Capítulo 4 Masacre
—Me gustaría poder proteger a otros, inocentes, al igual que nosotras…para que no sufran como tuvimos que hacer cuando paso lo de la aldea del remolino—expreso Hana tranquilamente desde el monte Hokage viendo al cielo, después de haber enterrado a Sarumo.
Kushina esperaba ver lágrimas de desesperación, pero solo había un ambiente triste y solitario en su mejor amiga.
—¿Vas a ser hokage?—cuestiono divertida intentando aliviar el ambiente.
No funciono claramente.
La sonrisa de Hana era tan sola.
—No, eso es mejor para gente como Minato o el tercero…yo sería solamente un ninja entre otros que quiere proteger a las personas—
—¿No quieres hacer un cambio?—
—No sé si pueda, para hacer un cambio, ocuparía ya sabes, una bestia gigante en mi interior o un talento como el de Minato—
—Tienes talento Hana—
—Tal vez—
—Suenas deprimente—
—Estoy deprimida—
Ambas vieron el atardecer, como este parecía teñir de rojo todo a su alrededor, era precioso, pero ninguna pudo ver la belleza en eso.
No hoy al menos.
—Tal vez algún día, alguien pueda hacer una diferencia…ya sabes, ser un héroe que pueda cambiar a otros y protegerlos al mismo tiempo—musito Hana abrazando sus rodillas.
Kushina solo la vio de reojo antes de volver al atardecer.
—Tal vez—
.
Sus ojos se abrieron con incredulidad en la sala de estar, Naruto no dejaba de jugar con una kunai diciendo que sería el ninja más fuerte de todos, antes de intentar un bushin que claramente no salió como este esperaba. Se preguntó porque recordaría a Hana de la nada, aunque realmente no era algo nuevo a lo largo de los años. Una extraña opresión en su pecho la hizo sujetarlo sin entender, porque sentía una ansiedad esa noche.
—¿Oka-chan?—pregunto Naruto ladeando el rostro.
Ella sonrió.
Seguramente era porque Minato estaba lejos y a ella no le gustaba eso.
Seguramente.
.
Hay una gran diferencia entre pelear en un entrenamiento con sus compañeros, la prueba de Kakashi y el encuentro con este enmascarado. En las dos primeras su vida claramente no corría ningún riesgo, lo cual no podía decir con su situación actual, donde sus instintos le gritaban que huyera lejos de esto. Durante años su instinto fue la que le salvo, alejarse del peligro inminente o de las malas intenciones de otros, jamás espero que estuviera frente a la peor cantidad de instinto asesino bajo su propia voluntad.
Correr.
Alertar.
Eso era su destino.
Incluso si era probable que no pudieran huir, eso era lo que un genin podía hacer.
Si algunos miembros adultos de la policía de Konoha con el sharingan no habían hecho batalla a esos monstruos, claramente tres ninjas con un día de promoción, no harían una gran diferencia.
Pero mientras buscaban ayuda y si encontraban, más personas morirían.
Ella tan solo ayer había dicho que deseaba proteger a las personas.
Pero ahora que podía hacerlo.
Estaba aterrada.
Porque entendió que si bien siempre fue odiada en la aldea, si bien habían tratado de matarla, siempre tenía el chance de huir, algún ANBU ocasionalmente la salvaría, había esperanzas. Pero si se quedaban en esta batalla, era muy probable que murieran.
¿Qué hacer?
El chillido silencioso de alguien que fue atacado, la hizo escalofriarse al ver que estaba congelada sin hacer nada.
Era una ninja.
Ella debía proteger a su pueblo.
La odiaran o no.
Ella había querido luchar.
MUEVETE.
Por fin su cuerpo respondió corriendo al enmascarado con una kunai en mano, pero antes de llegar el tipo había desaparecido. Su cuerpo se congelo al ver que este era demasiado rápido, que iba a morir, pero sus instintos la hicieron saltar a la derecha esquivando la lanza que se estampo contra el suelo donde antes estaba. Movió su cabeza para eliminar la siguiente lanza y como el único ojo visible del enmascarado parecía brillar.
