Capítulo corregido por Pali Aguilar y Sandra Cisneros

Capítulo 2: En las Sombras.

Año 2003

Ya estaba acordado con mi padre que el día de mi graduación en vez de ir a un baile, iríamos a cenar los dos y estaba bien. Después de todo, pasaría mucho tiempo antes de que lo volviera a ver. Me iba a estudiar Medicina Forense. Me preparaba para ser detective.

Las clases estaban en su punto álgido, o sea que los exámenes estaban demasiado difíciles, pero estaba segura que los pasaría sin ningún problema. Miraba a Edward que estaba luchando por los resultados. Lancé una goma hacia atrás con las respuestas de las primeras diez respuestas.

Continúe el examen sin preocuparme por el examen de Edward, pero secretamente anotaba las respuestas de los ejercicios difíciles. Era un estudiante estupendo, pero con Tania y su problema mental había bajado sus calificaciones. Imbécil. Cuando terminé mi examen, pasé una hoja con las respuestas por debajo de la mesa y me levanté. Lo que hiciera con ella era asunto de él.

—Aquí está mi examen.

—Muy bien, Isabella, puedes retirarte —respondió el profesor.

—Gracias.

Siempre era la primera en terminar. Mientras los otros estaban en fiestas y perdiendo el tiempo, yo estaba estudiando. Necesitaba un máximo puntaje para poder entrar a medicina.

El salón de música me estaba esperando. Necesitaba mostrar mis dos creaciones tocadas en el piano. La elegida era Say Something (Di algo) Cristina Aguilera.

Comencé a tocar las canciones. Sabía que mi canto se escucharía en la sala donde estaba Edward, no era buena la acústica.

Di algo, estoy renunciando a ti

Seré la indicada si quieres que lo sea

A cualquier parte, te hubiera seguido

Y yo

Me estoy sintiendo tan insignificante

Y yo

Voy a tropezar y caer.

Lamento que no pude detenerte.

Con esas palabras estaba diciendo lo que no podía de frente. Estaba renunciado a él. Aunque lo había hecho hace mucho tiempo atrás. No luché por él. La siguiente canción reflejaba lo que estaba haciendo todas las noches desde hace unos meses atrás: velar sus sueños.

Te voy a cuidar por las noches

Voy amarte sin reproches, te voy a extrañar

En la tempestad y aunque no existan mil razones

Para renunciar, no hay nadie más.

(No hay nadie más) Sebastián Yatra

Todos mis compañeros estaban llorando por la letra de mis canciones. Eran todos unos llorones, pero empezaron a aplaudir. Dicen que los artistas crean mejor cuando están sufriendo. Aunque nadie me ha visto sufrir y tampoco me verán.

Todo el drama de los exámenes había pasado. Ayudé a Edward, lo más que pude en ellos, claro que no esperaba un gracias de su parte.

Extrañaba irme en su Volvo, escuchando Panda.

Si, soy depresiva.

Ahora era Tania la que ocupaba ese lugar, pero mañana sería otra. Él no estaría con Tanía hasta después de la graduación. La dejaría atrás para ir a cumplir su actual sueño ser detective, cuando en un principio soñaba con ser el mejor abogado y concertista de piano del mundo.

Era de noche y sagradamente esperaba a que mi padre se fuera a dormir, para poder escaparme por la ventana de mi pieza para ir a dormir con Edward. Era su acosadora, pero él tenía pesadillas y había descubierto que, cuando dormía conmigo, no soñaba. Él ni cuenta se daba cuenta, estaba drogado por las pastillas para dormir y los psicofármacos.

A las diez de la noche, trepé por la baranda que estaba cubierta por una enredadera. Cualquier día me va picar una araña, estoy segura, o algún bicho. Y eso que ni siquiera es mi novio. La ventana estaba abierta, él no era friolento—siempre tenía calor—así es que podía entrar sin problema.

