Nota: Fue Corregido por Adriana Molina

Capítulo 11 Venganza

Estaba destruido; esa era la palabra para definirme en estos momentos, mi amada Isabella estaba en el quirófano y yo sin poder hacer nada, solo esperando, pero sabía que tenía que hacer una llamada urgente.

Marcaba el celular de Charlie, ese hombre se volvería loco cuando hablará con él, pero era el indicado para decirle después de todo. Bella era mi novia y estaba por perderla. Unos segundos después el teléfono fue contestado y estaba sudando por partes que no quería mencionar.

—Buenas noches Charlie habla Edward—estaba ansioso y nervioso de cómo se tomaría las cosas.

—Buenas Noches Edward, ¿Qué sucede? —me imagino que estaba expectante a lo que iba decir

—Charlie, sucedió algo... Bella esta herida de bala—no sabía cómo decirlo, pero no encontré otra forma

Hubo un silencio al otro lado, seguro estaba procesando todo esto, era doloroso, tenía que ser paciente.

—¿Cómo... cómo esta ella? responde muchacho— a Charlie se le rompió la voz

—No lo sé, la están interviniendo ahora, está en el quirófano—esta vez no respondí con nervios estaba triste

—Bien mándame los datos al celular, estaré mañana en Los ángeles—la llamada fue cortada

Tal cual Charlie lo pidió, mandé todos los datos de donde se encontraba su hija. No tenía noticia alguna de lo que estaba sucediendo. Pronto mi familia se unió, pero no estaba interesado en nada de ellos lo único que necesitaba saber era sobre ella. Mi padre empezó a mover sus contactos para que dieran información sobre mi Bella.

—Esta en el quirófano aún Edward, no saben cuándo saldrá, su situación es complicada y tienes que estar preparado para todo—Carlisle me miraba con melancolía y resignación, en cambio yo negaba con la cabeza.

—No, ella va estar bien no me va a dejar, no se lo permitiré—Estaba desesperado

La sala quedó en un completo silencio. Mi padre no quería mentirme en nada, pero no estaba preparado para que ella se fuera después de todo el tiempo que estuvimos separados, no lo iba a poder soportar; todo lo que hemos pasado para que acabara de esta manera, dios no podía ser tan injusto.

Varias horas después apareció un doctor donde nos explicó la situación de Bella; la condición que se encontraba no era buena. Las últimas horas serían cruciales, ahora estaba en la sala de observación y no tenía permitido visitas, ya que estaba recién recuperándose de la operación.

Cuando a Bella la pasaron a la sala me dejaron acompañarla, mi padre me trajo un café, la veía ahí conectada, pero estaba viva, mientras eso pasara todo estaría bien. La sacaría adelante como sea... era mi mujer. La puerta había sido abierta, venía entrando Charlie, al verla así su rostro se descompuso.

—¿Qué paso? —preguntó angustiado

—Fue una emboscada y se vio envuelta en un tiroteo. Cuando llegamos ella había acabado con la mayoría, pero eran demasiados—. Dije furioso y apretaba mis manos en puños a los lados de mi cuerpo.

—¿Qué haces aquí? —lo miré con incredulidad, no entendí que quería decir—. Si fueras tú el que estuviera en esa cama, mi hija ya estaría vengándote—dijo Charlie lleno de ira.

Estaba angustiado, no había pensado en eso. En estos momentos mi prioridad era estar con Bella, cuidarla, pero mi suegro me estaba mandando a vengarla y lo haría.

—Te la dejo entonces—dije molesto y salí

Tenía que ir a la estación a revisar las cámaras de seguridad. Se que iba ser bastante complicado, pero no era imposible; ella lo hubiese averiguado en tan solo unos minutos. Jacob Black apareció con una carpeta, era un compañero de la agencia.

_ Esto es lo que estás buscando Cullen, es la guardia de los Vulturi _ Me entrego una carpeta.

Solo un nombre se venía a mi cabeza, Renata. Sé que ella querría lastimar a Bella, los recuerdos de la cachetada que ella propino podían desencadenar todo esto. La familia vulturi era peligrosa, nunca se ha podido comprobar nada, pero siempre está involucrada con cosas criminales.

—No hagas nada estúpido, deja que Bella se encargue, ella sabe lidiar con esas cosas, piensa en tu familia—dijo Jacob saliendo de mi oficina.

Al parecer todos pensaban que era un inepto e incompetente. No se quedaría así, como si nada. Yo vengaría a mi novia, ellos intentaron alejar a mi Bella de este mundo les quitaré lo más preciado... su hija. Decidí marcar el número de ella.

