Capítulo 33: El Cumpleaños de una Peliazul
Peter se levantó algo alterado de su cama por un mal sueño que había tenido pero rápidamente le restó importancia. Mientras se levantaba el chico sacudió su cabeza y se fue al baño para mojarse la cara para terminarse de despertar y mientras hacía eso no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa en su rostro pues ese día era el cumpleaños de su querida amiga peliazul.
Al terminar de arreglarse se fijó en la hora que era y notó que era temprano, bueno ni tan pronto, ni tan tarde. Entonces se el muchacho se dispuso a salir con toda la tranquilidad del mundo pero bastante pensativo en el motivo en que los padres de su amigo landavidés confiaban tanto en él. Sabía que lo conocían desde pequeño pero el castaño pensaba que esa no era razón suficiente para esa confianza, pues él creía que había algo más detrás de eso.
Una vez que llegó a la escuela se sentó al lado de Nathaniel y prestó atención a la clase de la Srita. Mendeleiev, en la cual la profesora perecía algo más estricta de lo normal pero el muchacho pensó que eran imaginaciones suyas. Mientras la profesora escribía formulas químicas en la pizarra Marinette hizo acto de presencia para disgusto de la docente, quien hizo una mala cara mientras veía a la peliazul. Después de darle una perorata sobre ser responsable y que debería llegar a tiempo para la próxima vez.
Después de la llamada de atención la peliazul fue hacia su lugar al lado de Alya, no sin antes sonreírle al castaño, quien se sorprendió del cambio de actitud de su amiga comparada a la del día anterior.
—Parece que la charla con tu abuela te ayudó bastante Marinette —la morena opinó tapándose con el libro de química para que la profesora no las viera platicando.
—Así es Alya —la muchacha le contestó con una gran sonrisa—, ella me entendió y me aconsejó... me arrepiento haberla ignorado ayer.
—Me imagino lo que te debió haber pasado para que pusieras así amiga
Marinette asintió de una manera algo decaída pero rápidamente esbozó una sonrisa contenta, tanto que parecía alguien bipolar ante los ojos de alguien que la desconociera. Ella le comentó que nunca más haría algo así y que a partir de ese día sería una nueva Marinette, una Marinette que no se dejaría dominar por cosas como las del día anterior.
Peter por su parte no dejaba de ver a Marinette y su interacción con Alya. A pesar de que estaban en una de las materias que más le gustaban, no podía concentrarse, ganándose por eso un par de reprimendas de la Srita. Mendeleiev, quien fue un poco más indulgente con él por ser un muchacho dedicado en sus clases.
Un rato más tarde, al terminar de impartir sus clases, la profesora de ciencias se retiró del aula para dar pasó al receso.
—¿Así se sentirá Pablo cuando está con Nadia?— el muchacho castaño pensó para sí mismo recordando la relación que tenía su amigo con la muchacha Landavidesa. Mientras Peter seguía con sus pensamientos Nino le tomó el hombro y le habló de forma animada, invitándolo a ir con él y los demás al aula de artes mientras Alya distraía a su mejor amiga, la cual ya esperaba algo para ese día.
Al llegar al aula, Peter pudo vislumbrar a Juleka, a Rose, a Mylène, a Alix, a Nathaniel, a Iván entre otros. Cuando ellos vieron llegar a Peter, se pusieron a discutir el cómo preparar todo para después de salir de clases. Peter aportó varias ideas, las cuales fueron aceptadas rápidamente por sus amigos por lo interesantes que le parecían. Todo parecía ir bien cuando llegó el punto a tratar sobre quién distraería a Marinette. Cuando empezaron a hablar sobre eso las chicas vieron de manera maliciosa a su amigo castaño, el cual tuvo un mal presentimiento pero Nino e Iván lo tranquilizaron diciéndole que eran imaginaciones suyas, no es que ellas fueran a planear algo en su contra ¿verdad?
—No olvides el plan Peter —le recordó Alya mientras le dirigía una mirada decidida— ella no debe enterarse de nada hasta que sean las 4 ¿Entendido?
Peter hizo una especie de saludo militar y se mantuvo en una posición firme.
—¡Como la relación entre electrones y protones capitana! —el muchacho respondió para contento de la morena, que sonrió complacida por la respuesta de su amigo.
—Puede romper la formación soldado, ¡ahora vaya a cumplir su objetivo!
