Capítulo 38: La Vocación de un Héroe
Mientras Mía caminaba hacia el hotel en donde estaba su familia, ella se encontró con un niño que deseaba una paleta con tanto ímpetu que no pudo evitar conmoverse. Para evitar malos entendidos la castaña fue hacia la madre del niño y le indicó sus intenciones. La mujer dijo que estaba bien no sin ante mirarla con algo de recelo pero al no detectar malas intenciones dejó de hacerlo.
Mía metió una de sus manos a uno de los bolsillos de su chamarra de mezclilla y sacó una paleta, la cual el niño observó con tanto deseo. Mía sonrió y le acarició la cara antes de dársela. Momentos después Mía se despidió tanto de la madre, como del niño antes de seguir con su camino.
—Parece que tienes tacto con los niños ¿eh? —preguntó Luka provocando que Mía se sobresaltara.
Mía por su parte no pudo evitar sentir cierto enojo por eso pero al ver quien era relajo sus expresiones. Luka no pudo evitar sonreír de forma traviesa por la reacción de la chica.
—Tonto, me sacaste un susto —Mía le reclamó haciendo un mohín en su rostro por lo que Luka hizo bajo sus hombros, restándole importancia al asunto.
—Perdón, pero me impresionó la mano que tuviste con aquel niño.
—Te perdono Luka, pero no vuelvas a hacerme algo así porque no respondo.
Luka la observó con una sonrisa retadora provocando que Mía se sonrojara un poco pero sacudió la cabeza en un intento de que eso se fuera.
—¿Ah sí? ¿Y qué me harás si lo vuelvo a hacer?
—Puedo causarte mucho dolor.
Mía le dirigió una mirada arrogante pero Luka negó divertido.
—Te creo, te creo, prometo que no lo volveré a hacer —Luka le aseguró pero añadió en un susurro que la castaña no escuchó— por ahora.
—¿Y a dónde ibas Mía? —Luka le preguntó bastante divertido.
Mía dudo por un momento si decirle o no, pero a última instancia decidió que no tenía nada que perder, es más, podría darle una paliza si se pasaba de listo.
—Iba hacia el hotel en donde me estoy hospedando.
—Y te estás hospedando sola o estás acompañada, ya sabes, novio, amigos.
Mía parpadeó un par de veces al entender el contexto en el músico le había hecho la pregunta.
—Nada de eso, me estoy hospedando con mis padres y mis hermanos —Mía declaró con una mirada seria—. Y cabe aclarar que mi padre y mis hermanos son muy celosos.
Luka inclinó un poco la cabeza para apreciar un poco mejor a la muchacha.
—Y lo entiendo. Deben proteger a una chica tan preciosa como tú —Luka le hizo un cumplido provocando que ella se sonrojara.
—Tonto.
Mía se alejó un poco de él y lo observó de reojo, tratando de que él no se diera cuenta.
—¿Y a dónde vas? —Mía preguntó con algo de genuina curiosidad.
—Iba con mi hermana y sus amigos para ensayar un poco, ya sabes, para el día de la música.
—Mi primo no me ha contado nada eso el día de hoy, probablemente se le ha olvidado.
Luka observó con asombro a la chica.
—¿Gabriel es tu primo? —el muchacho preguntó.
—¿Gabu? —Mía preguntó provocando que el músico alzara una ceja por el apodo del chico— él no es mi primo, mi primo es Pablo por parte de su madre, quien es mi tía.
—¿Entonces Pablo es primo de Gabriel por parte de su padre? —el músico preguntó con genuina curiosidad, pues había conocido al par de primos no hace mucho, más precisamente cuando empezaron a practicar la canción que Gabriel y su hermana habían hecho para el día de la música—. ¿Y de dónde viene el apodo de Gabu, Mía?
—Es una anécdota graciosa ¿sabes?, a Gabriel lo conozco desde que éramos muy chicos pero esa historia es para otro día.
Tras la respuesta de la chica, Luka tomó su guitarra y empezó a tocar algo con el plan de convencerla para que le contara la anécdota pero nada consiguió, pues Mía había heredado lo testarudo de su padre y de su tía.
—Eres astuto como una serpiente pero no lo vas a conseguir, aunque no voy a negar que tocas hermoso, al igual que aquella vez.
Luka sonrió de forma astuta por el alago de la chica.
—Nos vemos después —Mía le indicó mientras se disponía a irse pero se detuvo en última instancia— ¿Sabes? Tu hermana me cae bien, cuídala mucho.
Tras eso Mía se retiró no sin antes despedirse con su mano.
—Siempre lo haré —Luka susurró por lo bajo antes de seguir con su camino.
