Capítulo 47: El Festival Musical de París


Era una fresca mañana del mes de Junio cuando Marinette se levantó de golpe. La chica pensó que se le había hecho tarde para ir a la escuela, por lo que se dispuso a arreglarse con rapidez. Tras terminar rápidamente salió corriendo, solo para darse cuenta que ese día no iba a haber clases. Tikki trató de animarla pero al parecer no tuvo éxito, pues su amiga parecía como si hubiera ido a la guerra y hubiera perdido a todo su equipo. Al llegar a su habitación Marinette se tiró a su cama con la misma aura deprimente a su alrededor hasta que el sonido de su teléfono le llamó la atención. Tras murmurar algo ininteligible levantó con bastante desgana su teléfono.

—Bueno —murmuró Marinette.

—Hola Marinette ¿Qué tal?, espero que no se haya olvidado que nos íbamos a reunir en la casa de Juleka —Alya contestó de una manera muy animada, lo cual provocó que Marinette se pusiera algo nerviosa.

—No, no, ¡¿cómo crees que se me ha olvidado?! De hecho me estaba terminando de arreglar para ir. Nunca sería capaz de olvidarme de eso —Marinette contestó de una manera apresurada.

—¡A mí no me engañas Marinette! Apuesto que te quedaste dormida otra vez.

—No, no, estaba a punto de ir por Peter. Él quedó de esperarme para ir hacia allá.

—Hablando de eso... cómo que últimamente pasas más tiempo con Peter, hasta parece que dejaste de lado tus intenciones con Adrien.

—¿Qué estás insinuando Alya? —preguntó Marinette antes de ir por un papel.

—Creo que tienes algo con él —respondió Alya sin rodeos.

—No te entiendo Alya, creo que hay interferencia —Marinette empezó a arrugar el papel para simular la interferencia—. Mejor te veo más al rato, creo que se me va la señal —tras eso colgó rápidamente. Alya observó divertida su teléfono antes de ir con los demás.

—Espero que Hawk Moth no arruine el día —Marinette susurró para sí misma mientras Tikki se metía en su bolsita.

Marinette se despidió de sus padres y salió hacia el encuentro de su querido amigo. Mientras caminaba por la banqueta no pudo evitar sentir un escalofrío, pues aún tenía algo de miedo de ir sola por la calle a raíz de su secuestro. Ella se repitió que no era nada, que ahora no pasaría nada, y si pasaba Peter y Chat Noir la buscarían y la ayudarían, y con esos pensamientos continuó su camino hasta llegar a la entrada del hogar de Peter. Ella estaba por tocar cuando la puerta se abrió de golpe y Peter salió deprisa, pues creía que se le había hecho tarde.

Peter al salir chocó con ella y ambos terminaron en el suelo algo adoloridos. Peter se sacudió la cabeza y observó a su amiga, quien se encontraba debajo de él en una posición algo comprometedora.

—Pete... —Marinette le habló a su amigo con un sonrojo bastante marcado— ¿Podrías bajarte, por favor?

Peter al notar realmente en qué posición se encontraban se sonrojó y se quitó rápidamente, no sin antes ayudarla a levantarse. Una vez que lo hizo, él se disculpó de todas las maneras que pudo, cosa que provocó que ella soltara una sonrisita. Marinette lo detuvo y le dijo que no había problema, lo cual provocó que Peter se rascara la nuca con algo de nerviosismo.

Una vez que todo volvió a la normalidad ambos amigos emprendieron la marcha hacia el hogar de Juleka.

—Saulo, cariño ¿ya estás listo? —Sarah preguntó mientras terminaba de darse un retoque con maquillaje.

—Claro tomatito, solo deja me pongo mi chamarra —Saulo respondió una vez que terminó de colocarse su pistolera, en la cual estaba su M1911.

—Eh, Saulo... tengo una pregunta.

—¿Cuál mi amor?

—No es nada del otro mundo, y ya sabes que para mí no es ninguna queja trabajar de escolta pero quería saber, ¿Desde cuándo tu familia tiene la tradición de darse una escapada ocasional?

—Ah, es eso —el capitán esbozó una sonrisa divertida—. Esa bonita tradición familiar data desde que Geroi I era rey de Landavidis.

Sarah sonrió satisfecha por la respuesta de su esposo, aunque nunca consideró que esa costumbre datara desde tan atrás, pues ella siempre creyó que esa tradición venía desde el rey Samuel VIII. Mientras ella seguía con lo suyo Dante pasó hasta donde estaban ellos y sonrió por el suceso que iba a suceder en unas horas, aunque por un instante quiso decirles de que se trataba, luego consideró que sería mejor que ellos lo presenciaran sin ningún tipo de spoiler, pues sería un evento para recordar.

Una vez que ambos oficiales estuvieron listos, ambos se prepararon para ir hacia la entrada de la casa con una expresión bastante relajada, como si realmente estuvieran de franquicia, por no decir de vacaciones.

