Nota: Beta Adriana Molina

Advertencia: tortura, crímenes, contenido sexual explícito.

Capítulo 5 Thomas

Edward camino hacia donde me encontraba, verlo no era algo que esperaba, estaba como si me hubieran colocado estacas en los pies, no podía moverme de donde estaba.

_ Hola. ¿Cómo estás? Espero no te enojes por venir a tu lugar de trabajo

_ Hola. Bien y tú. La verdad me sorprende tu presencia aquí

_ ¿Te gustaría ir a cenar conmigo? Por favor, no me rechaces

Maldición

¿Por qué me tenía que manipular de esa manera? Estuve observándolo unos segundos antes de dar una respuesta.

_ Está bien vamos a cenar

_ No te vas arrepentir

Ya me estaba arrepintiendo, estaba en un dilema, como nos íbamos a ir… no podía dejar mi camioneta aquí.

_ Tendremos que irnos en distintos vehículos

_ Y darte la oportunidad para que huyas?

Existía esa posibilidad, era lo más posible que sucediera, apretaría el acelerador de mi Hummer, y no me vería por un tiempo.

_ ¿Cuál es tu vehículo?

Apunté

_ ¡No me jodas! ¿ese monstruo es tuyo?

_ Sí. Mi Bebé

_ Nos vamos en el tuyo, llamaré a Jasper que venga a buscar el mío

El colocaba el seguro a su carro, yo subía a mi Hummer, si el esperaba que lo dejara manejar mi monstruo estaba equivocado, con la suerte que tenía podía lastimarse, aunque era el vehículo mas seguro del mundo.

_ Me dejaras manejarla algún día

_ Tal vez

_ Eso da muchas posibilidades

Y vaya que, si lo hacía, esto tenía muchas aristas y complicaciones y al mismo tiempo beneficio, podía cuidarlo sin la necesidad de vigilarlo constantemente.

_ ¿Dónde vamos? _ Pregunté

_ Al Ibiza Blue

Lo miré, ese lugar no era para cenar, era un local nocturno, pero servían comida también. Esperaba que no quisiera que bailáramos porque nunca aprendí a bailar, no era mi fuerte.

Manejaba por varias cuadras, el dilema que tenía era que, esta camioneta era monstruosa, buscar un lugar para estacionarla siempre era complicado.

_ ¿En qué estás pensando?

_ En donde voy a estacionarla, siempre me cuesta encontrar un lugar.

_ pensé que estabas pensando en mí

_ Siempre fuiste un engreído y colócate el cinturón

_ Siempre tan mandona

Infantilmente saque la lengua, sorprendiéndome en el acto por ese gesto, pero con el me sentía tan natural, él se sorprendió también y me lo devolvió, lo mismo hacíamos cuando estábamos juntos. Puse la vista al frente, el semáforo se puso en verde, señal para arrancar.

Ambos estábamos jugando un juego peligroso, y tenía miedo de ser nuevamente la que saliera destrozada y loca, bueno estaba loca antes de que llegara a mi vida, pero desde entonces vivo en el limite de la cordura y la locura.

_ Llegamos.

Empecé a buscar un lugar donde estacionarla. Justo quedaba un gran espacio para la camioneta. Hice las maniobras pertinentes para dejarla perfectamente bien estacionada.

_ Si me hubieses dejado manejar tu monstruo, estaría abriendo la puerta para ti

_ ya tendrás otras oportunidades de mostrar tu caballerosidad

Nos quedamos mirando el uno al otro, eso había salido sin pensarlo, simplemente negué con la cabeza y caminé al lado de él. Pero él fue más ágil y tomo mi mano.

Esta vez no había muchas personas, aunque era temprano, nos dejaron pasar por que había mesas disponibles, era la buena suerte de la noche.

Llegamos a un privado, era una habitación alejada de todo el bullicio, tenía una gran pantalla gigante para el karaoke, una mesa y sillones especiales para reuniones.

_ Me gusta la privacidad de estos lugares_ dijo èl, mientras me corría la silla para que me sentara

_ Nunca antes había venido para acá

_ ¿Dónde vas siempre?

_ Al New Moon, no soy muy innovadora

La conversación fue interrumpida por el garzón que vino a tomar nuestro pedido y nos quedó mirando.

_ Trae dos botellas de tequila, con limón y sal.

_ ¿Pretendes emborracharme Edward?

