Naruto No me pertenece

Capítulo 7 Encarcelamiento

Ese día había soñado con Rin, era uno de sus sueños más recurrentes que le recordaban el infierno en que vivía cada día, sobre todo desde que supo de la verdad. Además vivir encerrado no le daba muchas opciones de entretenimiento que sus memorias pasadas. A veces se preguntaba porque no se suicidaba, tal vez de esa forma pudiera ver nuevamente a su primer amor y dejar de lado este círculo vicioso donde parecía podrirse. No había ningún futuro para él más que ser una mera pieza inútil en este camino de la vida.

Pero no lo hacía.

La misma imagen de Rin viéndolo fijamente, le impedía morir hasta que pudiera hacer algo.

Por eso cuando sintió un flujo de chacra nuevo en la prisión y de detectar de quien era, no pudo evitar la sorpresa y esperar pacientemente hasta que los carceleros que tenía se distrajeran. El nivel de ANBU era bastante patético con alguien de sus habilidades.

Tomando en cuenta su pasado, era ridículo pensar que pusieran nuevamente al Kyubi tan cerca de sus manos. Aunque pensando en el nuevo sello que tenía la niña, sin duda no es como si pudiera revertirlo fácilmente…o como si quisiera.

Se detuvo frente a la celda sin guardias, que no necesitaba realmente.

Fue algo relativamente no sorprendente de Konoha, el tener a una niña de doce años, con cadenas de chacra en todo su cuerpo en medio de un sello supresor de chacra. Esto era solamente, otra muestra de lo cruel que puede ser el mundo y lo poco que le importan los demás. Claramente esta niña era la viva imagen de lo que pasa cuando el mundo ocupa alguien a quien odiar.

Los ojos de la niña se abrieron de repente, antes de alzar la vista y verlo con calma.

No parecía tenerle miedo.

Al ser humano que había matado a su madre.

Destruido la aldea.

Siendo un monstruo para muchos.

Que niña más curiosa.

Un vago destello de Rin le hizo apretar los dientes queriendo eliminar cualquier similitud de la niña con esta. No ocupaba nadie en su vida, ya había aprendido a cortar lazos. Minato quien lo veía con decepción, Kakashi quien siempre lo veía con traición, Kushina quien no lo perdono después de matar a la madre de la niña frente a él.

No tenía lazos.

No ocupaba.

Solo tenía un propósito.

—En esta aldea no parecen muy inteligentes si me ponen en una celda cerca de usted Obito-san—hablo la niña con tranquilidad, aunque frunciendo el ceño un poco cuando parecía mantener una conversación con algo.

Su vista parecía enfocada en otro punto, antes de verlo con una sonrisa.

¿Alguien habría notado eso?

¿Sería la niña capa de hablar con el Kyubi?

¿Qué poder tendría?

Ignoro sus pensamientos con ambas manos en medio de sus bolsillos.

—Me sorprende que pensemos similar, pero sobre todo la falta de temor a mi persona—señalo de forma curiosa y algo aburrida.

Esta niña no solo era un Jinchuriki, había algo alrededor de ella. Vagos recuerdos de Hana Uzumaki, una maestra en sellado que había cuidado muy bien de Rin cuando eran genin enseñándole un poco de ninjutsu médico, no pudieron evitar pasar por su mente. La mujer nunca lo trato mal, al igual que Kushina había sido amable con su persona y sonreído en ocasiones para él.

Esa niña debía saber que él fue el causante de la muerte de su madre.

Pero no lo veía con odio.

¿Por qué?

Si alguien debería odiarlo y verlo de esa forma, era la niña frente a él.

Un enigma.

—La vida es muy corta para tener miedo, además si quisieras hacerme daño has tenido un montón de oportunidades incluyendo este momento…así que tener miedo no es algo muy factible—señalo agudamente con un aire algo adulto que debió causar toda su infancia.

Pero no parecía la niña temerosa que había visto antes, parecía cada vez más confiada, pero con un aire de amabilidad que era algo asfixiante.

Porque él no merecía amabilidad.

Ya no.

—Me pregunto qué te matara primero, tu estupidez o tu aldea—comento de forma aburrida.

La niña lo vio fijamente, antes de bajar la mirada de manera pensativa. Como si alguien dijera algo en su cabeza, se rio nerviosamente.

—Probablemente lo primero—musito esta divertida, antes de verlo con una leve sonrisa.

Pestañeo confundido.

Hace mucho que nadie sonrió a su persona.