—Interesante—susurro este, antes de saltar lejos ante un jutsu de fuego de Raiden que rápidamente se puso frente a ella con Natsu a su lado y su guadaña invocada.
—Esto es ridículo, va a matarnos—señalo la niña que claramente parecía estar temblando, muy similar a Raiden.
Era cierto.
Pero si se iban.
Mataría a otros inocentes.
El enmascarado sonrió, al menos eso pensó cuando su ojo se achino un poco antes de irse. Era como si les dejara la oportunidad de huir, pero claramente se dirigió donde una batalla parecía crecer.
Iba a matar a otros Uchiha.
Sintió a Kurama parecer satisfecho, pero ella lo ignoro antes de ponerse de pie.
—Pero si no vamos, va matar a otros—susurro por bajo antes de apretar los puños.
Raiden a su lado parecía querer ir también sin decir nada, porque eran Uchihas, eran su familia. Ambos vieron a Natsu, quien se restregó la frente antes de parecer frustrada como derrotada al mismo tiempo.
—Bien—espeto furiosa—pero ocupamos un plan o moriremos, lo principal es atraer más atención, faltan demasiados ninjas para proteger—gruño por bajo.
Raiden se puso extrañamente serio.
—Es como con Kakashi—hablo viendo a Hinata quien ladeo el rostro—somos muy débiles, pero juntos podemos defendernos—expreso con seriedad.
Los tres asintieron.
.
Mata un Uchiha.
Arráncale los ojos.
Mata a otro Uchiha.
Quítale los ojos.
Tobi hubiera querido que el plan de Madara hubiera funcionado, pero no funciono, los Uchiha no fueron alejados y no empezaron una guerra civil como esperaron. En su lugar tuvo que ir él con un gran número de zetsu blanco, le hubiera gustado rescatar a Obito de la prisión, pero ocupaba acabar con los Uchiha, los que podían controlar a los biju, para que su plan funcionara.
Tambien estaba la jinchuriki del Kyubi, pero parecía una niña.
No ocupaba matarla.
Aunque dejo al chico Uchiha vivir.
Los menores debían vivir, algo sobre que ellos resentidos acabarían con konoha.
Zetsu negro le ordeno eso.
Debía hacerlo.
Se detuvo en los tejados donde iba a ir con los demás, para esquivar un kunai que iba dirigido a su persona, su ojo se ensancho cuando vio que este tenía un leve sello explosivo que lo hizo saltar para evitar la explosión. Pero su desvió hizo que tuviera frente a frente al niño Uchiha cuyo sharingan de una sola aspa brillaba. Esquivo rápidamente las armas antes de que una patada en su espalda lo hiciera caer del tejado.
El sonido alerto a otros zetsu blanco que dejaron de pelear con otros Uchiha de mayor nivel, para correr con su persona.
—¡Ahora!—grito Hinata antes que viera como muchos kunai con sellos explosivos fueran al cielo y con un jutso de fuego del niño Uchiha.
Una explosión en cadena desencadenara demasiada atención.
.
Gracias a Kami porque el hermano mayor de Natsu le dio kunai con sellos explosivo para su defensa. Lamentablemente eso atraería la atención de los malos para ellos, pero solo ocuparían defenderse. Por algún motivo ningún ninja de la hoja había aparecido, pero ahora sin duda los aldeanos habían visto, que algo malo estaba pasando.
Debían venir.
Hinata se detuvo cuando el aura asesina la hizo saltar sobre Natsu, para quitarlas a ambas del impacto donde el sujeto espirar clavo sin piedad la lanza, pero no acabo ahí, su mano se había sujetado en su tobillo. Apenas soltó a Natsu antes que este la estampara con fuerza sobre el tejado, sacándole un jadeo y todo el aire de sus pulmones.
Se congelo al ver la mirada asesina del hombre.
Natsu salto por atrás con la guadaña, pero este desapareció antes de aparecer en la espalda de la niña, clavándole la lanza en uno de sus costados.
¿Eh?
—¿Natsu?—susurro con confusión cuando el enmascarado le quito la lanza haciéndola caer con boca saliendo de su sangre a su lado.
