Naruto No me pertenece

Capítulo 9: Amigos

Despertar en medio de un hospital, era algo que claramente se estaba convirtiendo en una rutina. Pero el punto es que al menos no era una cárcel o una jaula, lo cual le daba muchos puntos de ventaja. Un gran vendaje se extendía sobre su torso, sintió un dolor punzante en esta parte, pero no era tan malo como pudo haber sido. Los recuerdos de la lucha bailaban en sus ojos, pero al mismo tiempo la confusión de cómo había salido con vida de aquello.

Un gemido de Kurama dentro de ella, le hizo enviarle un gracias mental, en realidad gracias a él estaba con vida.

—Veo que estas con vida—hablo una voz suave y tranquila, que la hizo saltar y ganar un dolor en su costado.

No había notado la silueta del hombre en la esquina de la habitación. Pero ahora que había hablado, era mucho más fácil de detectar. Sus ojos se entrecerraron al ver al adulto con gran sudadera, cabello negro alborotado sobre su cabeza y pequeños anteojos negros.

Lo reconoció con algo de dificultad.

—Eres el líder del clan Aburame—dijo con algo de dificultad, en sus recuerdos la última vez que lo vio, era cuando estaba siendo juzgada para ser encerrada.

Era difícil recordar rostros, pero como uno de los que pareció ofrecerle apoyo, había intentado mantenerlo en su memoria.

Pero era difícil.

Como si fuera fácil de olvidar.

El hombre cuya expresión no cambio, hizo un asentimiento de cabeza.

—Gracias por recordarme—indico en voz baja, lo cual parecía ser sincero, ella se extrañó que alguien le diera gracias…por cualquier cosa.

Un extraño respeto por esa persona, que era un adulto y que ella generalmente odiaba a los adultos, se instaló en su persona, haciéndola algo tímida en ese momento. Los adultos no suelen tratarla amablemente, pero el hombre frente a ella parecía darle un aire de confianza.

Como si lo recordara de otro momento.

—Aunque claramente no me recuerdas—

—¿Perdón?—

El hombre que no mostraba expresiones, parecía claramente mostrarse algo incómodo, pero ella no detecto el porqué. Después de una pequeña lucha mental, este pareció decidir que era buena idea decir lo que quisiera decir.

—Tu madre, Hana, fue mi compañera de equipo—la niña salto ante el nombre de su madre, dicho con un especial cariño, casi tanto para olvidar el resto de la información compartida—solía visitarte cuando eras una bebé, aparte de los niños del clan Aburame, eres la única que mostro no sentirse intimidada por personas como nosotros—añadió con cierta diversión que la hizo pestañear confundida.

Intentaba retener la información.

Pero era imposible.

El dolor en su vientre pareció irse antes de medio incorporarse en la cama, que parecía demasiado costosa y elegante. Vio al hombre fijamente, intentando buscar en su memoria alguna parte de este, pero casi de forma nula. Tenía pocos recuerdos desde antes de la muerte de su madre, toda su vida parecía empezar desde ese día.

Aun así un destello del hombre, un poco más joven apareció en su mente con dificultad.

Una imagen.

La risa de su madre que pensó que había olvidado, ese hombre sentado al lado de ambas, ella sonriendo mientras estiraba los brazos.

Una mano se dirigió a su boca, que parecía querer vomitar ante el destello de una infancia que pensaba olvidada.

—Te llamaba tío Shibi—susurro con su mano temblante y un indicio de sudor en todo su cuerpo.

¿Por qué lo había olvidado?

Alzo la mirada asustada y con pánico, para ver como el hombre suspiraba y asentía.

¿Cómo lo había olvidado?

¿A quiénes más había olvidado?

Toco su cabeza con terror, del recuerdo de su madre que pensó que había olvidado. Todo antes del día en que perdió a su madre siempre pareció en blanco. Ella sabía que tenía un padre, pero incluso las memorias de su padre parecían opacas, nada venía a su mente. Se preguntó qué otros adultos había olvidado. Como en todos estos años no recordaba nada.

Entonces otra duda abarco su mente, giro su rostro furioso al hombre.

—Me dejaste sola—gruño con furia contenida.

La habían dejado sola.

