Capítulo 40: El Hecho que lo Inicia Todo
—Terminó —comentó Dante al ver como los Sapotis desaparecían y en el cielo naranja del atardecer fue visible un aura rosa, el cual indicaba que Ladybug había vuelto todo a la normalidad.
—Es eso bueno Dante ¿no? —preguntó Nathan mientras observaba a sus alrededores.
—Sí Nathan pero me incomoda el hecho de que esto no estaba en mi plan, pues suponía que esto iba a suceder más adelante —Dante le contestó a su primo con algo de seriedad.
—Entiendo eso Dante pero creo que no tomaste en cuenta que habría ciertos cambios, como que la tía Mía no es huérfana y no vive con mi tío Pablo y sus padres —Nathan comentó con simpleza.
—Tienes razón Nathan —Dante le dio la razón a su primo—. Creo que debo hablar con mi abuela, creo que es necesario... tanto como tú debes tener una charla con tus padres.
—Eso ya lo hice Dante.
—¿Con ambos? —le preguntó el castaño con una expresión socarrona en su rostro.
Nathan adoptó una expresión derrotada y dirigió una mirada deprimente al suelo.
—No, aún no... pero dame tiempo, al menos hasta el día de la música.
Dante iba a decirle algo a su primo pero fue interrumpido por la llegada de los demás, en búsqueda de explicaciones, en especial Juleka, quien no dejaba de observar con sospecha a Nathan. Alya salió rápidamente y antes de que pudiera decir algo Pablo fue hacia su hijo y le observó con orgullo, pues a pesar de ser algo raro para él, ya se había acostumbrado a convivir con él y estaba seguro que Nadia sentía lo mismo pues aunque no convivía mucho con él, se podía sentir cuando lo hacían.
—¡Bien hecho! —festejaron los tres héroes, mientras que los militares landavideses y Iron Man observaban la escena.
Casi al momento Ladybug y Chat Noir tuvieron que irse, pues sus miraculous empezaron a sonar, indicándoles que casi se les acababa el tiempo de transformación.
Saulo y Sarah observaron al joven arácnido con bastante orgullo al igual que Iron Man. Spider-Man iba a decir algo pero se percató que dos pequeñas niñas, las cuales eran gemelas, se habían quejado al levantarse y sentirse algo desorientadas. Spider-Man decidió ir hacia ellas y llevarlas hacia su hogar, pues sabía que ellas eran hermanas de su amiga Alya.
—Tiene bastante potencial —comentó Saulo mientras observaba a su esposa y a su amigo—, siento que será el mejor de nosotros.
—Yo también lo creo Saulo, de hecho, recuerdo una vez que lo reprendí... le reprendí por una estupidez que había hecho ¿y saben que le dije? —Tony le comentó de forma nostálgica.
—No lo sabemos Tony ¿qué le dijiste? —preguntó Sarah con los brazos cruzados.
—tras que él me dijera que quería ser como yo, le respondí que quería que fuera mejor que yo y tras eso le quité el traje que le había dado, pero al parecer esas palabras que le dije se le quedaron grabadas a fuego porque el día de hoy me lo ha demostrado.
Sarah sintió de forma traviesa y observó divertida al multimillonario.
—Parece que tu relación con Pepper te ha hecho madurar, aunque sea un poco Tony.
Tony pensó en contestarle pero pensó mejor las cosas y decidió darle la razón pues en parte eso era cierto, él había cambiado gracias a ella.
—Tienes razón bruja, tienes razón.
Tras unas horas Adrien empezó a soñar después de haberse ido a dormir algo tarde. El empezó a sonar con un lugar hermoso, rodeado de plantas y flores agradables para la vista. En el cual también había aves hermosas, las cuales le regocijaban al cantar. Adrien empezó a caminar por el lugar lentamente, como si tuviera miedo de hacerlo desaparecer. Y tras una pequeña caminata el modelo se topó con su querida madre y otra persona, la cual era la mujer que había visto en su recuerdo, la mujer en cuestión era Cosette.
