Naruto No me pertenece

Capítulo 2: Infancia

El líder de Kurogakure suspiro ante la mención de Darui, sabía que no era buena idea traerlo y que el Raikage debería haber predicho que ese niño solamente arruinaría todo. Con tan solo 14 años era un mocoso que no sabía las ventajas que tendrían al poseer un jutsu ocular tan poderoso. No entendía que no importaba si niños morían con tal de proteger a su aldea. Lo sentía por Konoha, pero el en realidad solo le importaba este premio en sus manos, ignorando que el Raikage no había aceptado su idea, le demostraría que estaba equivocado cuando viera el botín. Después de todo, ese hombre albino pagaría muy bien por la sangre pura.

Quiso callar al mocoso, cuando algo lo hizo detenerse.

Había logrado librarse del líder del clan porque este estaba en una conferencia con el hokage, pero no espero que algún ninja los detectara rápidamente.

Además esa sensación.

Un frio helo por su espalda ante la ira asesina que era difícil de encontrar, en el mundo ninja como guerrero uno se encuentra con la muerte en cada esquina. Pero generalmente era a manos de hombres que mataban por órdenes o sin sentimientos, la inmensidad de la ira asesina lo hizo palidecer.

Antes que una silueta apareciera casi de la nada a unos metros de ellos, sus ninja se pusieron alerta, aunque todos parecían confundidos de ver a una niña viéndolos fijamente.

Era pequeña, demasiado, casi como si no comiera bien, tan delgada que casi podías ver sus huesos. Su cabellera azulada tenía un corte algo disparejo debajo de sus hombros sin flequillo, con grandes ojos morado claro que los miraba con una intensidad, que pocos ninjas adultos tendrían.

Parecía casi maniático.

Las leves tiras de chacra rojo que salían de su cuerpo esporádicamente, también eran confusas.

—¿Qué haces con mi hermana?—había preguntado sin pestañear, sin quitarle la mirada amenazante, con dientes levemente grandes con unos colmillos prominentes.

—¿Una niña?—cuestiono Darui con la máscara a su lado algo incrédulo.

Dio la orden con la mano y otros dos ninjas se fueron sobre la niña rápidamente, pero esta no se movió, de su espalda aparecieron de la nada dos cadenas de chacra, que cortaron de inmediato los pies derechos de cada uno de sus camaradas, que cayeron con gritos ahogados y gemidos de dolor mientras la sangre salía de sus cuerpos.

La niña no se movió incluso cuando la sangre baño parte de su rostro.

Se tensó.

¿Quién era ese monstruo?

¿Cadenas de chacra?

Esa era una técnica demasiado antigua y que nadie podría dominar por la gran cantidad de chacra que se necesitaba para esto. Mataría a cualquier usuario de inmediato, pero en su lugar, la niña parecía calmada.

Las mismas cadenas que parecían bailar como colas de un animal se fueron a otros dos de sus ninjas que se habían movido para protegerlo, provocando que las cadenas de chacra atravesaran ambos cuerpos por los hombros y los lanzara sobre los arbustos sin piedad.

Solo quedaban Darui y él.

Darui quien parecía congelado al igual que su persona al entender que la bestia frente a ellos.

Iba a matarlos.

Rápidamente aunque Darui logro con gran dificultad con su espada desviar un ataque, el otro claramente lo atravesó por un costado, antes de salirse de igual forma y contener al bebé que había salido de sus manos. La cadena se contrajo rápidamente con el bebé acunado en esta como si fueran un brazo protector, que corto la mordaza haciendo que el llanto estallara en el niño. Fue el llanto que hizo que la niña pestañeara antes de verle con ternura, con una mano acaricio débilmente la mejilla, que hizo al bebé calmarse levemente pero aun sollozando.

