Batalla en Némesis

La motocicleta se acercaba velozmente al grupo de cuatros guerreros y ya tenía sus lanza-misiles listos para disparar, intuyéndolo Sailor Saturn extendió su Hoz con ambas manos para realizar su técnica defensiva impenetrable.

- ¡Tengan cuidado, va a disparar! ¡Pared del Silencio! - exclamó potentemente la guerrera

Dos misiles salieron de los cañones a los costados de la moto y una ametralladora ubicada en la trompa del vehículo también abrió fuego, pero dichos ataques golpearon contra el férreo campo de energía producto de la técnica de la Sailor, una explosión se produjo pero el grupo de Motoko no fue alcanzado.

La terminator no desaceleró y en cambio dio vueltas en círculos alrededor de ellos antes de alejarse algunos metros para volver a la carga y repetir los disparos de antes, los cuales tampoco lograron penetrar la barrera.

- Tenemos que hacer algo, estamos a salvo pero no ganaremos nada si solo nos defendemos - exclamó Batou

- Necesitamos bajarla de esa moto, aunque corramos nos alcanzará enseguida - afirmó Kusanagi con total seguridad – Por otra parte, ese vehículo nos vendrá bien para llegar más rápido a destino - añadió de igual forma

- Buena idea... ¿Pero cómo? - preguntó Tarma

- Voy a deshacer mi técnica pero debemos tener mucho cuidado, la triple ocho cuenta además, con bombas de gas venenoso - contestó Hotaru a modo de advertencia – Apenas lo haga, debemos separarnos y correr para evitar ser blancos fáciles.

La de pupilas amatistas cumplió con lo recién dicho, momento en el que la cyborg de corto cabello aguamarino giró bruscamente la motocicleta antes de frenar y sacar de debajo de su traje de cuero negro, una bomba que lanzó en dirección a sus objetivos. Sin embargo estos corrieron y se dispersaron rápidamente al formarse una nube de gas verde cuando la granada explotó.

A continuación, la triple ocho sacó otras dos bombas que arrojó sin pérdida de tiempo, una hacia su izquierda y otra a su derecha para intentar alcanzar a alguno de los cuatro. Guiándose por la prioridad de eliminación que tenía en su programación, Verónica puso en marcha el vehículo para ir detrás de Hotaru.

Eso hizo mientras disparaba otros dos misiles aparte de la ametralladora, pero la Sailor repitió su "Pared del Silencio" y los ataques no pudieron dañarla, mientras tanto Tarma y Batou dispararon sus armas contra la exterminadora. Algunos disparos impactaron en ella pero no consiguieron tirarla de la moto.

Entonces aprovechando que la cyborg de ojos aguamarinos todavía no había acelerado a fondo, Motoko corrió lo más rápido que pudo a través de la neblina de gas verde y se arrojó con un salto, sobre la enemiga montada. Esta se defendió con codazos pero no consiguió evitar que Kusanagi la tomara del cuello y la empujara afuera, ambas cayeron junto al suelo al igual que la motocicleta y dieron algunas vueltas rodando.

Los dos hombres y la Sailor observaron atentamente cómo ambas cyborgs se levantaron de prisa y corrieron para forcejear entre sí, en un momento determinado Motoko le dio un empujón a su adversaria para propinarle una patada en la cabeza que la desestabilizó. A continuación la tomó de ambos brazos y la arrojó al suelo con la intención de conectarle un par de fuertes puñetazos en el rostro, al lograrlo la agarró de las solapas del traje y la puso de pie solo para volver a arrojarla al piso.

La de ojos rojizos intentó agarrarla del cuello e inmovilizarla pero Verónica reaccionó esta vez con una patada en el abdomen de su enemiga consiguiendo empujarla hacia atrás, a continuación le propinó un golpe en la cara para después apretarle el cuello con ambas manos y tirarla sin dejar de realizar dicha acción. La ex agente de la Sección 9 intentaba soltarse pero la de cabello aguamarino no cedía, más bien la enderezó sin soltarla con la finalidad de arrojarla con fuerza.

