Capítulo 9 …. Robo
Nota: Beta Adriana Molina. Tomo prestados los personajes de crepúsculo.
Sentía la ausencia de Bella; llevaba tres días sin ella y era como si me faltará el aire sobre todo en las noches, que calmaba mis pesadillas.
Como no podía dormir iba a buscar a mi juguete; había dejado suficiente comida por los días que no estaría aquí.
Hice todo el teatro del bate de béisbol, haciendo sonido en los conteiner, llegué a la celda donde lo tenía arrestado en contra de su voluntad.
—Hola Diego, ya estoy aquí—dije divertido
—púdrete—responde enojado
—Estamos de mal humor hoy? pasa tus manos para afuera—hable con autoridad
Èl obedientemente lo hizo, él sabía lo que pasaba si me desobedecía, esposé sus manos lo mismo hice con los pies.
—Ve al rincón—ordené a Diego
La puerta de la improvisada celda cedió, la pobre criatura estaba acurrucada en un rincón, él sabía que cuando yo entraba a su lugar de vivencia, nada bueno pasaría. Habría mucho dolor esta noche para él y se lo hice saber con mi sonrisa.
Estuve con él toda la noche hasta la madrugada. Mis manos dolían con todos los golpes que le di, pero ninguno que lo matara; quería seguir vengándome, ya que no pude tener a Tyler como quería, pero lo tenía a él.
Dejé unos analgésicos para el dolor que iba a sentir, comida y agua. Mis manos estaban manchadas de su sangre. Me sentía horrible por lo que había hecho, pero no podía dejarlo ir. Estaba demasiado comprometido y en algún momento lo tendría que matar.
Pero mientras tanto iría a casa de mis padres cuando limpiara toda la porquería que tenía encima. Fui a mi departamento me duche, cambie mi ropa; limpié mis heridas de los nudillos y fui a ver a mis padres. Compartiría con ellos el cumpleaños de mi madre. Iba a invitar a Bella, pero tenía trabajo que hacer, mi jefe la estaba odiando por quitarle el caso, pero estaba agradecido de no tener que investigar eso.
Hablamos todas las noches, incluso nos vemos por cámara, tengo ganas de hacerle una propuesta esta noche… tal vez lo haga.
Mis padres me estaban esperando, entregué mi regalo a mi mamá; nada comparado con lo de mis hermanos, ellos estudiaron buenas carreras y están bien financiados, no como yo, ¿que hasta el día de hoy me pregunto porque estoy siendo detective? cuando quería ser abogado.
—Ven cariño te voy a presentar a unas amistades.
Mi hermosa madre me llevó por el salón donde se encontraba sus famosas amistades, en la distancia había una chica que se escondía detrás de las cortinas, pero seguí mi camino por donde me llevaba mi madre, al final llegamos donde unos conocidos de ella.
—Aro, Sulpicia quería presentarles a mi hijo menor Edward
—Un gusto conocerte—dijo Aro, extendiéndome la mano—eres el único de esta familia que no he tenido el gusto de conocer
—El gusto es mío en conocerlos—lo dije estrechando su mano
—Te presento a mi hija Renata _ La presentó Aro
—Hola, soy Renata—La chica era hermosa tenía el cabello rubio y unos profundos ojos violetas, prácticamente hacían que se salieran de su cara.
Con un suspiro saludé—Un gusto soy Edward.
Extrañamente fueron desapareciendo para dejarme solo con ella, si Bella se enteraba me mataba, y no de forma metafórica, pero no podía ser descortés.
Ella no se quedaba atrás me estaba coqueteando descaradamente, tenía un color rojizo en sus mejillas.
—¿Quieres ir al patio? quiero fumar _Me invito Renata
—Vamos te acompaño, yo igual tengo ganas_ Acepte la invitación curioso
Salimos por uno de los ventanales de la casa de mis padres, la lleve a una terraza que justamente la alumbraba la luna, que panorama más romántico deseaba estar con Bella en estos momentos un día la haría mía a la luz de la luna.
—¿Tienes encendedor? —me preguntó
—Si claro, aquí tienes
Ella lo recibió y me roso mis dedos, no sentí nada especial, estaba seguro que ella sí, pude ver el deseo en sus ojos. En otras circunstancias la hubiera invitado a mi cuarto. Prendí el mío y di una calada profunda, aspiré y luego solté el humo del cigarro.