Siempre pensó que su padre la había abandonado, pero si el recuerdo de ese hombre, que decía ser el compañero de su madre también la había abandonado. ¿Cuantas más personas lo hicieron?. La oscuridad en su interior parecía crecer un poco más, tan familiarizada, pero a la vez cada vez menos terrorífica, que le recordaba cómo cada persona en la que alguna vez confió la abandonaba.

Este solo suspiro antes de ver a la ventana, ella intento controlar su ira.

No era una persona con enojo antes.

Pero ahora todo, todos, parecían darle enojo.

—Danzo—susurro el nombre.

Ella abrió los ojos cuando este dijo ese nombre.

—Danzo dio buenos argumentos al consejo, impidiendo que la mayoría de adultos a tu alrededor tomaran tu custodia—añadió viéndola fijamente.

¿Custodia?

¿Alguien había intentado cuidarla?

Ignoro el dolor para ponerse sobre sus pies, también ignoro el tono rojizo de sus vendajes.

—¿Quisieron cuidarme?—pregunto en tono incrédulo, recordando como todos a su alrededor parecían alejarse mientras crecía.

¿Cómo alguien iba a querer a este monstruo?

—A diferencia de tu padre, tu madre Hana fue muy querida por muchos, Incluyéndome a mí, Mikoto había luchado por tu custodia, aun así a ella fue negada por ser parte del clan Uchiha, mientras que por mi parte, Danzo me amenazo con quitarme parte de mi familia si me acercaba a tu persona—expreso con calma el hombre colocando sus manos dentro de los bolsillos.

Hinata parpadeo.

¿Por qué?

La pregunta en el aire no fue necesaria de preguntar en voz alta.

—Danzo es un hombre a tomar en cuenta Hinata, ese hombre puso los ojos en tu persona…te quiere a ti y lo que llevas dentro—señalo rápidamente a su vientre, haciéndola que se tensara, todos los adultos parecían saber su condición—Touka estaba muy débil por Shino, el embarazo no había sido fácil, también estaba Torune…lamento haber puesto a mi familia sobre ti—comento con voz triste.

Pero una parte de ella, no la resentida por no haber sido ayudada por personas que apenas recordaba, sintió algo de empatía. Ella no tenía familia por la cual preocuparse, pero si ella tuviera, era muy probable que las pusiera frente a una niña que no era tuya.

Gruño por dentro, tenía tantas cosas en su mente.

Tomo nuevamente asiento, más que dolor que por otra cosa.

—¿Por qué me dices esto ahora?—musito, intentando ignorar los pensamientos sobre Danzo.

Los ojos de Shibi aburame ocultos en sus anteojos, ocultaron bastante bien la leve sonrisa de su rostro.

—Estamos curiosamente en la residencia Madoka, sin ningún ninja de Danzo u ojos cercanos—

.

Ikkyu fue recibido por el abrazo efusivo de sus padres, dos días después del intento de asesinato por Zabuza. Se habían encontrado con el siguiente equipo que lo iba a proteger, cuando Ana prácticamente lo arrastro sobre su espalda y comenzó a gritar sobre ayuda. Un hombre llamado Shibi fue quien corrió al rescate. Luego todo fue un revoltijo de imágenes y había terminado en su hogar nuevamente, con un gran número de escoltas y dos ninjas en la sala de emergencia.

Lo peor fue ver a Hinata, que si bien con sus heridas tratadas de emergencia, el corte en su vientre tuvo que haberla matado.

Pero no lo hizo.

Vio como entre los otros ninja, Genma había sido el más herido, pero los niños en general estaban bien.

Cuando le informaron que la niña despertó, corrió a su habitación, que era la mejor que pudo encontrar de la sala medica de su mansión. Suspiro al ver a la niña con el señor Aburame, con mirada pensativa, pero despierta, lo cual significaba que estaba con vida.

Se acercó y puso una mano sobre la cabeza de una de los niños que salvo su vida.

Esta alzo su mirada, con una inocencia que le hizo sentir tranquilo por dentro.

—Me alegra que estés con vida—hablo sinceramente.

Los ojos de Hinata se hicieron algo cálidos entre su turbulencia, antes de sonreír levemente.

.

