Naruto No me pertenece
Capítulo 6: Sunagakure
Sunagakure era por decirlo de una forma, café…y arena. Hinata estaba impresionada que una aldea pudiera sobrevivir en medio de un desierto, sin ríos, árboles o la fresca brisa de las montañas. No le desagradaba del todo, pero tampoco era un lugar donde pasaría mucho tiempo por su propia voluntad. También estaban las miradas hostiles de los habitantes de la aldea, como los ninja que los guiaban a su destino, claramente no alegres de ver al rayo amarillo de Konoha entre su gente.
No era como si fuera un talento, pero ella estaba acostumbrada a las malas miradas de los demás, por lo cual no se sintió tan intimidada. Para su sorpresa Raiden quien había sido un Uchiha también marginado levemente por la aldea como su clan, al igual que Natsu siendo siempre puesta de segunda mano después de su hermano, lo manejaron bastante bien.
Si bien hostiles, nadie parecía tener intenciones asesinas.
Ella sentiría eso.
Por lo cual hasta ese punto el Hokage estaba a salvo.
El kazekage era un hombre imponente, que si bien tenía ropas normales y su única distinción era el sombrero característico de la posición de Kage, su mirada asesina era intimidante. Cuando la vio a ella junto a los otros ninja, no pudo evitar querer ocultarse tras Kakashi, pero en cambio solo bajo la mirada para no molestarlo.
Suna era su única aliada, ella no podría hacer nada para dejar en mal a Konoha.
Eso sería terrible, en muchos puntos.
—Es un placer verlo nuevamente Kazekage-sama—hablo Minato con su usual sonrisa y actitud calmada, que Hinata no pudo más que envidiar.
Siempre fue alguien tímida, que incluso en estos momentos no parecía más que empeorar. Le gustaría poder ser como el cuarto o incluso como Kakashi, personas serias ante el peligro y con gran confianza que tranquilizaban a los demás. No un manojo de nervios que estaba frente a uno de los cinco ninja más fuertes del mundo shinobi.
Bueno ese pensamiento solo empeoro sus nervios.
—Hokage-sama—hablo este con un tono frio e indiferente.
Sintió un escalofrió por su espalda, incluso aunque no era referido a ella ese saludo. De reojo noto como su líder seguía permaneciendo apacible, lo cual a ella crispo un poco, su líder era alguien respetable y admirable, era incomodo pensar que alguien lo trataba de forma tan despectiva, pero igualmente no es como si pudiera ir contra el mismo kazekage para imponer respeto.
Sería estúpido.
Y suicida.
Después de unos intercambios formales, el Hokage con dos ANBU fueron elegidos para entrar al salón. La cola negra del ANBU conocido como Itachi se volteo un momento antes de verla con la máscara puesta. Itachi había cuidado en ocasiones también de su persona a lo lejos con Shisui, no fueron groseros, pero tampoco muy cercanos.
Si bien no pudo ver los ojos del chico, parecía una extraña alerta que la hizo tensarse.
Antes que las puertas del salón en la torre del kazekage se cerraran.
La mano de Kakashi en su hombro la hizo alzar la vista, este sonreía de forma algo tensa también.
Esperaba que esta vez no hubiera alguna masacre de por medio.
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Sabaku No Rasa era un hombre bastante estoico y frio, que no parecía interesarle nada más que su aldea, fue el pensamiento de Itachi al ver como el kazekage parecía no darle importancia a la charla de Minato sobre las demás aldeas para los futuros exámenes de asenso chunin. Claramente esto era solo una pantalla para lo que el Kazekage quisiera, una parte de él quiso que Shisui estuviera aquí, si bien no era un ANBU y tenía mucho trabajo con lo que quedaba del clan Uchiha, sin duda sería un excelente miembro si una batalla iniciaba.
Lo cual esperaba no fuera cierto.
Ya que sería muy desconsiderado del Hokage traer tan pocos ninja para cualquier problema, incluyendo que dejarían a su Jinchuriki en bandeja de plata.
—Bueno ya acabado con las formalidades de los exámenes, espero saber cuál podría ser la petición del Kazekage, conociendo que mi aldea esta algo tensa después de situaciones pasadas—hablo Minato calmadamente y sin esperar nada a cambio.
Itachi miro de reojo al otro ANBU del clan Yamanaka que parecía tensarse de forma imperceptible.
Su Hokage era muy…directo en ocasiones.
Pero no era un idiota.
Rasa solamente suspiro antes de acomodarse mejor en su silla.
—Orochimaru vino por aquí hace unas semanas…quería aliarse con Sunagakure para destruir Konoha—explico sin muchas vueltas el Kazekage.
¿Orochimaru?
Si bien era un ninja de elite, todo su cuerpo se tensó ante la mención de dicho hombre y su Sharingan se activó viendo en todas direcciones en busca de ese miserable traidor. También Yamanaka se puso alerta y la expresión calmada de Minato, se tornó en una de mortal seriedad ante lo sucedido.