Sangre que ahora cubría su rostro.
Algo dentro de ella se puso en shock.
—¿Natsu?—dijo colocando una mano en su hombro, sintiendo como esta parecía algo fría.
—Kyubi, no es el momento que vengas con nosotros—expreso el chico que antes había sonado infantil, con voz fría, gruesa, carente de emociones.
¿Natsu?
Un dolor palpante apareció en su frente, casi más específico en sus ojos, al ver la sangre de sus manos perteneciente a su compañera de equipo.
Muerte.
Una muerte más frente a ella.
No debería importarle, nadie se preocupaba por ella, no debería preocuparse por la muerte de otros, no podía salvarlos a todos. Debía ponerse de pie y luchar por quienes podía. No importaba que esa niña fuera una de las pocas que no la trataba con asco, que no parecía despreciarla o menospreciarla.
Solo llevaba un día de conocerle.
No debería dolerle.
Pero…duele.
Muchísimo.
Giro a ver al hombre con instinto asesino mientras el chacra rojizo se comenzaba a filtrar a su alrededor y un dolor inimaginable aparece en sus ojos. Todo a su alrededor parece perder forma, todo parece verse diferente, como el extraño flujo celeste parecido a las venas del sujeto frente a ella, como si pudiera atravesarlo.
—Byakugan—dijo Tobi con incredulidad antes que ella saltara enojada y golpeara su mano cubierta de chacra en un punto del estómago, sacándole un jadeo y arrojándolo fuera del tejado.
De su espalda apareció una cadena de chacra que se movió violentamente como una cola.
Esta atravesó sin piedad al zetsu blanco que se había arrojado sobre ella, partiéndolo en dos como si fuera una hoja, viendo con instinto asesino a Tobi.
Dejo su ira fluir sincronizada con la de Kurama.
Matar.
Pensó antes de arrojarse sobre este moviendo su cola rápidamente atacando todo a su alrededor.
.
—Raiden, no importa que pase, siempre estaré contigo—
Había dicho su madre una vez cuando era un niño, en sus brazos cuando pregunto porque su padre no estaba con ellos, antes de descubrir que había muerto en una misión, de perderlo todo. Pero su madre estaba con él, enseñándole, amándolo, cuidándolo. Él amaba a su madre, por lo que nunca pudo amar a su padre. Incluso cuando el resto de Konoha no parecía ver del todo bien al clan Uchiha, él seguía amando a su madre.
Esta nunca hablo mal de Hinata, como había escuchado a otros niños de la academia, sus padres les advirtieron estar cerca de la niña.
En realidad él la admiraba un poco, siempre parecía entrenar más que otros, parecía concentrarse en clases y aparentaba tranquilidad aun cuando todos la odiaban.
Incluso más que a los Uchiha.
Con los años la niña solamente había sido más calmada que antes, incluso aunque Megumi seguía intentando entrenar con ella y decir siempre que esta parecía refrenarse, no se burló como otros. Incluso cuando el número 1 de la clase Aki, comento indiferente que la niña le daba igual, el resto de la clase siguió sus burlas.
Se preguntó vagamente, si el resto de sus compañeros pudieran ver a la niña.
¿Seguirán burlándose?
Hinata con chacra rojizo, una cadena de chacra en su espalda que atacaba a diestra y siniestra, los ojos del clan Hyuga ayudándola a esquivar ataques, que aumentaban en velocidad como ella cada cinco segundos.
¿Qué era ella?
La que había sido la última de su salón, ahora claramente le estaba dando batalla a lo que él imaginaba, podría ser un criminal rango S.
Que había asesinado a gran parte de su familia.
Él horror no tomaba posesión de su cuerpo.
No hasta saber si su madre estaba con vida, porque él puede querer a su clan, pero si su madre estaba con vida.
Él era egoísta.
Solo la quería a ella.
—Kyubi—
Había llamado el enmascarado a Hinata, haciendo que él se detuviera, no quería saber que significaba eso. El kyubi era el responsable del 10 de octubre, una bestia sin igual. Miro de reojo el chacra rojizo de la niña como sus colmillos creciendo.
