Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, son de JKR. La historia es de Kyonomiko quien me dio la autorización para traducirla.
Disclaimer: Los personajes y la trama original son propiedad de JKR.
La historia le pertenece a Kyonomiko y es una traducción autorizada.
¡Disfrútenla!
Desamparados y Callejeros
"Waifs and Strays"
De Kyonomiko
Beteado por mi increíble Emily Charls
For Kyonomiko,
And if you ever come by, I just want to say thank you so much for letting me bring this story!
A loving hug to wherever you are!
And as I always say, never stop writing.
With love,
Paola
Si quieres ver la portada de esta traducción, copia y pega (o búscame en tumblr bajo el mismo pseudónimo)
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Octavo año
Hermione Granger no puede creer que algo tan mundano como su último año escolar ha llegado a su fin. No parece posible, casi injusto, que algo tan normal como su formación escolar llegando a su fin podría estar acechando en su futuro.
Fue difícil, el agosto pasado, alistarse; prepararse con libros y plumas y pergaminos; difícil no empacar alimentos y polvo oscuro en su baúl; difícil no tener miedo.
Septiembre fue difícil, también. Fue duro abordar un tren sin Frank Granger agitando la mano, sin el persistente aroma de Orchidée Bleue de su madre.
Harry y Ron habían decidido que Hogwarts les había dado todo lo que necesitaban, por lo que Hermione había encontrado un compartimiento a solas en el expreso, viajando sola por primera vez. Neville le había pedido que se uniera a él, pero ella le había dicho que había prometido sentarse con Ginny Weasley. Sin embargo, cuando Ginny la invitó, Hermione declinó, alegando que tenía deberes de prefecto. Cuando Luna se asomó, ojos misteriosos y conocedores clavados en su rostro, Hermione había huido al baño de chicas y lloró.
Octubre fue mejor, pero solo un poco. Hermione pudo sumergirse en el trabajo escolar.
Noviembre, diciembre; un borrón de semanas en las cuales Hermione se había esforzado mucho por no pensar en el final de año y lo que traería. Ella pasó Navidad en la Madriguera, bebiendo wishkey de fuego con George Weasley mientras Ron le hacía ojos a Lavender Brown. Lavender estaba dañada, herida y triste, y Ron necesitaba mucho que lo necesitaran. Hermione lo había necesitado también, pero era demasiado fuerte, pensaba demasiado en el futuro. Su decisión de regresar a Hogwarts había sido el componente final para su ruptura durante el verano.
Y así, mientras Ron robaba dulces besos bajo el muérdago, Hermione se escabulló al dormitorio de George mientras la familia dormía, perdiéndose en una neblina ebria, noche tras noche. Descubrió que George la necesitaba mucho, de la misma manera en que ella lo necesitaba: distraído y rudo, sin promesas de un futuro codependiente.
Enero regresó a los negocios de costumbre, dejándose caer en Pociones y Encantamientos e investigación, esforzándose mucho en ser una estudiante y bruja en lugar de una hija y una amante. En su mayoría funcionó, febrero y marzo pasaron casi desapercibidos.
Escuchó que George estaba saliendo con Angelina Johnson en abril. Su felicidad por él fue sincera. Su pequeña satisfacción por los celos de Ron, después de haberse enterado de la breve aventura de George y Hermione, también lo fue.
Los otros estudiantes en su año, reducidos a la mirada por diversas circunstancias, vivieron el año con sus propios problemas y dolor. La casa de Slytherin fue tranquila, la mayoría de los estudiantes parecían hoscos y abatidos, o culpables y asustados. Theodore Nott, extrañamente, se había vuelto más amigable de lo que nadie creyó posible, entablando una relación bastante cercana con Ginny Weasley. Puramente platónica, dijeron ambos, pero cercanos de todos modos. Pansy Parkinson estuvo callada como un ratón, ojos a menudo enrojecidos por lágrimas recién derramadas. Los estudiantes habían sido crueles con ella sin mesura. Extrañamente, su insistencia en que entregaran a Harry en la batalla final, aunque deplorable en su momento, fue un sentimiento que Hermione al menos entendía. Pansy había estado aterrorizada por su familia y por ella misma, y ¿qué adolescente no se habría sacrificado por salvar a su familia?
Qué chica, en realidad. Hermione podría hablarte sobre sacrificios. Acerca de elecciones.
Blaise Zabini también se hizo amigo de Ginny, pero la pelirroja le aseguró a Hermione que era mucho menos platónico y mucho más divertido.