Hace algunos años el mismo Hokage con el tercero habían descubierto el laboratorio de Orochimaru, tantos experimentos que sobrepasaban la decencia y que eran tan ilegales como terribles, eran solo una de las muchas razones por las cuales ese hombre ya no formaba parte de la aldea.
Pero era peligroso.
Uno de los 3 Sannin.
Giro a ver al Kazekage con duda.
—Eres sin duda un hombre que se preocupa por su aldea Kazekage…no entiendo cuál sería tu punto de decirme dicha información si eso no te traería mayor beneficio que una alianza con un hombre tan poderoso—señalo su líder de forma mordaz y letal.
Algo a cambio.
Itachi pensó que hubiera algo que su líder pudiera ofrecerle mejor que una alianza con un sannin. Pero nuevamente Konoha estaba llena de ninjas muy fuertes. Sintió dolor de cabeza al pensar en sus últimas perdidas, como para añadir otras más a la lista si una nueva guerra con Sunagakure iniciaba. Su familia ya había perdido tanto que no podía imaginar y no quería, un camino nuevamente lleno de sangre.
—Eres el alumno de Jiraiya y esposo de una Uzumaki, puedo asumir que tu control de sellos es mucho mayor que el promedio tomando en cuenta que eres un genio—indico Rasa con tranquilidad haciendo que la tensión del salón cayera un poco por el tema lanzado al azar.
¿Qué tenía que ver esto con Orochimaru?
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No entendía que tenía que ver el patrullar por la aldea cuando la reunión estaba en su punto mayor, pero dejando algunos Chunin en medio de la torre, el equipo 9 fue seleccionado para vigilar Sunagakure. Junto con otros grupos de ninja de la arena, no eran tan estúpidos como para enviarlos solos. Hinata estaba en el mismo equipo que Raiden y otros dos ninjas jóvenes de la arena, mientras que Natsu estaba con Kakashi y un ANBU por los mismos lugares.
No se sentían cómodos, prefería estar en su casa, pero era mejor estar alerta.
Si bien era claro que había un ambiente tenso y deprimente en todo el lugar, las vidas continúan y aquí no era la excepción. Era como ver todo un mundo nuevo cuando las personas iban por los mercados, niños jugaban en algunos lugares y algunas mujeres chismeaban en las esquinas.
No son tan diferentes con la gente de Konoha.
Para Hinata era difícil imaginar que antes de ella nacer, las guerras entre aldeas eran tan comunes. La gente es gente en todos lugares, con una vida cotidiana y gente que ama como quiere proteger, es difícil imaginar una buena razón para que pelen entre ellas, en lugar de intentar habitar en armonía.
En su lugar las cinco aldeas ninja tenían sus tensas fronteras e intercambios no muy amistosos continuamente, si bien no había alguna guerra en proceso, con solo ver las miradas de muerte de algunos aldeanos, era claro que había también un desconcierto entre su misma gente.
¿No eran muy diferentes?
En realidad ella tal vez era diferente, una bestia dentro de ella era la prueba, pero eran humanos.
¿Por qué existe la guerra?
¿No eran todos iguales?
¿Matar no era tan horrible?
Se detuvo en el tejado al ver a unos niños jugando a la pelota, todos riendo como ella había visto hacer a los niños de su propia aldea. Si bien ella no era parte del usual grupo de juegos, en realidad creía que la primera vez que jugo con un niño fue con Naruto, no pudo evitar sonreír ante jóvenes niños que crecían de forma inconsciente con el mundo.
Ella no tuvo la oportunidad.
La oportunidad de vivir años sin saber sobre traiciones, muertes, la maldad de otros, la soledad y el odio.
—¿Hinata?—le llamo Raiden quien se había detenido al verla a ella atrás.
La niña estaba por seguirlo, cuando no pudo evitar ver una mancha roja oculta entre un callejón, era un niño pequeño, menor que Naruto pudo adivinar rápidamente. Pero el niño parecía alejado de todos, si bien no vio su rostro no pudo evitar el dolor en su interior.
Esta aldea era igual que la suya.
Incluso de forma indirecta, había un niño igual de solo que su persona.
Pero eso no importaba, después de todo si bien el niño parecía alejado de otros niños, jamás llegarían a odiarle como a ella.
¿Verdad?
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—Puede que sea una dificultad del sello, tendría que revisarlo en persona para asegurar que no tenga nada fuera de lo común o incluso comentarlo con mi maestro para ver si podemos reforzar algunas áreas que permitan un mejor control sobre la bestia—admitió Minato viendo el sello que el Kazekage le había mostrado en un dibujo.
No era como el que hizo Hana claramente.
El recuerdo del sello que HInata portaba en su vientre era motivo de mucha investigación, claramente Hana Uzumaki los había superado a Jiraiya y él como maestros de sellado. En realidad el clan Uzumaki siempre había sido claramente el de mayor control en ese sentido, ellos si bien expertos en esta área tenían muchas cosas a oscuras que otros usuarios probablemente manejarían.
