Capitulo 43: El Rescate de una Heroína

Ya habían amanecido en París y Peter se dirigía hacia el colegio de manera apresurada, pues se había dormido algo tarde por andar dando un patrullaje con las esperanza de encontrar a su querida amiga. El muchacho corrió hasta que chocó con Alya, quien se encontraba en la entrada del aula en espera de la señorita Bustier.

Peter se levantó con algo de dificultad y no pudo evitar observar con vergüenza a su amiga, la cual le tendió una mano para ayudarle a levantarse.

—Debes tener un poco más de cuidado Peter —indicó Alya mientras cruzaba los brazos.

—Perdón Alya, creí que llegaba tarde y por cierto... —Peter observó con curiosidad a Alya— ¿Dónde está la señorita Bustier?

Alya sonrió de forma sincera y abrazó a Peter.

—Marinette va a ser rescatada hoy —Declaró la morena muy alegre.

Peter sonrió de forma inconsciente pero una duda se alojó en su mente.

—¿Cómo es que saben eso?

Alya guió al castaño hacia donde estaban sus demás amigos a excepción de Adrien. Peter observó con una ceja alzada cómo Rose sostenía una carta escrita con una letra impoluta, y rápidamente reconoció la letra de Pablo.

—Pablo me dio esa carta hace 5 minutos. También me dijo que sus padres estaban encargados de la operación y que tenía algo que decirte, de hecho te está esperando en la entrada —Alya sonrió de forma traviesa—. La señorita Bustier no vendrá en al menos 15 minutos, así que ve a ver que necesita.

Sin perder más tiempo Peter salió corriendo hacia la entrada del colegio. Cuando llegó Peter no lo vio de primera mano pero rápidamente se dio cuenta que estaba recargado contra la barda perimetral con los ojos cerrados. Peter se le acercó lentamente y le pasó su mano derecha en frente de sus ojos pero la voz de su amigo lo detuvo.

—Peter, si estoy despierto.

—Perdón, pero por qué no me hablaste cuando pasé por aquí hace nada.

Pablo sonrió de forma traviesa, de una forma muy parecida a su hijo Dante.

—Porque ibas tan concentrado que pensé que sería una buena idea hablarte y como ya lo había previsto le dije a Alya que te dijera que esperaba aquí afuera.

Peter se rascó el cabello bastante confundido pero Pablo le puso una mano en el hombro.

—Te debo decir que mis padres ya encontraron a Marinette —Peter abrió los ojos bastante sorprendido—, y ellos quieren que te unas en su rescate. Vaya que se nota que ellos confían bastante en ti.

—¿En dónde se encuentra Marinette? —Peter preguntó con algo de ansiedad.

Después de hacerle jurar que no iría tras ella cuando le rebelara en donde estaba, Pablo estuvo listo para cumplir el encargo de sus padres.

—Ella se encuentra en el Bosque de Boulogne, más específicamente en un refugio que fue construido por Kingpin desde hace 20 años, según leí en uno de los informes transcritos por mi padre de un tal Viktor Kravchenko. Mis padres vendrán por ti al terminar las clases de hoy.

Peter esbozó una expresión de incertidumbre en su rostro pero Pablo sonrió tranquilizadoramente.

—Ten por seguro que al anochecer estarás con tu querida amiga, como si nada de esto hubiera sucedido.

Peter regresó a su aula tras terminar de hablar con su amigo. El muchacho tenía una idea de cómo proceder pero nada realmente concreto, podría contar con Chat Noir pero desde el día anterior no había podido contactar con él.

Terminadas las clases Peter se dispuso a salir del colegio, y cuando llegó a la entrada notó el carro negro de Saulo y que Sarah le estaba indicando que fuera con ellos. Tras unos minutos de silencio Peter se propuso a entablar una conversación con los Soldados. Sarah al notar las intenciones del castaño esbozo una sonrisa tranquilizadora para darle toda la confianza posible. Saulo, por su parte, mantuvo su vista en el camino manteniendo su atención sobre su esposa y sobre Peter.

—Esta va a ser una operación relámpago, Peter —Sarah empezó a hablar—. La operación va a consistir en entrar, localizar, neutralizar y salir.

—Suena tan sencillo —comentó Peter con simpleza—, pareciera que es como un juego de niños.

—En cierta forma lo es Peter, en especial si eran los hombres que vimos en el video que Tony nos enseñó a Sarah y a mí.

Saulo sonrió de lado, causando algo de intriga en el joven Parker.