—¿tienes novia Edward? —me sonreía coqueta
—Sí, y es hermosa… mi Bella—, lo dije con melancolía—, espera… tengo una foto de ella.
Saqué mi cartera, tenía varias de ella en mi celular, pero eran prohibidas, se las había sacado mientras dormía. Tenía una pequeña y ahí estaba sonriendo.
—Esa es cuando tenía diecisiete años—la mostré con nostalgia
No se la pasé, la mostré en mis manos era la única que tenía de ese tiempo. Ella me la dio cuando se sacó fotos tipo carnet para un pasaporte.
—Es hermosa—lo dijo con desdén— ¿Por qué no está aquí? —me preguntó hosca
—Está trabajando, regresa el fin de semana de Chicago—respondí de la misma manera
_ ¡ohh!, pero no estás muerto o sí? —pasó un dedo sobre mi pecho. Se acercó lentamente a mi tragué saliva, tenía que salir de esto, miré para todos lados mientras esa loba me asechaba.
—Emmet hermano—grité, más bien chillé
Suspiré, el venía hacia donde nos encontrábamos. La mirada de fastidio de Renata era impresionante, no quería que arruinara mi relación que, recién empezaba con Bella.
Los dejé ahí solos y me fui adentro, no quería problemas; fui directo a mi cuarto a hablar con Bella, puse el seguro de la puerta y marqué su número.
—Hola, Mi Bella ¿Cómo estás? —pregunté ansioso
—Hola Edward, estoy bien, un poco cansada, pero ya estoy terminado, el caso ya lo tengo resuelto
Me tensé
—Si tú supieras las atrocidades que he visto Edward. Ese tipo era un desgraciado
—¿El asesino? —pregunté
—Sí, y la víctima… no sé quién es peor. Pero hablemos de otra cosa, ¿estás en el cumpleaños de tu madre? —me preguntó
—Te acuerdas aun? —lo dije con asombro
—Claro, el dieciséis de octubre—respondió como si fuera obvio
Ella era perfecta
—Edward sal de ahí, ¿ Te vas a esconder siempre?
Renata me hablaba detrás de la puerta intentó abrirla.
—¿Quién es ella? —me miraba con los ojos entre cerrados.
—Se llama Renata, la conocí en la fiesta y me estoy escondiendo de ella Bella, ojalá estuvieras aquí
—Edward sal de ahí—gritó Renata
—Estoy con mi novia, déjame tranquilo—estaba súper enojado y acojonado
—Esto parece como si fuéramos adolescentes, coloca música, ya se aburrirá—dijo divertida
Hice lo que ella me pidió una música relajante y suave para hablar con mi Bella, me olvidé por completo de la odiosa de Renata. No me importaba perderme la fiesta de cumpleaños de mi madre. Si la podía evitar.
—¿Ya se fue? — Me pregunto curiosa
—Espero… al menos ya no la escucho—en ese momento escuché un ruido—espera están intentado abrir la puerta dame un segundo, Bella.
Me saqué toda la ropa, solo me quedé en bóxer. Era mi padre que abrió la puerta de mi pieza junto con Renata y mi madre. Tenía una erección enorme
—Edward por dios—mi madre se da vuelta
Mi padre esta ruborizado y Renata no deja de mirarme con deseo.
—Pueden salir? estoy ocupado con mi novia
—Si perdón hijo, salgamos jovencita—Intervino mi padre llevándose a mi madre ruborizada
A regañadientes sale de mi cuarto eso les dará una lección de no abrir la puerta de mi habitación, cierro la puerta con seguro.
—Ya se fueron, Bella.
—¿Qué hiciste? —la miré, tenía una enorme sonrisa.
—Me vieron semi desnudo y con una erección enorme—soltamos una enorme carcajada.
Cuando se repuso dijo: —Quiero estar ahí…
—Y yo quiero que estés aquí—la miré con nostalgia.
Estuvimos hasta tarde hablando, pero ya era hora de salir acompañar a mi madre, así es que nos despedimos. Llegué a la planta baja estaban por partir el pastel. Renata no se despegaba de mí, actuaba como si fuera mi novia, ella tenía un gran problema.