Las otras casas eran menos ariscas que Slytherin, aunque no menos afectadas. Gryffindor estaba desanimada sin sus dos jugadores estrella, la ausencia de Harry y Ron se sintió en toda la torre. Seamus Finnigan había regresado a Irlanda, dejando a un solitario Dean Thomas para salir adelante. Cada mañana, una lechuza llegaba, y el rostro de Dean se iluminaba momentáneamente. Hermione se preguntó si alguien más lo notó.
Ravenclaw, como grupo, fue estoico. Habían sufrido pocas muertes entre ellos, pero parecían sentir las ramificaciones del pasado y el futuro. Diseñaron estrategias para sus carreras y movimientos sociales basados en el nuevo orden mundial, calculando con base en la nueva demografía del mundo mágico.
Hufflepuff: lugar de los dolientes y terapeutas, sintiendo las pérdidas en lo profundo de sus corazones, y haciendo todo lo posible para aliviar la pena de sus compañeros. Hermione los evitaba encima de todos. Ella no quería un terapeuta o un hombro en el cual llorar. Hermione buscó su propia fuerza, endureciéndose y preparándose para un mundo a solas. Huérfana por su propia mano y separada de sus amigos más queridos, sus vidas ya estaban tomando diferentes caminos, quería crear un mundo donde no tuviera miedo ni se rompiera, y no le importaran los testigos mientras lo lograba.
George Weasley era lo más parecido a la liberación que había encontrado. Sin esa opción, prefiere estar a solas.
El día que se rompió fue el 19 de mayo. Ese día, rozando el borde del Bosque Prohibido, Hermione encontró una pequeña placa metálica, un anillo abierto y una sola palabra grabada en la cara sucia y arañada. Se había atragantado y ahogado en sollozos por su familiar.
Crookshanks había desaparecido de su vida por meses en este mundo, casi años, pero había esperado, tontamente, que fuera encontrado; soñó con él paseando por el lago o subiéndose a su cama. Con el paso del tiempo, comprendió, de manera lógica y mental, que era poco probable que la vieja bestia hubiera sobrevivido a la batalla, las criaturas del bosque, su propia edad… Pero una esperanza infantil y desesperada la ayudó a dormir en esas noches que lo soñó.
Harry había perdido a Hedwig; Hermione perdió a Crooks. Probablemente, también hubo familiares sin hogar abandonados por maestros muertos.
Había llorado para siempre, sintiendo como si hubiera pasado una era. Una vez que se le agotaron las lágrimas, y la cabeza le latía por la fuerza de su llanto, se guardó la etiqueta en el bolsillo y se dirigió al castillo. En su camino, pasó junto a Draco Malfoy, el más tranquilo de las serpientes que regresaron, y apartó la mirada con resolución, observando sus propios pies mientras se movía. Pensó en que él quizá había mirado hacia otro lado, imaginando con feo y mezquino placer que era vergüenza lo que veía en su rostro. Raramente comía en el Gran Comedor, estaba ausente en la mayoría de las clases y había llegado directamente a la escuela por red flu en vez de tomar el expreso. Nadie parecía quererlo allí más de lo que quería estar presente. Era la primera vez que realmente lo veía en meses, y esperó, la última en toda su vida.
Hermione completó sus ÉXTASIS con las mejores calificaciones, para sorpresa de nadie, y se enfocó en los últimos días en lo que alguna vez fue su amado segundo hogar. El 12 de junio, recibió una carta de Harry. Se sentía solo en Grimmauld, Ron se había mudado a su propio lugar (presumiblemente para perseguir su relación inestable con Brown en privado) y no había reemplazado a Ginny como su novia desde su ruptura en enero. ¿Le gustaría, preguntaba en su carta, ser su compañera de cuarto, de algún modo?
No estaba segura si fue lástima o su propia necesidad lo que lo hizo preguntar, pero se sintió agradecida. Había sido más que reacia a enfrentar el hogar de su infancia ahora que sus padres nunca más serían parte de su vida. Se imaginó viviendo ahí, metida en su antiguo dormitorio, la recámara principal de sus padres vacía y solo los recuerdos de su infancia, su primer amor y su gato muerto para hacerle compañía.
Sí, había respondido, le gustaría mucho quedarse con Harry por un tiempo. Le dio las gracias y acordó verlo en Grimmauld en unos días.
Y ahora, el final y un nuevo comienzo finalmente están sobre ella. Hoy es el último día de Hermione Granger en Hogwarts. A menos que, por algún giro del destino, se encontrara trabajando para la antigua institución, probablemente nunca volvería a ver el castillo. Se despidió de muchos miembros del personal, se sentó pensativa en la tranquilidad de la torre de Gryffindor por un tiempo, e incluso se paró en las gradas de Quidditch, imaginando a Harry dando vueltas sobre ella, despreocupado y sonriendo como si solo estuviera en una escoba.
