Capítulo 30: Una Abuela Despechada
—¡Ah! ¡Mi pequeña hadita! —exclamó Gina Dupain al ver a su nieta entrar por la puerta de la panadería.
Marinette se sorprendió de ver a su abuela ahí pues lo último que había sabido sobre ella es que estaba de viaje por España gracias a una carta que le había enviado. Sin más dilación la chica fue hacia la mujer que estaba esperándola con los brazos abiertos.
—¿Abuela qué haces aquí? Creí que estabas en España de viaje —la chica le cuestionó haciendo que Gina se riera algo fuerte.
—Hay hadita mía... olvidas que tu cumpleaños es mañana y quería pasar algo de tiempo contigo antes de irme a la Patagonia —le contestó la mujer bastante contenta de pasar tiempo con su hijo, su nuera y su nieta.
Por su parte Juleka, Alya y Rose estaban escondidas pero tenían una visión clara de la entrada de la panadería de los Dupain-Cheng. Alya estaba observando con detenimiento pero no parecía pasar nada relevante. Juleka miró confundida a Rose pero esta negó igualmente confundida, fue entonces que Alya aprovechó la quietud del momento para ver a sus amigas y se dispuso a explicar su plan para la fiesta sorpresa que iban hacerle a Marinette. Cuando la Césaire notó que Marinette salía de la panadería acompañada por una mujer mayor y que se terminaron subiendo a una moto para salir a toda velocidad provocando que ella mirara a sus amigas y sin decir nada salieron corriendo para tratar de averiguar hacia donde iban.
—En la madrugada se reportó un tiroteo a gran escala en el Distrito XIV de la ciudad, pues al parecer se trató de un operativo por parte del GIGN en colaboración con la Unidad Especial Protectores de Landavidis. En la cual se incautaron bastantes armas de "alto poder", uniformes falsos del ejército landavidés e incluso se encontraron cabezas nucleares activas —Nadja hizo una pausa mientras se ponía una mano en el oído para sujetar el auricular pues al parecer le notificaron algo importante—. Me notifican que en la operación se vieron involucrados la teniente landavidesa Sarah Isabel Arenas, alias "la muerte roja" y el capitán landavidés Saulo Salazar, mejor conocido como "el demonio de ojos plateados". Ellos son reconocidos entre la fuerzas especiales landavidesas y francesas por varias misiones exitosas, las cuales la mayoría se encuentras clasificadas por el momento pero también son reconocidos por frustrar de manera exitosa el intento de asesinato contra el rey Geroi IV de Landavidis y el presidente François Hollande hace un año.
Saulo hizo un resoplido algo fastidiado y negó con cansancio mientras veía la televisión para matar el tiempo mientras su familia se preparaba para salir a un restaurante aprovechando que su padre se encontraba en la jefatura del GIGN para dar informe de lo sucedido en la madrugada pero él esperaba que los alcanzara en el restaurante como el General había dicho.
Dante se encontraba mucho más tranquilo a comparación a como estaba al levantarse bastante mojado (cortesía de su futura abuela). El castaño agradeció las palabras dichas por su futuro padre las cuales fueron; "mira Dante solo fue un mal sueño, no digo que no exista la posibilidad de fallar pero algo que puedo notar es que estas poniendo todo lo que te es posible para lograrlo. Como una vez me dijo mi abuelo David "No importa si fallas una vez... lo más importante es si tienes el valor para volverlo a intentar pero si te rindes a la primera, entonces realmente no mereces luchar por aquello que buscas". Si te sirve de consuelo, yo me comprometo en cuerpo y alma a ayudarte a lograr tu objetivo aunque me cueste lo que más amo".
El castaño recordó cómo se sintió reconfortado por las palabras del chico pelinegro que en un futuro seria su padre pero lo que no esperó es que lo abrazó y le recitó unas palabras en hebreo, las cuales lo calmaron sin saber por qué. Él miró interrogante a Pablo, a lo que este simplemente le sonrió afablemente y le explicó que era una antigua oración que rezaba la reina Rebecca para alejar los malos sueños de sus hijos. También le explicó que era una oración que pasó de generación en generación hasta llegar a él.