Rin fue la última, siempre diciendo que lo estaría observando, pensando en él como futuro Hokage.

—Probablemente—dijo antes de dar media vuelta e irse.

Rin.

Casi como verla siendo un fantasma a su alrededor, con una sonrisa amable. Detuvo sus pasos cuando regreso a su celda y entrando como si nada hubiera pasado, eliminando el gengutsu en sus guardias. La sonrisa de esa mocosa Hinata llego a su mente.

Que extraño y cruel mundo vivía.

.

Hinata suspiro cuando Obito se fue de su visión, si bien no le tenía miedo, la tensión que Kurama emanaba al estar cerca del Uchiha era demasiada. Ya era suficiente con haber despertado en esta celda hace algunas semanas como para sumarle algo más. Había caído inconsciente después de la batalla con Gaara, para despertar en Konoha con varias cadenas de chacra completamente aislada y con muchas dudas en su mente. Su única ventaja era que a pesar de las restricciones de su cuerpo, aun podía acceder al panorama mental donde podía ver a Gaara.

El niño le había explicado que después de lo ocurrido y según él pudo escuchar de los aldeanos, ella había sido trasladada a Konoha diciendo que era peligrosa. Por suerte para Gaara y con muchos golpes de parte de Kurama, Shukaku había aceptado dejar dormir al niño, lo cual lo había mantenido más despierto y calmado, como el kazekgae parecía verlo sin tanto peligro.

Era adorable ver al niño llamarle Hina-nee y corriendo donde ella curioso de aprender cualquier cosa. Kurama dormía la mayor parte del tiempo que Shukaku se quejaba. Eran un extraño cuarteto, pero el niño parecía emocionado de aprender cosas, ya que la mayoría en la aldea lo ignoraba, además de ella estar aislada, habían logrado hacerse amigas.

Era tan fácil cuando ambos habían vivido cosas similares.

Lo difícil era intentar disuadirlos de defenderse a muerte de sus atacantes, pero en realidad era la opción más fácil, había señalado Kurama.

Ambos estaban solos.

Era su medio de defensa.

Pero intentaría calmarlo lo más posible.

Por otro lado estar en una jaula las 24 horas, era sumamente aburrido y desesperante, se disculpó varias veces con Kurama por haber hecho alguna vez eso con él, de forma inconsciente. Este le dijo que ella después de todo, era su mejor recipiente hasta ahora.

Pero parecía serio.

Entonces un día hablo.

—Cuando te pregunten sobre mí, diles que tome control de tu cuerpo y no tuviste nada que ver, no digas nada sobre amistad…no digas nada o estarás aquí por mucho más tiempo—había dicho una vez en su pasaje mental, causando que ella se congelara.

Quería decirle que no haría eso.

Que eran amigos.

Pero una mirada fría de la bestia, la hizo suspirar y acurrucarse a una de sus colas.

.

Kurama debía saberlo mejor que ella, fue su pensamiento cuando un día su rutina cambio y estuvo en medio de un consejo de Konoha y los líderes de los clanes más importantes de esta aldea. Su cuerpo tembló involuntariamente al ver entre ellos a su padre, pero no hizo ningún contacto visual. Solo gruño un poco, cuando aún con sus manos encadenadas en su espalda, fue obligada a arrodillarse frente al Hokage y en medio de ese círculo de personas, también no pudo evitar notar una gran cantidad de guardias por todos lados.

¿Kurama?

Había preguntado mentalmente, pero un gruñido de advertencia del zorro para que se mantuviera callada, la hizo estremecerse.

¿Qué pasaba?

Miro de forma incrédula al Hokage, que parecía darle una mirada de disculpas, antes que todo iniciara.

Quejas.

De cada líder del clan.

Miedo.

De cada uno por lo que pasara ahora que el Kyubi había sido nuevamente liberado.

Exigencias.

De que ella fuera encerrada en la cárcel.

Indignación.

De que ella estuviera con vida.

Odio.

En los ojos de cada ser humano en el salón.

Toda la reunión parecía pasar en cámara lenta para su persona, viendo en todas direcciones en busca de alguien que no pareciera odiarla, pero las miradas frías la hicieron apretar los dientes con furia. Toda su vida había sido odiada, siempre le habían tenido miedo, ella siempre había estado sola y cuando hizo lo posible por proteger a la gente a otros, cuando por fin Kurama la aceptaba.

La odiaban.

Algo dentro de ella la asusto, ya que no era de parte de Kurama, era una furia de ella misma.

