Beta: Adriana Molina.

Capítulo 6 Cavernícola

No sabía cuándo llegaría Edward, pero no importaba, por el momento estaba en el parque jugando con Thomas ante la vista de muchas personas que me miraban con desconfianza. El pueblo de Forks había crecido, y su población muy poco conocían a la hija mayor del jefe de policía, algunos hasta la olvidaron. Ella se había destacado por tener muy pocos amigos.

_ ¿Por qué esas personas nos miran tanto, Bella?

_ Porque sus vidas son aburridas y no tienen nada más que hacer

_ Es cierto, tu eres muy divertida Bella

_ ¡Eh! gracias… supongo. Vamos a casa ya empieza a oscurecer y va hacer mucho frio.

_ Creo que va llover.

_ Vamos, subamos a la chatarra.

Senté a Thomas en la silla para niños, obviamente no quería ir ahí, decía que era para bebés, que èl no era uno, pero no lo iba arriesgar por un capricho.

_ ¿Y si se burlan de mí?

_ Si se burlan… le levantas el dedo del medio.

Thomas me miró con sus intensos ojos azules llenos de asombro, y luego sonrió con picardía, tenía el presentimiento que me arrepentiría por el consejo.

_ Te irás, ¿verdad?

_ Iré a Hawái el lunes, pero cuando salgas de vacaciones vendrás conmigo a Los Ángeles.

_ Es cierto

Llegamos a la casa, y fue corriendo a jugar con Sam, eso me dejo unos minutos para respirar y para dar una vuelta por el pueblo, llevé la camioneta vieja que tenía cuando era adolescente, de ahí mi amor por las camionetas. En el camino me encontré con Mike Newton, no había cambiado mucho, los años habían pasado… bien por él.

_ Hola Mike

_ Bella, ¿eres tú?

_ La misma Mike

_ Jamás pensé que te volvería a ver

_ solo que nunca estás cuando ando por Forks

_ Por cierto… mañana estoy de cumpleaños, si quieres venir a mi fiesta te invito

_ No lo sé Mike, nunca me han gustado las fiestas, pero lo tendré en cuenta

_ Con eso me conformo

_ Adiós Mike

_ Adiós Bella

No quería ir a casa aun, así es que fui a pasear a Port Engels, escuchaba música satánica como la llamaba mi papá. AC/DC era un sonido agradable para un viaje de media hora, así no te quedabas dormida ni nada.

Estacioné la camioneta en una farmacia necesitaba comprar toallitas y preservativos, estaba jugando una carrera loca con Edward. Cuando llegué no sabía de cuales comprar, si con sabores o con espermicidas. Elegí con los espermicidas parecía los más asesinos, eran de mi total estilo.

Dejé la camioneta estacionada, tenía intenciones de caminar un poco; la noche estaba hermosa, no me alejaría mucho del lugar, aún había una librería abierta, compraría un libro para mí y otro infantil para Thomas.

Pagué los libros, uno era sobre la superación personal, no sabía porque había comprado ese libro, ¿qué quería superar?, mi mente siempre era una incógnita, hacia cosas sin sentido. El libro de Thomas era sobre unas ardillas voladoras, algo ridículo, pero el de la librería me lo recomendó, dijo que era para niños de ocho años.

Era hora de regresar a casa, me encontré un parque que antes no había visto por el camino que había llegado, al parecer me había perdido. Caminé un poco cuando me encontré de frente con dos chicos completamente bebidos y fuera de sí. Genial pensé.

_ Hola muñeca hermosa_ Dijo uno de ellos con aliento a cerveza

_ Podemos… ¿jugar juntos? _ habló el otro

_ Déjenme ir_ Hacer el papel de la damisela en a puros no me daría resultado

_ Agárrala

Uno de ellos se coloca atrás mío, tomándome de los brazos, mientras el otro idiota aprovecha de tocarme los senos, no pueden ser más predecibles, tengo partes más hermosas para tocar.