—¿A dónde van? —Dante preguntó con una sonrisa zorruna.

—Vamos al Aeropuerto de Orly ¿quieres venir hijo? —respondió Sarah de forma tranquila y risueña mientras Saulo revisaba que el auto estuviera en condiciones para poder salir.

—Me gustaría abuela, pero Nathan tiene un asunto pendiente por tratar y tengo que estar presente en caso de ocupar mi ayuda.

—Ya veo, entonces no me queda más que pedirles que la pasen bien.

—Gracias, yo espero que también les vaya bien.

Sarah observó fijamente a Dante y no puedo evitar sentir como si estuviera viendo a su hijo y la amiga de éste a la vez, lo cual le hizo sonreír. Por su parte Dante no pudo evitar sonrojarse, pues a pesar de dar miedo en ocasiones, su abuela era cariñosa y dulce con él. Saulo observó la escena con una sonrisa antes de indicarle a Sarah que ya era momento de partir. Y una vez que la pareja de oficiales se fueron, Dante fue al encuentro de su primo para ver cuál sería el momento oportuno para que éste pudiera hablar con su madre.

—Nunca creí que Juleka viviría en un barco —Peter indicó mientras observaba a su alrededor—. Me he imaginado lugares geniales en donde vivir pero ninguno como este.

—Muchas gracias jovencito, y por cierto, ¿cuál es tu nombre? —preguntó una mujer de brillantes ojos azules que estaban cubiertos por unos lentes de color rojo y que tenía una cabellera grisácea atada en una coleta.

—Mi nombre es Peter Parker —Peter indicó con bastante confianza.

Marinette observó con una sonrisa a su amigo, pues sabía que le estaba causando una buena impresión a la madre de su amiga. Por su parte Anarka le puso una mano en el hombro a Peter y le señaló todo lo que estaba en su visión.

—Eres bienvenido en mi embarcación, y por cierto, mi nombre es Anarka Couffaine.

Una vez que Anarka se retiró, Peter observó gratamente a su querida amiga.

—Es como la madre que todos quisieran tener.

—Sí, ella es genial Pete.

Mientras los preparativos seguían, todos se vieron interrumpidos por la intrusión del oficial Roger. El oficial les exigió que bajaran el volumen porque estaban alterando el orden público. Anarka trató de alegar que no pero el oficial le demostró que estaban un par de decibeles arriba de lo que estaba permitido. Mía, quien estaba cuidando a sus primos en lo que sus tíos iban a un asunto al aeropuerto, observó preocupada en lo que podía escalar si la discusión se volvía aún más acalorada por lo que decidió intervenir. Ella se alejó de Luka y los demás alegando que había visto algo. Una vez que se alejó lo suficiente, aprovechó y sacó su varita para después lanzar un hechizo al aparato del oficial, lo cual funcionó.

El oficial Roger observó confundido a su equipo, y tras verificar que aparentemente no estaba descompuesto, se disculpó por su error y les indicó que siguieran con sus actividades, lo cual provocó el desconcierto de todos los presentes.

—Parece que tienes más secretos de los que pensaba —Luka afirmó mientras la castaña se incorporaba nuevamente.

—Que va, solo fue una coincidencia —Mía afirmó con algo de nerviosismo.

—Si tu primo fuera alguien normal, te lo creería pero ambos sabemos que no es así —afirmó el músico con bastante picardía.

—No me hagas hacerlo, por favor... sería peligroso si te digo lo que hice —Mía suplicó mirando a los ojos del músico.

—Está bien... pero me debes una cita —Luka afirmó con una sonrisa astuta, a lo que Mía lo observó casi si expresión.

—Está bien, tú ganas serpiente astuta.

Los preparativos siguieron sin contratiempo hasta que llegó la hora de empezar. Todos estaban nerviosos pero la actitud relajada de Pablo los tranquilizó, en especial a Gabriel, el cual estaba pensando seriamente en correr. Pablo le indicó que no fuera gallina y que cuando fuera a cantar cerrara los ojos e imaginara que solo eran él y Juleka, nada más. Gabriel quiso creerle, aunque dudaba, decidió que por una vez no dejaría que su timidez se apoderara de él.

La canción que Gabriel y sus amigos habían compuesto fue de las primeras, por lo que Gabriel inhaló y exhaló profundamente para tranquilizarse. Adrien empezó a tocar, Pablo aprovechó y lo apoyó guiándolo con su violín, Iván fue integrándose apoyándolos con la batería y Juleka los apoyó consecuentemente siendo la guitarra solista y Luka como guitarra rítmica, así hasta que llegó el momento en que tenía en el que Gabriel tenía que empezar a cantar. Gabriel centró su mirada en Juleka y empezó a entonar las primeras estrofas de forma tranquila, solo para después ir aumentando el ánimo. Mientras iba cantando, Gabriel se fue desenvolviendo de forma natural, transmitiendo en su canto todo lo que él sentía en ese instante. Juleka se le integró en forma de dúo, acoplándose en el momento en que Luka hizo un pegadizo riff en compañía del violín de Pablo.