Mañana por la mañana abordará el expreso. Algunos estudiantes ya han partido. Los estudiantes mayores de edad, muchos de los cuales nunca regresaron, se aparecieron o se les otorgaron privilegios por flu. Hermione escogió quedarse, una de las pocas de los diezmados Octavo año, por lo que podría tomar un último viaje en el expreso. Podría ser sentimentalismo, aunque sospecha que simplemente no había tenido prisa por regresar a un solitario Londres.
Un día cálido ha llegado a su fin y Hermione está disfrutando de una última puesta de sol junto al Lago Negro. El agua se ondula y le gustaría pensar que el Calamar Gigante se está despidiendo de todos. Quizá las sirenas estén honrando a los difuntos. Rememorando a los muertos.
La melancolía se ha hecho un hogar en el corazón de Hermione, y toma un respiro para calmarse cuando los pensamientos de su kneazle perdido la ahogan profundamente en su garganta. Un sentimiento de tristeza abrumadora comienza a invadirla, el pánico y la tristeza la hacen mecerse como una niña, los ojos ardiendo. Un sollozo se le escapa, violento y desesperado, antes de que pueda sofocar los sonidos y amortiguar su tristeza. Es una reacción practicada y en la que se está volviendo bastante experta.
Hermione respira profundo, tranquilo y calmante, exhala despacio a la cuenta de diez.
Cuando finalmente regresa a sí misma, murmurando un mantra de que todo estará bien, esta bien, todo está bien, siente una presión fría en la fiel de su mano. Mira hacia abajo, a los ojos ónix de un mustélido color café, con la cola gruesa estirada detrás de él en la hierba.
Brinca levemente, pero el animal solo la mira, atento, pero no agresivo.
Con un último suspiro tembloroso, aclara su mente y saluda:
—Hola ¿No eres una cosa bonita?
El pequeño toque frío viene de nuevo, y ve que es la sensación de una pequeña nariz que le clavan en la mano. Parece más insistente esta vez, y Hermione mira al animal. Está limpio y brillante, hermosas marcas naranjas rompen el pelaje monocromático. También la está mirando de nuevo, entonces golpea con su nariz, un patrón extraño con un propósito. Quiere su atención.
Es bastante obvio que no es una marta de pino silvestre ordinaria. La comadreja, aunque es un animal nativo del país, se siente demasiado cómoda en su presencia. Ofrece su mano, gesticulando y arrullando para que el animal se acerque. Avanza unos centímetros sin dudarlo, y pasa una mano por su elegante espalda.
—Eres un encanto —alaba, y, experimentalmente, agrega su segunda mano para acariciar su costado.
Parece como si la marta no tuviera miedo, acercándose aún más y mirándola mientras la acaricia. No araña ni muerde ni hace ningún sonido de agitación, solo acepta su atención.
—¿Pertenecías a alguien? —pregunta en voz baja, parpadeando para alejar la humedad una vez más—. Eres terriblemente dulce para no tener a alguien que te quiera.
Le devuelve la mirada, pareciendo animarse con su voz. Hermione cierra los ojos, dejando que una lágrima se deslice por su mejilla. Ella pensó que no le quedaban lágrimas; aparentemente son infinitas.
Contra cualquier buen juicio, levanta al animal y lo mantiene cerca, amasando su suave pelaje y apoyando su mejilla contra su calor.
—Encontraré tu casa, si puedo —promete, sabiendo que probablemente sea una causa perdida, pero demasiado reconfortada por la presencia de un familiar para dejarlo ir.
Con piernas inestables, Hermione se levanta, sujeta al animal con fuerza contra ella y endereza los hombros. Todavía no ha dejado que nadie del personal la vea quebrarse, y hoy no tiene la intención de comenzar. Pone rumbo de regreso al castillo, esperando que McGonagall todavía esté en su oficina en este, su último día.
Por una vez, alguien está escuchando y encuentra a la directora presente. Hermione toca suavemente y espera a que se abra la puerta. Se balancea suavemente hacia adentro, revelando a una McGonagall de espalda recta mirándola expectante.
—Señorita Granger, entre —Ella hace un gesto hacia una silla al otro lado del escritorio y luego pregunta—. ¿Qué puedo hacer por ti? —Hermione mira los ojos de la mujer caer sobre el bulto peludo que sostiene contra su pecho—. ¿Tienes un nuevo familiar?