_ Suéltenla_ Escuche a Edward

Ya esto se puso feo

De donde había salido… no sabía, pero me encontraba en una posición algo comprometedora, varios botones de mi blusa estaban abiertos, y el corpiño un poco más debajo de donde debería estar.

Los ojos de Edward estaban desorbitados, sacó su arma de servicio, los imbéciles me soltaron y retrocedieron, me atrajo hacia él. Me abrazó y terminé ocultándome en su pecho… gran noche esta.

_ Corran _ Les gritó apuntándoles con el arma

Yo no los dejaría escapar, si Edward no estuviera aquí, los hubiera matado como tenía pensando hacerlo, solo estaba juntando razones para disparar libremente.

Me miró con adoración. Comencé a acomodarme la ropa, mientras él ocultaba su arma en su funda, ahora su mirada era desesperada, me volvió a abrazar; yo no sabía que se hacia en estos casos… se supone que una mujer normal estaría llorando en los brazos de este hombre y gimiendo, no me veía para nada haciendo ninguna de estas dos cosas.

_ ¿Estás bien, Bella?

_ Si. Gracias por venir en mi ayuda

_ por cierto… ¿Qué hacías aquí?

_ Vine a comprar unos libros, estaba por irme, pero me perdí.

Apunte donde estaban. Fue a buscar mi bolso con los libros que compre, no sin antes mirar de que trataban.

_ En serio, ¿la ardilla voladora?

_ Es para mi hermanito

_ Charlie, tuvo un hijo?

_Bueno… técnicamente lo tuvo Sue, pero el contribuyo a ese proyecto

_ Que graciosa.

Había mentido, pero no quería que aún se entera de lo de Thomas; porque eso significaba explicar muchas cosas, que aún no estaba preparada para decir.

_ Te das cuenta que los dejaste ir… podrías haberlos arrestado.

_ No estoy autorizado_ Dijo de manera cortante_ Estoy de vacaciones.

Bufé al escuchar su respuesta y sarcásticamente dije: _ Vaya, gracias por todo.

Iba a marcharme, pero escuché su voz y automáticamente me detuve.

_ ¿En qué viniste? _ preguntó Edward

_ En mi chatarra, quiero decir mi camioneta

_ ¿Aun corre? _ Lo dijo con una sonrisa

_ Como un toro _ lo dije entrecerrando los ojos

_ Te acompaño a esa chatarra

_ Oye… _ lo dije apuntándole con el dedo contra su pecho.

Caminamos juntos a donde había dejado estacionada mi camioneta, me abrazo, al parecer tenía que devolver ese abrazo, lo hice, pero estaba tensa, no estaba acostumbrada a estas muestras de afecto, y se supone que el traumado es él.

Me apretaba firme de mi cadera, prácticamente me estaba llevando con él, no me gustaba esta sensación de no tener el control; siempre tenía que tenerlo por mi bien, y por las personas que protegía… cualquier descuido y podía pasar cosas malas.

_ ¿Por qué cambiaste el número? _ Pregunté

_ Me están vigilando, estoy intervenido Bella, no se quien o porque, mi departamento, mi celular, me están siguiendo.

_ Deberías hacer una denuncia.

Que demonios estoy haciendo… no puede hacer una denuncia, si soy yo la que lo tiene controlado. Necesitaba limpiar mis huellas, lo haría de otra manera, las cámaras tenían que desaparecer.

_ Si es la agencia que me está observando… haré algunas averiguaciones.

_ ¿Tienes enemigos? Edward.

_ No que yo sepa, soy un tipo tranquilo, Bella.

Era cierto, él no era de meterse en problemas la mayor parte del tiempo, pero cuando estaba en su trabajo, él era demasiado arriesgado y tenía que limpiar su desastre algunas veces. Ya habíamos llegado a mi camioneta.

_ Creo que este es el fin de nuestra aventura _ lo dijo con voz contrita.

