada por los pensamientos que tenía. Tikki voló hacia el rostro de la chica y la miró con preocupación. Mientras la miraba no pudo evitar recordar a Annette cuando Harcos se había ido para apoyar en el desembarco de las tropas landavidesas en Normandía, pues la rubia tenía la misma expresión confundida en su rostro. Rápidamente la pequeña kwami creyó saber lo que le pasaba a su amiga, seguramente era un problema amoroso.

—¿Qué es lo que tienes Marinette? —preguntó la kwami.

Marinette observó a la kwami con algo de cansancio.

—No tengo nada Tikki —declaró la chica mientras Tikki la miraba fijamente haciendo ceder a la chica—. Bueno... tengo un problema —le dijo en voz baja mientras se sentaba y se sujetaba las rodillas y fijaba su mirada en ellas mientras esbozaba una expresión abatida.

Marinette procedió a contarle todo lo había pasado y como se sentía al respecto, cuando terminó Tikki la miraba compasivamente, pues era al mismo problema que ella creía que la chica tenia. La kwami le sonrió para transmitirle tranquilidad y procedió a aconsejarla. Tikki trató de disipar las dudas que tenía la chica. Trató de convencerla, de que no era nada malo lo que había pasado, que era normal tener dudas pero rápidamente se dio cuenta que hacer eso iba a ser algo complicado dado a lo terca que la chica podía ser.

Unas horas más tarde Tikki trataba de levantar a Marinette pero esta no lo hacía y decía que le diera cinco minutos más alegando que entraba tarde, lo cual no era cierto. La kwami negó divertida y se le acercó lo suficiente al oído

—¡Peter está aquí Marinette! —Tikki exclamó probando que la chica se levantara sobresaltada.

—¡¿Dónde?! ¡¿Cuándo?! —preguntó la chica mientras trataba de despejarse.

—Perdón por mentirte Marinette pero se te hace tarde —Tikki comentó pero fue interrumpida por la chica que fue a cambiase rápidamente.

Una vez que estuvo lista procedió a guardar a la kwami en su bolso para después tomar sus cosas y salir corriendo, no sin antes despedirse de sus padres y tomar un pan recién horneado. Cuando salió de la panadería chocó con alguien que también iba corriendo y ambos terminaron en el suelo.

—Perdón Mari pero ¿podrías levantarte por favor? —la peliazul escuchó la voz de Peter debajo de ella.

La chica rápidamente se levantó y miró apenada a su amigo. Ella se disculpó con él y lo ayudó a levantarse para después seguir hacia escuela con algo de prisa.

En un principio ella evitaba el contacto visual con el chico, cosa que fue notado él pero le restó importancia pensando que se le pasaría. También notó que ella estaba bastante pensativa. Él pensó en preguntarle qué era lo que le pasaba pero ella evitaba el tema todas las veces que lo intentaba, cosa que le hizo fruncir el entrecejo pero se tranquilizó y lo dejo pasar pero eso no quería decir que no le preocupara.

Por su parte Dante observaba como el Palacio de Aontas era asediado por oleadas de soldados enemigos. El muchacho estaba desorientado, no sabía qué hacer, ni a donde ir. Solo oía el zumbar de las balas que le pasaban rosando provocando que se tirara contra la trinchera sosteniendo el STR que traía con bastante fuerza. Rápidamente acató las ordenes que Saulo le había dado, las cuales le indicaban que se dirigiera hacia el interior del recinto y que ofreciera cobertura de francotirador mientras él tomaba un RPG para deshacerse de un acorazado que se estaba acercando peligrosamente al edificio.

Mientras se arrastraba a duras penas para tomar una versión moderna del Garand M1927*, el muchacho escuchó como unos soldados landavideses gritaban sobre que no debían dejar que esos malnacidos se acercaran, que si ellos caían todo estaría perdido. A pesar que las explosiones causadas por artillería enemiga lo dejaban aturdido, él alcanzó a llegar hasta los pisos superiores del edificio y ajustó la mirilla de su rifle para empezar a dar cobertura. Uno, dos, tres, cuatro disparos hizo Dante mientras veía como su abuelo disparaba el lanzacohetes de manera efectiva deshaciéndose del vehículo que les estaba causando problemas pero no contó que uno de los soldados enemigos aprovechó mientras Saulo recargaba el RPG y le disparó en el pecho, más precisamente donde estaba el corazón provocando que cayera abatido.