Nacida de ella.

Ese deseo de gritar y desatar todo el resentimiento en su interior.

¿Tenía resentimiento?

Sí.

La respuesta llego de golpe.

Resentimiento con los que la habían acorralado en su vida y aun así la odiaban, personas que no se colocaban en su posición, pero buscaban encerrarla como un animal.

Apretó los puños con fuerza.

Deseando lastimar.

¿Lastimar?

Se asustó que los pensamientos ahora no fueran de Kurama, no lo escuchaba a él, pero sentía todo ella misma. Ella nunca tuvo odio de otros, pero estaba tan cansada de ser golpeada por los aldeanos una y otra vez. Tal vez si ella les mostraba su verdadera fuerza, la suya y de Kurama, ellos dejarían de tratarla mal y comenzarían a verla como persona.

Deseo herir.

Una parte de ella quería herirlos a todos, como ella había sido herida.

—Entonces la encerramos y la dejamos a merced del odio para que nos destruya a todos—hablo una voz sobre las otras que la hizo alzar el rostro incrédula.

Misaki Uchiha actual líder del clan Uchiha mantenía una expresión seria al hablar. Si bien la observaba fijamente, no parecía odiarla con todo su ser como otros miembros del lugar, incluso parecía mirarla con expectativa de que pasaba.

Sus puños se aflojaron un poco.

¿Estaba de su lado?

—El poder del Kyubi es demasiado, claramente la niña no puede manejarlo—hablo un anciano del consejo molesto.

Los ancianos parecían querer encerrarla cuanto antes, eso era obvio, sus ojos no se desviaron de la mujer Uchiha.

—Nadie podría manejarlo como ella—hablo Misaki cambiando su mirada al anciano que había hablado—alguien en sus condiciones ya hubiera sucumbido al odio, pero esta niña incluso con el poder del Kyubi no hizo más que proteger a su hermana menor y ayudar a Sunagakure con su propio biju, no mato a nadie innecesariamente e incluso aquí está sin arrancar la cabeza de nadie—expreso con calma haciendo que varios gimotearan indignados.

Pestañeo confundida sin entender, que era que alguien la defendiera.

Nunca nadie lo hacía.

El odio en su interior pareció agitarse sin saber que hacer como ella.

Casi esperaba que Kurama le dijera que hacer.

—No entiendes, ni siquiera el clan Yamanaka ha podido entrar en su mente, esa niña oculta algo—hablo ahora una anciana viéndola con desprecio.

Se estremeció antes de ver al suelo algo aterrada.

¿Había algo mal con ella?

¿Tan mala era?

¿No debería destruirlos a todos para que aprendieran?

Su línea de pensamientos la hizo ver que tal vez, ser encerrada no era una mala idea, no podía controlar sus pensamientos y algunos no eran muy positivos que pensaba.

—El clan Yamanaka tiene talento pero no es perfecto, su sello sigue siento fuerte y no parece mostrar ningún problema—hablo para sorpresa de todos su propio padre.

Giro a verle con incredulidad.

Pero este solo la miraba con el byakugan activado, como si estuviera buscando algún problema con su chacra.

—Eres su padre, no es un comentario muy subjetivo—comento alguien del clan Nara de forma aburrida.

—Cualquier miembro, Uchiha o Hyuga podría ver que sus líneas de chacra están en orden y que ahora apenas se siente el chacra del Kyubi—expreso Hiashi con calma.

¿Apenas?

Era cierto, apenas podía sentir a Kurama, probablemente sería él alejado de todo para ayudarle.

—Yo creo que la liberación de parte de la bestia fue para defenderse de otra, un instinto animal, ella apenas es una cría—comento alguien del clan Inuzuka.

Un anciano bufo ante eso.

—Una cría que crecerá y será una bestia—

—Es solo una niña—

—Una niña con poder de destruir la aldea—

Era tan bizarro, ver a tantas personas apoyarla, no eran muchas, pero eran muchas más de lo que había tenido en toda su vida.

Sus ojos se llenaron de lágrimas involuntarias.

Su deseo interno de herir a otros, disminuyo hasta casi desaparecer, casi sin sentirlo, pero estaba ahí. Una parte de ella tuvo miedo de enfrentarlo alguna vez, pero era algo que le dejaría su futuro, por ahora, un deseo de lograr salir de ahí y tener una vida relativamente normal la invadió.

—Tal vez con un tutor a su cuidado—dijo una voz que paralizo a todos, incluyéndola.

