Cap 2

Presentación part 2

(crédito especial a Vicav12)

-Piiiiii, Piiii-

El sonido de su viejo despertador resonó por toda la habitación. Con pesar salió de los brazos de Morfeo y se sentó en su futon. Un largo bostezo se escapó de sus labios y con un estiramiento expulso toda pereza de su cuerpo. Un leve aplauso vasto para encender las luces artificiales iluminando su pobre habitación, o mejor dicho su casa. Su casa daba pena. Solo es 4 paredes, sin ninguna ventana, baño o cocina, solo un lavamanos y una pobre ventilación en el techo en tan mal estado que un leve aire toxico del exterior se filtrara adentro. Ese aire era tan toxico que solo aspirando esa pequeña cantidad afecto su salud. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces tuvo que ir al hospital para desintoxicarse. Al no tener cocina se vio obligándolo a comer suplementos dietético baratos pre cocidos y tomar agua de la canilla de los baños públicos. Al tener que pagar las tarifas médicas no tenía el dinero para vivir en un mejor lugar.

Al lado de su cama descansaba una vieja laptop marca Nokia que la encontró en un basurero hace algunos años. Ellos si saben hacer productos durables. Los accesorios de inmersión se hallaban conectado en sus puertos USB. Hace un mes ya que había cerrado Yggdrasil y con él también el sustento que tenía. El ganaba dinero real al venderles armas, armaduras y pociones a los jugadores de alto rango y trabajando como mercenario uniéndose a clanes en incursiones a mazmorras. Tardo muchos años en perfeccionar a su avatar en un soporte de estado con algo de tanque, uno de los mejores debo aclarar ya que nunca me faltaban contratos de trabajo. Quien diría que tener un soporte que no se muera al dejarlo solo por 3 minutos sería tan solicitado. Pudo mantenerse casi 5 años con ese tipo de trabajo, pero ahora se le cortaron los ingresos.

Ese tipo de trabajo era lo más que podía aspirar alguien como él, que no había terminado la preparatoria. Como huérfano, no podía pagarse las colegiaturas, y la educación de los orfanatos era risible. Si no eras un genio o tenías talento para algo del espectáculo, como deportes o cantar, no salías hasta que alcanzas la mayoría de edad. Sin nombrar todos los abusos de los adultos. El gobierno apenas existe y lo poco que tiene lo usa para mantener a la clase alta y los trabajadores de la clase media. A personas como el o los del orfanato no se les dará ninguna ayuda. No quería soportar más castigo y por eso se había escapado cuando tuvo la oportunidad, robándose en el proceso una máscara de gas para poder salir al exterior. Aun la guardaba como su amuleto.

Toda su vida vivió en el orfanato y por eso no sabía que el exterior era aún más cruel que de donde escapo. Por lo menos ahí le daban techo, comida y algo de higiene. Afuera no tenía nada de eso. Para no morir tuvo que hacer el trabajo más viejo de la humanidad. Parece que tendría que volver hacerlo, no come desde ayer. Podría escribirle a esa sádica señora, nunca dejó de llamarlo. Incluyo si el recuerdo de ella aun lo atormentaba, era mejor que morir, ¿no? Hiperventilándose decidió dejar de recortar. Él debe preocuparte por el presente.

Levantándose de su futon, se dirigió al lavamanos con un extraño presentimiento que se le olvidaba algo. Al abrir el lavamanos sangre broto en grandes cantidades. Asustado salto hacia atrás chocando contra la pared opuesta. El lavamanos no pudo contener la gran cantidad de sangre y comenzó a desbordarse manchando el piso. Despejando su miedo inicial, corrió hacia el lavamanos y cerro la corriente. Se mantuvo en ese lugar por un rato hasta que escucho pasos que se detuvieron en frente de su puerta.

-¡Toc!, ¡Toc!, ¡Toc!-

Volviendo a asustarse. Se acercó con cautela a la puerta y miro por la mirilla de esta. No había nadie. De repente la sangre siguió brotando del lavamanos y resonó un sonido animal.