Dante se reunió con Saulo, quien seguía viendo el noticiero con el ceño fruncido. Mientras revisaba la habitación se dio cuenta en que nunca reparó en una foto en blanco y negro que se encontraba colgada en la pared, en la cual retrataba la boda entre Harcos y Annette, fue entonces que Saulo miró de reojo a su futuro nieto e hizo una media sonrisa. Al pasar de los minutos ambos Salazar se encontraban viendo el televisor cuando Dante se giró para mirar a su abuelo.
—¿Cómo les fue en las catacumbas? —preguntó el castaño mientras Saulo le prestaba atención e hizo una mueca.
—Relativamente mal, en especial porque el VIP murió antes de que pudiéramos sacarle algo realmente importante —le contestó el capitán con algo de amargura pero Dante hizo una mueca de curiosidad, cosa que llamó la atención del Salazar mayor.
—¿Qué fue lo que le lograron sacar? —preguntó Dante haciendo que Saulo alzara una ceja.
—Después de jugar un rato con él, Volk dijo que Kingpin y su amigo lo contactaron para que les consiguiera armas para hacer varios atentados terroristas en varios aeropuertos importantes de distintos países —Saulo le contestó a lo que Dante se puso una mano en la barbilla bastante pensativo y rápidamente miró al capitán con una mirada seria.
—Abuelo ¿Y de casualidad encontraron réplicas del STR o uniformes del ejército de Landavidis? —le preguntó el castaño a lo que Saulo asintió lentamente tratando de averiguar a donde quería llegar su futuro nieto.
—Nosotros no nos topamos con esas cosas pero Stark nos contó a tu abuela y a mí que él se había enfrentado a mercenarios vestidos con esos uniformes. Aunque los agentes del GIGN incautaron réplicas de mala calidad del STR y varios uniformes al investigar por las catacumbas un par de horas después —Saulo suspiró y miró seriamente a Dante.
—¿A qué quieres llegar con esas preguntas Dante? —el capitán preguntó de forma tajante sin dejar posibilidad de evadir la pregunta.
—Quiero llegar al punto para decirte que ganamos bastante tiempo con esta intervención y esa incautación.
Alya, Rose y Juleka llegaron a un parque bastante exhaustas de tanto correr. El trio empezó a pensar que habían perdido a su amiga hasta que vieron que una chica peliazul y una mujer de pelo cano pasaron a un puesto para comprar algo. Rápidamente procedieron a esconderse para poder observarlas sin que estas se dieran cuenta. Alya notó como Marinette se estaba comportando de forma rara, al igual que todo el día desde que ella llegó al salón de clases. Con algo de premura se dispuso a indicarles lo que estaba pensando y entre las tres se planteó la idea de increpar a la peliazul para averiar que demonios le pasaba. Mientras seguían vigilando notaron como Marinette intercalaba su estado alegre a uno avergonzado para pasar a uno distante y también vieron como la mujer que acompañaba a su amiga se había dado cuenta de lo mismo.
—Marinetta, querida —Gina le llamó la atención a su nieta de forma tranquila pero se alcanzaba a notar un deje de preocupación.
—¿Qué pasó abuela? —preguntó la chica algo contrariada pero suspiró y miro a Gina con atención.
—Te he visto algo rara desde que salimos de casa ¿estás bien pequeña hadita mía? —Gina le preguntó con un deje más notorio de preocupación, dejando descolocada a Marinette quien no supo cómo responder.
Gina le dio un dulce tratando de que su nieta se tranquilizara. Marinette aceptó el caramelo y se lo hecho a la boca tan pronto pudo quitarle la envoltura pero rápidamente se dio cuenta de que no le gustó.