El viaje de regreso a casa fue una semana despues de la lucha con Zabuza, Ikkyu estaba tan agradecido con ellos, que los había invitado a estar en su hogar. Para Shun quien apenas había recibido algunas buenas palabras desde que se convirtió en ninja, sobre todo por su problema visual, se sorprendió de ser atendido…tan bien. Los sirvientes de la mansión Madoka, estaban felices que su pequeño amo estuviera a salvo. Pero sobre todo parecían hacer todo por Hinata, quien algo cohibida por la atención, terminaba ocultándose detrás de Ikkyu, quien parecía ser una especie de amigo para ella.

No conocía mucho de Hinata, pero en realidad, pensaba la suerte de la chica para ganar un amigo entre posiciones altas en la política.

Seguramente la niña no pensaba en ello.

Pero en un futuro eso podría ser útil.

Ikkyu había otorgado una pequeña caravana para que viajaran de regreso a su hogar, comentando sobre las heridas de ellos. Pero aparte de su sensei Genma que se mejoraba constantemente, Hinata no parecía incluso tener heridas.

Despedirse fue fácil, aunque sintió el cambio en el ambiente y noto como Ikkyu abrazaba a Hinata, ella queriendo escapar, claramente no acostumbrada al contacto.

Lo hizo suspirar una vez en el coche.

Odiaba los vehículos, sus sentidos se perdían levemente en el movimiento. Ana a su lado se sentaba lo suficientemente cerca de él, para que sus pies se tocaran y pudiera sentir cuando se tensaba si algo malo pasaba. Todo el viaje había sido tranquilo, por eso cuando Genma había comenzado hablar de Zabuza y sobre la posibilidad de encontrarlo en algún futuro, todo el equipo se tensó.

—Su compañero, el niño, se llama Haku—comento de la nada Yuki, ganando la atención de todos.

Hinata sentada a su lado, la miro con curiosidad. Yuki la vio de reojo, antes de apretar los puños, lo sentía en el ambiente, antes de asentir para ella.

—Mi nombre es Kibo Yuki, tomo mi apellido como mi nombre después de lo que paso con mi familia, pero soy miembro del antiguo clan Yuki, famosos por el uso del hielo—hablo explicándolo sobre todo a Hinata, ellos habían escuchado esa historia el primer día del equipo 5—Haku era un miembro también de esa familia, al verme debió recordar cosas…cuando éramos pequeños nuestras madres que eran amigas pensaron en casarnos para fortalecer la familia, ya que mi padre era el jefe del clan y Haku tenía un poder enorme—añadió de forma pensativa.

El silencio ante el recuerdo de la niña comentando cuando había escapado de su casa, de la masacre de su familia, cuando se perdió en el bosque, cuando Kushina la salvo de ser violada.

Shun suspiro.

Yuki no le gustaba hablar sobre el asunto.

Pero se enojaba de pensar en quienes lastimaron a su camarada.

—¿Haku era un chico?—fue la pregunta inocente de Hinata que hizo que por un momento, Ana y Yuki soltaran leves risas—pero parecía chica—añadió algo preocupada y aterrada.

Shun suspiro cuando el resto de las personas comenzó a reírse.

Noto como incluso Genma, que parecía dormido, sonrió levemente.

O al menos.

Eso sintió en el chacra.

También sintió el chacra de Hinata relajado, por primera vez desde que esa misión empezó.

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Tenía tantas preguntas para Shibi Aburame, que no tendrían respuestas pronto porque este había decidido seguir la misión con la familia Madoka. Los demás días después de despertar, la paso tomando energías y hablando con Gaara, quien alarmado de no saber de ella, había entrado en un punto de histeria que tenía a Shukaku indignado. También fue raro con Ikkyu, quien lejos de molestarse con ellos por casi dejar que lo mataran, parecía emocionado con los ninjas y gritando que eran amigos. No lo consideraría un amigo tan rápido, pero era un chico que parecía no odiarla, por lo que tendría que meterlo dentro de la lista de amigos.

Que parecía crecer.

Algo positivo a casi morir rebanada.

También estaba el equipo 5, que si bien no estaban cerca de ser considerados sus amigos, sin duda eran personas con las que les gustaría trabajar en un futuro. Al regresar a Konoha no fue pesado caminar al lado de ellos a la torre del Hokage para entregar el informe de la misión. Ana parecía respetarla un poco por haber ayudado el día de la masacre del clan Uchiha, en cambio Yuki parecía caminar a su lado, hablando suavemente que sus ojos serian algo bonito de dibujar.

Nadie nunca la había dibujado.

Se sentía algo avergonzada.