Al transcurrir de las clases Peter pensó en como acercarse a Marinette pero no se le ocurría nada. Fue hasta que terminaron las clases hasta que Marinette se le acercó y lo tomó del brazo para salir de ahí rápidamente, no sin antes despedirse de sus amigas de forma rápida, cosa que causó que ellas negaran divertidas y esbozaran una sonrisa.
—No cambies nunca Marinette.
Mientras caminaban hacia sus hogares la peliazul lo miró de reojo y sonrió de lado pero cuando Peter dirigió su mirada hacia ella, esta se giró rápidamente en un intento de no ser descubierta por su amigo. Peter trató de iniciar una conversación pero todas las palabras que intentaba decir morían en su garganta. Marinette notó eso y le dirigió una mirada avergonzada, cosa que descolocó al muchacho pues esa mirada era distinta a las de siempre, las cuales estaban llenas de confianza.
—Perdóname Pete —la muchacha le pidió a su amigo pero éste le miró con algo más de confusión—, perdóname por ignorarte el otro día y también por ser algo distante.
El muchacho alzó una ceja algo confundido pero miró con comprensión a su amiga y le dedicó una sonrisa tranquilizadora.
—No hay nada que perdonar Mari —Marinette miró sorprendida a su amigo pero dejó que él se explicará para evitar otro malentendido— estabas en tu derecho de estar así, aunque en un principio pensé que te había pasado algo grave pero confié en que podrías solucionarlo.
Marinette miró a su amigo, sorprendida por la respuesta pero rápidamente bajó su mirada desanimada y Peter pareció notar eso.
—¿Por qué? ¿Por qué confiaste en que podría solucionarlo? —Marinette le demandó a Peter su respuesta pero este solo le sonrió. —Mírame soy alguien torpe, que no hay día que no me tropiece o en que meta la pata.
—¿Y por qué no debería confiar en mi mejor amiga? —Peter le preguntó en respuesta— sé perfectamente de lo que eres capaz Mari, que a veces se te vaya un poco la mano no define quien eres.
Mientras hablaban la chica tropezó pero fue detenida por Peter y no pudo evitar sonreírle de forma nerviosa.
—¿Lo ves? —Marinette le indicó a su amigo pero este se rió antes de contestarle— soy alguien torpe.
—Y yo mantengo mis palabras —el muchacho le respondió con una mirada alegre— y si fueras tan torpe como dices no serias capaz de hacer que casi todos te quisieran y tampoco serias capaz de lograr todo lo que has logrado Marinette.
Tras las palabras de su amigo la chica no pudo evitar esbozar una sonrisa bastante tierna a opinión de él y se dispusieron a seguir su camino. Mientras ellos caminaban rumbo hacia sus hogares no pudieron evitar apreciar la belleza de la ciudad hasta que Marinette miró curiosa a su amigo castaño, quien la miró de la misma forma pero con una sonrisa divertida en su rostro.
—¿Qué pasa Mari? —preguntó el muchacho haciéndose el desentendido.
—Verás Pete, desde que te conocí siempre me pregunté cómo era posible que hablaras tan bien el francés —ella le cuestionó pero el muchacho le miró con tranquilidad— no me mal entiendas, agradezco que hables con tanta fluidez mi idioma y sin ningún acento notable.
—Verás Mari, lo que pasa...
Tony Stark se presentó en la vivienda de Peter como aquella vez en la que lo contactó para llevarlo a Alemania durante la "civil war". El muchacho se sorprendió bastante cuando vio a su mentor en su habitación antes del plazo que le había dado para mudarse a París. Él le preguntó qué demonios hacia ahí pero Tony se limitó a decir que tenía algo que darle y que dejara de hacer tanta pregunta sin sentido, según él.
—Verás mocoso, esto es un prototipo de traductor universal —el hombre le indicó mientras le señalaba el pequeño objeto que estaba dentro de la caja— aunque aún no lo aprueban en nuestro ejército, en Landavidis ya es parte de su equipo oficial y me gustaría que lo tuvieras.
—Pero señor Stark...
—Pero nada mocoso, esto te servirá para tu misión y no es un regalo como tal —el hombre hizo una pausa— considéralo como un anticipo.
—¿Anticipo de qué? —le preguntó el muchacho, quien entrecerró sus ojos y miró con seriedad al millonario.
