Única Chance
Enseguida las dos heroínas junto al pequeño grupo de "copias" de Motoko corrieron lo más rápido que sus piernas y los escombros les permitieron, cuando alcanzaron el boquete abierto que fuera usado para entrar, sintieron la explosión y aceleraron la carrera sin siquiera mirar hacia atrás al mismo tiempo que el lugar volaba por los aires.
- ¡Quédense cerca mío! ¡Pared del Silencio! - gritó a viva voz Sailor Saturn deteniéndose y haciendo girar su báculo
Kusanagi y sus "copias" obedecieron al mismo tiempo que una barrera protectora aparecía y las rodeaba mientras la onda expansiva y el fuego la envolvía.
De no ser por la técnica implementada por la Sailor de la destrucción ellas no hubieran podido escapar a tiempo, luego de unos minutos de contemplar cómo el campo de fuerza era envuelto con un montón de fuego y trozos de roca y de aguardar a que la onda expansiva desapareciera, la de cabello ébano corto deshizo el escudo.
De los que antes era una fábrica de terminators solo quedaba un inmenso boquete.
- ¿Ninguna... sufrió daños? Motoko, ¿Estás... bien? - preguntó Hotaru jadeando exhausta
- Las unidades presentes no sufrieron daños - contestó fríamente una de las cyborgs
- Estoy bien, ¿Y tú? Te has esforzado muchísimo - comentó la auténtica Motoko
- Por supuesto, la explosión fue muy fuerte y debía mantener la barrera a como diera lugar - aseguró Saturn apoyándose en su báculo
- ¿Y ahora? - indagó la ex Mayor
- Ahora vamos a buscar a Tarma y después nos dirigiremos a lo que quede del Palacio de Cristal - respondió decididamente la Senshi
En lo alto de lo que antes fuera un alto edificio, se encontraba una figura masculina de cabello plateado acompañado de otra de pelo negro, ambos observaban las ruinas en llamas de Tokio de Cristal sobre las cuales sobrevolaban algunos helicópteros no tripulados. El peliplateado sostenía en una mano un cráneo de T-800 mientras lo miraba unos segundos para dejarlo caer al vacío después.
- Finalmente aquí estamos Diamante, jamás creí que esas dos nos fueran a traer tantos problemas - dijo el de cabellera negra a su compañero
- No te preocupes Zafiro, Kusanagi y la Sailor de la destrucción no conseguirán lo que buscan y finalmente, la familia Black Moon ganará la guerra y gobernará el mundo, luego podremos tomar el cuerpo de la Neo Reina Serenity y convertirla en una como nosotros como hicimos con sus amigos... - respondió el aludido con una sonrisa
Ambos observaban a un enorme ejército de T-800 que avanzaba en dirección a la localización de Motoko Kusanagi y Eternal Sailor Saturn, razón por la cual el príncipe al servicio de Wiseman sonaba muy confiado... o bien pensaba que la guerrera era la Senshi de la destrucción por nada o contaba con un as en la manga por si ellas sobrevivían.
El grupo de copias de Kusanagi con Hotaru y la auténtica ex-Mayor a la cabeza caminaban ya en dirección a la última posición revelada por Tarma mientras procuraban agarrar las armas de los soldados y enemigos caídos.
- Entonces, ¿Cuál es el procedimiento? - preguntó la de ojos rojizos
- Encontramos a Tarma, vamos a los restos del Palacio de Cristal y comprobamos el estado de la Reina, lo siguiente será intentar averiguar la localización del planeta Némesis e ir hasta allí, es la única chance que tenemos de torcer el rumbo de esta jodida guerra - informó la de ojos amatista
- Todas las unidades armadas y listas para el combate - dijo una de las cyborgs acercándose a ambas
- Excelente, así si nos topamos con algún comité de bienvenida no dependeremos únicamente de mis poderes - contestó Hotaru con una pequeña sonrisa
- Hotaru... tenemos compañía - exclamó Motoko a modo de aviso al mismo tiempo que apuntaba con su dedo índice hacia una determinada dirección
La Sailor Senshi dirigió su mirada hacia donde señalaba la cyborg y se preocupó al ver a lo que se refería, enemigos... varios de ellos, una multitud de T-800 se aproximaba a ellas sin pausa ni piedad, los terminators aún se encontraban a una cierta distancia pero ya los sentían cerca, la tierra temblaba y cada paso mesurado, al unísono perfecto, era como un martillazo de un dios del trueno nórdico enfadado.
