Revisado y corregido por Vicav12 un agradecimiento especial a él

Presentación parte 2

El Reino de Re-Estize, conocido normalmente como el reino, es una de las tres potencias humanas dominantes de esta región junto con el Imperio Baharuth y la Teocracia Slane. Eso era sobre el papel, la verdad era que el reino está cayendo en una decadencia, imparable, gracias en parte a las guerras anuales contra el imperio Baharuth. Esas guerras siempre coincidían con su época de cosecha, teniendo un gran impacto en estas por la falta de mano de obra, concluyendo en un debilitamiento constante año tras año.

Cuando el rey se dio cuenta de la estratagema de su rival, el emperador Jircniv Rune Falord El Nix, ya era demasiado tarde, el reino había caído en su juego, agregando la corrupción de los nobles, y la división de poderes en dos grupos: Facción Real y Facción Nobles. Son los ingredientes perfectos para sufrir una guerra civil, solo evitada gracias a uno de sus fieles nobles, el marques Raeven. El ayudo a calmar las inconformidades entre las dos facciones desde las sombras.

En cuanto a la teocracia, bueno ellos no tenían ningún interés en el reino gracia a su localización geografía, siendo vecinos del consejo de estado Argland, una nación demi-humana.

El reino estaba pendiendo de un hilo, y los hijos varones del rey, un par de incompetentes, no hacían nada para aliviar su estrés. Si abdicaba el trono a alguno de ellos, se volverían títeres de los grandes nobles, eso es lo que más teme. Ahí si el reino terminaría en caer. Ninguno de los dos está listo en llevar la corona, en especial su hijo mayor Barbro, que solo guarda conocimientos militares y ninguno diplomático.

El rey cabalgaba su viejo y fiel corcel, nombrado por el mismo, Agro. Un semental tan negro como la noche y mucho más grande que un caballo normal. A su izquierda iba su hijo Barbro y a su derecha iba su fiel guardaespaldas y amigo, el capitán guerrero Gazef Stronoff. Su mayor guerrero iba totalmente equipado con los tesoros del reino: el amuleto de inmortalidad, los guanteletes de resistencia, la armadura del guardián y el filo de la navaja. No había guerrero en el reino que se le comparase en este estado, ni siquiera guerrero de otros reinos.

Atrás de él iban sus hombres de elite que consistían en trecientos guardias reales y 30 magos de la academia de magia capaces de lanzar magia de 3° nivel. Había decidido unir esta fuerza lo más rápido, al enterarse que su preciada hija Renner, estaba en compañía de un demonio. Por su mente pasaron las leyendas de poderosos demonios que asolaron ciudades enteras en un pasado remoto.

"¿Por qué había aparecido un demonio en estos tiempos? ¿Y por qué su hija estaba con él?" eran preguntas que cruzaban por su mente, mientras más se acercaba, sus peores temores crecían Hasta que el hermoso sonido de una ocarina resonó por todo Re-Estize, calmando sin él quererlo su corazón. Si no fuera por su misión de reencontrarse con su hija, se hubiese detenido para apreciar la suave melodía.

- ¡Esto es magia mental su eminencia! –

Atrás del príncipe, cabalgando se encuentra Julian Pendragon, antiguo aventurero de nivel oricalco y actual director del instituto de magia Re-Tsu. Al enterarse de la naturaleza del sonido grito la advertencia y comenzó a lanzar un hechizo de fortalecimiento metal menor sobre toda la caravana con ayuda de sus 29 magos.

- ¡Cobarde!, ¡cómo se atreve ese demonio a atacarnos con magia mental! –

Vocifero su hijo, lleno de cólera al enterarse de eso, mientras el sonido de la ocarina se mantenía en el aire.

- Su majestad esto es malo. Ese demonio debe ser muy poderos si es capaz de proyectar su hechizo a esta distancia. Recomendaría que usted y el príncipe retrocedieran. –

Como ex aventurero y el mayor experto en magia del reino su consejo era sabio. Solo un tonto no le haría caso.

- ¡¿Acaso sugieres que huyamos con el rabo entre las piernas?!-

Como había pensado, solo un idiota.

-Su majestad, estoy de acuerdo con el director Julian, será mejor que se retire, déjeme esto a mí-

Declaro Gazef percatándose del peligro que podría representar el demonio con el que se toparían, él sabía cómo rey, cuál era la mejor acción a tomar, mas como padre, no pudo retroceder.