Negó con la cabeza, no era tiempo para eso.
Después.
Después.
Ahora actúa.
—Lo siento—dijo cuándo su mano se tornó con llamas, antes de quemar la piel de Natsu que estaba inconsciente.
Pero había despertado por el dolor, la ignoro cuando la volteo para poder soldar el otro lado, ignorando los gritos agonizantes de la chica, mientras se retorcía intentando claramente escapar del dolor.
Salva su vida.
No pienses en sus gritos.
Aunque el llanto aterrado de la niña, le hizo pensar que no lo olvidaría nunca.
Duro unos minutos, antes de tomarla entre sus brazos y saltar al suelo donde la puso en el suelo, nuevamente inconsciente.
No pienses.
Actúa.
.
Impacto.
Tobi jadeo cuando la cadena había terminado por incrustarse en su vientre, saltando cuando esta se soltó, viendo incrédulo a la niña luchar ahora con otros zetsu, recibiendo varias heridas, pero siguiendo con la lucha. No era justo, se suponía que como Jinchuriki no podría usar todo su chacra, ya que el zorro debía quitárselo lentamente, pero parecía que en lugar de restringirla, cada vez era más rápida.
Pasos a lo lejos le advirtieron que si bien no terminaron con toda la masacre, ya debían irse.
Vio a lo lejos en un poste de luz, los ojos de Danzo viéndolo antes de asentir.
Bufo infantilmente.
Aun quería seguir con su trabajo y no tenían a Obito.
—Hasta otra—dijo antes de fundirse en el suelo, junto con el resto de zetsu blanco.
Fue en ese momento que Hinata elimino todo chacra y un jadeo de dolor salió de su boca antes de caer al suelo, sujetando con fuerza su pierna derecha que tenía una viga incrustada. Había estado peleando por puro impulso, pero ya no podía más.
Con dificultad, cortando su camisa y vendando su pierna, se puso de pie.
Escucho algunos ninja de la aldea aparecer por fin, como si de alguna manera todo el teatro se abriera y Konoha por fin pudiera ver que, habían estado bajo ataque.
Dio pasos irregulares buscando heridos.
Pero solo veía cadáveres.
Cadáveres sin ojos.
Quiso vomitar.
Una masacre en el clan Uchiha
.
Sasuke no entiende que pase, solo esta mañana había despedido a su hermano como siempre, pero en la noche todo se vuelve oscuro. Había visto a ese hombre enmascarado matar a su padre quitándole los ojos, quien lo había defendido a su madre y él. Luego esta había luchado contra este, perdiendo uno de sus ojos, antes que el tipo enmascarado fuera espantado por otros miembros del clan a una batalla. Entonces él quedo inmóvil, con su madre sangrando y sin moverse.
La había intentado despertar.
Incluso había querido gritar.
Pero solo salían lágrimas de sus ojos.
—Gomene Sasuke—decía su madre cuando despertó minutos después, donde la pelea parecía seguir afuera.
Pero escuchaba gritos de dolor, sentía la sangre en todas direcciones.
Muerte.
Todos morirían.
Y él quedaría solo.
Vendrían por él para matarlo también.
—Oka-san—sollozo sujetando su mano, porque ella no podía morir.
No como su padre, que si bien estricto y gruñón cuando no demostraba ser Itachi, era su padre a quien también había querido y respetado como líder.
Sus pensamientos fueron eliminados cuando la puerta se abrió rudamente, giro asustado pensando que habían venido a matarlo. Pero no fue uno de esos tipos blancos como plantas, fue una niña, que probablemente era solo poco mayor que él, pero era una ninja, lo supo por su banda en la frente algo sucia. Su cuerpo parecía haber salido de una batalla y sus ojos parecían sin vida, cansados.
—¿Esta viva?—cuestiono con voz carente de emociones.
Se obligó a responder, pero su voz no salió, así que solo asintió.
La vio asentir antes de lanzar un kunai que exploto en un humo azulado fuera de su casa.
—¡AQUÍ HAY UN SOBREVIVIENTE!—soltó el grito, que la hizo soltar algo de sangre, antes de acercarse vagamente.