El cuerpo de Motoko voló un par de metros y rodó en la rocosa superficie nemesiana mientras que la Terminator al servicio de Black Moon corrió en el ínterin que la cyborg policía intentaba ponerse de pie, al llegar junto a ella le asestó una fuerte patada en el estómago que provocó que su contrincante rodara y quedara tendida boca arriba. Aprovechando esto, Verónica se le acercó y con una mano le apretó el cuello al mismo tiempo que con la otra le daba potentes derechazos.

Viendo que su compañera se encontraba en dificultades, Tarma y Batou dispararon sus armas y al sentir los impactos en la espalda, la de pelo aguamarino cayó a un costado de Motoko y los miró fríamente mientras se levantaba y sacaba una granada de debajo de su traje para arrojárselas, en su vista electrónica tenía fijados los blancos en los rostros de los enemigos junto con un mensaje: "Humanos hostiles. Acción: Exterminar"

Pero justo en el momento en que iba a quitar el seguro del explosivo, Motoko la desestabilizó con una patada en las piernas, continuó con un golpe en el brazo con el que la obligó a soltar la bomba y le dio un fuerte empujón para derribarla.

- ¡Atrás Motoko! ¡No tenemos tiempo, no nos conviene alargar demasiado las peleas que tengamos! ¡Voy a destruirla! - exclamó Eternal Sailor Saturn preparándose para atacar

Acto seguido apuntó su báculo hacia la triple ocho que ya se estaba levantando, la bola brillante apareció en el extremo superior y un potente haz de luz salió disparado luego de que aquella aumentara lentamente de tamaño. El ataque golpeó de lleno en la cabeza de Verónica y su cuerpo fue impulsado varios metros haca atrás, una explosión se produjo y gran parte del mismo sufrió grandes daños quedando expuesto parcialmente el endoesqueleto robótico en numerosos lugares, al finalizar la técnica, el cráneo y una porción del torso de la T-888 habían desaparecido al mismo tiempo que un pitido empezaba a oírse del interior.

- Ese sonido es... - dijo Tarma adivinando lo que ese ruido quería decir

- ¡Su fuente de poder! - vociferó Motoko coincidiendo con lo dicho por el militar

- ¡Si! ¡Va a estallar! ¡Tenemos que alejarnos de aquí ahora! - gritó Hotaru a viva voz

Sin pérdida de tiempo, Batou agarró la motocicleta, agradeció que esta estuviera encendida y se dispuso a conducir, Tarma se sentó detrás y las dos mujeres se pararon agachadas sobre los lanzamisiles al mismo tiempo que con una mano sostenían las armas y con la otra se abrazaban con los varones. Estaban sumamente incómodos y apretados pero era la única forma de que cupieran los cuatro en el vehículo.

El canoso arrancó y aceleró a toda velocidad, al cabo de algunos metros una gran explosión hizo acto de presencia seguido de un hongo de fuego, la onda expansiva igualmente sacudió la moto y Motoko y Hotaru se soltaron y cayeron, sus cuerpos rodaron y quedaron tendidas en el piso. Por su parte, Batou detuvo el vehículo a fin de que ambos fueran a buscar a las dos mujeres, que ya se estaban poniendo de pie.

- ¡Motoko! ¡Hotaru! ¿Se encuentran bien? - indagó el de ojos cibernéticos corriendo hacia ellas

- Algo aturdida... pero viviré, mi Hoz... se me cayó - respondió con algo de dificultad la de cabello corto ébano buscando con su vista el arma

- No perdamos las armas, las necesitaremos después - afirmó Kusanagi ya de pie yendo por la que tenía

La guardiana del planeta Saturno avistó su báculo tirado a algunos metros de donde se encontraba, los dos varones comprobaron que la Senshi y la cyborg policía estaban bien al mismo tiempo que estas recuperaban su armamento, una vez que estuvieron todos listos se subieron en la moto de igual forma que antes y reanudaron su marcha hacia el castillo de Black Moon

- ¡Muy bien, próxima parada: la base de los terminators! - exclamó Batou con una pequeña sonriza

- De ser posible debemos abrirnos paso con los misiles, ante los enemigos que se nos interpongan en el camino - respondió Motoko sosteniéndose de Tarma, mientras avanzaban por el inhóspito y lúgubre paisaje de Némesis

Como era de esperarse, una gran cantidad de enemigos aguardaban en la ciudadela y el portón de acceso se encontraba cerrado, por lo que valiéndose de los lanzamisiles de la moto abrieron un hueco en la misma para pasar en el ínterin que esquivaban los disparos de los exterminadores y los HK voladores.