- Tenemos que acabar con ellos - dedujo Kusanagi poniéndose en guardia
- ¡No! ¡Perderíamos mucho tiempo y energías, además no tenemos suficientes tropas para vencerlos a todos! ¡Me vería obligada a usar bastante de mi poder y tengo que reservarlo para cuando estemos en Némesis! - respondió alzando la voz la de cabello corto negro
El plan era simple, mientras el grupo de copias de Motoko se encargaba de retener a los terminators... la ex Mayor y Saturn seguirían adelante a donde tenían planeado ir. De esa forma, con el ejército de terminators entretenido en la batalla que tenían enfrente, ellas estaban libres para buscar a Tarma y dirigirse a las ruinas del Palacio Real.
- ¡A ellos! ¡Deben detenerlos a como dé lugar! - gritó quien fuera la segunda al mando de la Sección 9 al grupo de cyborgs que programara ella misma
- Entendido - respondieron estas al unísono
Las T-800 aliadas abrieron fuego mientras Motoko y Saturn se escabullían en medio del montón de escombros que rodeaban el sitio, la respuesta de las tropas de Black Moon no se hizo esperar ya que todos poseían armas láser. Todas intercambiaban disparos en el ínterin que se acercaban unas a otras, una de las Motokos corrió hacia el T-800 que encabezaba su grupo, le conectó un golpe que le descolocó el cuello y de una patada logró tirarlo al suelo.
Aún así recibía montones de disparos de armas láseres y el intercambio de ataques continuaba, en eso un enorme H-K que avanzaba detrás de los terminators de Black Moon disparó sus cañones y derribó a algunas de las enemigas. Cuando pasó por encima de uno de los clones de la ex Mayor, esta resultó destruida pero al dañarse su fuente de poder estalló provocando una enorme explosión que dejó fuera de combate a la enorme bestia de metal y a varios T-800 que se encontraban cerca.
De las terminators programadas por Motoko que quedaban, unas respondían el fuego enemigo y otras apuntaban contra un H-K volador que las atacaba, luego de algunos minutos los láseres impactaron en una turbina y como consecuencia de esto, la nave pudo ser derribada y cayó sobre algunos T-800 de Black Moon.
Las Kusanagis que todavía podían combatir disparaban sin cesar y derribaban a algunos adversarios con tiros a la cabeza, inutilizándolos de esta forma al dañar sus chips. Una de las aliadas que poseía el torso robótico expuesto sacó su fuente de poder pronta a estallar y la lanzó con todas sus fuerzas hacia los terminators, de esa forma pudo acabar con varios gracias a la explosión que se produjo.
Aún así la batalla estaba lejos de ser pareja, otra bestia metálica parecida al H-K que fuera destruido antes disparaba una tanda de misiles que acababan con varias de las unidades programadas por Motoko al mismo tiempo que otros dos helicópteros no tripulados hacían lo mismo, consiguiendo igual resultado.
El fuego invadía el lugar y la capa de humanidad de las cyborgs que todavía estaban enteras se consumía entretanto que la mayoría ya estaba destruida, los enemigos se acercaron y rodearon a los pocos endoesqueletos que quedaban los cuales no tenían mucho por hacer aparentemente. Sin embargo contaban con un último recurso, las fuentes de poder dañadas emitían un incesante pitido indicando que se encontraban dañadas, entonces procedieron a quitárselas y lanzarlas.
La enorme explosión que se produjo hizo aparecer un hongo de fuego que arrasó con la mayoría de los enviados por el Gran Sabio incluyendo al tanque y los H-K voladores pero tal y como anticipara Sailor Saturn, las tropas de Black Moon igualmente habían ganado pero el propósito original de las heroínas fue logrado. Ellas se encontraban lejos de allí sobre una moto que perteneciera a algún soldado muerto y que para suerte de ellas funcionaba.
Ruinas de Tokio de Cristal. Despojos de Ciudad Argentum.
El vehículo avanzaba en medio de una calle repleta de restos de chatarra al mismo tiempo que quienes lo montaban permanecían alerta por si algún enemigo las acechaba desde alguno de lo que antes fueran bellos edificios.