Horas más tarde Peter se vistió con su traje y se dispuso a dar un patrullaje para ver que todo estuviera bien. Mientras se columpiaba por las calles de París, observó como un hombre vestido con un traje con detalles alusivos a un búho fue a ayudar a una niña, cuyo gato se había quedado atrapado en el árbol. Observó como falló miserablemente y quedó colgado en el árbol, por lo que decidió ir a apoyarlo pero se sorprendió cuando se dio cuenta de que se había bajado del árbol con bastante dificultad y con el gatito en las manos.
La niña le dio las gracias al hombre y Spider-Man pudo notar en su rostro la satisfacción de haber hecho lo correcto. Spider-Man siguió vigilando al hombre, dado que le había llamado la atención, y así observó como fallaba y fallaba pero su voluntad de ayudar era demasiado fuerte como para darse por vencido.
El héroe arácnido siguió observando al hombre búho hasta que de un momento a otro llegó Ladybug y Chat Noir a ayudar a unos peatones. El señor búho siguió con intenciones de ayudar, y fiel a su forma de ser fue a ayudarlos. Cuando llegó los héroes de París se sorprendieron aunque Chat Noir le restó importancia y aceptó su ayuda, Ladybug se mostró renuente y hasta un poco dura con el hombre.
A este punto Spider-Man ya sabía que el señor búho era su director, el Sr. Democles.
Spider-Man observó con incredulidad como Ladybug le reprendió con dureza, hasta le sorprendió que la heroína revelara la identidad del hombre como si fuera cualquier cosa frente a los medios, fuera inconscientemente o no. La actitud de la heroína lo volvió a indignar, él sabía que Ladybug le explicó que era peligroso pero esa no fue la manera, pues pareció como si no hubiera aprendido nada con lo sucedido con Lila y temía que akumatizaran al Sr. Democles.
Una vez que Ladybug se retiró, el héroe arácnido se acercó al abatido director.
—Supongo que usted cree que no está hecho para ser un héroe ¿verdad?
El Sr. Democles giró su cabeza para observar mejor a quien le estaba halando y se sorprendió de que fuera el mismísimo Spider-Man, el héroe más reciente de la ciudad.
—Podrá ser que le cueste mucho, pero en el tiempo que lo observé me di cuenta que usted tiene la cosa más importante para un verdadero héroe.
—¿Y qué es? —preguntó el señor Democles con una expresión algo abatida pero que demostraba algo de curiosidad.
—La voluntad —Spider-Man respondió con simpleza— la voluntad de hacer lo correcto, de ayudar a los demás.
—¿Voluntad? —preguntó el señor Democles mientras observaba con sorpresa al héroe arácnido.
—Verá Sr. Búho, cualquiera puede tener un disfraz bonito y jactarse de ser un héroe. Pero como una vez me dijo mi mentor: "Si no eres nada sin el traje, entonces no deberías tenerlo".
El señor Democles observó con sorpresa a Spider-Man.
—No le voy a decir que está completamente mal que usted nos ayude... pero le quiero pedir un favor Sr. Búho.
—¿Cuál favor Spider-Man? —el señor Democles preguntó esperando cualquier cosa por parte del héroe.
Spider-Man se llevó una mano a la barbilla y observó con algo de picardía a su director.
—Que cuando sienta que la situación lo rebase cuando esté ayudando a alguien, quiero que se comunique conmigo y yo encantado le ayudaré ¿entendido Sr. Búho?.
El señor Democles asintió aceptando la propuesta de Spider-Man pero se preguntó el cómo se pondría en contacto con él. Spider-Man notando la duda del director pensó en una solución, hasta que notó una pequeña radio en su cinturón. Entonces el héroe arácnido chasqueó los dedos al ocurrírsele una idea, según él, fantástica.
Tras haber vinculado la radio con la inteligencia artificial de su traje, Spider-Man se despidió del señor Democles no sin antes remarcarle el hecho de que lo ayudaría si tenía problemas.
Spider-Man fue hacia la torre Eiffel para tener una vista panorámica de la ciudad. Cuando llegó a la cima se sorprendió por el hecho de encontrarse con Ladybug. Entonces el héroe arácnido tomó valor y suspiró antes de dirigirse hacia su compañera.
Ladybug notó la presencia de Spider-Man y no pudo evitar esbozar una sonrisa. Para Spider-Man era difícil la situación y estuvo a punto de reclamarle directamente por lo que le había hecho al director del colegio pero se dio cuenta que eso no era lo más propicio en ese instante, pues claramente la heroína no tenía intenciones hostiles hacia él, por lo que Spider-Man decidió empezar una conversación con ella.
—¿Qué tal Ladybug?¿cómo ha estado la situación? —Spider-Man saludó a su compañera.
Ladybug observó a su compañero con bastante alegría y pensándolo bien no era extraño desde lo ocurrido con los mercenarios.
—¡La situación ha estado bien! —la heroína respondió de forma entusiasta pero se tapó la boca y rio con algo de nerviosismo—, me alegro de verte Spidey.