—Tranquila Hanabi-chan, tu nee-san no dejara que te hagan nada—había dicho con ternura acariciando al bebé, antes de voltear a verlos nuevamente con ira asesina

Darui se puso nuevamente frente a él, con su máscara desaparecida por el impacto y mirada potente.

—No fue nuestra intensión atacar al clan Hyuga, pero no puedo perdonar a que lastimes a mis camaradas—indico el chico lanzando una mirada a los ninja sin pierna o los que habían sido arrojados a lo lejos.

La niña no se inmuto y de su espalda salió una tercera cadena.

El líder miro aterrado cuando el cuerpo de la niña parecía cubierto por un manto rojizo, sus ojos parecían tomar también algo de rojo y una sonrisa siniestra apareció en sus facciones.

—Matar—fue la voz distorsionada de la niña.

Darui trago grueso antes de apretar con fuerza la espada.

.

Hiashi iba a matar a alguien, fue el pensamiento de Minato cuando un ninja irrumpió en la reunión de ambos diciendo que Hanabi había sido secuestrada. No bien el hombre salió, el hokage no dudo en seguirlo para impedir que pasara alguna tragedia. No fue difícil unir cavos mientras corría con su amigo en dirección donde el ninja les había dicho que los perdió de vista. Hace unas horas había visto los ojos del ninja de Kumo y como Hiashi había intercambiado unas palabras firmes con este.

Había deseado que no pasara.

Pero si paso por su mente.

Los ANBU pronto se unieron con su persona y antes de darse cuenta estaban cerca de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea. Él superándolos por mucho cuando uso su velocidad al sentir un chacra familiar y aterrador activado.

Cuando llego sus ojos se abrieron incrédulos al ver el paisaje de cuatro ninjas casi desmembrados, uno de ellos atado con cadenas de chacra al suelo que solo parecía un niña, y con uno ultimo siendo sujetado del cuello por una cadena de chacra.

Hinata Uzumaki tenía entre una de las cadenas de chacra en su espalda, un bebé que no lloraba y parecía reír cuando la cadena jugaba con ella, completamente ajena del paisaje de sangre a su alrededor.

—Hokage—hablo la voz distorsionada de Hinata algo aburrida pero con una sonrisa psicópata.

Soltó al hombre quien cayó al suelo, respirando y con apenas un poco de vida aun en su cuerpo.

De pronto otra silueta apareció a su lado, haciendo que la mirada de Hinata se pusiera seria al ver los ojos de su padre biológico. Chasqueo la lengua antes de ver por última vez a su hermana, antes que su cuerpo convulsionara y cayera de frente. Curiosamente el bebé no cayo, la cadena de chacra a pesar que su usuaria estaba desmayada, la puso suavemente en el suelo, antes de retroceder al cuerpo de la niña.

Minato miro todo algo desubicado, antes de ver a Hiashi correr para tomar a Hanabi entre sus manos. Camino viendo con pesar que efectivamente eran ninjas de la aldea que había hecho el tratado, un día antes.

Mal comienzo.

Con una mano en su frente, miro a uno de los sobrevivientes, quien parecía estar en mejor estado que los demás, viendo a su jefe con expresión jadeante.

—No lo mato—hablo cuando se acercó para ver su estado, congelándolo en su estado.

Darui.

Era el Chunin más joven que había acompañado al jefe.

—Algo dentro de ella…parecía querer matarnos, pero la niña logro controlarse, ella no me…—hablo el niño viendo a sus manos con incredulidad.

Minato también.

De reojo noto como aunque Hiashi solamente había alzado a Hanabi entre sus manos, ahora veía con dolor el cuerpo de Hinata casi como si se contuviera de revisarla, pero viéndola claramente con el byakugan activado.

La niña había usado claramente el chacra del zorro de las nueve colas a la edad de 8 años.

Claramente un logro.

Más si había logrado refrenarlo y evitar una tragedia igual que la del 10 de octubre.

El papeleo que tendría por delante seria inmenso.

.