Mi madre estaba partiendo el pastel y discretamente me alejé de Renata. Estaban comenzando a sacar fotos y no quería que me sacaran una con ella en mi brazo, Bella se pondría furiosa.
Así es que me acerqué a mi madre y la ayudé con la torta, quedándome en el medio, para que esa mujer no pudiera acosarme, si Bella se enterara esa chica estaría muerta.
Renata se ofreció acompañarme a mi departamento, pero prácticamente salí corriendo; nunca había conocido a una mujer tan insistente. Sin prender las luces entre a mi cuarto y me lancé a la cama.
Al otro día mi celular no dejaba de sonar, con fastidió lo contesté… era mi madre para recordarme que hoy almorzaríamos en su casa para terminar con lo del cumpleaños. Con resignación salí de la cama.
En la casa de mis padres estaba toda la familia reunida, todos los hijos y sus novias menos la mía, aunque no sabía cómo Renata se las había arreglado para estar en el almuerzo.
—Queríamos hablar contigo Edward—me habló mi padre misterioso
—¿Tienes alguna oposición para vender la casa de Chicago? —Me preguntó mi padre expectante
—No, ninguna—lo dije negando con la cabeza— ¿Por qué?
—Pensamos en ir para traernos las cosas que queramos, la venderemos con todo adentro solo iremos por lo que nos interesa—habló mi madre
Algo dentro mío se encendió, mi Bella estaba en Chicago, podría verla, podríamos estar juntos. Si definitivamente iría.
—Me anoto—estaba muy entusiasmado.
Renata me miró con suspicacia, pero al mismo tiempo noté que al parecer mis padres la habían invitado, no me importaba; lo que si me gustaba era que vería a Bella. La llamé por teléfono para contarle… ella estaba feliz por eso.
El viaje fue exprés. Mis padres tenían todo organizado, tenía horas extras en el trabajo con eso pude viajar.
No pude evitar que Renata se sentara a mi lado. Mis hermanos no quisieron ceder su lugar, querían meter mano a sus novias en el viaje. Coloque mis audífonos no quería entablar una conversación con ella y menos que pensara cosas que no eran, en unas cuantas horas estaría con mi Bella.
—Edward—me picaba el hombro con su dedo—escúchame
Sin poder evitar ignorarla más, me saqué los audífonos con algo de fastidio por su insistencia. No entendía que hacia viajando con nosotros.
—¿Qué sucede Renata? —esta mujer me sacaba de quicio.
—¿Por qué me tratas así Edward? —lo dijo con un deje de tristeza— ¿yo que te he hecho?
—Voy hacer claro contigo Renata—, lo dije mirándola a los ojos—yo estoy comprometido, "AMO"—recalqué la palabra—a mi novia y no quiero que haya un malentendido, ¿me entiendes?
—Sí, pero podemos ser amigos—lo dijo mirando sus manos
—Claro, pero con las cosas claras, Renata—. Lo dije con advertencia en mi voz
—No te molestaré más—seguía mirando sus manos
Algo me decía que todo esto sería momentáneo, estaría siempre en alerta para cualquier cosa, en algún momento me quedé dormido.
Bajamos las maletas del avión, algo dentro mío se movió, una sensación de desosiego; no había estado en este lugar en mucho tiempo. Mi padre me puso su brazo en mi hombro demostrándome su apoyo y guio mi camino. Esta vez sería diferente, tenía que dejar ir mis miedos para poder ser feliz con Bella.
La casa estaba igual que siempre, con sus muebles tapados con sábanas y las ventanas con plásticos. Se veía totalmente abandonada. Atrás habían quedado nuestros veranos y los juegos, mi hermosa novia me estaba esperando; todos se quedaron sorprendidos por la presencia de Bella en la casa.
—Entremos y nos explican todo esto de ustedes dos—dijo mi padre señalándonos a Bella y a mí.
Abracé a Bella como si la vida se me fuera en ello, mi princesa más bien mi reina, estaba donde debía estar escondida en mi pecho por la vergüenza de todo esto, pero me sentía bien de estar protegiéndola de ser yo la que la cuidara.
—¿Y bien? — intervino mi hermana
—Bella y yo hemos vuelto a ser novios—lo dije dándole un casto beso en los labios.