- He dejado de recibir transmisiones de las cyborgs que dejamos peleando, intento comunicarme pero ya ninguna responde - afirmó la de ojos rojizos a la guerrera Saturno que la abrazaba con una mano por la cintura mientras que con la otra sostenía la Hoz
- Eso significa que nuestras terminators han caído, pero consiguieron retener al ejército de Black Moon lo suficiente para permitirnos escapar sin ser seguidas por ninguna de esas basuras de metal - contestó la de ojos violetas mirando hacia atrás al mismo tiempo que el viento jugaba con su cabello corto
- Allí delante, creo reconocer a esos soldados abatidos - señaló Kusanagi divisando un grupo de cuerpos desparramados algunos metros delante de ellas
La moto siguió avanzando esta vez con más lentitud hasta llegar hasta ellos, ambas recorrieron las inmediaciones del sitio con sus miradas y se dieron cuenta rápidamente de la batalla que se había librado al contemplar los numerosos orificios de disparos en los restos de chatarra y las paredes. La Guerrera del Silencio descendió del rodado y caminó algunos pasos en medio del grupo de cadáveres antes de mirarlos y reconocerlos al instante.
- Son ellos sí... Ojo de Águila... todos, muertos - murmuró Hotaru poniéndose en cuclillas y dejando su Hoz en el suelo en el ínterin que apretaba sus puños frustrada
- Aún debemos localizar y comprobar el estado del Capitán Tarma Roving - le recordó la ex Mayor viéndola fijamente
- Tienes razón, no tengo tiempo para quedarme aquí lamentando la situación, continuemos nuestro camino ya que Tarma aún debe de estar por aquí cerca - respondió la muchacha tomando de nuevo su báculo y poniéndose de pie nuevamente
Ambas reanudaron el trayecto esta vez a pie y mientras inspeccionaban los alrededores con sus vistas, la Senshi intentaba comunicarse con su Capitán y la ex policía llevaba la moto a su lado. Al cabo de unos minutos, ambas escucharon una voz humana que pronunciaba el hombre de la guerrera Saturn procedente del interior de los restos de una casa y al resultarle familiar aquella voz, la Sailor corrió deprisa en dicha dirección siendo seguida por Motoko.
Las dos entraron a la casa al mismo tiempo que se ponían alertas ya que aquella voz podía ser algún truco de un T-800 y además, el lugar estaba en penumbra. De una puerta a la izquierda de ellas, salió una figura masculina que avanzaba con dificultad la cual cayó de rodillas algunos pasos después.
- Eh... allí más atrás... fuimos atacados... al menos uno de nosotros debía escapar para informarle la situación a usted... mientras los demás retenían a los terminators, por votación se... decidió que fuese yo - hablaba trabajosamente el Capitán
- ¡Tarma! ¡Espera, ahora te curo! - exclamó la de cabello corto corriendo hacia él - Motoko, tú vigila - ordenó a su compañera
La joven posó sus manos sobre la espalda y el pecho de Tarma e inmediatamente cerró los ojos, una energía color morado salió de aquellas y rodeó el cuerpo del hombre cuyas heridas fueron curadas con velocidad.
- Ahora si, ya debes estar bien - comentó Hotaru sonriéndole al de cabello castaño
- Estoy diez puntos ahora, se lo agradezco señorita Hotaru - dijo el de lentes oscuros devolviéndole la sonrisa - Si están aquí es porque consiguieron derrotar a las T-800 - dedujo acto seguido mirándolas
- Exacto, pero que mala suerte tuvieron ustedes al toparse con esas malnacidas... como sea, ahora somos solo nosotros tres, debemos ir de prisa a lo que quede del Palacio de Cristal - afirmó la de pupilas amatista frunciendo el entrecejo
- No tenemos tiempo que perder, en el camino pueden continuar la charla - comentó Kusanagi acercándose a ambos
- Tiene razón, ya es de día y estamos expuestos ante cualquier ataque - concordó el militar - Podemos seguir ahora y arriesgarnos o quedarnos y esperar a que anochezca para continuar - propuso a continuación a las dos
- Mhhhh, el problema de quedarnos es que el tiempo no es algo que nos sobre ahora - respondió la de cabello ébano corto luego de unos segundos de silencio - Permítanme, necesito comprobar si la Reina esta aún con vida o no - agregó acto seguido
Ni bien acabó de hablar, Hotaru se colocó de rodillas, cerró sus ojos y juntó sus manos en su pecho, ante las atentas miradas de Motoko y de Tarma la muchacha entró en trance mientras una delgada aura morada rodeaba su cuerpo. Al cabo de unos minutos, esta desapareció y la chica abrió los ojos.