—No puede ser más sencillo que cuando impedimos el primer intento de secuestro de Tony. Verás Peter, nosotros nos encontrábamos en Afganistán para una demostración armamentística que Tony le estaba haciendo al gobierno de aquel país en agosto de 2006.

—¿Entonces intentaron secuestrar más veces al señor Stark? —Peter preguntó bastante asombrado, provocando que Sarah sonriera.

—Claro Peter, recuerdo aquella vez como si fuera ayer. Recuerdo como lo que parecía ser un ejército de la cédula terrorista "Amanecer Carmesí" nos emboscó y nos disparó como si no hubiera un mañana. El ametrallador del vehículo fue herido de gravedad y tuve que atenderlo para dejarlo estable. Saulo y mi hermano Rafael estaban pensando en cómo neutralizar la amenaza cuando al imprudente de mi marido —Saulo negó con la cabeza sabiendo como era su esposa— se le ocurrió ofrecerse como carnada. Naturalmente nos negamos pero como él era al capitán al mando nos tuvimos que resignar.

Saulo aprovechó una pausa que hizo Sarah para poder continuar el relato mientras conducía.

—Fue entonces que les indique a Sarah que tomara su STR y cuando le hiciera la señal y abatiera a los más peligrosos. Luego pregunté quién tomaría la APG.50 y Rafael en una demostración de valor se ofreció y entonces le indiqué que la tomara e hiciera fuego de contención para cubrir a su hermana. Momentos después Horus apareció en mi hombro y desaparecimos en un destello, solo para aparecer a unos metros de donde estaban los terroristas e inmediatamente los abatí para que Sarah pudiera salir y posicionar su rifle para poder abrir fuego.

Saulo paró el carro para ceder el paso a unos peatones y Sarah aprovechó la oportunidad para terminar el relato.

—Después de 7 minutos de tiroteo terminamos con la amenaza y pudimos continuar sin ninguna baja de nuestra parte. Debiste ver la cara de Stark cuando Saulo salió del vehículo, me atrevo a decir que pensó que sería su fin.

Peter observó sorprendido a la pelirroja y no pudo decir ni una palabra.

—Ten por seguro que rescataremos a tu amiga —Saulo le aseguró mientras centraba su mirada en él.

Una vez que los tres llegaron a hacia la residencia Salazar-Boissieu fueron recibidos por Dante y Nathan y les indicaron la situación. Los primos no perdieron el tiempo y fueron hacia la terraza superior. Peter se sorprendió por la reacción de los jóvenes del futuro pero les restó importancia centrándose en rescatar a su amiga.

Dante y Nathan, por su parte habían llegado a la terraza. Dante centró su mirada en la Torre Eiffel y se sujetó la cabeza con algo de nerviosismo y Nathan trató de ponerle una mano en el hombro con la intención de tranquilizarlo pero la reacción de Dante lo sorprendió, pues aparentemente había dejado fluir lo que realmente sentía en ese momento... nada quedaba de ese joven arrogante que había llegado hace varios días a los Campos Elíseos en compañía de su primo. Cuando pudo tranquilizarse el muchacho de ojos color ámbar observó a su primo con intento burdo de sonrisa.

—¡Esto no debería estar pasando!¡Yo lo preví! —Dante empezó a alterarse nuevamente— ¡Yo planeé todo para que nuestra travesía fuera más fácil! ¡¿Y todo para qué?!

Nathan observó sorprendido a su primo, pues nunca le había visto perder la compostura de ese modo, ni cuando su tío Pablo le había prohibido ir hacia su despacho bajo cualquier motivo, situación o circunstancia. Nathan trató de tranquilizarle, quiso hacerle ver que había cosas fuera de su control, que por más que lo intentara habría cosas que no podría cambiar o anticipar.

Dante se negó a escucharle y prosiguió con su perorata hasta que hartó a su primo. En un arranque, Nathan le dio un puñetazo muy duro en la cara a Dante. El muchacho que tenía ámbares como ojos se llevó la mano a la boca.

—¡Cállate de una vez ¿Quieres?! —Nathan le gritó a su primo, provocando que éste le observara sorprendido— ¡No sé qué demonios te pasa, porque desde que tuviste esa puta pesadilla estás así!

—¿Pero qué...? —Dante preguntó pero los gritos de Nathan le hicieron callar.