Tal y como sugiriera la ex segunda al mando de la Sección 9, debieron usar los lanzamisiles y la ametralladora de la trompa del vehículo para despejar de enemigos la ruta hacia el siniestro castillo.

- ¡Estamos llegando! - gritó el Capitán Roving contemplando la base enemiga frente a sus ojos cada vez más cerca

- Me alegra eso porque me parece que nos quedamos sin misiles - respondió Batou apretando el botón disparador de los mismos y notando que solo la ametralladora disparaba, pero igualmente continuaba evitando ágilmente los disparos de las tropas de Black Moon

Al llegar frente a la entrada herméticamente cerrada, Motoko saltó de la motocicleta con el cañón láser en manos y disparó el mismo para acabar con los T-800 que guardaban la puerta y los atacaban, acto seguido Saturn hizo lo mismo con su báculo en manos para realizar su "Cañón Galáctico" para derribar el portón, hecho que consiguió posteriormente a la explosión que produjo el impacto del ataque.

Los hombres bajaron de la moto y junto a las mujeres entraron de prisa al castillo, ni bien lo hicieron, Kusanagi apuntó y disparó su arma al techo adyacente a la entrada para provocar un derrumbe y sellar la misma. Batou y Tarma no entendieron porqué ella había hecho eso luego de que el polvillo del aire se disipara.

- ¿Porqué hiciste eso, Motoko? - preguntó el canoso intrigado a su colega

- No vamos a necesitar esta puerta para escapar, ustedes usarán el teletransportador para volver a la Tierra mientras que nosotras iremos al desplazador temporal - aclaró la de pupilas rojizas la razón de su acción

- Buena idea Motoko, no queremos que ninguno de los que están afuera nos sigan - sonrió levemente Saturn coincidiendo con su compañera

- Comprendo ahora, bien entonces, ¿Cuál es el plan? - indagó el Capitán observando los numerosos pasillos con escaleras frente a ellos

- Debemos separarnos en dos grupos, Batou y tú tomarán el pasillo grande de la izquierda mientras que Motoko y yo agarraremos el de la derecha, mantengan los ojos bien abiertos porque seguramente nos toparemos con enemigos poderosos en el camino y recuerden no alargar demasiado los combates, en la medida de lo posible – dijo Saturn a modo de indicación y consejo

- Entendido, cualquier cosa nos mantenemos comunicados... cueste lo que cueste debemos tener éxito, de eso depende la humanidad y nuestro planeta - aseguró el robusto canoso revisando su arma

- Muy bien, en cuanto rescaten a las guerreras sobrevivientes, vayan inmediatamente al teletransportador con ellas y no nos esperen - recomendó Motoko seriamente ante lo cual, los varones asintieron con una cabezada

A continuación, la Senshi y la cyborg observaron en silencio cómo sus compañeros corrían y se internaban por el corredor correspondiente, en búsqueda del área de celdas guiándose por los planos de la minicomputadora de Tarma.

- Yo tengo un plano detallado del lugar dentro de mis ficheros, pero espero que ellos no terminen perdidos. Al fin y al cabo debemos esperar a que lleguen hasta el teletransportador – dijo Kusanagi refiriéndose a Batou y Tarmicle

- Descuida, Tarma cuenta con un auto mapa avanzado con buenos sensores que no necesitan de ninguna señal satelital para obtener los datos así que no se perderán, solo deben cuidarse porque seguramente, Yoshino o Esmeralda estarán esperando - informó la de ojos violetas – Para ellos será menos peor encontrarse con la primera - agregó con seriedad

- ¿Esmeralda? Seguramente otra exterminadora.

