Este Capítulo fue corregido por Adriana Molina. Esta historia esta por terminar espero sus comentarios para ella. Saludos a todas las que me acompañaron unos capítulos más y tendrá su final.

Capítulo 12 Rescatando a Edward.

Escuche la voz de Thomas por el pasillo, lo escuchaba ansioso, cuando apareció en la puerta sentí mucha felicidad, ya que, por un breve periodo de tiempo pensé que nunca más podría verlo. Me acomode para abrazar a mi niño.

— Thomas—dije mirándolo

— Mami—dijo triste

Lo abracé, rara vez me llamaba así, solamente cuando estaba triste, el resto del tiempo era Bella.

— Ya estoy aquí mamá, y no me iré—sabía después de todo, se lo había prometido.

— Bienvenido entonces Thomas—se acostó en la cama y comenzó a contarme todo lo que pasó en estas semanas.

La próxima semana llegaba Seth, mi padre logró persuadirlo para que viniera al cumpleaños de Thomas. Por la puerta entraron Edward y mi padre, el cual me sonrió.

—No pudo aguantar más — mi padre hablaba disculpándose

—No hay problema estaba preparada para cuando llegara — era cierto, aunque no en estas circunstancias.

No había hecho los arreglos para Thomas; tenía que ver muchas cosas, una de ellas la niñera, por ejemplo; para cuando tuviera que ir a trabajar y luego más tarde tenía que buscar una escuela para él. Edward acepto vivir con Thomas. Claro que lo quería lejos de nuestra cama en las noches.

Además, teníamos que cambiarnos de casa a una más grande; quería que Thomas y mi otro hijo o hija tuvieran un lugar donde jugar. Hablaría con Edward después de eso.

Thomas se sentó en el suelo a ver televisión mientras nosotros conversábamos, tenía que preparar la habitación para Thomas.

—Thomas ¿quieres ir al centro comercial a comprar cosas para tu habitación? —preguntó Edward a mi hijo

Él lo quedo mirando, pero estaba la emoción en sus ojos y asintió. Suspire aliviada era importante que ellos dos se llevarán bien, mi padre decidió acompañarlos para que no sucediera nada malo. Eso me daba tiempo de descanso.

Era un día triste para la familia Vulturi, su hija Renata no había alcanzado a sobrevivir. Ahora estamos en su funeral; yo estaba en guardia. Dejamos a Thomas con la niñera, no lo queríamos involucrar en esto, después de todo él no tenía nada que ver, claro está que ni nosotros, pero los Cullen eran amigos de esa familia, los que se convirtieron en mis enemigos. Tenía que estar alerta por Edward, él era el principal sospechoso.

Aro y su esposa se mantenían impecables ninguna de sus emociones reflejadas, pero podía ver la tristeza en sus ojos y la furia, iban ser días difíciles para el bajo mundo.

Los días posteriores al funeral de Renata fueron horribles habían muertos por todas partes, los Vulturi desataron toda su ira en inocentes, buscando a los posibles sospechosos de lo que paso con su hija.

—Agente Swan estamos en serios problemas, tenemos que parar esto —el jefe me hablaba alarmado

—Si señor, el problema es que no hay pruebas como siempre—interfería las cámaras de vigilancia

Esa familia no dejaba pruebas, siempre dejaban limpios los lugares donde cometían sus crímenes. Solo había cuerpos y más sangre y las hijas de los criminales violadas. Sean inocentes o culpables esto no era un castigo para las padillas; era un mensaje para la persona que hizo esto; estaban advirtiendo lo que harían cuando lo descubrieran.

Al salir del servicio médico Edward me estaba esperando, era siempre su rutina.

—Yo conduzco esta vez, quiero llevarte a un lugar—invite a Edward para que me siguiera

—Bien, ¿dónde me llevaras? ¿¡me quieres secuestrar!? —se hacia el dramático

—súbete—ordené

Conduje hasta que entramos a una zona donde estaban las mansiones de Los Ángeles, llegamos a una casa que era la más aislada. Saque mi teléfono y marque el código para que la puerta se abriera.

Salude a Garret quien era el cuidador de la mansión, él se encargaba de todo de la vigilancia y de mantener el orden junto a su familia. Vivian en la cabaña que estaba a un extremo de la casa. Abrí la puerta, la cara de Edward era de absoluto asombro era mucho más lujosa que la de sus padres.