—¡No puedes controlarlo todo! ¡Tienes que confiar en los demás si quieres tu maldito plan salga a flote! —Nathan observó con fiereza a Dante— ¡Eres tan listo y astuto pero a la vez eres un estúpido! ¡Ahora tienes el apoyo de tus abuelos, de Tony Stark y de los héroes de París, y aun así te pones a dudar, a pesar de que tú fuiste quien me dijo que quien te dijo que hicieras cuando viajaras en el tiempo nos estaba cuidando!

Nathan estaba tan rojo del enojo que parecía que le iba a dar algo. Annette, quien estaba pasando por ahí en compañía de Gabriel, escucharon los gritos del joven y fueron corriendo hacia ellos para ver qué era lo que estaba sucediendo.

—¡Tienes que aprender a ser menos egocéntrico, y a creer que el jodido planeta no gira a tu alrededor!

Las palabras de Nathan al parecer hicieron reaccionar a Dante, el cual no había dicho ninguna palabra hasta el momento... solo se había limitado a escuchar. Cuando Nathan estuvo a punto de empezar otra sarta de insultos, Dante se limitó a ponerle la mano en el hombro de forma amistosa. El gesto del castaño sorprendió de sobremanera al chico de los ojos naranja.

—¡¿Qué está sucediendo aquí?! —cuestionó Annette de forma autoritaria al ver un pequeño hilo de sangre que salía de la boca de Dante.

Gabriel observó sorprendido a su futuro hijo y a su sobrino, y por lo que podía deducir habían tenido una discusión. Por su parte Annette no dejó de observar fijamente al par de adolescentes que parecían haber hecho las paces.

—No sucedió nada abuela, solo Nathan me hizo abrir los ojos. Ahora si me lo permiten, tenemos que rehacer un plan —Dante mencionó con una expresión taimada en su rostro, dejando desconcertados al joven y a la mujer.

Después de preparar su equipo Sarah, Saulo y Peter procedieron a retirarse hacia al bosque. Peter se sentía bastante incomodo al viajar entre tantas armas listas para disparar. Tras varios minutos de viaje llegaron al bosque, solo para encontrarse con el hermano de Sarah, el cual examinaba su revólver con bastante interés.

Al ver a su cuñado, Saulo le lanzó el fusil que le perteneció a su hermano. Rafael no perdió el tiempo y lo examinó como normalmente acostumbraba hacer antes de entrar en una misión.

—¿Y Stark? —Rafael preguntó con bastante interés mientras Saulo le pasaba 6 cargadores abastecidos con munición Pacem de calibre 7.62x51.

—Se encuentra comprándonos tiempo, además mantiene a los civiles fuera del bosque de unas maneras, digamos "ortodoxas" —respondió Saulo imaginándose a Tony usando cualquier excusa barata, tampoco es como si su amigo hubiera dicho a los cuatro vientos que iba a haber una operación de rescate ¿verdad?

—¿Y cómo vamos a proceder? —preguntó Rafael mientras se acomodaba los cargadores en el chaleco antibalas que su cuñado le había proporcionado.

—Entrar, localizar, neutralizar y salir —comentó el capitán mientras acoplaba un supresor a su STR-95.

—Entendido ¿pero qué hay de Spider-Man? —preguntó Rafael de forma seria.

—Él va a entrar por otro lado, aprovechando la distracción que proporcionaremos al irrumpir.

Rafael asintió al comprender el plan. Peter se despidió de los militares antes de ir a su posición, Saulo por su parte, se internó en el bosque en compañía de su esposa y su cuñado, como solían hacerlo cuando estuvieron en Kosovo en 1993.

Después de caminar varios minutos siendo guiados por Sarah, los militares llegaron a las viejas instalaciones de Kingpin, pero al parecer no había ningún vigía. Sarah visualizó a sus alrededores con la mira ACOG de 3 aumentos que le había acoplado a su fusil de francotirador en vez de su mira telescópica.

Inmediatamente cuando terminó de checar la zona, la pelirroja les dio su visto bueno para avanzar hasta la entrada.

—De todos los lugares posibles, el maldito pelón construyó sus instalaciones justamente en el lugar que se conocieron mis padres por primera vez —comentó Saulo al reconocer la zona gracias a las descripciones que le había dado Annette cuando le contó a Claude y a él sobre cómo había conocido a Harcos, unos veinte minutos antes de que 4 hombres del SAS llegaran con el objetivo de asesinarlos cuando tenía alrededor de 15 años.

Sarah le puso una mano en el hombro, provocando que él la observara con una sonrisa que ella le había contagiado.