Adrien pensó en interrumpir la plática pero se detuvo al ver que su madre hablaba muy feliz con Cosette, pues parecía que la conocía de algún lado, aunque viendo su recuerdo eso no era de extrañar.
Emilie notó casi de inmediato la presencia de su hijo, ella estaba feliz de hablar con Cosette, pues era muy importante para ella. También sabía que Claude estaba cerca, aunque parecía que le daba vergüenza acercarse. Tras unos minutos de charla Emilie fue tras su hijo. Adrien sostuvo una exhalación con la esperanza de que no se dieran cuenta pero un hombre de cabellos rubios y ojos verdes, el cual era idéntico a su tío le llamó la atención.
—¿Sabes? Es de muy mala educación espiar conversaciones de otras personas.
—¿Quién? ¿Quién es usted? —preguntó Adrien sorprendido por haber sido atrapado.
—¡Claude! —Emilie le llamó la atención al rubio— no molestes a Adrien.
—Pero nada más le dije que era de mala educación espiar a las personas.
Adrien observó la interacción algo sorprendido, pues parecía que su madre conocía a aquel hombre.
—Mamá, ¿quién es él? —Adrien le preguntó a Emilie mientras Duusu observaba la interacción con interés, pues había detectado a Plagg junto al muchacho.
Emilie sonrió tranquilizadoramente e hizo que su primo mayor fuera hacia ellos.
—Él es Jean-Claude, tu tío mayor.
—Mucho gusto Adrien —Claude saludo al modelo.
—¿Cómo es qué nunca supe de usted? —Adrien preguntó.
Jean-Claude observó al chico bastante sorprendido y observó a Emilie.
—¡¿Qué le hizo Agreste?! —preguntó el sargento algo malhumorado.
Emilie no pudo responderle a su primo, pues aún le generaba conflicto el hecho de que su esposo le hubiera hecho eso a su hijo. Ella solo pudo agradecerle a Sarah por no hacerlo de manera permanente. Pues su parte Claude se imaginaba lo que Gabriel Agreste había hecho, y si fuera por él ya hubiera capturado al desgraciado pero como no se tuvo que conformar que Saulo hiciera las cosas a su manera.
Claude seguía lanzando peroratas contra el agreste mayor pero una voz firme lo detuvo de manera inmediata.
—¡Ya basta Claude!
El sargento sólo pudo observar con algo de temor a la mujer que lo observaba fijamente a los ojos.
—Sí, tía Cosette —el soldado respondió de forma resignada.
—¿Tía Cosette? —Adrien preguntó con bastante inquietud.
Emilie observó con bastante cariño a su hijo.
—Sí, pequeño ella es su tía.
—Entonces ella es...
—Sí Adrien, ella es tu abuela.
Adrien observó con curiosidad a la mujer que estaba al lado de Claude.
—¿Mi abuela? —preguntó antes de que le empezara a dar un dolor de cabeza.
En un principio Emilie se preocupó pero después entró en cuenta de lo que estaba pasado, pues el hechizo que la esposa de su primo menor estaba cediendo. Por su parte Adrien recordó algunas cosas, como cuando Cosette le llevó un helado cuando era más pequeño, o cuando ella lo llevaba a dar un paseo o cuando llegó en compañía de su tío Saulo y su tía Sarah para darle un regalo de cumpleaños, el cual aún conservaba pero no sabía bien el motivo hasta entonces.
—Ven y dale un abrazo a tu abuela —comentó Cosette mientras abría los brazos.
Adrien se acercó lentamente a la mujer y estrechó sus brazos alrededor de ella, concretando el abrazo, el cual le hizo sentir bastante dicha en su interior.