—Hola Renata, habla Edward—lo dije con mi tono más seductor que pude encontrar

—Edward, ¿de verdad eres tú—respondió ella emocionada

—Si, soy yo, quería saber si tienes algo que hacer esta noche—sentía asco de mi mismo por esto, pero era la venganza por Bella

—No, no tengo nada que hacer esta noche ¿Quieres que salgamos? —preguntó ella esperanzada, al menos eso me imaginé

—Si, juntémonos en el restaurante Miraflores a las ocho ¿te parece? —me atreví a sugerir

—Claro... digo está bien, nos vemos esta noche no te arrepentirás—su emoción la podía sentir desde aquí.

—Nos vemos entonces—colgué la llamada

Me levanté de la silla con dirección al hospital, tenía que ir a ver a Bella primero, luego planear lo que haría con esa mujer.

Tomé el camino de la carretera y llamé a un viejo amigo para que me ayudara en esta misión, nadie podía saber que yo sería el causante de todo este desastre. Sino mi familia se vería seriamente afectada.

La primera parte del plan estaría concretada en tan solo unos segundos, el resto iba a mi suerte. Lo primero que hice fue ir a ver a mi Bella quien estaba todavía conectada a todos esos aparatos, sentía la impotencia. La ira me dominaba por completo.

—Tienes que despertar mi Bella, hoy te vengaré, haré que la persona que hizo esto... quede en una vida vacía, mi amor—susurraba en su oído.

Estuve con ella en todo momento. a las seis de la tarde la dejé al cuidado de Charlie, tenía mucho trabajo que hacer.

Llamé al restaurante para reservar una mesa en un privado, me di una ducha algo rápido, no necesitaba prepararme demasiado, no lo Valia. Eran las siete y media cuando Sali de mi departamento, pedí perdón a Bella por salir con otra mujer, pero era necesario.

La esperé, odiaba esperar; me gustaba la puntualidad, pero esta mujer odiosa se atrevía a llegar tarde, después de unos minutos apareció. No lo podía negar se veía hermosa, pero sentía un asco tremendo y rabia al verla, pero la recibí con una sonrisa de lado, sabía que a las mujeres les gustaba.

—Disculpa la demora Edward, pero tuve algunos inconvenientes para salir—me dio un tímido beso en la mejilla y sonrió con un pequeño rubor

—No importa, ya estás aquí—oculte mi molestia con una voz seductora

Una chica entraba al privado para pedir nuestra orden, revisamos la carta estaba pendiente de cada uno de sus movimientos, discretamente tocaba su mano, me miró con una sonrisa, estaba seguro de que ya la tenía.

La mesera nos trajo nuestros pedidos; cenamos en silencio, pero nos lanzábamos miradas coquetas, me sentía asqueado y me dolía la mandíbula de tanto sonreír; con Bella esto no era necesario, ella no sonreía mucho así es que yo no tenía que hacerlo, pero Renata tenía una sonrisa eterna.

—Esto esta delicioso Edward—sonrió, su sonrisa podría deslumbrar hasta el sol, pero no a mi.

Pronto la borraría de su cara, no volvería a sonreír de esa manera.

—Si lo está y que bueno que te haya gustado—dije con una sonrisa ladeada

Después de cenar recibí una llamada del hospital, no la podía acompañar a casa tenía que ir con Bella esa fue la excusa que di.

—Te puedes ir en un taxi Renata, tengo que ir al hospital porque mi novia esta herida y me llamaron—lo dije en un tono preocupado

—Estaba bien, espero que ella se encuentre bien— pude ver en sus ojos que no era sincera

—Mira, justo hay un taxi—antes se entrar se giró para decirme:

—¿Me llamarás después? mira como la pasamos de bien—me miraba a los ojos y luego a los labios. ella creía ¿que la iba a besar?

—Claro que te llamaré, la pasé muy bien contigo—ella me sonrió y entró en el auto.

Cuando el taxi partió escribí un mensaje al celular de mi amigo:

Puedes tocarla si quieres, llévala a la dirección que te di.

Es hermosa, nos vemosrespondió mi amigo

Borré los mensajes que había mandado, tomé mi auto, llegué primero al lugar de encuentro, unos minutos después el taxi había llegado. Saqué a Renata inconsciente, la droga había hecho su trabajo, su ropa estaba desacomodada.