-¡Oink! ¡Oink! ¡Oink!-

El chillido de un cerdo resonó fuertemente por toda la habitación. La sangre cubrió todo el suelo y le llegaba hasta las rodillas. Una figura humanoide comenzó a formarse a partir de la sangre. El cuerpo de un regordete hombre con características porcinas es lo que ve delante de él. Un escalofrió recorrió su espalda, su piel se erizaba y sus sentidos se agudizaban del puro terror. Lo recordó, recordó donde ha visto aquel hombre.

-¡Oink! ¡Oink! ¡Oink!-

Siguió con su chillido inhumano, mientras se acercaba a él. Sentía un calor que se esparcía por sus pantalones. Cuando ese hombre cerdo estaba a centímetros de su rostro, fue cuando su miedo le gano desmallándose en el acto.

Renner había trasnochado, no por miedo, no por algún trauma, incluso cuando su cuerpo en crecimiento le pedía descanso quería ver que les harían los antiguos esclavos a sus abusadores. Tenía que decir que estaba decepcionada. No había ninguna ironía en las muertes que vio. La mayoría de las ex esclavas simplemente se abalanzaba sobre cualquiera de los atados, y descargaba toda su frustración e ira. Aunque hubo quienes si se las ingeniaron con muerte irónicas y crueles. Un ejemplo de una de estas era la muerte de la condesa Erzsébet Bárthory de Ecsed. Tenía varios crímenes en su persona, pero gracias a su posición e importancia era imposible su juicio y ejecución. Nadie escuchara las acusaciones de los pobres hacia los nobles. Ahora lejos de la seguridad de su posición y sus tropas, estaba siendo desollada viva empezando por su rostro. Siempre era orgullosa sobre su cuerpo y ahora era despojada de toda belleza. Que agradable fue ver como la miraba, amordazada incapaz de librarse de sus anteriores esclavos. Ella estaba pidiendo ayuda con su mirada "Como si te fuera a ayudar idiota" Pensó Renner al recordar los múltiples intentos de asesinatos hacia su persona. Había descubierto hace tiempo algunos intentos venía de su parte. Todo por meros celos. Solo porque la gente decía que la princesa dorada es la más hermosa del reino, la condesa se lo tomo personal.

La masacre duro hasta el alba. Los esclavos habiendo terminado de saciar su sed de venganza reunieron los cuerpos de los muertos y prosiguieron a incendiarlos. ¡Ah! Las llamas siempre la cautivaron. Tan hermosas, tan brillantes y tan destructiva. Cada vez que los humanos quieren desaparecer algo o alguien de la existencia recurren al fuego, desde cartas secretas o crímenes atroces. Incluyo los ángeles y demonios usan el fuego para acabar con sus enemigos, si las historias del fuego sagrado y el fuego infernal son reales. "Hablando de demonios" Pensó mientras mira una de la habitación de arriba, y un cálido sentir se apodero de su corazón. No sabía que era, pero quería más. Lo sintió cuando era tocada por Hachiman Hikigaya, mientras ella lo tocaba a él. Tal vez si repetía la escena ¿sentiría lo mismo?

-¡Ufff! Creo que me deje llevar. Esos no son pensamientos propios de una dama-

Se amonesto así misma. Reconoce que cruzo una línea. Primero necesita saber más de él antes de ser tan audaz. No quiere hacerlo sentir incómodo y que la mate. Levantándose del pórtico y limpiando su nuevo vestido. Sabiendo que apenas estaba sucio, ella hacia esto por puro habito. Dejando atrás la masacre tras de sí, como si fuera cosa de todos los días y no vale ni una segunda vista, se dirigió escaleras arriba con un solo destino, la habitación que había tomado su misterioso y poderoso demonio Hachiman Hikigaya.

-¡Toc!, ¡Toc!, ¡Toc!-

Toco levemente y espero, no hubo respuesta. Tocando una segunda vez y esperando otro rato, se convenció que aún estaba dormido. Luego de pensarlo un momento tomo el atrevimiento de abrir la puerta inspeccionando el cuarto antes de entrar. En la cama tamaño real adornada por un dosel blanco, se hallaba él reposando.