La chica aprovechó cuando su nona se descuidó, cuando creyó que le hablaban y se sacó el dulce de la boca para después guardarlo en su envoltura. Cuando Gina volvió a centrar su atención en Marinette pensó que ya estaba más tranquila y acto seguido le entregó una lata que contenía unos dulces idénticos al que ella le había dado.
—No pasa nada abuela, todo está bien —le contestó la chica haciendo desconfiar a la mujer de pelo cano.
—¿Segura hadita mía? —Gina volvió a preguntar a lo que la peliazul asintió no tan convencida pero haciendo que la mujer se sintiera mal porque Marinette no confiaba en ella al parecer.
—¿A qué te refieres Dante? —preguntó Saulo con una expresión inexpresiva.
—Me refiero a que evitaron de forma temporal los atentados que serían uno de los detonantes para la guerra.
Saulo miró impresionado al castaño, pero algo no cuadraba pues sería muy pronto para eso, suponiendo que la guerra ocurriría en un plazo mínimo de 8 años. Dante ya se imaginaba lo que pensaba Saulo, él suspiró y decidió contarle precisamente en cuantos años ocurriría la guerra.
—¿Ocurrirá en 13 años? —Saulo preguntó incrédulo a lo que Dante asintió convenciéndolo.
—¿Entonces por qué esos atentados van de la mano con el inicio de la guerra? —volvió a cuestionar el capitán no encontrando sentido en la relación temporalidad-suceso pero Dante suspiró pesadamente.
—Todo tiene que ver y esos atentados son claves para derrumbar la confianza que los demás países han tenido con Landavidis desde mucho antes de la 2da. Guerra Mundial —Dante hizo una pausa mientras miraba a su abuelo de forma cautelosa—. Así los antiguos aliados de nuestro país no intervinieron dejándonos a nuestra suerte a excepción de un puñado de países como Francia, Polonia, México, el Reino de Achu y el Reino de Jerusalén, los cuales nos apoyaron a pesar del incidente de París. Ellos fueron de los pocos que nos ayudaron pero como tenían bastante presión internacional tuvieron que hacerlo de una forma bastante limitada.
Saulo asintió cautelosamente e iba a hacer otra pregunta más pero se vio interrumpido cuando Annette entró en la sala y les indico que ya estaban listos para salir, a lo que el militar asintió y fue hacia su madre acompañado por el castaño pero no sin antes recibir una mirada significativa de este que le indicaba que continuarían con su plática más adelante.
Gina trató de dejar el tema en paz pero le dolía que su nieta no confiara en ella, en especial porque la sentía todavía más distante. Alya, Rose y Juleka se cuestionaron si interrumpir para apoyar a su amiga pero rápidamente pensaron que sería una mala idea, así que volvieron a seguir observando ya preocupadas por la chica peliazul.
Tikki trató de intervenir varias veces pero la cercanía de la abuela de su amiga se lo impidió y en una de esas veces notó al trio de amigas de la chica que estaba viéndola con una cara de preocupación. La kwami pensó que el comportamiento que estaba teniendo la chica no era en lo absoluto normal. Pensó con detenimiento todo lo que había pasado desde la madrugada, y llegó a tener el pensamiento de tener una habilidad que pudiera tener a Marinette encerrada con sus pensamientos hasta que llegara a la conclusión indicada, una habilidad que hiciera a la chica plantearse lo que siente realmente pero negó rápidamente pensado que esos ya eran pensamientos extremos. Pero de que tendrían una charla larga y tendida, la tendrían.
Por su parte Peter siguió caminando mientras hablaba con Harry. Esta le contó cómo le había ido en todo el tiempo en el que no se habían visto provocando que el chico Parker sonriera por las locuras que le contaba el joven Osborn. Peter también le contó lo que le había pasado hasta entonces, descartando obviamente el hecho de que era Spider-Man y los sucesos relacionados con eso.