—¿Entonces quieres hacer los honores? —preguntó la pelirroja mientras le mostraba una carga explosiva para volar la entrada.

Saulo con una expresión depredadora tomó los explosivos.

—Será un placer —el capitán respondió mientras colocaba el explosivo al lado del cerrojo de la puerta de acero.

Marinette escuchó una explosión algo cercana, y por lo que pudo ver y escuchar, eso puso bastante nerviosos a los hombres que la habían secuestrado. La muchacha no pudo evitar alegrarse un poco, pues esa era la oportunidad que había estado esperando para poder escapar de su cautiverio pero para su mala suerte al menos dos hombres armados con rifles Bushmaster ACR acompañados por Harry pero esta ocasión fue distinta porque uno de los maleantes le estaba apuntando con su rifle.

Harry Osborn no pudo hacer otra cosa que maldecir su suerte, pues algo le decía que de esta no iba a salir vivo, pues pensaba que o lo abatían los agentes o lo asesinaban los mercenarios. Marinette al notar el dilema en el que se encontraba el joven no pudo evitar empatizar un poco con él.

—¡Maldita sea! —Rafael maldijo al ver el volumen de fuego que estaban recibiendo—. ¡Pensé que nada más serían seis, no todo un jodido regimiento!

Saulo murmuró algo inentendible y observó con molestia a su cuñado.

—El hijo de perra de Kingpin debió haber mandado refuerzos, como si hubiera previsto que vendríamos.

—Eso es imposible cariño, yo creo que esperaban a alguien más pero definitivamente no a nosotros —Sarah le indicó a su esposo mientras dejaba inconsciente a un mercenario armado con un SCAR-H de un preciso disparo.

—Puede que tengas razón pero tenemos que localizar a Marinette, no quiero que Peter sufra lo mismo que yo hace 26 años. Suficiente tuve con casi perderte por mi estupidez —Saulo le contestó a su esposa mientras hacía fuego de cobertura para apoyar a Rafael.

Al ver que la situación se había estancado Rafael empuñó su varita y lanzó un Lumos bastante potente, el cual tuvo el mismo efecto que una granada cegadora. La acción del pelirrojo aseguró que el trío avanzara hasta unas escaleras que llevaban hacia unos niveles inferiores. Mientras avanzaban uno de los maleantes se abalanzó sobre Saulo con la intención de desarmarlo pero el mercenario no contó con la gran fuerza física del militar. Con tal de evitar perder más tiempo Saulo empuñó su M1911 con su mano izquierda y le disparó al maleante en el abdomen, dejándole inconsciente.

—Parece que mi turno de hacer mi entrada triunfal —comentó Spider-Man mientras observaba que los mercenarios dejaban descuidada una entrada que él creía que le llevaría hasta Marinette.

Spider-Man se columpió con gran habilidad sobre el muro para terminar aterrizando en un ascensor que lo llevaría hacia los niveles inferiores pero cuando iba a pulsar el botón para activar el ascensor, un maleante le vio y le empezó a disparar con una Uzi en modo automático. El héroe arácnido le lanzó una telaraña a los ojos para después lanzarle otra telaraña que utilizó para inhabilitarlo y dejarlo colgado de un árbol. Antes de irse Spider-Man observó la Uzi en el suelo y la levantó, y le dio la sensación de ser igual de pesada que el rifle de Saulo.

—Es mejor que no deje este juguetito aquí.

Spider-Man retiró el cargador del arma y lo lanzó hacia el techo de la edificación, sólo para después hacer lo mismo con el subfusil. Después de hacer eso Spider-Man fue hacia el ascensor de nuevo y pulsó el botón que lo llevaría hacia los niveles inferiores.

El héroe arácnido avanzó por los pasillos evitando un combate directo con los mercenarios, los cuales parecían ser cientos de ellos. Una vez que llegó a una especie de patio central (él lo consideró así por el tamaño del lugar) logró visualizar un puesto de control. Spider-Man trepó por la pared hasta llegar hasta ahí y rodeó la vidriera para que el guardia que estaba ahí no lo viera y así dar aviso de su posición.

Una vez que vio que el guardia abandonó el lugar para posiblemente ir al baño, el arácnido rompió la vidriera para ingresar al lugar de un salto. El acto de Spider-Man alertó al guardia (el cual se apresuró a regresar para ver qué había sucedido pero lo que el mercenario no esperó, fue que Spider-Man dejó una telaraña en el suelo, la cual, provocó que tropezara al pasar corriendo.