Al día siguiente, después de salir de clases, Marinette se separó de Peter y le indicó que tenía que hacer unas cosas a lo que el castaño le dijo que estaba bien antes de seguir su camino. Marinette siguió su camino tranquilamente pensando en un diseño que quería hacer y en el tipo de tela que debía comprar. La chica le echó una mirada a su bolsita para ver si había echado la cantidad de dinero suficiente, pero con no lo que no contó fue que un sujeto intentó asaltarla pero un muchacho de su edad lo desarmó con algo de dificultad y lo sometió haciéndole una llave.
—¿Estás bien? —preguntó el muchacho con un francés algo deficiente.
Marinette asintió mientras el muchacho sacaba su teléfono y llamaba a la policía. Unos minutos después llegó el oficial Roger y su compañero, el que había sido confrontado por Harcos, y se llevaron al maleante.
El muchacho le dio una mano a la peliazul para saludarla. Marinette le dio la suya con algo de desconfianza, cosa que el muchacho notó, pero le restó importancia. El muchacho le sonrió de forma tranquilizadora en un intento de calmarla.
—Me llamo Harry Osborn ¿y tú?
Marinette con algo más de confianza le dio su nombre al muchacho.
—Marinette.
Harry sonrió de forma satisfecha en su interior, como si eso fuera parte de su plan.
—Mucho gusto Marinette pero te quiero preguntar algo —Harry le indicó con algo de torpeza al hablar por su poco dominio del idioma pero con la suficiente pericia para que la chica lo entendiera.
—Claro —le indicó la muchacha con algo de desconfianza.
—¿Me podrías decir si conoces a Peter Parker?
Marinette observó con desconfianza a Harry pero él alzó los brazos en un intento de calmarla.
—No me malinterpretes, quería preguntarte si lo conocías porque él es mi amigo y quería prepararle una sorpresa.
Marinette soltó un suspiro algo aliviada pero no dejaba de sospechar del muchacho que tenía enfrente. Harry notó eso y empezó a explicarle que era por haberlo abandonado hace varios años, además que tenía un proyecto en mente que a Peter le interesaría, pues era relacionado con las leyes físicas. Harry le contó todo eso de una manera bastante convincente que Marinette no pudo evitar confiar en el muchacho.
Mientras esa charla tenía lugar, en la residencia Salazar-Boissieu, Dante buscó a su abuela por un rato hasta que la encontró en la sala desmontando su rifle para limpiarlo. Mientras Sarah pasaba un cepillo por el mecanismo del gatillo para retirar los residuos de pólvora provocados por más de cuatro años de uso continuo sin limpieza. Dante tocó el marco de la puerta para llamar la atención de la pelirroja, cosa que consiguió de inmediato. Sarah no pudo evitar verlo con curiosidad y lo invitó a sentarse a su lado mientras seguía con la limpieza de su fusil.
—Abuela —Dante le indicó a Sarah mientras observaba un a pieza del rifle.
—Dime —Sarah le indicó mientras fijaba su mirada en él.
—¿Cómo piensan evitar que Kingpin ponga sus manos sobre la familia de Mía? —le preguntó el castaño con algo de inseguridad.
Sarah no pudo evitar hacer una mueca pues sabía que si eso pasaba, aunque evitaran "La Gran Desgracia de París" el futuro pintaría para ir hacia donde mismo. Ella sabía que si le hacían algo a la familia de su hermano, él no podría sobrellevarlo. Incluso podría tomar una actitud peor que la de Saulo en sus peores días.
—Verás Dante —Sarah empezó—, primero lo que vamos a hacer es informarle y mostrarle toda la información que capturamos cuando fuimos por Volk. Luego entre tu abuelo, él, tu abuelo Harcos y yo tomaremos medidas cautelares, como las que tomamos cuando nació Mía en el '98 en plena 2da. Guerra Mágica. Y por último iremos por Kingpin, es por eso que no hemos capturado al mariposón.
Dante alzó una ceja por el plan, pero llegó a la conclusión de que podría funcionar, considerando que cuando partió a entregar la carta a Escocia en compañía de Nathan, la madre de Mía había muerto asesinada en el '98 cuando ella tenía días de haber nacido.