—No, directora. Pero lo encontré, en los jardines. No creo que sea una marta salvaje, y me preguntaba si algún estudiante perdió al suyo.
McGonagall aprieta los labios, una expresión que Hermione alguna vez creyó que era irritación, pero que desde entonces ha aprendido que cubre una serie de afectación emocional.
—Ninguna que haya llamado mi atención, aunque parece bastante dócil.
—E inteligente —agrega Hermione—. Nunca dudó en acercarse a mí. Casi como si estuviera buscando a una persona.
—Es un familiar raro —responde McGonagall—, aunque no inaudito. El chico Creevey —Sus ojos se cierran con fuerza una vez, una pausa de reflexión—, tuvo un hurón en su primer año, aunque sus padres lo mantuvieron en casa después de eso. El señor Goldstein trajo un tejón este año.
Hermione asiente, tratando de no pensar demasiado en el rostro sin vida de Colin Creevey.
Ella mira hacia abajo, encontrando los ojos oscuros del mustélido mirándola. Está cálido en su abrazo y ella está mortificada al sentir que sus ojos se llenan de lágrimas una vez más. ¿Cuándo se había vuelto tan emocional? A continuación, estará lloriqueando con anuncios familiares felices en la tele.
Parpadeando para contener las lágrimas, Hermione se dirige a su Jefa de Casa una vez más.
—¿Cree que tal vez, podría cuidarlo? ¿Hasta que encuentres a su mago o bruja?
—Es una posibilidad —McGonagall responde gentilmente—. Pero si lo es, odiaría que te encariñaras. ¿Quizás Hagrid sería más adecuado?
Ante eso, la marta parece agitada por primera vez, retorciéndose en el agarre de Hermione y chillando brevemente, antes de hundir su cabeza en el hueco del brazo de Hermione.
Ambas mujeres se miran por un momento, luego la directora esboza una extraña sonrisa.
—Creo que estamos seguras en nuestras suposiciones de que no es una comadreja salvaje, señorita Granger. Puede cuidar de él, si lo desea.
Hermione asiente.
—Si encuentra su casa, por favor avíseme. De lo contrario... —Ella mira hacia abajo de nuevo, rascando la cabeza del animal suavemente—. De lo contrario, podría llevarlo a casa conmigo. Sería bueno... podría ser bueno tener un familiar de nuevo. Aunque no es ningún Crooks —termina con una sonrisa triste.
McGonagall le ofrece una sonrisa obligatoria, y la marta parece mirarla.
—Cuidado, parece tener una racha de celos.
—Lo hace —dice Hermione, con una sonrisa un poco más sincera—. No te preocupes —le dice al mustélido—, soy una mujer de un solo familiar.
Se despiden, una breve charla antes de la partida de Hermione. Se le ocurre que existe la posibilidad de que no vuelva a ver a su mentor. El mundo mágico es pequeño, y es posible que se vean algún día, pero podrían pasar años antes de que eso ocurriera. ¿Hermione tendrá hijos dentro de unos años y los acompañará a Hogwarts? ¿Se sentará en esta oficina, una niña inquieta con un alboroto de rizos a su lado, mientras McGonagall los mira fijamente? Es reconfortante y devastador en partes iguales cómo seguramente continuará la vida.
Hermione nunca sintió la mortalidad antes de la guerra. Ahora, se siente mayor que sus años.
Caminando por el pasillo hacia la torre de Gryffindor por una de las últimas veces, Hermione abraza al animal en sus brazos. Es reconfortante, sentir el pelaje en su mejilla mientras inclina la cabeza hacia atrás. Solía llevar a Crooks así, un peso reconfortante en sus brazos, sintiendo la vibración de su ronroneo.
Quizás esto es justo lo que necesita. No puede negar que ha sido un año solitario. Hermione comenzó en septiembre como una huérfana casi sin amigos, enterrándose más en los libros de lo que creía posible.
Ofreciendo la contraseña a la Dama Gorda, Hermione recorre la sala común, su presencia mayormente ignorada como es típico. No es que su casa sea cruel con ella, pero ha estado tan cerrada todo el año que en algún momento dejaron de intentar una pequeña charla tonta. No ha ido tan lejos como para no reconocer sus intentos ni su propia depresión leve, pero no tenía la paciencia para sus tonterías hace meses, y es demasiado tarde para cambiar ahora.
