Capítulo 32: El Relato de un General.
—Hay mi pequeña Marinetta —comentó Gina mientras miraba con cariño a su nieta.
—Te agobias por problemas que tienen una fácil solución, es como si te ahogaras en un vaso de agua —la mujer comentó a su nieta haciendo que esta la mirara avergonzada y de manera simultánea empezó a acariciarle el cabello—. Lo que me comentas es tan común a tu edad, mírame a mí aunque seré lo más decidida y aventurera que quieras pero yo tampoco he podido evitar estar indecisa como tú, en especial cuando conocí a Rolland —comentó ante la sorpresa de la peliazul, quien nunca conoció ese lado de su abuela.
Marinette estaba feliz de que su abuela la comprendiera y le diera consejo. Aunque ella siempre creyó que su abuela era una mujer intrépida y arrojada, siempre supo que la quería y que siempre le daría apoyo, pero fue un error de su parte no confiar en ella.
—Pasa tiempo con ellos, convive, ríe, vive al momento y no dejes que esa confusión se apodere de ti —Gina hizo una pausa para mirar a su nieta y sonreírle—. Solo conviviendo con ellos y con tus demás amigos sabrás lo que realmente quieres Marinetta, yo sé que eres muy inteligente y podrás darte cuenta de eso, si no lo fueras ¿cómo podrías hacer diseños tan fabulosos?
Volviendo al parque, Dante estaba visiblemente nervioso pues Annette lo veía con una expresión seria.
—La sangre Salazar es fuerte en ti, muchachito —comentó la mujer de forma resignada solo para después esbozar una sonrisa burlona en su rostro—. Aunque estoy orgullosa de que así sea, y algo me dice que eso lo sacaste de tu padre —ella comentó en un tono alegre.
—Si te dijera, abuela —Dante solo atinó a decir mientras por su mente pasaban flashbacks de cosas más locas hechas por su padre que la que él había hecho hace unos instantes.
Spider-Man vio la escena con una mano en la nuca pero Saulo le puso una mano en el hombro y lo vio con orgullo.
—Lo hiciste bastante bien Spider-Man, te esperan cosas grandes. De mi te acordarás si no —le comentó siendo respaldado por Sarah, quien le sonrió de forma afable y llena de confianza por el muchacho.
—Aunque Stark sea el que te enseñe —Saulo murmuró por lo bajo haciendo reír a Sarah, quien ya se encontraba mejor y pudo sostener su rifle de una forma adecuada.
Por su parte Gabriel miró a su futuro hijo con una expresión interrogante. Nathan ya sabía lo que el muchacho quería preguntarle pero Gabriel se detuvo a ver que Juleka en compañía de Rose y Alya se acercaban a ellos.
—Hola Juleka —Gabriel la saludo con una sonrisa que ella respondió—. Hola Rose, hola Alya ¿Qué hacen aquí? —preguntó el muchacho mientras Nathan se mantenía al margen de la conversación.
—Veníamos a ver al chico que está al lado tuyo Gabriel —le respondió Alya de forma relajada tratando de que su amigo no se sintiera celoso pero en vez de eso Gabriel la miró de forma interrogante.
—Verás... Juleka quería agradecerle el haberla salvado de quedar convertida en una estatua de carbón —le comentó Alya observando con cuidado la interacción entre el muchacho y su amiga.
Juleka miró al muchacho que se encontraba en frente de ella y sonrió afablemente.
—Gracias por evitar que terminara convertida en una estatua de carbón —ella le agradeció mientras el muchacho evitaba hacer contacto visual, cosa que sorprendió a la muchacha de aspecto gótico.
—No hay nada que agradecer —Nathan contestó de forma tranquila y no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa que pasó desapercibida para todos los presentes—, no podía dejar que te hicieran daño ma...
Nathan se calló cuando se dio cuenta que iba a decirle madre a Juleka.
—Juleka —Nathan corrigió rápidamente y se nadie a excepción de Gabriel se dio cuenta de eso.