- Hachiman Hikigaya -

Musito tan suavemente que se sentirían como caricias en los oídos. Estuvo recordando múltiples nombres de demonios antiguos que había leído en el libro de demonología. Ese libro es uno de los más importantes de la biblioteca exclusiva de la familia real. Algo de lo que estaba orgullosa era de su memoria. Por eso está segura, el demonio Hachiman Hikigaya nunca fue catalogado por el reino. Una vez había leído sobre un dios de la guerra perteneciente a una antigua civilización de más allá del océano sur. En esas tierras provenía el clan Momosuke. El dios de la guerra se llamaba Bodhisattva Hachiman. En nuestra lengua seria Hachiman Bodhisattva. Lo más probable es que venga de esas tierras si se presentan primero con el apellido. Incluyo si sus nombres eran parecidos, dudaba que fuera él. Hachiman parece un demonio, o como lo llaman en esas tierras, un Yokai. Muchas dudas le surgieron ¿Que lo había llevado hasta acá? ¿Eran los demonios de esas tierras tan pacíficos? Más preguntas llenaban su cabeza mientras pasa el tiempo y el único que tiene las respuestas está durmiendo pacíficamente.

Caminó hasta estar al lado de la cama y miro su cuerpo. El parecía triplicar su edad, aunque la apariencia engaña entre diferentes razas, por ejemplo, los elfos o eso había leído. Que estará soñando para que su cara se contraiga de angustia. Supo lo que hizo en el jardín. Matar al duque lo dejo en ese estado. Ni sus soldados más jóvenes llorarían luego de matar a su primer bandido. Son entrenados para eso. El reino es un lugar donde las vidas son tomadas todos los días. Ella misma había inculpados a las sirvientas que no le agradaban o las que eran espías de casas nobles, para deshacerse de ellas y no sentía ningún remordimiento.

Sentándose en la cama sintió un pinchazo en su corazón y una sonrisa torcida se formó en su rostro. Parece que tiene pesadillas "¿que sería tan malo como para atormentar a un demonio en sus sueños?" pensó. Su mano acaricia su cuerno roto. Solo podía dejar vagar su inventiva imaginación por las más oscuras atrocidades conocidas o por conocer por la humanidad, buscando que escenario de pesadilla está en sus sueños. Cada vez que su rostro se torcía, añadía una punzada más a su corazón. No sabría cómo describir este sentimiento. Dejando libre su cuerno paso a acariciar suavemente el plumaje de su ala blanca. Sus plumas eran extremadamente suaves al tacto, incluso más que las plumas de grifo de la almohada de su padre. Una curiosidad que podría decirse infantil, la domino e intento despojarlo de una de sus plumas. Su intento fue infructuoso. Al aplicar fuerza en una pluma se había endurecido. Era tan duro como el metal. Dudo mucho que alguien pueda apropiarse de una de sus plumas. Pudo sentir su borde filo, si aplicara más fuerza segura se cortaría. Se rindió en su acción y en vez de eso, se recostó en su plumaje "Como creía, es extremadamente cómodo"

Hachiman al sentir un leve calor y un olor agradable, se relajó en su sueño inconscientemente. El problema es que solo sentía el calor en su lado izquierdo dejando su lado derecho frio. Todavía en los brazos de Morfeo se giró y abrazo a lo que le daba calor. Parecía como si estuviera abrazando una dakimakura, la dakimakura llamada Renner Theiere Chardelon Ryle Vaiself, la princesa dorada del reino. Dicha princesa no sabía qué hacer. En un momento estaba por dormirse por la suavidad y calor de las plumas, en el siguiente está envuelta en ese mismo plumaje y por unos brazos fuertes. Se quedó lo más quieta. No se atrevería moverse y despertarlo. En esa proximidad podía escuchar los fuertes latidos de Hachiman. El susodicho al sentir una débil respiración en su pecho comenzó a despertarse. Al percatarse de la posición en que esta y a quien tiene atrapada. En un pestañeo, se apartó de un salto al otro lado cayendo de la cama, de paso quebrando el dosel con sus alas completamente extendidas. Por arte de magia, en su mano se había materializado un báculo de madera con una extraña serpiente de cristal enrollada en él. Renner giro sobre el ala y cayó sobre la cama, no sufrió daño alguno. Una extraña pesadez inundo el cuarto, ninguno de los dos se movió. Hachiman en el piso y Renner acostada en la cama, una vista realmente…única.

-Parece que tuviste una pesadilla-

Llamo Renner su atención con aquellas palabras.