Spider-Man no pudo evitar pensar que esa reacción algo idéntico a lo que esperaría de su querida amiga Marinette y por consiguiente no pudo evitar pensar que ella era Ladybug pero no quería presionarla por el momento. Por su parte Ladybug no dejaba de pensar que se había pasado un poco con el señor Democles al ser tan dura con él, solo esperó que no hubiera sido akumatizado por su arrebato.
—Yo también Ladybug, sabes el día ha estado muy tranquilo. No como en otras ocasiones, ya sabes, como lo de los terroristas que iban hacia el Palacio Borbón. O como cuando nos conocimos —respondió Spider-Man con un tono risueño.
—Sí, Spidey y pensándolo bien Hawk Moth ha estado tranquilo por hoy.
—Por suerte, y por lo que sé Saulo y Sarah están ocupados investigándolo.
Ladybug se puso una mano en la barbilla algo pensativa.
—Spidey... —Ladybug llamó al héroe arácnido el cual prestó su atención inmediatamente.
—¿Qué pasa Ladybug? —preguntó Spider-Man con tono suave, que indicaba que estaba más que dispuesto a escucharla.
—Con respecto al otro día...
Spider-Man inmediatamente supo que la heroína se refería a lo que había pasado en ese mismo lugar después de someter a los mercenarios de Volk.
—¿Qué pasa con eso Ladybug? —Spider-Man preguntó con bastante cuidado y con bastante suavidad.
—Verás... —Ladybug suspiró con pesadez pues lo que iba a hacer no lo hubiera considerado en el pasado, incluso su yo de pasado la hubiera tratado de loca— lo que sucedió ese día hizo que me sintiera confundida e incluso eso afectó mi vida personal. Pero a su vez me sirvió para darme cuenta de algo, ¿y sabes qué es?
Spider-Man quedó anonadado, pues ya deducía por donde iban los tiros.
—¿A qué Ladybug? —preguntó el héroe arácnido esperando el golpe.
—Me hizo darme cuenta de que puedo confiar plenamente en ti, en que tú siempre me apoyarás.
—Sabes que siempre puedes contar conmigo.
—Lo sé Spidey —Ladybug respondió—, y por eso decidí confiarte mi secreto.
Spider-Man se sorprendió, pues era lo que se imaginaba.
—Decidí en confiarte mi identidad secreta, pero... —Ladybug hizo una pausa y miró a Spider-Man a los ojos— quiero que tú también me reveles tu identidad secreta.
El héroe arácnido lo pensó un poco ante la mirada expectante de la heroína y llegó a una conclusión.
—Acepto Ladybug.
Spider-Man se levantó lentamente la máscara hasta dejar descubierto su rostro. Por su parte Ladybug esbozó una expresión sorprendida pero no demasiado, como si ya supiera quien era.
—Ladybug fuera
Una luz rosada rodeó a la heroína solo para dejar a la vista a Marinette en compañía de Tikki.
—No me jo... me imaginaba que podrías ser mi compañera pero nunca tuve la certeza para dirigirme directamente hacia ti por eso. Aunque de haberlo hecho podría haber dañado nuestra amistad.
Marinette solo pudo sonreír nerviosamente, pues de haber sucedido, esa hubiera sido la consecuencia más probable y eso le aterraba.
—¿No estás enojado conmigo Pete? —Marinette preguntó con algo de temor.
—Yo...
Horas más tarde Saulo y Sarah se encontraban con su contacto, Viktor, quien al parecer había podido unirse a la gente de Kingpin para obtener información para armar una operación de detención, la operación Alevilla. Todo parecía sereno, Viktor hablaba con tranquilidad con el matrimonio pues Saulo se aseguró personalmente con ayuda de su esposa que no hubiera nadie cerca.
—Él tiene más de 1,000 hombres a su disposición, todos listos para entrar a la acción en cualquier instante, aunque la gran mayoría está mal entrenados —Viktor les contó con fuerte acento ruso—. Ellos están cerca de la ciudad, más precisamente en Neuilly-sur-Seine.
—Eso ha sido útil, gracias Viktor. Te aseguro que estamos cerca de terminar con todo esto, y cuando lo hagamos iremos por tu familia y te daremos una nueva vida en Landavidis ¿verdad cariño? —Sarah le indicó al ucraniano y a su vez le preguntó a su esposo.
—Claro, es más, te juro Viktor que nadie saldrá herido y que tu querido pueblo natal quedará libre de la influencia de los ultranacionalistas —Saulo le indicó a su informante con una sonrisa cálida—, un par de informes más y terminaremos con esto.
Varios minutos después el matrimonio se despidió del joven mercenario Viktor Kravchenko, un mercenario que se había ganado el respeto del matrimonio. Mientras Viktor se alejaba, Sarah alzó su varita y reforzó la mente del hombre para que nadie pudiera enterarse de su reunión y por consiguiente ponerlo en peligro.
Tras eso Sarah y Saulo emprendieron su camino para poder vigilar a Gabriel Agreste.