—¿Nos conocemos? —la chica preguntó con una ceja alzada, no solo por sospechar del chico sino que también estaba extrañada de que no sintiera su típica timidez.
—No realmente —Nathan negó preguntándose cómo era capaz de mentirle a su propia madre—, no tenemos mucho desde que yo y mi primo llegamos a la ciudad —el chico le contestó con el tono más convincente que pudo hacer y rezó para que la chica no siguiera insistiendo en ese punto, y parecer sus suplicas fueron escuchadas porque la chica se alejó y se acercó para hablar con Gabriel de algo que el chico no pudo escuchar pero la chica rápidamente volvió su mirada a él.
—¿Y eres algo de Gabriel o de Pablo? —Alya preguntó mientras observaba sus ojos de iris plateados como la luna y que parecían resplandecer por sí mismos por que Nathan se vio forzado a retirar su mirada al sentirse incomodo por la insistencia de la morena
—Sí, de hecho somos primos —el muchacho respondió tratando de controlar sus nervios, que eran tan endebles como un fino hilo de seda.
La chica no pareció estar satisfecha por la respuesta del chico y parecía que iba a insistir e indagar para conseguir respuestas como la buena periodista que quería ser en el futuro. Fue una suerte para Nathan que Juleka y Gabriel intervinieron calmando a Alya de seguir atosigando al muchacho, el cual miró con agradecimiento a sus futuros padres pero Juleka le dirigió una mirada que decía que debía ser honesto con ella, y eso hizo sentir culpable pero Pablo fue rápidamente a su rescate.
Rose no entendía que demonios estaba pasando y pensó que era una buena idea seguir planeando la fiesta del cumpleaños no.15 de su amiga peliazul aprovechando que ella no se encontraba ahí. Dante observó a la chica con su ojo ilusorio y aprovechó eso para sacar de aprietos a su primo menor, bueno sin contar a Antoinette o a Ernesto Rafael. El muchacho se dirigió hasta donde estaba su tío y tocó el tema del futuro cumpleaños de Marinette en un tono de voz muy bajo, casi imperceptible para los demás. Gabriel con algo de confianza tocó el tema del cumpleaños de su amiga para distraer a Alya y hacer que se enfocara sobre eso.
—Spider-Man toma esto —Saulo le indicó al héroe arácnido mientras le pasaba un objeto cilíndrico que tenía colgado en el cinturón.
El trepamuros miró sorprendido al soldado, quien lo miraba seriamente pero emitía un aura de confianza que evitó que el muchacho le reclamara por pasarle tal objeto.
—Es una Granada Pacem, es de tipo no letal y tiene un funcionamiento parecido a las granadas de humo pero con los efectos de la munición no letal que Sarah usó hace unos instantes contra la akumatizada, espero que pueda servirte en un futuro —mientras Saulo le explicaba los detalles del objeto Spider-Man examinó atentamente la granada.
—¿Y es efectiva? —preguntó mirando al capitán pero Sarah asintió con bastante confianza.
—Demasiado, de hecho esas granadas fueron bastantes efectivas cuando Hulk se salió de control una vez —respondió la francotiradora mientras se colgaba el STR-10 al hombro.
Spider-Man tuvo que admitir eso era una buena referencia con respecto a su efectividad.
Tras hablar una par de cosas más con Saulo y Sarah, Spider-Man indicó que tenía que irse a cambiar pero que unos momentos volvía, a lo que el matrimonio aceptó y el muchacho se retiró.
—Espero poder recuperar a mis amigos pronto —Sarah le comentó a Saulo mientras observaba por donde se había ido el muchacho.
—Yo también cariño, yo también —le respondió el capitán en un susurro y con una voz algo decaída.
Mientras que el capitán y la teniente seguían hablando, un oficial de policía se le acercó a Sarah y le indicó que dejara el fusil en el suelo. A lo que la pelirroja preguntó porque motivo, por lo que el oficial le indicó que era ilegal portar ese tipo de armas sin un permiso expedido en tiempo y forma. El oficial procedió a examinar el rifle, retiró el cargador y examinó la recámara, encontrando un casquillo en su interior.