-Lo siento Gazef-

Fue lo único que dijo su rey, y eso fue suficiente para trasmitir su pesar. Solo había una cosa que él como capitán guerrero podría hacer, iba a protegerlo. Endureciendo su voluntad, Gazef se preparó para afrontar el encuentro con el demonio.

Al llegar al muro exterior, en las puertas dobles que daban entrada a la ciudad, un gran número de guardias y conscriptos se amontonaba. Todos estaban en silencio embelesados con la música de la ocarina que resonaba en el viento y sus armas en el suelo. Al percatarse de la caravana que venía rápidamente se hicieron a un lado dejando el camino libre para el rey.

Al salir de las murallas su sorpresa fue grande. La amada princesa, el tesoro del reino, se hallaba sentada elegantemente en una silla de mármol bajo una gran sombrilla blanca decorada con cintas. Frente a ella una mesa de mármol con un juego de té y pasteles. Al otro extremo de la mesa había un demonio tocando una ocarina azulada con los ojos cerrados. El demonio parecía humanoide con cuernos y un ala blanca. También parecía que tuviera otra ala, pero esta se ve más como una rama quemada. Viste una túnica azul de alta calidad y un bastón de madera apoyado en su asiento.

- ¡Renner! –

Llamo el rey.

- ¡padre! –

Respondió la princesa levantándose de su asiento y corriendo al encuentro del rey. El rey ignorando su avanzada edad, desmonto su corcel con agilidad practicada y procedió a abrazar a su hija. En el cálido reencuentro la ocarina dejo de sonar y el demonio abrió los ojos. Se quedó observando el feliz encuentro con una sonrisa plasmada en su rostro, no había ningún tipo de malicia detrás de esa sonrisa, solo genuina felicidad. El rey, sin ninguna razón lógica, no sintió falsedad en esa sonrisa, pero sus ojos le dieron temor. Eran ojos de un no-muerto en vez de un demonio.

Nadie se movió por unos segundos.

- ¡Prepárate demonio! ¡por tus crímenes yo el príncipe Barbro te matare! –

Sentención Barbro haciéndose escuchar

- ¡Rodéenlo! –

Ordenado a todas las tropas que habían traído.

- Hahh –

Se escuchó el suspiro cansado del demonio, y en un suave murmullo que se extendió con el viento.

- No soy un demonio, soy un mestizo –

Sus palabras fueron suaves, pero se trasmitió claramente a través de todos los presentes, obviamente era magia.

- ¡No me importa lo que seas! ¡mátenlo! –

Grito el príncipe, apuntando con su espada al demonio.

- Supongo que la situación lo amerita –

Dijo el demonio rascándose el cuello sin ninguna preocupación y chasqueando los dedos de la otra mano.

- [Parálisis] -

Repentinamente todos se detuvieron, como si fuertes cadenas los enraizaba donde estaban. Gazef pudo sentirlas, entre más fuerza ejercía, más fuerte tiraban esas cadenas invisibles y el sonido se negaba a salir de su boca. Aterrorizado con la idea de no poder proteger a su rey, concentro toda su fuerza y voluntad en deshacer el hechizo que lo tenía atado. Todo esto mientras veía como el demonio se acercaba más y más al rey y la princesa. El anillo de su mano, el anillo que le había dado su mentora Rigrit, se ilumino con fulgor y en un estallido de fuerza que ni él supo que poseía se libró de sus ataduras. Rápidamente cargo en su máxima velocidad contra el demonio con la intención de impedir su avance, activando más artes marciales de la que su cuerpo normalmente le permitiría.

- [fortalecimiento de cuerpo], [resistencia mágica mejorada], [mejora mental], [trote completo], [aceleración de flujo], [ritmo del viento], [encantamiento de arma mágica], [sentido de debilidad], [sentido de posibilidad] -

Fueron más artes marciales de las que cualquier humano normal podría soñar hacer. Ni siquiera los guerreros de nivel adamantina podían realizar más de 5 artes marciales a la vez gracias al retroceso. Él no era considerado un genio por nada, combinado con sus entrenamientos que lo llevaban al límite, sería difícil encontrar a alguien más dedicado en el camino de la espada. Sus sentidos se agudizaron más allá de lo humanamente posible, sus poderosos músculos se expandieron casi el doble debajo de su armadura, su velocidad había superado a la del viento, pero a pesar de todo su esfuerzo, de todo su equipamiento, no pudo sentir las debilidades o las posibilidades que tendrían contra el demonio frente a él.