- Si pero de un modelo mucho más avanzado, ya te explicaré en detalle cómo es, ahora debo decirte algo... - contestó Saturn bajando su vista aún más seriamente – Cuando lleguemos a donde debemos ir, tienes que dirigirte tú sola a la máquina del tiempo y programarla para regresar al pasado, a la fecha que te indicaré - añadió ella

- ¿Yo sola? Creí que vendrías conmigo - respondió Kusanagi abriendo grande los ojos

- No, es necesario destruir por completo el planeta Némesis para destruir a Wiseman y ganar esta guerra, para eso... necesitaré usar mi poder al máximo - advirtió la Sailor de la Destrucción

- Pero si tú haces eso... - adivinó la ex policía lo que Hotaru quería decir

- Si... moriré, pero no quedará absolutamente nada de este maldito lugar. Por eso es imperativo esperar a que Tarma y Batou cumplan con su parte y también, a que tú te hayas ido... para expulsar todo mi poder - reveló la de pelo negro concordando con su compañera

- Comprendo, es necesario para destruir a Dark Crystal en este tiempo y en el pasado – dedujo Motoko recibiendo como respuesta una cabezada de Saturn

Aunque por fuera lucía como una fría máquina y no mostraba emociones, la parte humana dentro de su chip todavía experimentaba pena al saber lo que pasaría con Hotaru, dentro de sí deseaba que ella fuera al pasado también... pero sabía también cuál era el destino de la Senshi de la Muerte y el Renacimiento, era consiente de que ese título no lo llevaba porque sí y no podía ser egoísta, ante todo estaba el cumplimiento de la misión de derrotar a Black Moon y salvar a la humanidad.

Por su parte, Saturn tuvo bien en claro lo que debería hacer a partir de momento en que la Neo Reina Serenity se comunicó con ella en las ruinas del Palacio de Cristal pero, se cuidó de decirlo antes ya que sabía que Tarma intentaría convencerla de no hacerlo y no deseaba dudar de ninguna forma. Decidió confesárselo a Motoko por ser conocedora de que si aún quedaba humanidad en la cyborg, esta no demostraría ningún sentimiento. Por dentro de sí también sentía tristeza de no encontrar otra forma de ganar la guerra, aunque mostrara la templanza de que su sacrificio se trataba de la llave para lograr la victoria.

- Bien, en marcha - apremió la guerrera a Motoko

Sin decir más, las dos se dirigieron al pasillo que habían decidido tomar y corrieron de prisa, en estos momentos si algo no tenían era tiempo.

Batou y el Capitán Roving iban por el corredor en penumbra hasta llegar a un cuarto de tamaño mediano en donde se encontraba un T-800 que apenas los vio, les apuntó para dispararles pero el de cabello castaño se adelantó y abrió fuego con su arma láser hasta acabar con él, mas no pudieron relajarse ya que otros dos exterminadores se acercaron por dos de los pasillos que llegaban a la sala. Los enemigos disparaban pero los dos hombres fueron ágiles al esquivarlos y cubrirse en el corredor por el que habían llegado, acto seguido respondieron y luego de un intercambio que duró algunos minutos, pudieron acabar con los cyborgs.

- Cielos... estos montones de fierros sí que son duros, tenemos dos alternativas... a la derecha o al frente, ¿Por dónde, Capitán? - preguntó el de ojos prostéticos observando las opacas paredes de metal y roca

- Según la lectura que arroja la computadora... debemos tomar el pasillo delante de nuestros ojos y continuar derecho - contestó el de lentes negros

- ¿Es confiable? No tenemos ningún satélite cerca - dudó el tercero al mando de la Sección 9

- No te preocupes, guiándonos por este aparato llegaremos sin duda al área de las celdas, solo debemos tener cuidado ya que no sabemos lo que nos esté esperando más adelante, ya oíste a la señorita Hotaru - afirmó Roving convencido de lo que estaba diciendo

- De acuerdo, andando entonces.