_ Si _ Lo dije mirándolo a los ojos.

De inmediato me llevó entre besos a la puerta de la camioneta que no se movió ni un poco, era demasiado pesada. Sus manos recorrían mi cuerpo, apretando mi trasero, mis senos, todo. Dejando marcas como si yo fuera de su propiedad. Pero yo hice lo mismo, dejé mi marca en su hermoso cuello.

_ Nos vemos mañana en el prado… ¿te acuerdas de ese lugar? _ Lo dijo juntando nuestras frentes.

_ Si. Nos vemos mañana _ Le di un casto beso en los labios.

Pude subirme a mi camioneta, estaba temblorosa, la encendí y salí del lugar, pero no me fui a mi casa. lo seguí hasta que estuviera seguro en su carro, fue en ese momento que yo me pude ir a mi casa y descansar.

Estaba agotada, en casa todos estaban ya en sus cuartos. Fui a la cocina para ver si había algo para comer, estaba hambrienta. Los besos de Edward dejaron estragos en mi cuerpo, en el micro hondas había un plato para mi de la cena, lo comí y lave el plato y a la cama, ni siquiera me saque la ropa simplemente los zapatos y caí rendida.

Escuchaba el sonido del celular aun dormida, me refregué los ojos… era Edward. Miré la hora eran las tres de la mañana. Me senté en la cama y contesté la llamada.

_ Hola Edward ¿Qué sucede? _ Lo dije en medio de un bostezo.

_ puedes venir a dormir conmigo, tengo pesadillas

_ ¿Cómo entro?

Esperaba que no fuera por la ventana, esa enredadera debía estar llena de bichos o algo más.

_ Te abro la puerta _ Lo dijo bostezando.

_ Ya voy _ Dije levantándome de la cama, para ir al rescate de mi Edward.

Mi padre nunca cambió mi cuarto, era la segunda habitación que tenía un baño privado, no se la paso Leah la hija mayor de Sue que estaba casada con Jacob, un amigo de la agencia. Me lavé la cara y los dientes. Estaba medianamente presentable para Edward. Paro no despertar a mis padres saltó por la ventana como lo hacia cuando era adolescente.

Llegar a la casa de los Cullen no era difícil, estaba prácticamente abandonada, ellos se habían ido con su hijo a Los ángeles, pero venían de vez en cuando, por lo que me contaba mi padre. Rosalie y Emmett estaban de luna de miel o eso decían el pueblo.

Toqué el timbre de la casa de Edward, entrar como una persona normal era nuevo para mí, las últimas veces lo había hecho como delincuente, y me iba de la misma manera, no pude evitar sonreír por mis pensamientos. Al abrir la puerta tenía su cabello desordenado, llevaba puesto el pantalón de un pijama y desnudo hacia arriba; este hombre quería que me diera un ataque cualquier día de estos. No puede evitarlo y bostece.

_ Perdona por despertarte _ Me sostuvo del brazo, sintiéndose avergonzado.

_ Esta bien no hay problema _ le dije alzándome de hombros, restándole importancia.

Tenía mucho sueño, así es que lo tomé de la mano, y caminé a su cuarto, recordaba perfectamente donde quedaba. Abrió la puerta para que entráramos. Antes de que hiciera cualquier tipo de movimiento, me fui al lado izquierdo de la cama, metiéndome debajo de ellas, esta noche solo quería dormir, el entendió perfectamente el mensaje.

_ Hasta mañana entonces…

_ No soy muy simpática si no saco todo el sueño por las mañanas, así es que metete a la cama y duerme.

_ Si mandona _ Lo dijo al estilo militar.

Se acercó a mí y lo abracé, él comenzó a llorar en silencio. Lo sabía porque sus lágrimas estaban mojando mi blusa, acaricie sus cabellos y pasaba mis dedos por ellos, bese su frente, el apretaba mi ropa con furia, comencé a cantar para él.