Ignorando sus instintos de correr, aquellos que pensó que nunca más iba a tener, siguió cargando contra el demonio. Todos los soldados presentes quedaron impresionados ante no solo el despliegue de técnica del capitán guerrero, si no de su gran valentía. El príncipe Barbro solo podía ver con impotencia, celos y odio, al plebeyo que se atrevía a ser mejor que él, un príncipe.

El demonio seguía mirando a la familia real hasta que Gazef se posiciono cerca de él y volteo a mirarlo. Los ojos de un hombre dispuesto a morir se encontraron con los ojos que no parecían estar vivos.

- [Corte de luz séxtuple] –

Desplego su arte marcial más poderosa, su carta de triunfo. Al bajar su espada, plumas blancas revoloteo en el aire nublando brevemente su vista y sintió su espada quedarse a la mitad del primer corte. Nunca le había pasado eso. A recuperar su vista descubrió la horrible verdad ¡el demonio se había cubierto con su ala! La hoja esmeralda se encontraba clavada a mitad de camino de su ala – "¿Cómo era posible? Esta arma era capaz de cortar incluso la adamantita" – No importa cuánto pensara, el capitán guerrero no encontrara esa respuesta con el conocimiento de ese mundo.

- ¿Así que esto es el dolor? No entiendo a los masoquistas que les gusta esto –

Musito el demonio, extendiendo su ala y mandándolo a volar lejos, obligándolo a separarse de su espada que continuo aun clavada en su ala.

….

Ese debía ser el capitán Guerrero que había mencionado Renner. La sorpresa debió mostrarse en su cara cuando se enteró de que estaba en frente de una princesa, esa suerte está al nivel de la mano de un novelista de isekai. Había leído lo suficiente como para saberlo, pero volviendo al capitán guerrero, su sorpresa fue considerable. Al ver su equipo, reconoció los ítems enseguida, no por nada había memorizado todos los set, armas y efectos que el juego traía por defecto. Llevaba los ítems que sirven para personalizar a tu gusto y tener los ítems de tus sueños chunni.

Por ejemplo:

. La armadura del guardián, nivel legado, protege al usuario contra hechizos de muerte instantánea inferiores al nivel 6

. Los guanteletes de resistencia, nivel legado, dan regeneración de estamina equivalente al hechizo de sexto nivel [recuperación]

. El amuleto de inmortalidad, nivel legado, equivalente al hechizo de sexto nivel [regeneración].

. Por último, la espada era lo más resaltante, un ítem de nivel reliquia, llamado espadón de luz de luna (1), un arma que sacaría su máximo potencial en manos de un mago guerrero, no un guerrero puro.

Apenas había recibido daño, a pesar de lo que aparentaba la herida en su ala. Todo ese equipamiento era lo que usaría un jugador entre nivel 30 a 50 en Yggdrasil.

- Es una buena espada –

Dije extrayendo el arma de su propia carne, su regeneración automática nacida de su nivel, se encargó de inmediato de curar la herida. Algo que le llamo la atención del capitán guerrero es el descenso de fuerza y velocidad que está teniendo ahora. Estoy seguro que se bufeo antes de atacarlo, pero no sentí ninguna activación de magia. Debió ser una técnica que no era de Yggdrasil. Él lo sabía por experiencia, se especializaba después de todo en magia de Buff, debuff, purificación y sanación.

- Tú eres fuerte. Respeto eso –

Estoy interpretando mi papel de alguien poderoso. Renner le menciono que no era buena idea hablar como iguales a otros teniendo tanto poder. Puede sonar lógico ya que ella es una princesa, pero no comparto la misma idea. Aunque evitaba que nobles que lo querrán usarlo se acercaran ahora que comenzara a vivir en el castillo. Habían acordado que ella le otorgaría conocimiento, trabajo y un lugar donde pasar las noches luego contar una falsa historia de que era un desplazado de otras tierras en busca de un lugar para vivir cómodamente. Lo cual no era en si una mentira y siempre fue mi sueño ser un marido de casa. Aunque es raro pensar que la mujer que me mantiene es una niña de 11 años. ¿Esto me hace un lolicon? Espero que no porque no tengo argumento para contradecir que tengo una esposa Loli… Basta mente, enfócate en donde estábamos, actuar altivo y todopoderoso

- Pero no lo suficiente, ¿no conoces el poder que guarda esta arma? –

- Claro que lo conozco demonio –

Dijo el capitán guerrero, cubriendo de su vista a la familia real y enfrentándolo sin ningún temor. En sus manos blande un mandoble de reserva, un simple espadón de acero, nada impresionante.

