Capítulo 49: El Principio del Fin


Sarah, Saulo y Rafael se encontraban en una cafetería. Los tres se encontraban discutiendo sobre cómo proceder con la intervención y detención de Kingpin y sus secuaces. Sarah propuso solicitar apoyo de más agentes de su unidad pero Saulo y Rafael respondieron que no era necesario, ya que contaban con la ayuda de la Gendarmería Nacional y el ejército francés. Después de hablar mucho sobre ello, los tres llegaron al acuerdo de hacerlo lo más rápido y profesional posible. Sarah observó a su esposo detenidamente y disimuladamente se acarició el vientre, cosa que el capitán no notó. Rafael decidió irse, no sin antes de que Sarah le asegurara que Horus le llevaría su viejo uniforme.

—Creo que deberíamos decirle a Peter y a los portadores de los miraculous que nos apoyen para que esos malditos no tomen el control de la ciudad en caso de que vengan tras liberar Neuilly-sur-Seine —Saulo indicó de forma analítica—. Esta vez no quiero nadie deje que escape mi presa, hoy más que nunca tendré la oportunidad de hacerlo pagar por lo que nos ha hecho —mencionó con una expresión seria.

Sarah observó sorprendida a su esposo, era como si el sargento malhumorado de hace muchos años atrás estuviera en frente de ella en este mismo instante.

—Entendido, pero me la debes cariño —dijo con una sonrisa traviesa.

—Claro mi amor —Saulo respondió algo más aliviado, provocando que Sarah le sonriera satisfecha por haberle sacado una sonrisa a su esposo.

Las horas pasaron rápidamente, Peter estaba contento por el hecho de empezar a salir con Marinette pues ni en sus sueños más locos pensó que eso sería posible. Con ese pensamiento siguió su camino hasta que se topó con Sarah, quien lo estaba esperando afuera de su hogar. Él la observó fijamente y notó que tenía una expresión facial muy seria, similar a la expresión sin sentimientos que ponía cuando estaba en una zona en guerra.

—Hola Sarah —Peter la saludo de forma cordial.

—Hola Peter —ella le contestó el saludo de la misma forma.

—¿Qué es lo que sucede? —Peter preguntó.

Sarah sabía que era un gran favor el que le iba pedir por lo que pensó como hacerlo sin presionar al joven.

—Verás Peter, hoy va a haber un operativo en Neuilly-sur-Seine y requeríamos tu apoyo.

—¿Quieren que vaya al operativo con ustedes de nuevo? —Peter preguntó con bastante asombro, a lo que Sarah sonrió de forma afable y negó con la cabeza.

—No Peter. Saulo y yo ocupamos que Ladybug, Chat Noir y tú atrapen a cualquier mercenario con el que se topen en la ciudad —ella le indicó con cuidado.

—Oh... ¿Va a ser algo como lo de la otra vez? —Peter preguntó en alusión a lo ocurrido con Volk.

—Más o menos, pero en esta ocasión va a ser mucho más complicado y delicado el asunto —ella respondió con sutileza—. El asunto es tan delicado que vamos a ocupar la ayuda muchos efectivos del Ejército y de la Gendarmería Nacional. Incluso ustedes van a tener a varios escuadrones con ustedes con el propósito de neutralizar a esos malditos.

Peter pensó con cuidado la situación, pues esto no era una cosa cualquiera. Por su parte, Sarah se sentía mal por pedirle esa clase favor, pues sabía que él era muy joven aunque eso no le restaba nada de valor al igual que su sobrino Adrien y que la aprendiz de su suegra Marinette. Peter observó a la madre de su amigo y le dijo que no había problema, que él hablaría con Ladybug y con Chat Noir. Sarah estaba un poco más tranquila y le indicó que ella le diría a Tony que los apoyara en caso de complicarse las cosas, a lo que Peter asintió en comprensión. Después de eso Sarah se retiró, no sin antes despedirse e indicarle que había nada de lo que preocuparse.