Un escalofrió en su espalda, se generó cuando vio a Danzo tranquilamente y semblante amable que le hizo escalofriarse. No sabía si alguien más lo había visto, pero ella había notado ese brillo en sus ojos, codicioso y sin escrúpulos, que la hizo casi alejarse corriendo como un animal ante un depredador.

—Uzumaki Hinata ha demostrado ser lo suficientemente competente para ser un ninja, incluso si el clan Hyuga la descarto de inmediato, veo un talento en bruto para pulir. Esta niña en las manos adecuadas, podría ser un ninja sin igual a manos de Konoha, una esperanza—sus palabras y tono de voz, no parecía combinar con sus ojos.

Si esto fuera real.

Si esta gente pensara en cuidarla.

Ella saltaría sin dudarlo a su muerte.

Miro en todas direcciones notando como el consejo se había calmado, pensando que tal vez alguien podría vigilarla las 24 horas, aun así estaba segura que incluso con eso, no la dejarían ir tan fácilmente. Apretó los labios sintiendo la mirada codiciosa de Danzo.

Como si pensaran.

Que él podría cuidarla.

Apretó con más fuerza la boca.

—Tiene razón dattebane—hablo una nueva voz desde su espalda.

Salto antes de ver de reojo a la persona que nunca espero ver ahí, la esposa del Hokage estaba con las manos en sus caderas y mirada flameante que hizo que todo el salón llegara a un silencio completo.

La miro con ojos incrédulos, durante los segundos que ella le vio antes de caminar al centro del salón.

—Por eso creo que lo mejor es que se quede en mi casa, con el hokage velando por ella y un miembro del clan Uzumaki con el control de chacra que suprime a un biju, estará bien—expreso con calma y retando a alguien con la mirada de decir lo contrario.

¿He?

¿Clan Uzumaki?

Miro a la mujer con tantas dudas en su mente y sin entender de que hablaba, ella sabía que el apellido de su madre era Uzumaki, que por eso era que lo poseía ahora, pero nunca había pensado que alguien más tambien lo tuviera.

¿Ella era un Uzumaki?

¿Qué significaba ser un Uzumaki?

Tantas dudas.

—También recuerda que gracias a ti, el 10 de octubre existe, como su anterior jinchuriki no pudiste controlarlo—señalo Danzo con crueldad.

¿Eh?

¿EHHHHHHHH?

Su grito mental claramente fue ignorado por todos, bueno, probablemente Kurama si lo hubiera escuchado. Pero ella giro su rostro incrédulo a Kushina, quien hizo una mueca de dolor ante eso, pero se mantuvo firme.

¿Ella era el anterior Jinchuriki?

—También recuerden que la única persona capaz de controlar a la bestia fue una Uzumaki cuando nadie más pudo hacerlo, nuestro chacra es especial y yo podre controlarlo si fuera requerido en un futuro—manifestó la mujer con aire furioso.

Un silencio.

Uno nuevo.

Uno peligroso.

—Estoy de acuerdo con que se quede en la casa del hokage, normalmente los jinchuriki están relacionados con los kages para demostrar la fuerza de la aldea…sería interesante ver esto—hablo Misaki Uchiha viéndola con una sonrisa mientras alzaba una mano.

—El clan Hyuga apoya también la decisión—expreso su padre ganando una mirada confundida de su parte.

—También el clan Inuzuka—

—El clan Nara no tiene objeción—

—El clan Aburame lo aprueba—

—El clan Akimichi secunda la noción—

—Los Yamanaka también—

Ignorando que la mayoría de ancianos no dieron su aprobación, gran parte de la sala levanto la mano para expresar cuando estaban de acuerdo, ella viendo con incredulidad que algunos que habían pensado en encerarla como protección, parecían de acuerdo con ese acto.

Muchas manos.

Alzo su vista al ver al Hokage cuando se puso de pie, con expresión seria, pero una expresión de alivio que no escapo de su rostro.

—Entonces Uzumaki Hinata quedara a nuestro cuidado, con esto terminara la reunión de hoy—explico con tono absoluto.

¿Ella no tenía voz ni voto?

Bueno no importaba, cuando sus manos se soltaron de las cadenas, casi pudo respirar normalmente, viendo como todos en el salón se marchaban. No pudo evitar un escalofrió ante la mirada fría de Danzo y ella apretó los labios en una línea fina.

Siempre supo que tenía enemigos en Konoha.

Pero ahora sentía que uno se colocaba en la cima de ellos.

.