Shun en cambio caminaba frente a ellas, relajado al lado de Genma, hablando sobre la misión.

Todos la trataban…relativamente normal.

Puede que Genma si la viera de reojo de forma tensa o si claramente la estuviera vigilándola, pero no era tan incómodo. Estar rodeado de chicos de su edad, escuchándolos hablar de cosas comunes. Era algo que siempre había querido, pero al mismo tiempo…

Su mirada se oscureció levemente recordando a Natsu y Raiden, ella había confiado en ellos también, y ahora no estaban con ella.

Grande fue su sorpresa al llegar al despacho del Hokage, al encontrar que este no se encontraba solo. En realidad este parecía estar con otro equipo de Genins, lo cual la hizo detenerse con la mirada incrédula cuando el rostro de Kakashi, al lado de Raiden y Natsu, apareció como una alucinación de su persona.

Los dos niños la vieron claramente sorprendidos y ella no pudo evitar mirar detenidamente la situación. Con ropas ninja, equipaje, recibiendo una recompensa. Era claro que habían estado en una misión, una misión a la cual ella no había formado parte. Intento no pensar que era una traición, aunque claramente ella sentía que era de esa forma. El equipo había sido formado en contra de sus voluntades, ella no debía significar nada para ellos.

—Veo que el equipo 5 regreso—hablo Minato con una sonrisa amable, casi como si ignorara como el salón se puso tenso en su llegada.

La suave mano de Yuki se puso en su hombro, pero ella lo soltó de forma violenta.

¿Lastima?

Probablemente era lastima.

Todos sabían que era una paria, que su propio equipo no la quería, que ella no pertenecía a ningún lado.

Entonces ignorando el protocolo, ignorando que estaba ante superiores, salió corriendo tan rápido como sus piernas le permitieron. Por primera vez en su vida los aldeanos no se alejaban de ella, era ella quien se alejaba de ellos. Harta de siempre ser la abandonada. Corrió hasta estar en medio de un bosque, probablemente en un campo de entrenamiento, tomando asiento en las ramas de un árbol y abrazándose con fuerza.

No se sorprendió que al abrir los ojos, estuviera en el pasaje mental de Kurama.

El gran zorro naranja la miraba de forma indiferente en la jaula, mientras ella en cambio tenía los ojos brillantes de lágrimas y una expresión de completa miseria.

—Estoy harta de toda la aldea—gruño antes de tomar asiento, en la tierra sin importarle nada.

Sabía que no debería hacer eso, si bien Kurama era su amigo, este era un enemigo de la aldea. Siempre había quedado claro que Kurama no le agradaba Konoha, o cualquier cosa respecto a los humanos. Hablarle de esta forma seria una muy mala idea.

Lo que pensaría el consejo de ella en ese momento.

Pero ella no le importaba el consejo.

El equipo 5.

El estúpido hokage.

Mucho menos su antiguo equipo.

Mordió su labio intentando soportar las lágrimas.

—¿Por qué nadie me quiere?—mascullo en un pronto sollozo ahogado, que parecía ser el preludio de las lágrimas.

Durante mucho tiempo Kurama solo vio fijamente como las lágrimas estaban por caer, justo cuando el zorro parecía empezar hablar, un grito de su nombre la regreso fuera de su pasaje mental a la realidad.

Sus ojos pestañearon al ver a Raiden frente a ella, pareciendo algo agitado. Se limpió las lágrimas no derramadas, antes de ponerse de pie furiosamente. Quería estar sola, pero no quería ir de regreso a la casa del hokage y por primera vez en mucho tiempo, extraño su anterior y patético departamento.

Quería estar sola.

Revolcarse en su miseria.

Dormir bajo un puente si fuera necesario.

Pero antes de marcharse, Raiden camino rápidamente para tomar su muñeca deteniéndola en el momento. Gimoteo antes de verlo con furia, como nunca antes había visto a nadie. Dejando de lado la niña pequeña y solitaria, algo tímida, solamente dejando el resentimiento contra el mundo.

Raiden no pareció impactado.

—Suéltame—le molesto que su tono fuera tan lamentable y patético, pero en realidad, solo quería largarse.

El niño la vio detenidamente, sin decir nada.

Raiden nunca había sido de muchas palabras.

Ella tampoco.

Solo quería irse.