El par de guerreros prosiguió a toda prisa y vigilando atentos por donde iban ante cualquier posible emboscada, corrieron hasta llegar a una curva a la izquierda de noventa grados que tomaron rápidamente y conforme avanzaban, el sitio se volvía cada vez más oscuro. Tarma le indicó a Batou que ahora debían ir con cuidado al mismo tiempo que encendía una linterna y llegaban hasta otra desviación, esta vez a la derecha la cual estaba seguida por unos escalones que bajaban y llevaban a una especie de entrada en forma de arco alargado. Del otro lado podían apreciar otro salón solo iluminado por la luz de la linterna del Capitán.

Los dos continuaron caminando y dieron con un cuarto alargado, el hecho de que la única fuente de luz presente la tenía el de cabello castaño, el color opaco de las paredes del sitio más el silencio que imperaba el cual los hacía estar en alerta ante la sensación de ser atacados en cualquier momento, le daban un aire aún más siniestro al lugar.

- Esto está muy tranquilo, demasiado para mi gusto - comentó Batou mirando hacia todos lados

- Tienes razón, tanta tranquilidad me da mala espina - concordó Tarma con el hombre de la Sección 9

El presentimiento de ellos se cumplió cuando el portón al otro lado del salón que estaba cerrado, se abrió y por el mismo se acercó una especie de tanque HK de tamaño pequeño acompañado de un grupo de T-800 al mismo tiempo que se oía en el ambiente, la risa perversa del Gran Sabio.

- Ese tanque es enorme, si nos alcanza estaremos muertos - opinó el canoso ceñudo

- Y eso que no viste un HK a tamaño real, este es a escala - respondió Roving mirando a su alrededor – Los cuartos a los costados, pongámonos a cubierto o les serviremos de tiro al blanco a esas malditas máquinas - añadió señalando dos salas, una a cada lado de donde estaban

Los dos corrieron cada uno a una dirección diferente mientras esquivaban los disparos láser y los misiles de los atacantes, una vez que se aseguraron de que aquellos se encontraban vacíos y se pusieron a cubierto, procedieron a contestar el fuego siempre teniendo cuidado de no ser impactados ya que los láseres enemigos eran potentes.

El HK y los endoesqueletos disparaban y los hombres apuntaban al tanque buscando inutilizarlo, el blanco eran sus torretas las cuales destruyeron gracias al cañón de Batou mientras que Tarma utilizó una granada para terminar de volar en pedazos al bicho metálico que contraatacaba con sus misiles.

Los dos humanos tuvieron que cubrirse no solo por los ataques de los exterminadores, también por los escombros que caían producto de los impactos de los cohetes, pero igualmente consiguieron proseguir con la contestación de los disparos.

Tarma se vio sorprendido al sentir que detrás de él se abría una compuerta que revelaba un pasillo secreto del cual salieron minitanques equipados con armas láseres, entonces al verse atacado, tuvo que pedirle a su compañero que lo cubriera mientras se hacía cargo de dichos enemigos. El canoso obedecía en el ínterin que el de anteojos oscuros rodaba para evitar ser alcanzado, luego de unos cuantos intercambios de disparos aquel logró abatir a los cyborgs.

En eso, Batou ya había conseguido destruir a algunos T-800 cuando el Capitán se le unió lanzando otra granada para acabar con más enemigos. Antes de terminar de derrotar a los organismos cibernéticos que faltaban debieron cubrirse unas cuantas veces ya que pelearon ferozmente, pero no pudieron acercarse más gracias a que contaban con armas a distancia.