—¿Algo que quiera explicar? —preguntó el oficial con una ceja alzada mientras dirigía una mirada sagaz al matrimonio, en especial porque vio el equipo de observación que tenía Saulo.
—Verá oficial —empezó a explicar Sarah con algo de simpleza y en un tono aburrido—, si tengo permiso de portación del fusil y de hecho en estos momentos nos encontramos en servicio.
La mujer le pasó la licencia expedida por el gobierno francés y el oficial observó tanto al capitán como a la teniente y parecía incrédulo porque el matrimonio estaba vestido de forma civil.
—¿Están de servicio en la gendarmería, en la policía, en el GIGN o en el ejército francés? —preguntó el policía de forma sarcástica a lo que Sarah esbozó una sonrisa retadora.
—En la Unidad Especial Protectores de Landavidis —respondió la mujer con simpleza pero el oficial no le creyó.
Harcos, quien veía la interacción del oficial con sus soldados en compañía de Annette se dispuso a irrumpir para terminar con ese malentendido de una vez.
—Disculpe oficial pero que hicieron ellos para que viniera hasta aquí —el General preguntó con franqueza a lo que el policía lo miró de forma seria.
—Portar de forma ilegal un arma de tipo militar —el oficial le contestó rápidamente algo intimidado por el porte de Harcos, quien estaba en compañía de su esposa.
—Pero si la teniente ya le mostró su permiso ¿cuál es el problema? —Harcos insistió y oficial se sintió completamente intimidado.
—¿Teniente? —preguntó el policía a lo que General asintió.
—Ella es la teniente Sarah Isabel Arenas y el hombre que la acompaña es el capitán Saulo Salazar y ambos pertenecen al 3er. Regimiento de la Unidad Protectores —Harcos reafirmó y el oficial no podía ni responder por el tono duro que estaba utilizando.
—Y en este instante estábamos por concluir una misión encubierta —continuó para sorpresa del policía.
—¿Y quién es usted señor? —preguntó el oficial quien trataba de duras penas sostenerle la mirada al General.
—Yo soy el General Supremo de Landavidis, Harcos Salazar Rosspier —el General respondió mientras le mostraba su identificación del ejército y su ID personal.
—Per... perdone las molestias señor, puede seguir en la operación en la que estaba —contestó el oficial mientras se retiraba bastante intimidado para reunirse con su compañero, quien era el oficial Roger, quien le había advertido que no les llamara la atención pero él simplemente ignoró la recomendación de su compañero pelirrojo.
Cuando Peter regresó al lugar fue directo hacia donde estaban sus amigos. Cuando llegó notó como Alya, Juleka, Rose y Gabriel hablaban en voz baja sobre algún asunto en específico. Lentamente se acercó al grupito mientras observaba como Pablo, Dante y Nathan se mantenían al margen pero estaba seguro que irían a apoyar si se necesitaba.
—¿Cómo le haremos para distraer a Marinette mañana? —Alya preguntó mientras miraba a sus amigos y los tres pusieron una expresión pensativa.
Peter miró de forma seria al grupo mientras escuchaba a escondidas. En un principio pensó que podría ser cualquier cosa pero cuando escuchó la palabra cumpleaños se dio cuenta de la magnitud de lo que estaban planeando sus amigos. El chico agradeció haber comprado un libro sobre diseño hace como tres días atrás pues él pensaba regalárselo a la chica cuando vio lo interesada que estaba en él cuando fueron a pasear al bosque de Vincennes pero rápidamente pensó que debía complementarlo con algo más pero no tenía ni idea sobre que podía ser.
Mientras el muchacho seguía fundido con sus pensamientos Alya notó su presencia y sonrió de manera maliciosa.
—Chicos creo que se me ocurrió algo mejor —la chica comentó bastante convencida provocando que sus amigos alternaran sus miradas entre Alya y Peter, llegando a una única conclusión.