La vio cortar parte de su ya cortada camisa, mostrando un extraño tatuaje en su vientre, antes de aplicar presión en el ojo sangrante de su madre.
Quiso alejarla, pero solo apretó con fuerza la mano de esta.
—¿Hana?—musito su madre viendo a la chica, que no se inmuto.
La vio vagamente antes de verlo a él.
—¿Es tu madre?—pregunto nuevamente.
Sin poder hablar todavía, asintió vagamente con temblor en su cuerpo, su madre estaba cada vez más débil. Vio los ojos de la chica asentir en brillo decidido antes de ver a su madre con seriedad.
—Tu hijo está aquí, sé que duele, sé que es cansado, pero joder debes vivir por tu hijo, los padres viven por sus hijos y tú vas a sobrevivir—
—Hana….lo siento tanto—
—No soy Hana, bueno no importa, no pienso perdonarte si mueres—
Sasuke vio fijamente como su madre parecía llorar en su ojo bueno, antes que varios ninja medico aparecieran en el salón y los alejaran a ambos. Vio como uno de ellos parecía aterrado de ver a la niña que había entrado antes, pero esta solo salió cojeando por la puerta, parecía buscar algo y siguió su camino.
Lo llevaron con su madre al hospital.
.
—Aki es mejor que tu Natsuko, deberías aprender más a él—
Despertó con el recuerdo de las palabras de su padre en su mente, antes de gimotear al sentir un terrible dolor en su vientre. Vagos destellos de lo sucedido llegaron rápidamente a su cerebro, haciendo que pusiera una mano sobre sus ojos, había sido una decepción para su primera batalla real, sin duda su hermano Aki lo hubiera hecho mejor que su persona. Los recuerdos de Hinata también la hicieron no convalecerse mucho. Nunca había pensado mucho de la niña, hasta que ella le había salvado consiente o inconscientemente de sus matones cuando era niña.
Siempre quiso decirle gracias.
Aunque había escuchado a su padre decirle miles de veces a Aki y a ella que no se acercaran a la niña, era el mismo padre que no dejaba de alabar a su hermano sin decirle nada a ella.
No parecía mala.
Solo parecía solitaria.
Pero en la batalla…algo había cambiado.
No era normal.
Nada tenía sentido.
—Veo que despertaste—hablo una voz a su lado, que la hizo girar rápidamente para ver a su hermano mayor Shoto tranquilamente sentado viéndola con una sonrisa.
—Niisan—susurro sintiendo dolor en su vientre por hablar.
Por supuesto que estaría su hermano, sus padres seguramente estarían alabando a su hermano mellizo mientras ella estaba convaleciente. Tampoco es que quisiera verlos, para que ellos le dijeran la vergüenza que era por haber sido eliminada de la batalla de esa forma.
—Tranquila Na-chan, tus heridas si bien están sanando, eran graves…enfrentaron a un criminal rango S—dijo lo último con un tono de fría seriedad.
Se imaginaba.
La batalla había sido casi unilateral, incluso con la gran cantidad de chacra de Hinata, sin duda el enemigo parecía haber estado jugando con su persona.
—Tus compañeros dijeron que fue la idea la de los explosivos, eso alerto a la aldea, parecía que había alguien que intento ocultar la…masacre—susurro lo último en voz baja.
Masacre.
Apretó los puños pensando que hubiera pasado si hubieran dado media vuelta e irse como quiso, en lugar de seguir la estúpida idea de Hinata de ir ayudar. Bueno claramente no tendría una herida en su vientre, pero si eso había rescatado a una persona.
¿Eso no era ser un ninja?
Poner tu vida en frente de tu aldea.
Suspiro con algo de dolor.
—Niisan—llamo a su hermano sin dejar de ver al techo de la habitación blanca del hospital—¿Qué paso con el Kyubi?—pregunto recordando como ese sujeto había llamado a Hinata.
Tenía una teoría.
De reojo noto a su hermano tensarse, antes de volver a su estado natural con una sonrisa tranquila, que no la engaño, parecía algo tensa en las orillas.