Peter entró a su hogar, saludó a Tía May y subió a su habitación para pensar en un plan de acción. Pensó en que podían incluir a Ryuko pero después se retractó, pues pensó que era algo inexperta en cuestión de combate contra personas armada pero rápidamente se arrepintió de pensar eso pues él no era nadie para juzgar a la chica, ya que él también enfrentó a personas fuertemente armadas aun cuando era un simple novato. Después de mucho pensarlo llegó a la conclusión de que mejor lo hablaría con Marinette, con Chat Noir y con la propia Ryuko

—¿Entonces van a ir por él? —Tony preguntó mientras alzaba una ceja con algo de incredulidad.

—El estúpido tomó a Neuilly-sur-Seine de la misma forma que tomó a la ciudad de Santa Rosa hace un año —Saulo indicó con algo de seriedad.

—¿Así que tuvo las pelotas para hacer algo tan osado, incluso para él?

—Claro, aunque yo diría que más que bolas lo que tiene es un gran impulso de idiotez. Incluso los seguidores más estúpidos del viejo Voldy tuvieron más sentido común que él... y eso es decir mucho —Sarah indicó con bastante sorna.

Tony pensó que la pareja había arrinconado a Kingpin para que éste hiciera algo así, pero algo que incluso él o Saulo ignoraban es que él lo había hecho apropósito para servir de cebo y abrirle una brecha para que Avinatán fuera a por los miraculous después de hacerle una visita a su respectivo guardián. Sarah y Saulo estaban convencidos de que Kingpin era un completo idiota pero Tony sospechaba que había algo más, sino, ¿por qué haría algo de semejantes proporciones?

—¿Y dónde quieres que esté bruja? —preguntó con algo de sorna.

—Ocupamos que estés con los chicos para que los cuides, en especial a los portadores de los miraculous —ella respondió de forma directa y sin contratiempos.

—En pocas palabras quieren que esté de niñera ¿verdad? —Tony respondió con sagacidad.

—Es algo más complejo que eso, lo que realmente queremos es que vigiles si intentan ir a por los miraculous, y en caso de ser así, necesitamos que los captures y los lleves hacia donde murió el hijo de perra de Volk —Saulo indicó sin darle espacio para responder realmente.

Tony asintió comprendiendo que no tenían margen de error, a pesar de actitud (que admitámoslo, a veces rayaba lo arrogante) entendía que si la cagaba todo el mundo pagaría las consecuencias. Él sentía que esto era mucho más preocupante que lo había ocurrido con Ultrón o con los Chitauri pero no sabía exactamente el por qué. Sarah notó la clara expresión de estar perdido en sus pensamientos y quiso hablar de algo sin que Saulo lo supiera, y al ver que no le respondía, ella abanicó su mano en frente de su cara, en un intento de llamarle la atención.

Al notar que Sarah estaban llamándole la atención, Tony sacudió su cabeza y accedió a ir a un sitio a parte.

—Sé que soy muy atractivo pero nunca creí que sería capaz de hacerle eso a Saulo —él comentó con una sonrisa traviesa en su boca. A lo cual Sarah lo observó bastante molesta y con una mano en su varita.

—Si sigues pensando eso voy a lanzarte un Crucio tan poderoso que desearás perder la cordura a seguir sintiendo ese dolor —la teniente declaró con una mirada de fuego.

—Tranquila mujer. Además cómo que estás muy irritable últimamente —Tony le indicó con las manos levantadas.

—Eso es mi asunto Stark, pero no quiero hablar de eso —Sarah indicó tranquilizándose gradualmente.

—Entonces, ¿de qué quieres hablar? —él le preguntó con genuina curiosidad.

—Quería pedirte un favor.

Tony alzó una ceja con algo de incredulidad por la petición, más que nada porque su amiga prefería hacer las cosas por ella misma o sobrellevarlo de alguna manera a pedirle tan siquiera un pequeño favor. Sarah al ver la expresión de su amigo suspiró pesadamente.