- ¿Y bien? ¿Pudo encontrarla? - preguntó el Capitán
- La Reina está con vida, he localizado su débil aura en donde tenemos previsto llegar, las ruinas del Palacio de Cristal - respondió Saturn parándose - Tenemos que arriesgarnos y seguir camino ahora, no sabemos en qué situación se encuentra ella y si esperamos a la noche, cuando lleguemos puede ser tarde - añadió con seguridad
- Entendido, señorita Hotaru.
Dicho esto, los tres salieron de prisa y continuaron camino hacia los restos del Palacio mientras se cubrían con el fin de cuidarse de no ser divisados por el enemigo. Al llegar a una zona llena de árboles secos, Hotaru y Tarma supieron que ya estaban cerca del objetivo.
- Muy bien, por aquí debe de estar oculto el acceso a un pasadizo subterráneo que nos conduce directo al Palacio - afirmó la de ojos púrpuras dirigiendo su mirada hacia unas rocas al costado de un árbol frente a ellos, detrás de un alambrado que parecía indicar un límite
- ¿No iremos por arriba? - indagó Kusanagi
- Es muy peligroso, a partir de la cerca alamrada que estamos viendo hay numerosas minas escondidas que nosotros habíamos plantado ya que el Palacio estaba continuamente acechado por numerosos enemigos, los cuales tal vez aún estén rondando en las inmediaciones - respondió el de cabello castaño
Justo cuando iban a continuar el camino, una voz masculina proveniente de la derecha de donde se encontraban se dirigió a ellos.
- Han llegado realmente lejos, pero aquí es donde termina su existencia - dijo un hombre de cabello plateado saliendo de detrás de un conjunto de arboles
El caminaba hacia ellos al lado de otro joven de pelo negro, ambos encabezaban un grupo numeroso de T-800 que también salían de sus escondites. Ellos sabían que Motoko y compañía se dirigían hacia las ruinas del Palacio de Cristal, además eran perfectamente conocedores del hecho de que sí o sí tenían que pasar por el presente lugar para poder llegar y los habían estado esperando pacientemente.
- No puede ser... esos son... el príncipe Diamante y Zafiro - murmuró Tarma contrariado
- Mis sensores me indican que no son humanos - dijo Kusanagi en referencia a los recién citados
- No, no lo son... ambos son T-1000, modelos más avanzados que los T-800, no poseen un endoesqueleto interno... están enteramente hechos de metal líquido polimimético, por eso pueden imitar cualquier forma humana que toquen aparte de transformar sus extremidades en armas cortantes y son difíciles de eliminar, las armas comunes no pueden destruirlos - explicó Saturn a la ex policía
- La Senshi tiene razón e imagino que la poderosa Sailor Saturn sabe que sus poderes tampoco pueden destruirnos - exclamó Diamante
- Ahora ríndanse y suelten las armas, aunque destruyan a nuestras tropas no podrán hacer lo mismo con nosotros dos ya que nos reconstruiríamos de nuevo y los cazaríamos a donde fueran - concordó el de ojos celestes de pie a su lado, mientras que los terminators se encontraban listos para disparar
- No tenemos otra opción porque son demasiados, debo usar mis poderes para retenerlos el tiempo suficiente con la finalidad de que ustedes muevan la piedra del árbol a nuestra izquierda y vayan al Palacio - concluyó la Guerrera del Silencio hablando en voz baja con sus acompañantes
- De ninguna forma, señorita Hotaru, no la abandonaré aquí sola - respondió el Capitán de igual forma
- Es una orden Capitán, no discuta conmigo - contestó terminante la de ojos violetas
- ¿Qué están murmurando? Sea lo que sea no funcionará, si se resisten será peor para ustedes - exclamó el peliplateado caminando hacia ellos
- ¿Quieres nuestras armas? Ven por ellas, cabrón - desafió la guerrera colocándose en posición de guardia y sujetando firmemente la Hoz con ambas manos
- Bien, si desean hacerlo difícil... - dijo Diamante sin poder acabar la frase ya que otra voz masculina proveniente de atrás de los enemigos, lo interrumpe
- ¡No tan rápido, terminator! - gritó aquella voz que resultó muy familiar para Motoko
La ex policía y sus acompañantes voltearon la vista y vieron a un hombre canoso y ojos cibernéticos acercarse, detrás lo acompañaba un ejército de arañas robóticas listas para atacar.