Se veía hermoso, la lámpara de noche estaba prendida. Desde que venía a dormir con él, estaba prendida. Me acosté encima de la cama, mirando hacia el techo del cuarto mientras comenzaba a leer un libro. Esperando que pasaran las horas, giró su cuerpo y me llevo a él. Todas las noches hacia lo mismo. Cuando se inquietaba, acariciaba sus cabellos. Él volvía a dormir y su semblante se relajaba. A veces cantaba suave para él.

Cuando llegaban las seis de la mañana, saltaba por la ventana—me iba a terminar matando cualquier día de estos—y corrí a casa

Me metía debajo de mi cama y gemía porque en una hora más tendría que levantarme. Por esta razón quería ser un "vampiro" no tendría que dormir nunca y podría velar las pesadillas de Edward. "Si existe un vampiro sexy por ahí, no me ofendería que me coma si me convierte después".

La falta de sueño hace que la gente delire.

Por fin era el día. Estaba en la graduación.

Escogieron a Jessica para que diera el discurso. Eso estaba bien, no tenía la personalidad para ir allí adelante y decir un montón de estupideces que no sentía.

Todo terminó, saqué el máximo honor como la mejor estudiante, pero pasó sin pena ni gloria. Mike, Angela y obviamente mi padre, me felicitaron. Después de eso, nos fuimos con mi padre a una cena, sin antes pedir a Angela que mantuviera un ojo en el imbécil.

Año 2004

A penas salí de Forks, me fui a vivir a Los Ángeles. Eran las vacaciones de Edward, él también vendría a esta ciudad a estudiar. La recorrí por completo los lugares más interesantes. Mi padre, junto con mi madre, me compraron un departamento genial.

Había aprobado el examen para entrar a la escuela de suboficiales con un permiso especial para hacerlo fuera de la institución por mis estudios como médico. Mi padre había ayudado con eso, no entendía mi afán de que estuviera en la escuela de suboficiales de policías. Lo mejor de todo esto era que Edward estaría fuera de las fiestas por tres años, eso me dejaba un tiempo para enfocarme al cien por ciento en mis estudios. Él estaría dentro de la institución, lo que se ahorraba el alquiler. Él no era de dinero, una buena situación, pero tenía una hermana y un hermano.

El año pasó rápido y, sin mucho que contar, mis estudios estaban muy bien, ocupando los primeros lugares. En ambos lados.

Año 2006

Comenzaba el calvario.

Edward se estaba graduando.

Estaba en su momento, escondida en un rincón mirando la graduación. Comenzó el desfile de los aspirantes a detective para ubicarse en sus respectivos asientos; Edward llevaba una de las banderas. Estaba orgullosa de mi chico. Comenzó a cantarse el himno de los Estados Unidos, y avanzan hacia adelante con la bandera para entregarla a sus relevos que pronto cursaran el tercer año. El director de las fuerzas policiales hará un gran discurso para dar la bienvenida.

Todo lo demás era mero protocolo, se hicieron los juramentos y las condecoraciones, respectivas.

La familia de Edward estaba en las gradas, esperando poder felicitarlo.

Cuando acaba todo se acerca a su familia donde es recibido por abrazos y felicitaciones; me encantaría poder hacerlo, pero sigo en sus sombras.

Tanía también estaba ahí pero no la saluda con un beso, la relación entre ellos se había terminado. Lo sabía por las redes sociales. Edward aparece como soltero y sin compromiso.

Pero no quiere decir que no se la vaya a follar. Ha pasado tres años sin mantener relaciones sexuales, ahora ella se va ofrecer en bandeja de plata y no me equivoqué. En la casa de los Cullen que estaban alquilando, una gran fiesta lo esperaba.

Por lo menos estaba seguro en su casa. Nadie lo iba atacar, no había riesgo alguno. Ahora tenía que averiguar dónde se hospedaría, en alguna propiedad del servicio o tendría uno propio.