Kushina también podría ayudarles.
Este sello sin duda permitía un control de la bestia atado a un cuerpo que sería…compatible. Pero si era cierto que el recipiente no podía conciliar su sueño o controlarlo con sus emociones…
¿Eso era posible?
Si bien el mejor sello que había visto en su vida era el que Hinata tenía, la niña había liberado poder cuando su media hermana había estado en peligro. Había una posibilidad que ante emociones muy fuertes, incluso eso fuera imposible de controlar.
Aun así la niña había vivido siempre aislada y sujeta al odio de otros, aun así no había liberado nada.
Los Jinchuriki siempre serian una gran fuente de información desconocida.
—Orochimaru tiene varios aliados importantes Hokage—expreso de pronto el Kazekage con voz fría.
Alzo la vista viendo los ojos del hombre, que no parecían turbados por admitir que había estado tentado a una alianza con Orochimaru. Probablemente en una última elección, este hombre hubiera tomado esa elección sin dudarlo, la falta de recuerdos de Sunagakure era clara, una alianza debía incrementarse y como aldea amiga tendría que ayudar a Sunagakure.
Pero el Kazekage no mostraría debilidad, si bien aceptando su intercambio de comercio que había planteado anteriormente con Shikaku, era claro que el hombre quería tener a su Jinchuriki controlado para demostrar ante las otras aldeas, que también tenían un arma ante una posible guerra.
Arma.
El recuerdo de Hinata como una ninja le hizo estremecer en su mente, alguna vez Kushina había sido vista también como un arma por la aldea en tiempo de guerra. Temía que si algo saliera mal, la niña también sería enviada a la lucha contra otros Jinchuriki de mayor nivel. Si bien esta no había tenido la charla sobre el demonio en su interior, había notado puntos de que esta parecía haberlo averiguado por sí misma, nunca pareció claramente afectada lo que le indicaba que algo guardaba la niña en su interior.
Pero es que si hablaba con ella, si el consejo se enteraba, buscarían cualquier forma de usarla como arma.
También había algo claro en todo este asunto.
—Orochimaru siempre tiene algo con Konoha, pero eso no impedirá que cuando nuestra aldea sufra, que vaya tras Sunagakure en busca de más poder—señalo con calma el motivo de esta reunión.
Al Kazekage claramente no le gustaba del todo la idea de Orochimaru, pero también había algo que lo unía a su persona.
—Karura sin duda estaría orgullosa de su esposo—expreso con calma ganando una mirada mortal del Kazekage.
Había sido hace muchos años y cuando Karura no era más que una niña, que le había salvado la vida. Si bien había tenido muchos problemas en su propia aldea por salvar a la niña de Sunagakure, grande fue su sorpresa cuando años después vio que esa pequeña niña se había convertido en la esposa del Kazekage y le recordaba firmemente. Nadie creería que gracias a esa niña que fue rescatada, que gran parte de la alianza con esta aldea se había afirmado.
Ella siempre le dijo que le pagaría por salvarle la vida a ella y su hermano gemelo.
Claramente de forma extraña, esta era una forma en que el Kazekage hacía honor aquel pacto que ambos tenían fuera de sus aldeas. Ambos pondrían su aldea principalmente, pero había cierta cosa que los unía. Sabía que Rasa jamás volvió a ser el mismo luego de la muerte de su esposa, pero era un hombre listo a darlo todo por su aldea.
Aunque era una línea muy delgada, si algo malo fallaba en la negociación, era claro que este hombre demostraba que usaría cualquier medio para proteger su aldea.
Incluso ir sobre Konoha.
Tanto por una reunión amena.
—Serás un invitado formar de los exámenes, pero ten cuidado con Orochimaru…tampoco moveré algún dedo si algo pasa con tu aldea—explico Rasa de forma aburrida.
Minato pensó vagamente que Kushina probablemente le gritaría al hombre frente a él, pero este no era su caso.
Su alianza ahora no era tan estable, ocupaba trabajarla antes que cada uno pudiera luchar por el otro.
Porque si era sincero.
Si algo pasaba a Sunagakure, Minato pondría primero a Konoha.
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—La cama esta dura—gruño Natsu en su habitación compartida, haciendo que Hinata riera nerviosa.
Raiden quien intentaba dormir no dijo nada en contra o favor, pero que se moviera tanto significaba que tampoco estaba cómodo.
El día había sido bastante refrescante y calmado, no había ningún intento de asesinato y según su líder solamente ocupaban aclarar algunos puntos el día siguiente antes de partir para Konoha de regreso. Al parecer todo esto era solo para coordinar los siguientes exámenes chunin, que su equipo parecía interesado en participar, muy en contra de que Kakashi sugirió esperar un año más, los tres querían participar.