Naruto solo tenía 4 años, lo cual no era mucho para entender todo a su alrededor, pero si entendia algunas cosas. Había un tema de lo cual sus padres hablaban, que siempre colocaba a su madre en un estado pensativo y que la mantenía distraída durante días. No le gustaba, le gustaba más ver a su madre risueña que siempre jugaba con él y lo abrazaba. También era muy normal para él no ver a su padre, su madre decía que su padre era muy importante y que tenía como trabajo cuidar de la aldea.

Lo cual sonaba aburrido.

Ese día parecía que sus padres discutían de nuevo por algún motivo, no es que no discutieran, solamente que su madre solía ponerse violenta y acabar todo con un golpe.

Pero parecía herida.

Desde su escondite miraba a su madre claramente dolida por sus palabras, las cuales hicieron que viera a su padre de mala manera.

—Hana no hubiera querido verte en este estado Kushina, ahora Hinata está en el hospital y no quieres verla, ya ha pasado demasiado tiempo—intentaba disuadirla su padre.

Hinata.

Él había escuchado varias veces ese nombre.

Aunque aún no conocía a esa persona.

¿Estaba enferma?

Para estar en el hospital debía estar enferma.

—Ya basta Minato—gruño Kushina antes de irse enojada del lugar, dejando a su padre frustrado.

Naruto pensó que tal vez si le hacía una carta a este tan Hinata y se mejoraba sus padres dejarían de discutir. Con un dibujo de su amado ramen alegraría el día de cualquiera, se dio media vuelta para hacer la famosa carta.

Así sus padres estarían bien.

.

Hinata abrió sus ojos con cansancio y se encontró en la sala de un hospital, su cuerpo parecía bien, noto en una rápida visión de su cuerpo. Por lo cual ignorando las enfermaras, salió por la ventana casi cayendo por el poco chacra que tenía. Odiaba el hospital, una enfermera una vez había intentado matarla diciendo que por su culpa su familia había muerto, tal parecía que esa familia debió fallecer el 10 de octubre, así que técnicamente querían matar al kyubi no a ella.

Detuvo sus pasos unos momentos viendo a la gente pasar ignorándola como siempre, puso una mano sobre el vientre y entrecerró su mirada.

El Kyubi era parte de ella.

Eran uno solo.

Así que también habían querido matarla, culpa de ella o no la pérdida de su familia, el intento había sido para su persona.

Mientras caminaba de regreso a su hogar, vio el camino que la enviaría a la residencia Hyuga. No tenía muchos recuerdos de la noche anterior, pero había dejado a los ninjas incapacitados.

¿Fue ella o el Kyubi?

Realmente no importaba, cuando su hermana había estado a salvo. Debía preocuparse por su falta de reacción a la sangre de otros, ya que ella no le gustaba pelear y provocar estas masacres. Pero una parte de ella ajena al Kyubi estaba dispuesta a todo con tal de proteger a su media hermana. Había logrado por muy poco controlar la parte asesina del kyubi para no matar a esos ninjas de otra aldea.

El chico que se llamaba Darui.

No parecía malo.

Nunca fue atacar a su hermana ni a ella a muerte, solo se defendió.

No eran malos.

No merecían morir.

Pero el hombre había ido por su hermana.

—Mátalos a todos—

La voz del kyubi había sido fuerte y clara, ella había refrenado su instinto por muy poco. Pero ahora temía que por eso hubiera retrocedido en la amistad con la bestia. Debía tener cuidado, la bestia le gustaba matar muy en contra de su persona.

Si quería que fuera su amigo, ocupaba encontrar un equilibrio.

Un bufido que casi juro escuchar en su interior, le hizo sonreír.

Camino a su hogar buscando dormir un poco, mañana regresaría a la academia, seguramente nadie la extrañaría por faltar un día de clases.