Te confieso, siempre te estoy cuidando

Te confieso, que no te volverán a lastimar

Te confieso, que soy yo quien te vigila en las noches

Te confieso, que puedes venir a mí cuando quieras.

Se relajó y su respiración empezó a ser mas acompasada, se había quedado dormido en mis brazos, lo sostuve un tiempo, luego me uní a su sueño.

Esta era la primera vez en muchos años que no me iba de madrugada, la verdad me había quedado completamente dormida, descansado sin preocupaciones. Edward no estaba conmigo, pero escuchaba voces a fuera. Salí a mirar quienes eran, su hermano y su novia estaban en casa no quería afrontarlos, como lo hice cuando tenía diecisiete años. Salté por la ventana y corrí por el bosque a casa me sentía bastante ridícula. En casa me esperaba un niño malhumorado que cuando despertó no me encontró. Luego cuando me vio dijo:

_ ¿dónde estabas?

_ Salí hacer ejercicios.

Podría pasar perfectamente por cierto estaba completamente sudada, sedienta y cansada, tome un vaso de agua.

_ Pero ya estoy aquí, ¿qué quieres hacer?

_ Vamos a la tienda hay video juegos

_ Bien, espérame unos minutos me ducho y salimos

_ No demores

_ no demoraré tranquilo _ Rodé los ojos

Quince minutos después, estaba lista para salir con Thomas. Hoy era sábado no tenía clases, así es que me tendría a su disposición para ser de mamá, hermana, era algo complicado. Pero era lo mínimo que podía hacer por Thomas, después de no verlo en meses.

La tienda de video juegos también era un restaurante llamado Home Slice, estaba ubicado en pleno centro de la ciudad, que daba una vista por un costado a la reserva de los indios Quileutes.

Llevábamos ya una hora en esa máquina, Thomas estaba demasiado frustrado, que podía decir… no me gustaba perder; había ganado todas las partidas.

Ese momento Edward, Rosalie y Emmett habían entrado, los vi por el rabillo del ojo.

_ No es justo Bella, no puedo ganarte

_ Si quieres me puedo dejar ganar

_ No, te ganaré

_ eres muy terco

_ Si, algún día seré tan bueno como tù

Nunca jugaba videos juegos, pero siempre ganaba. Con solo jugarlo una sola vez ya lo tenía dominado, era por mi coeficiente intelectual pude haber ido a la universidad joven, pero mis padres querían que fuera una chica ordinaria, como todas. Pero cuando llegué a la universidad estudié medicina y psicología al mismo tiempo.

_ ¿Qué tal si descansamos ya?, me duelen los ojos. Además, ya es hora de almorzar

_ Sí, me comería una vaca

_ Pienso que un trozo está bien hay que dejar para los otros.

Nos sentamos en una mesa al rincón donde podíamos ver el mar, me gustaba mirarlo, pronto estaría en la playa de Hawái. Me lo merecía, si pudiera elegir donde vivir sería en la playa con mucho sol.

La chica que atendía llegó a nosotros.

_ ¿Qué se van a servir?

_ Una vaca entera

_ No tenemos eso en el menú señorito _ Le dijo risueña

_ No soy un señorito soy un caballero de la corte. La miró como si ella no entendiera

_ Tráiganos, lomo con papas fritas y coca cola

_ ¿Para ambos?

_ Sí, para ambos

_ Ya escuchó

_ Señorita, Charlie no lo deja tomar coca cola

_ Ve a mi padre aquí sentado _ La miré furiosa

_ no… pero…

_ ¿Entonces?...

_ Enseguida regreso

Thomas me miraba con orgullo y picardía, porque sabía que papá nos iba a llamar la atención.

_ Estamos en problemas parece _ Dije divertida

_ Si _ Dijo haciendo un mohín

Conversábamos tranquilamente hasta que Edward se puso a mi lado. Me acariciaba la espalda discretamente.