—¿Cuál favor sería Sarah? —Tony le preguntó finalmente.

—Quería que cuidaras de Pablo en caso de que algo nos pase en esta operación —ella respondió de forma certera.

—Realmente quisiera, ya vez que él es mi Ahijado pero hay un asunto llamado... mi muerte en unos días, según el mocoso mayor del futuro —Tony comentó tratando de alivianar la situación.

—Por favor Tony, te lo pido... yo sé que tiene a sus abuelos pero siento algo muy fuerte va a pasar entre hoy y mañana —Sarah volvió a insistir pero en un tono muy triste y melancólico, cosa que volvió a sorprender al magnate.

Para Sarah era muy complicado pedir esa tipo de favores, y más contando su excesivo orgullo pero se trataba de su hijo. Además creía firmemente que el sueño en el que su ancestro le hablo tenía que ver. Por su parte Tony estaba tratando de asimilar la petición de su amiga, realmente consideró en decirle que sí pero recordó el pequeño detalle de su futura muerte, temía en fallarle a sus amigos, aunque ya lo había hecho una vez en el pasado. Sé consideró afortunado de que Saulo y Sarah lo perdonaran y lo ayudaran con el asunto del Capitán América y Buckie en Alemania.

—Haré todo lo posible para hacerlo pero prométeme que tú y él gruñón de tu marido harán todo lo posible para regresar.

Sarah sonrió por la respuesta de su amigo.

—Te lo prometo —ella le contestó agradecida.

Tras eso ambos amigos volvieron hasta donde estaba Saulo con una expresión interrogante en su cara.

Después de varias horas Chat Noir, Ladybug y Spider-Man estaban en lo alto de la Torre Eiffel después hacer un patrullaje de rutina, de la cual extrañamente no hubo ninguna incidencia o suceso extraño. Los tres héroes debatían sobre incluir a Ryuko o no. Chat Noir tenía un conflicto interno con respecto a eso, pues no quería arriesgarla a enfrentar a tal vez cientos de hombres armados con la intención de invadir la ciudad. Por su parte Ladybug tenía una mano sobre su barbilla y su negativa fue sorprendentemente rápida y Spider-Man se encontraba en un debate interno al igual que Chat Noir. Después de varios minutos de platicarlo, todos llegaron a la conclusión de que no la involucrarían en esto. Spider-Man fue junto a sus compañeros en búsqueda de Iron Man para que él les indicara que harían durante todo el proceso.

Tony tenía una expresión de hartazgo más que evidente, pues los militares franceses (aunque ordenados y disciplinados como siempre) no se podían poner de acuerdo con los miembros de la gendarmería para poder proceder con los patrullajes en varios de los sectores en los que habían dividido la ciudad, aunado a la terrible ansiedad que había empezado a sufrir hace unas horas. Después de varios minutos la situación se tranquilizó permitiéndole al héroe de acero respirar un poco más tranquilo.

—Unidades a la espera, corto —Saulo indicó a través de su radio mientras sostenía con fuerza su STR.

—Entendido Fénix 2-1, tienen luz verde para iniciar la operación —respondió el oficial al mando de la operación.

—¡Ya oyeron al coronel! ¡Tenemos luz verde, muévanse! —Saulo ordenó con una voz fuerte, empezando la movilización de todas las tropas en las afueras de la pequeña ciudad francesa.

Las todas las unidades ingresaron en la ciudad en un movimiento organizado e impresionante, al igual que en París, todo un movimiento militar de esa magnitud nunca antes visto desde la Segunda Guerra Mundial. La escuadra conformada por Saulo, Sarah, Rafael y un joven soldado avanzó en compañía de un pelotón del ejército francés (los cuales iban cubiertos por un blindado AMX-10P) e iban con bastante precaución por si se daba el caso de ser víctimas de una emboscada. Sarah iba repasando los tejados con su STR (el cual iba equipado con la misma mira ACOG que usó cuando fueron por Marinette), en un principio no detectó nada pero alcanzó a ver un movimiento con el rabillo del ojo. Ella alzó su rifle y se dio cuenta que era uno de los hombres de Kingpin y también notó que estaba equipado con RPG, no tardó nada en darse cuenta para qué lo iba a utilizar.