Harry le cuestionó el cómo le había hecho para terminar en una ciudad como París a lo que el chico le contestó que su tía trabajaba para Tony Stark y que este la había ascendido de puesto pero eso requería que se mudaran hasta ahí pero al ver las calificaciones el hombre decidió darle una "beca completa" para sus estudios. Tras hablar de eso llegaron a la vivienda del castaño, en la cual se encontraba May viendo con nostalgia una foto de su boda con el tío Ben deseando por un instante de que él se encontrara con ella como en los viejos tiempos.
De manera simultánea Marinette quería volver a su casa casi que de inmediato pero no se atrevía a pedírselo a su nona. Ella tenía miedo de ofenderla, si es que no lo había hecho ya con su actitud distante.
Mientras miraba hacia cualquier lado ella no pudo ver como unas ramas de un arbusto se movieron haciéndola sospechar. La chica miró hacia todos los lados posibles tratando de no captar la atención de su abuela. Una vez que se aseguró de eso fue hacia el pequeño arbusto, en donde Alya, Rose y Juleka no pudieron evitar preocuparse pues estaban a punto de ser descubiertas espiándola pero al parecer por obra divina Gina le habló a Marinette para preguntarle algo. Fue entonces que el trio de amigas aprovechó para salir y cambiar de posición, pero en un descuido por parte de Alya fueron vistas por Marinette, quien aprovechó para ir con ellas y poder desahogarse para poder hablar con su querida abuela un poco más tranquila.
Gina al ver como estaba su nieta no tuvo otra alternativa que acceder para ver si más adelante ella le contaba alguna de sus inquietudes, algo para poder ayudarla, algo para hacerle saber que la amaba con toda su alma.
La mujer de pelo cano solo miro como su nieta se alejaba mientras se sentaba en una silla para pensar sobre qué demonios había salido mal. Mientras hacía eso ella observó la lata con una mirada triste pues se suponía que debían pasarla bien antes que ella partiera hacia su viaje.
—Como quisiera que confiaras en mí, mi pequeña hada —pensó anhelante sin saber que alguien más parecía escucharla. Hawk Moth miró a través de su gran vitral, el cual le daba una gran visión de París.
El villano suspiró como si el también sintiera ese sentimiento, solo para sonreír de forma arrogante.
—Una abuela que se siente desplazada por su nieta, un dolor comparable al del quedarse en olvido en el transcurrir inexorable del tiempo... una víctima más que adecuada para conseguir mis planes —comentó el enmascarado de plata con un tono grave de voz.
—¡Ve mi pequeño akuma! ¡Y ayuda a esa pobre alma a conseguir el amor y atención de su nieta! —exclamó nuevamente el villano mientras una mariposa negra salió de su manos y voló a través del vitral hacia el cielo parisino.
Por su parte Avinatán no pudo evitar sonreír complacido en que el ingenuo de Hawk Moth volviera a utilizar sus poderes, acercándolo aún más a su objetivo, alimentándolo de forma inconsciente con los sentimientos y preocupaciones de las personas a las que akumatizó.
Por un instante pensó hacerle una visita a Emily para consumir su alma de forma definitiva como pago por el poder utilizado por el modista pero la última vez que lo intentó una luz intensa y una voz de porte imponente se lo impidió, sin contar la intervención de un rubio con unos ojos de color plateado. Mientras el hombre pensó eso no pudo evitar sentirse furioso por el error de Kingpin al subestimar a los militares landavideses. Por un momento creyó que el calvo había aprendido la lección cuando los mismos soldados arrasaron con la gran mayoría de sus hombres en Landavidis pero rápidamente se dio cuenta que no había sido así, y que gracias a eso había perdido su carta de canje para poder convencer de dejarlo trabajar a cierta plaga arácnida, la cual se había convertido en una molestia para él.
El hombre estaba seguro que ni Ladybug, ni nadie sería capaz de arruinar sus planes y no dudaría en sacrificar a Kingpin para conseguirlos.