—Olvida lo que dije —Tony le indicó con ligereza haciendo el loco— te servirá para que hables con fluidez el francés cuando estés en París, aunque este aparatito te servirá para entender cualquier idioma.
Peter miró con sospecha la cajita pero al captar lo que su mentor le había comentado la abrió para solo para ver un aparato del tamaño de una cabeza de un alfiler en medio de la misma y se preguntó cómo demonios le iba a servir, no era como si ese aparato tuviera una pantalla o una bocina para darle la traducción. Tony se rió de la ignorancia del chico y se burló al respecto.
—Esperaba más de ti muchacho, ese aparato lo metes a tu oído utilizando el meñique y él solito hará el resto.
—¿Pero cómo es que funciona? —Peter le preguntó incrédulo— además ¿en qué se basó para crearlo?
Tony vio al chico con una sonrisa en su rostro pues el muchacho no era tan ingenuo como él creyó para ponérselo inmediatamente confiando ciegamente en él.
—Verás esa cosa funciona a través de pulsos eléctricos y está programada con todos los idiomas conocidos del mundo —el millonario hizo una pausa mientras recordaba a algo— ¿y sabes en qué me basé para crearlo?
Peter obviamente negó y miró con cansancio a su mentor.
—No señor Stark, si lo supiera no se lo estaría preguntando.
Ante la respuesta Tony soltó un resoplido y miró con una expresión taimada al joven Parker.
—Que atrevido eres mocoso pero no importa —el millonario hizo una pausa dramática y miró a Peter a los ojos— verás me basé en la habilidad de un viejo amigo mío que le permite hablar todos los idiomas del mundo y él me ayudó a crearlo hace un par de años.
Peter miró impresionado al hombre que estaba enfrente de él pero Tony arruinó el momento, indicando de una manera exagerada que se pusiera el aparato de una vez, a lo que el muchacho confió en su mentor y se lo puso en el oído, no sin antes soltar un pequeño quejido provocado por un dolor punzante que sintió dentro de su cabeza tras habérselo puesto.
—Ups... olvidé decirte que dolía un poco ponérselo —Tony comentó de forma "inocente".
—Un poco, si claro— Peter pensó sarcásticamente para sí mismo.
—Aprovecha tu herramienta y trata de adaptarte a ella porque falta poco para tu partida —el millonario le indicó con una sonrisa burlona en su rostro para después irse hacia la entrada de la habitación— se me olvidaba... no olvides saludar por mí a tu tía.
Marinette miró impresionada a su querido amigo. Por su parte Peter modificó algunas partes de su relato como lo de la misión porque consideró que no era importante para la situación que se estaba desarrollando.
—No puedo creerlo Pete —Marinette le indicó a su amigo— No puedo creer que el mismísimo Tony Stark te haya dado algo así sin pedirte algo a cambio.
—El señor Stark no alguien malo, es especial cuando lo conoces bien pero hay veces que se le pasa la mano como en la escuela ¿recuerdas?
—Cómo iba a olvidar que el líder de industrias Stark me dejó cubierta de polvo anti-incendios, especial porque a Tik... —la chica se calló inmediatamente cuando se dio cuenta que iba a mencionar a du pequeña amiga y consideraba que aún no era el momento— me... me arruinó el cabello, si... si... eso fue.
Peter miró incrédulo a su amiga, pues estaba seguro que iba a decir algún nombre pero lo dejo pasar por ser el día de cumpleaños de ella.
Tras un par de minutos más caminando llegaron a la panadería de los Dupain-Cheng pero Peter se detuvo abruptamente al ver a los padres de su amiga embetunando un pastel, el cual estaba seguro que era para ella.
—Mari —el chico le llamó la atención— ¿por qué mejor no vamos a mi casa a pasar el rato?
Marinette observó fijamente a su amigo y le dirigió una mirada inquisitiva.
—Lo que pasa es que quiero darte un regalo —Peter respondió rápidamente en un intento para que ella no entrara a la panadería—, y olvidé echarlo a mi mochila por las prisas.
—¿Prisas? Pero si llegaste antes que yo.
—Lo admito pero cuando llegué a la escuela me di cuenta que no lo había metido en mi mochila, ya ves por el sueño —el chico trató de excusarse de la manera más convincente posible.
La chica mantuvo su mirada fija en él pero de un instante para otro la desvió para alivio del castaño.
—Está bien Pete, nada más deja le aviso a mis padres.