—¡RPG! —Sarah gritó antes de abrir fuego contra el sujeto.

En ese preciso instante se desató el infierno y un tiroteo de gran escala empezó. Uno de los soldados franceses que acompañaban a la escuadra de Landavidis fue alcanzado por una bala en el pulmón izquierdo. Saulo corrió hasta él y utilizó su ojo ilusorio para curarlo, y tras hacerlo lo introdujo en el blindado para que terminara de curarse. El vehículo blindado abrió fuego contra el tejado en donde aparecieron otros dos tipos armados con RPG, los cuales alcanzó a abatir, evitando que lo destruyeran. El tiroteo duró unos 7 minutos más dando como resultado bastantes maleantes abatidos y otro soldado herido.

—¡Introdúzcanse en los edificios y vayan limpiándolos, y ojo con los civiles! —Saulo ordenó mientras Sarah mantenía estable al otro soldado herido.

Saulo y Rafael se introdujeron en el edificio que tenía en frente en compañía de otros cinco soldados que decidieron acompañarlos. Al llegar al vestíbulo fueron recibidos por un gran volumen de fuego. Rafael cargó el aditamento lanzagranadas que le acopló al G3 de Claude y lo disparó eliminado a dos mercenarios de Kingpin, los cuales tenían retenidos a varios empleados desde hace dos días. Saulo los guió hacia donde estaba el blindado e invocó a Horus, quien llevó a los rehenes hasta donde se había designado. Tras eso Rafael y Saulo se reunieron con Sarah y los soldados que los acompañaron a la incursión. Así fueron pasando un par de horas , liberando aproximadamente un 33% de la ciudad. Mientras continuaba la refriega, Saulo no pudo evitar preguntarse en dónde estaba ese maldito pelón.

—Maldito aburrimiento —Iron Man pensó mientras observaba a Spider-Man, Ladybug y Chat Noir mientras daban sus patrullajes—, espero que Saulo capture a Kingpin para poder ir con Pepper aunque sea en la madrugada.

Mientras el héroe de acero seguía con sus pensamientos Spider-Man se lanzó sobre Chat Noir y lo apartó de un disparo que hubiera sido el causante de su final. Los efectivos del ejército francés se encontraban algo lejos por lo que no pudieron escucharlo, pues el disparo fue hecho con un arma suprimida. Iron Man rápidamente fue hasta donde estaban los tres jóvenes héroes, y cuando llegó noqueó al maleante, solo para después escanear a sus alrededores en búsqueda de más mercenarios. Tras pensarlo un poco les indicó a los tres héroes que fueran hacia otro de los sectores, el cual casualmente se encontraba cerca del consultorio del Maestro Fu. Iron Man los acompañó y mientras iban en el camino, los cuatro héroes empezaron a escuchar disparos provenientes de donde estaban, y al parecer las ratas de Kingpin habían empezado a llegar a la ciudad.

—Ayuden a todos los que puedan y eviten que les disparen, apóyense con los miembros de la gendarmería por cualquier cosa —Iron Man indicó con bastante seriedad.

—¿Y Usted a donde va a ir Señor Stark? —Spider-Man preguntó mientras se ponía enfrente de Ladybug y Chat Noir.

—Yo voy a ir por el trató de matar a Chat Noir y lo voy a llevar hasta donde Saulo y la bruja llevaron a Volk —Iron Man respondió un tanto burlón pero Peter decidió dejar las cosas así.

