Advertencia: Temática criminal, Tortura. Secuestro.
Beta: Adriana Molina
Capítulo 4 Mi Juguete.
Mi despertar había sido confuso, tenía un gran dolor de cabeza, al parecer anoche había bebido demasiado, pero no para olvidar todas las cosas que hice con Bella, había dejado que me tocara, eso no había sucedido con ninguna ni siquiera con Heidi, la deje que me tocara. Pero con solo acordarme de ella me descomponía el estómago. Apareció muerta en un basurero tal vez se lo merecía.
Termine de vestirme y cuando fui a pagar, me lleve la gran sorpresa de que todo estaba pagado, Bella pagó el motel, nunca dejaba de sorprenderme, cuando éramos jóvenes siempre salía con cosas insospechadas, la próxima vez pagaría de ante mano, porque estaba seguro que habría una próxima vez, no tenía suficiente de ella.
La busqué por años, pero nunca la pude encontrar, dos veces la divisé, pero cuando llegaba a ella, ya no estaba, no tenía redes sociales, ¿cómo una persona del siglo veintiuno no tiene redes sociales? me frustraba. Conducía mi Audi, un regalo de mi padre de cumpleaños, con el sueldo que ganaba como detective no lo podía costear.
Llegue a mi departamento, siempre miraba por si no había algo fuera de lugar, sabía que estaba intervenido, en un principio pensaba que era de la agencia, pero luego no tenía sentido alguno yo era un detective normal, no tenía conflictos con nadie, no sabía quién podía ser. Pero las deje para algún día identificar a la persona que había entrado a mi casa sin ser invitada, trataba de no tener conversaciones comprometedoras y ya no traía a mis amantes a mi departamento. Aunque estuve tentado por traer a Bella, ser gravado despertaba un morbo en mí.
El problema era que nadie entraba a mi casa, nunca era como si solo estuviera interesado en vigilarlo, ¿Por qué? no lo sabía, dejé los documentos en la mesita de noche y entré a la ducha, necesitaba sacarme todo lo sucio que me sentía, para luego ir a trabajar.
En mi oficina estaban lista mi taza de café y mis donas, yo era el típico cliché de los detectives. Mi secretaria traía los informes que había pedido de una investigación que se estaba realizando. Hoy como nunca había mucho trabajo que hacer. Entro a mi oficina y encuentro a Jasper desparramado en el sillón.
_ Hola ¿Cómo estuvo tu noche, follaste o no?
_ Si. Pero fue una noche extraña
_ ¿Qué tan extraña?
_ Dormí con Isabella Swan
Como deseaba tener una cámara para sacar fotos en estos momentos, el rostro de Jasper era de total desconcierto.
_ ¿Cómo? Ósea sé… pero no entiendo
_ tampoco, la verdad me la encontré en un bar, me acerque a saludar y no pude alejarme y luego termine en un motel con ella
_ Diablos
_ No creo que pueda dejarla ir de nuevo
_ ¿cómo te sentiste?
_ Extraño, pero deje que me tocara fue algo sutil, pero la deje
_ Eso es nuevo
Nuestra conversación fue interrumpida por el inspector Whitherdale, no traía su mejor cara, de hecho, estaba furioso.
_ Esa cara ¿Por qué es?
_ Tenemos un criminal en la sala de interrogatorios y no quiere cooperar, necesitamos esa declaración
_ Llama a un especialista _ ofrecí
_ Eso haré
Comenzó a llamar por teléfono a sus superiores, me imagino para que mandaran a unos de los expertos en interrogatorios.
_ Me dijeron que la contactarían, pedí al mejor, pero resulta que es la mejor. Al parecer las mujeres son más despiadadas en estos tiempos.
El inspector James Whitherdale, está casi en los cuarenta, estaba por jubilarse y había altas posibilidades de que fuera yo el que ocupara su lugar, estaba emocionado por eso, pero no quería hacerme muchas ilusiones. Me quede de piedra literal cuando Bella, entraba por la puerta con un maletín en la mano se veía hermosa.
Vestía con un pantalón gris, una camisa blanca que traslucía su corpiño, una chaqueta del mismo color de su pantalón y los zapatos de tacón, jamás imagine verla de esa manera tan malditamente sensual.
_ ¿Buenos días, el Inspector Whitherdale?
_ Si. Ese soy yo
_ Agente Federal de investigaciones Isabella Swan. Estoy a cargo del interrogatorio
_ No es usted Médico?
_ En mis ratos libres. Tiene el expediente. Buenos días sub inspector Cullen, detective Hale.
El informe fue a las manos de Isabella, la cual se sentó en una de las sillas, cruzo las piernas y comenzó a leer el expediente de Riley, un delincuente con un prontuario policial desde los once años.