- ¿Batou? ¿Tachikomas? ¿De donde salieron tantos y qué hacen aquí? - se preguntó Motoko sin comprender
- ¿Quiénes son ellos? - indagó desconcertado Tarma
- No hay problema, no sé cómo llegaron aquí pero son amigos - aseguró Hotaru sonriendo
- Quienquiera que seas... si te opones a nosotros, estarás acabado - exclamó Diamante amenazante
- Motoko, ustedes muevan la piedra mientras los Tachikomas retienen a los terminators - pidió el canoso llegando junto a Saturn, Kusanagi y Tarma
- ¿Qué estás haciendo aquí? - preguntó la de ojos rojizos
- En el camino les explico, ahora andando - apremió Batou inmediatamente
- ¡No lo permitiré! ¡Ataquen! - ordenó el peliplata a viva voz a los T-800
- ¡Tachikomas ahora, ataquen! - replicó el tercero al mando de la Sección 9, dirigiéndose hacia sus tres aliados
El intercambio de disparos comenzó mientras Sailor Saturn realizaba su técnica "Pared del Silencio" para evitar que los láseres enemigos les alcanzaran mientras movían la roca y descubrían la entrada al pasadizo subterráneo. Al lograrlo, la Senshi deshizo su técnica y acompañó a sus compañeros que ya acababan de entrar, mientras tanto Diamante y Zafiro se veían imposibilitados de seguirlos debido a los disparos de los Tachikomas quienes además, les disparaban una especie de líquido a los dos T-1000 que los quemaba al entrar en contacto con sus cuerpos.
Los cuatro caminaban a través del oscuro corredor al mismo tiempo que oían los sonidos del combate que se entablaba entre los tachikomas y los terminators, el cual se volvía cada vez más lejano conforme avanzaban.
- ¿Podría decirme quién es usted y como llegó aquí? - indagó el Capitán de modo algo reticente con Batou
- Mi nombre es Batou, yo soy integrante de la Sección 9, una organización secreta para la búsqueda de criminales y rescate de víctimas, oficialmente trabajamos como una organización internacional pero en verdad, somos un equipo que lucha contra el terrorismo y la delincuencia - explicó el canoso con calma
- Entonces, usted y la robot policía trabajaban para el gobierno - dedujo el de lentes oscuros
- Negativo, la Sección 9 es independiente del gobierno japonés y los agentes pueden actuar sin tener que pedir permiso por sus acciones - contestó Motoko con una frialdad que no pasó desapercibida para Batou ni para Hotaru
- Efectivamente, todos nosotros nos encontramos entre los mejores agentes para la guerra cibernética y nos especializamos en casos involucrados con la internet, la piratería y el terrorismo cibernético, yo soy el tercero al mando detrás de Motoko y el jefe Aramaki - continuó explicando el robusto hombre
- Entonces, ¿Por qué no hicieron nada para detener el desarrollo de Cristal Oscuro? - preguntó en tono recriminatorio Tarma
- Porque no constituía ningún delito, era parte de los adelantos tecnológicos... seguro sabrás que la tecnología ha avanzado tanto que las personas se volvieron una fusión con computadoras y por ende pueden ser atacadas por piratas cibernéticos que les obligan a hacer cosas en contra de su voluntad, nosotros solemos investigar eso - respondió el hombre sin mirarlo - Ahora, con respecto a tu pregunta Mayor, fue Sailor Plut quien me buscó... ella presintió que se encontrarían con dificultades y viajó hasta mi época, me explicó todo y como yo no le creí al principio, puso sus manos sobre mi cabeza y me hizo ver todo lo que pasaría... la llegada de Saturn y los terminators, la fundación del segundo Milenio de Plata y la guerra contra Black Moon. Entonces ordené fabricar muchos tachikomas y cuando estuvieron listos, nos llevó a la Puerta espacio-temporal y vinimos hasta aquí - concluyó el de ojos cibernéticos la explicación, eso les había aclarado las cosas a la Senshi y a la ex Mayor
- Eso lo explica todo, Plut rompió el tabú pero nos salvó, de no ser por ti yo hubiera tenido que quedarme y retener a los terminators, usando los poderes que seguramente vamos a necesitar más adelante - murmuró la de ojos amatista tocándose la barbilla con los dedos de su mano derecha
-¿Y qué me dicen ustedes? ¿Qué eran antes de la guerra? - preguntó Batou a Tarma y la Sailor