Se preguntó si los otros equipos también participarían.
El equipo 4 donde estaba el hermano de Natsu o el equipo 2 donde estaba Shunzhi.
Eran nueve contando su equipo 9, que eran novatos y entrar a un examen de este nivel, sin duda sería un reto comparado con otros ninjas mayor experimentados.
Bueno faltaban unos cinco meses para eso, muchas misiones de por medio y tantas cosas por hacer.
Como dormir con tus compañeros de equipo.
Era tan divertido.
Sonrió cuando Raiden le lanzo una almohada a Natsu en la cara para que se callara, pero esta solo giro a verle de forma maniática lanzando otra almohada, ambos molestos por la falta de sueño y probablemente con ganas de pelear. Pero estaban en Sunagakure, lo cual no haría muy buenos ojos ante una habitación destruida. Una media hora después por fin pudo encontrar el silencio de la noche con la respiración de sus camaradas.
Quería dormir.
Decirle a Kurama sobre todas sus aventuras.
Pero en lugar de despertar en su pasaje mental, se encontró en medio de pasillos muy similares a los edificios en Sunagakure. Con un extraño retorcijo en su interior, comenzó a caminar por la arena en sus pies, que era algo pesada como si fuera barro.
—¿Kurama?—llamo con algo de nerviosismo.
¿Dónde estaba?
—MATAR—
El instinto homicida fue que la hizo saltar y ver a lo lejos del pasillo un niño de cabellera roja y grandes ojos agua marina que la miraba sin ninguna emoción presente. Se tensó un poco sin entender qué clase de pesadilla era, ni porque detrás del niño parecía una enorme sombra con silueta de monstruo.
Quiso decir algo, pero un fuerte sonido la hizo levantarse de golpe en su cama con respiración agitada.
Miro la hora notando que solamente había pasado unas dos horas y que sus camaradas seguían durmiendo, a pesar que su pulso claramente estaba saltando como loco y la sensación homicida aún estaba en su cabeza.
¿Qué era eso?
—Jinchuriki—hablo la voz de Kurama en su mente lo que la hizo saltar.
Generalmente su amigo no decía nada a su persona, ella parecía ser alguien tolerable para él, pero este no buscaba medios para afianzar la comunicación en ningún momento. En esta ocasión con solo cerrar los ojos logro entrar a su pasaje mental, sorprendida de ver a Kurama totalmente erguido y con expresión de seriedad en su mente.
Sonrió antes de acercarse a las barras emocionada.
Kurama estaba ahí.
No esa bestia que había visto, con Kurama estaba a salvo.
Noto a Kurama tensarse cuando se sujetó fuertemente de una de sus colas con un abrazo, antes de alejarla y hacerla caer sentada. Fue cómico y no doloroso, por lo que sonrió en el suelo.
—¿Jinchuriki?—repitió lo que él le había dicho, para que notara que no le había ignorado.
Este asintió.
—Los Jinchuriki son humanos patéticos como tú que tienen una bestia con cola en su interior, hay nueve en total, en esta aldea esta ese mocoso que tiene a la bestia con una cola…no es alguien demasiado importante para tomar en cuenta, pero en tu nivel actual podría ser una batalla difícil—expreso este con los brazos cruzados.
¿Batalla?
Pero ella no quería pelear.
Miro abajo con mueca pensativa, no sabía mucho sobre las bestias con cola, pero si Kurama no era el único, significaba que existían muchos otros como ella. Tal vez no eran odiados por su aldea, después de todo, su situación con Kurama y el 10 de octubre era diferente, pero sin duda conocer a otros como ella, era una perspectiva interesante.
¿Pelar?
Que tenía que ver la pelea con ella, sin duda no buscaba una pelea…pero no sabía si el otro usuario de bestia podría pensar lo mismo.
—Tal vez si hablamos con la bestia en su interior podríamos llegar a un acuerdo—explico Hinata con algo de esperanza.
Kurama bufo de forma molesta y cómica, lo cual la hizo hacer un puchero.
Había pasado muchos años hablando con Kurama para incluso llegar alguna conversación pacifica, la charla podría no ser un buen medio para una resolución cercana. Si bien su amigo le había explicado que estaba pasando, era claro que no parecía interesado en ayudarle mucho en formar una leve tregua con la bestia de esta aldea.
—Deberías darte prisa, ese mapache parece inquieto con mi presencia y parece que matara mucha gente hoy…también huele a serpiente—hablo antes de soltar un bostezo que la puso tensa.
Salió del pasaje mental rápidamente y salto por la ventana antes que sus compañeros se dieran cuenta y corrió por los tejados rápidamente. Ignoro que solamente tenía unos short algo cortos para dormir con una camiseta holgada de color naranja. No era el mejor atuendo ninja y estaba descalza sin alguna de sus armas. Era estúpido no alertar a ninguno de sus compañeros de misión, pero corrió siguiendo el plano mental de Kurama en su mente, que parecía sentir donde estaba la otra bestia con cola.