- Como no utilizaste ninguna habilidad del ítem nivel reliquia diría que estas equivocado, capitán guerrero. El poder que guarda esta espada es más de lo que tú crees que sabes –

Le dije mientras arrojaba la espada al aire formando un perfecto arco antes de caer frente a él clavándose en el suelo. No esperaba que la espada se clavara, pero quedo genial. Incluso si me da vergüenza decir esas palabras chunni. Hablar tantas horas adelante del espejo con una espada de cartón en la mano está dando sus frutos. Hora de seguir con el espectáculo.

Comencé a caminar hacia la familia real. El capitán guerrero intento atacarlo, pero antes que pudiera hacer algo, corrí rápido a su lado y lo empuje con mi ala sana, otra vez. El capitán guerrero reacciono clavando su espadón en la tierra y frenando su vuelo. Incluso si se detuvo a 10 metros de mí, no me preocupe ya que se ve a simple vista que le cuesta respirar y había cumplido mi objetivo. Estoy enfrente de su rey.

- Ahora antes de que alguien más me interrumpa, permítame presentarme –

Siguiendo lo que me enseño Renner, hice una formal reverencia al rey, mirando el piso y expandiendo mis dos alas.

- Mi nombre es Hikigaya Hachiman. Hikigaya es mi apellido, Hachiman mi nombre –

Me aclare para no cometer el mismo error que con Renner.

Al no tener respuesta me enderecé y me quedé viéndolos… - "Por qué no se están moviend- mierda la parálisis"

-Parece que me excedí en el uso de mi magia, simplemente no quería una pelea sin sentido, me disculpo profundamente. Déjeme repara mi error -

Con eso dicho un aura sagrada me rodeo. Mi plumaje blanco brillo como si estuviera rodeado de escarcha bajo los dorados haces de luces del sol, mientras mi esquelética e impía ala se agito como pez fuera del agua Un circulo dorado traslucido se formó en sus pies.

- [Purificación en masa] –

Cante y con ello una ola de energía sagrada se esparció por los alrededores.

Hachiman no podía saber, pero todos los males que tocaba esa luz se purificaron, no solo la parálisis que anteriormente había lanzado, sino también las enfermedades y padecimientos de no solo los soldados circundantes, sino también los de los habitantes más cercano de las puertas, en especial los males de un pequeño niño rubio de tan solo 11 años tirado en el suelo de una vieja casa abandonada, casi muerto del hambre. El rey ya no sentía ningún malestar en sus pulmones. La primera exhalación realizada después de la parálisis lo hizo sin ningún inconveniente o esfuerzo.

-Mi rey-

Gazef acudió a su lado. Se notaba el cansancio en el rostro del capitán guerrero.

- ¿Se encuentra bien? -

-Si-

Fue su única respuesta a las preocupaciones de Gazef.

- ¡Impresionante! –

Exclamo el viejo mago Julian, flotando de su montura y aterrizando al lado del rey.

-Nunca había visto una magia sagrada tan poderosa, ni siquiera la de la mismísima reina santa-

Sus palabras habían nacido de su vasta experiencia.

- ¡Silencio todos! –

Proclamo el rey. Esta nervioso luego de ver a su hombre más confiable salir volando fácilmente. Los soldados están gimiendo aterrorizados del demonio y Julian divagando es lo último que necesita ahora. Debe calmarse y evitar que el demonio se moleste y mate a todos. Pero primero hacer lo que vino a hacer

- ¡Renner detrás de mí! -

- ¡Pero padre! -

- ¡Silencio niña, obedece a tu padre! -

Hachiman escuchando la voz del rey, vio como cubría con su cuerpo a Renner. Así que la quiere después de todo. Durante su viaje ella menciono a su familia y detalles del trato que iba a conseguir de cada uno. No parecía muy entusiasta que digamos. Por como hablaba esperaba más indiferencia de su familia, pero ver como lidero él mismo a tantas tropas para venir a ayudar a su hija, le dio esperanza que su padre la amaba.

Hachiman aplaudió sus manos llamando la atención de todos

– Continuando con mi presentación. Soy un mestizo, entre ángel y demonio, y un mago de apoyo de quinto nivel, de tierras más allá del mar del sur. Me presento ante su majestad como fiel sirviente de la princesa Renner Theiere Chardelon Ryle Vaiself, que en su benevolencia me ha otorgado el maestro que tanto añore -.