—No la violé Edward, solo la toqué un poco—respondió asustado

—No me hubiese importado que te hubieras divertido con ella—dije sin emoción alguna—te haré la transferencia luego

—Ok. no hay problema, la espero—se fue para desaparecer

Caminé con el cuerpo liviano de Renata en mis brazos se veía linda, mi juguete la pasaría muy bien con ella. Lastimosamente estaba inconsciente, pero la droga la despertaría en una hora más.

—Diego, he vuelto te traje un regalo esta vez—grité a mi juguete

Ya sabía todo el protocolo; abrí las compuertas, él puso las manos hacia adelante y lo esposé, hice lo mismo con los pies, entré con el cuerpo de Renata lo dejé en el suelo.

—Puedes divertirte con ella todo lo que quieras es un regalo, para que veas que no soy tan malo—lo invite acercarse a ella

—Puedo tenerla Edward—Diego parecía un perro ansioso

—Haz lo que quieras, pero déjala viva—vendré en unas horas por ella.

Hicimos todo de nuevo, dejé la ventanilla abierta para ver lo que estaba haciendo. Se lanzó al cuerpo frágil de la mujer, desgarro su ropa sin ningún cuidado estaba en un estado salvaje, me dio asco, cerré la ventanilla y fui al hospital a ver a Bella.

Estuve con ella hasta el amanecer. Abrió sus hermosos ojos, llamé para que vinieran a verla, la desconectaron, ella apenas podía hablar con ese tuvo, debió dañar su garganta.

—pronto estarás bien amor—besé su frente y no permití que cerrara sus ojos nuevamente ya los tuvo cerrados por mucho tiempo.

Ella me miraba solamente, no pude evitar no mirar esos hermosos labios de melocotón que tanto amaba y los besé necesita besarlos con adoración ella estaba de vuelta.

—Me tengo que ir, pero vendré en unas horas espérame, mi amor—informé a mi Bella hermosa

No tenía un cargo de conciencia de lo que había hecho; ella declaro la guerra primero al dejar a mi novia así. Cuando llegué Renata estaba inconsciente y su cuerpo lleno de marcas, había sangre en el lugar, Diego estaba desnudo y su miembro con sangre.

—Me trajiste a una virgen Edward, de todos lados la hice mía ¿la traerás de nuevo? —me miraba suplicante

—Tal vez... ya veremos cómo se comporta—no estaba seguro, esperaba que no.

Cubrí su cuerpo destruido que aún respiraba. La dejaría abandonada cerca de la mansión Vulturi, las marcas de las manos de Diego estaban en sus caderas, un cuerpo hermoso estaba manchado por fluidos y sangre.

La dejé tirada en la entrada de la mansión y arranqué. mi rostro estaba oculto y el auto sin patente lo dejé abandonado en alguna parte, limpié mis huellas y me fui al hospital.

Cuando llegué mi hermosa Bella estaba despierta, había llegado justo en el momento indicado, la miré y corrí a ella, quería abrazarla, pero no podía por sus heridas. Ella estaba bien, mi luz estaba bien.

—¿Cómo esta ella? —pregunté mirando al médico

—Está bien dentro de la gravedad de ella y el bebé también lo está—dijo mirando su informe

La miré, ella al igual que yo estábamos sorprendido, estaba embarazada; ninguno de los dos estaba consciente de ello. la ira se apodero de mi cuerpo, tenía que haber matado a esa perra. Mi novia e hijo estuvieron muy cerca de morir. La mirada de ella era de desconcierto y traté de cambiar mi mirada, pero estaba demasiado furioso. Caminé hasta ella y besé su frente y llegué hasta su cuello para tener su olor, necesitaba eso para calmarme y no desatar mi ira en este hospital.

—Perdóname mi amor por no te cuidarte bien, pero te vengué—susurré la última parte en su oído solo para que ella escuchara

Me quedó mirando con esos intensos ojos cafés, estaba seguro de que quería que le informara todo, pero no lo haría. Ella no podía conocer lo retorcido que podía llegar a ser. Solo sonreí como a ella le gustaba, esperaba distraerla con eso, pero, sabía que no sería suficiente, ella no era como las otras mujeres que se han cruzado en mi camino.

Dos semanas después mi Bella y yo salíamos del hospital, había pedido permiso sin goce de sueldo para cuidar de mi "esposa" así la llamaba en mi mente.