Spider-Man aprovechó eso para patear la pistola que el maleante traía en la mano, también aprovechó para taparle la boca y los ojos con sus telarañas y dejarlo colgando del techo en una especie de capullo hecho de telarañas. Al ver que ya no había amenazas, el héroe arácnido visualizó los monitores en búsqueda de su amada amiga Marinette pero lo que no esperó es que ella se encontrara en compañía de Harry y otros dos mercenarios, los cuales les apuntaban con sus armas.

—Debo encontrarlos y rápido —comentó Spider-Man mientras intentaba encontrar la localización de cuarto en el cual los mantenían cautivos.

Saulo, Rafael y Sarah habían despejado el camino y pudieron avanzar tranquilamente hasta el patio central pero lo que no esperaron es que un mercenario saliera de una de las esquinas empuñando una Desert Eagle con la intención de asesinarles con un asalto rápido. En un despliegue de reflejos, Rafael pudo disparar neutralizando al maleante pero no sin antes que el mercenario pudiera apretar el gatillo, provocando que la pistola disparara y la potente bala calibre 50 pasó peligrosamente cerca de su cabeza.

—Hace años que no veía tan de cerca la muerte —el alférez comentó de forma ácida en un intento de soltar la tensión de su cuerpo.

—Ni lo digas hermano, no sabría cómo reaccionar. Ni siquiera sabría cómo decírselo a Amelia o mis sobrinos, en especial a Mía... créeme todos la pasaríamos mal si mueres —respondió Sarah sin apartar su vista de la mira de su rifle.

Tras ese pequeño incidente el trío avanzó hasta lo que parecía un complejo de cuartos pequeños que servían como celdas. Saulo hizo una seña para hacer que su esposa y su cuñado se detuvieran y observaran la cantidad de hombres que había por ahí, lo cual Sarah interpretó como si ese fuera el lugar en donde tenían a Marinette.

Saulo hizo señas para indicarles a sus compañeros que iban a hacer un disparo sincronizado para despejar el camino.

Spider-Man corrió como loco por el complejo de cuartos en un intento de localizar a sus amigos pero sin descuidar su espalda o las esquinas. Varios minutos estuvo haciendo eso hasta que llegó hasta donde vio que había al menos cuatro maleantes vigilando la entrada. Uno de ellos se dirigió hacia donde él estaba pero no el hombre avanzaba apuntando su SCAR-H, por si se encontraba con alguno de los agentes pero el sonido de sus compañeros cayendo lo distrajo y se volteó para ver lo que sucedía, lo cual el héroe arácnido aprovechó para noquearlo y dejarlo maniatado con sus telarañas.

—Justo a tiempo Spider-Man —comentó Sarah mientras esbozaba una sonrisa cargada de orgullo—. Es momento de averiguar si Marinette está ahí adentro.

Saulo tomó una granada cegadora de su cinturón, le quitó la anilla y la lanzó hacia dentro de la habitación antes de que los matones que se encontraban adentro pudieran hacer algo.

Marinette y Harry fueron cegados por una intensa luz blanca, y mientras estaban cegados escucharon como lo que parecían ser disparos pero una intensidad mucho menor de sonido. Tan pronto recobraron la visión se dieron cuenta que Saulo, Sarah y otro sujeto pelirrojo que la peliazul no reconoció habían entrado en la habitación en compañía de su querido amigo, neutralizando a sus captores.

Tan pronto Spider-Man localizó con la vista a Marinette, este le ofreció su mano para ayudarla a levantarse.

Mientras nuestro querido héroe ayudaba a Marinette y a Harry, Saulo tenía una mano en la oreja presionando lo que parecía ser un auricular o comunicador. Saulo escuchó cuidadosamente la información que el aparato emitía. Sarah aprovechó la pequeña calma que había en ese instante para cambiar las municiones Pacem de su rifle por potentes municiones letales calibre 7.92x57, a lo cual Rafael observó a su hermana con una ceja alzada.

—¿Qué? Podría necesitarlas en caso de que Kingpin mande un Juggernaut —indicó Sarah provocando que su esposo y su hermano negaran con la cabeza algo divertidos por la actitud de ella.

Saulo se retiró la mano de la oreja y observó con seriedad a sus compañeros.

—¡Tenemos que salir ya! El equipo 6 del segundo regimiento de la unidad protectores viene en camino para controlar la situación.