Cuando todos salieron del salón, casi pudo exhalar de alivio ante la situación por fin llegando a su fin. Durante las últimas semanas todo había sido un completo remolino de problemas por lo sucedido en Sunagakure, incluso cuando el Kazekage parecía interesado en la relación de Hinata con que su hijo por fin pudiera dormir. La aldea de la hoja, especialmente sus líderes, no habían tomado tan bien una salida del poder del Kiuby, que según ninjas se había sentido hasta ahí. Luego cuando se enteraron de lo sucedido, a su llegada, llevaron a la niña inconsciente aun en contra de su voluntad a las celdas más potentes de la hoja.

Había requerido de muchos argumentos el poder darle un juicio a la niña, donde los ancianos habían declarado la presencia de todos los líderes de la hoja.

Todos con resentimientos y pérdidas ante la bestia de las nueve colas.

Pero de alguna forma u otra, habían ganado, la niña no sería encerrada o asesinada como muchos de los ancianos requerían. Para su desconcierto el interés de Danzo, sin duda sería algo que tomar en cuenta, pero por el momento, estaba feliz de que la niña pudiera salir de ese lugar.

Podía imaginar a Hana haciendo una destrucción masiva si se enteraba de lo sucedido con su hija, hokage o no, le tendría miedo a una madre asustada.

Su salvadora como siempre, había sido de forma imaginada, su propia esposa.

El camino a casa fue silencioso, con Hinata caminando detrás de ellos con la vista algo confundida y viendo en todas direcciones, sin entender que pasaba cuando llegaron a la residencia Namikaze-Uzumaki. La niña miro el lugar con demasiadas dudas en su mente.

Que él también tenía.

Miro a su esposa que entro dándole una leve mirada, dejándole las explicaciones a él, aunque él también tuviera dudas.

—Bueno esto sin duda dio un giro interesante—murmuro al aire ganando la mirada de Hinata confundida, su mirada se relajó—de ahora en adelante vivirás con nosotros, tenemos una habitación de invitados que puedes tomar. Hablare mañana con el consejo para que te deje seguir en el equipo 9 y no habrán muchos cambios—explico con calma.

Aunque por dentro quiso pensar que sí.

Había estado preocupado por la soledad de la niña, habiendo deseado adoptarla bajo su cuidado mucho antes, pero sin ir demasiado lejos por Kushina. Pero ahora de alguna manera tal vez podrían trabajar con ella, aunque fuera un poco, esperando que los últimos años en realidad no dolieran tanto, como sabía que lo hacían.

Lo vio en su desconfianza.

En no verla relajada.

En tantas dudas también poseía.

No sabía si era solo él, si nadie se dio cuenta o si los ninjas guardaron completo silencio sobre lo pasado en Sunagakure. La bestia dentro de la niña había tomado completo control del cuerpo de esta, pero sin destruir como había pesado que pasaría en una situación similar, con dudas sobre que paso realmente en ese momento, sobre la interacción que debió tener con Gaara para que el niño estuviera más relajado ahora.

Preguntas que la mirada de la niña demostró.

No serian respondidas.

Tal vez si descongelaba el hielo de la niña, podría llegar algún lugar.

Entonces la niña asintió, de forma distante que le hizo estremecer ante su mirada vacía.

No estando más cerca de ella, a pesar de compartir el espacio.

.

Naruto sabía que algo estaba mal, no es que tener a Hinata en su casa no fuera algo bueno, una sorpresa, pero buena. La chica era muy solitaria y tímida, siempre le sonreía de reojo y estaba dispuesta a darle una que otra mirada, pero cuando su madre o padre se acercaban, con una reverencia terminaba encerrada en su cuarto. Durante la semana que paso, apenas si la veía, había querido ir a su habitación, pero su madre le dijo que le diera tiempo.

No estaba seguro para qué.

Pero ocupaba tiempo.

No compartía comida con ellos, apenas sobrevivía por la comida que su padre dejaba frente a la puerta de ella.

—¿Por qué no sale?—pregunto a su madre cuando noto que nuevamente estaba dentro de su habitación.

Esta se quedó quieta en la limpieza, antes de sonreír levemente…pero era una sonrisa muy triste.

No hubo respuesta.

Ninguna.

Bufo por bajo.

.