Cayó en el extraño callejón alejado del centro de la ciudad, viendo con incredulidad como el niño pelirrojo estaba en medio de unos cinco ninjas de la arena, inconscientes y con heridas de gravedad, pero no muertos.
Se tensó cuando este la vio.
Entonces al ver sus ojos, claramente pudo reconocer a un niño solo y abandonado, pero dentro de estos, pudo sentir una pulsación que le indicaba la realidad.
Era igual que ella.
Apretó los dientes con nervios.
Detrás de este oculto entre las sombras, parecía haber una silueta de un hombre con piel muy blanca y una mirada que le recordó terriblemente a una serpiente.
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Gaara no estaba de buen humor, su dolor de cabeza era insoportable y su interior parecía gritar en odio. Había sido su noveno intento de asesinato desde que paso lo de…ese tipo. No quería recordar su nombre, el hermano de su madre, que también lo había odiado como el resto de la aldea. Había olvidado cuanta cantidad de sangre estaba sobre su persona, pero no importaba, ellos habían intentado matarlo primero.
¿Qué importa si morían?
No importaba.
Ya estaba harto de todo, del odio de otros sobre su persona, del odio de su padre, del miedo de sus hermanos, de vivir una vida sin sentido.
Matar era todo, enfrentar cosas que podría matar, cuando mataba su interior parecía calmado.
Entonces porque ese tipo lo miraba con una sonrisa divertida, ese hombre serpiente que estaba en las sombras. También quería matarlo, pero se contuvo cuando una presencia nueva apareció. Entonces su interior comenzó a saltar en llamas al ver a la niña mayor que él aparecer de la nada, con una expresión de preocupación y mirada…viva.
No debería verse así.
Algo le grito que ella era igual que él.
Que tenía algo que él tenía.
Pero ella tenía una mirada brillante, parecía sana, no parecía tener odio.
¿Por qué él no era así?
Una ola de arena salto a ella antes de que dijera nada, pero esta lo esquivo rápidamente. Olvido al sujeto serpiente, esta mocosa iba a morir por el simple hecho de existir.
.
¿Por qué nunca nadie quiere hablar con ella?
Fue su pensamiento mientras saltaba por los tejados saltando de último segundo para esquivar los ataques de arena, tampoco era normal que un niño tan joven tuviera tanto poder. Casi juro escuchar a Kurama en su interior riéndose de su mala suerte, pero estaba tan ocupada en sobrevivir, que ignoro cuando la ola la hizo estallarse contra una pared sacando sangre de su boca. No tuvo tiempo de respirar cuando tuvo que obligar a su cuerpo herido a saltar para un nuevo ataque.
Ese niño era un monstruo.
Jinchuriki.
¿Qué ocultaba esa palabra?
Mientras escapaba esperando que el ruido alentara a alguien para que la ayudara, pensó que eso podría explicar no solo los momentos más peligrosos de su vida, donde su fuerza había aumentado drásticamente, otros habían llegado a temer de ella en esos instantes.
Donde Kurama le daba parte de su fuerza.
Una parte de ella había adquirido una especie de orgullo, al pensar que era especial, que solamente ella podría hacer eso. Tener un poder sobrenatural en su interior que le ayudaría cuando más lo necesitaba, pero en su situación actual, estaba cayendo en cuenta que no era la única.
Que realmente era aterrador enfrentar a alguien igual que su persona.
Se congelo cuando al saltar, una masa de arena sujeto parte de su brazo, sus instintos gritaron en su interior, cuando esta se presionó con tal fuerza en su brazo.
Que algo estallo.
Literalmente.
El grito de dolor salió de su boca antes de caer sobre el techo inerte, el dolor era una fuerte punzada que llegaba a su cabeza, mientras de reojo miraba la forma deforme de su brazo, que palpitaba en lo que podría ser, los huesos de su brazo izquierdo destruido en miles de pedazos.
Nunca había sentido un dolor tan insoportable.
Lo cual era mucho decir con su estilo de vida.
Sin querer tocarlo apenas se pudo arrodillar, jadeando por aire que no quería entrar a sus pulmones, no podía respirar bien por el dolor, su cabeza parecía no reaccionar mostrándole solo el insoportable dolor de su cuerpo.
Alzo la vista temerosa, cuando el niño apareció a unos metros de ella, con esa mirada agua marina que destinaba una muerte bastante dolorosa, con la arena bailando a su alrededor. Seria conmovedor y casi hermoso el talento para manejar dicho elemento, si dicha persona no pareciera querer matarla.
—También tienes algo en tu interior—dijo el niño afilando su mirada, haciéndola encoger de terror.
Ella era mayor que él.
Pero tenía miedo.
Mucho miedo.
Iba a matarla.