El muchacho casi al instante escuchó un grito desgarrador, el cual fue provocado por su Sarah. Ella estaba furiosa y destruida por dentro, ella tomó con más fuerza su STR-10 y empezó a hacer disparos con una velocidad y precisión que el muchacho nunca había visto. La pelirroja lanzó un grito de batalla mientras se disponía a recargar su STR pero una bala la alcanzó en el hombro dejándola tendida en el suelo mientras luchaba por ponerse en pie. Dante trató de vocalizar algo pero simplemente las palabras no le salían, fue entonces que vio a un pelinegro que tenía un flequillo que le tapaba un ojo y que estaba vestido con un uniforme del ejército landavidés de los años 40 que desenfundó una Beretta M92F.

—¿Qué se siente fracasar Dante? —le preguntó el hombre mientras le apuntaba a la pelirroja, que trataba de desenfundar su pistola para defenderse.

Dante no pudo vocalizar alguna palabra mientras temblaba por el miedo que sentía, a lo que el pelinegro negó con la cabeza y apretó el gatillo del arma provocando una detonación, la cual dejó tendida a Sarah completamente inmóvil mientras un charco de sangre se formaba debajo de ella. El pelinegro negó divertido mientras centraba su mirada depredadora sobre el castaño y apuntaba su arma contra él.

—Nunca lograrás tu objetivo Dante Salazar Szpilman —comentó el hombre de forma calmada mientras apretaba el gatillo provocando otro disparo que retumbó en todo el lugar.

—¡Dante, Dante! ¡Despierta Dante! —Sarah exclamó bastante preocupada, pues había oído los gritos de su futuro nieto.

Por su parte Nathan vio a su primo igual de preocupado, pues nunca le había pasado eso. El ojinaranja no sabía que hacer o que decir, no tenía ninguna reacción que pudiera serle de ayuda, por cual solo se quedó pasmado sin poder hacer nada.

—¡De que vas a levantar! ¡Te vas a levantar muchacho! —exclamó la pelirroja mientras se disponía a lanzarle un aguamenti de forma no verbal.

Dante despertó de forma abrupta cuando el chorro de agua que salió de la varita de la pelirroja impactó en su cara. Abrió los ojos lo más que pudo y giró su cara hacia varios puntos de la habitación pero se tranquilizó al ver a Sarah, quien seguía vestida con su uniforme negro. Dante notó la preocupación de la pelirroja y también la de su primo, que por fin pudo reaccionar y se acercó para verlo mejor.

Sarah se dispuso a abrazarlo pues era obvio que necesitaba una muestra de afecto. Después de abrazarlo la pelirroja lo miro comprensivamente a los ojos y preguntó qué era lo que había soñado para que hubiera puesto así. Dante le contó lo que había soñado provocando que Sarah lo abrazara otra vez y lo mimara como si fuera su propio hijo.

—Tienes miedo a fracasar ¿verdad Dante? —preguntó Sarah de forma tranquilizadora mientras Nathan solo observaba la interacción entre nieto y abuela.

Dante solo pudo asentir. En ese momento no le quedaban atisbos de esa expresión confiada (y algo arrogante en ocasiones) que lo caracterizaba normalmente.

—No temas pequeño, confía en que todo va a salir bien —Sarah hizo una pausa, como si algún pensamiento le hubiera cruzado por la cabeza de forma repentina.

Pablo, que estaba escuchando todo afuera de la habitación no pudo evitar sentirse impotente. Él sabía que todo ese asunto era una carga muy pesada para su futuro hijo. Él quería reconfortarlo, quería decirle que todo estaría bien pero simplemente no podía pero rápidamente pensó que los impedimentos que tenía eran una mierda y sin más dilación entró en la habitación.

Unas horas más tarde Tikki trató de llamarle la atención a Marinette cuando supo que no tenía a nadie cerca.

—Psst, Marinette —la kwami le habló a la peliazul, la cual seguía sumida en sus pensamientos pero no recibió respuesta—. Tierra a Marinette —volvió a intentar pero fue brutalmente ignorada por la peliazul.

Entonces fue cuando voló hasta donde estaba el rostro de su amiga para volver a llamarle la atención con más intensidad.