_ Hola, Bella

_ Hola, Edward

_ ¿Quién es Bella?

_ Edward te presento a mi hermano Thomas, èl es un amigo

_ Un gusto en conocerte Thomas

_ ¿Desde cuándo conoces a Bella?

_ Desde que éramos niños, me puedo sentar con ustedes

_ No, es mi día con Bella

_ Está bien _ Le dijo Edward un poco asombrado

Antes de retirarse me susurró en el oído que hablaríamos mas tarde. Mis piernas tiritan por su aliento en mi cuello.

_ No me gusta Bella, Te mira como si fueras comida

_ A mí tampoco

Mentí completamente, porque lo adoraba secretamente. No podía concebir un mundo donde èl no estuviera, por eso estaba cuidándolo. Para que viviera una larga vida.

Nuestro pedido llegó, comenzamos a comer, de vez en cuando nos asaltábamos, y comíamos las papitas del otro.

_ Tu tienes las tuya Bella

_ Es que las tuyas son más ricas

_ Eres una inmadura, Bella.

_ No me digas que papá te contagió

_ Te gusta hacerme enojar

_ Si. Se te inflan los cachetes y te pones rojo, es divertido

_ Bella, Mala

El ambiente en el restaurante se puso tenso, llegaron dos tipos armados al lugar, de forma automática me puse debajo de la mesa y salí al lado de Thomas. Mi mirada estaba en Thomas y en Edward. ¿Cómo los protegería a los dos? No podía, estábamos muy lejos; ahora me arrepentía de que no se sentara con nosotros.

Todo un caos. Coloque a Thomas debajo de la mesa, esto no estaba bien, pero no iba arriesgarme. El tipo estaba apuntando a Edward eso fue suficiente. Saqué mi arma de servicio y disparé dos tiros rápidos sin contemplaciones, luego vino más caos. La gente gritaba, pero no me importaban esos muertos.

_ Quédate ahí abajo no salgas. Ya vengo _. Por de bajo de la mesa, le pase unas papas para que se entretuviera.

Caminé donde estaba Edward, con un cuerpo junto a sus pies. Esperaba que no se uniera este trauma a su vida.

_ ¿Estás bien, te lastimó?

_ Si estoy bien… Lo mataste

_ No te preocupes por eso. Te iba a matar a ti. Piensa eso

Saqué el teléfono y llamé a Charlie, él tenía la jurisdicción en Forks. Esto no ocurría siempre, esta sería la primera vez que entraría a declarar, pero cumplía con mi deber como agente, con vacaciones o sin mi trabajo era proteger a las personas y la nación.

_ Si Charlie ven al restaurante yo me llevaré a Thomas a la casa. Por cierto, yo maté a los asaltantes

_ Bella, lo sé, me lo acaban de informar, pero la cosa se está poniendo complicada _. Me dijo Charlie

_ Voy a dejar a Thomas en la casa, y luego voy a dar declaraciones

_ Nos vemos _ Y con eso me colgó

Me acerque al cuerpo para ver si estaba con vida para llamar a urgencias, Pero no, el tiro había dado justo donde tenía que llegar murió en el minuto, el otro estaba en las mismas condiciones.

_ ¿Emmet me podrías dar tu corbata?

_ ¿para qué?

_ Necesito sacar a mi hermano y no puede ver eso_ Que irritante

_ Dásela _ Le dijo Edward

Saqué cinco dólares de la cartera y se lo pagué por la corbata. No la quería regalada ni prestada, Emmett nunca me cayó bien, ninguno de los Cullen. Alice un poco, pero solo era tolerable.

_ Gracias

Cargué a mi hermano con los ojos vendados, no quería que tuviera pesadillas con lo que acaba de pasar. Pasé por encima de uno de los cuerpos. Al llegar a fuera nos montamos en la camioneta y saque la corbata de sus ojos lanzándola por la ventana.