Pero tan patético como ella pensaba, sentir la mano del chico en su muñeca, era una de las pocas interacciones físicas que tenía con otros. Ignorando el enojo contra el mundo, se sorprendió de sentir la necesidad de personas a su alrededor bajo todo el odio dentro de ella.

La necesidad de una niña pequeña, seguía viviendo en ella.

—No debes abandonar a un compañero de equipo, quien lo hace es una escoria—musito Raiden con voz firme y ella levanto el rostro sorprendido.

¿Acaso dijo…?

Ladeo la cabeza con fuerza, no era tiempo de pensar estupideces.

—Ya no soy parte del equipo 9, lo dejaron muy claro ahí atrás…vayan de misiones sin mi…no importa—mascullo por bajo y en tono dolido.

No importaba mostrar su parte débil, siempre había intentado ocultarla, pero al final de cuentas. Estaba tan cansada con el mundo como para intentar ser fuerte.

Ella nunca lo fue.

Era débil.

Quería que alguien la quisiera.

Ella era…

Patética.

Los ojos de Raiden se volvieron más serios y su agarre se tensó un poco, pero no suficiente para lastimarla.

—Eso fue porque…bueno eso no importa ahora, eres parte de nuestro equipo—

—No lo soy—

—Si lo eres—

—No lo soy, todos me odian, ustedes también me odian—

—Yo no…—

—Viste lo que tengo, estuviste en Sunagakure, sabes lo que soy—gruño de repente en voz alta por primera vez en su vida, logrando callar a Raiden de golpe.

La mano del chico la soltó y ella se alejó para verlo con rabia. Una mano sobre su vientre, donde sabía que estaba el sello, la hizo tambalearse, todos la odiaban por Kurama, incluso sabía dentro de ella, que la lógica seria odiarlo. Pero no podría odiarlo, cuando era lo único que tenía, este era el único que no la había abandonado.

El único que no la había traicionado.

Todos la odiarían por él.

Pero aun así ella no podría odiarlo…ella no quería odiarlo.

Al menos no a Kurama.

—Jinchuriki—la voz fría de Raiden la hizo alzar el rostro sorprendida, pero este no parecía tan sorprendido como segundos antes, incluso parecía tan firme como siempre—Kakashi nos explicó tu situación, Natsu parecía haberlo sospechado hace un tiempo como yo, pero luego de Sunagakure nos dimos cuenta que efectivamente eres el jinchuriki del biju de nueve colas—explico tan formalmente, que ella se sintió enferma.

Lo sabían.

Claro que lo sabían.

Solo un idiota no lo sabría a estas alturas.

Una sonrisa dolorosa se posó en sus propios labios, tan resignada y llena de dolor como siempre.

—Kura…el Kyubi fue el causante del 10 de octubre, mucha gente murió ese día—

—Incluida tu madre—

Sí, eso era cierto.

Bajo la mirada algo incomoda, con la mano aun sobre su vientre. Por algún motivo, aunque no tan conectados, pudo sentir que Kurama estaba prestando atención a todo, pudo sentir algo de culpa proveniente de él, pero estaba tan emocional, que probablemente fuera su misma propia culpa.

Porque Kurama era parte de ella.

Así que también era culpa de ella.

Levanto la vista nuevamente, intentando ver alguna reacción del chico frente a ella, pero no parecía encontrar ninguna. Tan serio, tan Uchiha. Apretó los labios con fuerza, esperando que dijera lo que tenía que decir. Que terminara de destrozar su confianza en otros, que la aplastara como una mosca y dejara hecha un mar de emociones, donde la soledad reinaría.

Espero el golpe de gracia.

Se tensó cuando el chico se puso un poco más frente a ella, sin dejar de ver sus ojos.

Tan seguros, muy en contraste de los suyos tan llenos de miedo.

Entonces él suspiro, ella levanto una ceja.

—Recuerdo esa noche, mamá había estado en guardia y…recuerdo la bestia—murmuro de pronto el chico con ojos un poco más cálidos, más llenos de vida que la dejaron muda—no la veo en este momento, admito que en Sunagakure tuve miedo como Natsu, pero no teníamos miedo de ti, tu no pediste esta vida Hinata—hablo ahora colocando una mano sobre su cabeza.

Ella dejo de respirar.