-¿Una pesadilla?-

Se cuestionó Hachiman relajando sus alas y el báculo de Asclepios que empuñaba se desvaneció en el aire volviendo a su inventario. Agradeció el no-comentario de lo que acaba de pasar.

-Sí, eso fue-

Se dijo más para sí mismo que para ella intentando convencerse. Se encontraba aun en el cuerpo de su avatar de Yggdrasil, después de todo si había sido trasportado a otro mundo "¡Que maldita locura! Ahora que hare con mi vida, no tengo ni idea de cómo funciona este mundo" Por un momento vio a Renner acostada en el borde de la cama. Se notaba que estaba muy cansada. "Umm… ¿debería encantarla y sacarle toda la información posible? ¿Está bien que abuse de mi magia así?" Con cada pregunta se cuestionaba más su moral. Controlarle la mente es lo mismo que secuestrarle su libre albedrio, lo mismo que hicieron los dueños de este lugar. "Dejare esa idea como última opción, además si existes más jugadores en mi situación" Recuerda las cacerías contra los heteromorfos. Parece que en este mundo existen los países. Tal vez ellos se nacionalizaron en algunos de ellos y están dispuestos a matar a otros jugadores, matarlo por no ser humano o seres de este mundo capaces de igualar o superar a jugadores de nivel 100. Estaré en graves problemas si sucede eso ¡No soy una clase combatiente! Incluso jugadores de nivel 90 bien equipados podrían derrotarlo. Este mundo no acepta muy bien a los no-humanos si la actuación de los secuestradores al verme de da alguna indicación.

Primero intentare hacerle preguntas con el método normal, socializando. Le salve la vida, debería estar dispuesta a responder. Tampoco esperare mucho ¿Cuánto puede saber una niña? Con ese plan en mente, Hachiman se sentó al borde de la cama lo más alejado de ella.

-Debió ser una pesadilla muy mala para aterrarte así. ¿Quieres hablar de eso? -

Siguió ella la conversación. Quería sacarle toda información posible, y a la vez aprender más de él. Pero estaba en su límite. Paso muchas horas en el piso de piedra sin comer nada. En la cocina no había comida hecha, la carne estaba cruda. Pudo comer algunas verduras y tomar un poco de agua que encontró. Sentía como si se desmayaría en cualquier momento.

-Es personal-

Fue la única respuesta que dio y sus alas cayeron a su costado, dando la impresión que estaba decaído. ¿Personal? Podría pensar en escenarios infinitos y no serviría de nada, solo era especulación.

-Renner ¿puedo hacerte unas pregu…? ¿Te encuentras bien? Estúpida pregunta. Olvídalo. Si estas cansada duerme ahora. Te devolveré al amanecer a tu casa. Tus padres deben estar preocupados-

El demonio la mirada con una cara preocupada. Gracioso, solo su padre la miro con esa cara. Los demás la veían con celos, lujuria, deseo y como objeto.

-No te preocupes. Es…-

Quería decir "Estoy bien" pero no pude guardarme el bostezo en medio de mi respuesta.

"Que idiota soy. Ella es la única que no cure con magia. Las heridas físicas no es la única tortura que ellos le pudieron infringirle" Pensando que magia pudiera ayudarla se le ocurrió una magia de sexto nivel perfecto para eliminar estados negativos, incluyo sin saber qué estado en específico tiene el otro.

-[Restauración de Estado]-

Chasquee los dedos al recordar esa magia y activándola. Un aura de luz rodeo a Renner. Sin poder ver la hoja de estado de las personas, él no sabía que elimino el estado de "hambre" y "exhausto". La princesa vio como Hachiman casqueaba los dedos apareciendo una luz en la esquina de sus ojos y sintiéndose tal cual como se levantó de su cama en el día anterior. El cansancio mental también se eliminó. Con esta prueba de poder sabía que el demonio no tenía pensado matarla, sino actuar como los héroes de los libros que leyó alguna vez en su niñez. Sentándose en la cama enfrente del héroe alado estaba lista en lo que sabe mejor, actuar.

-Muchas gracias. Eres mi salvador-

-Como sea, tengo preguntas que quiero que me respondas. Comenzando ¿Dónde exactamente estoy, que tierra, cual continente? -

Fingí pensarlo por unos segundos que me atreví a robar llevando mi mano debajo de mi barbilla, en pos de interpretar mi papel de inocente señorita.