—Espera Alya ¿No estarás pensando en...? —Juleka preguntó en voz baja pero se calló cuando la morena asintió de forma animada.
—¿En quién más Juleka? —Alya preguntó de forma capciosa mientras sujetaba a su amiga de aspecto gótico y dirigía su mirada hacia Peter, quien no estaba al tanto de nada al estar bastante pensativo.
—¿Y Adrien? —Rose preguntó de forma inocente pero Gabriel negó rápidamente.
—No creo que Adrien sea la opción más indicada Rose —el chico afirmó ante la mirada confundida de la chica amante del color rosa.
—¿Y por qué no Gabriel? —la chica preguntó de forma inocente y Gabriel sonrió afablemente.
—Porque es muy probable que Adrien esté muy ocupado y ya ves que su padre lo ha empezado a tener más vigilado —el príncipe le indicó a su amiga—. Aunque no niego que sería divertido ver la interacción de Marinette con Adrien durante ese lapso de tiempo.
Un par de horas después en la casa de los Salazar se encontraban Pablo, sus padres y sus abuelos. Harcos tenía una mirada de sorpresa cuando el chico le habló para preguntarle algo.
—¿Abuelo sabes algo sobre el primer rey de nuestro país? —el chico preguntó tomando desprevenido al General pero asintió con algo de curiosidad por la razón de esa pregunta.
El General miró seriamente a su nieto y cruzó los brazos y le dirigió una mirada interrogante. El chico se dio cuenta de que había cometido el error de no explicarle la razón de la pregunta y procedió a empezar a explicarle.
—Verás abuelo, lo que pasa es que Ladybug y Spider-Man me contaron que cuando se enfrentaron a oso maloso, este les ofreció cosas que parecían importarles demasiado a cambio de algo.
El General interrumpió a su nieto con un gesto de su mano.
—¿Y qué pasa con eso hijo? Y más importante ¿qué tiene que ver con el rey Avinatán? —Harcos preguntó cruzado de manos a lo que Pablo sonrió astutamente.
—A eso iba abuelo —el chico contestó con simpleza—. Verás, me contaron que no fue por parte del akumatizado, ni de Hawk Moth sino que fue por parte de Avinatán.
Ante esa declaración el General abrió los ojos sorprendido pero su expresión parecía ya había visto antes al anterior rey, la cual fue notada por el chico.
—¿Y qué les pidió Pablo? —el General preguntó algo preocupado y Annette se dio cuenta de eso, al igual que Sarah y Saulo.
El chico suspiró pesadamente por la atenta mirada del General, su abuela y sus padres.
—Los 20 miraculous —Pablo declaró con firmeza provocando que el General se preocupara.
Harcos empezó a dar vueltas por la sala con una expresión preocupada y Annette trató de tranquilizarlo.
—Esto, grave, muy grave —murmuró el General para sí mismo pero su esposa pudo escucharlo por la cercanía que tenía con él.
Pablo miró sorprendido la reacción de su abuelo, pues nunca considero que pasaría eso.
—Saulo ¿cómo va la localización de Kingpin y su amigo? —el General preguntó de forma seria mientras éste intercambió miradas con su esposa.
—Estamos más cerca de lograrlo, de hecho logramos meter a un infiltrado con él —Saulo le notificó haciendo que el General estrechara su mirada— ¿Y quién es este infiltrado?
—Un hombre de mi total confianza llamado Viktor Kravchenko —contestó el capitán mientras recordó una charla que tuvo una hora atrás.
Harcos suspiró un poco más aliviado pues confiaba en el juicio de su amado hijo. El General miró a su nieto y procedió a explicarle que pasaba.
—Verás Pablo, lo que te voy a contar solo lo saben tu bisabuelo Samuel y tu tío abuelo Saúl —el hombre hizo un especial énfasis mientras miraba a todos los presentes pero relajó su mirada al ver a su esposa, quien lo veía interrogante.
—Yo enfrenté a Avinatán en Berlín, justo antes de encargarme de Hitler.