_ ¿Qué información necesita que me entregue? _ pregunto al inspector
_ Sobre el último caso de una mujer que fue violada por él, pero no quiere reconocer que lo hizo
_ En quince segundos tendrá su confesión, pero recomiendo algo para tapar sus oídos porque gritara tan fuerte que sus cuerdas vocales se romperán si no me entrega la información por las buenas.
_ ¿Podemos estar presente?
_No tengo problemas con eso, pero sin interrupciones, me dejara hacer lo que vine hacer sin cuestionar mis métodos.
Los tres asentimos, su mirada era intimidante, de verdad daba miedo, pero estaba increíblemente excitado, necesitaba un segundo con ella, quería verla hacer su trabajo, lo malvada que podía llegar a ser. Acaso ella podría…
No podía seguir con mis pensamientos, porque ella comenzó a caminar a la cabina de interrogación, la seguimos y entramos después de ella, desde atrás se veía fascinante, como sus nalgas se movían al compa de la otra, no podía apartar mi vista de ella.
Con toda la seguridad que Isabella tenía, se puso frente al imbécil que la miro como si fuera suya, ella era mía, fui el primero y el ultimo y pretendo seguir siendo el último, porque no la dejaría ir de nuevo empezaba mi conquista.
Jadié_ Ella se amarro el pelo en una gran coleta, quedando alguno de sus mechones sueltos sobre su rostro, esta vez no era el único que estaba pendiente de sus movimientos, era toda una delicia verla. Los años habían pasado bien en Isabella.
Se sacó la chaqueta, en ella tenía una funda para guardar sus armas, una al costado de la otra, ¿podía ser más hermosa y aterradora? Los ojos del tipo que estaba frente de a ella, alucino también, paso su lengua por sus labios, la mirada de lujuria dirigida hacia ella, hacía que quisiera matarlo a puros golpes, pero no podía.
_ Sabe porque está aquí, supongo, Los detectives presentes ya deben haber entregado la información que necesita
_ No diré nada sin mi abogado
_ Es lo que dicen todos, pero yo no tengo paciencia, ni tiempo para esperar a un abogado, así es que lo haremos sin esa molestia. ¿Qué me puedes decir de todo esto?
Ella comenzó a sacar fotografías que traía en ese maletín, eran todas de chicas y de un chico, comencé a entrar en pánico. Bella vino preparada para esto.
_ Yo no sé nada, no los conozco_ Dijo titubeando
_ Está bien te creo
De otra carpeta saco otras fotografías, pero en estas se veía a Riley con cada una de estas víctimas.
_ Supongo que tienes un gemelo
_ Esto es un truco
_ Probablemente, pero sabes tengo algunos audios interesantes, ¿los quieres escuchar?
Saco una grabadora rudimentaria, pero que aún se usaban, reprodujo lo que parecía, gritos desesperados, donde pedían que se detuviera, pero lo peor era que estaba la voz de Riley, era escalofriante.
_ Sera mejor que confieses, se podría llegar a un acuerdo, y tu permanecía en la cárcel podría ser más placentera. ¿Qué me dices?
_ No tengo nada que decir
_ No hay remedio, lo intente por la buenas, ahora viene la diversión
El tipo prácticamente se salen sus ojos de sus cuencas, cuando vio que ella sacaba un pequeño maletín dentro del otro. En ella tenía una jeringa que introdujo un líquido en ella. Algo me decía que esto no era bueno. De la punta de la aguja salió una gota.
_ Bien, tienes una última oportunidad, este líquido te hará gritar mucho, un dolor indescriptible.
No pareció creerle que haría tal cosa, pero la conocía y esa mirada era que estaba hablando en serio, y junto con todos los demás tragamos saliva.
_ Alguien me puede ayudar a que no se mueva.
Los gritos del pobre diablo se escuchan demasiado fuertes, los tres nos quedamos espantados al ver como se retorcía de dolor, pero Isabella parecía inmutable.
_ ¿Qué es eso? Me atreví a preguntar
_ El suero del dolor un invento mío
El tipo había dejado de gritar, Bella lo miro, sirvió un vaso de agua y se lo paso, un gesto de humanidad, el tipo con desconfianza se lo tomo.
_ Y bien… empecemos a dialogar o ¿quieres seguir?, a mí ya me dio hambre la verdad, tengo un dolor de cabeza horrible. No quiero ponerme de mal humor.
_ No diré nada
_ Entonces otros diez segundos de dolor
_ ¿Lo harás de nuevo? _ Dijo aterrado
_ Hasta que confieses, tengo cuatro dosis para ti
_ Lo hice todo, contenta, no me lastimes
_Debiste decir eso desde principio, y no tendríamos que llegar a esto. Ya tiene su confesión inspector es todo suyo, ya sabe si no quiere seguir me llama y regreso.
_ Yo me encargo, Cullen acompaña a la señorita.