Este miedo lo había olvidado, desde que era una niña nadie había intentado matarla nuevamente, había pasado mucho tiempo desde que se convirtió en ninja, que algún adulto fuera con clara intención asesina. Incluso así cuando era niña, algunos habían protegido por órdenes del Hokage.
Ahora estaba sola.
Iba a matarla.
Estaba sola.
Moriría sola.
Comenzó a temblar asustada.
Iba a morir sola, sin ningún amigo, aterrorizada y con un dolor inimaginable. Durante toda su vida había esperado que este no fuera el final, que su final fuera rodeado de amigos que nunca logro hacer, junto personas que la quisieran después de haber hecho algo bueno en su vida.
No así.
No quería morir.
Cerró sus ojos cuando vio la nueva ola de arena a su persona, pero se congelo cuando apareció nuevamente en su pasaje mental. Alzo la vista asombrada cuando noto el rostro serio de Kurama, que la hizo dejar su anterior temor al pensar, que si bien estaba por morir, al menos no estaba sola. Kurama era su único amigo en realidad, le gustaba pensar que en estos momentos, ambos estarían juntos. Sintió pena al pensar que lo dejaría solo, no pensaba que una entidad tan fuerte moriría solo porque ella moría, él debería sobrevivir.
De alguna forma.
—Gomene Kurama, no soy suficientemente fuerte—o inteligente como para haber traído armas o llamar algún aliado antes de ser perseguida hasta la muerte.
Sí.
No fue su pensamiento más inteligente.
Kurama siguió viéndola fijamente, antes de agachar su rostro a su altura, viendo determinadamente la sonrisa serena en su rostro.
Pero no la elimino.
No tenía miedo.
Le gustaba la idea de haber visto el rostro de su amigo antes de morir.
—Podría derrotar a ese tanuki fácilmente si me dejas el control de tu cuerpo—indico este de la nada, haciendo que sus ojos se abrieran levemente.
Varios pensamientos entraron rápidamente en su mente, ante los grandes y terroríficos ojos naranja de su amigo. Kurama había causado el 10 de octubre, era una bestia con un infinito poder que solamente era separado del mundo natural por su persona. De una extraña forma ella era la carcelera de una bestia con un poder sobrenatural que podría matar a los demás. Su misión en el mundo, la única razón por la cual Konoha aun la mantenía con ellos, era porque de alguna forma había logrado contener por tanto tiempo a la bestia.
O eso pensaba los demás.
Era por eso que la vigilaban tan de cerca.
Ella solamente era un recipiente.
Siempre la vieron así.
Entonces como ninja de Konoha la respuesta debería ser no.
Aun así, cuando veía los grandes ojos de su amigo tan cerca por primera vez, una sonrisa adorno su rostro.
Puede que si fuera una estúpida.
—Okey—dijo con una sonrisa, que causo un poco de sorpresa en los ojos de Kurama.
—¿Sabes que puedo destruir todo verdad, que soy una maquina asesina y que mi poder no se puede controlar por humanos?—cuestiono el zorro con genuina curiosidad.
Sí.
Algo dentro de ella sabía eso.
Como también sabía que en este momento, que siempre, que el zorro siempre pudo matarla.
—Lo sé, pero confió en ti—hablo viéndolo fijamente a los ojos, en lo que muchos podrían pensar sería un acto de estupidez—porque somos amigos—añadió con una mirada segura, mientras el zorro la miraba incrédulo.
Este bufo viendo a otro lado.
Hinata solo siguió sonriendo.
—Solo quiero pedirte un favor—hablo ella con seriedad, atrayendo la atención del zorro.
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La desgracia parecía ser atraída por su persona, fue el pensamiento de Minato cuando en medio de la noche un gruñido bestial lo hizo despertar rápidamente. Salto de la cama rápidamente seguido de varios de sus ninja para ver a lo lejos del edificio donde estaban instalados, la silueta del jinchuriki de una cola, con su bestia totalmente liberada. Quiso ir al ataque, proteger a la mayoría de civiles como haría en su aldea, pero esta no era su aldea, estaban bajo las normas del Kazekage, por lo cual llamando a sus ninjas, fueron a buscar al líder de la aldea.
Se detuvo cuando Kakashi apareció frente a él, con solo dos genin a su lado.
Sin su tercer miembro.
Sin Hinata.
Sin el Jinchuriki de Konoha.
Su rostro adopto una expresión más seria antes de salir con el resto de los ninja, quienes estaban evacuando el sector donde parecía haber una lucha. Estaba temiendo porque el Kazekage se enfrentara a la bestia, con leves destellos de lo ocurrido el 10 de octubre.
Pero se detuvo justo antes de chocar contra un muro, pero no uno visible. Los demás ninjas se detuvieron detrás de él, antes de notar en el otro edificio contiguo, el rostro sereno del Kazekage con los brazos cruzados y otros ninjas a su alrededor. Había un muro invisible frente a él, uno para su horror que se parecía mucho a los que Kushina podía hacer con sus técnicas de sellado y cadenas.