Annette interrumpió a su esposo y lo miró de forma seria.
—¿Cuándo fue eso Harcos? Yo recuerdo estar a tu lado cuando irrumpimos en el bunker y no recuerdo haberlo visto.
Ante la declaración de su esposa, Harcos solo bajó los hombros y suspiró pesadamente.
—Fue cuando nos separamos para limpiar la zona en donde Richtofen nos había dicho en la que se encontraba el causante de toda esa puta guerra, por eso me encontraste tan agotado y con varias heridas antes de irrumpir en el cuarto blindado en donde se estaba el führer —el General le reveló a su esposa, la cual lo miró con algo de comprensión.
—Pero lo siguiente solo lo saben los altos mandos de Landavidis, incluido Geroi.
—Antes de que se unificaran las trece tribus Avinatán tuvo encomendada la difícil tarea eliminar a un poderosísimo demonio llamado Zerstörer pero no pudo hacerlo, lo único que pudo hacer fue sellarlo en su interior confiando en que la espada divina y su poder serían capaces de retenerlo de su interior, pero él no contó que demonio le daría tanta fuerza vital que no lo dejaría morir como castigo de haberlo encarcelado —el General les contó de forma seria, tomando por sorpresa a todos los presentes pero Pablo miró interrogante a su abuelo.
—¿Pero cómo sería un castigo vivir por siempre abuelo? —Pablo preguntó de forma inocente pero Harcos sonrió de forma condescendiente y negó con la cabeza.
—Digo nunca más le tendría miedo a la muerte, a nunca más volver a despertar —Pablo se explicó pero Harcos se mantuvo firme.
—Vivir por siempre sería uno de los peores castigos en distintas maneras Pablo, por ejemplo tendrías que vivir con el peso de ver morir a las personas a las que quieres y ser consciente de que nunca más te volverás a reunir con ellos. Otro ejemplo sería ver caer el entorno en el que naciste y creciste para ser el único testigo de que realmente existió —el General le explicó a su nieto, el cual le miraba con mucha atención.
—Pero —Harcos inició con un suspiró—, el castigo de Avinatán fue ver como usaban las enseñanzas de su amado maestro en el beneficio de unos hijos de puta. El ver como esas enseñanzas eran bastardizadas y prostituidas por aquellos que decían amarlo y seguirlo por sobre todas las cosas.
—También lo fue ver como en el nombre de su maestro se hacían guerras horribles y se hacían cosas horribles que eran inenarrables por lo cruentas que eran, pero… —Harcos hizo una pausa mientras recibía una mirada incrédula de su nieto— su punto de quiebre fue cuando se realizaron las cruzadas, eso parecía cambiarlo de forma definitiva para peor
Tras explicar un poco del contexto del hombre que era su adversario, Harcos miró de forma comprensiva y tranquilizadora a su nieto. Annette estaba inquieta por lo que su esposo les había contado pero seguía preguntándose qué relación tenía con los miraculous. La mujer le llamó la atención a Harcos y le expuso esa duda provocando que el General la mirara de forma seria.
—Cuando juntas los veinte miraculous obtienes lo que sería conocido como el miraculous supremo. El cual, según los escritos que encontré en la sección prohibida puede conceder cualquier cosa sin consecuencia o ley de equivalencia... lo cual es extremadamente peligroso si cae en manos equivocadas —el General miró con atención a su nieto y le acarició el cabello.
—No te preocupes hijo, nosotros evitaremos que ponga sus manos en ese objeto místico pero debes decirle a tus amigos Spider-Man y Ladybug, y a tu primo Chat Noir que vengan a hablar conmigo para que tomen precauciones cuando se enfrenten a algún akumatizado porque Avinatán puede ser extremadamente peligroso.
Saulo y Sarah sabían que debían andarse con cuidado cuando fueran tras Kingpin pero esa revelación cambió su perspectiva de forma brusca haciéndole ver que el pelado obeso seria el menor de sus problemas cuando eso pasara.