Ella estaba acostada en mi gran cama, no me movía de su lado solo para cuando la tenía que alimentar. La podía haber dejado en el hospital, pero... ¿quién la cuidaría mejor que yo?. Ahora estaba cortando en pequeños pedazos su carne para darle de comer en su boca; en un principio no me dejaba hacerlo la tenía que convencer, con el paso de los días se relajó y dejó que la cuidara. Me levanté de la silla para ir a dejar los platos a la cocina después los lavaría.

—Estoy aburrida—se quejó mi Bella

—Ya pronto podrás caminar, anda que ya te preparé el baño— Dije llevándola a la bañera en mis brazos

Compré pijamas que fuera fácil de sacar y no produjera ningún dolor a ella, comencé a desabrochar los botones de su pijama en otras circunstancias estaría excitado, pero me había tomado este trabajo como un profesional el cuidar a mi "esposa". La desnudé y la llevé a la bañera, el agua estaba como a ella le gustaba tibia y a un nivel bajo para que no la dañara en sus heridas.

En sus ojos vi que estaba confundida por mis atenciones, seguro no estaba acostumbrada a estos tratos, pero lo ignoré, en la regadera coloque su cabeza hacia atrás y tire agua en su cabello cuando quedo completamente mojado, pase el shampoo en su cabello, la bañera comenzó a llenarse con la espuma al enjuagar su cabello hasta dejarlo sin ningún rastro de ello, luego procedí hacer lo mismo con el acondicionador para que no se enredara y fuera más fácil de peinar en el futuro, lo hacía con toda la delicadeza para no lastimarla aunque no estaba acostumbrado a hacer estas cosas me sentía bien a hacerla para ella, con una esponja con jabón la empecé a pasar por su cuerpo para limpiarla y dejarla bien higiénica.

—Abre tus piernas amor—dije pensando que sería toda una tortura para mi

Solo pensar en pasar esa esponja en sus partes íntimas hacía que allá bajo tuviera un pequeño empujón.

—Pásamela yo lo hago—ella me hablo dulce

Esta vez hice caso, porque sería difícil para mí no hacer nada con esa parte cuando tanto lo deseaba. Estuve pendiente de cada uno de sus movimientos, en otros momentos esto sería sexy, pero hoy tenía que verlo de otra manera.

—¿Ya estás lista para secarte? —pregunté, ella solo asintió

Mi trabajo era meticuloso y no dejé ninguna parte de su cuerpo sin secar, mientras ella se encargaba de su intimidad. La llevé en brazos a la cama ignorando su queja de dolor, la senté en la cama, sequé sus pies uno por uno sus dedos y por las entradas de ellos cuando estuvo completamente seca pase otra toalla para su cabello, la coloque en el para que dejara de caer gotas sobre su espalda donde también sequé, no quería que se enfermara. Era un milagro que se dejara cuidar por mí, con lo voluntariosa que era Bella.

—Ven déjame peinarte y secarte el cabello, no quiero que te refríes—hablé a ella con dulzura

Sus ojos no dejaban de mirarme, simplemente tomé el secador y con un cepillo empecé a peinarla delicadamente sin prisa, cuando miré mi trabajo estaba orgulloso de eso.

—¿Cómo te sientes Bella? —pregunté porque ella estaba demasiado silenciosa, aunque estaba acostumbrado a ello

—Estoy bien Edward, un poco adolorida en algunos partes, pero me siento bien—Ella me sonrió

Me acerqué a ella y la besé, puse mi corazón completo en ese beso. La abracé, estos días habían sido los más horribles de mi vida, sentir que la podía perder después de haberla añorado tanto, de buscarla.

—Te voy a cuidar mucho mi amor—hable en su oído—me debes muchas noches de insomnio

Había colocado una cama extra en nuestra habitación, tenía miedo a lastimarla con algún movimiento brusco claro está...sin querer.

Pasó un tiempo hasta que ella comenzó a caminar por el departamento, ahora ella estaba mucho mejor. Teníamos que ir al médico para que la revisara.

El médico revisó sus heridas estaban bien cicatrizadas, no hubo ningún problema de infección, todo estaba bien, Bella estaba en perfectas condiciones.

—Bella, te parece si vamos a un restaurante a comer—la miré con mi sonrisa más encantadora

—Vamos—me dio la mano y caminamos por el hospital.

En el camino nos encontramos a mi padre que estaba hablando con Aro Vulturi, tenía el ligero presentimiento de lo que estaba pasando. Aro Vulturi, me miró estaba muerto Bella me iba a matar.