—Esto es magnífico— dijo mi madre
—Esto es increíble jamás pensé que viviría para ver este día—mi hermana era algo dramática
La mirada de Bella fue hacia Renata en un acto reflejo ella se escondió detrás de Rosalie, sinceramente me compadecía de ella. Pero adquirió valentía y salió de ahí.
—Soy Renata Vulturi, un gusto—lo dijo con fastidio
—El gusto es MIO Isabella Swan—la palabra mío la recalco de tal manera que a Renata entendiera el mensaje, que yo estaba prohibido. El ambiente se generó tenso… porque muchos estaban de parte de Renata; después de todo ellos esperaban que la convirtiera en mi novia, por eso estaba aquí, yo había elegido a quien quería.
Con Bella nos fuimos a mi cuarto, no había entrado ahí desde mi adolescencia, todo estaba igual que la última vez que estuve. Bella fue a ver mi colección de discos, esos eran los primeros que entrarían en una caja.
—En serio tienes un poster de Pamela Anderson? —Bella se burlaba de mí.
—Ehh… tenía quince años cuando la puse—me defendí
—Uno nunca termina en conocer a su novio—rodo los ojos
Ella siguió inspeccionando, lo hacía como un agente sin tocar, solo mirar. Hasta que llegó a los libros donde los empezó a hojear, al suelo cayo una fotografía, la recogió, era una de ella cuando tenía unos catorce años, me había olvidado de esa foto.
En esa foto estábamos en nuestro prado solo los dos, la tomé de sus manos y la miré, ella siempre estaba en cada uno de mis momentos, solo que lo había olvidado.
—Aun la conservas—me dijo mordiendo su labio inferior
—Si hasta hiciste una dedicatoria—se la mostré por la parte de atrás— ¿te la leo? —ella asintió
Para Mi Edward:
Espero que siempre tengamos una fotografía en este prado, que nos da paz
Te Amo
Tuya Bella
Bella se acostó en mi cama, ayer habíamos hablado y estaba agotada, fui a colocar seguro no quería personas indeseadas en estos momentos, me saqué la camisa sin dejar de mirarla, ella instintivamente abrió sus piernas y brazos para mí. Por eso me encantaba… sabía lo que me gustaba, lo que quería era perfecta para mí.
Cuando llegué a ella la besé con todo lo que tenía y ella me respondió de la misma manera.
Nos despojamos de toda la ropa, nuestros cuerpos ardían era el momento. Cuando entre en ella ahogó su grito en mi mano. Para estas alturas no me importaba que sus manos viajaran por todo mi cuerpo me sentía completo en ellas. Fueron varios los minutos que estuvimos dando rienda suelta a nuestras pasiones, pasaron varios días de los cuales acumule muchos deseos por ella.
—Estos días fueron los peores de mi vida, te extrañe tanto—le daba besos mientras se lo decía—hablaba con ella
—Igual te Extrañe—me respondía los besos—. Mi Bella
Estar desnudos era la cosa más maravillosa; quien lo diría… yo que no dejo que me toquen otras manos, quería estar desnudo, al lado de ella.
—Creo que tienes que ordenar y te estoy distrayendo—lo dijo bostezando
—Recién te das cuenta de ello—la imité
Nos vestimos. Bella empezó ayudar con lo que quería llevarme, mis comics, discos y libros no quería nada más.
—Edward, Bella bajen—dijo mi padre con urgencia.
Bella llevaba una caja y yo otra. Abajo nos esperaban todos. No entendíamos que pasaba hasta que enfocamos la vista al televisor de las cámaras de seguridad.
—Alguien ha entrado a robar—dijo mi padre mirando la pantalla.
Todos enfocamos la mirada al reproductor y efectivamente en el estacionamiento, había dos personas vestidas de negro y cubiertas la cara, se estaban llevando un antiguo frigorífico. Como éramos detectives, Jasper y yo buscábamos pistas y nos dimos cuenta de que era un hombre y una mujer por su figura.
—¿Pero… porque solamente el frigorífico, y no entraron a la casa? —preguntó mi hermana
—Hay que averiguar la patente de esa camioneta, ¿no hay cámaras en otras partes de la casa papá?