Peter miró con preocupación a través de la vitrina de la panadería pero gracias a la voluntad divina (o eso pensó él) los padres de la chica lo vieron y en consecuencia a su hija, la cual iba hacia la puerta. Rápidamente el matrimonio Dupain-Cheng se apresuró a esconder el pastel y Tom se quedó con él para evitar que la chica lo viera o para llevárselo en caso de Sabine no pudiera contener a su hija.
Marinette abrió la puerta de la panadería y lo primero que vio fue a su madre, la cual tenía una expresión nerviosa en su rostro pésimamente disimulada a lo que la chica alzó una ceja por el comportamiento de su madre
—Ah... Hola cariño —Sabine le preguntó tratando de parecer tranquila.
—¿Mamá? ¿Pasa algo?
—No cariño, todo está bien —la mujer declaró pero Marinette la miraba incrédula y parecía que sedería en cualquier momento— ¿necesitas algo?
—Verás mamá nada más venía a avisarles que voy a estar un rato con Peter y también venía a dejar unas cosas.
Sabine vio la oportunidad perfecta para calmarse y voltear la situación, solo esperaba que su marido pudiera evitar a Marinette.
La muchacha rápidamente fue a su habitación a dejar sus útiles y Tikki salió de su bolso. La pequeña kwami voló directamente hacia el rostro de su amiga y Marinette le indicó lo emocionada por lo que ella esperaba de ese día en especial su fiesta de cumpleaños. Tikki le indicó que debería ser un poco más discreta porque podría arruinar la sorpresa que le habían preparado.
Marinette pareció desanimarse un poco pero rápidamente recobró su característico entusiasmo. Tikki se rió por la forma de ser de su amiga pero pareció darse cuenta que se le había olvidado algo y se fue volando hacia una parte de su habitación, solo para volver con algo en sus manitas.
—¿Qué es eso Tikki? —preguntó Marinette con bastante curiosidad.
—Es una Kwatama —respondió la kwami con un toque alegre en su voz— es un símbolo de la amistad entre nosotros y nuestro portador, y es mi regalo para ti por tu cumpleaños Marinette.
—¡Gracias Tikki! —Marinette le agradeció a su pequeña amiga— es un gran regalo pero antes deja hago algo.
Marinette fue hacia su escritorio y tomó un pedazo de cordón y lo amarró alrededor de la Kwatama para después armar una especie de collar y colgárselo en el cuello. Marinette se giró hacia Tikki, quien la vio emocionada.
—Gracias Marinette, eres una gran amiga —la kwami le agradeció con un tono alegre de voz antes de que ella volviera hacia su bolso.
La chica bajó rápidamente por las escaleras y se despidió de su madre de forma animada, siendo correspondida por esta con una sonrisa en su boca.
—¡Que te vaya bien cariño!
Una vez que Marinette salió al encuentro de su amigo ambos procedieron a marcharse para alivio de Sabine, quien fue a hablarle a Tom para avisarle que no había más moros en la costa. Tom salió cautelosamente de su escondite, no sin mirar a todos lados pero rápidamente se tranquilizó al ver que nada más estaba su esposa.
—Casi nos atrapa cariño —Sabine le comentó a su esposo— y parecía distraída por algo, así que no hay de qué preocuparse.
—¿Segura? —preguntó el señor Dupain— no será que tenga algún problema.
Sabine asintió completamente segura.
—Cuando se fue estaba muy contenta en compañía de Peter.
—Entonces espero que nuestra hija la pase bien con el muchacho —Tom comentó con una sonrisa en su rostro mientras dejaba el pastel en el mostrador.
Una vez que llegaron el muchacho y su amiga saludaron a May, quien se encontraba en la sala ordenando algunos documentos. La mujer los saludó de forma rápida y amable antes de seguir con lo suyo, lo cual parecía ser algo importante. Cuando llegaron a la habitación del muchacho, Marinette sonrió al ver que seguía igual de desordenado que la primera vez que estuvo ahí.
Peter pareció notar eso y se disculpó con la chica por tener un desorden pero ella le restó importancia, entonces el muchacho aprovechó para ir a un mueble y tomó un paquete que estaba envuelto de forma pulcra e impecable, a lo que Marinette sonrió cuando lo tuvo en sus manos y con una mirada suplicante le pareció pedir permiso al muchacho para abrirlo a lo que él asintió con una sonrisa en su boca.