Spider-Man tomó la mano de Marinette y la de Harry antes de salir corriendo detrás de los militares landavideses. Tras un par de minutos toda la comitiva llegó al patio central pero cuando nadie lo esperó, Harry tomó una Desert Eagle que vio en el suelo, empujó a Spider-Man y pegó la pistola contra la sien de Marinette.

Sarah, Saulo, Rafael y Spider-Man observaron incrédulos la situación que estaba sucediendo enfrente de sus ojos, en especial Spider-Man, quien no entendía el por qué su amigo estaba haciendo eso.

—¡Vamos Peter!¡Ayúdame, por favor!¡Negocia con Kingpin y con Avinatán por lo que más quieras!

—¡¿Por qué?!¡¿Por qué haces esto?! —preguntó Spider-Man bastante mortificado.

Harry sostenía la pistola con bastante dificultad, pues no pensó que pesaría tanto cuando la recogió.

—¡Hago esto para salvar a mi padre! —gritó el joven Osborn al sentirse acorralado.

—¿Salvar a tu padre? —preguntó Peter con incredulidad mientras observaba como Marinette trataba de mantener la calma para no hacer una estupidez.

—Kingpin y su amigo me propusieron salvar a mi padre de una enfermedad incurable y altamente dolorosa y mortal a cambio de quitarte del medio —indicó Harry con una falsa tranquilidad.

—¡Podemos ayudarte! —gritó Spider-Man bastante desesperado.

Rafael tenía un tiro limpio para dejar fuera de combate al muchacho pero Saulo puso su mano sobre el arma indicándole que la bajara, claramente renegó por eso pero confió en el criterio de su cuñado.

—¡Nadie puede, él me traicionó... nadie puede salvar a mi padre! —gritó el joven Osborn mientras que a su vez empujó a Marinette, liberándola por la gran presión y culpa que sentía.

—Perdóname Peter —Harry le indicó a su viejo amigo mientras se llevaba la potente pistola a la cabeza con bastante dificultad.

Momentos después se escuchó un disparo...

Marinette volteó a ver a Sarah con un tono pálido en su piel. El rifle de la pelirroja tenía rastros de haber sido disparado e incluso aún salía humo de él. Harry sintió un espantoso dolor en su mano y en la muñeca después de que la pistola calibre 50 salió volando por un disparo rápido por parte de la pelirroja.

—Perdóname padre... te fallé —Saulo alcanzó a escuchar del joven tras déjalo inconsciente tras presionarle unos nervios de su cuello.

Unas horas más tarde los militares se encontraban en camino para entregar a Marinette a sus padres. La peliazul se encontraba tratando de tranquilizarse para que sus padres no la vieran desgastada. Spider-Man al notar el estado de su amiga le puso una mano en el hombro y se quitó la máscara. Marinette abrazó a Peter agradecida por haberla rescatado con ayuda de los militares aunque no pudo evitar preguntarse el porqué de que Chat Noir no hubiera ido hasta ahí.

Peter le pasó una mano por la mejilla y le sonrió tranquilizadoramente provocando que la chica se sintiera más tranquila.

—Ya no te preocupes Mari, ya todo acabó... si quieres hablar con alguien aquí estoy.

—Gracias Pete, ¿Pero por qué Chat Noir no fue? —preguntó la chica con algo curiosidad.

Peter no supo que responderle. Sarah, quien había escuchado la pregunta de Marinette se volteó a verles.

—Chat Noir tuvo algunos problemas fuertes que le impidieron presentarle pero nos dijo que lamenta el hecho de no poder ir a ayudarnos.

Marinette asintió en comprensión pero no pudo evitar preocuparse por su amigo y compañero, Peter quien había notado eso sostuvo la mano de la chica indicándole que todo estaría bien. Marinette recostó su cabeza contra el pecho del joven castaño, el cual empezó a acariciarle el cabello de forma tranquilizadora.

—Ya verás que mañana el rey de los chistes de gato estará esperándonos para patearle el trasero al primer akumatizado que nos topemos.

—Gracias Pete —Marinette agradeció los intentos de su amigo para animarla.

—De nada Mari —Peter contestó mientras procedía a abrazarla.

Tras esa pequeña conversación Sarah, Saulo,Rafael, Marinette y Peter siguieron dirigiéndose hacia el cálido hogar de lachica, en donde Sabine, Tom y Gina Dupain seguían rogando para que su amada muchacha estuviera sana y salva.