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Mikoto Uchiha se tensó un poco al recibir algunas malas miradas de los vendedores, claramente aun culpando en alguna forma a su clan. Por suerte gracias a Minato el amigo de su esposo y actual hokage, las acciones de los vendedores no habían sido más que algunos bufidos, sin alterar precios y algunas malas miradas. No toda la aldea era de esa forma, la mayoría preferían culpar a Hinata Uzumaki sobre la situación que al propio clan Uchiha, otro que recibía una gran cantidad de odio era el criminal Obito.

Era duro.

El recuerdo de un Obito de cinco años llamándole tía, siempre fue un duro golpe cuando volvió a verlo como un hombre lleno de demonios que intento asesinarlos. Había ido a visitarlo varias veces a prisión, pero este ni siquiera se dignó a reconocer su presencia.

—Oka-san—dijo Sasuke jalando su mano para señalar al otro lado de la calle como Minato caminaba con Naruto en su hombro.

El niño parecía tener una tarjeta en sus manos.

—Hokage-sama—hablo Mikoto cuando se acercaron rápidamente a ambos.

El rubio, ignorando como los aldeanos parecían idolatrar el camino que pisaba, solamente sonrió de igual forma que lo hizo desde que estaba en la academia.

Amable.

Tranquilo.

Humilde.

—Mikoto nos conocemos desde niños—hablo este colocando a Naruto en el suelo, que rápidamente se puso hablar con Sasuke emocionados por alguna nueva jugarreta.

—Escuche sobre que sucedió algo con Kumo, nadie sabe nada, pero parece que hubo alguna pelea—expreso está recordando cómo incluso su esposo no sabía nada.

Había temido que toda la aldea supiera algo y solo dejaran fuera a los del clan Uchiha, pero había escuchado varias personas hablar sobre lo sucedido con temor. La alianza con Kumo era el significado del fin de muchas peleas que llevaban años y que esperaban que solo tranquilizaran todo.

Minato claramente se tensó.

—Vamos a ver a Hinata—dijo animado Naruto deteniendo el tren de pensamientos de Mikoto quien vio al niño incrédula.

Sasuke ladeo el rostro confundido por el nombre.

—Bueno la buscamos en el hospital, pero no estaba, Oto-san dijo que íbamos a buscarla—exclamo este cruzado de brazos.

—¿Quién es Hinata?—cuestiono rápidamente Sasuke con duda.

La espina de culpa rápidamente apuñalo a Mikoto con fuerza, observo la mirada condescendiente de Minato que ignoro por completo. La imagen de una niña solitaria que huye de cualquiera, la apuñalo tan fuerte como la imagen de una amable Hana en medio de un campo de flores. La hija de su amiga, una niña que no podía ver.

¿Cuantas veces añoro tener algo de una de sus mejores amigas?

Demasiadas.

Había llorado en medio de la oficina del hokage, porque le dejaran cuidar a la niña dado que Kushina apenas si podía verla. Pero aunque Minato claramente hubiera querido eso, el resto del consejo se burló ante la idea de poner al jinchuriki al lado de un Uchiha que podría controlarla. Al final el líder no tuvo más opción que negarle esa petición, dejando a la niña desterrada de su clan en la completa soledad.

Había discutido con Fugaku para verla aunque la tacharan de traidora.

Pero fue el saber que eso afectaría a todo el clan.

Que la había refrenado.

Al igual que Minato había puesto la aldea, los controles internos, el intento de paz con el clan Uchiha y otras aldeas ante la infancia de la niña. Ella había puesto a su familia como su clan antes que esta, se sentía mal, sentía que Hana probablemente hubiera visto mal la forma en que Mikoto no lucho o como Kushina prácticamente se fue a un hoyo ante la pérdida de su amiga.

—No lo sé—dijo Naruto con tranquilidad.

Probablemente solo Sasuke y Naruto serían los únicos niños en la aldea cuyos padres no hablaron monstruosidades de Hinata, ignorantes de todo lo que conllevaba ser la nueva Jinchuriki del Kyubi.