Ambos jóvenes se miraron a los ojos mientras cantaban, acoplándose de forma perfecta, dando forma y carisma a la canción. Marinette y Peter no pudieron evitar sentirse identificados con la letra, y tampoco evitar moverse al compás del pegajoso y divertido ritmo de la canción.

—Estamos orgullosos de ti hijo —comentó Irina mientras observaba el espectáculo en compañía de Geroi.

Al momento del solo de Guitarra, Juleka se destacó al hacer que cada notar tuviera un significado; del cuales iban desde la amistad al amor fraternal. Los espectadores aplaudieron y ovacionaron mientras todos los jóvenes seguían tocando y cantando en algún momento. Al llegar a la parte final de la canción toda la banda cantó el coro de forma divertida para después dar paso a un solo de violín, el cual cerró la canción de forma espectacular.

Tras terminar el evento, Gabriel fue hacia donde estaban sus tíos. Ellos estaban contentos por él, pues sabían que había superado una de sus barreras más importantes. Gabriel quiso hablarles pero el abrazo de una mujer lo sacó de onda pero no opuso resistencia, dado que la sensación del abrazo le fue muy familiar.

—Estamos muy orgullosos de ti, hijo —la mujer le dijo con un tono maternal.

—¿Madre? ¿Qué haces aquí? —Gabriel preguntó con bastante incertidumbre.

—Tu padre y yo queríamos verte convivir con tus amigos. Originalmente no decidíamos en que día venir pero después tu tío Saulo nos contó que planeabas hacer algo en compañía de tus amigos para el día de la música. Fue entonces que tu padre dijo: "hay que darle una sorpresa y estar ahí cuando sea el día del festival", a lo cual no pude negarme pues quería conocer al resto de tus amigos en persona.

—Por supuesto que también esa fue una de mis razones, pero realmente quería ver lo que habían planeado —comentó el hombre que estaba al lado de Irina.

—¡Padre! —Gabriel mencionó al hombre con una sonrisa.

—Ven y dale un abrazo a tu padre —mencionó Geroi bastante contento.

—¿Y cómo supieron que iba a ser aquí? —preguntó Gabriel mientras observaba a sus padres con curiosidad.

—Nosotros los trajimos aquí, realmente queríamos darte una sorpresa —Sarah indicó de forma tranquila.

—Y vaya que lo fue tía.

Mientras Gabriel seguía hablando con sus padres y sus tíos, Dante le indicó a Nathan que ya había llegado el momento de que él tuviera una charla con su madre. Nathan sabía que a ese punto no había manera de retractarse y que esa charla era necesaria para él. Él quería saber bastantes cosas, quería ser honesto con ella, quería contarle muchas cosas que pasarán en el futuro. Dante comprendía mejor que nadie lo que sentía su primo, pero sabía que esa charla debía darse sí o sí.

Gabriel llevó a sus padres hasta donde estaban sus amigos y los presentó uno por uno. La reacción de sorpresa no se hizo esperar, pues nadie esperaba que los reyes de Landavidis hicieran acto de presencia. Irina observó a todos de forma amable y Geroi les jugó una pequeña broma al parecer duro y estricto pero después dejó ver que eso no era cierto y se presentó con cada uno de los jóvenes.

Después de hablar con cada uno de ellos, tanto Irina como Geroi fueron con su hijo y siguieron hablando sobre cómo fue que se les ocurrió la idea. Gabriel les contó que fue unos días de conocer a Juleka, más precisamente cuando ella lo llevó a su casa y le presentó a sus amigos y a su madre. Juleka fue hacia Gabriel para hablar de una cosa pero se dio cuenta que él estaba hablando con sus padres, pensó en retirarse pero Gabriel le indicó que fuera. Irina sonrió amablemente al ver de nuevo la muchacha por lo que decidió entablar una conversación con ella.

Anarka al ver que Juleka estaba hablando unas personas que no reconoció, decidió intervenir para ver lo que sucedía.

—Ahora es el momento Nathan —indicó Dante al ver la interacción de Juleka y los reyes de Landavidis.

—Pensaba hablar solo con mi madre, nunca me esperé encontrarme con mis abuelos, en especial con mi fallecido abuelo —comentó Nathan con algo de inseguridad.

—Que mejor, así podrás conocer a tu abuelo. También podrías prevenirlo en dado caso —indicó Dante con una sonrisa zorruna.

—Pero ¿y si dicen que estoy loco? —preguntó Nathan con algo de preocupación.

—No te preocupes, yo estaré a tu lado en todo momento —indicó Dante de forma sincera.

Nathan suspiró y observó a su primo algo más decidido.

—Está bien, lo haremos.

—¡Esa es la actitud Nathan! —Dante festejó antes de proceder.