—¡Marinette! —exclamó la kwami provocando que la peliazul se sobresaltara y la mirara con el ceño fruncido.

—¿Qué es lo que sucede Tikki? —le preguntó la chica manteniendo su expresión provocando una risita por parte de la kwami.

—¿Crees que es buena idea lo que estás haciendo? —le preguntó a su amiga a lo que Marinette alzó una ceja confundida por la pregunta.

—¿A qué te refieres Tikki? —a peliazul le preguntó a la kwami, la cual suspiró de manera cansina

—Me refiero a qué si es buena idea ignorar tanto a Peter como a Adrien —le contestó la kwami provocando que la peliazul la mirara interrogante.

Marinette checó que nadie la estuviera mirando para poder continuar su conversación, cuando notó que nadie le estaba prestando atención, volvió a prestar atención a su amiga la cual le esperaba con bastante paciencia.

—¿Por qué lo preguntas Tikki? —le preguntó la peliazul bastante confundida.

—Porque tanto Peter como Adrien están sospechando que a ti te sucede algo... por el amor de Dios hasta Chloé sospecha que algo te ocurre —le comentó Tikki haciendo que la peliazul se pusiera pensar.

—No sé qué me sucede Tikki y tenerlos cerca me confunde más, aunque trato de mantenerme como si nada no puedo evitarlo —Marinette se sinceró pero para sorpresa de la kwami no hizo un escándalo, sino que lo declaró de forma calmada y un algo ¿triste?

Tikki miró comprensivamente a la chica y cerró los ojos para pensar cómo ayudarla.

Un rato después de la charla que la peliazul tuvo con la kwami ella decidió hacer como si no hubiera sucedido nada, aunque seguía ignorando a Adrien y a Peter, lo cuales seguían preguntándose qué pasaba con su amiga. Chloé provocó a Marinette esperando a que ella le peleara o algo por estilo pero grande fue su sorpresa cuando la peliazul la ignoró y pasó de largo como si ella nunca hubiera estado allí.

Alya en compañía de Rose y Juleka se preguntaron que le pasaba a su amiga para que estuviera así. Alya propuso interrogar a su amiga de forma directa para ver que sucedía pero Rose y Juleka le convencieron de que eso no era una buena idea. Entonces Alya les propuso que la espiaran para ver si podían averiguar algo, a lo que Rose y Juleka aceptaron algo reticentes pero preocupadas por su amiga. En un principio pensaron incluir a Alix y a Mylène pero pensaron que era mucha gente y que Marinette se podría dar cuenta.

Por su parte Peter salió del aula cuando terminaron las clases. Él no tenía ni idea de lo que sucedía a su querida amiga, sabía que era algo que lo involucraba a él y a Adrien, dado que también había ignorado al modelo en todas las clases. Incluso de las maneras más ridículas como; fingir que era una decoración para el club de arte o que incluso era una planta. El chico Parker negó divertido al recordar todas esas cosas pero se sacudió la cabeza para centrarse en lo que tenía que hacer al llegar a su hogar.

Mientras caminaba por las calles de París, el castaño notó como alguien lo seguía. Sentía que al parecer que el sujeto que iba tras él no trataba de disimular nada, entonces fue que decidió detenerse para ver quién era. Peter miro de reojo hacia atrás y grande fue su sorpresa cuando vio a un muchacho de su edad que le sonreía afablemente. Peter sonrió de igual manera pues lo había reconocido y realmente lo sorprendió encontrárselo en ese lugar.

—Ha pasado bastante tiempo ¿eh Peter? —comentó Harry Osborn con una sonrisa cómplice, la cual fue correspondida por el castaño con un atisbo de nostalgia.


*El Garand M1927 fue un fusil de infantería utilizado por las tropas landavidesas de forma generalizada partir de 1928 pero a partir de 1970 fue designado de forma formal como fusil de francotirador, teniendo gran protagonismo en la Segunda Guerra Mundial por parte del ejército landavidés y una que otra facción de las resistencias polacas y francesas. Utiliza municiones 7.92x57 Mauser y se recarga mediante dos peines de cinco cartuchos o directamente cambiando el cargador vacío por uno abastecido.

Dato Adicional: Annette era una usuaria empedernida de este fusil, y fue el que utilizó en la liberación de París, también lo utilizó durante la batalla del pueblo de Dronne.