Un ANBU apareció de la nada, haciendo que Naruto frunciera el ceño cuando su padre claramente tuvo que volver al trabajo. Mikoto no pudo evitar sonreír cuando Minato con plena confianza le dejo a cargo de Naruto, ignorando como algunos aldeanos parecían crispados ante tal idea. Pero sabía que gracias a esos momentos donde el cuarto colocaba toda la fe en ella, los aldeanos dejaban de hablar.

—Otro día veras a Hinata—le prometió Mikoto aunque ella claramente no podría hacerlo.

Naruto se encogió de hombros.

Claramente el no conocerla no parecía afectarlo.

Muy a diferencia de ella.

.

—Nezumi—fue el potente grito de un niño que hizo a Hinata saltar en su banca.

Había estado temerosa de dormir para no ver a el Kyubi, claramente incomoda por si este llegaba odiarla por no matar a otros. Por lo que había pasado prácticamente la noche en vela, pero eso había repercutido cuando en medio del salón estaba casi tambaleante del sueño.

Ebisu para su suerte no la castigo cruelmente como otros maestros, aunque claramente la ignoro y era probable que no la ayudara por la materia perdida.

Ese grito la hizo despertar viendo que el salón estaba vacío y el grito llego fuera del salón. Se asomó por la ventana que estaba cerca de ella, agradecida de estar en el primer piso para ver qué pasaba.

Había una niña en medio del suelo con lágrimas en sus ojos mientras otros de sus compañeros que no reconoció estaban burlándose de su personal, eso sí logro detectarlo, ya que muchas veces había estado en el lado receptor.

La pequeña niña de cabellera castaña clara y ojos de color marrón, parecía a punto de salir corriendo. Hinata la recordaba como Testu Nastuko, la hermana melliza del genio de la clase Aki. Un leve destello de la niño de cabellera marrón muy oscura con ojos dorados inundo su mente. Este había peleado la última vez con Raiden y la batalla había sido demasiado pareja, igualar a un Uchiha ocupa de gran talento innato.

Hinata ladeo la cabeza, la mayoría de sus compañeros parecían siempre alabar a Aki, casi por encima de Raiden, pero ahora que lo notaba a su hermana melliza no solían decirle nada.

Hasta ahora.

Estaba tan acostumbrada a ser a quien molestaban que se sorprendió descubrir que molestaban a otros niños como ella.

—Le tienes miedo a las arañas y ratones, por eso te diremos Nezumi, ya que eres una niña rata—hablo uno de los niños que no importaba recordar su nombre.

Los ojos de Natsuko claramente querían llorar, pero se contenia.

Los niños son crueles.

Fue el pensamiento de Hinata.

Quiso ir ayudarle, pero probablemente con su suerte ambas terminarían golpeadas, ella no era buena luchando o buscando peleas, era el motivo por el cual tenía gran cantidad de heridas. Pero tampoco era muy fanática a ver como otros se burlaban de los demás, aunque esta era la primera vez que observaba tal cosa.

¿Qué hacer?

Una mirada a los borradores del salón, le hicieron tomar una rápida decisión. Tomo varios al tiempo que abría silenciosamente la ventana. Con una facilidad innata por sus ojos con buena visión y una técnica que sus profesores nunca reconocieron, golpeo por la cabeza a los tres niños haciendo que la volvieran a ver.

Natsuko también giro a verle incrédula.

Hinata ignoro la visión de la niña, no queriendo recibir una mala mirada de parte de ella.

—El monstruo, vamos por ella—gruño el que parecía cabeza de la pandilla.

Rápidamente salió corriendo mientras escuchaba que la seguían, no fue difícil escaparse de los niños, había desarrollado una habilidad para escapar de ninjas más elevados que buscaban herirla. Fue fácil dispersar a tres niños mientras corría algo adormilada a su casa.

Perdería más clases.