Después de que Iron Man se retiró los tres héroes se unieron a la contienda, ayudando a los miembros de la gendarmería. El combate parecía ser más sencillo que cuando ocurrió lo de Volk, tanto fue así que Peter empezó a sospechar que había algo más, aunque por otro lado también era cierto que habían recibido algo más de entrenamiento. Mientras seguían neutralizando a los hombres de Kingpin, tanto Spider-Man, como Chat Noir observaron algo que los dejó con la boca abierta; Observaron como Ladybug lanzó su yo-yo hacia uno de los maleantes y se columpió hacia él, deteniéndose con sus piernas, dándole un golpe muy fuerte en la cabeza al hombre, tanto como para dejarlo inconsciente. Mientras aún seguían en el aire ella volvió a lanzar su yo-yo y volvió a repetir sus movimientos, así hasta que logró neutralizar al menos como a veinticinco mercenarios.

—¡Lo hice! ¡Por fin pude hacerlo! ¡Pude hacer "el vuelo de la mariquita"! —Ladybug exclamó muy emocionada pero sin bajar la guardia.

—¡Eso es genial bichito! —Chat Noir le alagó mientras noqueaba a un mercenario de un golpe, preguntándose qué demonios era eso en lo más profundo de su ser.

—¡Genial Ladybug, sabía que podías hacerlo! —Spider-Man dijo con un tono bastante dulce, mientras que a la vez se daba cuenta de que eso era la sorpresa que le quería mostrar.

—Que va Spidey —Ladybug respondió algo sonrojada—. Gracias Chat, ¡Ahora que evitar que estos maleantes se salgan con la suya!

—Como ordenes mi Lady —Chat Noir respondió con una sonrisa atrevida en su boca.

—¡Vamos! —Spider-Man exclamó bastante emocionado mientras cargaba contra un mercenario con sus telarañas.

Después de seguir combatiendo un rato, los tres héroes de París habían despejado la zona. Los gendarmes se apuraron en quitarles las armas a todos los mercenarios inconscientes. Ladybug observó como uno de los oficiales se comunicó con radio y pidió un vehículo para llevarse a los maleantes a un lugar designado por el alto mando. Spider-Man se apuró en dejarlos envueltos en su telaraña, lo cual, serviría para evitar que hicieran algo estúpido en caso de que volvieran en sí. Tras eso los héroes de Paris continuaron con su patrullaje para verificar que todo estuviera bien por ahí antes de marcharse a otro sector de la ciudad.

Mientras iban pasando por el edificio en donde se encontraba el consultorio de Maestro Fu, los tres héroes se presenciaron algo que los sorprendió, pues uno de los apartamentos explotó. Ladybug se espantó y rápidamente fue a ver si el Maestro Fu se encontraba bien pero no contó con que él saliera transformado gracias al miraculous de la tortuga. Ladybug iba a preguntarle si estaba bien pero rápidamente se dio cuenta que el viejo maestro se encontraba observando fijamente el agujero que provocó la explosión. Spider-Man y Chat Noir rápidamente le dieron alcance y le preguntaron que si ella estaba bien, a lo que ella les indicó que sí pero que al parecer acaba de aparecer un problema mucho más grave. Los dos héroes centraron su mirada hacia donde ella les indicó. Los dos héroes centraron su mirada había donde ella les indicó y pudieron percatarse que un héroe de avanzada edad estaba observando fijamente hacia un agujero en la pared mientras mantenía una posición alerta y defensiva.

—¿Qué está pasando Maestro Fu? —Ladybug le cuestionó una vez que llegó hasta él.

—Vinieron por los miraculous —el viejo le respondió.

—¿Quién?

Antes de que el portador de Wayzz le pudiera decir algo, una oscura silueta apareció del agujero que estaba en el consultorio. Ladybug, Chat Noir y Spider-Man se quedaron impactados pues pensaron que sería un akumatizado pero una risa arrogante les sacó de ese estado. El hombre que había aparecido saltó desde el consultorio hasta donde estaban el Maestro Fu y Ladybug.

—Te lo voy a preguntar una vez más, ¿En dónde están los miraculous? —el hombre cuestionó de forma tranquila y paciente.