_ No necesito el alcohol para tenerte Isabella

Eso era completamente cierto, con una sola mirada o algo que èl quisiera yo se lo buscaría, si Edward quería la luna, pondría una bomba en un cohete y le regalaría un trozo de ella. Tenía una deuda de vida con Edward, un Swan siempre protegía a su pareja, cuando la pareja era dañada, era un deshonor horrible.

Era una competencia de mirada, si fuera otro hombre ella sería la ganadora, pero no con Edward, nunca podría salir victoriosa, y eso era lo que más temía en la vida, que su corazón se partiera nuevamente en miles de pedazos en más de lo que ya estaba.

Estábamos tan cerca, que nuestras miradas se topaban con nuestras narices, me agarró con una de sus manos de la nuca y me beso. Pero no uno de los besos que habíamos experimentado antes, era uno delicado, uno dulce; de esos que te llegaban al corazón, respondí de la misma manera entregando lo que mi boca no podía decir. El chico traía nuestro pedido, lo que nos obligó a separarnos y a cortar ese beso.

Diablos

Al irse ese impertinente, (por menos habían muerto muchos), tuve que contener mis ganas de enterrar un cuchillo en su cuello. Edward abrió la botella y sirvió los pequeños vasos, me paso uno a mí.

_ A tu salud

_ A la tuya

Que ridículos éramos, estábamos en un círculo sin salida, pero estábamos cómodos en así.

_ quiero hacer un experimento contigo Bella, algo que no he hecho en muchos años

_ Dime

Lo mire expectante, no sabía con que locura iba a salir, se levantó y colocó seguro al reservado, esto se estaba colocando interesante.

Se sentó en el mismo lugar en donde estaba, para mi sorpresa se comenzó a bajar el cierre del pantalón, luego se bajo el pantalón junto con el bóxer, dejando su pene al aire, estaba completamente erecto y con esa pequeña curva, que lo hacía ver tan apetecible, pase mi lengua por mis labios los sentía secos.

_ Acércate

Con cuidado iba a él, tratando de ocultar mi ansiedad. Cielos santos, lo iba a tener, estaba tan cerca de poder tocarlo, solo lo tenía que pedir y podría tener lo que tanto deseaba.

_ Con calma Isabella quiero que me la chupes

Eso era todo, solo lo tenías que pedir y mi boca estaría justo donde la quieres. Serví un vaso de tequila, para distraerlo y mojé su pene con el líquido.

Su pene ser irguió mucho más, sus hermosos ojos estaban oscuros del placer que estaba sintiendo en ese momento, con delicadeza tomé ese trozo de carne entre mis manos, sin perder el contacto visual lo comencé a masajear.

_ Continuo

_ Siii

Esa fue la señal para meterla en la boca, antes de tener relaciones con Edward, cuando tenía catorce años comenzamos con esto, el sexo oral fueron nuestras primeras incursiones.

Comencé de a poco hasta que estuvo completa en mi garganta, empecé a succionar de abajo hacia arriba, con una mano masajeaba sus testículos, y la otra acariciaba su vientre para distraerlo de lo que estaba haciendo. Su rostro se colocaba furioso, cuando eso pasaba retrocedía, y lamia la longitud de su pene, con suavidad.

_ Estas bien? puedo parar, te veo angustiado, esto es para que disfrutes no para que sufras

_ Por favor

Simplemente me aleje de Edward, habíamos avanzado, pero teníamos mucho camino por recorrer, limpie mi boca con un pañuelo que saque de mi cartera. Tome un vasito de tequila con limón y sal, para sacar de mi sistema el sabor del pre semen de Edward.

_ yo…yo no sé qué decir, me siento un poco hombre

_ No a todos les gusta esto Edward, tranquilo hay muchas otras maneras de pasarlo bien y es bebiendo una de ellas_ lo dije mostrando el tequila

Su preciosa sonrisa hizo que el ambiente tenso volviera a ser tranquilo y divertido. No iba a presionar las cosas, tenían que darse como se estaban dando hasta ahora, sin presiones y por sí solas.

_ Sigues cantando?

_ Hace mucho que no canto Edward; aunque en la navidad mi papá me pido que cantara villancicos

_ Entonces haremos karaoke

_ Mientras no me pidas que baile todo está bien

Se carcajeo, me miraba con adoración, entendía sus miradas, eran como antes, creo que èl tampoco entendía muy bien lo que pasaba.