—¿Y tienen un contacto entre sus hombres? —preguntó Dante de forma seria.
—Sí, él se llama Viktor Kravchenko —le respondió Sarah con algo.
Dante se quedó algo pensativo, pues sabía quién era ese hombre, dado que su padre tenía amistad con él en el futuro.
—¿Pasa algo Dante? —preguntó Sarah con algo de preocupación.
—No abuela, no pasa nada... solo recordaba algo que me contó mi padre mientras hacia un trabajo de investigación sobre la guerra.
Sarah no dejo de observar a Dante con sospecha pero no pudo hacer nada, al fin de cuentas no era su madre para obligarlo a hacerlas cosas.
—Dante, te prometo que no dejaremos que nada le pase a mi hermano y a su familia —le contestó Sarah con bastante seguridad—. Estamos muy cerca de capturarlo para ir tras Hawk Moth y terminar con esto.
Tras decir aquello, Sarah empezó a sentir un mareo fuerte y muchas ganas de vomitar, y esta vez un pudo contenerse por lo que tuvo que salir corriendo hacia el baño. Cuando ella volvió Dante la observó preocupado pero ella lo tranquilizó diciéndole que no era nada. Dante se hizo como el que le creyó pero le pidió que fuera a ver un doctor porque eso no era bueno, y menos con la frecuencia con la que tenía esos malestares últimamente.
Adrien fue llevado por Gorila hacia su hogar, la mansión Agreste. Adrien sentía que aquel lugar estaba lejos de ser un hogar, o al menos de lo que fue cuando su madre estaba ahí. El modelo se sentía molesto con su padre por haber intentado borrar el recuerdo de su abuela, entendía que hubiera querido alejarlo de su tía Annette y su familia pero no lo compartía. Pero el hecho de arrebatarle el recuerdo de su abuela... eso fue como cruzar la línea para él. Cuando llegó a la mansión se sorprendió por el hecho de que su padre lo esperaba en el comedor, tan alejado de él como siempre. Gabriel intentó hacer una especie de plática con él pero Adrien simplemente lo ignoró. Gabriel Agreste no comprendía que había hecho para que su hijo no le hablara, pues solo recibía un fría mirada de su parte y eso lo enojaba de sobremanera.
Harto de la actitud de su hijo, Gabriel Agreste le reprendió de una manera fuerte pero la actitud de Adrien, solo empeoró, a tal punto que ni la mirada le dirigió. Y eso le hizo sentir un dolor muy fuerte en el pecho, comparable al de perder a alguien que amas.
—¿Estaré haciendo lo correcto?— el modista se preguntó después de encerrarlo en su habitación y prohibirle ir a la escuela nuevamente.
Adrien se encontraba en su habitación bastante pensativo por todo lo que había estado pasando últimamente, lo único que quería es que su padre volviera a ser el de antes, aquel hombre risueño que era feliz al lado de su esposa y él. Mientras el joven modelo estaba sumido en sus pensamientos Saulo tocó una de la ventanas utilizando unas piedras, y fue una suerte que no las rompiera, considerando el tamaño de estas. Adrien se apuró en dejar su coartada antes de bajar por la ventana y dirigirse a su tío, el cual lo observaba de forma seria.
Saulo le indicó al muchacho que lo siguiera y que tratara de no llamar la atención de las cámaras. Tras unos minutos de caminata Saulo se detuvo y observó a su sobrino con un deje casi imperceptible de preocupación.
—¿Qué es lo que pasa Adrien? —preguntó el capitán mientras observaba a su sobrino a los ojos.
—No pasa nada tío —respondió Adrien arrugando la nariz de forma inconsciente.
Saulo sonrió de forma nostálgica antes de recobrar su porte serio.
—No me mientas, que yo sé bien cuándo lo haces.