Además.
El chacra en el ambiente.
Era demasiado similar.
Un chacra que todo habitante de Konoha que vivió aquel 10 de octubre recordaría.
—¡HINATA!—grito Natsuko a su lado viendo incrédula la silueta detrás de la barrera.
El siguió su mirada preocupado, congelándose ante lo que vio.
La niña era la niña que le recordaba tanto a Hana, con su piel blanca y cabello azulado que heredo de esta. Pero sus ojos no eran morados como recordaba, eran rojos de forma felina y a su alrededor el chacra rojizo era prominente. De su espalda tres colas de chacra se alzaban alrededor de cadenas que conocía bien. Su porte era digno y su mentón alzado, de una forma que no le recordaba a la niña temerosa que había crecido en Konoha.
No.
No era ella.
—Kurama—grito el Biju del hijo del kazekage que mantenía al niño en su forma física en su frente, completamente dormido.
¿Kurama?
Giro a ver a Hinata que parecía tranquila viendo todo el panorama, pero por un segundo giro su rostro en su dirección, y lo comprendió.
No era Hinata.
No.
Era la bestia en su interior.
Quien tenía pleno control del cuerpo de la niña.
Mierda.
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Durante muchos años había soñado con ser libre, tener control de un cuerpo, sin que nadie usara algún estúpido jutsu en su contra. Año tras año, encerrado en contenedores sumamente molestos, alejados al fondo de su mente, en ocasiones con cosas incrustadas en su cuerpo para contenerlo. Por supuesto que en el primer momento que pudiera, buscaría tener la libertad que merecía, así como la destrucción contra todo humano que intento usarlo, su descendencia y cualquier idiota que se pusiera frente a él.
Cuando conoció a la mocosa pensó que era perfecto, un cuerpo débil, una niña que llenar de odio hasta poder tomar el control de su mente.
Había intentado por mucho tiempo, había esperado por mucho tiempo.
Este era su momento.
Por fin tenía su cuerpo a su merced, ella le había dado completo control, quedándose de lado viendo como espectadora todo.
Ahora era su momento, podría matar a todos con las grandes cantidades de chacra de la niña, escapar para tomar su venganza.
Todo estaba al alcance de sus garras.
¿Entonces?
¿Por qué?
¿Por qué no se iba?
¿Por qué luchaba?
¿Por qué uso su chacra para curar el brazo de la niña y seguir luchando?
¿Por qué seguía ahí?
Para su completo horror también la respuesta a esas preguntas seguía al alcance de su conocimiento. Podría culpar al viejo por darle esos estúpidos sentimientos que había enterrado y que siempre parecían salir al lado de la niña, que no parecía odiarlo, que seguía llamándolo amigo y que era tan estúpida para confiar en él, aunque en sus ojos había visto la comprensión de que pasaría si todo salía mal.
Lo que todos incluso él sabían que debería pasar.
Ella lo ignoro todo por esa estúpida amistad que creía.
Era tan estúpida.
Aun así.
Era su mocosa estúpida.
Salto rápidamente usando su propio chacra y con sus colas en medio de las cadenas de chacra de la niña, sometió con gran facilidad al estúpido de ese mapache, arrojándolo contra el suelo causando que este gruñera indignado. Era tan fácil derrotar al poseedor de una cola, sobre todo cuando su recipiente era tan pequeño y este no tenía el control del chacra del niño.
—Maldita sea Kurama, te voy a matar—gruño este viéndolo con furia en sus ojos.
Salto esquivando fácilmente una pata de arena antes de caer al suelo.
Era tan fácil derrotarlo.
Porque a diferencia del mapache, él tenía todo el control.
Con una mano extendida, comenzó a juntar chacra creando una biju dama mini. No era tan fuerte como una que pudo crear, pero una parte de él, sabía que la niña no quisiera muertes innecesarias. No es que lo fuera hacer por ella, pero cuando la arrojo de tal forma que solo impactara contra Shukaku, este salió estampado fuera de la aldea causando una gran explosión.
No estaría muerto.
Esperaba.
Salto siguiendo su destrucción, disfrutando en su interior que había dejado una barrera para que nadie interrumpiera la lucha contra ese mapache.
Lo vio a unos metros alejado de la pared de la aldea, sonriendo malévolamente al ver la gran cantidad de heridas. Intentando ponerse de pie, sin controlar el poco control que tenía, aprovechando para llegar donde estaba el cuerpo inconsciente del niño.
Tan fácil de asesinar y solucionar todo este problema.
Pero la niña le había pedido algo.
Así que rodo los ojos antes de acumular chacra en su mano e insertarlo con fuerza en el estómago del niño.