Genial.

.

Kurama no solía tener sueños dentro de lo que recuerda. Sus fantasías ideales y la idea de tener amistades mueren con el sabio de los seis caminos. Aunque este claramente los ve como familia, su idea de familia muere ese día, los humanos encargados de controlarlo se encargan de eso. Su poder es solo suyo, como la bestia más poderosa, es él quien está en la cima del poder. Pero en lugar que los humanos sean sus títeres, él se convierte en uno más seguido de lo que quisiera. Incluso ahora solamente es una bestia sellada en una niña que ni siquiera puede controlar.

Patético.

La niña que claramente puede generar un odio terrible por aquellos que tocan lo que quiere, debería ser suficiente para controlarla. Pero por algún estúpido motivo aunque tenía la misma mirada de su madre cuando vio como casi mato a su hija, su interior sigue siendo débil.

No quiere matar.

Lo cual es estúpido con su camino como ninja.

Alguna vez iba a matar, alguien se lo ordenaría, protegería a alguien, lucharía por su vida.

Matar es parte de la vida de un ninja.

Cuando llegara ese momento él tomaría el control.

Pero por algún motivo mientras más pasaba con la mocosa, los recuerdos del viejo llegaban a su mente. Mientras la niña sonreía más recordaba como el viejo les sonreía a todos o incluso como este le había dado su nombre.

Kurama.

Les había tenido aprecio, ignorando que los había controlado para proteger a otros, realmente los había visto como seres vivientes. Sus anteriores dos jinchuriki lo habían visto como arma o una presencia problemática que deben controlar en su interior.

Pero esta niña…era molesta.

Le traía pensamientos molestos.

—Kurama—hablo la voz infantil que lo hizo tensarse y ver incrédulo como la niña estaba demasiado cerca de la jaula.

Justo al alcance de sus garras.

Debería matarla.

Iba a matarla.

Matar su conciencia y tomar completo control de su cuerpo.

—¿Qué dijiste?—gruño molesto e ignorando su idea de ignorar a la niña para que se hartara y no volviera al paisaje mental.

La niña señalo al suelo.

Giro a ver como de forma inconsciente, gracias a que en este paisaje mental (si bien en una jaula) tenía formas de moverse, también el suelo le proporcionaba formas de luchar contra su aburrimiento. No era el mejor para escritura, pero si sabía cómo escribir su nombre.

El viejo le había enseñado.

—¿Es el nombre de alguien que conociste?—cuestiono la niña con una sonrisa con sus manos en la barra, ignorando que estaba a unos segundos de morir.

Estiro su pata listo para incrustarle una garra como lo había hecho con su madre, de forma cruel acabaría con su vida antes de regodearse sobre su victoria y como todo vuelve en un ciclo.

Pero algo lo detuvo.

Tal vez fue que alguien dijera su nombre después de tantos años, que no viera ni una pizca de odio en sus ojos, su sonrisa tan parecida al viejo.

—Es mi nombre—fue su respuesta casi automática ante el recuerdo del viejo, antes de gruñir cuando vio los ojos de la niña brillar más aún.

—Eso es genial, sabía que el Kyubi era un nombre muy raro, pero me gusta Kurama, si te digo Kurama significa que te llamo por el nombre y llamarse por el nombre significa que somos amigos—hablo tartamudeando en algunas partes pero claramente feliz.

Con una sonrisa amable.

—Kurama—

Casi podía jurar ver al hombre con una mirada cariñosa antes de despedirse de todos.

Zarandeo su cabeza antes de irse lo más alejado de la barra, darle la espalda y acostarse molesto por su desliz de lengua, estaba seguro que la niña no lo dejaría tranquilo gracias a eso. Todo por alejarla, había fracasado ahora cuando la niña repetía su nombre una y otra vez.

Pero a pesar de ser molesto.

Fue casi refrescante que no le llamaran por el Kyubi y que alguien usara su nombre real.