Adrien observó con detenimiento a su tío como si estuviera preguntándole cómo diablos lo sabía, a lo que Saulo negó con la cabeza.
—Lo sé muy bien porque tú haces el mismo gesto que madre cuando mientes y digamos que a ella no se le daba mentir muy bien que digamos —le respondió el capitán en un tono afable pero a la vez pensativo.
—No me siento bien en casa, tío —le respondió Adrien algo abatido.
—¿A qué te refieres? —preguntó Saulo con delicadeza.
—Siento como si algo malo pasara ahí, y a la vez siento como mi padre está más inestable. No sé qué lo tiene así pero me preocupa, verás tío, hoy no quise dirigirle la palabra a mi padre pero en vez de mandarme a la habitación castigado como siempre, esta vez fue distinto... verás el me prohibió ir a la escuela otra vez.
Saulo alzó una ceja impresionado por la declaración de su sobrino.
—¿Otra vez?
Adrien solo pudo asentir, pues es algo que siempre le causaba conflicto.
—No tiene mucho que apenas pude ir al colegio, y antes de eso Nathalie me daba clases particulares.
Saulo mostró una expresión claramente irritada, sabía que el esposo de su prima era un buen hombre, o al menos eso fue en el pasado, pues ahora solo había demostrado ser un imbécil y estaba seguro que pondría fin a esto una vez que atrapara a Kingpin en unos días.
—¿Clases particulares? —preguntó Saulo con incredulidad.
—Sí, hasta apenas como hace tres meses más o menos me dejó ir al colegio por primera vez.
Saulo suspiró para evitar ir directo a la mansión Agreste y darle la paliza que su padre no le había dado por hacerle esa atrocidad al recuerdo de su tía Cosette, además de que estaba seguro que Emilie no lo hubiera permitido de haber estado presente.
—Gracias por compartirlo conmigo Adrien, yo me encargaré personalmente de que vuelvas a ir al colegio y además veré que puedo hacer para que te quedes con nosotros en todo lo que le resta a Pablo de vacaciones —le respondió el capitán con una sonrisa tranquilizadora, la cual le indicaba que todo estaría bien.
—Maldito Agreste, voy a disfrutar al capturarte y darte la golpiza que mi padre no te dio para tu buena suerte— pensó Saulo para sus adentros.
Horas más tarde Marinette se encontraba en un parque, más precisamente en el parque en el que ella había conocido a Peter. La peliazul se encontraba pensando sobre un diseño que tenía ganas de hacer pero no se le ocurría qué más agregarle. Ella estaba metida en su pensamiento cuando notó una sombra que le tapaba la luz y por consiguiente no podía ver su diseño claramente.
La joven aspirante a Modista alzó su vista para ver a la persona que tenía enfrente pero se quedó pálida al notar que era un hombre de aspecto desaliñado que le veía de forma horrible, además el hombre parecía estar sujetando algo en su espalda. Marinette se levantó rápidamente para irse pero el hombre le cortó el pasó y llamó a sus compañeros. La chica se sorprendió cuando observó al mismo muchacho que había visto hace rato, pues se trataba de Harry Osborn.
—Perdóname pero no es personal —Harry se detuvo para pensar sus palabras, pues no se sentía cómodo por la situación, es más, si fuera por él si siquiera lo haría pero tenía una razón que lo superaba— pero él me prometió que salvaría a mi padre si le llevaba a Peter y la manera más efectiva era si te usaba como cebo.
Marinette quiso huir pero de repente sintió como uno de los hombres le había puesto una pistola contra sus costillas, y antes de que pudiera pedir auxilio le tapó la boca para que no pudiera gritar.
—¡Alguien Ayúdenme! ¡Quién sea!— Marinette pensó sintiéndose bastante vulnerable al no poder transformarse.
Tras subirla a la fuerza a una furgoneta con logotipos de una compañía de fumigación, solo para perderse, mezclándose entre los vehículos por la calle.