_ Aun no te gusta bailar

_ Nunca ha sido mi fuerte

_ Pues tendrás que bailar conmigo, aunque sea un baile

_ ¡estás loco, yo no bailo! No, no y no

_ Haciendo una rabieta mandona

_ Deja de molestar engreído

¡Todos los santos consagrados! Me va sacar a bailar y yo no bailo, desde ya no me acuerdo… cuando fue la última vez que baile. Ahí esta yo bailando un lento, nos movimos por el estrecho espacio que teníamos, intentaba no pisar los pies de Edward. El corrió un mechón de mis cabellos que estaba en mi rostro y lo coloco detrás de la oreja.

_ ¿Vamos a mi departamento?

_ El mío está más cerca

_ Tengo el ligero presentimiento que no quieres ir

_ Vamos entonces, pero mi departamento esta a dos calles y el tuyo…

_ Vamos al tuyo

Había ganado por primera vez en la noche, el departamento que mis padres me regalaron; lo bendecía en estos momentos, era mi refugio, llevaría a Edward a ese lugar, pero era mejor que el otro, ahí había cosas que el no podía mirar. Una foto tamaño gigante en la pared de mi habitación que lucia orgullosa.

Manejé con cuidado hasta que llegamos al estacionamiento del departamento. Donde la ubique en mi lugar designado menos mal podía dejar dos vehículos, ese monstruo ocupaba fácilmente dos espacios.

_ quiero una cómo esta

_ Si eres un buen chico te compro una

_ Que graciosa, tu diriges

Lo decía en serio, para el cumpleaños de Edward, él tendría una Hummer para mantenerlo seguro, eran los más seguro para todo, incluso compraría el que estaba blindado si es lo que lo mantenía alejado de las balas.

Llegamos al departamento treinta y dos era mi departamento cuando era estudiante, venía a veces, así es que lo mantenía equipado.

_ Pasa…

_ Gracias

Me saque los zapatos no me gustaba estar en el departamento con ellos, era una rara costumbre que tenía. Él también se los sacó, aunque estaba extrañado por eso. Saque unas pantuflas nuevas para que se las pusiera tenían forma de perrito.

_ En serio…de perrito?, esto mata todas las pasiones

_ Lo dudo

_ Bella, en todo este tiempo nunca me has preguntado porque te deje

_ En serio quieres hablar de eso?, tu me diste las razones que necesitaba, no necesito más ¿quieres venir a la habitación o prefieres hablar?

_Llévame a tu cuarto

Lo había logrado distraer, no tenía intensiones de revivir el pasado, no quería que me contará lo que paso con él, ni las razones patéticas que tenía yo, solo lo quería en mi cama como lo imaginé algunas noches mientras me tocaba.

Se sacó esas ridículas pantuflas de perrito dálmatas, quedando en unos calcetines negros.

_ Creo que se te ven mejor los calcetines negros,

Pero antes de que pueda decir otra palabra lo tenía sobre mí, besándome como si la vida se fuera en ese beso, pero luego se fue calmando.

_ Esta noche te hare el amor Isabella

Sus ojos eran cálidos, suspire en sus labios, me cargo en sus brazos y me llevo a mi cama Queen zize, fue la mejor inversión en todo este departamento. Mi ropa fue desapareciendo una a una, pedí permiso con la mirada para desabrochar los botones de su camisa.

Fui muy delicada con mis movimientos, y estaba pendiente de su mirada, a cualquier indicio de dolor pararía, solo había confusión en ella.

_ Puedo besar tu pecho?

Se quedo pensando unos segundos y asintió, cerro sus ojos cuando mis labios se posaban en su pecho cicatrizado, lo besé asegurándome que estuviera marcado por mí. Si pudiera borrarle, si podía… pero las cicatrices como estas son importantes te hacen madurar. Porque no quieres volver a tener una.

Agarró mi cabello y me beso, sus besos se apoderaron de todo mi cuerpo, sentía un calor entre mis piernas y un remolino en mi vientre que no podía explicar.

Sus dedos estaban entrando y saliendo. Quería más… lo quería a él.

_ Te quiero a ti, cógeme Edward.

Saco sus dedos de un tiro haciendo que mis jugos, fueran a mis muslos, donde los beso.