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No fue tan difícil como había esperado, ese extraño espacio que no parecía tener fin, pero que parecía ser limitado de igual manera. Sentir la presencia de Kurama detrás de ella, fue suficiente para no saltar de temor al ver frente a ella una imagen de la bestia de una cola, completamente molesta con un niño frente a esta, que parecía asustado y confundido donde se encontraban. Sonrió pensando que Kurama era un hacedor de milagros, para poder ayudarle a estar en un espacio mental para hablar con ambos. Ignoro las cadenas de chacra que parecían contener a una cola, quien no parecía tan contento con eso.
—Ohayo Jinchuriki-chan—hablo caminando donde estaba el niño pelirrojo que se encogió al verla, o tal vez fue ver a Kurama atrás de ella.
Probablemente.
—¿Q-Que eres?—gruño el niño alejándose un poco cuando se acercó, por lo cual se detuvo.
Ignoro el terror en su voz o la mirada dolida que le recordaba mucho a ella misma, en su lugar sonrió, intentando recordar que le gustaría tener a ella en esos momentos de tristeza en su infancia.
—Mi nombre es Uzumaki Hinata, soy una ninja de Konoha y este chico atrás mío es Kurama, es mi mejor amigo—hablo con relativa tranquilidad.
No sonaba tan bien cuando lo decía en voz alta, para ser sincera, sentía que fue una mala idea ante la mirada de incredulidad del niño a Kurama y ella.
No pudo culparlo.
Incluso de reojo noto la mirada de completa decepción de Kurama al ver que ella no estaba haciendo bien las cosas.
Bueno bueno.
Cambio de planes.
—Al igual que tu tengo una bestia con colas en mi interior, por lo cual también soy una Jinchuriki—expreso intentando que al tener algo similar, pudiera dejar de verla con hostilidad.
Ahora la veía algo confundido.
Pero lo tomaría como un avance.
—No eres igual que yo, no tienes esa mirada—gruño el niño completamente a la defensiva.
¿Mirada?
Ah.
Esa mirada.
Su rostro dejo de verse feliz para mostrar uno de completa miseria que el niño miro incrédulo, esa mirada que había tenido toda su infancia, llena de terror por qué pasaría, de soledad por estar abandonada y odio ante lo que otros pensaba de ella misma.
Esa mirada que a veces salía cuando estaba sola en su hogar.
Agito el su rostro para volver a la sonrisa habitual.
Serena.
Tranquila.
Lejos de todo demonio que la perseguía de su pasado.
—Somos muy similares, mi infancia no fue la mejor…pero todo mejoro con la llegada de Kurama, es un poco amargado—un gruñido de parte de Kurama atrás de ella lo dejo en claro—pero es mi mejor amigo y con amigos las cosas no se ven tan mal—admitió dándole de reojo una mirada cariñosa a el zorro de nueve colas, que solo bufo antes de acomodarse detrás de ella con tranquilidad.
La mirada del niño se volvió seria, mientras la bestia de una cola miraba con incredulidad a Kurama.
—Te domesticaron zorro—gruño este, antes que una cadena de chacra lo acercara al suelo.
Rio nerviosamente, al parecer las bestias con cola no se llevaban bien.
Sus ojos viajaron al niño que seguía estando serio.
—Yo no tengo ningún amigo…todos me odian—señalo este con voz profunda y oscura.
Oh.
Sus ojos se estrecharon al pensar que durante mucho tiempo, su visión no debió ser muy diferente a la de este niño. Esta vez se acercó con más confianza, sin que este se alejara cuando estuvo frente a él, arrodillándose para estar a su altura.
Cuando este giro a verle, quedo sorprendido de la mirada en sus ojos.
—Yo podría ser tu amiga—exclamo con tranquilidad mientras extendía la mano, causando sorpresa de parte del niño—nuestras aldeas no son las mejores amigas y puede que no pueda verte siempre…pero realmente me gustaría ser tu amiga…—se congelo al no saber el nombre del niño ahora que lo pensaba.
Durante unos segundos el niño la vio incrédulo antes de saltar.
—Gaara—dijo casi en un susurro.
Ella sonrió emocionada sin bajar nunca la mano.
—Me encantaría ser tu amiga Gaara—hablo con una sonrisa suave.
Por unos momentos todo se congelo, antes que la mirada oscura del niño, comenzara a brillar muy sutilmente, aceptando de forma algo dudosa la mano de la niña. Parecía tener muchas dudas en su mente, lo notaba en sus ojos, pero también había ese pequeño brillo algo infantil, que la hizo apretar la mano del niño cuando este la acepto.
Entonces este alzo la vista con una muy leve sonrisa en su mano.
Que la hizo pensar.
Que al igual que con su hermana pequeña, este niño era inocente…y ella quería protegerlo.
Como nadie hizo por ella.
Continuara…
Cuando Naruto saco el poder de Kurama en el canon, fue un momento de necesidad donde ocupaban un milagro para ganar la guerra, cuando por fin Kurama y él pudieron luchar juntos.
Pero no aquí.
Me pregunto como reaccionaran todos a partir de este punto.
Nota:
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Sayonara sexys lectores.