- Existía una organización llamada Armada Regular, que se dedicaba a combatir el terrorismo y otras cosas de caos mundial, estaba dividido en dos escuadrones, Peregrin Falcons para los varones y la Unidad Sparrow para las mujeres, esta última era destinada a investigar de manera discreta para no causar pánico, al contrario de ustedes nosotros sí dependíamos del gobierno. Yo ocupaba el puesto de Capitán en los PF, es por eso que la señorita Hotaru me llama así - respondió el hombre de pelo castaño con seriedad
- Ah sí, sé quiénes son siempre han hecho un buen trabajo en sus misiones - recordó el robusto canoso
- Por mi parte, ya debes saber mucho de mí... solo era una chica lógica y formal que llevaba una vida solitaria ya que no tuve hermanos, mi madre estaba muerta y mi padre era un prestigioso científico siempre ocupado con sus experimentos, cuando era pequeña fue introducido en mí de forma secreta, una entidad maligna llamada Dama 9 pero gracias a la Neo Reina y su hija que fueron grandes amigas mías y a que yo recuperé la memoria como reencarnación de Sailor Saturn, dicha entidad fue expulsada de mi cuerpo y derrotada, el resto de la historia ya la saben - contestó la de cabello corto ante la sorpresa de Batou que solo conocía una parte de la historia de la Senshi del Silencio y la destrucción
El grupo siguió caminando hasta llegar a una puerta en mal estado, la cual fue abierta por Hotaru gracias a que hizo palanca con su Hoz. Los cuatro caminaron por otro pasillo en el que había algo de luz y que lucía evidentes señales de que un feroz combate se había desatado. Las luces parpadeaban y echaban chispas, las paredes tenían muchos agujeros y quemaduras hechas por disparos láseres, en el suelo numerosos cadáveres estaban desarrapados, el fuerte hedor que impregnaba el aire demostraba que ya llevaban un tiempo muertos.
- Evidentemente han pasado algunas semanas desde que el Palacio Cristal fue atacado por las máquinas, síganme vayamos arriba - dijo la muchacha de cabello corto tapándose la nariz mientras caminaba mirando a todos lados
- Mantengámonos alertas, por si alguno de estos malditos aún esta oculto cerca - sugirió el Capitán con el arma lista y haciendo lo mismo que Hotaru
Ellos revisaron las inmediaciones, Motoko y Saturn se dedicaron a revisar las subidas que no estuvieran tapadas por escombros en el ínterin que Batou y Tarma investigaban cada compartimiento que se encontrara en el mismo nivel, habiendo ya recorrido las destruidas salas médicas y de investigación encontraron solo una parte cuyas computadoras continuaban funcionando.
Mientras las dos chicas estaban abocadas en su tarea, la joven Tomoe se había decidido a preguntarle a su compañera algo en lo que había estado pensando todo el tiempo transcurrido, ya que no podía sacárselo de la mente.
- Todas las subidas están tapadas de escombros, evidentemente la parte superior se derrumbó después del ataque enemigo - dijo la de pupilas rojizas mientras revisaba las escaleras en las que estaban
- Motoko, ¿Puedo preguntarte algo? - indagó la guerrera mirándola fijamente - Después de que saliste de la incubadora me partiste la boca de un beso, ¿Porqué lo hiciste? - continuó ante la cabezada afirmativa de su interlocutora
- Seguramente deseaba ver si podía sentir como humana, ahora con este nuevo cuerpo me doy cuenta que soy más máquina que antes - respondió Kusanagi confesando lo evidente
- De eso me doy cuenta, ahora estás hablando como una terminator reprogramada... te pareces más a lo mismo que estás combatiendo - concordó la de pupilas violetas bajando la mirada con cierta tristeza
- No deseo eso, quiero derrotar a las máquinas y pasar más tiempo contigo - afirmó la ex Mayor acercándose, sin agregar nada tomó la barbilla de Saturn para levantarle el rostro y plantarle otro beso en la boca de la misma forma en que lo hiciera en la fábrica de terminators y esta vez al igual que en la otra ocasión, Hotaru tampoco se resistió a eso y las sensaciones que estaba experimentando la desconcertaban
Ni bien se separaron del beso, llegaron corriendo Batou en compañía de Tarma, quien no tardó en notar la cara roja de la guardiana del planeta Saturno.