_ Prometo comerte luego, pero necesito unirme a ti.

Fiel a su palabra entro de una. Sin contemplaciones con mi cuerpo que se arqueo para recibirlo más profundamente, después de eso eran movimientos firmes y certeros, que nos tenían al borde de la locura.

_ Te deseo tanto Isabella.

Volvió a penetrarme con más fuerza a un como si fuera posible, sacándome un grito que pareció un aullido. Llegamos juntos a un gran orgasmo mucho más fuerte que la vez anterior.

_ Siento que tus senos crecen cada día más, me vuelve loco.

_ Yo siento que otra cosa crece más, y aun está dentro mío

_ Donde tiene que estar

Esa noche Edward y yo estuvimos todo el tiempo que nos pudo dar la luna, al salir el sol estábamos exhaustos y sudorosos.

_ Siento que me duele hasta el pelo_ Contestó

_ A mi me duele un hueso.

_ ¿Cuál de los doscientos seis huesos te duele?

_ No sé, pero uno que viene de la uña del pie hasta la coronilla

_ Creo que nos excedimos un poco_ me dice con una sonrisa.

_ No me arrepiento de nada y tú?

_ Tampoco

La relación con Edward era fácil, como si nunca nos hubiésemos separado y eso me daba bastante miedo, por cómo nos tratábamos, como si fuéramos grandes amigos que follan de vez en cuando; aunque solo sean dos veces las que nos juntamos, porque anoche creo que fueron mas de cinco.

_ Voy a preparar desayuno, ¿te o café?

_ Café por favor

Nunca antes había preparado un desayuno para un hombre que no fuera para Charlie y Thomas, tenía que llamarlos pronto. Opte por dos cafés cargados y tostadas con miel, esperaba que su gusto por la miel no haya cambiado.

Por fin estaba de vacaciones, no me tomaba una en mucho tiempo, estaba dirigiéndome a Forks, estaría allí una semana, y luego iría a Hawai tomando todas las precauciones del caso, para mantener a Edward seguro. Mi amigo Jacob, estaría cuidando sus espaldas en mi ausencia.

Mis padres me van a recoger en Port Engels, tomaré un avión a Seattle y luego un bus que me lleve a ese puerto.

Repaso en mi mente mis últimos días que fueron los más alocados de mi existencia, volver a estar con Edward era fantástico perverso pero fantástico. Mi viaje en bus a Port Engels no era lo más entretenido, pero estaba tan casada que dormí todo el camino; cuando abrí los ojos estaba en la entrada del pueblo.

Mi padre fiel a su palabra me esperaba en la entrada, cuando bajé, una cosa pequeña corrió a abrazar mis piernas.

_ Bella, Bella ya estás aquí

_ Hola pequeño Thomas

Me mira con sus intensos ojos azules, los cuales hace que lo quiera cargar en mis brazos, èl es mi pequeño amor, mi hijo y mi hermano pequeño.

_ Hola Bella, ¿Cómo estás?

_ Muy bien papá

Nos abrazamos muy fuerte, toma mi maleta y la lleva para dejarla en el maletero de la patrulla policial, con mi hermano nos subimos a la parte de atrás y me arrepiento todo el camino, porque este niño es una cotorra andante, no para de hablar, me cuenta todo, hasta me habla de su perro Sam, uno de color negro que adoptó de la perrera municipal, no recordaba que fuera tan hablador.

_ Bella me escuchas?

_ Sí, claro que te escucho

_ Genial porque tengo mucho que contarte

Y comienza de nuevo, mi padre me mira por el espejo retrovisor y se sonríe; el viaje se hizo increíblemente largo, yo escuché todo el monólogo de Thomas no pude ni decir nada, el hablo de su vida de los meses que no nos habíamos visto.

Al llegar a casa salió corriendo a buscar a su perro Sam para presentarlo.

_ Y queríamos que aprendiera hablar_ Dije en tono de broma

_ Desde que aprendió a pronunciar la "R" no para

_ Es una cotorra _ nos hechamos a reír.

Junto con un Perro de nombre Sam que a penas me ve, comienza a gruñirme, los perros y yo nunca nos hemos llevado bien, siempre terminan muertos cuando están muy cerca de mí; Solo porque es el perro de Thomas puede vivir un día más. Se lo hago saber con mi mirada depredadora, él es inteligente y entiende el mensaje y mi ignora como yo a él. Entre animales nos entendemos.