—No es necesario que me pidas permiso Mari, es tuyo al fin de cuentas —Peter le recalcó de forma tranquila.
La chica abrió el paquete con bastante delicadeza y rápidamente se dio cuenta que era un libro pero en un primer instante no se dio cuenta cual era. Pero una vez que lo miro con detalle se dio cuenta que era el libro que sobre diseño de ropa que había querido comprar la otra vez pero que no había podido hacerlo porque en esa ocasión no tenía el dinero suficiente.
En un primer instante no supo cómo reaccionar y se produjo un silencio pero rápidamente sonrió y en un impulso abrazó a su amigo con bastante efusividad, pues estaba muy feliz por su regalo. Peter le devolvió el abrazo con bastante cariño y le deseó un feliz cumpleaños.
Mientras ambos se disponían a irse el muchacho notó el collar que la peliazul parecía portar con orgullo.
—Mari, ese collar se te ve bien —el muchacho hizo una pausa para apreciarla mejor— ¿Tú lo hiciste?
La chica se quedó pasmada por un instante pero rápidamente le contestó.
—Sí, yo lo hice Peter pero esto —Marinette señaló la Kwatama— fue un regalo de una amiga muy preciada para mí.
Peter sonrió por la chica pues se notaba que le tenía mucho afecto a esa amiga por la forma en la que habló de ella. En un principio pensó en preguntarle si se trataba de Alya pero decidió dejarlo así, pues consideró que eso era algo muy personal para ella y él no quería parecer un metiche en ese aspecto.
Mientras ellos fueron a pasear para pasar el tiempo y se hicieran las 4 de la tarde, una muchacha italiana de rasgos altivos, de cabellos café rojizo que le llegaban hasta la cintura, los cuales estaba atado en una coleta y formaban un par de mechones que le enmarcaban el rostro esperaba pacientemente a alguien que le había contactado y parecía venir por parte de Hawk Moth.
Ella parecía estar enfada (supongo que su madre no pudo quedarse con ella otra vez por pendientes que tenía en su trabajo en la embajada italiana) solo quería ver que le iba a proponer Hawk Moth y también si le convenía. Unos 10 minutos más tarde el hombre que había sido conocido como Gregkaf o Morpheus en su versión akumatizada se hizo presente pues también había sido contactado por Hawk Moth, cosa que había esperado pacientemente desde hace varios días pues estaba dispuesto en convertirse en un fiel sirviente del villano.
Lila miró con enfado al hombre que había llegado y se había sentado en el mismo lugar que ella. La chica quería decirle que se largara de ahí pero no le pareció muy prudente, y confirmó sus sospechas cuando un hombre vestido como un detective privado llegó al lugar y les puso a ambos en contacto con el enmascarado de plata.
Al terminar su charla ambos quedaron convencidos que trabajar para Hawk Moth les sería beneficioso para ambos pero los dos sonrieron de forma complacida cuando el hombre vestido como un detective les pasó un papel en el cual "Hawk Moth" les invitaba a colaborar con Kingpin y su compañero en pro de su objetivo y que a cambio le premiaría con lo más desearan cuando llegara el momento para eso.
Rápidamente se hicieron las cuatro de la tarde y Peter en compañía de Marinette hicieron acto de presencia en el parque en el cual se realizaría la fiesta sorpresa de la chica. Cuando llegaron al lugar, Marinette (quien ya esperaba algo así) se conmovió por lo que habían hecho sus amigos y familiares y les agradeció de todo corazón a los que habían colaborado para hacerlo.
Pero antes de continuar con el festejo Peter se sacó una cajita de debajo de la camisa y se la pasó a ella.
—No creerás que el libro era todo lo que te iba a regalar ¿verdad? —Peter le indicó con una expresión alegre en su rostro a pesar de la miradas de todos los presentes.
Marinette abrió con premura la cajita y se dio cuenta que lo había en su interior era una linda pulsera conformada con piedritas color rojo, negro y azul. Ella se quedó momentáneamente muda pero abrazó nuevamente al castaño con una expresión feliz en su rostro.
—Gracias Pete —la peliazul le agradeció de todo corazón— este ha sido unos de los mejores cumpleaños que he tenido.
Mientras los dos chicos interactuaban todos los presentes miraban con una sonrisa la escena antes de continuar la festividad en honor de la chica peliazul.