-Deja de actuar y solo di que quieres-

Clamo Hikigaya exasperado por el tiempo que me había tomado. Mantuve mi cara de cualquier otra expresión que no sea de la inocencia por su primer comentario. Dejémoslo pasar y enfoquémonos en la segunda parte.

-¿Lo que quiero? ¿Quieres decir que puedes cumplir cualquier deseo? -

-Me vez cara de genio acaso-

Respondió, con un leve movimiento de sus alas, y el tambaleo de su mechón de pelo que desafía la gravedad.

-Ah, lo siento, mi error, ya que dicen que los demonios pueden cumplir cualquier deseo, solo pensé…-

Dije pareciendo lo más indefensa y tierna posible.

-Eres buena actora-

Al escuchar esas palabras su sangre se helo. Lo había dicho con cierta malicia. Por primera vez sentía que no está en control de una conversación civilizada y eso no le gustaba, ni siquiera un poco. Nadie nunca había notado su acto "¿Debo seguir el acto? El no parece feliz por eso"

-Y no soy un demonio. Mejor dicho, no soy un completo demonio-

Recalco ese hecho volviendo a su calmado tono de voz.

-Vez, una de mis alas es blanca y uno de mis cuernos está roto. Soy mitad ángel-

Le dijo batiendo su ala blanca y señalando su cuerno faltante. Una leve aura de energía sagrada se formaba a su alrededor.

-Bueno, soy un ángel caído, pero mitad ángel y mitad demonio afín y al cabo-

-Ah, entiendo, me disculpo por haberlo insultado Hachiman-sama -

Respondió Renner con una elegante reverencia. Así que era un mestizo, de esos de las literaturas más fantasiosas de amor entre demonios y ángeles. Por ahora no sabía cómo esta información le sería útil, pero era bueno saberlo.

-No hay necesidad de disculparse, solo no me llames demonio de nuevo, no me agrada. Preferiría mestizo en el peor de los casos-

-Me asegurare de no olvidarlo-

Por lo que había deducido de la conversación, en este nuevo mundo había diferentes razas como en Yggdrasil. Los demonios no parecían ser bien visto, en contraposición con los ángeles. Todo esto era historia básica de su mundo, pero era bueno el parecido. Así no estaría tan perdido de su cultura. Había decidido interpretar su rol como un mestizo entre ángel y demonio, que no se notara su chuunibyo interno gritando como fangirl.

-Ya que aclare una de tus dudas, es tu turno de responder a una de las mías-

-Espera, yo no había preguntado nada-

Exclamo Renner.

-No, pero aclare tus dudas sobre mi raza, eso cuenta-

Me limite a responder con una leve sonrisa.

-¡Eso es trampa!-

Recrimino ella con un enojado puchero

-Si supongo-

-¡Eres un demonio!-

Proclamo acercándose por arriba de la cama hacia mí y golpeándome repetidamente en el hombro con su pequeño puño. "Jajaja" Se rio internamente, viéndola actuar genuinamente acorde a su edad, y no como hace rato queriéndolo engañar con una falsa actuación. Aunque si esto seguía siendo una actuación, era demasiado buena actriz.

El sol se alzaba por todo lo alto con poderío en su trono en el firmamento, observándonos a nosotros simples mortales con soberbia, justamente gana, por siglos necesitando su luz. Por los pasillos del castillo Ro-Lente del Reino de Re-Estize, iluminado por los cálidos rayos del sol a través de oblongos ventanales de cristal, se paseaba el capitán guerrero Gazef Stronoff. Un hombre musculoso estando en sus 25 años, de tés del trigo. Su rostro mostraba arrugas que comenzaban a ser notables ya, su cabello era corto de un negro profundo y ojos afilados cual espada. Llevaba una caminata rápida con dirección a la sala del trono donde su rey lo está esperando. Iba acompañado con un sequito de sus mejores hombres.

Cuando llego a la capital, la guardia le aviso que la princesa Renner había sido secuestrada el día anterior. Esos bastardos debieron saber que él estaría patrullando las fronteras con el Imperio Baharuth ante sus inquietantes movimientos milítales. Al enterarse había un llamado de su rey Ramposa Tercero para cuando volviera, galopo a toda velocidad hacia el castillo. Esto era un asunto de alta importancia. La tercera princesa era considerada un tesoro nacional conocida como la princesa dorada, era imperativo que nada malo le sucediera. Él ya mando a sus hombres en su nombre para contactar con varios aventureros especializados en el rastreo para ayudarlo en su búsqueda.