—TÚ—vino furioso a mi

Mi cuerpo cubrió al de Bella, esto en algún momento iba a pasar y estaba preparado para ello. Aro me agarró de la camisa y comenzó a gritar.

—¿QUÉ LE HICISTE A MI HIJA? —me grito furioso

—Nada—contesté sin emoción alguna

—¿Cómo que nada? La llevaste a cenar... mi hija... mi preciosa hija…—lo dijo con voz entre cortada

—¿Es verdad Edward? —preguntó mi padre, entre cerrando los ojos

—Es cierto, pero ella no estuvo toda la noche conmigo, yo la dejé en un taxi y me vine al hospital a cuidar de Bella—contesté mirando a mi padre

Todo lo que dije era comprobable porque estuve con Bella en todo momento, eran pocos en lo que no estaba con ella, dormía en la misma habitación que ella, era el primero en despertar para ayudarla a prepararse para la visita del médico.

—¿porque no la llevaste a la casa? —lo dijo un poco más calmado, aunque me estaba fastidiado ese hombre

—Porque era tarde y el hospital iba a terminar el periodo de visitas, sino llegaba a tiempo no me iba a poder quedar con Bella. Así es que tomé un taxi para ella quien estuvo de acuerdo con eso. Desde ese día no la vi más.

—Estás, estas... seguro que no... sabes ¿Qué paso con ella? —volvió a preguntar y esta vez con sus ojos llorosos

—Como voy a saberlo—dije ya aburrido de todo esto—. Me tengo que ir y la verdad no sé qué pasó con Renata, pero yo no tengo nada que ver con eso.

—Ella fue violada de forma salvaje y ha sufrido ataques cardiacos y está en coma—"casi" me sentí mal por él

—Siento mucho lo que pasó con ella, debió ser horrible—esta vez lo miré a los ojos e hice mi mejor actuación de Oscar—. Me siento muy culpable...

—Siento todo esto Edward, pero es mi única hija necesito saber que paso—le coloqué mi mano sobre su hombro y le di un fuerte apretón.

Tomé la mano de mi Bella y salimos del lugar, ella soltó mi mano a penas estuvimos a fuera, tenía mucho que explicar su mirada daba miedo.

—Edward...—la interrumpí

—Te explico en el restaurante, aquí hace frio—sonreí de lado, pero ella no estaba para sonrisitas

Tenía que pensar muy bien lo que iba a decir, bueno... diría la verdad a medias, porque mentir a Bella nunca ha sido mi fuerte. Siempre termino haciendo más grande todo el problema, el camino fue espeluznantemente silencioso, coloqué algo de música para entibiar el ambiente.

Estaba furiosa, cuando se bajó y azotó la puerta, ¿cómo la iba a controlar? apagué el auto y caminé detrás de ella.

—Ten cuidado estás lastimada—dije alcanzándola

Nos sentamos en la primera mesa que encontramos por la rabia de Bella, llegó la señorita para tomar el pedido.

—Vuelva en unos minutos más—hablé con ella porque no estaban los ánimos en estos momentos

Comencé a explicarle a Bella todo. Esperaba que ella me entendiera y no me juzgara mal, porque lo hice por ella. Pero la verdad no me arrepentía de nada, ella lastimó a mi novia. Lo mínimo que merecía era un castigo cruel y estuvo a punto de matar a nuestro bebé, eso igual teníamos que comprobar después. Cuando terminé mi explicación la mirada de Bella fue extraña, pasó de la rabia y furia a la admiración. Se levantó de la silla donde se encontraba y se sentó en mi regazo para besarme, no esperaba algo así, definitivamente era la novia perfecta para mí. Después de varios minutos donde comenzaba a perder el control, se levantó de la mesa y pudimos almorzar en paz.

Después de almorzar fuimos a comprar a un centro comercial. Ella entró a una tienda de juguetes y compró un dron.

—Es para Thomas quiere uno desde hace tiempo pronto estará de cumpleaños— me contó

—¿Qué puedo comprar? —pregunté, no conocía los gustos de Thomas

—Compra un video juego para un PlayStation cinco, mi padre se la va a regalar—la miré asombrado, esa consola estaba por salir al mercado algunos juegos estaban ya a la venta.

Terminamos de comprar y nos fuimos al departamento. Bella se acostó estaba cansada, preparé para ella una ensalada de frutas, cuando el timbre del departamento sonó, confundido fui a abrir y ahí estaba Thomas con su abuelo.

—¿Dónde está Bella? —preguntó el niño.

Continuara…