Simplemente la deje pasar, ella se soltó ese endemoniado cabello y dejo sus risos sueltos, mi mirada estaba en el cuerpo de ella, toda en Bella. Cerré la puerta y la lleve a la oficina del inspector Whiterdale, coloque el seguro suavemente para que nadie escuchara, algo me dijo que ella escucho, su cuerpo estaba tenso.
Estaba lo suficientemente cerca de ella, todo mi cuerpo lo puse en su espalda, quería que ella sintiera lo que hacía en mi cuerpo, toda la maldita mañana conteniendo al monstruo de mis pantalones que amenazaba con salirse de su lugar.
_ así me has tenido toda la mañana, ¿te gusta tortúrame Isabella?
_ A veces… Me gusta torturar
¡Si será descarada! La giré y la besé con hambre, mi lengua entro sin obstáculos en su boca y nos besamos con la misma necesidad, Sabía que no podríamos terminar lo que empezamos, pero nada me impedía no tocar esos montículos que estuve codiciando toda la mañana. Sin pedir permiso los toqué con mis manos, sin darme cuenta que ella tenía sus manos en mi pecho también, pero no me importo. Mis manos se metieron por debajo de su corpiño y acariciaron su piel, llegue hasta sus pezones y tire de ellos, duros y erectos para mí. Un golpe nos interrumpió.
_ Es mejor que me vaya
_ Dame un segundo
Abroché los botones de su camisa, lo hice rozándolos de nuevo, mientras me volvía loco, pero me contuve.
_ Nadie más puede mirarlos
Su cara era de total desconcierto, pero comenzó su caminar y mi vista fue hacia sus glúteos, ¿qué pasaba conmigo? estaba tan desconcertado, saco el seguro, y se fue dejándome excitado y necesitado de ella.
_ Jasper no podías esperar un poco más_ Dije molesto
_ te di el tiempo suficiente el inspector está por venir
_ Diablos
Salí de esa oficina furioso, estaba frustrado, nunca antes había estado así desde que era adolescente, siempre era por la misma persona Isabella Swan, esperaba seducirla en el baile de graduación y después desaparecer de su vida como el cobarde que era, pero ella nunca apareció; la esperé por horas. Esa fue la última vez que la vi fue cuando recibimos nuestros diplomas, muchos años después la volví a encontrar.
Me miraba en el espejo del baño, mientras me mojaba con agua helada para poder bajar un poco mi excitación, tenía que buscarla, mañana la vería de nuevo en la morgue; que lugar tan lúgubre para alguien tan dulce como Bella.
Al finalizar mi horario de trabajo, fui a ver a mi juguete favorito, hacía tres días que no iba, pase a comprar una pizza de las más económicas y una gaseosa. Fui directo a donde estaban las bodegas, con el bate de beisbol lo iba pasando, metiendo ruido para asustar al juguete preferido de los últimos tres años.
_ Ya llegué te traje pizza juguete
No hubo respuesta nunca había, llevaba tres años encerrado en esa bodega, y no tenía intenciones de dejarlo ir, era uno de los culpables de lo que me hicieron cuando eran un jovenzuelo, junto con Tyler y una niña de nombre Bree, pero no la he podido encontrar llevo años buscándola, es como si la tierra se la hubiera tragado.
_ Aquí estoy juguete mío
_ ¿Cuándo me vas a liberar? Ni siquiera sé quién eres
_ Uno de los tantos chicos que has jodido su vida, ya te lo dije
_ perdóname, pero era un trabajo, necesitaba el dinero
_ Y por eso estás aquí
Saque la pizza y la gaseosa y se las pase por el agujero que había en la puerta como si fuera un animal. Luego cerré con llave ese agujero, hasta que acabara todo. No era un asesino, nunca pude matarlo así es que lo tengo privado de la libertad, para divertirme de vez en cuando entro y lo golpeo hasta que me canso nada grave heridas que en días sanan.
Saque el seguro de una lata de cerveza y se la pase a Diego así se llamaba, mientras daba largos sorbos a la mía.
_ Algún día me dejaras ir
_ Sí, pero no sé cuando
Tomé todas sus porquerías y me fui escuchando sus sollozos, yo aún lo hacía en las noches, así es que no me compadecí del juguete ni un puto segundo.
Después de ir a buscar el informe del muerto que trajimos el otro día que de milagro no me mato. Me fije en el horario del trabajo de Isabella. Era a las ocho de la noche y como era de esperar ahí estaba en mi Audi esperándola, ella no me esperaba por la mirada que me había dado, pero no me importaba, ella regresaría a mi vida lo había decidido. Me acerque a ella, aunque a un tenía su última frase golpeando mi cabeza. No sabía porque no me quería cerca, pero no me importaba yo la quería bien cerca.
Continuara….