Al llegar a las enormes puertas de plata de la sala del trono, los guardias presentes los saludaron, y les informaron que el rey los esperaba. Abriendo las puertas con un leve chillido, casi como un lamento, en el trono de intricado diseño, se hallaba su rey y amigo, Ramposa Tercero. A su izquierda se hallaban las dos primeras princesas, la primera princesa Griselda Tremaine vi Cou la recién esposa del duque Jarion tumber vi Cou y la segunda princesa Anastasia Tremaine ryle vaiself. Ambas castañas y de ojos zafiros, podrían ser considerado un par de bellezas. A la derecha del rey estaban los dos primeros príncipes, el príncipe heredero Barbro Andrean Leld Ryle Vaiself, alto rubio de ojos azules que exudaba un aire de soberbia única, y el segundo príncipe, Zanac Varleon Igana Ryle Vaiself, escueto de estatura y constitución regordeta, era igual que su hermano rubio de ojos azules.

-Su majestad, príncipes, princesas-

Se presentó Gazef arrodillándose frente al trono formalmente junto a sus otros hombres.

-¿Por qué tardaste tanto, capitán guerrero?-

Le increpo el príncipe Barbro.

-¡Es que acaso no sabes que esto es un asunto de suma importancia. ¡Mi hermana aún sigue desaparecida! -

Dijo como si de verdad se preocupara por ella. Lo más probable es que estuviera molesto por perder una futura pieza importante en política. Cuando se convirtiera en rey, usara a sus dos hermanas para hacer tratos y fortalecer lazos. No mostraba aprecio hacia ninguno de sus hermanos.

-Lo sé. Por ello ya he contactado con aventureros de confianzas para su búsqueda-

-¡Porque vas a pedir ayuda a esos mercenarios y no a nuestros propios soldados. ¿No confías en la fuerza del reino? ¡Traidor! -

-Basta, hermano, el capitán guerrero hace lo que puede-

Intervino el príncipe Zanac.

-Lo que puede no es suficiente. Si hubiese estado aquí nada de esto pasaría-

Refuto la ahora duquesa Griselda.

-Sí, onee-san tiene razón. Quién sabe dónde está la pobre Renner es estos momentos-

Concluyo la princesa Anastasia.

Gazef, no tenía palabras para responder, se encontraba mortificado por lo que creía que era su falla. Él es el encargado de la seguridad del Reino y principalmente de la familia real. Una multitud de "sin tan solo" se formaron en su mente.

-Basta-

Intervino su rey, el cual parecía más viejo de lo que lo había visto hace una semana.

-El capitán guerrero estaba patrullando las fronteras ante los inesperados movimientos del imperio Baharuth, su ausencia solo es culpa mía-

-¡Pero padre!-

-¡Ya he hablado Barbro!-

Con esas afirmaciones, la sala del trono fue invadida por el silencio. Gazef se encontraba sumamente agradecido por las palabras de su rey. En ese momento, un mensajero llego rompiendo todo protocolo como si un demonio lo persiguiera.

-¡Tu como te atreves!-

Exclamo Barbro.

-¡Lo..lo siento sus excelencias! Es…es solo que se trata de la princesa. Su majestad me ordeno que le reportara cualquier información sin importar la situación-

Dijo el mensajero con su frente tocando el suelo como si suplicara piedad. El primer príncipe quería seguir gritando y talvez mandarlo a ejecutar por su intromisión, pero se vio detenido por su padre alzando su mano.

-¿Que hay sobre Renner?-

Pregunto el rey.

-La princesa… la princesa… ha aparecido en las puertas de la ciudad a salvo-

El color y el vigor pareció volver al rostro del rey.

-Esas son excelente noticias, Padre –

Dijo el segundo príncipe mirando al rey hundirse en su trono de la dicha

-¿Que hacen que todavía no está aquí? ¡Tráiganla inmediatamente! -

Declaro Barbro, o más bien grito.

-Hay un pequeño problema. La princesa está acompañada por un demonio-

…¡¿Eh?!