—Buenas noches Kurama-san—se había despedido la niña claramente feliz.

Si bien esta no lo vio, él soltó un bufido fastidioso, que extrañamente no parecía tan fastidioso como otras veces.

.

La primera vez que un niño le hablo sin intención de odio, pero claramente no con intenciones de ser amiga, fue casi terminando el año con una Megumi Otsuka viéndola claramente con ojos desafiantes. Había estado comiendo sola en las mesas del comedor, viendo preocupada como todos a su alrededor volteaban a verla cuando Megumi entro gritando el nombre de "Uzumaki Hinata" a los cuatro vientos. Lo cual claramente no significaba nada bueno. Casi quiso huir de forma poco valiente, pero rescatando lo que le faltaba de dignidad.

—Puedo notar que no pareces luchar con todas tus fuerzas en los combates, por eso te reto a un combate—había dicho parándose en una mesa con los brazos cruzados.

El silencio reino en el comedor.

Hinata comenzó a sudar nerviosa.

—No…gracias—murmuro de forma baja y tímida no queriendo esta clase de atención.

No era buena hablando con la gente.

Porque nunca hablaba con ellos.

Kurama era diferente, Kurama era más como un animal con rasgos humanizados que una persona. Una clara queja mental que hubiera alabado en otro momento como que su nuevo amigo le presta atención, fue claramente ignorada cuando Megumi la vio con ojos brillantes.

—No, es una respuesta inaceptable—indico está dejando más de uno confundido.

¿No era un reto?

Ella debería poder negarse.

Al ver la mirada decidida de la niña, ella sonrió nerviosa antes de hacer caso a su instinto y salir corriendo, con la niña acosándola mientras gritaba en su espalda. Si bien no parecía con intenciones malas como otros niños, claramente no hizo que Hinata se sintiera más cómoda cuando comenzó a correr incluso más fuerte para que la niña la dejara sola.

.

Danzo miro de forma molesta como el Hokage tenía una reunión con consejeros incluyendo a Fugaku. Había estado esperando que esto no pasara, el hombre enmascarado había tenido un plan con su persona. Si todo funcionaba las diferencias del clan Uchiha y Konoha harían una guerra interna donde podría obtener el Sharingan para sus propios beneficios. Pero si bien el pueblo no estaba del todo de acuerdo con el clan Uchiha, estos seguían formando parte de la aldea, no se iban lejos, estaban dentro y ahora el Hokage colocaba al líder de la policía militar como un miembro del consejo.

Apretó los dientes con furia, otros ancianos no parecían tampoco de acuerdo, pero otros clanes le daban la bienvenida a Fugaku con amabilidad.

No tenía caso.

Incluso Obito había sido entregado para demostrar el peligro de un Uchiha.

Esto no debía pasar.

De reojo noto la mirada de uno de los dos ANBU que habían estado en las espaldas de Minato.

Itachi Uchiha.

Gruño molesto, habían esperado tanto para este plan, pero si no funcionaba, simplemente tendría que buscar otro. La muerte "accidental" de algunos miembros del clan Uchiha en misiones, le había proporcionado algunos globos oculares para poder trabajar, pero no era suficiente.

De seguir así.

El mataría todo el maldito clan por su cuenta.

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—Eres muy torpe, solo por tener grandes cantidades de chacra ignoras los principios básicos de un buen ataque—gruño Hana con algo de burla que no presentaría frente a otros.

Kushina gruño.

Hana era como su persona, alguien que le gustaba hacer jugarretas, pero que su actitud calmada y amable, solían desviar su atención de blancos como ella. Además Hana era muy hermosa con el largo cabello azulado y ojos morado claro, no se extraña que la mayoría se enamoraran de ella, que esta escogiera a Hiashi, era un misterio para la humanidad.

—No puedo evitarlo Dattebane, tengo mucho chacra—espeto de brazos cruzados.