_ Vamos a casa corazón

_ Si. Cuando cuente esto en la escuela, nadie va creer lo que pasó… seré popular.

Era lógico que quisiera contarlo, no era algo que pasara normalmente en Forks. Llegué a casa con Thomas, Sue lo estaba esperando. Cuando estuvo seguro, me fui al restaurante de nuevo, lo más probable era que aun estuviera ahí.

Resultó ser que estas personas tenían un alto prontuario policial, así es que no había problema, mi jefe se enteró de todo, pero no se hizo mayor escándalo, ya que estaba en mi deber proteger a la ciudadanía. Quizás hasta podría tener una medalla por eso, pero de igual manera tenía que hacer un informe lo haría cuando regresara de Hawái.

Llame a Edward, para decir que no me podía juntar con él. Porque tenia que acompañar a mi hermano, claro que no estaba muy de acuerdo con ello pero Thomas era mucho más importante en estos momentos.

Necesitaba despejarme, mi nivel de estrés era grande, así es que fui a la fiesta de Newton, al principio éramos cinco personas que compartíamos junto a la parrilla, luego comenzó a llegar más, eso era lo que no me gustaba de las fiestas, la cantidad de gente que podía venir. No era la persona más sociable del mundo.

Entre a la casa a buscar algo de tomar, una cerveza en estos momentos me vendría perfectamente bien. No me percate cuando fui abordada por atrás, era el olor de Edward.

_ Estas aquí, no esperaba encontrarte _ Lo dijo Edward abrazándome

_ Ni yo lo esperaba _ Lo dije coqueta

Ya una de sus manos las tenía en uno de mis senos y lo estaba apretando. Mi cuerpo estaba pegado a su cuerpo podía sentir todo, hizo un movimiento hacia adelante simulando una penetración, donde contuve un jadeo.

_ Vamos a un cuarto_ Dije como pude

Me tomó de la mano y subimos por las escaleras, nunca antes había estado en este lugar, pero siempre las habitaciones estaban arriba. Abrimos la puerta sin importar a quien perteneciera, Edward puso el seguro en la puerta.

A una velocidad envidiable me giró y me estampó un beso, fue correspondido por mis labios, tenía acceso total a su boca. Nuestras lenguas se rosaban, la parte de no tocar ya estaba rota entre nosotros. Suavemente desabrochaba los botones, aunque quería desgarrar esa camisa y que los botones saltarán por todo el cuarto.

_ No tengo suficiente de ti _ me dijo besando mis senos

_ Mmm

No podía responder, su lengua estaba en mi aureola cuando mordió mi pezón ahogue un grito en su hombro; no podíamos ser bulliciosos.

Mi pantalón fue bajado con avidez, teníamos que ser rápidos, sus pantalones junto con su bóxer ya estaban abajo.

_ Sera rápido Isabella

Amaba cuando me decía así, solo lo hacía cuando estaba excitado, sus ojos cambiaban de color. Era realmente mojante.

Apreté sus nalgas y no me importó si le gustaba o no, con cada empuje lo metía más adentro de sus nalgas y llevándolo a mí.

_ Joder me tienes loco, preciosa

Enredé mis piernas en su cadera y quedé flotando entre su pene, dos, tres… había perdido la cuenta, hasta que todo se nublo cayendo presa del placer, unos segundos después fue llenado mi interior.

Nos quedamos mirando, nuestros ojos estaban vidriosos por el placer que compartíamos, comenzamos a vestirnos, no me gustaba hacerlo así con Edward, pero fue algo impulsivo llevado por el momento.

_ Bajaré primero Bella

_ Está bien

Un último beso y desapareció ante mi vista. Pero sentía que algo no estaba bien, tenía un mal presentimiento.

Varios minutos después bajé, había muchas personas, cuando miré hacia un lado Tania Denali esa zorra estaba sentada en las piernas de Edward y las estaba acariciando si él quería jugar así conmigo, también yo podía hacerlo.