—En un lugar en dónde nunca los podrás encontrar —el Maestro Fu le respondió de forma dura y desafiante.

—Es una pena ciertamente. No quería recurrir a este tipo de medidas —respondió el hombre de forma educada.

Sin saber bien por qué, Spider-Man se puso en frente del Maestro Fu y de Ladybug. Estaba furioso porque el hombre estaba fingiendo.

—¡Déjate de rodeos Avinatán¡ ¡Dinos que quieres realmente!

Avinatán sonrió de una forma que atemorizó a los tres jóvenes héroes de París.

—Realmente quisiera matarte joven insolente, al igual que a tus tres compañeros para llevarme sus miraculous, pero todavía necesito a ese viejo –dijo señalando al Maestro Fu– para saber dónde están los miraculous restantes.

Los militares y miembros de la Gendarmería se dieron cuenta del alboroto en la zona y fueron a revisar que estaba sucediendo, cuando llegaron vieron como Chat Noir y Spider-Man estaban haciéndole frente a un hombre trajeado mientras Ladybug revisaba y procuraba que el Maestro Fu estaba bien. Al darse cuenta de la situación los militares y gendarmes apuntaron sus armas hacia el hombre trajeado y un mayor que iba con ellos le ordenó que se detuviera. Avinatán sonrió de lado y sacó una Beretta M92FS debajo de su saco y abrió fuego en su contra, abatiendo a 15 soldados en segundos, sin dar tiempo de responder a los soldados. Los militares abrieron fuego en su contra, provocando que Spider-Man y Chat Noir se apartaran para no terminar como coladeras. Al ver que las circunstancias ya no eran favorables para él, y que su cuerpo no reaccionaba como él quería se vio obligado a retirarse, utilizando una granada de humo como distractor.

—¡Agáchese soldado! —Saulo exclamó mientras al suelo al joven soldado que fue con ellos, evitando que un disparo lo matara.

—¡Listo Saulo! —Sarah le indicó después de abatir al tirador.

Después de ese incidente, el soldado francés alzó su HK-416 y le disparó a un mercenario que estaba a punto de dispararle a Rafael. Sarah, de manera consecuente disparó su STR-10 un par de veces, eliminando a un par de francotiradores, lo cual les dio vía libre hacia la alcaldía de la ciudad. Después de asegurar la zona, Saulo preparó a su escuadra, la cual fue respaldada por un pelotón del ejército francés. Luego de un pequeño silencio incómodo todos ingresaron de forma rápida, abatiendo a todos los atacantes.

Saulo, Sarah y Rafael llegaron hasta la oficina del alcalde, lugar en donde les esperaba un viejo conocido.

—¡Ríndete! —exclamó Sarah mientras le apuntaba con su rifle.

—Espera Sarah —Saulo le indicó mientras ponía su mano sobre el cañón de su rifle, lo cual la hizo bajarlo.

Saulo sintió que las cosas no iban bien, por lo que centró bien su mirada en el mafioso, cuando se dio cuenta de la situación solo maldijo por lo bajo y disparó al techo un par de veces por la frustración que sintió inmediatamente después.

—Maldito seas Kingpin —susurró con bastante ira.

—¿Qué sucede Saulo? —Sarah preguntó algo preocupada por él, mientras que Rafael esposaba al mafioso.

—Ella no es a quién buscamos —el capitán le indicó mientras intentaba tranquilizarse.

—¿Ella? —la teniente preguntó.

—Sí, ella. Al parecer ella se colocó una ilusión para tomar la apariencia de ese hijo de perra —Saulo le indicó con bastante frustración, la cual surgió del hecho de darse cuenta que había perdido bastante tiempo por centrarse en su vendetta personal.

Tras decir eso, el capitán tomó la espada divina y la pasó sobre "Kingpin", lo cual dejó a la vista a unas "asustada" Volpina.

—Dios nos ayude mañana —Sarah susurró en un tono muy bajo, tan bajo que su esposo no la escuchó.