"! ¡Si!" - internamente me felicite por terminar mi perfecta presentación, y no era para menos, estaba sudando internamente con el temor de arruinar su presentación. Ante él está la posible vida de opulencia que se atrevía solo a soñar en sus sueños más húmedos, no promesas falsas de esa señora pederasta. Cálmate que me desvió del tema. El rey solo lo miraba con una mirada de entre perplejidad, repudio y miedo. Conocía muy bien esas miradas, a excepción de la de miedo, esta era la primera vez que alguien le temía, y no era tan grato como pensaba que seria.

Todos los presentes quedaron desconcertados ante las palabras del demonio, que se hacía llamar así mismo un mestizo, y el mismo Gazef no pudo no cuestionarse si en verdad aquel sujeto era antagonista a ellos. El silencio continuo, la multitud observando expectantes como se desarrollaría la situación.

- Renner ¿Qué quiere decir este…mestizo? –

Cuestiono el rey.

- Veras padre –

Respondió la princesa escapando de las manos de su padre y colocándose entre Hachiman y su padre

- Hikigaya-sama me rescato cuando estaba prisionera de una banda de esclavista, entre ellos había miembros del clan Momosuke -

Dejo de hablar un momento para que se supiera la gravedad de la situación, entre los soldados hubo susurros con miedo ante el nombre mencionado.

-Él se encargó de todos ellos y me rescato de sus garras. Por mi honor, no podía dejar tal acto sin recompensa. Cuando le cuestioné que quería, solo me dijo que buscaba un maestro, por ello sugerí que, si yo era digna de ser su maestra, sería un gusto. Pido perdón padre, si me he excedido –

Termino de decir con una reverencia a su padre.

-Renner, ¿sabes las implicaciones de tener a este tipo de criatura como sirviente? - Cuestiono el rey con voz autoritaria sin dejar de mirar al mestizo –

Esto puede traernos problemas serios con los demás países. Además, puede que estés bajo la influencia de su magia. Mira lo que ha hecho a nuestros hombres. No puedes creerle todo lo que dice, mi dulce niña- Sentencio el rey.

"ah maldita sea ¿me excedí en el uso de mi magia? era solo magia de tercer nivel potenciada por sus niveles raciales, no pensó que se sorprendan por tan poco. Debo hacer algo" Carraspeo su garganta y dijo

- Mi princesa permítame hablar –

Le solicito Hachiman a Renner.

-Está bien Hikigaya-sama –

Renner fue al lado del rey.

Antes que Hachiman pudiera volver a hablar se escuchó un grito.

- ¡Soldados que hacen que no lo matan! ¡Es un criminal, un monstruo! –

Declaro el príncipe Barbro cabalgando al lado de su padre, ordenando a varios hombres que rodearan al mestizo. No es ninguna sorpresa en decir que nadie más se movió.

- ¡Basta Barbro!-

Proclamo el rey.

- ¡Pero padre!-

- ¡Nada de peros! Esta situación es muy delicada. Hay que volver al castillo y discutir sobre esta situación –

Terminando de decir esto, miro a su hija y dijo.

- Renner, espero que sepas lo que haces-

-Padre, mi rey, Hikigaya-sama no tiene mala voluntad hacia mí, nuestra familia o el reino. Es mi salvador, tiene mi confianza

–Declara Renner con cara estoica sin ningún signo que traicione su seriedad.

El viejo mago se acerca al rey

- Su majestad este puede ser el hechizo de purificación más fuerte que jamás veré, es un hechizo de quinto nivel, mínimo, sin ninguna duda. Un demonio no sería capaz de usar una magia sagrada tan potente. –

Le susurra en tono jovial, como niño al que le habían dado lo que había pedido en navidad. Ver magia tan potente emocionara a cualquier amante de la magia. Luego cambio su expresión a una grave.

– Si algo pasa, no creo que pueda defenderte de su magia. Supera a cualquier humano.

- Entiendo perfectamente. Ni la fuerza o magia pueden contra él. Solo queda la diplomacia –

Suspira el mayor suspiro que dio en su vida

– Hora de ser Rey –

Así todos se marcharon hacia el castillo. Unos con pensamientos de miedo, otros de destrucción, unos pocos de sospecha y el pensamiento que pasaba por la cabeza de Hachiman era "resulto mejor de lo que esperaba. Por lo menos no me ataco con una katana al decir que estaré al lado de su hija."

Nota: cap 1 y2 sujetos a revisión y corrección por parte de Vicav 12

-(1) Si, soy fan de dark souls, no puedo no ver el parecido entre el espadón luz de luna y el filo de la navaja

Gracias por leer espero que les guste.