Desde que fue casi secuestrada por no decir secuestrada y posteriormente rescatada, la amistad que ella había pensado murió con Hana, había revivido. Supuso que sus padres estaban felices en el cielo, de ver que algo de ellos había quedado con vida a pesar de sus muertes.

Aunque había temido que su mala reputación alejara a Hana, esta ignoraba a quienes la veían mal con tal de pasar un rato con ella.

—Lo sé, aunque no tenga tus niveles de chacra, tengo bastantes por ser también Uzumaki…eso no evita que piense antes de lanzar un buen sellado—dijo de forma fría y cortes.

Ella se escalofrío ante la verdad de sus palabras.

Mientras Kushina tenía grandes cantidades de chacra.

Hana tenía un año de ventaja y una gran habilidad para sellos.

—Quiero comer ramen—hablo colocándose de pie dispuesta a caminar algún lado, pero una cadena de chacra atada a su tobillo la hizo chillar cuando fue puesta boca abajo.

Su frente se sombreo al ver el aura oscura de Hana.

—Comerás cuando domines la habilidad de sellado nivel 7—expreso esta con una sonrisa angelical pero aura de asesino.

Ella se estremeció, apenas había logrado un sellado nivel 4, quería que aumentara 3 niveles que podría durar un ninja en hacerlo por años o un Uzumaki en meses, en una sola tarde. Quiso negarse, pero el aura de la chica solamente la hizo soltar un chillido aterrado.

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—¿Oka-chan?—había preguntado Naruto jalando de su ropa rompiendo el hechizo.

Volvió a estar en medio de la cocina y no en un campo de entrenamiento varios años en el pasado. Volvía a su vida actual, con su esposo e hijo, no en el pasado con Hana Uzumaki siendo una maestra tenebrosa que había hecho que incrementara sus niveles para el examen chunin.

Giro a ver a su hijo para alzarlo entre sus manos y llenarlo de besos, quien se dejó en medio de risas.

No le gustaba recordar a Hana.

Recordar a Hana era recordar como lo último del clan Uzumaki había muerto excepto por ella.

Recordar a Hana era doloroso.

Ella no era fuerte.

Hana había sido la que había dado un paso al frente para ser Jinchuriki mientras ella había corrido. Hana era quien había luchado contra el Kyubi mientras ella lloraba con Naruto, Hana fue la que dio la vida para salvar a su hija mientras ella fue casi asesinada.

Hana era la quien había tenido todo el conocimiento de sellados del clan Uzumaki, no ella.

Sonrió dejando de lado su dolor y sentimientos de inutilidad mientras veía a su hijo reír ante la idea de comer ramen, no quería recordar, no quería volver al pasado, solo quería vivir su presente una vida que casi no pudo tener.

—Oka-chan—hablo Naruto extendiendo sus manos a ella.

Era tan hermoso.

Su querido hijo.

Su bebé.

La leve imagen de una niña con prácticamente las mismas características de Hana, golpeo en su interior. La niña parecía demasiado tímida y corriendo siempre de todos, con algunas leves facciones del clan Hyuga, pero una viva imagen de Hana que le recordaba incluso el pasado en la aldea del remolino.

Jugo con su hijo intentando ignorar todo.

El presente.

No el pasado.

Sintiendo dolor de haber traicionado a su amiga, por no soportar el dolor.

Continuara…

La historia va centrarse más en la parte cuando Hinata sea una Genin, pero sin duda esto es necesario para que vean la historia de la niña como la mayoría de personajes. Sobre todo por la relación que Hinata tendrá con sus compañeros, pero en especial con Kurama. Siento que en la historia original de Naruto se centraron mucho en como este se hizo de amistades y al final todas ayudaron en medio de la guerra, incluso con Kurama.

Aquí pasara algo similar, si bien no son los nueve novatos, sin duda Hinata tendrá relaciones que la ayuden a llegar a esa guerra.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.