—Luego de lo sucedido el 10 de octubre, la bestia de nueve colas conocida como Kyubi fue sellado nuevamente para que no hiciera otro desastre como en esa ocasión—respondió lo que cualquier persona pudo haber hecho en la academia.
Pero aunque siempre compro la historia, era diferente en esta ocasión.
—¿Pueden ser selladas en humanos?—cuestiono seriamente viendo a su hermano, cuyos ojos parecieron brillar interesados.
—Sí, ellos serían llamados Jinchurikis quienes con su chacra encerrarían a la bestia—expreso este con complicidad.
Jinchuriki.
La imagen de Hinata sonriendo levemente cuando terminaron la misión, como si fuera lo mejor del mundo eliminar hierbas malas de un campo, la hizo dudar. Siempre había estado tan alejada de todos y sola, que pensó que simplemente no quería estar con nadie, que amaba estar sola, que odiaba a todos. Pero si bien no era abierta con ellos, siempre parecía feliz en sus ojos.
Jinchuriki.
Volteo el rostro pensando que solamente era una teoría.
Hinata no era un monstruo.
No tenía un monstruo en su interior.
No podía…
Pero en su mente la duda quedo.
.
Hinata miraba claramente la aldea por medio de la ventana de su hogar, sus heridas estaban sanadas, pero había un aire triste en la aldea. La masacre del clan Uchiha, con pocos sobrevivientes, había pasado hace una semana y ella estaba en arresto domiciliar en su departamento. No porque fuera peligrosa (aunque sospechaba que eso también) el hokage parecía claramente nervioso que alguien intentara atacarle y con Kurama en su interior, no pudo evitar darle el beneficio de la duda. También había dejado un ANBU que la custodiaba prácticamente 24/7, no le dijo su nombre real, por supuesto, pero dijo que podría llamarle Yamato.
Yamato ya le había cuidado en algunas ocasiones, no parecía verla de mala forma e incluso respondía cuando le preguntaba cosas.
Solo sobrevivieron 15 Uchihas.
Había dicho cuando ella pregunto.
Solo pudieron ayudar a 15 personas.
En realidad fueron 20, pero cinco habían muerto en los pasados días por las heridas.
—Parece que el pueblo está de luto—susurro sabiendo que si bien había disconformidad con los Uchiha, había un sentimiento de tristeza en general.
Yamato detrás de ella solo asintió.
Kurama había estado en silencio, no agregando nada desde la lucha, la cual ella no dejaba de entender. Raiden le había informado que su madre estaba entre las sobrevivientes, también el chico le informo vagamente que Natsu estaba sanando ya en su hogar.
Durante dos días mas no tendrían misiones.
—Yamato-san—llamo al ninja aunque no había necesidad, este no dejaba de verla—¿Por qué alguien quisiera matar al clan Uchiha?—pregunto viéndolo de reojo esperando si esta sería una pregunta que puede contestar.
O seria de las muchas que el ignoro.
Pensó que el silencio que siguió de la pregunta, sería la respuesta que ella había estado esperando. Una pregunta prohibida que no tendría respuesta.
—Porque el clan Uchiha tiene unos ojos poderosos, tan poderosos que podrían aplacar bestias—susurro el hombre antes de desaparecer.
Dejándola viendo el espacio vacío con incredulidad.
¿Qué quiso decir?
En su interior sintió a Kurama molesto, pero nada de eso le indico nada. Cuando vio a la ventana noto que había un aire de tristeza, que parecía contradecir el día con un sol brillante y sin ninguna nube.
Miro la banda ninja en sus manos.
Debería mejorar para ser un mejor ninja.
O más personas morirían.
Continuara…
Siento que esto es un guiño a la primera misión real del equipo 7, donde se enfrentan a muchos villanos y sobreviven de puro milagro. En esta ocasión Hinata sin un solo día como Genin se enfrentó a un villano importante y también presencio la masacre del clan Uchiha. Eso significa que la vida de ellos no va ser fácil.
Tambien su equipo tiene dudas sobre el Kyubi, que en realidad no es algo muy obvio, pero es algo que tomar en cuenta.