—Somos amigos, puede que nunca lo dijéramos en voz alta, puede que Natsu y yo solo lo diéramos por hecho…pero eres más que una camarada para nosotros, eres nuestra amiga, seas una jinchuriki o no—expreso el chico sonriendo por primera vez desde que lo conoció.

Su boca se secó.

La sonrisa de Raiden era preciosa (culpo al gen Uchiha) y llena de sinceridad, que la hicieron quedarse congelada, antes que las lágrimas acumuladas en sus ojos por la rabia, salieran de forma involuntaria. Vio sus propias manos antes de verlo a él, quien con un suspiro y aun sonriendo, la atrajo en un tímido abrazo que logro derribar todas sus bases.

Antes de soltar al llanto mientras lo abrazaba como un salvavidas, llorando por algún motivo no porque fuera su amigo.

Si no por su vida.

Por la soledad y el dolor.

Había estado ganando amigos poco a poco, Kurama, Gaara, Naruto…¿Ikkyu?...pero por algún motivo que Raiden dijera que Natsu y él la consideraban amigo.

Rompió algo dentro de ella, de la misma forma que la primera persona en abrazarla de esa forma en años.

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Natsu siguió moviendo su pie de forma incomoda, sabía que toda esta tontería no serviría de nada. Pero Kakashi había dicho que ocupaban espacio, que lo acontecido en Sunagakure, aparte de ser un secreto entre pocos ninjas, era algo que ocupaba de Hinata lejos de ellos. Pero cuando había visto la mirada de completa traición de Hinata, ignoro que era un superior y mando al carajo a su sensei. No habían sido muchas misiones, sobre todo era para ganar dinero para el regalo de la niña, que Raiden y ella habían querido hacerle.

Para que viera que era su amiga.

No importa que tuviera dentro, aunque se sintiera intimidada del gran nivel de poder de la niña, cuando la había visto en Sunagakure. Se dio cuenta que estaba quedando muy detrás de ella, tanto que dolia.

Se supone eran un equipo.

Pero ella no era tan especial como Hinata, tampoco tenía el sharingan como Raiden.

Pero no podía odiar a la niña, no cuando todos en la aldea ya parecían hacerlo. Ella era tan dulce, amable y trabajadora. Algo torpe socialmente, pero nadie era perfecto.

Se detuvo fuera del bosque, donde Raiden le había pedido que se detuviera, diciendo que entre ambos sería difícil convencerla. Ella había luchado por ir, pero en un juego de piedra, papel y kunai, había perdido su oportunidad. No era justo que ella no pudiera verla.

Ella también era su amiga.

Rayos.

Detuvo su lucha mental, cuando vio dos sombras acercarse fuera del campo de entrenamiento 15, sonriendo levemente cuando Raiden caminaba con la niña sujetando su muñeca. Esta tenía los ojos hinchados, parecía algo pálida y se notaba cansada de su anterior misión.

Lo ignoro, antes de caminar donde ella, con ambas manos en sus caderas.

—Idiota—gruño a la niña, que pestañeo sorprendida, antes de gimotear cuando la envolvió en un mortal abrazo.

Ignoro que sus padres darían el grito al cielo o que su hermano Aki se burlaría de ella.

Estar abrazada con la niña de pelo azulado, que parecía guardar un monstruo en su interior, la hizo poder sentir una carga menos desde hace meses.

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Lejos, muy lejos de Konoha en un lugar en medio de una cueva, una persona estaba caminando. Con ropas negras con nubes rojas, una máscara naranja sobre su rostro. Camino hasta detenerse en medio de un muro lleno de garabatos y símbolos que nadie podría entender. Su larga cabellera negra algo alborotada, se movía un poco mientras miraba todo detenidamente.

En la oscuridad dos ojos morados con espirales le vieron.

Pero el enmascarado no pareció importarle mucho.

—Zetsu me dijo que me buscabas—hablo la voz de los ojos morados, de forma profunda, antes de revelar parte de su rostro lleno de perforaciones y cabellera naranja.

—Como nuevo miembro de Akatsuki, pensé que estarías feliz de verme—hablo la voz de la máscara, revelando una voz cantarina de mujer.

Los ojos morados se oscurecieron.

El enmascarado soltó una leve risita.

—¿Qué quieres?—cuestiono Pain de forma aburrida antes que el enmascarado alzara el rostro.

Su único ojo visible, que brillaba de color rojo, mostrando el Sharingan.