—pregunto Emmet
—No, solo las coloque en esa parte de la casa hace unos años atrás
—Bella ¿Qué piensas tú? —ella era una excelente detective
—Hay que averiguar, estoy perpleja—lo decía mientras nos miraba a todos.
Jasper tomo su computadora y coloco la patente en el buscador; pertenecía a una agencia de arriendo de vehículos, esto iba ser difícil, teníamos la fecha de cuando entraron a robar y eso fue hace cuatro días atrás.
—Iremos a investigar, Jasper—hablé decidido
—Si vamos, Bella—La invitó Jasper
—No puedo, lo siento, tengo trabajo que hacer
—¿Cómo vas con la investigación Bella? —le preguntó Jasper
—Ya lo tengo, solo me falta algo, y mañana será como un gran día de campo.
—El inspector estuvo trabajando años en el caso y no resolvió nada
—porque no empezó a investigar donde debía, la "victima"—ella hizo comillas en el aire con esa palabra
—Ya que tu novia no te puede acompañar yo lo haré Edward—intervino Renata
Bella se levantó miró a Renata con odio, esta dio un paso hacia atrás, Isabella negó con la cabeza, tomo su bolso y vino a mí, me besó de una forma como si estuviera marcando terreno; se despidió de toda mi familia y desapareció. Eso me pareció algo extraño.
Tome a Jasper del hombro con la placa en mano y dejamos a Renata. Fuimos a buscar a la agencia de donde habían arrendado esa camioneta, para averiguar quien fue y porque robaron nuestro frigorífico.
—Tu novia Edward es de temer, pensé que iba matar a Renata—se reía Jasper negando con la cabeza
—Yo también, la ignoró y fue igual de extraño
—Ella siempre ha sido extraña por eso me gusta— mi hermano Jasper yo lo llamaba así
Recorrimos la ciudad. Lo sorprendente era, que la tienda era reconocida en Chicago, logramos ver la camioneta a lo lejos en un rincón abandonado.
—Necesitamos ver al dueño del local soy el detective Cullen y èl es el detective Hale
—En seguida lo comunico—dijo la recepcionista de forma profesional.
Un hombre bien vestido venia hacia donde estábamos nosotros, teníamos que ser lo más profesionales en este asunto, teníamos que convencerlo para que nos diera los datos que necesitábamos para encontrar a los culpables.
—Buenas tardes mi empleada me ha comunicado que, ¿necesitan hablar conmigo? —se notaba preocupado
—Estamos haciendo algunas averiguaciones por esa camioneta—dije señalándola—que está involucrada en un robo— hablé apresuradamente
—Tengo todo en regla—se notaba que estaba asustado
—Solo queremos el nombre de la persona que arrendó esa camioneta en estos días, nada más—Jasper le dijo en un susurro, como si se tratara de un misterio
—Espéreme voy a buscar el registro—dio media vuelta, se fue por el mismo camino de por donde llegó.
La impaciencia que sentía era enorme y estaba realmente ansioso por saber quién era la persona que había irrumpido en mi casa. No es que eso valiera mucho dinero; lo que me intrigaba era porque robarse eso? si en la casa había cosas de valor. encontraría a esas personas y los haría pagar. El tipo venía con una carpeta.
—Efectivamente hace unos días vino una joven a rentar esta camioneta—habló el administrador mostrándonos lo que tenía en la carpeta. Estaba bastante sorprendido, ¿una mujer? no esperaba eso.
—El nombre de la mujer es Katherine Denali—hasta ahí dejé de escuchar, Kate? lo quedé mirando, eso era imposible, mi prima había fallecido hace muchos años atrás en un accidente en moto. Tomé de nuevo la carpeta y el nombre de ella estaba en el registro.
—Gracias por la información, se acuerda de sus características físicas—le preguntó Jasper sacándome de mi ensoñación.
—Tenía el cabello rubio y los ojos azules bastante llamativo, una mujer hermosa
—Gracias nuevamente y disculpe.
Jasper y yo estábamos confundidos y al mismo tiempo estaba furioso que alguien usara ese nombre para irrumpir en mi propiedad. No se quedaría así, llegaría hasta las últimas consecuencias.
—Vamos, hay trabajo por hacer— Ordené a Jasper
Continuara…