Este no era su hogar, se repetía en su mente, no importa que amables intentaran ser, ellos no lo serian siempre. En medio de su cama había terminado la charla con Gaara, el niño parecía cada vez más animado y si bien Shukaku aún no mostraba mucha mejoría en la relación de ambos, claramente estaban coexistiendo. Gaara le había preguntado si todo estaba bien y ella asintió, no quería explicarle lo que había pasado, diciéndole solamente que ahora estaba bajo el cuidado del Hokage, este no parecía muy convencido.

No lo culpaba.

Su padre era el kage y no por eso le fue bien.

Minato era amable, Kushina si bien la evitaba tanto como ella, estaba haciendo un buen trabajo, Naruto también.

Pero no confiaba en ellos.

No confiaba en nadie.

La volverían a encerrar en el primer momento que se sintieran desconfiados.

—No hay que confiar en los humanos—había dicho Kurama de forma aburrida, en su espacio mental, el único lugar donde se sentía segura.

Tenía miedo como cuando era una niña, nuevamente no importaba cuanta fuerza acumulara, cuanta ayuda tuviera, volvería a ser encerrada. Puede que no le fuera tan mal la última vez, unas cuantas semanas en aislamiento, que realmente no lo fueron con Kurama y Gaara.

Pero la gente claramente quería más de ella.

Danzo sobretodo, él quería algo de ella y temía que fuera algo que la lastimara.

Pero eso seria.

Siempre seria dolor para ella.

¿Ella realmente quería proteger a esta gente?

¿Esta gente la odiaba tanto?

¿Había esperanzas?

¿Dónde pertenecía ella?

—¡Yo!—dijo una voz en su ventana que la saco de sus pensamientos, haciéndola saltar un poco.

Giro su rostro incrédula, viendo con sorpresa como Naruto estaba en la ventana viéndola con esa mirada infantil y sin prejuicios. Quiso decirle algo, pero solo quedo en silencio cuando este entro a la habitación, con algunos raspones y hojas en su cabello rubio. De reojo miro el árbol cerca de su ventana, que explicaba bien que había pasado.

Su rostro ahora en el niño, comenzó a cubrirse de una mueca confundida.

—Oka-chan me dijo que ocupabas espacio, pero creo que es muy solo estar una semana encerrada, así que vine a visitarte—hablo el niño con tranquilidad.

¿Eh?

—No estoy segura…que sea correcto—musito por bajo sin dejar de mirarlo.

Si su madre se enteraba, probablemente ella estaría en problemas.

Pero eso no pareció importarle al niño.

—Tonterías, el teme también está muy solitario últimamente, pero somos amigos dattebayo, los amigos no se dejan solos—explico como si fuera la razón más obvia del mundo.

¿Amigos?

La palabra tan fácil en la boca del niño, le provoco escalofríos. Para ella la amistad no era algo fácil, Kurama había tomado tantos años y Gaara los unió el pasado similar. Con sus compañeros de equipo, si es que aún tenía equipo, realmente no creía que la amistad hubiera llegado y ellos debían estar enterados de que paso en Sunagakure.

Ahora frente a ella, tenía un niño menor con una mirada infantil que ofrecía su amistad.

Hubiera dado tanto que alguien cuando estaba en la academia, llegara con esa amistad sin prejuicios, sincera e inocente. Pero ella no los tuvo, ella había pasado sola gran parte de su vida y la gente la odiaba a su alrededor, nadie en esta aldea parecía apreciarla un poco y la matarían de ser necesario.

Pero este niño…

Lo miro fijamente y este ladeo la cabeza.

—¿Quieres ser mi amigo?—cuestiono con una ceja arriba.

Este pestañeo unos segundos, antes que una gran sonrisa adornara su rostro.

—Claro que si datebbayo—expreso antes de saltar en la cama a su lado.

Lo miro fijamente aun sin creer sus palabras, pero sintiendo algo de peso, menos sobre sus hombros. Dejo de lado sus pensamientos pesimistas, las dudas en su mente y por un momento, solo disfruto de tener otro amigo sentado a su lado.

Amigo.

Sonrió levemente.

—Hinata-nee es muy linda cuando sonríe—hablo el niño con emoción.

Ella solo sonrió más grande.

La oscuridad alejando sus pensamientos, con un niño demasiado brillante a su lado como para pensar en eso.

Continuara…

Como pueden ver la historia es muy diferente a la de Naruto, el encierro de Hinata es porque en si paso todo diferente a como cuando Naruto libero el chacra del kyubi. Ya eran mayores, en medio de luchas que lo necesitaban. En cambio aquí, con una Hinata demasiado joven y un pueblo aun atemorizado, desencadeno que le tengan incluso más miedo que antes.

.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.