Pasé por el lado de él; ya había vivido esto antes, como quería matar a Edward en estos momentos, que alguien me recordara porque no lo puedo hacer. Quería mandar todo al carajo y dejarlo a su suerte, a ver cuánto podía sobrevivir sin mí. Ya lo hubieran matado hace mucho.

Necesitaba aire, si no alguien iba a morir esta noche y ya había cumplido mi cuota de asesinatos por hoy. Como podía tener sexo conmigo hace unos minutos y ahora acariciaba a Tania, desgraciado.

Newton estaba con sus amigos, me acerque a él, podía ir con cualquiera, pero era algo seguro, no estaba de humor para seducir esta noche a un desconocido.

Conversamos bastante, para ese entonces Newton estaba trepando por las paredes por decirlo de alguna manera.

_ ¿Cuál es tu cuarto? _ Le dije de manera coqueta

_ El de la puerta azul_ Chilló

_ Espérame ahí

Sentía la mirada de Edward y muchos más, el ambiente se sentía tenso, pero yo ya no tenía diecisiete años, no me iba a dejar humillar esta noche, desataría el infierno en la casa de Newton.

Esperé unos minutos y empecé a seguir a Newton, tenía perfectamente claro lo que haría con él, sería mi pequeño sumiso esta noche. Newton era material para eso y Edward no me arruinaría la noche.

Estaba por subir las escaleras… cuando una mano me detuvo agarrándome con violencia, porque sabía de quien se trataba no lo tiré al suelo.

_ ¿Dónde vas?

_ Arriba con Newton

_ tu no irás con Newton

_ ¿Quién lo dice?

_ Yo tu eres mía Isabella

_ No soy tuya Edward. Hace uno momentos atrás renunciaste a eso cuanto tocabas a Tania

_ No es nada. Ella se sentó en mis faldas

_Podías ponerte de pie y tirarla al suelo, en cambio la dejaste y la acariciaste después de estar conmigo.

_ Yo lo siento

_ Ve con ella, la mereces

Sin más subí las escaleras, pero algo paso Edward me cargo con fuerza bruta y me tenía en sus hombros.

_ Maldita sea, bájame, me estoy mareando

_ Nos vamos de aquí.

Todos nos miraban, Tanía miraba todo estupefacta ante el cavernícola de Edward. Bueno, me sentía ridícula, pero me di el gusto de levantar el dedo del medio, aunque estaba enojada por ser tratada de esta manera. Me metió a su auto colocando seguro era el volvo plateado de cuando era adolescente.

Maravilloso_ dije con sarcasmo

Puso seguro a las puertas para que no saliera corriendo. Cuando entró al más puro estilo Christian Grey, me puso el cinturón de seguridad muy apretado.

Arranco el auto, no tenía idea donde me llevaba, pero no era su casa. Prendí la radio, no quería mirarlo porque sabía que de mi boca saldrían puros improperios. Las manos de él estaban firmemente agarradas al volante, las apretaba con fuerza podía notarlo por cómo se marcaba su piel.

Esto solo era culpa de él por ser tan imbécil, es que no tenía nombre todo esto.

_ Al menos puedo saber dónde me llevas

No respondió, así es que jugaríamos al mudo, bueno, eso sería entonces… los dos éramos demasiado infantiles; con los años esperaba que hubiéramos madurado un poco, pero eso no paso.

_ Eres mía, mía, mía _ Golpeaba el volante

_ El volante no tiene la culpa que seas un imbécil.

_ Si, lo se

Habíamos llegado a un punto, al menos lo admitía, pero no se me quitaba la ira que sentí cuando sus hermosas y fuertes manos estuvieron apretando los muslos de Tania, me acordaba y me volvía a enfurecer, ella tenía la culpa solo en parte, por ser una resbalosa, pero el realmente responsable era Edward que no la apartó.

Continuara…