—¿Te gusta la casa Edward? —pregunté

—Esto no es una casa es una mansión, es enorme tengo que ser idiota para no gustarme—respondió mirando por encima de la casa.

—¿quieres vivir aquí? —estaba expectante a su respuesta

—¿Está propiedad es tuya? —me respondió con otra pregunta.

—Si, es mi casa, quiero un buen espacio para Thomas y el nuevo bebé mi departamento carece de eso.

—Nos quedaremos entonces, pero me tienes que dar un paseo por las habitaciones entonces—fue tan seductor la manera en lo que dijo

Hicimos el amor en una de las habitaciones, pero solo lo hicimos una vez teníamos que llegar al departamento después de todo teníamos un niño que cuidar.

Pasaron los días ahora estábamos en Forks, para celebrar el cumpleaños de Thomas, decidimos hacerlo en el pueblo porque estaban todos sus amigos no tenía sentido hacer un cumpleaños sin niños con los cuales jugar.

Arrendamos un lugar grande después de todo. Está sería la despedida de Thomas en Forks; así es que hicimos una gran fiesta.

—Todos vamos a cantar para Thomas—mi padre invitó a todos los niños para que se unieran.

En el centro principal estaba Thomas, al lado de él estaba mi padre, Edward y yo. Luego toda la familia y sus amiguitos; celebrando los nueve años de mi hijo. Comenzamos a cantar feliz cumpleaños, miré a mi niño y estaba feliz por toda la atención que estaba recibiendo. Pronto término la canción y aplaudimos todos.

La fiesta de Thomas fue todo un éxito, ahora jugaba con Seth en la nueva consola de video juegos que le regalo mi padre en su cumpleaños, la sonrisa de él era fantástica. Tal cual lo prometí Seth vino conmigo para las vacaciones esta vez nos trasladamos a la casa era más grande y tenía espacio para jugar.

Era ya la noche cuando entre al cuarto de Thomas tenía que hablar con él sobre el embarazo, de que sería un hermano mayor no sabía cómo se lo iba a tomar. Me acosté en su cama mientras leía un cuento para él.

—Thomas, ¿Qué piensas de ser un hermano mayor? —pregunte, él me miró con el ceño fruncido.

—Mmm, ¿seguiré siento tu hijo? —pude ver la tristeza en sus ojos

—Siempre serás mi bebé—lo bese en la frente y desordene su perfecto peinado

— ¿cuándo va a llegar el bebé? —pude ver su ansiedad

—Dentro de siete meses lo tendrás en tus brazos a él o ella—la verdad no me gustaba los misterios apenas llegara la fecha lo averiguaría.

—¡Quiero una niña! —él no quería competencias quería ser el único varón

—Esperemos que sea una niña—... la verdad la idea me agradaba.

Estuve un rato más con Thomas hasta que se quedó dormido, recién ahí me fui a dormir, su olor era muy característico pronto dejaría tener ese olor a bebé.

En la habitación Edward ya estaba acostado viendo una película de acción, cuando me integré a ella ya estaba bastante avanzada, pero igual me metí en ella después de todo la gran mayoría tiene los mismos contenidos. El me abrazo, me acomode en sus brazos. Luego con sus uñas los pasaba por el contorno de ellos, en un movimiento brusco apago la televisión y se posó encima mío.

—Hace mucho no lo hacemos—sus ojos estaban oscuros por la lujuria del momento

Comenzamos con una danza frenética, donde reprimíamos nuestros gritos por los niños; ahora debíamos ser mucho más cuidadosos que antes. Sus dos hermosos ojos como perlas, me miraban mientras se empujaba hacia adelante y hacia atrás, cuando venía a mí me besaba y cuando se retiraba dejaba de hacerlo, esa era su tortura.

Sus movimientos fueron perdiendo control haciéndose más constantes y frenéticos, solo podía morder mis labios o morder mi mano para no gritar.

La dolorosa y dulce tortura duro toda la noche. Edward estuvo imparable como si todos los días que no estuvimos juntos los hubiera juntado en una sola noche. La luz se filtraba por la ventana de la habitación.

—Lo haremos más seguido al parecer juntas los días, me duele hasta el alma—dije sin pensar

—Descansa, iré a preparar el desayuno a los niños vengo luego—miré a Edward sin responder, estaba agotada.

No fue hasta el medio día que pude recuperar mi cuerpo y las funciones vitales. Entre en la bañera y el agua estaba caliente que ayudo aliviar la irritación en cierta parte. Estuve bastante tiempo cuando bajé Seth jugaba con Thomas a las carreras en la consola.