- Al fin... ya sabía yo, cuando todo está tan tranquilo es mala señal - opinó el robusto de ojos cibernéticos

- Es cierto, oye debemos revisar la carga de nuestras armas, no olvides que tuvimos que pelear bastante para repeler este ataque - avisó el de pelo castaño

- Tienes razón, por lo que veo aún me queda carga pero no vendría mal recoger alguna de las armas de los terminators, ya no las necesitarán ¿no te parece? - sugirió su compañero con una pequeña sonrisa

- Buena idea, yo haré lo mismo - concordó Tarma asintiendo con la cabeza – Por cierto, me pregunto cómo irán Kusanagi y la señorita - dijo algo pensativo

- Las dos son fuertes y habilidosas, seguramente están bien y al igual que nosotros, son conscientes de la importancia de esta misión - aseguró Batou de igual manera

- Eso es verdad, bien, sigamos... según mi automapa tenemos que seguir por el portón que se abrió antes - informó Roving en referencia a la entrada que usaron los enemigos de recién, para entrar a la sala

Luego de hacer eso y al continuar la marcha linterna en mano y armas listas, fueron a dar a otra sala de tamaño más pequeño que la anterior y solo alumbrada por débiles faroles en las paredes. Al avanzar unos pasos pudieron notar que a los costados estaban dos entradas a cuartos aún más chicos y en frente, una puerta cerrada.

Entonces decidieron dividirse y revisar cada uno un cuarto, así lo hicieron y Tarma se dirigió al de la izquierda mientras que Batou fue al de la derecha.

El segundo vigiló alerta y al llegar hasta el fondo, en donde solo encontró una pared vacía, en el muro cerca de la puerta por la que había pasado para ingresar a la pieza, se abrieron dos compuertas secretas una en cada extremo, las cuales dejaron salir un par de T-800 que atacaron rápidamente a Batou. Este fue veloz para reaccionar y respondió sin pérdida de tiempo con el arma obtenida de un enemigo abatido anteriormente, mientras rodaba por el piso con el fin de evitar los disparos de los cyborgs hasta que consiguió acabar con ellos.

Por su parte Tarma, revisó el otro cuarto pero solo encontró una ametralladora giratoria tirada en el suelo junto con algo de munición para la misma pero no había sido atacado, después de que indagó bien sobre qué más podía haber en dicho lugar salió de aquel para encontrase con Batou.

Ambos se cercioraron de que la puerta que antes estaba cerrada ahora se encontraba abierta, pero no pudieron bajar la guardia por que por la misma se acercaron tres minitanques que les dispararon. Intercambio de disparos mediante, acabaron con ellos y caminaron para bajar por unas escaleras que conducían a otro portón cerrado que se abrió apenas se acercaron, del otro lado pudieron apreciar un largo puente que conectaba el sitio donde estaban con otra entrada a oscuras. Con suma desconfianza y todos los sentidos en alerta decidieron cruzarlo.

- ¿Pero qué clase de sitio es este? - indagó el de ojos prostéticos sorprendido

- Tengamos muchísimo cuidado, este puente es otro sitio ideal para una emboscada como la de antes, tenemos esta vez menos espacio para movernos – dijo Roving asomándose por la valla de contención a su lado, para ver debajo – Si caemos creo que nos dolerá - opinó apreciando lo que estaban viendo sus ojos

El canoso hizo lo mismo y vio un profundo abismo oscuro cuyo fondo no se podía apreciar, no sabía qué podía haber abajo pero sí era consciente de que si caían no sobrevivirían.

- Entre mi cañón y el arma que recogiste, si las cosas se ponen más pesadas, podemos hacerles frente - afirmó con confianza el hombre de la Sección 9

El castaño asintió con la cabeza y los dos cruzaron el puente mientras la tensión y la sensación de ser atacados en cualquier momento podían sentirse a flor de piel. Al llegar al otro lado, de la enorme entrada salió un mini HK volador que los atacó con misilazos el cual, gracias a la ametralladora giratoria de Tarma pudo ser derribado.

Los hombres avanzaron por un oscuro corredor que torcía a la izquierda y llevaba a un enorme compartimiento en penumbra, al entrar, el Capitán reconoció enseguida el sitio.