—Ir a Kirigakure una temporada—hablo la voz de la mujer, pero ahora en tono serio y maléfico.

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Puede que no viera a Kakashi ese día, pero al llegar a su casa temporal, sonrió levemente cuando Naruto salto sobre ella y la abrazo con fuerza. Ignorando que hace unos pocos días había sido herida de gravedad, todo a su alrededor parecía una nube de algodón. Que la hizo sonreír al niño pequeño y regresarle el abrazo. Era nueva en eso de los abrazos, pero el niño pareció extasiado que ella lo abrazara. Noto a Kushina de largo, quien con un movimiento en la cabeza le dio la bienvenida, mientras ella caminaba algo tranquila a su cuarto, Naruto había querido ir, pero la madre de este le comento que ella tal vez quería descansar.

Era cierto.

Muchas emociones.

Con una promesa de jugar con él desde buena mañana, el puchero se transformó en una sonrisa abierta del niño.

Tirada de espaldas sobre su cama, se permitió suspirar luego del baño. Por algún motivo tenía buenas expectativas de esa noche y pesadillas fuera de su mente. Pero justo cuando estaba por dormir, apareció dentro del pasaje mental viendo como Kurama curiosamente le daba la espalda.

Alzo una ceja curiosa.

Generalmente era ella quien entraba por su propia cuenta, pero sentía que había sido arrastrada ahí y ella no tenía idea de porqué.

—¿Kurama?—cuestiono en voz alta.

Pero se quedó muda cuando una cola salió de la jaula, en su posición solo podía ver medio el rostro del zorro que parecía algo molesto.

—Duerme mocosa—gruño este antes de voltear su rostro nuevamente.

Eso había estado haciendo.

Lo vio de forma confundida, antes de encogerse de hombros y casi saltar sobre la cola del zorro. Era su lugar preferido para dormir desde siempre, sintió el leve palpitar sanguíneo de la cola del zorro, casi con un contoneo que la hizo querer dormir de inmediato.

El final de un buen día.

—Te quiero Kurama—dijo antes de abrazar la cola del zorro.

Era cierto.

Incluso si este podría haber matado a gente antes, incluyendo su madre, incluso si fuera un ser hecho principalmente de odio. No podía evitar no sentir aprecio por este, era una parte de ella, una parte que había estado con ella desde siempre. El resentimiento que otros podrían tenerle, era doloroso para ella, no quería que lo odiaran, quería que lo entendieran.

Que vieran el amigo que era para ella.

—Duerme bien…Hinata—fueron las palabras del zorro, que escucho perfectamente dejándola en shock.

El sueño la abandono, la impresión era tanta para levantar el rostro incrédulo. Pero no lo hizo. Era la primera vez que le llamaba de esa forma.

Con una sonrisa

Decidió que dejaría las preocupaciones en su mente, sobre Danzo, sobre Shibi Aburame, sobre su madre, sobre Kushina, sobre el consejo…sobre todo. Al menos por esa noche.

Ese día se dio cuenta que tenía amigos.

Era algo que no pensaba arruinar.

Continuara…

Este capítulo en realidad es un punto de inflexión que puede que alguien note y puede que no. En la historia original siento que ese punto fue cuando Naruto se hizo parte del equipo 7, cuando estar cerca de Sasuke, Sakura y Kakashi, lo convirtió en el niño que los quiso más que nada. Para Naruto el equipo 7 era importante, porque era su primera familia.

Este capítulo hace lo mismo para Hinata, ella a diferencia de Naruto no acepto al equipo 9 de golpe, su personalidad hizo que tardaran mucho para aceptarlos o más bien, aceptar que ellos la habían aceptado. Para Hinata su primera familia seria Kurama y Gaara, esos dos serían sus puntos fuertes en este momento. Pero una parte de ella siempre había querido ser aceptada por Raiden y Natsu, convirtiéndolos en las personas que más le importan y están cerca de ella.

El resto de OC de ustedes, formaran parte similar de los otros novatos con Naruto, pero lo serán con Hinata. También al ser más joven, ella podrá tener más aventuras antes que Akatsuki ponga sus ojos en ella definitivamente como en el canon. La vida de Hinata si bien diferente a la de Naruto, tendrá muchas similitudes.

¿Quién será el nuevo enmascarado?

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.