Prepare un café, Edward me había dejado unos panqueques de desayuno.

A eso de la una Edward, paso por nosotros y nos fuimos a almorzar a un restaurante cercano los cuatro; cualquiera diría que éramos una familia. Aunque Seth era bastante mayor podría haberlo tenido a los quince.

La comida fue armoniosa; los niños llenaron de alegría la mesa, de vez en cuando Edward hacia caricias coquetas en mi pierna por debajo de la mesa.

Nos separamos, Edward llevo a los niños a la casa, y yo me fui al servicio médico, cuando recibí una llamada de Jacob.

—Lleva un flete con objetos de escritorio. Todo lo que se necesite yo voy saliendo para allá, tiene que ser rápido Jacob.

—Si estoy en eso—la llamada fue colgada

"maldita sea" arranque la camioneta de manera furiosa, necesitaba un vehículo policial para lo que tenía que hacer ahora. En al camino encontré una patrulla abandonada, seguro el policía estaba comprando unas donas el muy incompetente dejo las llaves en la patrulla. Estacione la camioneta a la vuelta. Robe la patrulla policial.

Tenía pocos segundos tenía suerte de que donde tenía (tres veces tenía, hay que cambiarlas) que ir estuviera cerca si no estaría en una persecución policiaca.

Llegué donde estaban las bodegas, Jacob ya estaba ahí, —Bien veré que hay primero—, abrí la escotilla y ahí estaba un cuerpo mirándome.

"Maldición Edward"

—Camina—ordené al sujeto. Escuchaba sus pasos— Tus manos—lo esposé, igual lo hice con los pies.

Corte las cadenas y entre a esa bodega era algo asqueroso, cubrí mi nariz para no sentir el olor a desechos y saque al tipo ese de esa jaula.

—Camina conmigo no quiero ningún truco o te mataré—eso era una amenaza que iba a cumplir pronto.

Lo deje en la patrulla policial mientras hablaba con una chica para que hiciera la limpieza; era uno de los servicios que contrataba que hacía limpieza criminal. Deje al tipo ese en otra bodega y para mi buena suerte no había policías cuando deje la patrulla en el mismo lugar que la había tomado.

Para mañana Edward se va enterar que su juguete había sido removido, podría contarle hoy, pero acabaría con la sorpresa así es que esperaría a mañana.

Los Vulturi habían descubierto la bodega oculta de Edward, y llamarón a la policía para que se hiciera cargo, aunque ellos tratarían con Edward pronto, lo tenía claro ellos sospechaban de él, con respecto a lo que paso con Renata por eso había aumentado su seguridad, tenía guardias custodiándolo todo el tiempo. Parecía una "doncella virtuosa", me reía de mi tonta broma, si Edward se enteraba que lo llamaba así me dejaría postrada en la cama, pero estaba embarazada no me haría nada.

Para relajarme entré a una tienda a ver artículos de bebé, compre unas ropitas que se veían adorables, como no sabía que era, compre en colores neutros y cuando digo neutro digo en rojo fuerte. Quizás era por el color de la sangre.

El tan ansiado día llegó, me imagino que Edward en ese momento estaba enfermo de los nervios, ser un psicótico te da los beneficios de la calma. Podría habérselo contando antes, pero no quise, quería ver su cara cuando viera su nueva bodega, secretamente lo estaba grabando. Por el celular de Jacob.

Donde debía haber un lugar para una persona secuestrada había una bodega instalada como escritorio, era perfecto para un detective la cara de asombro de Edward era hermosa, ahora escribí un mensaje para él.

"Tu juguete lo tengo yo, está en el edificio abandonado de la fábrica de textiles"

Su cara era épica estaría tan furioso, pero me encantaba un Edward tierno y el otro furioso el color de sus ojos cambiaban.

Después de que todo el show de su bodega termino tal como lo predije, estaba en el edificio abandonado, había llegado el momento de confrontarlo.

—Hola Edward—, lo miré, su rostro era de total sorpresa al verme ahí

—¿Qué haces aquí? —preguntó asustado

—(Suspiré) —ven sígueme—le dije

Tome su mano y lo lleve donde estaba ese pequeño hombre, no lo había tocado ningún pelo de sus cabellos, no era mío, era él quien tenía que decidir qué hacer, pero que siguiera con vida era un verdadero problema en estos momentos.