- Señorita Hotaru, ¿Pasó algo? Está colorada - señaló el hombre de patillas extrañado
- No... no es nada, todo está bien... ¿Encontraron algo? - preguntó la de cabellera corta buscando desviar el tema
- Si, encontramos una recámara en donde vimos a la Reina - afirmó el robusto canoso rápidamente
- Vamos ahora entonces - contestó la cyborg policía de la Sección 9 empezando a caminar
Los cuatros corrieron hacia el sitio indicado por los dos hombres y en cuanto llegaron, todos menos Motoko se sorprendieron en gran manera ante lo que encontraron... lo primero que notaron fue que la habitación estaba casi intacta y sobre todo lo segundo, sobre una especie de altar de piedra se encontraba el cuerpo de la Neo Reina en el interior de un cajón de cristal.
- ¿Está muerta? - preguntó impactado el de ojos cibernéticos
- No, solo está en estado de letargo y esa envoltura de cristal es el propio Cristal de Plata que la protegió al verse ella en riesgo de muerte - aseguró Hotaru acercándose a la soberana
- Me alegra que hayas podido llegar hasta aquí, Hotaru - se escuchó decir a la voz de la soberana de Tokio Cristal dentro de la mente de Saturn
- Re... Reina..., me está hablando - dijo sumamente impactada la joven
- ¿Cómo? Yo no oigo nada - comentó Tarma desconcertado
- Que no se alarmen, mi alma te habla a través de la mente y solo tú puedes oírme porque eres una Sailor Senshi - respondió la Reina inmediatamente
- Todo está bien, solo yo puedo escucharla dentro de mi cabeza porque soy una de sus guardianas - informó la guerrera en tono calmado - Oiré ahora lo que ella tiene para decir - añadió sin pérdida de tiempo contemplando el semblante inmóvil de la mujer adentro del cristal
- Te lo agradezco, seguramente ya sabrás que tuve que usar el Cristal de Plata para despertar a Plut y que te fuera a buscar, por ende tuve que dejar al Palacio desprotegido... estamos perdiendo, hay innumerables bajas entre ellas mi amado Endymion, Chibiusa y muchas de las demás Sailors... desconozco si las restantes siguen con vida o no pero si sé que están en poder de Black Moon. Hotaru, solo tenemos una chance de dar vuelta la historia... en la sala de computadoras que seguramente tú y los que te acompañan encontraron, podrán ver las coordenadas exactas del planeta Némesis, por favor vayan hasta allí y derroten al Gran Sabio porque de lo contrario... la Tierra y la humanidad están perdidas. Plut no puede hacer nada al no poder dejar sola la Puerta del Tiempo, ¡Tú eres la última Sailor Senshi, Saturn! ¡Si las demás siguen vivas y están en Némesis, necesito que las rescaten y que acaben con Wiseman! Eso es algo que solo ustedes pueden hacer - habló en tono suplicante la voz de Neo Serenity dentro de la mente de una sorprendida Hotaru, confirmando lo que ya sabía
Evidentemente solo había una chance de salvar al planeta y evitar la derrota a manos de Black Moon y Dark Crystal, algo también era seguro: no podían fallar.
Ahora si puedo continuar con esta historia después de haber terminado SMvsT: El Origen, me dedicaré a esta así después puedo apuntar todos los cañones a De Miel a Hiel, tengo unas ganas bárbaras de continuar con esa historia ya que tengo ideas que espero plasmar por escrito jeje.
Se podría decir que este fic ya va encarando la última curva antes de la recta final, en Némesis no la van a tener fácil pero no adelanto nada, deberán esperar a las actualizaciones ¿Cuántos capítulos me faltan para concluir esta historia? No lo sé, depende de la cantidad de relleno que le voy metiendo como agregado al argumento original del cómic.
Me despido hasta la próxima, cuídense mucho y que estén bien. Saludos!