- Este debe ser el lugar – dedujo Batou al observar las numerosas puertas detrás del panel ubicado enfrente de donde entraron, pudo notar que en el mismo se mostraban los números de celdas

- Efectivamente, llegamos al área de las celdas de los prisioneros... las Sailors sobrevivientes deben estar encerradas aquí, ahora debemos averiguar en cuáles están ya que si revisamos una por una tardaremos mucho tiempo, cosa que no tenemos - respondió el de anteojos oscuros observando el monitor del panel

- Esto está demasiado quieto, no me gusta... huele a emboscada - murmuró el de pelo canoso con desconfianza

- Tienes razón, tengo la leve sospecha de que seremos atacados de un momento a otro - coincidió el Capitán dirigiéndose a la pantalla para buscar los datos que precisaban –Necesito averiguar dónde están las Senshis, mientras tanto tú vigila, Batou - pidió acto seguido

El hombre de cabello gris asintió con la cabeza y observó atentamente el lugar mientras el Capitán empezaba a trabajar, por momentos sus pensamientos no podían evitar ir hacia la Mayor Kusanagi y sobre cómo estaba pero también recordaba que ahora tenía un endoesqueleto de hyperaleación que la hacía aún más fuerte y además, estaba acompañada de la Sailor de la Destrucción y no podía no estar bien. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sonido de una puerta abriéndose a sus espaldas, eso lo alertó e hizo que se diera media vuelta y observara atentamente a aquello que fuese a salir de dicho compartimiento oculto, si había algo que aprendió fue el hecho de que el Castillo de Black Moon era un lugar traicionero y que donde menos lo sospechasen, había zonas secretas con enemigos listos a emboscarlos.

Tarma tampoco pudo evitar girar su cabeza y ver a lo que estaba saliendo, la sorpresa lo invadió al cerciorarse de qué enemigo se trataba.

Era una alta mujer de hermosa y musculosa figura de pelo negro atado y rostro cubierto por una mascarilla negra, en el cuello llevaba una bufanda roja idéntica a la que tenía Verónica, sus manos estaban cubiertas por guantes negros, su cuerpo lucía un ajustado y provocativo traje de cuero negro que dejaba sus tonificados brazos y espalda al descubierto ya que la parte superior tenía forma de musculosa. Los dos hombres no pudieron evitar mirar su escote ya que sus voluptuosos senos eran bien marcados por la vestimenta al igual que los glúteos, mas no se quedaron apreciando lo primero mencionado ya que hubo otra cosa que les impresionó en mayor grado.

Se trataba del inmenso martillo que cargaba en uno de sus hombros, a pesar de que este era descomunal lo sostenía como si fuera de peso liviano y lo hizo saber al agarrarlo con una sola mano.

- Seguramente se trata de otra exterminadora – dedujo el hombre de la Sección 9 en guardia con su arma lista, mientras el único sonido que se oía era el hecho por las botas de la mujer del martillo

- Si, pero no es una terminator más, es la otra triple ocho que mencionó la señorita Hotaru... ¡Es Yoshino! - exclamó alarmado Roving en el ínterin que veía a la figura femenina acercarse a ellos - ¡Cuidado, aléjate! - gritó acto seguido a su compañero

Sin que Tarma y Batou tuvieran tiempo de disparar, la cyborg se movió tan rápidamente con el salto que pegó, que pareció teletransportarse aún con el peso de su inmenso martillo, para aparecer a pocos pasos de ellos y dar un golpe en el suelo con aquel, producto del impacto el mismo se resquebrajó y se produjeron ondas de choque que se dirigieron directamente a los dos humanos mientras levantaban varios trozos de roca del piso...

Final de una nueva entrega de esta apasionante historia, ¿Qué les está pareciendo? Me gustaría que me lo contaran abajo en la caja de comentarios.

Ha hecho su aparición la comandante de la Armada Ptolemaic en Metal Slug Attack, personaje que me gusta mucho al igual que su compañera Dragunov y que en esta historia, es una terminator que en el próximo capítulo hará sudar a nuestros amigos Batou y Tarma.

Ha sido un gusto para mí el compartir esta historia con ustedes, la cual ya va llegando a su final así que no se pierdan el emocionante desenlace, ¡Espérenlo!.

Sin más me despido de ustedes, les deseo que sigan bien y hasta la próxima.