Ahí estaban frente a frente, su rostro estaba lívido, pero no importaba, sabía que tenía que tener tiempo para procesarlo.

—Te dejo con él. Estaré a fuera si me necesitas—que más podía decir en estos momentos.

—Espera me dijiste que no me lastimarías—gritó el juguete desesperado

—No te he lastimado, dije que yo no la haría, no eres mío tu eres presa de él, así que los dejo—me fui dejándolos solos en la habitación.

Caminé por un pasillo donde tenía unos sillones; este era mi centro de operaciones, nadie buscaría en este lugar, estaba alejado y abandonado ni los vagabundos venían, un sistema de vigilancia por todo el perímetro.

Y estaba cercado con mallas que decía zona de derrumbe, había que ser muy tonto como para entrar y quedar atrapados en estos cimientos. Escuche unos pasos, seguro ya se había aburrido y saco todas sus frustraciones, llego el momento de hablar del pasado. Se sentó frente a mí.

—lo sabes todo, ¿verdad? —lo dijo mirándome a los ojos

— Si. Lo sé—respondí lo más sincera que podía

—¿Por qué no me lo dijiste? —estaba exaltado y dolido — Quería que me lo contaras tú voluntariamente, si eso no pasaba estaba bien, si querías ignorarlo y hacer como que no sucedió estaba de acuerdo con ello, pero las cosas cambiaron cuando fui por ese tipo.

—¿Cómo te enteraste de la existencia de Diego y la misma pregunta para la anterior? —la noche iba ser larga.

Así comenzó mi explicación. Claro que omití algunas partes, no tenía que enterarse de todo, no es bonito saber que tu novia es una psicópata diagnosticada.

—Eliminé todas las pruebas solo te queda ese viviente que tienes ahí, tienes que decidir qué harás con él —. Lo dije señalando con la barbilla—. Los Vulturi saben de esa cosa, por eso intervine, estas en la mira

—¿Cómo sabes de eso? —Preguntó intrigado

—Tengo mis espías en los Vulturi, ellos querían hacerte caer en tu trabajo, darte de baja; no tiene una prueba concreta de lo que paso con Renata, no encontraron nada que te acuse, pero fuiste la última persona que estuvo con ella …

—Por lo tanto, soy sospechoso

—Exacto

—Nunca lo he podido matar no soy material para eso Bella.

—Si quieres lo hago por ti, es tú decisión—ofrecí honestamente y esperaba que me dejara, hace rato no mataba a nadie

Me quedo mirando, seguro pensaba que no me atrevería hacerlo a sangre fría, él no me conocía ni un poco; por él era capaz de cometer las peores atrocidades solo tenía que pedir. Si me pidiera que conquistara el mundo, ya lo tendría en mis manos para él.

— ¿Te atreverías? —me miro escéptico

—Si. El punto está... ¿Si quieres que lo haga?

—Hazlo, yo no me atrevo—respondió sonrosado se veía tan lindo

—Bien ¿quieres que sea rápido o quieres que jugue con él antes?

—Yo me encargo del juego, tú de la parte final

—Perfecto... Edward, ve por él .

Me quedé en el sillón, saqué un cigarrillo, escuchaba los gritos del hombre en cuestión. Sin inmutarme cale profundamente en el cigarro, prepare mi arma solo una bala sería suficiente, tenía otra en el bolsillo si fallaba.

Él regreso con sus manos manchadas en sangre. Se limpiaba con una tela, entendía la señal era mi turno para acabar con esto, después de todo había acabado con todos sus enemigos. Este era el último de la lista.

Tome mis guantes, limpie el arma y camine sin mirar a Edward. No era la primera vez que mataba, pero sentía una ansiedad. No sabía porque, pero tenía un mal presentimiento. Que algo malo iba a suceder.

El disparo llego justo en su cabeza, el cuerpo de ese chico estaba hecho un completo desastre. Edward había descargado toda su ira. Antes de deshacerme de él, fui a ver a Edward algo andaba mal. Él no estaba donde lo había dejado, había sangre.

Corrí, pero ya era demasiado tarde los vehículos se alejaban del lugar. Marque el numero de la persona que tenía en los Vulturis. El contesto.

—Edward va para allá. Mantelo con vida, y hazme un favor...

—¿Qué tengo que hacer? —preguntó

—Desactiva las cámaras de seguridad estaré pronto ahí. —Colgué la llamada tenía que conservar la calma para sacar a Edward de ahí.