Su habitación está en silencio. En general, la ha tenido principalmente para ella sola, Parvati solo regresa a dormir de vez en cuando. Como Hermione lo entiende, ella y Padma se han vuelto inseparables, se aferran la una a la otra en busca de consuelo, y las gemelas pasan muchas noches en los dormitorios de Ravenclaw. Lavender se había quedado en Londres, necesitando cuidados semi- constantes después de su ataque por Greyback. Romilda Vane fue transferida a Beauxbatons, y Eloise Migden pasó mucho tiempo entrando a escondidas en el dormitorio de prefectos de séptimo año de Hufflepuff. Esta noche especialmente, esperaba soledad, Eloise y Parvati se encontraban entre los octavo años que ya se fueron a través de la aparición.
Ha estado agradecida por eso, y particularmente ahora que tiene una criatura que cuidar.
Hermione se acerca su cama con dosel y coloca suavemente a la marta sobre su edredón.
—Ahí ahora. No estoy segura de dónde estás acostumbrado a dormir, pero esto debe ser mejor que el bosque, ¿no crees?
Parpadea, luego mira alrededor de la habitación, la nariz se mueve con curiosidad.
—Merlín sabe cuándo fue la última vez que comiste —reflexiona en voz alta—. Veamos si puedo desenterrar algo.
Coge su bolso de cuentas. Sus intentos de empacar normalmente, de no planificar su propia desaparición o situaciones extremas, no había sido del todo exitoso. Del espacio infinito, saca un paquete de cecina. No está del todo segura que el animal coma carne procesada, pero es todo lo que tiene disponible hasta que abran el Gran Comedor para la cena.
Rasgando la parte superior, saca un trozo y se lo ofrece, pellizcado delicadamente entre dos dedos. Sin demora, la marta engancha la carne con los dientes y muerde la esquina. La mira brevemente, los ojos fijos en los de ella, luego regresa a su comida, devorando el resto de un bocado.
Ella toma la mirada como gratitud y sonríe, luego coloca tres piezas más entre sus patas. Antes de que apenas haya pasado el tiempo, la bolsa está vacía y la marta se acurruca cómodamente en la cama. La estudia, pero Hermione no está segura de qué hacer con ella ahora. Crooks, en su verdadera forma felina, había sido bastante independiente. Buscando comida, consuelo y rasguños ocasionales en la cabeza, pasaba la mayor parte del tiempo merodeando o durmiendo.
¿Qué diablos hace con una marta de pino de aspecto expectante?
Dándole un último rasguño entre las orejas, ella conjura una pequeña caja llena de arena, esperando no estar equivocada en su nivel de domesticación, y decide ir a cenar después de todo.
—Te traeré algo lindo del Gran Comedor —le dice en voz baja. Su peluda cabeza está levantada, inclinada hacia un lado mientras la mira, y ella sonríe con una sonrisa suave pero sincera, más feliz de lo que ha estado en algún tiempo.
Hermione cierra la puerta detrás de ella, sacudiendo un poco la manija para asegurarse de que esté segura, y sale volando de la sala común, con la intención de encontrar un regalo para su pequeño compañero.
Anuncios parroquiales de la Traductora:
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que estén muy bien, gocen de salud y bonitos proyectos. Sé que ustedes y yo tenemos algunos pendientes personales, pero también tenía planeado iniciar este año con nuevos proyectos para decirles, ey, no estoy muerta, ando viva pero caótica, así que.. como compensación de toda mi desfachatez, les traigo 3 traducciones, sí, leyeron bien, TRES traducciones. Síp, paralelamente.
La primera, que serán dos capítulos semanales, será "Desamparados y Callejeros/ Waifs And Strays" de Kyonomiko.
Un capítulo semanal de "Ponlo de Rodillas/ Bring Him to His Knees" de Musyc -Esta historia todavía está en proceso por parte de la autora, por ello, traduciré sólo uno a la semana para darle espacio a la original. POR PEDIDO DE LA AUTORA, SÓLO ESTARÁ DISPONIBLE EN AO3 Y WATTPAD. Pero les avisaré por si quieren irse a dar una vuelta en cuanto la publique.
Y cuando termine DyC o PdR, comenzaré con "Una Vez Más Con Sentimiento/ Once More With Feeling" de Kyonomiko.
Y sí, por último, no pasaré enero sin publicar en AoD:NS.
Gracias por haber votado en el Calendario Dramione elaborado por Citas Dramione, el mes de enero le pertenece a "Naranjas en Cuarentena" y agosto a "Todos los días, una pequeña muerte", ¡muchas gracias por eso, eres genial!
¡Todo esto, con mucho amor para todas ustedes!
Espero que hayan tenido unas hermosas fiestas y ¡Feliz 2021!
Con cariño,
Paola