Año 2008

Miraba las cámaras de seguridad que había colocado en el departamento de Edward. Al parecer tenía una nueva novia porque lo veía con esa cosita bonita bastante seguido. Su nombre era Heidi, como el dibujo animado. Qué mala elección de los padres de ella.

La estuve investigando y no era tan cosa bonita como parecía. Era una completa perra, estaba engañando a mi preciado Edward. Ella iba a pagar muy caro lo que estaba haciendo, pero esperaría un tiempo más antes de hacer algo. Quería ver los sentimientos que tenía Edward hacia ella.

Pero no todo en mi vida giraba en torno a Edward.

Estaba entrando al FBI, ya era un oficial de policía de esa institución. Había entrado ocupando un rango superior sobre otros, despertando la envidia de los que llevaban mucho tiempo. Por primera vez, iría a festejar por mí y no por un logro de Edward. Hace un tiempo estaba saliendo con un chico llamado William, esta noche la pasaría bien de otra manera.

—William, quiero pasar la noche contigo ¿quieres?

—Oh, Bella, pensé que nunca pasaría.

—Esperaba un momento perfecto para eso.

Comenzamos a besarnos, nos fuimos deshaciendo de la ropa hasta que llegamos a su habitación. Lo empujé hacia la cama, empezó a retroceder hasta el respaldo de esta. Me encontraba solamente en mi brasier arriba, abajo aún estaba vestida como él.

—¿Confías en mí?

—Si.

—Tus manos.

Él me pasó sus manos y, del bolsillo de atrás, saqué las esposas. Se las puse y las ajusté ante la sorpresa de él.

—Serás mío.

Su cuerpo se relajó. Comencé a besar, a tocar, parte por parte; no faltó ninguna que no chupara, que no lamiera. Todo su cuerpo me pertenecía.

Cuando estábamos desnudos, envolví su pene en un condón, y lo guie a mi entrada y me hundí completamente en él hasta chocar con sus bolas. Empecé a moverme, primero era lento y luego agilicé los movimientos para hacerlo más rápidos y profundos. William estaba perdido, en el placer que estaba sintiendo.

—Joder, Bella, estas tan caliente

—No puedes venirte antes que yo ordene

La danza que estaba dando a Williams llegó a los gritos de parte de ambos. Lo bueno era que su departamento era uno de los últimos; no había vecinos a los cuales estábamos despertando por esta pasión desenfrenada.

Vamos, Edward, dame más.

—Williams —grité.

Después que se vino, me retiré y saqué las esposas para que fuera a sacarse el preservativo. Nunca me sentía llena, siempre cuando terminaba me sentía tan vacía. Jodidamente vacía.

Año 2009

Hoy era el grandioso día, era el aniversario.

Hoy cumplirían un año juntos. Lo había engañado tanto, que no pude ser más testigo de eso, no sé porque esperé hasta este día para matarla. Puede ser masoquismo o maldad, no puedo definirlo muy bien, pero Heidi Vulturi pasaría a mejor vida esta noche.

Me pregunto si Edward me odiaría, si algún día se entera de todo esto, de las muertes que llevaban su nombre.

No, él nunca podía enterarse de eso. No lo entendería, nadie lo haría. Que una persona mate a otras personas para hacer feliz a otra. A mí me encantaría tener alguien así en mi vida que matará por mí, pero tendrían que matar a Edward. Él me destrozó la vida, la convirtió en esto, en una condena. Un amor enfermizo sin sentido. No éramos nada y para mí lo era todo.

Tenían una cita en restaurante glamoroso, con todos los detalles románticos, esos eran los momentos que me hacían dudar de lo que estaba por hacer. Pero ella lo engaño hasta en el día de su aniversario, estaba saliendo del departamento de su amante.

La comencé a seguir, podría dar una muerte dolorosa y corta. ¡Una inyección y listo! con el dolor más grande que se pueda experimentar y listo, o un certero tiro, que sería mejor.

esta mujer, hacía las cosas demasiado fáciles, tomo un atajo oscuro era perfecto el lugar. Esta vez me hice notar quería sentir su miedo. Comenzó apurar el paso hasta que su miedo no pudo más y se detuvo.

_ ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Por qué me sigues?

¿Porque las personas antes de morir hacían preguntas tan estúpidas? Nunca lo entenderé

— ¿Por qué me haces esto? _ Dije con burla _ A las chicas que son infieles tienen que morir. _ Hasta en tu día de aniversario, no pudiste cerrar las piernas.

_ No es lo que parece, lo juro

_ Claro que no, es peor, no es así

Se saco uno de sus zapatos de tacón punta aguja y me amenazaba con él, se veía bonita y tenía agallas, sería muy divertido.

_ Pareces una chihuahua, pero yo soy un Pitbull, ninguna oportunidad

Lanzó su zapato y me llego en a la cabeza, Dolió, intentó correr, pero era más rápida quedé de frente a ella.

_ Te queda un zapato aun

Comenzó a llorar odiaba a la gente que lloraba por nada, todavía no la lastimaba y ya estaba llorando, como si eso haría que me compadeciera de ella, traiciono a mi Edward, la agarre y lancé contra la pared, se golpeó la cabeza. Estaba confundida al parecer el golpe fue grande porque corría un hilo de sangre por su frente.

_ Me alejaré de Edward terminare la relación no me mates nunca más me verás

_ Eso no es cierto, ¿Por qué alejarte de mí Edward? Sabes bien lo que vale

Era suficiente de juegos, saque mi arma, y dispare en una de sus piernas no hubo sonido más que sus gritos, un segundo disparo y la luz de sus ojos desapareció.

Guarde mi arma, mire su cuerpo lastimado era una completa obra de arte, la deje ahí para ver que había al final del atajo ese, para mi suerte no tenía salida, era el típico atajo de las películas que terminaba con un gran basurero la dejaría ahí como la basura que era. La cargue estaba acostumbrada a cargar muerto y no era pesada eso era mientras estuviera caliente a un. La tire como un saco de papá. La dejé con sus tacones creo que eran preciado para ella.

Salté por el basurero y luego vino la balla no podía salir del mismo lugar por donde entre las cámaras me hubieran captado ahora había que esperar, fui al restaurante donde la esperaba Edward escondida en un privado.

Edward, estaba esperando a Heidi la cual nunca llegaría, pero si un hermoso sobre con todas las fotografías y hermosos videos de su infidelidad. Estuve con él a escondidas cuando eso pasó. En un principio lloró, ¿Por qué la gente llora? Es algo que no entiendo. Luego pasó a la ira, es lo que me hizo quedarme ahí.

Fui al departamento donde tenía las cámaras del departamento de Edward, necesitaba saber si estaba tomando bien la muerte de Heidi, si no pensaba suicidarse o una cosa así.

Todo normal hasta que llegó a su cuarto. Se comenzó a desvestir, estaba hermoso, pero no vine a mirar el cuerpo fibroso de Edward. Aunque era la recompensa por todo lo que hacía por él.

Esta noche iba a tomar esas malditas pastillas para dormir, seguro no podía con todo porque tenía que ser así. Aunque eso me daba una oportunidad para meterme en su departamento y en su cama, en cinco años no había usado esas pastillas. Bueno, el tiempo que estuvo en la policía no estaba segura.

Cuando estuve segura que dormía como un bebé, entré a su departamento. Lo conocía de memoria. La puerta estaba abierta, él dormía así, tenía miedo a estar encerrado por lo que pasó cuando se quedó atrapado en el ascensor hace unos años atrás. La palabra para describirlo era hermoso, demasiado hermoso. Me acerqué y, tal cual lo hacía como era adolescente, me acosté en su cama. Lo quedé mirando toda la noche, era como si su cuerpo supiera que estaba a su lado: me abrazó y comencé a acariciar sus cabellos mientras cantaba para él.

Así pasaron varios años más, siendo la sombra de Edward Cullen.