Llamé otro número que se hacía cargo de la limpieza de mis crímenes, sin esperar a que llegarán y me vieran me fui de ahí a planear el rescate. Lo haría sola esta noche la familia Vulturi caería por completo no quedaría nadie vivo.

En mi departamento tenía los planos de la casa, tenía el conocimiento previo de que en cualquier momento lo secuestrarían, pero no sabía el momento era por eso que me conseguí toda la información de la casa.

Me llevo veinte minutos llegar en mi moto, estacioné en la parte de atrás, era mejor entrar por ahí era la parte más vulnerable, el problema eran los perros, pero había traído unos somníferos para hacerlos dormir por un buen rato.

Subí la cerca y luego me agarré a las ramas de un árbol. Esperaba que el idiota ese se mantuviera con vida, esperaba que valiera la pena.

Encontré al primer perro; era un dóberman enorme. Saque la cerbatana y sople de forma certera, un pequeño aullido y el perro cayó al suelo. Salte del árbol y corrí en el¿ la oscuridad para encontrar el sótano.

Según el mapa estaba cerca, pero había dos guardias los podía ver desde lejos era hora del espectáculo. Encendí la mecha y comenzó la fiesta en la casa de los Vulturis.

El cielo se llenó de fuego, todos los guardias salieron en distintas direcciones, dándome la entrada al sótano.

EL lugar era enorme sería bastante difícil encontrar a Edwar y pasar desapercibida definitivamente algunos caerían esta noche buenos la idea era que todos cayeran por eso había instalado unas bombas en el sótano para hacer volar la casa cuando rescatara al bobo.

Ahí estaba, lo podía ver por una ventana en una habitación, estaba desnudo. ¿Qué habían hecho con él?, la rabia se apoderaba de mí.

Había otro hombre desnudo que acaba de entrar, lo podía ver, no iba a dejar que lo tocaran, no sabía si lo habían tocado antes, pero no volvería a pasar los destruiría a todos ellos.

Un tiro certero en la cabeza y cayó al suelo, luego vinieron los otros y cada uno se llevó lo suyo. Cuando entre en la habitación, Edward estaba inconsciente, era lo mejor. Lo vestí con la ropa de los muertos y lo cargué como un costal de papas; si no estuviera acostumbrada a cargar muertos sería muy difícil sacarlo.

El espía que tenía adentro, me paso las llaves de un carro y me ayudo a meterlo dentro del vehículo, a cambio le entregué las llaves de la moto.

—Si quieres vivir, tienes que salir de esta casa va explotar todo—advertí antes de arrancar, no quería ser atrapada.

Llevé a Edward a mi departamento de soltera, era un lugar seguro y tenía todo lo necesario para atenderlo. No sabía cuándo iba a despertar el bello durmiente. Pero necesitaba darle un baño sacar toda esa sangre de su cuerpo. Todos ellos lo lamentaran bueno ya lo hicieron estaban en mejor vida cuando hice volar la mansión Vulturi.

Lo bañé con todo cuidado por sus heridas, hice un examen para saber si no había sido violado de nuevo. Todo estaba bien, no había desgarros ni nada que presumiera una nueva violación. Esperaba nunca se enterará de lo que hice.

Instalé un pequeño hospital en el apartamento. Después de colocarle un pijama suave lo deje descansar, cuidando de su fiebre.

Mande un mensaje a la niñera, que se quedara en casa cuidando a los niños que hoy no iría a dormir. No podía asustar a los niños con el estado de Edward, por eso no lo había llevado allá.

Mientras lo observada dormir veía la televisión, estaban informando que la casa de los Vulturi había sido atacada y no quedaba nada de ella; probablemente no había sobrevivientes, esperaba que así fuera, los quería a todos muertos el que tocaba "a mi Edward" no quedaría vivo.

Una toalla fría estaba en la frente de Edward cada cierto tiempo la cambiaba. Podía escuchar pequeños gemidos provenientes de él, eran angustiosos como la sangre se me subía por la cabeza unos minutos después y el estaría tan roto que no podría juntar sus piezas nunca más.

—Tranquilo amor, estás a salvo, ya en casa nada te dañara—susurre en su oído.

Pasé toda la noche cuidándolo ignorando todo lo demás, solo él me importaba en estos momentos, lo quería fuerte y a salvo a mi lado.

Continuara…