Sue nos recibe con esa sonrisa que encandila al sol, ella es mi madrastra, ha estado con mi padre desde que tengo doce, después de que murió su esposo Harry. Ella me acepto después de que mi madre no pudiera con su miedo hacia su hija enferma mental, como me decía. Así es que a los once años me mandó a vivir con mi padre.

_ Entra tengo todo listo para cenar

_ Gracias

Thomas toma mi mano y me lleva a lo que es su cuarto, donde me tiene literalmente secuestrada de todos en la casa, jugando con los dinosaurios, en estos momentos soy un Velociraptor que quiere conquistar el mundo, estoy luchando con un Tiranosaurio rex. Cuando nos llaman a cenar, Vuelve a tomar mi mano y bajamos las escaleras, desde que hablamos con él para explicar que soy su madre y hermana al mismo tiempo, costo que entendiera, pero luego comprendió que era muy joven para hacerme cargo de él.

Eso no impidió que se pegara a mí como si la vida se fuera de las manos, ahora es mi pequeña pulga, todos me miran divertidos en la mesa, Mi hermanastro Seth, él tiene quince años, prácticamente mi padre lo crio. Cuando Harry murió el era un bebé, por lo tanto, mi padre es su padre también.

_ Hola Seth ¿Cómo estás?

_ Bien, al parecer el mocoso no tiene planes de soltarte

_ estas celoso porque tengo a mi Bella y tú no?

La diversión estaba por toda la mesa, ante la pelea ridícula de los niños de la casa, los dejamos seguir peleando, pero Thomas ya esta poniéndose rojo de la furia y agarra un cuchillo.

_ Es suficiente Seth_ Dijo

El entiende el mensaje, quito el cuchillo de la mano de Thomas con cuidado, el se parece demasiado a mi cuando se enoja, me pregunto si el llevará el gen malo.

_ Eso no hace Thomas, agarrar cuchillos, te puedes lastimar

Todos sorprendidos por mi regaño, porque no lo regaño por amenazar a Seth, sino que lo hago por tomar el cuchillo podría, cortarse un dedo o la mano.

_ Increíble. _ Susurra Seth malhumorado

_ Seth eres un adolescente, no un niño chiquito, lo provocaste mucho; Si peleas con un niño, siempre saldrás perdiendo tú, tiene que pelear con alguien de tu tamaño para que valga la pelea.

Èl comprende el mensaje que doy, después de todo soy la ley en la casa junto con mi padre. La cena se vuelve tranquila, y cambiamos a temas más divertidos.

_ Bella, para las vacaciones me llevaras a conocer Los Ángeles, quiero salir de Forks.

_ Si tus padres te dan permiso, puedes ir…

_ Yo igual quiero

Genial

Un adolescente y un niño a mi cuidado, tendría que contratar una niñera para que los cuidara.

_ Lo mismo para ti… si te dejan ir para las vacaciones van a Los ángeles

_ Siiii, _ gritaron los dos al mismo tiempo

_ Queremos las mejores calificaciones _ Intervino mi padre

_ Yo las tengo soy el número uno_ Dijo Thomas

_ No es justo, él va en primaria_ Se quejaba Seth

Thomas sacó su lengua a Seth como lo hacia yo, cuando era pequeña y a veces de grande hacia ese gesto infantil. Yo no era buena corrigiendo, porque no tenía la moral para hacerlo. Por eso no habría más niños.

¡Uno de Edward! calla. Me retaba a mis misma por pensar de esa manera, y condenar a un inocente a una asesina como yo.

Pasaron cuatro días desde que había llegado a Forks, se me hicieron demasiado cortos, estuve la mayor parte del tiempo con Thomas, que apenas llegaba del colegio demandaba mi presencia, me tenía jugando con él, video juegos, con sus muñecos de acción. A penas llegó la noche y lo acosté pude descansar, no hubo tiempo de acordarme de Edward. Hasta que mi celular sonó. Era de un número desconocido, contesté.

_ Hola?

_ Hola Bella, Soy Edward. ¿En dónde demonios estas?

Estaba furioso

_ En Forks, estoy de vacaciones

_ ¿Por qué no me contaste?

_ No tengo tu número_ Mentira, si lo tenía

_ Anota este es mi nuevo número y voy para Forks

Mierda

Continuara…